Un saludo nuevamente a todos los que se aventuran a leer por estos rincones del internet. Si están aquí, es porque están con las ganas de leer el quinto capítulo de esta historia, así que empecemos.
El primero de muchos amaneceres
Akari yacía profundamente dormida, y en la cama que estaba al lado se encontraba Rise enviando correos a Nana. EL primer día para todas las chicas había resultado especialmente duro, si hasta la propia presidenta había terminado rendida luego de la hora de la cena. Lo bueno era que pudieron irse a dormir temprano, aunque la presidenta tuvo algunos problemas para conciliar el sueño, y encima se despertó especialmente temprano.
Mira el reloj por un momento, notando que todavía faltaban quince minutos para que empezaran a llamar a todos los alumnos para que se presenten en el patio. Era como una escuela militar, con el detalle de ser bastante más estricto, además que la ideología que manejaba la directora estaba completamente fuera de órbita. La presidenta no podía evitar preguntarse cómo le habría hecho aquella mujer para ser la directora y mantenerse en aquel puesto.
Tenía unas ganas tremendas de comunicarle eso a Nana para que tomara carta en el asunto, pues obviamente sería difícil que todas aguanten dos o tres semanas bajo ese demencial sistema de manejo, y finalmente escribe su inquietud y se lo envía. Apaga su teléfono porque quería descansar un poco. No faltaba mucho para que todas se tuvieran que levantar, así que tenía que aprovechar todo lo posible para descansar. Nana Nishigaki la había designado como la líder del grupo, y por tanto debía estar activa y a tope de sus facultades para mantenerlas a todas juntas.
Era una suerte que Akari no roncase, pues eso le facilitaba mucho el objetivo a la presidenta. Cierra los ojos y se queda profundamente dormida, pero como si el tiempo quisiera jugarle una broma de muy mal gusto, no dio la impresión que pasara un solo minuto, y ya las alarmas que estaban fuera de los dormitorios suena de una manera tan estruendosa que todos se levantan de un salto. Esa manera tan horrible de empezar el día daba mucho que desear.
Patio
─ ¿Y qué fue lo que pasó, senpai?
─ Es que Chizuru tenía mucho miedo de estar sola, así que le abrí espacio para que pudiera dormir. Ella es demasiado tímida para decir las cosas directamente, pero menos mal que soy lo bastante perceptiva en ese sentido.
─ ¿Quieres cerrar la boca? ─ dice Chizuru apretando los dientes ─ Todo eso jamás pasó.
─ ¿Lo ves? Es muy tímida.
─ Eso no es verdad. Nada de lo que dijo pasó.
─ ¿Cómo te atreves a llamar mentirosa a Toshino-senpai? ─ se queja Sakurako agitando los brazos ─ A ver, atrévete a contar tu versión de "la verdad", si es que existe.
Chizuru se ajusta los lentes y mira fijamente a Sakurako antes de empezar su relato. Kyouko también la miraba con interés, pero no la tomaba en cuenta en lo más mínimo.
Flashback
Chizuru estaba terriblemente incómoda. No se podía creer que tuviera que compartir dormitorio con Kyouko, y ni siquiera podía contar con que Chitose y Ayano pudieran compartir dormitorio, lo cual la ponía de muy mal humor. Lo único que le quedaba era probar su nueva cama para estar segura de que poría dormir sin riesgo a sufrir algún tipo de daño o sentirse incómoda. Cerca de ella estaba Kyouko, la cual ya estaba completamente lista para dormir y acostada.
─ Si quieres te hago espacio, Chizurun.
─ Paso ─ es la respuesta automática de la gemela.
─ No tienes que estar haciéndote la fuerte si tienes miedo o frío...
─ Te dije que paso.
Chizuru termina de revisar completamente su cama y concluye que ahora sí podría dormir. Tal vez no vaya a tener la mejor noche de su vida por tener a Kyouko cerca, pero al menos estaba segura de poder dormir lo necesario en esa cama. Justo cuando se acuesta y se dispone a dormir, Chizuru se encuentra que Kyouko pretendía subirse a su cama, cosa que la molesta mucho.
─ ¿Qué crees que haces?
─ Pues te hago compañía ─ responde Kyouko con una simpleza que resultaba algo perturbadora ─. Así ambas nos podemos conocer mejor, y además...
Chizuru le da un fuerte golpe en la cabeza a Kyouko, haciendo que quedara inconsciente, tendida en el suelo. Para rematar su acción, Chizuru mueve como puede a Kyouko con los pies, como si tuviera asco de tocarla con las manos, y la aleja lo más que puede de su cama.
─ Quédate ahí, en el suelo. Ese lugar te queda mejor para que duermas.
Ya sin pensarlo más, Chizuru se regresa a su cama y se acuesta, no queriendo saber nada más. Sólo le interesaba dormirse.
Fin del flashback
─ Pues no te creo ─ responde Sakurako cruzándose de brazos ─. Kyouko-senpai jamás se equivoca ni dice mentiras. Seguramente lo inventaste.
─ Allá tú. No me interesa que me creas ─ dice Chizuru con indiferencia.
─ ¡TODO EL MUNDO EN FILA! ─ era nada menos que la directora que llega, y todos los alumnos presentes se forman de manera estrepitosa, muchos casi se caen en el proceso ─ Espero que hayan dormido bien, porque para el día de hoy toca mucho trabajo para hacer, y me acaban de reportar que el desayuno se va a retrasar una hora, por lo que podríamos adelantar un poco ─ todos los alumnos suspiran decepcionados ─ ¡Silencio! Y como le iba diciendo... ─ Shiroko no dice nada más, sino que se pone a olfatear el aire, haciendo que las chicas de Nanamori se extrañaran mucho ─ ¿Qué es ese olor tan repugnante?
─ ¡Yo no fui! ─ salta Sakurako a la defensiva.
─ No te ayudas para nada con esa respuesta, Sakurako ─ susurra Himawari.
─ No es eso. Es un olor asqueroso. Algo que aquí no debería darse jamás... ─ Shiroko acentuaba su cara de asco a medida que seguía catando el aire ─ Huele a... ¿alegría? ─ Akari, Kyouko y Sakurako alzan bastante las cejas, sorprendidas ante aquello ─ Ánimo, esperanzas, buen humor... ¡Y también huele a autoestima! ¿Quién se atreve a inundar mi escuela con esas inmundicias?
Todos los alumnos se miran mutuamente, no entendiendo lo que Shiroko estaba diciendo exactamente, aunque los alumnos regulares daban a entender, por sus rostros, que no era la primera vez que aquello ocurría, aunque también daban a entender que lo que se venía no era nada agradable.
─ Parece que voy a tener que ponerme ruda con todos ustedes, para que así aprendan a respetar mi escuela ─ dice con una carga importante de veneno en sus palabras ─ ¡Ofuro! ─ señala a Sakurako con la mirada.
─ Mi apellido es Ohmuro...
─ ¡No te estoy preguntando! ─ responde con marcada crueldad ─ ¡Ve ahora mismo al depósito y buscas las espuelas, la chaqueta, la gorra y las botas! ¡Rápido!
Sakurako acepta, pero solo lo hace para ahorrarse algunos segundos de estar escuchándola. Shiroko mira entonces a las demás chicas de Nanamori. Le causaba náuseas tener que enfrentar sus fantasmas del pasado, los cuales los veía justo encima de cada una de esas chicas, pero haría lo posible para reducirlas tanto como para ser simples cuerpos sin alma y sin esperanza. Pretendía desquitar su decepción justo con ellas.
Akari, Rise, Himawari y Ayano miran de vez en cuando al depósito, empezando a impacientarse porque sentían que Sakurako se estaba tardando en regresar. No podía ser tan difícil encontrar unas cuantas cosas que se le habían asignado, a menos claro que aquello esté hecho un absoluto desorden, y que la orden sólo sea una excusa para luego castigar a Sakurako por haberse tardado. Mentalmente cruzaban los dedos para que no fuese así.
Al cabo de un par de minutos regresa Sakurako, bastante contenta y corriendo de manera divertida, pero no tenía en sus manos nada de lo que Shiroko le había pedido, cosa que se le hace muy raro a todos, incluso a los alumnos regulares de allí.
─ ¡Ya está hecho, sensei!
─ ¿Ya está hecho qué? ¿Por qué no hiciste lo que te dije? ─ dice Shiroko cruzándose de brazos, y los alumnos de allí empiezan a temblar de miedo.
─ ¡Claro que hice lo que dijo! ─ mantiene Sakurako con seriedad ─ Usted me dijo "ve ahora mismo al depósito y buscas las espuelas, la chaqueta, la gorra y las botas", y eso fue lo que hice: Fui al depósito, me puse a buscar las espuelas, la chaqueta, la gorra, y después las boté.
Shiroko se queda con la boca y los ojos bien abiertos, mientras que todos los alumnos en la formación hacen fuerza para no reírse. La que más dificultades tenía para aguantarse era Kyouko, pues pensaba que Sakurako había logrado trollear a la directora de una manera extraordinaria y épica. La verdad es que no era así. Sakurako estaba convencida de haber cumplido la orden a cabalidad, por lo que no entendía las reacciones de las chicas ni la de la directora.
─ T-tú... vamos a tener mucho de qué hablar, Ofuro...
─ ¡Que mi apellido es Ohmuro! ¡Oh-mu-ro!
A pesar que aquellas quejas eran tan infantiles que resultaban risibles, el que Sakurako respondiera de esa manera dejaba sorprendidos a todos. De la risa habían pasado al desconcierto, la preocupación y la angustia, pues Sakurako ya empezaba a hundirse más y más ante aquella directora despiadada. Kyouko pensaba que Sakurako estaba actuando de manera bastante heroica, idea que nadie más compartía.
─ A mí me da igual tu apellido, mocosa ─ le dice Shiroko con crueldad ─. Y ahora por tu culpa, todos los chicos aquí empezarán el día corriendo diez vueltas alrededor de todo el patio, y empezarán ahora mismo.
Todos suspiran de decepción y empiezan a dar las vueltas, aunque nadie se atrevió a recriminar a Sakurako por ello. Era nueva y nadie pretendía señalarla como culpable de nada. Simplemente no había aprendido todavía la manera de comportarse ante la directora para ahorrarse los problemas.
Veinte minutos después
Shiroko permanece vigilante de que todos los estudiantes estuviesen cumpliendo con la orden de las vueltas, lo cual implicaba que nadie se atreviera a detenerse un segundo para prevenir consecuencias peores, pues ya la directora había amenazado con ordenar diez vueltas más si alguien se detenía. Pero era innegable que la gran mayoría de los alumnos estaban bastante agotados, y muy especialmente lo estaban las chicas de Nanamori.
Yui, Akari y Chinatsu estaban corriendo a la par, aunque sentían que estaban llegando a su límite. Era demasiado castigo para sus piernas y pulmones, cuando ven que Kyouko las alcanza en un intento que se notaba agónico.
─ Chicas, creo que tengo... una idea genial... para sacudirme la vigilancia... de esa bruja... ─ dice con suma dificultad por el agotamiento.
─ Mejor evítalo, Kyouko ─ advierte Yui muy seria ─. Sabes muy bien que esa señora nos hará pedazos a todas a la más mínima provocación.
─ Es es lo que tú crees ─ Akari y Chinatsu estaban curiosas por saber qué idea tenía Kyouko en mente ─. Tal no sea... un plan que podamos aplicar todas... al mismo tiempo... pero es bastante genial. Ya verán. Solo necesito que me cubran.
Yui frunce el ceño. Daba igual lo que Kyouko propusiese, era un riesgo que seguramente no valdría la pena, pero Kyouko igualmente se atreve a aplicarlo. Akari y Chinatsu miran cómo se aleja y se oculta detrás de un grupo de chicos de allí que iban corriendo detrás de ella, y notan que hizo algo que alarma mucho a las tres.
─ ¡Kyouko-chan! ─ Akari se tapa la boca escandalizada.
─ Eso es demasiado, Kyouko-senpai ─ susurra Chinatsu palideciendo un poco.
─ Ojalá que lo que hagas te sirva de algo, Kyouko ─ ruega Yui en voz baja, viendo que aquello no tenía vuelta atrás.
Un poco más adelante estaba Shiroko, alentando a base de gritos que las vueltas continuasen, aparte que disfrutaba viendo la cara de sufrimiento que ponían las chicas de Nanamori, cuando Kyouko se detiene justo enfrente de ella.
─ ¿Cuál es el problema, Koshimo? ¿Por qué te detienes a mitad de las vueltas? ─ exige saber con dureza.
─ Lo siento... sensei... ─ Kyouko se da unas palmadas en el pecho mientras trataba de recuperar el aire ─ Es que... por accidente... me he roto los pantalones... ─ muestra su pierna derecha y revela una rajadura que recorre casi toda la longitud del pantalón.
─ Esto tiene que ser una broma, y una de muy mal gusto ─ Shiroko mira rabiosa a Kyouko, la cual estaba a la espera de alguna nueva instrucción ─. Ve ya mismo al depósito donde te asignaron la ropa, y allí les dices que te den unos nuevos pantalones.
─ ¿De verdad me puedo ir? ─ a Kyouko le empieza a brillar el rostro por la ilusión ─ ¡Muchas gracias, sensei! Es usted la mejor...
─ ¿Quién dijo que estás exenta de dar más vueltas, mocosa? ─ Shiroko da una furiosa mirada a Kyouko ─ ¡Acabo de decir que vas y buscas un cambio, y luego vienes a dar más vueltas!
Kyouko hace un puchero y se dirige al lugar señalado por Shiroko, la cual bufa fastidiada, como que si esa rubia enana fuera capaz de engañarla a ella. Nada se podía escapar a su ojo letal, y entonces regresa su atención a las transferidas. No lo demostraba por simple formalidad, pero disfrutaba bastante ver cómo esas siete chicas restantes sufrían con esos ejercicios excesivos... aunque sentía que algo faltaba...
Con Akari y Rise
Ambas chicas habían logrado escabullirse, aprovechando que Kyouko había logrado distraer a aquella bruja. Shiroko no parecía haberse percatado de la ausencia de ellas, por lo que Akari se sentía, por primera vez, afortunada de no tener presencia.
En cuanto a la presidenta, también ella estaba bastante agobiada y no podía ni con su alma. Ambas chicas sudaban copiosamente, pese al horrible frío que hacía a aquellas horas tan tempranas. Toman asiento sobre una rama caída, y allí se ponían a pensar en qué hacer para superar aquella situación, cuando la presidenta tiene una idea.
─ ...
Akari estaba confundida. No había entendido ni jota, pero al menos se esforzaba por hacerlo.
─ Ummm... ¿Estás proponiendo que ayudemos a las demás a saltarse estas vueltas? ─ Rise asiente, indicando a Akari que había dado en el clavo ─ ¿Y cómo se supone que lo vamos a lograr? Yo no tengo nada que pueda ser de utilidad, además que tengo muy poca presencia... ─ Rise alza su pulgar, indicando a Akari que nuevamente acertó ─ ¿Ehhh? ¿Eso es lo que propones que haga? ¿Que use mi falta de presencia para esconder a las demás? ─ Rise asiente, y también se señala a sí misma, en señal e que también lo intentaría ─ No lo sé, pero eso es un poco arriesgado, ¿no lo crees?
Rise se encoge de hombros. La verdad es que la idea parecía tener sentido, y perfectamente podrían ponerla a prueba en cuanto regresen para ayudar a las demás chicas. Akari quería aprovechar ese momento de descanso para pensar en el plan de Rise. Lucía un poco degradante en principio, pero era por una muy buena causa, sin lugar a dudas. Al final Akari termina asintiendo a la propuesta de la presidenta.
─ ...
─ Quiero ayudar a las demás. Este trato que estamos recibiendo es demasiado injusto y duro, y no podemos permitirlo más ─ Rise asiente de acuerdo, y ambas se estrechan la mano ─. Seremos capaces de aguantar. Sé que podemos.
Rise sonríe ligeramente. Se sentía orgullosa por aquella resolución de Akari, y en cuanto regresen irían al rescate de las demás. Iban a iniciar su contraataque con sus mejores herramientas.
CONTINUARÁ...
Pues ya ven la manera en que empiezan las cosas bien temprano (para ellas, que yo más bien me desperté muy tarde antes de terminar este capítulo). Pronto vengo con más aventuras protagonizadas por estas chicas que tendrán que enfrentar un mini-infierno mientras dure la transferencia, así que no se preocupen (por mí, que por ellas sí se pueden preocupar). En cuanto a ciertas inspiraciones que les debo revelar, el trolleo de Kyouko viene de la primera película de Loca Academia de Policía, y lo del olor a autoestima viene de una película que vi años atrás cuyo nombre no recuerdo, pero algún día lo volveré a encontrar, eso fijo.
Hasta otra
