Capitulo 10_ ¿Celos?

Se despertó apenas los rayos de sol empezaron a colarse por la ventana. Al principio se descolocó un tanto despertando en aquella habitación tan grande y tan vacía.

Prácticamente todas las habitaciones de aquella casa eran de proporciones muy extensas. Era una mansión con todas las letras. La habitación que le habían asignado a pesar de ser de huéspedes contaba con un armario de cuatro puertas color marrón, una cama matrimonial, un baúl, un estante con libros al azar y poco más. Para su comodidad, también contaba con un baño propio y un extenso balcón. Era imposible preguntarse que tan ricos habrían sido los Hyuga para contar con todo aquello. A pesar de que en aquellos momentos atravesaban una crisis económica en la empresa principal toda la fortuna que amasaban era colosal.

Se ducho como cada mañana y se vistió con lo primero que encontró. Toda su ropa estaba ya perfectamente acomodada en el armario. Aunque por su puesto, sus pertenencias solo ocupaban una pequeña parte de aquel armario. De repente una vez más se preguntó que estaba haciendo. Llevaba ya casi un mes en Japón y no estaba ni cerca de conseguir aquello a lo que había venido. Su objetivo de hacerse al mando de la corporación de los Hyuga estaba prácticamente cancelada. Al contrario ahora trabajaba para ellos. Porque a pesar de que se había convertido en un accionista, era tan solo uno más de los tantos.

Todo por ella. Por aquella pequeña e indecisa mujer que se le había metido entre ceja y ceja. Que no salía de su distorsionada mente desde aquella maldita noche. Si hubiera sabido las consecuencias que tendría en él, tal vez no hubiera sido tan arrogante en desvestirla, besarla y haberla hecho temblar de placer, si hubiera sido consciente de que su cuerpo sería una droga para él … tal vez hubiera buscado la manera de alejarse de ella. Porque desde esa noche solo pensaba en terminar lo que empezó, y hacerla suya por completo.

Bajó a la cocina y se sorprendió cuando no la encontró en la cocina tomando su habitual taza de café.

—Buenos días Ko—saludó al hombre mayor que le daba la espalda preparando una buena bandeja de desayuno.

—¡Buenos días señor Uchiha!— respondió amablemente el castaño mientras cargaba la bandeja. —Llevaré el desayuno al señor Hyuga, ahora vuelvo.

Sasuke se quedó observando lo gigantesco que era también la cocina. No se había detenido a observarla mucho tiempo, porque cada vez que había entrado a aquel sitio estaba ella, y toda su atención siempre estaba pendiente de ella.

Miró por la puerta esperando a que entrara, quería su dosis de ella. Sus sonrojos, su jugueteo habitual de los dedos cuando estaba nerviosa, su mirada intensa que escapaba de la de él cada vez que la miraba a los ojos… se estaba empezando a desesperar esperando a que apareciera.

—Es raro que la señorita Hinata no haya bajado aún—dijo Ko minutos después mientras miraba el reloj de la pared. Sasuke hizo lo mismo. Ya casi eran las 8 de la mañana.

—Pensaba que hoy ya volvería a ir a la empresa. Tengo que ir así que podría llevarla—dijo Sasuke fingiendo indiferencia. —Tal vez se quedó dormida, o quiere descansar un poco más.

Ko negó con la cabeza.

—Ella nunca duerme más de las 7 a.m. Ya debe estar despierta, solo que no ha bajado aún.

—Entonces iré a preguntarle si quiere que la lleve, si no irá me adelantaré—informó el moreno mientras se acababa el café que le había servido Ko minutos antes. Este solo asintió con la cabeza.

Tocó la puerta de la habitación sin recibir respuesta. Lo intentó varias veces hasta que decidió entrar. Para su suerte la puerta estaba sin seguro.

Su habitación era casi igual al de él a excepción de que era completamente de color blanco… los armarios, el tocador y las cortinas, absolutamente todo. Llegaba hasta a ser molesto a la vista.

La vio acurrucada en la cama, seguía profundamente dormida. Se preguntó por un momento si habría hecho bien en entrar, pero sus pies caminaron hacia ella casi por si mismos.

Su larga cabellera cubría casi toda su espalda y parte de su cara solo dejando descubierto sus labios que estaban ligeramente entreabiertos y su pequeña nariz. Las mantas la cubrían hasta la cintura y sus brazos estaban reposado sobre la misma almohada donde descansaba. Su respiración entrecortada hacia que sus pechos subieran y bajaran de una forma hipnótica para él, quien se sentó a un lado de la cama para observarla un poco mejor, antes de despertarla.

Extendió los dedos para apartarle el mechón de pelo que cubría su rostro, dejándole ver su sonrojada mejilla.

Sonrió divertido pensando que hasta en sueños se sonrojaba.

Se dio cuenta que estaba sudando, pues parte de su cabello se apegaba a su cuello y en la frente. La imagen a pesar de parecerle sumamente sensual, empezaba a extrañarlo. Le tocó la frente para comprobar que estaba ardiendo en fiebre.

Eso explicaba su sonrojo y los labios resecos, además de su dificultosa respiración.

—Hinata—dijo mientras tocaba su mejilla, tratando de que reaccionara. Ella solo jadeo y aparto el rostro de sus manos. Movió los labios tratando de humedecérselos, y volvió a su estado inmóvil.

Sasuke llamó inmediatamente a Ko para que le trajera un poco de agua, un termómetro y alguna pastilla que le sirviera para la fiebre, o él resfriado.

Este no tardó en traérselo enseguida.

Sasuke colocó el termómetro bajo la lengua de Hinata y presionó levemente sus labios para que no lo dejara caer. Ella seguía jadeando. Entreabría los ojos pero las cerraba al instante. Ko miraba la escena muy preocupado y Sasuke no se tardó en percatarse de ello.

—No te preocupes Ko. Esta así porque paso toda la noche en este estado y su cuerpo está debilitado por ello. Por eso le cuesta despertar. Debió coger un resfriado por la lluvia de ayer—dijo mientras sacaba el termómetro y lo registraba.

—39 grados—dijo mientras se levantaba de la cama y tiraba cuidadosamente de las mantas quitándoselas ante la atenta mirada de Ko. —Búscame las mantas más finas que encuentres, o si es posible unas sábanas.

El castaño lo miró sin entender pero obedeció rápidamente.

Sasuke se quedó perplejo observándola. Solo un fino vestido de seda cubría su delicado cuerpo. Ella encorvó más el cuerpo

—Aquí tiene señor— dijo Ko extendiéndole unas sábanas—Pero ¿No tendrá frío con eso?

Sasuke salió de su ensueño y negó furtivamente con la cabeza—No, ya ha sudado bastante esta noche, lo que buscamos es que recupere la temperatura corporal así que debe estar en una temperatura ambiente— decía mientras la cubría con la sábana que le había dado Ko. Luego tomó la botella de agua y volvió a sentarse a un lado de la cama para tomar la cabeza de la muchacha con la mano que tenía libre. La incorporó lo suficiente para que pudiera darle de beber.

—Ko, yo tengo que ir a la empresa. Encárgate por favor de darle de beber cada cierto tiempo. Si es posible, prepárale jugo de algún cítrico.

Ko asintió—Iré a preparárselo ahora mismo—dijo mientras salía de la habitación.

Sasuke tomó la pastilla y la hizo pedazos entre sus propios dientes. No era conveniente hacerla tragar la pastilla entera en ese estado. Colocó los trocitos en la boca de ella quien frunció el ceño disgustada por el sabor. Una vez más coloco la botella de agua entre sus labios para hacerla beber un poco más de agua.

Ella soltó un quejido y abrió un poco los ojos.

—Sasuke—dijo antes de volver a cerrarlos, tomó entre sus dedos las sábanas y las apretó con fuerza.

Sasuke era consciente de que tal vez ella estaría delirando en aquel momento así que solo la miraba curioso, mientras bajaba cuidadosamente su cabeza sobre la almohada.

—¿Sasuke estas despierto? — preguntó ella entre sueños. El Uchiha se preguntó que estaría soñando. Se sentía bien escuchar su nombre viniendo de ella.

Ella tragó saliva de manera desesperada y soltó un pequeño gemido. —Si— volvió a decir antes de girar sobre su propio cuerpo y quedarse quieta completamente.

Sasuke quedó un tanto desconcertado. Pero no le dio más vueltas al asunto. Se levantó de la cama justo al mismo tiempo en que Ko entraba al habitación con un vaso de jugo.

—Ko, me tengo que ir. Por favor llámeme si la temperatura no baja, o si despierta— dijo antes de salir de la habitación.

Cuando llegó a la empresa un silencio colosal la inundó por completo. El era consciente de que en ese sitio no era muy querido, pero las medidas que estaba tomando eran necesarias para volver a hacer de Hyundai lo que era antes.

—Nara, prepárame los informes de la semana… necesito inspeccionarlos—Shikamaru lo miró fastidiado pero asintió con la cabeza.

La oficina de Shikamaru estaba al lado mismo de la de Neji. Oficina que usaba Hinata, y en ocasiones Sasuke cada vez que visitaba la empresa.

Cuando tuvo a mano todos los documentos se lo llevó a la oficina Shikamaru se dirigió a él con su habitual cara de desgana.

—La empresa que provee nuestra marca en China quiere un descuento del 30%, con la excusa de que en el último año las ventas se han dispersado—Informó mientras soltaba un folleto en el escritorio frente al Uchiha.

Sasuke tomó los documentos y le dio una rápida ojeada.

—Esto es ridículo—dijo sonriendo de manera sarcástica. —¿Piensan que somos estúpidos? Prescindiremos de ellos si es necesario.

—¿Si sabes que el mercado de ventas gira alrededor de China no? Si prescindimos de ellos, podemos hacer las maletas—contestó Shikamaru mirándolo despectivamente.

—Esa empresa de pacotilla ganó prestigio gracias a Hyundai…ellos perderían más que nosotros. Tú responde a su petición como te acabo de decir—ordenó el Azabache sin siquiera dirigir la mirada al castaño.

Shikamaru chasqueó la lengua fastidiado, pero salió del lugar sin decir nada más.

Pasadas las 2 de la tarde quedó mucho más tranquilo cuando Ko lo había llamado para avisarle de que Hinata ya estaba mucho mejor.

—Sakura Haruno viene a verte—dijo de manera seca Shikamaru asomando la cabeza dentro de la oficina. Justo cuando estaba pensando en ir ya a casa, eran pasados de las 7 de la noche.

—¿Haruno? —se preguntó un tanto confuso—Hazla pasar

La mujer de pelo rosado entró con la cara seria a la oficina.

—¿Se puede saber porque no me has llamado en estos días? —preguntó casi al cruzar la puerta.

Sasuke hizo una mueca de fastidio.

—No tenia tu número —dijo un tanto indiferente pero posando toda su atención en ella.

—Pero sabias mi dirección… no puedes dejar a una dama de la forma en que me dejaste—dijo mientras se acercaba a él de manera juguetona—He venido aquí a buscarte estos días yo…

—Estoy de acuerdo con eso, pero he estado ocupado. Además yo solo soy un accionista, no vengo aquí todos los días—dijo mientras trataba de evadirla, pero ella se abalanzó rápidamente a su cuello, pegándose a su cuerpo.

—¿No crees que es momento de que lo completemos? —dijo mientras trataba de besarlo, pero el la apartó con cierta brusquedad que casi la hace perder el equilibrio.

—Tengo mucho trabajo ahora mismo, lo siento. Tal vez tu prometido si tenga tiempo—dijo de manera burlona logrando que un furioso sonrojo se apoderada de sus mejillas.

—No lo digas en ese tono…Yo, yo normalmente no le era infiel…solo que tu de verdad me gustaste—dijo mientras apartaba la vista consternada— Por favor no te hagas una mala idea de mi.

—Tranquila. Esta bien, pero he pensado que yo tampoco quiero ser parte de algo tan bajo como una infidelidad—dijo mientras se volvía a sentar en el sillón donde había estado toda la tarde.

Sakura fue rápida y se sentó en sus piernas rodeando sus brazos a su cuello— No será infidelidad porque he dejado a Naruto—dijo mientras se apoderaba de sus labios de manera eufórica. Sasuke correspondió a su beso un tanto aturdido pero luego la volvió a apartar.

—Sé que también me deseas, aquella noche…yo de verdad sentí algo especial entre tu y yo—hablo ella mientras su esmeralda mirada conectaba con los oscuros de él. —Deje a Naruto por ti…yo..

—Espera—la interrumpió él mientras apartaba sus brazos de su cuello— De verdad, odio decirte esto, pero yo no sentí nada…estaba caliente y un poco borracho, perdona si soy muy directo…pero si ahora vuelves a besarme, me imaginaré a otra persona y tal vez te llame por su nombre…aunque no te parezcas en nada a ella.

Un sonoro golpe dejó en silencio la oficina.

—¿Cómo te atreves a decirme eso? —dijo la pelirosa aún con la mano extendida de la bofetada que le había proporcionado al moreno. Se levantó de sus piernas abochornada y sumamente furiosa.

—Lo merezco—dijo el moreno mientras se llevaba los dedos a su mejilla. Lo sentía arder.

—Es increíble que haya dejado a Naruto para nada…eres un imbécil… ¿Es una broma no es cierto?

—En lo absoluto—negó el mientras se levantaba tras ella—De verdad no me interesas…siento que hayas dejado a tu prometido por mi.

Sakura se giró a mirarlo con rabia. Aunque aquel hombre era de verdad hermoso, era un completo patán. ¿Cómo se atrevía a decirle todo aquello tan tranquilo? ¿Otra mujer? ¿Mejor que ella?

—¿Conozco a la mujer de quien hablas? —dijo recuperando la compostura.

—No pierdas el tiempo pensando en ello, déjalo pasar—aconsejó el azabache mientras se dirigía serenamente hacia donde estaba el perchero para tomar su chaqueta—Tengo que irme—dijo mientras le abría la puerta invitándola a salir.

—Al menos podrías invitarme a cenar ¿No crees? —Sasuke la miró sin entender. Hacia unos segundos le había pegado la bofetada de su vida y ahora ¿quería cenar con el?

—¿No crees que sería muy incomodo?

—No hablaremos más del tema…estuvimos apunto de acostarnos, al menos deberíamos saber algo más el uno del otro que solo el nombre y apellido…¿no crees? —Insistió ella—Al menos dame eso.

Sasuke accedió un tanto fastidiado y ambos salieron de la oficina finalmente ante la atenta mirada de todos los trabajadores.

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Miró consternada a todas partes buscándolo…pero no había nadie, en su cama solo estaba ella, el reloj marcaba ya casi las 12 del medio día y aquello solo había sido un sueño. Un sueño que la tenia con el corazón a punto de explotarle.

Se incorporó de la cama y un fuerte dolor de cabeza volvió a sacudirla. También tenia todo el cuerpo adolorido.

¿Cómo había dormido tanto? Se preguntó y la respuesta llegó con Ko, quien entraba a la habitación con un plato de sopa para ella.

El castaño le contó todo lo que había pasado en la mañana y ella se sonrojo avergonzada. Eso explicaba muchas cosas.

—Ko, si no te molesta…me gustaría ducharme antes de comer—y era verdad, su cuerpo estaba sudoroso y se sentía realmente abochornada de que el Uchiha la haya visto en aquel estado. ¿Desde cuando le importaba tanto lo que él opinara de ella? Era normal sudar ¿no?... negó con la cabeza.

Cuando entro al cuarto de baño se horrorizó al ver su rostro pálido y descolorido… Se dio una larga ducha y también se lavó el pelo. Se sentía realmente horrible, que hizo todo lo posible por quedar por lo menos presentable cuando el llegara y así poderle dar las gracias. Cuando salió de su ducha buscó en su armario algo bonito para ponerse pero todo le pareció horrible. ¿Qué pasaba con ella? Normalmente no tardaba más de 5 minutos en elegir que ponerse. Soltó un bufido y decidió finalmente vestir aquel vestido que se había puesto la noche en que el vino a cenar. Era el más bonito que tenia, por no decir el único.

Cuando terminó de vestirse, la sopa que le había hecho Ko ya estaba prácticamente helada, pero decidió comérselo igual. Ko volvió a la habitación justo cuando ella estaba terminando.

—¿Deberíamos hacer una buena cena para esta noche? —Preguntó Hinata de manera distraída mientras veía a Ko recoger el plato y todo lo que tenia en la habitación. Ko la miró un tanto dubitativo.

—Es que ayer, no le dimos una bienvenida adecuada al señor Uchiha, Y es nuestro nuevo huésped—dijo mientras jugueteaba nerviosa con los dedos. Ko sonrió. Sabia que la verdadera razón era porque quería darle las gracias.

—Es una buena idea— respondió el castaño—Seguro su padre también estará de acuerdo—la ojiperla sonrió al escuchar aquello.

El resto de la tarde se sintió mejor así que decidió preparar el comedor para la cena, y más tarde ayudar a Ko a preparar lo que tenían planeado. Pero antes que todo necesitaba ver cómo estaba su padre.

—Buenos días padre. ¿Necesita algo?—preguntó entrando tímidamente a la oficina de su padre. Este la miró por unos segundos, pero apartó la vista enseguida negando con la cabeza.

Hinata lo observo unos minutos. Él leía lo que parecía ser un viejo libro, totalmente concentrado en ello y bebiendo de una taza humeante que probablemente le haya servido Ko. Ella sabía que probablemente aún estaría afectado por el día anterior, ella sabía que la muerte de su madre a pesar de los años aún causaba dolor a su progenitor, y también sabía que él en el fondo pensaba que ella era la culpable. Por eso nunca habían logrado congeniar.

—Ko me dijo que estabas enferma…¿Te sientes mejor? —dijo sin mirarla. La ojiplata abrió levemente los labios de manera sorprendida.

—Si, gracias—dijo mientras sonreía de manera espontánea. Era la primera vez que su padre le preguntaba si estaba bien. ¿Se preocupaba por ella?

—Eso es bueno… La idea de la cena ha sido buena, creo que no hemos sido buenos anfitriones . Por favor encárgate de todo. —Hinata se sentía, flotar. Era demasiado para ella. Su padre le había preguntado si estaba bien, y además había alagado una idea suya.

—Si, padre—dijo antes de salir de la oficina totalmente emocionada.

Cuando miro el reloj ya eran casi las 8 de la tarde por lo que decidió que era hora de empezar a preparar la cena. Junto con Ko estuvieron pensando un largo rato lo que podían cocinar hasta que el teléfono sonó e interrumpió sus pensamientos.

—Ko, no llegaré a cenar…¿Podrias informarle al señor Hyuga? —Se oyó decir en el altavoz.

—Por supuesto—se limitó a responder el castaño ante la decepcionada mirada de la ojiperla.

—Gracias—dijo antes de cortar enseguida con la llamada.

—Bueno, creo que no hace falta que hagamos nada más—dijo ella mirando al mayordomo con cierta inquietud.

Ko asintió con la cabeza.

—Iré a avisar al señor Hyuga del cambio de planes—dijo Ko y Hinata solo respondió asintiendo.

Al final tanto ella como su padre cenaron cada uno por su lado, y ella decidió que quería acostarse temprano a pesar de no tener ni una pizca de sueño.

Cuando estaba apunto de acostarse el teléfono volvió a sonar, pero esta vez era el suyo.

—¿Hinata? —dijo una voz chillona detrás del teléfono.

—¿Ino? —preguntó esta confundida.

—Si, soy yo…¿Cómo estas? ¿Aún tienes mal el tobillo?

—Ya se me ha curado…lo que pasa es que esta mañana tenia fiebre y por eso no fui hoy, pero mañana ya regresaré a la empresa—respondió mientras sonreía agradecida. Siempre sentía un agradable cosquilleo cuando eran amables con ella.

—¡Menos mal! No sabes cuántas ganas tengo de matar a Shikamaru, si vuelves podrías ayudarme a esconder su cadáver ¿No? —bromeó la muchacha mientras la oía reír del otro lado del teléfono. Hinata no supo que contestar.

—Por cierto, ese imbécil de Uchiha me ha dado una montaña de trabajo también ¿A caso piensa que soy su sirvienta? Si no fuera tan guapo le hubiera estampado todos sus malditos papeles en la cara—Hinata se sonrojó en cuanto oyó su nombre.

—Por cierto a que no sabes quien vino a buscarlo hoy a la oficina….y no solo a buscarlo. Se fueron juntos luego de estar encerrados en la oficina un largo rato….Esa Sakura de verdad es una maldita suertuda ¿Crees que estén saliendo?

Hinata palideció al escuchar eso.

—¿Sakura? —preguntó un tanto insegura de haber escuchado mal.

—Exacto…yo me quedé igual. Pensaba que estaba en algo serio con el hijo de Minato, pero al parecer no.

—¿El señor Uchiha y Sakura se fueron juntos? ¿Estas segura? —preguntó aún desconcertada.

—Que sí, los vimos todos en la empresa—aseguró la rubia.

—Ino, hablamos mañana. Estoy muy cansada gracias por llamar y preocuparte—dijo la ojiperla mientras cortaba la llamada sin darle tiempo a la rubia de contestar. De repente sentía un terrible malestar en el vientre.

Se levantó de la cama más inquieta de lo normal. Aquella sensación la estaba matando. Sentía los labios resecos y mucha ansiedad. Se colocó rápidamente una bata que iba a conjunto con su pijama y bajo a la cocina buscando agua o lo que sea para beber.

Se sirvió un vaso de leche pero no se la bebió. Estaba tan sumida en sus propios pensamientos que solo sostenía el recipiente sin hacer ningún movimiento. Se preguntaba una y mil veces donde habrían ido…¿Qué estarían haciendo?...la imagen de ellos dos en la casa de Sakura volvió a su mente como un mal sueño. ¿Y si iba a buscarlo?

¿A buscarlo para que?… ¿con que excusa? El no era ningún niño, y Sakura tampoco… ellos sabían lo que hacían y ella no tenía porque meterse en donde no la llamaban.

Soltó un largo suspiro.

—No deberías caminar descalza después de haber pasado toda la noche enferma—dijo una voz a su espalda que casi hizo que soltara el vaso de leche que tenia en sus manos. Se giró a mirarlo, solo para comprobar que era de verdad él.

Llevaba la chaqueta colgando de su brazo izquierdo y la camisa ligeramente desabotonada. Cosa que le hizo arrugar la nariz. Aparto la vista de él y bebió un sorbo de leche.

Sasuke dejó su chaqueta en una de las butacas de la cocina y sin previo aviso la levanto del suelo para luego sentarla en la mesa isla que se encontraba en medio de la cocina.

—¿Me estas ignorando? —preguntó sin soltarla. La tenía sujeta de la cintura, con su cuerpo totalmente pegado a la de ella.

Hinata lo miró sorprendida pero no contestó… no sabía que decir.

—¿Sigues enferma? —preguntó tocando su frente. Ella negó con la cabeza.

—¿Dónde estabas? —Preguntó inconscientemente. Se arrepintió al instante, no quería escuchar la respuesta.

—Fui a cenar con Sakura—respondió él de manera serena, mientras se apartaba un poco de ella.

Hinata arrugó la frente y volvió a tomar un buen sorbo de leche.

—¿Acaso me estabas esperando? —preguntó sonriendo de manera juguetona.

—Quería darte las gracias por lo de ayer, y también por lo de esta mañana…yo, lamento darte tantas molestias—dijo mientras miraba de manera fija sus propios pies descalzos que se balanceaban de un lado a otro. Sasuke volvió a pegarse a ella, separó las piernas de la muchacha y se metió en medio de ellas de forma tan rápida que Hinata no pudo reaccionar. Simplemente lo miraba atónita.

Sasuke sonrió al lograr su cometido. Una sonrisa traviesa como un niño que acababa de hacer una travesura. —Podrías darme un beso por lo menos ¿No crees? Como agradecimiento…solo digo—dijo mientras le quitaba de las manos el vaso de leche y la dejaba a un lado. Luego bajó sus manos hasta sus blancas piernas y las acarició de forma tan pausada y lenta que Hinata solo pudo tragar saliva de forma pesada.

Sasuke observaba el movimiento de sus propias manos en las piernas de ella. Estaba absorto de solo verlas, acercó un poco más su torso a la de ella y miró su dulce rostro sonrojado, sus manos hábilmente subieron hasta su cintura mientras la apretaba contra su cuerpo. Quedando a pocos centímetros de sus labios.

—¿Lo harás? ¿Me besarás? —dijo mientras rozaba sus labios de forma juguetona.

—¿Acaso no recibiste suficientes de Sakura? —preguntó de repente sorprendiendo al Uchiha.

Sasuke sonrió divertido.

—¿Acaso estas celosa?

Hinata abrió los ojos ante aquella palabra. Celos. ¿Eran celos? ¿Estaba celosa de Sakura? Era imposible, no sintió celos de ella ni cuando la veía con Naruto… ¿Por qué sentiría celos de que saliera con Sasuke? Era una locura.

Negó con la cabeza sin dejar de mirar aquel rostro sereno y arrogante que seguía sonriendo burlonamente.

—¿Qué es exactamente lo que quieres saber? —preguntó mientras apartaba un mechón de su cabello y hundía su rostro en el cuello de la muchacha aspirando profundamente de su perfume. Besó lentamente su cuello logrando que se le erizara completamente la piel. Hinata quiso apartarse pero sus manos no le respondían—¿Quieres saber si la besé así? —Hinata sentía su aliento chocar contra su cuello con cada palabra que él decía. Nuevamente sentía aquellas contracciones en el vientre haciéndole perder el equilibrio—¿Si la toqué, como te toqué a ti?... ¿Es eso lo que quieres saber? —dijo mientras volvía a buscar el rostro de la ojiperla quien también buscaba lo mismo. Ella simplemente se quedó mirándolo.

—¿Quieres saber si le hice el amor, como quiero hacértelo a ti? — Ella soltó un pequeño gemido, pues las manos de él apretaban con fuerza su cintura haciendo que ella se pegara totalmente a su cuerpo. Sasuke por otro lado soltó un gruñido al tenerla de aquella forma, los pechos de ella contra su torso y su intimidad pegada a la de él. Ella trató de apartarlo, apretando sus piernas pero lo único que lograba era acorralarlo más entre ellas.

—No la besé y no la toqué…porque llevo días pensando solamente en las miles de formas en que te haría el amor a tí…de hecho una de las maneras que pensaba era sobre esta misma mesa, en esta misma posición—decía mientras tomaba una de sus piernas y las subía hasta sus caderas, haciendo que Hinata volviera a contraer el cuerpo.

—Sasuke, por favor…alguien podría entrar, yo… quiero ir a dormir—la ojiperla hablaba dificultosamente mientras trataba de apartar la vista de él . Le era imposible mantener la compostura en aquella situación tan surrealista. ¿Sería otro sueño raro de ella?

Sasuke sonrió al escuchar su nombre y se inclinó sobre ella haciendo que ella tuviera que agarrarse de su camisa para no caer completamente sobre la mesa, inconscientemente una de sus piernas se abrazó a las caderas de él logrando que el contacto entre sus intimidades fuera más intensa. Ella sentía como la intimidad de él iba endureciéndose contra la de ella.

—Sé mía Hinata. Necesito que seas mía—dijo mientras cortaba la distancia que había entre ellos y la besaba finalmente.