Advertencia:
Ya en el summary de la historia está advertido que esta historia tendría contenido Lemmon, pero vuelvo a advertirlo porque al parecer algunos no lo vieron y me reclamaron el capítulo anterior. En fin. Desde ahora habrá mucho más lemmon así que pueden dejar de leer si no les gusta, agradezco que hayan estado interesados en la historia con anterioridad , pero no tengo pensado cambiar lo que tenia planeado desde que empecé a escribir la historia. En fin eso es todo. ¡Gracias! Y si te quedas a leer ….espero que disfrutes del capítulo.
Capítulo 12_Mía
Hinata lo miró sin comprender y Sasuke extendió las manos para apoderarse una vez más de su trasero apretándolo con un repentino deseo que estaba anhelando saciar. Con la propia fuerza de sus manos la empujó hacia su rostro para besarla una vez más.
—¿Estas cansada? —preguntó cuando se separó un poco. Ella negó levemente con la cabeza, estaba como en una ilusión. Todo seguía siendo tan surrealista para ella. Ni siquiera sabía si estaba soñando o si era real.
Sasuke por otro lado sabía que lo que su mente estaba maquinando era una locura, ella era virgen hacia apenas unos minutos, pero estaba perdiendo la cordura por poseerla de aquella forma. Deslizó su mano entre sus cuerpos y una vez más tomó su miembro ya completamente erecto, para buscar una vez más entrar en ella. Cuando encontró su entrada la tomó de las caderas y la empujó para poder penetrarla.
—¡Ah! —se quejó ella hundiendo su rostro en el pecho de él.
—Siéntate sobre mí amor—susurró el mientras sus manos se apoderaban de sus caderas ansiando empezar a embestirla.
Hinata alzó el rostro para mirarlo una vez más antes de obedecerlo. Apoyo sus pequeñas manos en el torso de el y se impulsó para sentarse. Soltó un gemido cuando al sentarse por completo lo sintió tan dentro de ella.
—Sasuke—susurró con voz suave, mientras cerraba los ojos impulsivamente. El susodicho sonrió satisfecho y empezó a moverse debajo de ella de forma lenta mientras flexionaba las piernas para para darse impulso. Miraba extasiado como sus pechos se endurecían y se movían de manera lenta. Quería desesperadamente adueñarse de ellos con las manos, con la lengua, pero no podía. Sus manos estaban ocupadas en esos momentos acariciando sus caderas. Las bajó lentamente hacia su trasero para empezar a guiarla para sus embestidas cuya velocidad aumentaba cada vez más.
Hinata tomó una bocanada de aire para controlarse. Sus manos estaban apoyadas firmemente sobre el duro abdomen de él, que se contraía y se marcaba en cuanto más se movía. De repente sintió las mejillas arder y se tapó torpemente los pechos con una mano, pues se movían demasiado a su parecer. Siempre había tenido un absurdo complejo a causa de ellos.
—¡No te tapes! —le recriminó el azabache apartándole suavemente la mano y obligándola a volver a apoyarse sobre él—Créeme que no tienes nada de que avergonzarte—aseguró como si le hubiera leído el pensamiento. Hinata se sonrojó más pero no hizo ningún otro esfuerzo por volver a taparse. Cuando sus embestidas empezaron a ser tan fuertes que prácticamente la estaba haciendo cabalgar, ella echó la cabeza hacia atrás a raíz de un fuerte espasmo de placer, mientras soltaba un gemido que al principio trató de ahogar.
Sasuke se vio obligado a detenerse por unos segundos ya que con esa acción la penetración se había vuelto más profunda. Se detenía porque aún no quería acabar, a pesar de que sabia de que ella estaba apunto de hacerlo. Pero para su sorpresa, ella empezó a moverse sobre él obligándolo a soltar un agudo gemido.
Ella tenía los ojos fuertemente cerrados, aún con la cabeza hacia atrás y la espalda arqueada… Sus caderas se movían solas, producto del placer.
Sasuke tragó saliva, porque aunque estaba disfrutando como un condenado, no resistiría mucho más con ella moviéndose así y con aquella escena tan erótica que sus ojos presenciaban. Dirigió sus manos hacia su pequeña cintura, acariciándolas hasta llegar a su objetivo…sus pechos estaban erguidos y firmes.
—Hinata—gimió haciéndola temblar.
Ella también dirigió sus manos a sus pechos, tocando las manos de él.
—No te detengas—dijo el Uchiha casi en tono de súplica y ella asintió con las mejillas ardiendo.
Ella siguió moviéndose hasta que su cuerpo se volvió a tensar—Ya no puedo más —dijo con la voz entrecortada mientras apretaba desesperada las manos de él entre las suyas.
Él se incorporó de la cama sentándose y rodeándola con sus brazos. Hinata también lo abrazó buscando más de su calor… él empezó a moverse de forma tan lenta que ella volvió a soltar un gemido.
—Sasuke—volvió a llamarlo.
Éste la miró directamente a los ojos, y profundizó una última embestida para lograr que ella acabara. Hinata se retorció y apretó con firmeza los brazos de él mientras ahogaba sus propios gemidos mordiéndose los labios. Sasuke se apoderó de sus labios una vez más y siguió moviéndose dentro de ella buscando ahora su propio orgasmo.
—Ah—gimió ella entre los labios del Uchiha, logrando que este se tensara.
—Di mi nombre, vuelve a decirlo—susurró él sin apartarse completamente de los labios de ella.
—Sasuke—respondió ella de forma tan suave, que el Uchiha no resistió más y explotó por segunda vez en ella. Se aferró tan fuerte a su cintura que por un momento pensó que podría quebrar aquel pequeño cuerpo que lo estaba volviendo loco.
Hundió su cabeza en el cuello de ella aspirando profundamente. Estaba exhausto, excitado y profundamente consternado. Su cuerpo trataba de estabilizarse después de su último orgasmo.
Ella movió un poco la cabeza a un costado para dejarlo hundirse más en su cuello. Sus pequeños brazos aún lo rodeaban torpemente, y sus dedos se movían sobre su piel tan caliente, acariciándolo levemente con la yema de sus dedos. Él sin embargo prácticamente cubría toda su cintura con un brazo y la agarraba firmemente.
Aparto la cabeza de ella lo suficiente para mirarla. Ella estaba sonrojada y lo miraba con ojos muy abiertos y expectantes, como si quisiera saber que procedía después.
—¿En que piensas? —preguntó el mientras liberaba una mano para apartar un mechón de pelo de su cara. Ella se encogió de hombros y se sonrojó un poco más.
Sasuke sonrió y se recostó nuevamente sobre la cama, volviendo a ambos en la posición donde habían empezado. Sacó lentamente su miembro de ella no sin antes recrearse un poco más en su espalda. Su piel era tan suave, que le era difícil dejar de hacerlo. Se giró hacia un costado recostándola en la cama sobre su brazo izquierdo y con la mano que le quedaba libre buscó las mantas para taparla.
—¿Estas bien? —preguntó ante su atenta mirada. Ella simplemente asintió.
—Háblame, quiero escucharte—dijo casi ordenando mientras su mano la recorría ligeramente bajo las mantas.
—No se que decir—admitió ella mientras esquivaba momentáneamente su mirada. Por las ventanas de la habitación se colaban ciertos relámpagos, solo entonces se acordó de la tormenta que estaba azotando afuera.
—Dime lo que piensas—insistió el mientras miraba a la dirección donde ella tenía la vista puesta—¿Quieres que cierre las persianas? Si te molestan los relámpagos pued…
Sus palabras se vieron interrumpidas cuando ella lo abrazó sorpresivamente.
—Así está bien—se limitó a responder mientras aflojaba un poco su agarre. Sasuke sonrió. Sabia desde el principio lo dependiente que podría llegar a ser Hinata, lo supo en él momento en el que se puso a llorar semanas atrás recordando lo apegada que era a su hermano Neji… la idea de que se volviera dependiente ahora a él lo entusiasmaba. La quería completamente para él… Hinata era para él una droga. Solo tuvo que probar un poco para volverse un maldito adicto. Y ella era tan diferente de lo que llegó a pensar alguna vez, era tan sumisa y tan ardiente a la vez. Capaz de tomar el control sin siquiera saberlo. Solo recordar la escena donde se movía sobre él volvió a encender sus deseos más profundos. Quería conocer todas sus facetas con una extraña urgencia. Ella se removió entre sus brazos y cuando el estuvo a punto de sugerirle otra ronda se dio cuenta de que ya estaba dormida.
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Sus ojos comenzaron a abrirse pesadamente a pesar del cansancio. Sus sentidos no tardaron percibir el aroma que provenía de su piel, ya lo conocía…y como no si había dormido rodeada por él. Cuando su vista obtuvo claridad, lo primero que vio fue su rostro sereno que descansaba plácidamente a escasos centímetros de la de ella…quiso alargar la mano y retirarle un mechón de pelo que caía sobre su frente pero no se atrevió. Se percató de que aún estaba acostada sobre su brazo por lo que quiso levantarse pero el se lo impidió rodeándola rápidamente.
—¿A dónde crees que vas? —preguntó apretándola suavemente a su cuerpo.
Hinata se ruborizó aturdida.
—¿Estabas despierto? —preguntó mirándolo directamente a los ojos. Él asintió.
—Desde hace un rato—respondió mientras cortaba la poca distancia entre sus labios y la besaba con suavidad—¿Has dormido bien?
—Si, pero tú brazo…—dijo tratando de volver a levantarse—Debes estar cansado—
Sasuke se levantó con un movimiento rápido, colocándose sobre ella de manera traviesa.
—Estoy bien—susurró mientras deslizaba lentamente su brazo por debajo de su cabeza apartándola finalmente—Auch—exclamó logrando alarmarla.
—Te lo dije—chilló ella mientras se apresuraba y agarrar entre sus manos su brazo izquierdo para darle pequeños masajes que esperaba fueran confortables para él.
—Estaba bromeando…se siente bien que te preocupes por mi —dijo mientras sonreía. Se recostó completamente sobre ella, aguantando su propio peso con los codos. Se mantuvo inmóvil solo mirándola, inspeccionándola.
Hinata se ruborizó al sentirlo nuevamente desnudo sobre ella. ¿Cómo era posible que se viera tan bien las 24 horas del día? Desde que lo conoció no recordaba haberlo visto desaliñado siquiera una vez, ni mucho menos. A pesar de estar despeinado tenia un aspecto realmente sexy… ella sin embargo debía estar hecha un desastre como siempre—¿Por qué? —pensó en voz alta.
—¿Hmp? —soltó el Uchiha sin entender.
Hinata titubeó un momento antes de formular la pregunta que llevaba días formulada en su mente. Aunque no sabia que respuesta esperar exactamente.
—¿Qué es lo que has visto en mí? —preguntó para luego morderse la lengua arrepentida. Se sentía patética preguntando aquello pero realmente quería saberlo.
Sasuke alzó una ceja sorprendido.
—¿Por qué crees tú? —devolvió la pregunta el Uchiha .
Hinata aspiró una gran bocanada de aire—Creo que fue por aquella noche en el hotel…creo que es por no dejar cabo suelto.
Sasuke quiso reír, una parte por escucharla decir algo así y otra porque era verdad…él no era de los que dejaba pendientes. No pudo evitar esbozar una sonrisa divertida. Hinata arrugó la nariz ante aquel gesto.
—Tal vez—se limitó a responder mientras deslizaba una mano sobre su cuerpo de manera suave, casi rozando su suave y pálida piel, que no tardó en erizarse ante su tacto—La verdad es que aquella noche mi intención solo era darte una buena lección—dijo deteniendo su mano sobre la intimidad de ella mientras la rozaba con la yema de sus dedos—Estúpidamente pensaba que luego estarías loca por mí…cosa que no pasó. Las cosas se me fueron de las manos por que era yo él que andaba tras tus huesos como un enfermo—Sasuke empezó a estimularla suavemente mientras miraba expectante como su rostro empezaba a sonrojarse por la excitación, sus pechos empezaban a erguirse también bajo su cuerpo excitándolo también a él— Desde que te besé…no… desde que hundí por primera vez mi nariz en tu cuello…y te desnudé… Supe que no pararía hasta que fueras mía, cosa que hasta ayer pensaba que sería una misión casi imposible… y no, te equivocas en que solo es por querer terminar lo que empecé, por una parte es cierto…pero la verdadera razón es que te deseo como no recuerdo haber deseado a nadie.
Sasuke dejo de acariciarla para incorporarse y abrirle las piernas para colocarse en medio de ellas. Su erección no podía esperar más.
—Ahora eres mía ¿no? —preguntó mientras sujetaba firmemente sus muslos y volvía a acercarse a sus labios con una sonrisa triunfante. Hinata lo miró aturdida.
—Si—respondió sin pensárselo mucho. Estaba más pendiente de lo que él hacía y de lo que sentía en esos momentos en medio de sus piernas.
—¿Si qué?…dilo—la incitó.
—Soy tuya, Sasuke—
:h:
A pesar de que bajó a desayunar mucho más tarde de lo habitual, Ko no hizo ninguna pregunta al respecto cosa que agradeció internamente.
—Debió haber pasado una muy mala noche—dijo el castaño mientras la miraba de manera compasiva al mismo tiempo que dejaba su habitual taza de café frente a ella. Hinata se sonrojó violentamente sin poder evitarlo.
—Um, no—respondió mientras se apresuraba a tomar un sorbo para evitar responder. El café aún estaba humeante por lo que se quemó al instante—Ah—dijo llevándose los dedos a los labios de manera temblorosa.
Ko se apresuró en servirle un vaso de agua también—Tenga cuidado—aconsejó el mayordomo.
—Buenos días—dijo un Moreno entrando por la puerta de la cocina.
—Señor Uchiha, buenos días—saludo Ko de manera sumamente educada—¿Un café doble? —
—Si, gracias Ko—dijo el Moreno mientras tomaba su puesto ya habitual. Miró a la ojiperla quien ya estaba roja como un tomate. Quiso echarse a reír. Aquella situación para ella debía ser terriblemente bochornosa, ya conocía como funcionaba su pequeña cabecita.
—Señorita Hinata ¿Ha dormido bien? ¿Le funcionó lo que le di?—preguntó logrando su objetivo.
Hinata empezó a hiperventilar de los nervios.
—Podríamos intentar alguna otra cosa si lo de anoche no le funcionó—siguió aún ante la mirada suplicante de ella. Sasuke sonrió de forma traviesa.
—M-me funcionó, gr-gracias—dijo mientras volvía a hundir su nariz en su taza de café. Solo para disimular su exagerado sonrojo.
—Me alegra, son unas pastillas tranquilizantes muy buenas—inquirió mientras Ko le servía también su taza de café y sonreía aliviado al escuchar aquello. Segundos después Ko se marchó dejándolos nuevamente solos.
—Por favor deja de burlarte de mi de esa manera—rogó Hinata una vez que se aseguró que el mayordomo se había ido. Sus mejillas seguían levemente sonrosadas, bebió un sorbo más de su café que ahora estaba tibio…justo como le gustaba.
Sasuke alargó sus manos hacia sus mejillas y acercó su rostro a la de él para poder lamer la espuma que segundos antes había quedado en sus labios. Hinata se apartó nuevamente sonrojada hasta las orejas.
—Sasuke—chilló.
—No deberías tutearme…podrían sospechar —se burló una vez más, mientras bebía prácticamente de un sorbo el contenido de su café—¿No desayunas nada más aparte del eso? —preguntó mirándola con curiosidad. Ella negó levemente con la cabeza.
—No, con esto tengo suficiente —aseguró la muchacha mientras también acababa su café —¿Y tú? Por lo menos mi café tiene leche y azúcar…¿No te dará hambre después?
—Aunque cierta señorita que tengo enfrente haya agotado mis energías esta mañana…—Hinata volvió a sonrojarse—debes saber que el café puro da mucha más energía que uno aguado o con leche como quieras llamarlo…y si me diera hambre te comería a ti…Sería interesante hacerlo en la oficina ¿no crees?
—¡Sasuke!—chilló nuevamente la ojiperla mirando desesperada por la puerta de la cocina para ver si Ko estaba cerca.
—O aquí mismo ¿Porqué no? Ya te había confesado que quería hacértelo aquí ¿No?... Si nos apresuramos podríamos acabar antes de que llegue Ko…
—Sasuke por favor…
El Uchiha se levantó de su silla y la jaló fuertemente hacia él tomándola de la cintura. Se apoderó furiosamente de sus labios besándola de manera apasionada buscando desesperado saborearla con la lengua. Ella le dio paso aún sabiendo que Ko o incluso su padre podría entrar y encontrarlos en aquella situación, seguramente moriría de la vergüenza…pero simplemente no podía apartarlo.
—Dulce, eres muy dulce—dijo él una vez que se apartaron.
—A ti no te gusta el dulce—respondió ella mirándolo un poco desilusionada.
—Eso es verdad, detesto las cosas con azúcar —admitió el Uchiha— Pero yo me refería a tu forma de entregarte , de ser…me refiero a ti… Digamos que Hinata Hyuga es el único dulce que me gusta—
Cuando llegaron a la oficina Hinata no tardó en observar como todos volvían a estar tensos ante la presencia del Uchiha. Se preguntaba si todos lo odiaban tanto como Ino. Sasuke por otro lado parecía que aquello le importaba muy poco por no decir nada.
—Nara ¿hay novedades con los proveedores de China? —preguntó el Uchiha deteniéndose antes de entrar a la oficina de Neji.
Shikamaru lo miró un tanto fastidiado.
—Ahora te pasaré un informe… no son muy buenas noticias —aseguró el castaño—Buenos días Hinata—saludó.
—Buenos días Shikamaru—respondió también la ojiperla con una sonrisa jovial. Ino también hizo ademanes de saludarla con la mano desde su puesto de trabajo.
—Hmp—respondió el Uchiha mientras se apartaba del camino para que Hinata pasara primero a la oficina.
—Mándame también el resumen de la semana…de los cambios, por más mínimos que sean—dijo mientras entraba tras la ojiperla cerrando de un portazo.
Durante la mañana Sasuke se encargó del tema de los proveedores de China y Hinata de los permisos y las delegaciones de la empresa. Había tanto trabajo que prácticamente ni se miraron durante toda la mañana.
—¿Vamos a comer? —preguntó el azabache mirando a la ojiperla hojear unos documentos con cierta frustración.
—¿Eh? Es que yo…normalmente…
—Hina ¿vamos a comer? —preguntó una rubia entrando sin tocar a la oficina. Se arrepintió al instante al ver la mirada asesina del Uchiha.
Hinata lo miró apenada.
—¿Te ayudo a guardarlo todo? Shikamaru también comerá con nosotras…hoy no se quedará a dormir en el escritorio—se burlaba la rubia mientras ignoraba olímpicamente a Sasuke.
—Eso es genial—se limitó a responder Hinata. Mientras seguía mirando al peliazabache. —Señor Uchiha, ¿Quiere acompañarnos? —Se animó a decir mientras que Ino la miraba completamente atónita.
—Claro—respondió Sasuke completamente fastidiado.
Fué la comida más ruidosa que había tenido en toda su vida. Aquella molesta rubia hablaba hasta por los codos. Lo único que lo mantenía sentado allí era que al parecer a Hinata le agradaba estar con ella, sonreía e incluso la oyó reír un par de veces con ella. Si no fuera por eso ya hubiera mandado todo al carajo.
—Por cierto Hina, ¿Qué pasó ayer con Naruto?... Iba a llamarte para preguntarte como fue, pero las líneas ni funcionaban por la tormenta.
La mirada de Sasuke se ensombreció de repente. ¿Naruto?
—Nada, solo preguntó algo y se fue…—se limitó a responder la ojiperla de manera seca. No quería hablar del tema.
—Últimamente se comporta muy extraño—admitió la rubia pensativa—Shikamaru, hoy invitas tu la comida ¿no es así? —quiso molestar la rubia al castaño que prácticamente se estaba durmiendo en su silla.
—Sigue soñando—se limitó a responder—Tal vez a Hinata pero a ti ni aunque te estuvieras muriendo de hambre.
Ino lo fulminó con la mirada pero luego sonrió de manera divertida.
—¿Acaso quieres seducir a la jefa? —preguntó mientras le tiraba una servilleta a la cara.
—Recuerda que soy tu jefe—advirtió Shikamaru fastidiado. Hinata se echó a reír.
—Pero te entiendo Shikamaru …Hina—se dirigió a la ojiperla—si yo fuera hombre, te cortejaría como si no hubiera mañana—dijo mientras se inclinaba y volvía a pellizcar sus mejillas— Es rica, es linda, tiene un cuerpo de infarto y encima es que eres súper tierna ¿Cómo es que no tienes novio?
Hinata se sonrojó y se giró a mirar al Uchiha que mantenía la mirada fija hacia la ventana parecía ignorar completamente la conversación.
—A mi lo que me gustaría saber es como alguien como ella es amiga de alguien como tú… atolondrada, chismosa y escandalosa—interrumpió el castaño ganándose una mirada asesina.
—Será mejor que empieces a correr—advirtió la rubia.
—Que fastidio—dijo el castaño mientras sacaba unos cuantos billetes de su cartera y las dejaba sobre la mesa—Pago la cuenta y me dejas en paz ¿está bien? —Dijo mientras empezaba a caminar de manera perezosa. Ino sonrío satisfecha.
Ni Sasuke ni Hinata, volvieron a hablar hasta que llegaron a la oficina. El azabache volvió a sumirse en los papeles que había estado leyendo antes de irse y Hinata trató de hacer lo mismo.
—¿Estas enojado por la comida? —preguntó Hinata después de un rato. Pues Sasuke no había vuelto ni a mirarla después de la comida—Te invité por que no quería que comieras solo—Hinata se levantó de su silla y se dirigió hacia él se quedó quieta esperando al menos una mirada disgustada, de aquellos que le dedicaba antes cuando apenas se conocían. Jugueteaba de manera nerviosa con sus dedos.
—¿Así que viste a Naruto ayer? —preguntó con la voz tan pausada y fría que le provocó escalofríos de solo escucharlo. Aún mantenía el rostro pegado que los documentos que a simple vista parecía estar leyendo.
¿Naruto? ¿A que venía el tema? ¿Estaba enojado por eso?
—Vino a buscarte—respondió ella.
Finalmente la miró—¿A mí?...¿Porqué no me lo comentaste? —preguntó aún manteniendo el tono frío.
—Porque era sobre Sakura… él quería hablar contigo porque sabe que ustedes en la fiesta…—Hinata se mordió los labios para no terminar.
—¿Y?… ¿qué más?...¿te molestó que tu Naruto quisiera hablar conmigo acerca de su ex?…
Hinata lo miró sin comprender ¿De qué estaba hablando? ¿Su Naruto?
—Si—respondió. Era verdad, no quería que Naruto volviera a nombrarle siquiera a Sakura.
Sasuke se levantó de manera brusca—¿Me estas jodiendo?...
—No quiero que nadie vuelva a hablarte de Sakura…lo dijiste la noche anterior...Y ayer cuando hablé con Naruto muchas cosas quedaron claras…—Hinata lo miró directamente a los ojos, aquellos ojos que la miraban recriminándole algo que seguía sin comprender—Estaba celosa y tenía miedo.
Sasuke la miró aturdido. Sus ojos se suavizaron un poco. ¿Estaba celosa de él?
—¿De qué? —preguntó tratando de seguir con el tono frío, pero le era imposible…
—Todos estos días que estuviste fuera yo pensaba en aquella noche que salí corriendo…huyendo de ti. Pensaba que tal vez te cansarías de mi… Y luego vino Naruto a decirme… a decirme algunas cosas que aumentaron en mi ese miedo. Y a la noche llegaste tú y parecías tan distante… Ni siquiera me miraste durante la cena… yo de verdad pensé que…—Hinata soltó un suspiro. Había hablado tan deprisa que ni siquiera le dio tiempo de respirar.
—Lo siento—Sasuke se acercó a ella y la abrazó. Se sentía realmente como un idiota. —Soy un imbécil…pero casi me vuelvo loco pensando en que tal vez Naruto podría estar interesado en ti…yo… ni siquiera tendría derecho a reclamarte nada.
Hinata alzó la mirada encontrándose con la suya—¿Estabas celoso? —preguntó logrando que Sasuke sonriera divertido.
—Solo alguien como tú no se daría cuenta… ¿Y que pasa con Nara?...¿Porque lo tuteas?
Hinata arrugó la frente sin entender.
—¿También estas celoso de Shikamaru? —preguntó confundida.
—Deja de llamarlo por su nombre…¿Cómo quieres que no sienta celos?… lo llamas por su nombre, sales a comer con él y también te ríes muy a gusto con él… Si no me hubieras invitado a tu dichosa comida con ellos hubiera ido igual…
—Ino y él son mis dos únicos amigos… nunca había tenido amigos antes y ellos son tan…
—¿Ruidosos? —interrumpió el Uchiha logrando que ella se riera.
—Son muy amables conmigo—Hinata se acurrucó un poco más entre sus brazos —A mí nadie me mira como lo haces tú.
Sasuke la abrazó un poco más fuerte y unió sus labios a los de ella en un beso fugaz.
—Nunca te muestres a nadie como te muestras conmigo… Odiaría que alguien te mire como lo hago yo—Sasuke la empujó un poco con su cuerpo hasta que ella chocó con el escritorio—Recuerda siempre que eres mía—dijo volviendo a unir sus labios a los de ella. Hinata tuvo que apoyar las manos en el escritorio para mantener el equilibrio mientras que él la sujetaba firmemente de la cintura con una mano, y con la otra atraía su cabeza a la de él buscando intensificar su beso lo más que podía.
—Hinata perdona que te…—La puerta de la oficina se abrió de par en par obligándolos a separarse al instante.
Hinata sintió que perdería el conocimiento en cualquier momento a causa de la impresión mientras que Sasuke apretaba los puños con unas terribles ganas de matar a quien sea que los haya interrumpido.
