Capítulo 9 ._ La Otra cara de Sasuke Uchiha.

Tuvo que correr intentando que la lluvia no la mojara más 6de lo que ya estaba. Trató de cubrirse inútilmente con las manos pero era inútil.

Cuando llegó a la casa ya estaba empapada de pies a cabeza. Miró los girasoles que había recogido de unos predios cercanos y sonrió al ver que estaban en perfecto estado.

Sabia que Ko al verla entrar en ese estado se enojaría pero ya había conseguido lo que quería.

Miro la lluvia que caía intensa pero calmada, sin truenos ni relámpagos y eso la tranquilizó ahora solo esperaba que cesara pronto.

Cuando entró agradeció que no hubiera nadie cerca. Cerró la puerta con sigilo y subió las escaleras con cuidado para no resbalar. Lo último que le faltaba en ese momento era volver a golpearse el tobillo.

—¿Nunca piensas tomar un paraguas para salir? —preguntó una voz a sus espaldas. Una voz que ella conocía ya perfectamente.

Se giró a mirarlo. Estaba al pie de las escaleras, perfectamente vestido como siempre.

—Buenas tardes, señor Uchiha— saludó cordialmente omitiendo lo que el había dicho anteriormente. Dio una pequeña reverencia y se dispuso a seguir subiendo las escaleras.

Sasuke sin embargo subió rápidamente hasta llegar a donde estaba ella. Hinata se sorprendió cuando de repente se paró junto a ella.

—Sostente—le dijo extendiéndole el brazo derecho para que ella se apoyara.

—No hace falta,y-yo…el tobillo ya no me du-duele— tartamudeó incómoda mientras se adelantaba unos pasos.

El la volvió a alcanzar y tomó su brazo para aferrarlo al de él.

—Eres muy desobediente…eso esta mal— dijo sin mirarla. Mantenía la mirada en las escaleras.

—P-pero estoy mojada—dijo apenada viendo como el traje de el empezaba a empaparse también.

Sasuke la miró de manera perversa.

—Es mejor que no vuelvas a decir eso, me estas haciendo sufrir—dijo sonriendo. Hinata no entendió el porqué.

Ambos subieron a la par. Cuando llegaron al final de las escaleras Hinata le agradeció y soltó su brazo con rapidez.

—¿Cuál es tu habitación? — dijo el moreno mirando curioso el pasillo.

Hinata se sonrojo y le apuntó la tercera puerta de la derecha. Sasuke sonrió una vez más.

—La mía es la del final del pasillo, acabo de instalarme—dijo mirando fijamente la puerta que le había indicado la muchacha—…es una lástima que no estemos al lado del otro. Así simplemente podría saltar como un ladrón a tu balcón—dijo mirándola finalmente. Solo para comprobar lo sonrojado que estaba su rostro.

—Y-yo, tengo que cambiarme, tengo frío —dijo ella tratando de escabullirse.

— Es verdad. Tus pechos no mienten—dijo mirándolas un tanto absorto. Sobresalían por sobre aquella fina tela mojada.

Hinata soltó un alarido y se tapó con los girasoles que traía en la mano, a la vez que caminaba rápidamente hacia su habitación sin decir nada más. Una vez mas era avergonzada por aquel hombre… Se preguntó que larga iba a ser su tormenta viviendo con él.

Sasuke la vio alejarse, avergonzada, tímida, inocente. Lo estaba volviendo loco, lo atraía de una manera que le era ya inevitable.

Bajo nuevamente las escaleras para encontrarse con Ko que miraba angustiado por la ventana, lo notó un tanto preocupado y creyó saber la razón.

—Hinata ya llegó—le informó logrando que el hombre soltara un respingo.

—¿Estaba asustada? —preguntó preocupado.

Sasuke frunció el ceño sin entender.

—No lo creo, más bien estaba mojada y tenia frío— informó el Moreno restándole importancia.

—¿Estaba triste? ¿Lloraba?

Sasuke carraspeó un tanto irritado.

—Creo que te preocupas demasiado—respondió sentándose en el sofá de manera despreocupada—Es una simple llovizna de otoño.

Ko no sabía si hacia bien en decirlo…pero tampoco vendría mal que él lo supiera.

—Es que la señorita Hinata tiene astrafobia (Fobia a tormentas: relampagos y truenos) desde muy pequeña…además hoy es el aniversario de muerte de la Señora Hyuga...Por eso pensé que tal vez estaría triste o asustada—Sasuke no dijo nada, solo se quedó pensando.

—Ya veo, lo lamento—Ahora muchas cosas cobraban sentido. El señor Hyuga prácticamente no había salido de su habitación en todo el dia. Y Hinata había estado afuera, según él paseando por los predios. —Perdona si me meto en lo que no debo Ko pero… ¿Puedo saber como murió ella?

—Hace 20 años hubo una terrible epidemia… Hinata la contrajo con apenas 4 años, awuella terrible enfermedad casi acaba con su vida también, la señora Hyuga no se despego de ella desobedeciendo por completo la cuarentena en la que estaba la niña. De la preocupación ella había descuidado su alimentación y tampoco dormía muy bien. Cuando Hinata por fin se curó, la que contrajo la enfermedad fue la señora, que no aguantó mucho tiempo y murió casi al mismo mes. Fue muy duro para todos. Sobre todo para Hinata. Uno pensaría que con esa edad uno no se da cuenta pero ella sí… Neji que era mayor lo superó rápido, el señor Hyuga no tanto. Pero Hinata es la que más ha sufrido.

Sasuke giró la cabeza mirando hacia las escaleras. Algo dentro lo inquietaba de repente pensando en si ella estaría llorando en ese momento. ¿Y si subía y la buscaba?

—Yo sé que ella tal vez lo haya ofendido cuando se vistió como Neji…—Ko de repente cambio el tono de voz de uno educado a uno más sereno y amable —Pero yo, quería pedirle que no fuera tan duro con ella. Esa niña siempre está metiéndose en problemas por los demás, ella no lo hace con mala intención.

Sasuke sonrió divertido. Al parecer Ko sabía de todo aquel rollo. Aunque no le sorprendía , ya se había dado cuenta de que había mucha confianza entre ellos.

—No te preocupes por eso. No soy rencoroso…Créeme Ko, ella me cae mejor de lo que piensas— dijo logrando que el hombre soltara un suspiro de alivio.

:

Pasaron varios minutos pero la lluvia no cesó…miró entristecida sus flores. Ese seria el primer año que no podría llevarlas a su madre. Si tan solo no tuviera aquella estúpida fobia, pensó.

Bajó finalmente a la cocina para buscar a su fiel amigo. Ko, quien estaba empezando a preparar la cena, cosa que le recordó que estaba oscureciendo.

Ko la recibió con una mirada lastimera, cosa que la desarmó completamente soltando unas lágrimas que se secó rápidamente. No quería llorar y preocuparlo más de lo que hacia.

—Puedo llevárselas mañana—dijo en tono triste, pero sonriendo. Ko fue el que la llevó por primera vez a llevarle girasoles a su madre. Desde entonces se había convertido en un ritual para ella.

—Tenía la esperanza de que Neji aparecería hoy—dijo soltando un profundo suspiro.

Ko la escuchaba sin decir nada. No sabía que decir…

—Ko… Voy a salir, no se si llegaré para la cena—Dijo Sasuke entrando a la cocina—Menos mal que la lluvia ha cesado un poco…tengo ganas de dar un paseo.

Hinata se giró mirarlo con mucha curiosidad. Miró por la ventana para comprobar que efectivamente estaba parando de llover. ¿Seria muy osada si le pidiera que la llevara cerca del campo santo? Jugo nerviosa con sus dedos tratando de encontrar las palabras adecuadas.

—Hinata, ¿no quieres venir? Has estado muchos días sin ir a la ciudad, debes estar aburrida —Aquellas palabras fueron como música para ella que la miró agradecida y asintiendo de manera entusiasta.

—¿Podrías llevarme por favor al campo santo? —preguntó sin pensarlo. Estaba nerviosa pero a la vez había un cosquilleo dentro de ella que asociaba con felicidad.

—Seguro, pero trae alguna chaqueta o algo, porque han bajado las temperaturas con la lluvia—respondió el Uchiha fingiendo indiferencia.

Ella asintió y salió disparada buscando un abrigo liviano y sus girasoles.

—Gracias—dijo Ko, una vez que ella se fue. Sasuke asintió con la cabeza agradecido de que el castaño le haya contado lo de las flores de cada año. Todo valía la pena al verla tan entusiasmada.

Sasuke condució unos cuantos minutos para llegar al campo. Ambos estuvieron callados durante todo el camino.

Un silencio tranquilo, sin incomodidades. Hinata se extraño de que el no la hubiera molestado durante todo el camino.

Las ventanillas del coche iban empapándose de gotitas diminutas de lluvia. Y afuera oscurecía de manera lenta.

Cuando por fin llegaron Hinata se apresuró a salir del coche. La lluvia había cesado por completo en ese entonces.

—No me tardaré, lo prometo—dijo mientras salía corriendo ante la mirada incrédula de Sasuke.

Corrió hasta llegar a la tumba de su madre.

Cuando llegó se quedó simplemente parada, quieta…mirando fijamente. La tumba de su madre era diferente a las demás, en vez de una fría lápida ella tenía una urna de cristal y dentro de ella una foto de su madre, unas cuantas flores ya completamente secas y un velero vacío.

Se arrodilló y abrió la casilla para sacar las flores secas y colocar las nuevas. A pesar de que ya había poca luz, los girasoles brillaban de un hermoso color amarillo.

—Mamá, tengo que irme… Uchiha-san me trajo amablemente, pero tiene cosas que hacer… y no puedo quedarme mucho tiempo hoy. Te extraño y te amo— decía mientras colocaba con manos temblorosas las flores. Tenia ganas de llorar, pero no había tiempo. —Neji no pudo venir conmigo esta vez. Espero que este bien…y mi padre, tampoco—soltó un suspiro—Pero te amamos mucho.

Se levantó, hizo una pequeña reverencia y se dispuso a marcharse.

—¿No crees que esa es una manera fría de despedirse? — Dijo el Moreno quien se encontraba parado detrás de ella observándola fijamente con las manos en los bolsillos.

Ella se giró asustada.

—Lo siento, no pretendía quitarle mucho tiempo—dijo haciendo una reverencia torpe.

—¿Estas bien? —preguntó él mientras se acercaba unos pasos más. Hinata solo asintió con la cabeza.

—Muchas gracias por traerme—dijo sonriendo de manera agradecida. Sasuke la miró fijamente, era la primera vez que la veía sonreír. Se preguntó como una sonrisa tan triste podría ser tan Bonita.

Se inclinó para observar la urna de cristal y la foto dentro.

—¿Ella es tu madre? —preguntó observando a la mujer de la fotografía. Tenia el pelo largo de un color negro azulado, la piel pálida y una preciosa sonrisa en el rostro. Tenia los ojos cerrados por lo que no sabía de qué color los tendría.

Hinata se inclinó también a su lado y asintió con los ojos llorosos.

—Era hermosa ¿no crees? —dijo con el nudo en la garganta. Sasuke se giró a mirar el rostro de la ojiperla.

—Ya veo de donde lo sacaste—le dijo esperando que su rostro se sonrojara de aquella manera que le encantaba, pero no pasó.

Lagrimas empezaron a salir de sus ojos sin poder contenerlas. Ella trató de cubrirse el rostro con las manos para que él no la viera en aquel lamentable estado. Sollozando sin poder contenerse.

Sasuke la miró por unos segundos sin saber que hacer. No era bueno consolando a nadie, de hecho nunca había sentido la necesidad de consolar a nadie. Si alguien lloraba frente a él, tenia que aprender a secarse las lágrimas por si mismo.

Pero algo en su interior se ofuscaba viéndola llorar.

La abrazó sin pensárselo dos veces, estrechando su pequeño cuerpo a la de él. Sentía como sus manos temblaban apretando su rostro.

—Puedes abrazarme también si quieres—dijo él mientras colocaba su barbilla sobre su cabeza. Ella era tan pequeña que cabía perfectamente entre sus brazos.

Ella abrió tímidamente los brazos para abrazarlo también—La necesito— dijo sollozando contra su pecho. Se sentía rara hablando y estando de aquella forma con él…pero extrañamente no estaba incómoda. Su cuerpo era cálido, y olía tan bien…Ni siquiera se sentía apenada por estar manchando su traje con sus lágrimas.

—Puedes llorar todo lo que quieras aquí…pero se queda aqui—ordenó el Uchiha—El pobre Ko, se preocupará si te ve así.

Hinata paró de llorar. Tomó una gran bocanada de aire, como si quisiera obedecerlo al instante. Sasuke sonrió divertido.

—Buena chica—dijo sin soltarla. Al contrario se aferró más a ella.

Cuando gotas frías de lluvia volvieron a caer, se separaron.

—¿Nos vamos? —preguntó el azabache mirándola fijamente. Ella se sonrojo un poco y asintió con la cabeza.

Ya había oscurecido por completo por lo que el cementerio ya solamente estaba alumbrado por unos cuantos faros.

Caminaron rápido tratando de resguardarse lo antes posible de las gotas de lluvia. Aunque eran pequeñas, caían con intensidad.

Llegaron al coche y Sasuke condució nuevamente hacia la mansión Hyuga.

—¿No tenías que ir a otro sitio? —preguntó Hinata de forma curiosa, cortando con el silencio que había entre ambos.

—Ya no—se limitó a decir él sin apartar la vista del camino.

—Lo siento, yo no quería…

—No es por ti, no te disculpes…simplemente quiero volver y descansar. Además tu también estás cansada ¿No?—Ella asintió con la cabeza más aliviada.

Y era verdad. De repente se sentía muy cansada, tanto que solo tenía ganas de dormir, por lo que en cuanto llegó a casa se despidió y se fue directo a la cama.

:

Un sonoro trueno la despertó haciendo que su corazón se agitara. Un relámpago alumbró la habitación provocando que se levantara de la cama, ya casi al borde del pánico.

Se dirigió a la puerta lo más rápido que le permitían sus piernas…cuando la abrió, vio al Uchiha parado ahí, como si la estuviera esperando.

Ella lo abrazó asustada…aquella reacción había sido más espontánea de lo que esperaba. En otra ocasión estaría alarmada de que él estuviera tan cerca.

El correspondió a su abrazo. Adentrándose a la habitación sin soltarla.

—¿Estas bien? —preguntó él, pero su voz se oía lejana…como un susurro.

Ella buscó mirarlo separándose un poco… él parecía un tanto distante, cosa que la desconcertó. ¿Estaría somnoliento? O tal vez era sonámbulo… eso explicaría el que estuviera parado en su puerta.

—¿Sasuke estas despierto? —preguntó. ¿Sasuke? ¿Desde que cuando lo llamaba por su nombre? Se preguntó. Pero el no le respondió, la miraba fijamente bajo una tenue luz que entraba del balcón.

—Sasuke—volvió a repetir. Él se inclinó y besó bruscamente sus labios sorprendiéndola. No supo que hacer, trató de apartarlo pero el se aferró más a ella empujándola suavemente con su cuerpo hacia la puerta cerrada. Ella también tuvo que volver a rodearlo con sus brazos para no perder el equilibrio. En un movimiento rápido y abrupto él la incorporó del suelo sin dejar de besarla. Aprisionándola fuertemente contra la dura madera de la puerta. Ella tenía las piernas aferradas a laa caderas de él y él acariciaba sus piernas de forma frenética en un vaivén suave pero firme. El abandono sus labios para empezar a besar su cuello, justo como la otra noche, un tanto suave, un tanto desesperado.

—¿Hinata, dime… quieres probarme esta vez?

—Si—respondió ella sin dudar.

Sintió un fuerte dolor en la cabeza antes de que todo quedara a oscuras. Abrió los ojos para encontrarse con una claridad abrumadora. Nada tenía sentido en ese momento.

Miró consternada a todas partes buscándolo…pero no había nadie, en su cama solo estaba ella, el reloj marcaba ya casi las 12 del medio día y aquello solo había sido un sueño. Un sueño que la tenia con el corazón a punto de explotarle.

:

Hasta aquí el capítulo chicos.

Como se habrán dado cuenta ya no estoy de vacaciones así que ya no publicaré tan seguido como antes.

Espero que el capítulo les haya gustado…¿Nuestra Hina comienza a sentir algo por El Sasuki?

Trataré de actualizar lo mas rapido que pueda...Gracias!