Capítulo 15_Sueños y algo más.
—Señor Uchiha, le agradecería que me vaya informando todo —La potente voz de Hiashi Hyuga resonaba en el recibidor donde tanto como Sasuke y Hinata esperaban ansiosos salir por fin de la casa.
—Por supuesto —se limitó a responder el azabache mientras tomaba su maleta y la de la ojiperla con naturalidad —Por favor, no se preocupe por nada. Trataré de arreglarlo todo lo antes posible.
Hiashi sonrió y asintió agradecido.
—Déjemelas a mi —Sugirió Ko tratando de quitárle las maletas de las manos. Sasuke negó con la cabeza—No hace falta Ko, gracias —Respondió el azabache sonriendo con confianza e indicándole a Hinata con la mirada de que ya era hora de que salieran.
Hinata sintió un fuerte hormigueo en el estómago. Estaba a dos pasos de dejar su casa, y a su padre para irse con aquel hombre aunque solo fuera por unos días . Sonrió y se sonrojó sin poder evitarlo.
—Padre, me voy —Dijo haciendo una reverencia extenuada al cual Hiashi respondió con una leve inclinación de cabeza —Ko, cuídate mucho. Regresaré pronto —Dijo abrazando efusivamente al mayordomo ante la atónita mirada del patriarca Hyuga.
Se sentía realmente patético. Su hija quería más al mayordomo que a él... y tal vez se lo merecía. La observó caminar segura y sonriente hacia la puerta perturbándolo de una extraña manera. Verla así le traía un raro sentimiento de desdicha. ¿En qué momento había cambiado tanto? Ahora lucía tan hermosa, tan sonriente, estaba muy lejos de aquella niña tartamuda y tímida que se escondía temerosa de todo. Algo había cambiado con su hija y él apenas se daba cuenta.
—Ko —Dijo una vez que ambos se habían ido. El castaño mayordomo se giró a mirar al hombre al oír su nombre.
—Hinata realmente es idéntica a mi esposa ¿No? —comentó sin tratar de ocultar su tono de melancolía.
Ko sonrió entendiéndolo. Esa era su forma de decir lo hermosa que lucía su hija aquella mañana, y como no... Se había convertido en una hermosa mujer frente a sus narices y él ni cuenta.
—Como dos gotas de agua, señor —respondió el castaño.
—Espero que el señor Uchiha cuide bien de ella —Pensó queriendo haberlo dicho en voz alta.
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—Llegaremos a China dentro de unas 4 horas —Comentó el Uchiha una vez que ambos se instalaron dentro del avión privado. Hinata lo miró sorprendida y luego asintió. Estaba distraída mirando lo espacioso que era aquel avión. Tenía aproximadamente 8 asientos pero todas estaban vacías, los únicos asientos ocupados eran los de ellos dos. Asientos que por cierto eran realmente grandes, como sillones—¿Quieres dormir un poco mientras tanto? Te ves cansada—sugirió él, quitando el brazo del sillón que los separaba.
Ella negó con la cabeza y le dedicó una sonrisa totalmente espontánea. Cada vez le era más fácil sonreírle, le era imposible evitarlo.
—Estas preciosa —Dijo él mientras acariciaba su rostro con suavidad —Si no te viera tan cansada sugeriría que lo hiciéramos aquí —sonrió satisfecho viéndola sonrojarse hasta las orejas. Y es que era verdad. La muchacha llevaba una falda corta de mezclilla estampado de cuadros grises y un suéter blanco con escote en V, un look que aunque sexy, seguía viéndose tierno en ella. La tomó de ambas mejillas y la besó en los labios introduciendo su lengua rápidamente dentro de ella, logrando que ella gimiera en el acto —Lo digo, enserio...podría decirle a las azafatas que no nos molesten durante todo el viaje —Sugirió con una sonrisa perversa sin soltarla de las mejillas.
—Sasuke —Se quejó ella mientras miraba a su alrededor asegurándose de que nadie los estuviera escuchando.
—Esta bien... —se dio por vencido — Pero puedo besarte todo lo que quiera ¿No? —Ella sonrió y asintió con la cabeza mientras unía sus labios a los de él con dulzura.
—¡Uhm! —Interrumpió una castaña mujer aclarándose la garganta y mirándolos de forma recriminatoria —Señor Uchiha, ¿desea un poco de Whisky? —Preguntó acercando una bandeja a donde estaban ellos. Sasuke frunció el ceño disgustado.
—¿Quieres que te despida? —escupió con cierto desdén y sin mirarla siquiera.
Hinata lo miró asustada. ¿Qué había pasado?
—No señor ¿Por qué? —Preguntó la mujer alarmada y con los ojos aguados de manera dramática.
—Me has ofrecido una bebida ¿Y mi acompañante? ¿Acaso la estas ignorando? —preguntó con total seriedad. Hinata se apresuró a tomarlo de la mano para indicarle que no pasaba nada con ello.
—Lo siento mucho —aseguró la muchacha mientras hacia una exagerada reverencia —Yo, me equivoque...
—Dile a tus compañeras que no toleraré ni una mínima falta de respeto hacia ella... ¿Me entiendes? Tampoco vuelvas a interrumpirnos...
—Si señor lo siento mucho... Señorita, por favor discúlpeme —repitió la azafata mientras que después de otra reverencia se marchaba asustada de la sala.
—Sasuke, no debiste ser tan duro con ella... —susurró con cierta pena.
—Nada de eso... No toleraré que te ignoren en frente de mi— sentenció el azabache mientras se reclinaba sobre su asiento y miraba frustrado el techo del avión.
Hinata sonrió viéndolo tan enojado, sentía cierto orgullo de que la defendiera aunque no estuviera de acuerdo en la forma. Se levantó con discreción y con sumo sigilo se sentó sobre sus piernas sorprendiéndolo repentinamente. Se subió la falda con discreción y se colocó a horcadas sobre el mientras lo besaba aun ante la sorpresa de él.
—Seamos silenciosos —susurró una vez que se separó un poco de él. Sentía como él miembro de él iba endureciéndose bajo su intimidad.
Sasuke sonrió de manera perversa mientras la tomaba de las caderas y la incorporaba lo suficiente para poder sacar su endurecido miembro y apartar rápidamente la ropa interior de ella para penetrarla sin más.
—Ah —gimió Hinata de manera suave sintiéndolo entrar hasta el fondo dentro de ella.
Sasuke volvió a fundirse en su boca en un apasionado beso que acompañaba con movimientos leves y excitantes bajo ella. Sabía cómo moverse de manera sutil y suficiente para estimularla de manera placentera. Ella soltaba de cuando en cuando algún suspiro entre sus besos. Rodeó su cuello con los brazos intensificando más el contacto de sus lenguas mientras él acariciaba su espalda con lentitud, recreándose en ella, deseando que estuviera completamente desnuda para besar cada centímetro de su piel. Detuvo sus manos en su trasero apretándolo con fuerza hacia él hundiéndose lo más que podía dentro de ella sin dejar de moverse de manera lenta.
Cuando el orgasmo envolvió ambos cuerpos intensificaron el beso gimiendo cada uno en los labios del otro y apretándose de manera cálida. Quedaron
Sasuke salió lentamente de ella y acomodó su ropa y la de ella. Cuando Hinata estuvo apunto de levantarse de sus piernas él la detuvo rodeándola con sus brazos.
—Quédate así—susurró en su oído abrazándola y hundiendo su rostro entre su cabello.
Hinata no puso resistencia y simplemente lo abrazó también sin importar que alguien pudiera verlos. ¿Qué mas daba? ¿Qué mas importaba? Estaba justo donde y como quería estar.
Él se incorporó y la obligó a recostarse en su pecho. Ella obedeció acurrucándose en sus brazos, estaba cansada. Luego de una larga noche en la que prácticamente no había dormido nada, los ojos le escocían hasta que no aguanto y se quedó dormida. Cuando despertó ya habían llegado, y ademas para su vergüenza las 6 azafatas de vuelo estaban presentes para despedirlos.
—Esperamos que su vuelo haya sido agradable—dijeron todas al unísono haciendo una reverencia perfectamente sincronizada.
Sasuke se levantó con Hinata aún en brazos y la bajo con suavidad para cerciorarse de que estuviera completamente despierta.
—¿Dormiste bien? —le preguntó ignorando momentáneamente a las mujeres. Hinata asintió mientras se cubría el rostro con las manos. Era incapaz de mirar a todas aquellas personas luego de que la habian visto dormir tan cínicamente en los brazos del Uchiha. El sin embargo tomó una de sus manos y la entrelazó al de él mientras empezaba a caminar hacia afuera.
—Gracias—fue lo único que pudo articular la mujer de ojos luna mientras devolvía la reverencia a las azafatas y era arrastrada por el moreno.
Salir del avión fue el paso siguiente.
Al salir un Mercedes Maybach de color negro los esperaba prácticamente a escasos metros del avión, al igual que un hombre completamente uniformado con un traje igual de oscuro que el auto y un semblante extremadamente serio.
—Sean bienvenidos a la República Popular de China—Saludo el hombre con un peculiar acento pero las palabras perfectamente pronunciadas. — Soy Xiao Meg y seré su guía durante la estadía en Pekín. La empresa Tiao Company me ha asignado como vuestro servidor —dijo a la vez que hacia una exagerada reverencia. Todo lo que pronunciaba aquel hombre parecía ridículamente premeditado. Era como si estuvieran frente a un robot.
Hinata se preguntó si Neji y su padre también eran recibidos así en sus viajes.
Tanto ella como el azabache respondieron a la reverencia de la misma forma mientras que eran guiados a subir al Mercedes.
—Señor Meg, por favor llévenos a Jianguo, road 91—Ordenó el azabache mientras se acomodaba en el asiento trasero al igual que la ojiperla.
—Eso se encuentra a las afueras de la ciudad señor—respondió el hombre de gorro negro mirando por el retrovisor.
—Lo sé. He hecho una reserva en la Villa—respondió el Uchiha mientras miraba a la Hyuga y le guiñaba un ojo. Hinata sonrió somnolienta. Aún le costaba creer que había dormido todo el viaje en sus brazos. Todo aquello parecía un sueño.
Cuando por fin llegaron Hinata se sorprendió gratamente viendo el lugar, era como un pequeño pueblecito lleno de casas que parecían realmente acogedoras. Era realmente un lugar precioso.
El señor Meg bajo amablemente las maletas del coche y los ayudó a entrarlas en lo que sería su alojamiento durante los próximos días.
El número 26 en un tono dorado brillaba en la puerta de la residencia. Sasuke abrió la abrió con un código en el portal. Era increíble como manejaba todo con naturalidad. La peliazul no pudo evitar preguntarse cuántas veces había hecho aquella rutina que para ella era tan fresca.
—Por favor espéreme aquí, me gustaría reunirme con los directores ahora mismo. Así que saldré dentro de un momento—Dijo el Uchiha antes de perderse tras la puerta con las Maletas y con Hinata.
—¿Te gusta? —Preguntó el azabache observándola mirar toda la casa con los labios ligeramente entreabiertos.
Ella asintió le dedicó una pequeña sonrisa—Es muy acogedora—
—Pensé que sería mejor que un hotel… aquí tendremos más tranquilidad… será como nuestra casa—Hinata entreabrió nuevamente los labios con sorpresa. Ahora le era imposible dejar de imaginarse cosas absurdas. Una casa con él…
—Ahora descansa… Yo iré a reunirme con los proveedores. Espero llegar a un acuerdo con ellos hoy mismo, así podremos disfrutar los días restantes—Dijo acercándose a ella y rodeándola con sus brazos para darle un pequeño beso en los labios. Hinata asintió dejándose llevar—Las neveras y los almacenes tienen que estar llenas por si tienes hambre, no comiste nada desde que salimos.
Hinata sonrió—Contigo tuve suficiente—dijo para sorpresa del azabache que alzó una ceja de manera divertida.
—No me provoques porque soy capaz de dejar esperando al Ko Chino por una hora allí afuera—se burló él Uchiha.
Hinata se echó a reír ante aquel comentario.
—¡No te burles de Ko! —reclamó la muchacha mientras se arrepentía de haberse reído.
—Tanta formalidad me lo recordó —se excusó el moreno mientras volvía a besarla para luego separarse.
—Descansa, duerme… Siento no haberte dejado dormir anoche—dijo sonriendo y guiñándole un ojo de manera seductora. Hinata se sonrojó y sonrió de vuelta hasta verlo desaparecer tras la puerta.
Cuando él se fue se dio el lujo de observar y explorar rincón a rincón aquel duplex. Al piso de arriba habían tres habitaciones, Aunque todas le gustaban una en especial le agradaba más que las otras dos. El gran balcón daba al jardín cuya vista era preciosa aún para ser otoño. La cama era realmente gigantesca, o al menos comparada a la suya que suponía era del tamaño normal. Los armarios y las estanterías contrastaban entre colores caoba y madera. Era realmente acogedor.
Cuando por fin dio por terminado su tour se encargó de subir las maletas a la habitación que había elegido aunque pesaban mucho más de lo que parecían.
Estuvo meditando largo rato en si desempacar o no… no sabía si valdría la pena por unos días. Abrió su maleta para ver por enésima vez la ropa que Ino le había elegido. Faldas cortas, pantalones ajustados… y aquel vestido. Aunque le encantaba no sabía si algún día se animaría a ponérselo, era demasiado para ella.
—Si te saca a cenar, o a alguna velada… ¡Ni dudes en ponértelo! —recordó que le dijo. Aquel vestido era tan diferente a aquel que le había elegido Sakura. Se echó a reír recordándolo. Tantos moños de colores… ahora se preguntaba como había sido tan tonta en haber caído en aquel juego.
Aunque por otro lado con aquel vestido había empezado todo… no pudo evitar sonrojarse recordando.
Negó con la cabeza y siguió explorando en su propia maleta, hasta que encontró aquella bendita revista del que tanto le había hablado Ino, lo ojeó rápidamente, aunque tenía cierta inquietud leyó algunos artículos enteros.
Cuando terminó, ni siquiera habían pasado 20 minutos… Finalmente decidió ducharse y obedecer lo que él le había dicho con anterioridad y se acostó quedándose dormida casi al instante.
Unos leves movimientos en la cama lograron despertarla al instante.
—Lo siento… no quería despertarte —susurró el moreno acurrucandose a su lado y rodeándola suavemente con lo brazos.
Hinata parpadeo un par de veces para acostumbrarse a la luz.
—No te preocupes—respondió ella rodeándolo también al verlo de aquella manera. Su cabello mojado le indicaba que acababa de darse una ducha, aunque estaba vestido con la misma ropa que la mañana.
—Te extrañé, tanto que tuve que darme una ducha fría—comentó el mientras instintivamente sus manos buscaban tocar su piel bajo las sábanas. La fría piel de él chocaba con la tibia de ella logrando que ambos soltaran un suspiro ante el contacto del otro.
—Debiste despertarme—inquirió ella empezando a buscar su contacto apegándose a él—creo que dormí demasiado.
Él sonrió mientras se apoderaba de sus glúteos bajo el habitual vestido de seda que utilizaba ella para dormir. Hinata soltó un suspiro ante su agarre posesivo.
—Ya lo estás… ademas, has elegido la cama más grande —dijo sonriendo y besando sus labios de manera húmeda y ardiente —Buena chica—
Apartó las sábanas tirándolas a un lado para poderla observar. Ella se sonrojó.
Aunque él adoraba de verdad verla sonrojada, no le gustaba que aún tuviera vergüenza de él. Se incorporó sobre ella y volvió a besarla mientras deslizaba su vestido bajo su propio cuerpo. Sus senos que segundos antes habían quedado expuestos fueron tapadas nuevamente por dos manos posesivas y ardientes que las masajeaban con intensidad . Ella gimió ante su contacto y él no tardó en bajar a succionarlos y a lamerlos como en un ritual que se le estaba haciendo costumbre. Era su debilidad.
Ella colocó tímidamente sus manos sobre su espalda acariciándolo con suavidad, aquella espalda tan extensa, con la camisa ligeramente mojada causa de su cabello también mojado… se preguntó porque se había duchado con agua fría aunque conociéndolo creía saber la razón.
Él se deshizo de su última prenda interior sin dejar de besar sus senos y bajó despacio hacia su vientre. Hinata supo lo que se aproximaba por lo que no pudo evitar tensarse… aunque la excitaba de sobremanera no podía evitar sentir vergüenza cada vez que él hacía eso…
Él hundió su cabeza en medio de sus piernas y lamió con lentitud su intimidad, logrando que ella soltara un suspiro suave y apretara levemente sus caderas contra la cama. Repitió el acto pero con más lentitud, recreándose entre sus pliegues de manera excitantemente tortuosa para ambos.
—Sasuke—susurró Hinata a la vez que inconscientemente posaba una mano en su húmeda cabellera y hundía sus dedos en su melena presionándolo suavemente contra ella. El azabache sonrió entendiendo lo que quería y hundió sorpresivamente su lengua dentro de ella logrando que soltara un grito y arqueara excitada la espalda dándole a él una mejor posición para seguir con lo suyo
Ella sin embargo lo observaba sumido en ella, excitándola aún más … cuando el placer empezaba a embriagarla lejos de sentir vergüenza, sentía un intenso calor en el pecho a la vez que se retorcía de placer ante sus caricias.
Él hizo lo mismo observándola desde su posición entre sus piernas a la vez que sus manos acariciaban sus caderas y su vientre con frenesí. Su vista era realmente espectacular . La veía erguida con los pechos endurecidos por la excitación.
Succionó con fuerza logrando otro gemido satisfactorio por parte de ella que no tardó en empezar a temblar. Sasuke aumento el ritmo de sus caricias
Y así lo hizo ella, una vez que el placer fue insoportable, se dejó llevar por el climax presionándose con fuerza a la boca de él quien la tomó de las caderas e intensificó también el acto sin dejar de succionar su intimidad.
Hinata se dejó caer sobre la almohada y él se incorporó sobre ella con una sonrisa en los labios.
—Eso ha sido delicioso—dijo él mirándola directamente a los ojos. Ella se avergonzó rápidamente y se tapó la cara con las manos—No te avergüences, mírame—ordenó él apartando suavemente las manos de su rostro obligándola a mirarla otra vez. Se inclinó sobre su rostro y la besó con suavidad, ella lo recibió rápidamente correspondiéndolo.
—¿Ves lo deliciosa que eres?—susurró él entre sus labios logrando que ella se sonrojara más—Quiero que dejes de sentir vergüenza ante mi… por favor. Me encanta todo de ti y detesto que te limites…
Ella asintió y lo tomó de ambas mejillas para besarlo, tratando de ser tan ardiente como él. Él la agarró con fuerza de la cintura pegando su cuerpo a la de ella de manera urgente. Se separó un momento y se incorporó de la cama colocándose de rodillas en medio de las piernas de ella para empezar a desabrocharse la camisa.
—Espera —dijo ella con voz suave mientras imitaba sus movimientos y se colocaba de rodillas también frente a él—D-déjame hacerlo—susurró tomando su camisa y empezando a desabrocharla con las manos temblorosas ante una sonrisa minuciosa del azabache quien se limitó a observarla.
Cuando desabrochó todos los botones de la camisa, lo rodeó con los brazos y se la quitó de manera suave. Deteniéndose en cada detalle del cuerpo de él, era tan ancho, tan duro y tan suave a la vez. Paseó tímidamente un dedo sobre sus abdominales observándolo detenidamente como tantas veces había querido hacerlo.
—Tranquila puedes tocarlos con confianza—dijo él sonriendo divertido y tomando su mano para obligarla a tocarlo completamente—Todo es tuyo, soy todo tuyo.
Ella se sonrojó pero sonrío ante aquello por lo que empezó a pasear sus manos en su torso.
Hinata se acercó a su piel y la besó con suavidad logrando que él alzara una ceja sorprendido. A ella le hubiera gustado besar su cuello también, pero ambos de rodillas frente a frente, ella apenas llegaba a su torso.
Sus manos se deslizaron hasta sus pantalones y empezó a desabrocharlo. Sasuke por otro lado tragó saliva con dificultad. Sentía sus pequeñas manos tan cerca de su miembro que este no tardó en reaccionar endureciéndose más de lo que ya estaba.
Cuando por fin logro desabrocharlo lo deslizó lentamente logrando que el Uchiha contuviera el aire por la excitación. Ella volvió a besar su torso desnudo y subió el rostro para mirarlo a los ojos. Él se inclinó y la besó con cierta desesperación mientras la guiaba a acostarse nuevamente en la cama mientras se deshacía de su pantalón.
Ella se separó de él con nerviosismo.
—Espera, aún no termino—dijo ella con las mejillas intensamente sonrojadas.
—Ya no puedo esperar más —respondió él mientras la volvía a besar.
—Por favor—susurró ella separándose una vez más y obligándolo a él a acostarse sobre su espalda. Ella se incorporó y se colocó a horcadas sobre él.
Sasuke gruñó sintiéndola sobre él, pensando en que si hubiera estado completamente desnudo la penetraría sin piedad. Pero efectivamente verla a horcajadas sobre él completamente desnuda, hacía que valiera la pena esperar un poco más para estar dentro de ella, aunque seguía sin entender las razones de ella.
Hinata por otro lado se batía en una batalla interna, pensando en cómo tomaría él, lo que estaba a punto de hacer… tampoco sabía si lo haría bien, pero quería hacerlo.
Se inclinó sobre él y besó una vez más su torso desnudo deslizando sus manos sobre su abdomen, entre ambos cuerpos hasta llegar a su miembro.
—Hinata—gruñó él con la boca seca de la excitación, sentir sus pequeñas manos tocándolo sobre él bóxer era demasiado para él. Perdió un poco más de cordura cuando ella introdujo una mano y lo tocó por debajo de la ropa interior—¿Q-qué estas haciendo?
Ella se deslizó sobre su cuerpo quedando a la misma posición que sus caderas. Deslizó su bóxer con ambas manos dejándolo completamente expuesto. Con manos aún temblorosas lo tomó ante la mirada atónita del azabache, quien tragaba saliva con dificultad.
Ella empezó a masajearlo de arriba abajo mientras pensaba en que era más grande de lo que había imaginado. ¿Cómo había entrado dentro de ella? Se sentía duro, pero suave al masajearlo. Lo miró al rostro para comprobar que la miraba aturdido, se sintió levemente satisfecha mientras que sin dejar de mirarlo se lo introducía a la boca.
Sasuke tuvo que morderse los labios para no soltar un gruñido más. Era demasiado él, sentir sus pequeños labios sobre su miembro era insoportable para él, y fue peor cuando ella empezó a succionarlo con suavidad, introduciéndolo dentro de ella hasta donde podía. Alargó una mano para retirarle unos mechones de pelo del rostro, dejando expuesta sus sonrojadas mejillas.
Era delirante verla en aquella escena, total y dolorosamente erótica al punto de volverse insoportable. Aunque era evidente su inexperiencia el solo sentir sus labios sobre el lo volvía loco al punto de sentir que no aguantaría mucho.
—Ya no puedo más—dijo separándola bruscamente de él, e incorporándola con agilidad hasta colocarse sobre ella para penetrarla con fuerza.
—Sasuke—gimió ella sorprendida.
—¿Acaso quieres matarme? —preguntó él mientras la penetraba con urgencia y a una velocidad que la Hyuga no podía aguantar.
—Ahh, Sasuke—Volvió a gemir ella mientras lo abrazaba con las piernas sumamente excitada. Él no bajó la intensidad ni cuando ella empezó a temblar, llegó al orgasmo de manera violenta obligándola a ella a acabar también al sentirlo tan caliente dentro de ella.
Él respiró con dificultad mientras hundía su cabeza en el cuello de ella con cansancio. Definitivamente era uno de sus mejores orgasmos, y vaya manera de llegar.
—¿Dónde aprendiste eso? —Preguntó una vez que él aire volvió sus pulmones y pudo mirarla al rostro.
Ella se sonrojó.
—De ti—respondió ella sonriendo levemente y logrando que él alzara una ceja confundido.
—No recuerdo habértelo enseñado—respondió con seriedad.
—Tu haces lo mismo conmigo…—dijo ella apartando la vista avergonzada—Además, ¿Te acuerdas cuando fuimos a aquel b-burdel?
Sasuke hubiera querido borrar aquel lamentable episodio pero sonrió divertido y la besó con suavidad.
—Me estas volviendo loco—aseguró una vez que se separaron—Todo de ti me vuelve loco.
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¿Papá?
Se despertó completamente aturdido, y la buscó instintivamente a su lado para no encontrarla… aquel sueño… aquel maldito sueño.
…le recordaba que era un maldito idiota que no había usado protección ni una sola vez.
¿Cómo siendo el adulto que era y con la experiencia que tenía había olvidado usar un maldito condón? Y no una vez… ya había perdido la cuenta.
¿Cómo se podía perder tanto la cabeza? Se levantó de la cama de un salto y buscó su ropa por el suelo aunque solo encontró sus pantalones. Se los puso de manera rápida y salió a buscarla dispuesta a hablar seriamente con ella. Le debía una explicación, ni siquiera sabía como se tomaría ella aquella información. Se rascó la cabeza de manera exagerada y con una terrible frustración.
Bajó las escaleras buscándola. La encontró en la cocina, ella le daba la espalda mientras parecía estar cocinando, era la primera vez que la veía con una coleta y tenía su camisa puesta, por eso no la había encontrado. Sonrió para si mismo.
El agradable olor a verduras salteadas inundó sus sentidos, la vista se le llenó también mirándola. Se acercó y la abrazó por detrás presionando levemente su vientre.
—Sasuke—susurró ella deteniendo sus movimientos.
Él no respondió, simplemente acomodó su cabeza en el hombro de la muchacha.
—Huele bien—dijo mientras aspiraba profundamente.
Ella sonrió y se giró para mirarlo a los ojos con una expresión radiante.
—¿De verdad? Me gusta mucho cocinar aunque no se si lo hago bien… esta cocina es preciosa ¿No crees?...
Su rostro sonrojado, sus ojos brillantes y esa leve sonrisa en sus labios, ella era preciosa.
Él sonrió y asintió con la cabeza.
Y lo deseó. Deseó con todas sus ansias haberla dejado embarazada en alguno de sus tantos encuentros, y si no… aún tenían mucho tiempo para eso.
Fin del Capítulo
Espero de Corazón que les haya gustado el cap… no tengo mucho tiempo para responder sus comentarios hoy, ya es muy tarde aquí y realmente quería actualizar.
En el próximo capítulo habrán sorpresas, siento que me estoy estancando mucho. (Mi idea era que esta historia tuviera solo 16 caps) :( En fin...
Vanessa Christel
Hinata Ares
DAngel7
Nya
CherryMarce
Givamor
Carol
rcr
Guest
Tsukin Shin
Paris Briefs
Muchísimas gracias por dejar sus comentarios estoy realmente agradecida, espero que hayan disfrutado el capítulo!!
