Capitulo 11_Una noche de tormenta.
Había pasado casi una semana desde aquel episodio de la cocina. Aquel, episodio que aún la tenia con los nervios de punta a causa de todas las sensaciones que había causado en ella.
—Hinata ¿Vamos a comer? —preguntó una entusiasta rubia acercándose a ella con una enorme sonrisa en el rostro. La ojiperla salió de su ensoñación y asintió sonriendo también. Se sentía muy afortunada de tener por lo menos a alguien con quien distraerse. Más en esos momentos.
Sasuke había salido de viaje el día después de aquella noche. Una vez más él recuerdo y la sensación de su lengua aprisionando la suya en aquella tediosa posición la hizo tragar saliva de forma inconsciente.
—Oh veo que tienes hambre, vamos a apresurarnos. —dijo Ino mientras la ayudaba a guardar todo lo de la oficina. Hinata se sonrojó con aquel comentario. No era precisamente por hambre ¿o si?
Negó frenéticamente con la cabeza pues una vez más sus pensamientos se dirigían a él. No podía parar de pensar en él. Era tan raro, porque el primer día que estuvo ausente se sintió aliviada e incluso tranquila de no tener que mirarlo a la cara, pero las cosas empezaron a cambiar…Tenia la sensación de que llegaría en cualquier momento y eso la ponía ansiosa.
Fueron a un restaurante cercano a la empresa. Iban allí cada vez que tenían tiempo, pues era un lugar agradable y acogedor.
—Las cosas son tan fáciles en la empresa cuando no está el idiota ese—El idiota ese, era la forma en que Ino se refería a Sasuke. Le tenia cierta rabia.
Hinata soltó un suspiro.
—Por cierto ¿Dónde crees que haya ido? —preguntó la rubia mientras bebía de su soda pensativa.
—Escuche que mi padre lo mandó a un lugar…solo que no se donde—se limitó a responder la ojiperla mientras removía distraída su sopa.
—Ya veo—respondió la ojiazul—Si no hubiera visto ayer a Sakura, hubiera jurado que esos dos habían hecho una escapada—dijo la rubia mientras soltaba una risa picara—Sakura no pierde el tiempo.
Hinata dejó de remover su sopa y la miró inquieta. ¿Porqué seguía afectándole que Ino dijera esas cosas?
¿Quieres saber si le hice el amor como quiero hacértelo a ti?
Sus palabras de repente retumbaron en su cabeza haciendo que soltara un gesto de negación.
Ino la miró curiosa.
—¿Qué pasa Hina? —preguntó la rubia.
—Ellos no están saliendo—dijo Hinata sin mirarla. Miraba sonrojada su propio plato casi intacto.
Ino sonrió con ojos brillantes —Cuenta, cuenta ¿Averiguaste algo? —Hinata la miró más consternada.
—Solo sé eso —mintió mientras apartaba la vista inquieta.
—¿Te lo dijo él?
Hinata asintió e Ino la miró boquiabierta.
—¿Ustedes hablan de esas cosas? —preguntó mientras recostaba su cabeza sobre sus manos—Es increíble. Aunque para ser sincera Sasuke parece tenerte confianza…a pesar de nuestra pequeña travesura con lo de Neji… sin embargo a mi parece odiarme—bramó fastidiada.
Hinata no apartaba la mirada de su plato pero la escuchaba atentamente.
—Si no sale con Sakura…¿Crees que este saliendo con alguien más? O es solo un aventurero. O tal vez gay. Eso sería una lástima—Ino miraba por la ventana mientras seguía parloteando sin parar—Ese hombre debe ser una bestia en la cama—susurro pensativa logrando que Hinata empezara a hiperventilar.
—I-Ino por favor—dijo la ojiperla mientras bebía un sorbo de su soda absolutamente sonrojada.
Ino se echó a reír divertida.
—Hina eres tan tierna—dijo mientras tomaba uno de sus cachetes y la pellizcaba de forma cariñosa—Pero es la verdad, lo leí en una revista. Decía que los hombres así…serios y fríos...eran fuego en la cama. Muy calientes y apasionados.
—¡Ino! —volvió a exclamar alarmada mirando a todas partes por si alguien la hubiera escuchado. La rubia hizo un ademán de callarse ya, pero seguía con la sonrisa divertida.
Terminaron de comer y volvieron a la empresa, donde la tarde pasó sin mayores inconvenientes a excepción de la repentina visita de Naruto justo a la hora de salida. Todos en la empresa se fueron a excepción de Hinata, quien fue la que lo recibió.
—Quería hablar con Uchiha—dijo el rubio de manera cortante mientras trataba de mirar dentro de la oficina.
—Él no está aquí —dijo Hinata mientras lo miraba preocupada—¿Te encuentras bien?
Naruto chasqueó la lengua fastidiado.
—Seguro ya sabes que terminé con Sakura—dijo el rubio mientras le daba la espalda y empezaba a caminar hacia la salida, seguido de cerca por Hinata.
—Si—se limitó a responder la muchacha.
—¿También sabes el motivo? —la voz de Naruto cada vez sonaba más sombría.
Hinata se quedó inmóvil…¿Acaso se había enterado lo de aquella noche? Tragó saliva de forma pesada.
—Ese imbécil de Sasuke se atrevió a cortejarla—siguió hablando el rubio mientras también detenía el paso—Aquella noche en la fiesta. ¿Ellos dos bailaron juntos no es así? Todo el mundo los vió
Hinata quiso soltar un suspiro aliviada. Por lo menos al parecer no sabia que también se fueron juntos.
—Me quedé tranquilo cuando lo ví de tu mano—dijo Naruto mirándola finalmente—Era un nuevo socio de la empresa… Supuse que tal vez tu padre había acordado casarte con él.
Hinata abrió los ojos como platos ante aquel comentario.
—Él es atractivo, no soy tonto…. De haberlo sabido no hubiera dejado a Sakura sola aquella noche… Con un lindo vestido, tal vez él se habría fijado en ti…
—Cállate —dijo Hinata de forma fría. De repente unos escalofríos subieron hasta su espina dorsal. No estaba dispuesta a oír una sola palabra más —Tanto Sasuke como Sakura sabían lo que hacían… Deja de hablarme con ese tono, no estoy dispuesta a seguir tolerándolo.
Naruto lo miró sorprendido, se recriminó mentalmente haber dicho aquello, su rencor estaba hablando por él, él no era así.
—L-lo siento Hinata yo…
—¿Piensas que mi padre va por ahí buscándome un esposo? ¿Crees que es la única forma en que yo tendría a alguien conmigo?
—Hinata yo… maldición…no quise decir eso…yo
La ojiperla esquivó la mirada del rubio y empezó a caminar dejándolo atrás. Tenia una extraña sensación dentro de ella. Por un lado estaba enojada, no con Naruto si no consigo misma. Se reprochaba haber hecho tantas cosas por alguien que se lo pagaba de aquella forma tan cruel…Pero era su culpa por haberlo idealizado tanto. A pesar de todo, sorpresivamente no quería llorar…ella que lloraba por todo, debía estar destrozada con ello, pero no…
—Hinata, por lo menos déjame llevarte a casa… —dijo mientras la agarraba del brazo deteniendo su paso.
—No hace falta, iré caminando—contestó de manera fría pero sin dejar de lado su característica modalidad, se zafó del agarre del Uzummaki de forma suave—Me irá bien, tengo muchas cosas en que pensar…
Ella volvió a caminar alejándose más rápido. Por un momento perdió la noción del tiempo, solo cuando unas frías gotas de lluvia cayeron sobre su nariz, se dio cuenta del cielo tan obscuro y amenazante que se estaba formando sobre su cabeza, supo que se acercaba una lluvia no muy tranquila.
Para su alivio estaba ya muy cerca de casa por lo que al llegar solo estaba levemente empapada.
—Señorita Hinata…¿Se encuentra bien? —preguntó Ko en cuanto la vio entrar apresuradamente en la casa.
Hinata se giró a mirarlo y sonrió—Si, solo han sido unas gotas—dijo tratando de mantener la calma.
—Menos mal… Será una gran tormenta— advirtió el castaño mirándola preocupado.
Hinata se encogió de hombros…¿Qué podía hacer? No podía detener la tormenta ¿o si?
—No te preocupes Ko, ya no les temo tanto—mintió. Un trueno la hizo saltar del susto evidenciando su mentira.
Ko la miró más preocupado que antes.
—De verdad estoy bien Ko…por favor no te preocupes por mi—dijo mientras le sonreía de manera dulce—Subiré a ducharme, no quiero pescar otro resfriado—Resfriado…aquello la hizo volver a pensar en él. Se preguntaba qué estaría haciendo en aquellos momentos.
Se tomó más tiempo de lo usual en bañarse. Aprovechó para pensar en todo lo que estaba pasando en su vida. Faltaba poco para que se cumplieran dos meses de no saber nada de Neji…y casi un mes de conocer a Sasuke. Todo había cambiado tan drásticamente desde entonces.
Soltó un suspiro recordando amargamente la conversación con Naruto…
Salió finalmente y se vistió para bajar a cenar. Aunque hubiese preferido colocarse el pijama y acostarse para tratar de dormir, sabia que si no bajaba a cenar preocuparía más a Ko.
Cuando llegó al comedor vio confundida que habían 3 puestos, el que habitualmente usaba su padre, el de ella y el de Neji.
Justo cuando iba a preguntar quién cenaría con ellos, apareció su padre, seguido muy de cerca por él. Sintió que su respiración se cortaba por segundos. ¿A qué hora había llegado?
—¡Buenas noches padre, señor Uchiha! —saludó de forma educada mientras hacia una pequeña reverencia.
—Buenas noches—saludo el Uchiha de forma un tanto seca a sus oídos.
Hiashi simplemente agacho la cabeza aceptando el saludo de su hija.
Se sentaron y Ko sirvió la cena. Tanto Hiashi como Sasuke conversaban del viaje y toda la información que había recaudado el Uchiha sin dejar abasto a ningún otro tema de conversación.
Hinata se vio por momentos observando al azabache…lucía extraño, diferente. Parecía más serio, o tal vez enojado. En toda la noche no la había mirado siquiera de reojo.
Recordó la última noche que lo vio. Ella había salido corriendo después de una de las escenas más extrañas de su vida.
—Sé mía Hinata, necesito que seas mía—Sus palabras aún resonaban en su cabeza al igual que el recuerdo de sus labios presionándose sobre los de ella. Su aliento caliente, sus manos recorriendo sus piernas…ella había perdido el control, y se había asustado tanto que se zafó de forma brusca y salió corriendo.
¿Estaría enojado con ella por eso? Era obvio que sí… tal vez en su viaje encontró a alguien más. Era normal. El extraño capricho que él tenía hacia ella no podía durar mucho más.
Tragó saliva de forma pesada. Volvió a mirarlo solo para comprobar que la seguía ignorando.
—Padre, me gustaría retirarme. Si no les molesta—dijo levantándose lentamente. Hiashi asintió dándole permiso.
Hinata bajo la mirada intimidada al ser observada por fin por los oscuros ojos de él.
—Buenas noches—susurró mientras hacia una leve reverencia y caminaba lo más rápido posible fuera del comedor.
Se sentía patética. Muy patética. Subió las escaleras lo más rápido que le permitían sus piernas hasta encerrarse en su habitación.
Se puso uno de sus habituales vestidos de seda para dormir y se tiró a la cama boca abajo. Se sentía sumamente frustrada. Oyó como la lluvia empezaba a azotar una vez más con fuerza seguido de algunos truenos y relámpagos visibles a través de las cortinas. Cerro los ojos con fuerza tratando de no pensar en nada más, pero se estaba volviendo loca. Tenia tantas cosas en la cabeza que explotó de la única manera que tenía. Llorando.
Ni siquiera sabía la razón. Solo quería desahogarse.
Oyó que tocaban la puerta por lo que se secó las lágrimas rápidamente, seguro era Ko con alguna infusión para ella. Se apresuró en levantarse y colocarse la bata para recibirlo.
Cuando abrió la puerta de la habitación palideció al verlo parado ahí, recostado en el Marco de la puerta.
—Sasuke—susurró.
—¿Estas bien? —fue lo primero que dijo él ante la sorprendida expresión de la muchacha.
Ella solo asintió… las palabras parecían atorarse en su garganta. Lo miraba de forma inquieta, casi temblando.
—Toma esto—dijo extendiéndole una tableta de pastillas. Hinata lo miró sin comprender—Son pastillas para dormir, funcionan también como tranquilizantes… Tienen un efecto rápido. Ni siquiera sentirás la tormenta.
Hinata tomó las pastillas con el pulso acelerado. ¿Por qué estaba tan nerviosa?
—¿Estabas llorando? —preguntó alargando los dedos y rozando su sonrojada mejilla. Hinata cerró inconscientemente los ojos ante su contacto.
Negó suavemente con la cabeza.
—No me mientas, te conozco…—dijo él mientras apartaba su mano de ella.
—Pensé que estabas enojado conmigo —dijo mirándolo directamente a los ojos.
—¿Porqué me enojaría contigo? —preguntó el azabache de manera curiosa mientras moría por dar un paso más y entrar a su habitación, solo por puro morbo.
Hinata se encogió de hombros. Una vez más volvió a sentirse patética. Un trueno la hizo soltar un chillido del susto.
Sasuke sonrió, alargó la mano y le revolvió el cabello de manera cariñosa—Apresúrate y tómate la pastilla—dijo mientras la soltaba y daba un paso hacia atrás
—Aunque también puedes venir a dormir conmigo si no te gustan las pastillas… —dijo buscando molestarla, pero le sorprendió que ella lo mirara tan ansiosa ante aquel comentario. ¿Se estaba volviendo loco? O de verdad Hinata se lo estaba pensando.
Definitivamente se lo estaba imaginando. Se giró sin volver a mirarla, era suficiente. No quería que su entrepierna acabara por malinterpretar las cosas obligándolo a tomarse otra ducha fría para calmarse.
Cuando llegó a su habitación se dedicó a vaciar su maleta de viaje y mirar unos cuantos documentos. No tenia sueño, por lo que buscó algún libro interesante en el cual perder el tiempo hasta que se cansara lo suficiente. Ni siquiera se había dignado a ponerse el pijama para dormir.
El sonido de la puerta de su habitación abriéndose lo desconcertó. Se abría tan lentamente que le costó ver de quién se trataba. El único que se le ocurría era Ko, pero el no entraría sin avisar…la pequeña silueta que se asomó lo dejó más desconcertado aún.
—¿Hinata? —dijo más para si mismo.
Ella tenía la cabeza agachada y jugaba nerviosa con la punta de su bata.
—¿Pasó algo? —preguntó un tanto aturdido mientras se levantaba rápidamente de la cama y dejaba a un lado el libro que estaba hojeando.
Ella negó sin atreverse a mirarlo a la cara…
—Dijiste que puedo dormir contigo—dijo avergonzada.
Sasuke sonrió divertido.
—En realidad, no me refería a dormir…No dormiría teniéndote al lado—respondió el esperando a que ella se asustara y saliera corriendo despavorida como la última vez.
Hinata no se movió y Sasuke cambió su sonrisa a un semblante más serio.
Se acercó un poco más a ella y la tomó de la barbilla para obligarla a mirarlo.
—¿Te tomaste la pastilla para dormir? —preguntó mientras empezaba a entender. Cuando ella negó despacio con la cabeza, sintió un escalofrío excitante recorrerle el cuerpo.
Sasuke la tomó de la mano y volvió a sentarse en la cama donde minutos antes había estado leyendo, y la guio a ella para que se sentara sobre sus piernas. Ella obedeció sin dejar de mirar su rostro. Aquel rostro que mientras más miraba, más se daba cuenta de lo mucho que lo había extrañado.
Otro trueno se oyó tan claro que Hinata del susto se aferró la camisa del Uchiha para luego sonrojarse.
—¿Porqué te asustan tanto las tormentas? —preguntó Sasuke mientras su mano recorría su espalda con sutileza.
Ella se encogió de hombros…en ese momento solo pensaba en que estaba sentada sobre las piernas de un hombre que conocía hace apenas un mes… un hombre que hacía que tomara decisiones tan impropias de ella…Un hombre que provocaba que sus hormonas se alborotaran a tal punto de volverla loca.
Él la miraba curioso, y expectante, por lo que ella decidió seguir.
—Cuando era una niña, me perdí en los senderos de Konoha…—Empezó a hablar ella con la voz pausada—Era una tarde tan gris que no tardó en caer la lluvia, era tan fuerte que arrasaba con todas las flores que estaban cerca de mi, algunos árboles se inclinaban por el viento y los truenos…los truenos eran lo peor. Yo estaba en medio de todo sin poder ir a ningún sitio. Cuando todo pasó creo que cogí una pulmonía. Fue todo muy…surrealista—Hinata miraba por la ventana como la lluvia caía caudalosamente, acompañado de pequeños relámpagos. Sasuke la miraba atentamente. Ella contaba todo como si siguiera allí, de hecho estaba tan ensimismada que de repente parecía estar desconectada de la realidad.
Hinata reparó otra vez en su rostro y solo entonces se dio cuenta de que aún tenía los brazos sobre los hombros de él. Quiso apartarlos pero el se lo impidió, y al contrario la guio a que se abrazara a su cuello.
Había una pequeña voz en su cabeza que le decía que parara, que se resistiera y que se bajara de las piernas de aquel hombre, pero otra parte mucho más fuerte que ella quería quedarse y obedecerlo. Simplemente se dejó guiar hasta que su rostro quedó tan cerca de la de él que su respiración chocaba con la de ella.
—Quédate así — le susurró mientras bajaba los brazos y los aferraba a su pequeña cintura acercándola más a su cuerpo—¿Me tienes miedo? —le preguntó y ella negó lentamente con la cabeza.
Sasuke sonrió . Y acercó un poco más su rostro a la de ella rozando con los labios su sonrojada mejilla—¿Y si te besara, me tendrías miedo? ¿Saldrías corriendo como la última noche?—
Hinata cerró los ojos ante el contacto de sus labios. Solo entonces se dio cuenta de que realmente lo deseaba. Deseaba que el volviera a besarla…deseaba que él volviera a hacerla sentir todo lo que sintió aquella noche…pero no era capaz de decirlo.
Solo un leve —Hmm— salió de sus labios fastidiando al Uchiha. La estrechó un poco más pegándola a su pecho. —¿No lo deseas ni un poco? —preguntó aturdido.
—¿Y tú? —Hinata se vio sorprendida cuando aquellas palabras salieron de su boca. Pero realmente quería saberlo—¿Quieres besarme? —le pregunto entre curiosa y expectante. El se echó a reír causándole una punzada en el estómago. Allí estaba otra vez el Sasuke Uchiha que odiaba, el que se burlaba de ella, el que la hacía sentir tan pequeña e insignificante.
—Levántate de mis piernas, pero sin soltarme—ordenó el azabache, y la muchacha obedeció sin entender. Sasuke sintió su cuerpo arder cuando tuvo sus pechos a la misma altura que su rostro, el se apresuro levantó lo suficiente, el vestido de seda y la bata de la muchacha para guiarla a que se sentara nuevamente sobre sus piernas pero esta vez a horcadas de él.
Sasuke la tomó de ambas piernas y la deslizo pegándola por completo a su cuerpo. Soltó un gruñido al sentirla completamente sobre él. —¿Sientes como estoy? —preguntó excitado.
Hinata se sonrojó inmediatamente. Sentía su miembro duro bajo su intimidad, solo podía pensar en eso en aquel momento, ni siquiera escuchó lo que le dijo Sasuke. Miro su rostro, el también estaba ¿sonrojado? Trago saliva dolorosamente. Quería besarlo más que nunca. Alargó el rostro hacia el y depositó un pequeño beso en sus labios invitándolo a besarla. Sasuke sonrió con aquel beso tan inocente. La tomó de la barbilla y le devolvió el beso, lo suficientemente lento como para poder oír su acortada respiración, ella prácticamente seguía sin mover un músculo, pero tenía los ojos cerrados, y eso lo hacía pensar que estaba disfrutando. Saboreó sus labios con delicadeza y sutilidad, aquellos labios pequeños y tiernos se abrían lentamente para él, no perdió tiempo e introdujo despacio su lengua en ella. Hinata gimió al sentirlo.
Sasuke la tomó de la nuca para poder introducir más a fondo su lengua en ella, lentamente el beso se iba tornando más intenso, él quería desesperadamente probar cada centímetro de sus labios, de su lengua. Se separó un momento de ella, para mirar aquel rostro sonrojado abrir los ojos sin entender. —Hinata, no te quedes atrás… es un tanto desconcertante—dijo excitado. Ella lo miró avergonzada y apartó la vista.
—¿Qué pasa? ¿No te gusta? —preguntó el Uchiha un tanto consternado, mientras la tomaba suavemente de las mejillas y la obligaba a mirarlo otra vez— ¿Te sientes incómoda? —preguntó tratando de entenderla.
Ella negó lentamente—No soy buena besando…no se hacerlo—dijo mientras arrugaba los labios abochornada. Y era verdad. Él se apoderaba de sus labios con tanta tranquilidad y confianza y sin embargo ella no sabia como reaccionar. Él sonrió divertido.
—La otra noche en la cocina, lo hiciste realmente bien—dijo. Hinata abrió los ojos sorprendida, y luego se sonrojó.
—¿De verdad? —preguntó mientras tragaba saliva de manera nerviosa.
—Solo tienes que seguir el ritmo de mis labios, como aquella vez. —dijo mientras volvía a bajar las manos a sus caderas .
Ella asintió de forma tímida pero segura. Las piernas empezaban a temblarle pero cuando el la besó una vez más, ella abrió los labios para recibirlo, movió sus labios tímidamente contra los de él, tratando de imitarlo… Y se atrevió a succionarlos, él gimió, haciendo que ella sintiera un cosquilleo en el estómago.
Sasuke estaba embriagado y su erección cada vez era más dolorosa. Cuando ella succionó su labio inferior sintió un placer difícil de explicar. Bajo sus manos por su tibia espalda y se apoderó de sus nalgas apretándola contra su intimidad.
Ella soltó un gemido y Sasuke aprovechó para volver a meter su lengua de forma traviesa y más intensa. Su mano buscaba desesperado las cuerdas de su bata para desatarlas.
Hinata gimió y él se separó buscando sus ojos. La miro de forma inquisidora pidiéndole permiso para quitársela.
Ella dejó sus brazos caer a ambos costados y Sasuke entendió aquello como un…sí. Sin titubear se la quitó para así contemplar mejor lo que tenia frente a sus ojos. Lucía preciosa con aquel vestido de ceda color blanco, sus atributos sobresalían de ellas invitándolo a el a perderse en ellos.
Acerco su rostro a su cuello impregnándose del perfume que emanaba su piel y su cabello. Beso su cuello y sus manos temblorosas encontraron sus pechos adueñandose de ellos por sobre la ropa.
Volvió a mirarla y la vio sumida en sus caricias excitándolo más. Tenia los ojos fuertemente cerrados y se mordía los labios.
Ella abrió los ojos cuando dejó de sentir sus besos en el cuello.
Sin dejar de mirarla Sasuke tomó los tirantes de su vestido y las deslizo lentamente dejando descubierto poco a poco aquellos generosos atributos que moría por volver a saborear sin interrupciones. Ella lo miró un tanto preocupada y el le dio un pequeño beso en los labios.
—Por favor— dijo él, dejando su vestido deslizado hasta la cintura.
Se apartó un poco para verla mejor. Y sonrió encantado—Joder, que eres preciosa—dijo mientras volvía a besarla de manera desesperada a lo que ella trataba de responder sumamente sonrojada. Las manos de él masajeaban frenéticamente sus pechos sin dejar de besarla. Hinata quería gritar ante aquella oleada de sentimientos que estaba provocando en ella. Soltó un gemido entre aquel furioso beso provocando que Sasuke se apoderará con los dientes de su labio inferior, sin hacerle daño, solo un mordisco travieso que ella disfrutó.
—Hinata—dijo él casi con la voz ronca de la excitación—Necesito hacerte el amor—
Ella lo miró entre asustada y excitada. ¿Qué debía responder? Si por favor…o si a secas. Para ella no había vuelta atrás, desde que entró a su cuarto sabía que todo cambiaría para ella… entre ellos.
Ella se aferró a su camisa y lo volvió a besar dándole a entender que aceptaba aquella locura. Él la tomó de la cintura y se levantó con ella en brazos, Hinata tuvo que aferrarse a su cuello para no dejarse caer.
La dejo suavemente sobre la cama y se incorporó de rodillas frente a ella desabrochándose de manera nerviosa la camisa. Quería sentir su piel contra la de ella lo más pronto posible, quería que sus pechos rozaran con su torso cada vez que la besara…Se la quitó ante los ojos curiosos de la muchacha que quedó sorprendida mirándolo. Nunca le había atraído el físico de ningún hombre, no solía fijarse en ello pero lo que tenia frente a ella le gustaba. Quería alargar los dedos y tocar su torso desnudo, tenia los hombros anchos y unos pectorales como los modelos de las revistas que llevaba Ino a la oficina, lucia concentrado, su cabello caía sobre su rostro dándole un aspecto realmente sensual. Una vez que el se quitó la camisa, la despojó a ella del vestido de seda que aún tenía deslizado hasta la cintura, dejándola casi desnuda.
Él iba rápido, porque aunque quería disfrutar el momento al máximo, también tenía una urgencia dolorosa por poseerla lo más rápido posible. Había esperado demasiado por ello. Cuando la tuvo semidesnuda para él se inclinó para besar sus pechos. Mientras besaba uno masajeaba frenéticamente el otro.
Hinata arqueó la espalda al sentir sus labios una vez más sobre sus pechos. Se sentía rara, pero lo disfrutaba. No sentía vergüenza como la primera vez. Soltó un gemido cuando él mordisqueó uno de forma juguetona.
Sasuke sonrió al escucharla. Sus gemidos eran tan suaves y dulces. Con calma fue bajando sus besos hacia su vientre llegando a su ombligo, introdujo su lengua en ella logrando que su piel se erizara.
Hinata cerró los ojos sintiendo la húmeda travesía de sus besos, eran suaves y a la vez urgentes. Sentía la piel tan erizada que llegaba a doler. Le costaba respirar, porque cada sensación la dejaba sin aire, logrando que soltara pequeños gemidos inconscientes. Él bajó las manos de sus pechos a sus caderas empezando a deslizar lentamente sus bragas. Ella detuvo nuevamente la respiración, aquello seguía incomodándola, pero a pesar de eso no movió un solo músculo por detenerlo. Abrió los ojos para observarlo sobre su cuerpo. Era una escena surreal y excitante.
Sasuke finalmente se deshizo de sus bragas y le abrió las piernas con lentitud para colocarse entre ellas.
—¡No! —exclamó ella tratando de cerrarlas esta vez invadida por la vergüenza, pues adivinaba a lo que él iba. Pero el fue más rápido y se apoderó de su sexo con la boca.
—¡Sasuke! —dijo mientras ahogaba un grito. El empezó a mover la lengua contra su intimidad de forma lenta y tortuosa, haciendo que su cuerpo se pusiera rígido—Sasuke por favor—dijo mientras inconscientemente alargaba su mano hasta la cabellera del Uchiha tratando de que parara, pero el empezó a acelerar el ritmo de sus caricias con la lengua haciendo que ella empezara a temblar.
—¡Ah Sasuke! Por favor no...¡ah! —Hinata cerró los ojos con fuerza, no podía seguir manteniendo el control de su propio cuerpo, soltó el cabello del Uchiha y se aferró fuertemente a las sabanas, flexionó la rodillas y elevó las caderas sin poder controlarse.
Sasuke aprovechó para sostener sus caderas al aire e introducir su lengua dentro de ella logrando que soltara un grito. Hinata se llevó las manos a la boca tratando de no seguir gritando, pero le era imposible. Gritos ahogados y gemidos inundaban ahora la habitación. Sasuke introducía y sacaba su lengua dentro de ella, haciéndola perder totalmente el control. Las sensaciones que aquello le provocaba eran mucho más intensas que la última vez, su cuerpo empezó a tensarse obligándola a hundir más la cabeza contra la almohada hasta que no pudo más y su cuerpo colapsó finalmente aún con las caderas sostenidas firmemente contra la boca de él.
Sasuke soltó sus caderas y la dejó caer en la cama, observándola temblar. Ella trataba inútilmente de contenerse, su respiración estaba tan alterada que le tomó algunos minutos estabilizarse.
—¿Estas bien? —preguntó el mientras se inclinaba sobre ella con lentitud. Ella abrió los ojos para mirarlo aturdida. Sus pequeños labios entreabiertos trataban de recuperar el aire.
Ella asintió y él se apoderó una vez más de su boca besándola furiosamente.
—Eres increíble—dijo mientras se separaba un poco de su rostro y la observaba abrir los ojos alarmada cuando empezó a tocarla con los dedos—Hinata, nadie puede escucharnos, estamos en la última habitación de la casa, además de que esta tormenta es muy sonora…por favor, no reprimas tus gemidos, quiero escucharte—decía mientras introducía un dedo dentro de ella para comprobar que estuviera lista.
Hinata arqueó la espalda presionándose a su mano, Sasuke supo que era el momento. Se incorporó colocándose de rodillas para desabrocharse los pantalones de manera nerviosa. Se recriminó a si mismo, parecía un adolescente a punto de cumplir una fantasía, pero le era imposible no perder la compostura, sabiendo que dentro de unos segundos por fin la haría suya. Estaba tan excitado que incluso las manos le temblaban.
Se deshizo por fin sus últimas prendas quedando completamente desnudo igual que ella. Hinata se acomodó en la cama para mirarlo, se mordió la lengua nerviosa. ¿Qué pasaría una vez que todo acabara? Él seguiría tan interesado en ella, o la dejaría pasar una vez que lo hiciera. La pregunta inquietaba su mente, pero lo quería. No importaba lo que sucediera después, ella quería ser de él en ese momento. Se incorporó un poco para besarlo y él la recibió maravillado. Se inclinó sobre ella aguantando su propio peso sobre sus codos para no aplastarla.
—¿Estas lista? —preguntó con la voz ronca de la excitación. Deslizó una mano en medio de sus cuerpos y se tomó el miembro para colocarlo en la entrada de su vagina.
Ella asintió y tomó una gran bocanada de aire. Él contemplaba su rostro expectante. Quería ver su expresión cuando la penetrara.
—Dolerá un poco, pero solo al principio. Luego nunca más —dijo él controlándose para no empujarse de una vez dentro de ella.
Ella volvió a asentir…estaba nerviosa, expectante y ansiosa. Él finalmente empujó su pelvis hacia sus caderas penetrándola completamente. Ella gritó e inconscientemente se aferró a su espalda. El dolor era profundo y muy íntimo…aunque sentía que algo se había desgarrado dentro de ella, la sensación de tenerlo dentro era sumamente excitante.
Sasuke por otro lado soltó un gemido ronco. Se quedó inmóvil dentro de ella mientras hundía su cabeza en su cuello de forma desesperada. Era suya, solo suya. Ese era el único pensamiento que inundaba su mente en ese momento. Ella sin embargo hundió sus uñas en su espalda excitándolo más de lo que ya estaba. Él levantó su cabeza para mirar su rostro. Tenia los ojos un tanto vidriosos ¿Habría sido muy brusco?
—¿Estas bien? —preguntó preocupado.
—S-si ¿y tú? —preguntó ella perpleja. Sasuke sonrió ante aquella pregunta.
—Voy a empezar a moverme ¿Esta bien? Si te hago daño, por favor dímelo.
Ella asintió una vez más. Y él empezó a moverse dentro de ella de forma lenta. Ella era tan estrecha que el sentía que acabaría pronto, cosa que no quería y no se podía permitir. No era un maldito adolescente precoz, era un adulto experimentado ¿Qué demonios pasaban con él?
—¡Joder Hinata!—Gemía tratando de controlarse, al mismo tiempo que aumentaba el ritmo de sus embestidas. Se incorporó de ella poniéndose de rodillas y tomando sus caderas para dirigir su cuerpo.
Ella empezó a gemir, todo aquello era demasiado para ella, las rodillas que tenia flexionadas empezaron a temblarle una vez más.No supo en que momento él dolor que habia sentido se había convertido en aquella agradable y rara sensación. Lo sentía tan caliente dentro de ella que estaba perdiendo la cordura. Arqueó la espalda buscando más, y él hizo un esfuerzo sobrehumano para no acabar.
Él sacó por completo su miembro de ella para embestirla bruscamente hasta el fondo, cosa que la hizo gritar una vez más pero esta vez de placer. Ella notaba una vez más como su cuerpo empezaba a ponerse rígido y sabia que explotaría pronto.
—Sa-Sasuke—susurró temblorosa.
—Lo sé preciosa—dijo mientras, volvía a repetir el mismo movimiento y la penetraba con más fuerza, él no aguantaba más, pero quería hacerla acabar antes de que lo hiciera él. La embistió una vez más y sintió como ella se tensaba aprisionándolo con fuerza y haciéndolo explotar al mismo tiempo que acababa ella. Se corrió dentro de ella incontrolablemente. Temblando como si también fuera su primera vez. Un orgasmo violento aunque para él seguía siendo precoz.
Ella por otro lado trataba de controlarse, pero le era imposible, se retorció más cuando sintió algo caliente inundando todo su ser.
Él se acostó sobre ella, volviendo a hundir su cabeza en el hueco de su cuello. Ella lo podía oír respirar de forma entrecortada. Por alguna razón que no supo sintió un cosquilleo al saber que era por ella. nCon brazos temblorosos se atrevió a rodearlo y abrazarlo. Él no tardó en corresponderle y giró sobre su cuerpo cambiando de posición con ella.
Ahora la tenia sobre él. Saco su miembro lentamente de ella y acaricio su espalda mientras lentamente su respiración volvía a la normalidad.
Hinata por otro lado tenia la cabeza ahora apoyada sobre su pecho, podía oír sus latidos acelerados. Él tenía el cuerpo duro, pero aún así estar en aquella posición con él, le resultaba placentera. Hinata flexionó las rodillas en ambos costados de él, de manera que ahora estaba a horcadas sobre su cadera. Sasuke soltó un gemido con aquel movimiento, pues ahora Hinata estaba sentada sobre su zona v, sintió como su miembro iba volviendo a endurecerse, sin haber llegado a estabilizarse por completo.
—Hinata—susurró, pues de un momento a otro ella dejó de moverse, pensó que tal vez se había quedado dormida. Pero ella levantó el rostro mirándolo directamente a los ojos—¿Te sientes cómoda de esta forma? — Preguntó mientras llevaba ambas manos a su cintura para estrecharla a su cuerpo. Ella era tan pequeña que cabía perfectamente sobre su pecho.
Hinata asintió sonrojada, y apoyó su mentón en el pecho de él para poder seguir observándolo. Aquel rostro tan sereno y perfecto, la miraba con ojos tan penetrantes que no quería perder el contacto con él.
—¿Qué te parece si ahora lo hacemos en esta posición?
Fin del capítulo
Hola Chicos… hasta aquí el capítulo…un poquito largo ¿no? Me costó escribirlo, espero que les haya gustado.
Muchas Gracias por todos los comentarios… estoy muy agradecida.
No se si pueda actualizar durante las próximas semanas, estaré un poco ocupada además de que también tengo que actualizar mi otra historia. En fin, espero que puedan tenerme paciencia.
Una vez más muchas gracias y hasta la próxima.
