Un breve momento de calma
Ese primer sábado con el que contaron las chicas para descansar del tortuoso método de enseñanza de la directora Shiroko había resultado en una experiencia bastante grata desde prácticamente cualquier punto de vista: Todas con excepción de Kyouko habían pasado la mayor parte de la tarde en las aguas termales o paseando por diversas tiendas que estaban cerca de éstas. Se tomaron su tiempo para degustar pasteles y hablar animadamente de lo que podrían hacer al día siguiente, aprovechando que todavía les quedase ese día para divertirse antes de tener que regresar a esa escuela a pasarlas de Caín durante los próximos cinco días, si bien esperaban que las reparaciones en la secundaria Nanamori terminasen lo antes posible.
─ ¿Alguien ha conseguido contactar a Nishigaki-chan? Al menos para saber cómo van las obras ─ dice Kyouko a mitad de las charlas.
─ ... ─ como es de esperar, nadie pudo entender a Rise.
─ Sí hemos podido hablar con ella. Matsumoto-senpai y yo habíamos estado hablando hablando con ella ayer por la tarde, casi de noche ─ dice Akari, en vista que sólo ella podría comunicarse con todas ─. No ha contado mucho acerca de cómo van las obras, por lo que es probable todavía les falte mucho para que terminen.
─ ¿Ehhh? ¡Qué aburrido! ─ se queja Sakurako en medio de pataleos desde su silla ─ Después de todo lo que he pasado aquí, creo que hasta extraño a mis hermanas. Son un dolor de cabeza, pero no se comparan en absoluto con lo que esa señora nos hace pasar. Me gustaría regresar a casa ahora mismo.
─ Pero no tenemos opción a otra cosa por lo pronto ─ dice Himawari sin demasiados ánimos ─. Deberemos permanecer aquí hasta que tengamos nuevas noticias de Nishigaki-sensei. Seguro que ella ahora mismo está trabajando arduamente para ayudarnos a regresar.
Secundaria Nanamori
La sensei había estado todo el día trabajando en una serie de experimentos que recién se le habían ocurrido esa misma mañana. Estaba bastante entusiasmada al pensar en lo que podría obtener a partir de los resultados de los experimentos.
─ Muy bien, creo que solo hace falta apretar un poco más un par de tuercas por aquí y... Matsumoto, hazme el favor de pasarme la llave... Oh, se me olvidó que no está ─ Nana suspira tristemente y se sienta en su silla, pensando brevemente en su alumna favorita ─. No ha pasado todavía una semana y ya la estoy extrañando. Todos mis experimentos no son lo mismo cuando no está cerca.
Nana toma un portarretrato en el que podía ver una foto de ella misma con Rise. Ambas aparecían bastante sonrientes, pese a que se notaba que venían de sobrevivir a una de las tantas explosiones por las que habían pasado. Recordar ese momento permitió a la sensei sonreír, cuando llegan algunos obreros que habían entrado sin tocar la puerta.
─ ¿Qué hace aquí? Se supone que habían órdenes de evacuar la escuela entera, por lo que no debería estar aquí ─ advierte uno de los obreros con un tono severo.
─ Pero aquí no está pasando nada. Solamente estaba echando un ojo a mis aparatos ─ se defiende Nana.
─ No podemos hacer excepciones, señorita. Tenemos que pasar por cada salón de la escuela para hacer monitoreo del estado del suelo y las paredes para así aplicar el cemento y el revestimiento, por lo que necesitamos que se retire y se lleve sus cosas, por favor.
─ Ustedes me están confundiendo como no se hacen una idea ─ responde Nana indignada ─. Este es el sitio más seguro que hay en toda la escuela. Es mi laboratorio.
─ ¿Su laboratorio? ¿Usted es Nishigaki Nana? ─ la mencionada asiente orgullosa, y el obrero saca su radio para hablar con sus colegas que estaban fuera ─. Mako, creo que hemos cometido un error de cálculo. Hemos traído muy poco cemento y revestimiento, traigan mucho más, por lo menos el doble de lo que hemos traído, que ahora mismo no encontramos en una zona de tratamiento urgente. Y mejor traigan el triple, por si acaso.
─ ¿A qué viene eso? ─ Nana alza una ceja extrañada ─ Les estoy diciendo que este lugar está perfectamente. Lo que es más, podría incluso servir como bunker en caso de un estallido nuclear y... ¡Ehh! ¿Qué creen que hacen? ─ dice en el momento en que dos de los compañeros del obrero que estaba al frente la toman por los brazos y la sacan de allí ─ ¡No toquen los aparatos que están sobre la mesa si no quieren perder los brazos!
─ De acuerdo, eso sí podemos creerlo ─ dice el obrero con seriedad ─. Haku, busquemos algo para aislar esas cosas, no sea que nos explote encima mientras estamos trabajando.
Hokkaido
─ Pero volviendo a lo que habías dicho hace rato, Akari ─ Kyouko mira fijamente a la pelirroja ─. Tú dijiste algo acerca de usar el poder del amor y la amistad para derrotar a la directora y liberar a la escuela de su tiranía maligna.
─ ¿Qué fue lo que entendiste, Kyouko? ─ dice Yui con una gota en la cabeza.
─ Lo que Matsumoto-senpai y yo decíamos era que la directora parece que no tolera que nadie le lleve la contraria...
─ Eso ya lo hemos comprobado desde que llegamos ─ interrumpe Himawari.
─ Pero la cosa es que tendremos que insistir. Necesitamos esforzarnos para que ella vea que no nos va a doblegar ─ dice Kyouko, interpretando lo dicho por Akari ─. No parece demasiado difícil. Con un par de bromas divertidas creo que seríamos capaces de dejarla de rodillas.
─ No creo que esa sea la solución que necesitamos, Kyouko-chan ─ objeta Akari ─. Aun si Nishigaki-sensei tiene razón, la directora no es ninguna niña que caiga fácilmente en esas cosas. Necesitaremos hacer algo más si queremos que detenga su trato cruel hacia todo el mundo.
─ Echarle en cara lo que opinamos de ella no creo que funcione mucho ─ opina Ayano ─. Eso en un adulto sencillamente no funciona igual que con nosotras, además que sería preferible decirle a alguien más para pedir ayuda.
─ Eso es también una opción ─ apoya Chitose.
─ No se los recomiendo ─ las chicas se sorprenden al ver que un estudiante de allí se mete en la charla ─. Sé que me meto donde nadie me llama, pero es que no les va a servir de nada salir a denunciar a la directora. Tiempo atrás unos senpais intentaron hacer eso, pero no funcionó.
─ ¿Cómo es posible que eso no ayude, si es precisamente lo que podría acabar con esto? ─ dice Chizuru entre curiosa y molesta por la intromisión.
─ El cumplimiento de la ley en este pueblo es un poco blando en comparación con otros poblados cercanos, además que para destituir a la directora haría falta probar que ella o alguno de sus profesores nos maltrata físicamente, cosa que es imposible. Ella jamás ha necesitado ponerle un solo dedo encima a nadie a hacernos pedazos a todos, y ahí reside el hecho en que se considere legal lo que está haciendo.
─ Entonces tenemos un problema, y uno muy gordo ─ dice Ayano ─. Yo soy muy respetuosa de las normas y siempre promuevo su cumplimiento, pese a que en todo momento he tolerado la existencia del club de entretenimiento ─ en ese momento Ayano se pone un poco roja, precisamente porque estaba pensando en la persona por quien había preferido respetar la existencia de ese club ─. Pero tengo que decir que esto está yendo demasiado lejos. Da la impresión de que hemos sido transferidas a una prisión militar, y esto no lo podemos tolerar mucho más tiempo o me terminaré volviendo loca, tapioca.
Yui repentinamente siente un impulso por reír que aguanta de manera bastante forzada, causando una mala impresión en Chinatsu y Akari al momento en que éstas la ven. Todas tenían un montón de cosas en las que debían pensar, pero por lo menos contaban con todo lo que quedaba de fin de semana para al menos ponerse de acuerdo en cómo aguantarían los próximos días mientras trataban de dar con una salida. Ignorando al chico que se había metido en la conversación, todas se van de allí, preocupándose en ese preciso momento de en dónde podrían alojarse esa noche, puesto que no querían regresar a los dormitorios de esa escuela. Mientras más tiempo estuvieran lejos de aquella directora orate, muchísimo mejor.
─ ¿Alguien tiene dinero para pagar alojamiento? ─ la pregunta de Yui toma a todas desarmadas ─ Esto es un verdadero problema. No podemos quedarnos a la intemperie todo el fin de semana, y menos con el frío que está haciendo por las noches.
─ Yo ya tengo todo eso cubierto ─ las palabras de Kyouko fueron como un destello de esperanza para todas ─. Conozco un grandioso lugar en el que podremos pasar todas a resguardo esta noche, y encima no nos van a cobrar un solo centavo.
─ ¿Lo dices enserio, Toshino Kyouko? ─ Ayano estaba incrédula, pero a la vez le sorprendía que Kyouko aportara una idea tan rápidamente.
La rubia sonríe, y todas esperaban a que dijera qué se guardaba bajo la manga.
Con Akane y Tomoko
Akane estaba haciéndose cargo de preparar la mesa mientras Tomoko era la que oficiaba en la cocina. La labor que ambas estaban realizando era obviamente para darse abasto entre ellas nada más, puesto que así habían tenido que hacerlo desde que habían llegado a ese pueblo de Hokkaido. Akane no se esperaba que a mitad de sus tareas sonase el timbre del departamento. Extrañada por el aviso de la llegada de alguien que no estaba esperando, Akane se acerca ligera a la puerta y abre, llevándose una sorpresa al ver que Akari, Kyouko y todas las demás chicas eran quienes estaban allí.
─ ¿Onee-chan? ¿Qué haces en Hokkaido? ─ dice Akari, siendo ella obviamente quien mejor reflejaba la sorpresa colectiva.
─ A-Akari... ─ Akane mira por un momento a Kyouko, y luego a su hermanita ─ S-solo digamos que me había dado por pasar unas vacaciones en este lugar. Siempre he querido conocer el clima primaveral de Hokkaido.
─ Sí, tan primaveral que da la impresión de que ser invierno todavía ─ se queja Sakurako mientras se frotaba las manos.
Akane no se esperaba para nada que fuera a recibir visitas a esas horas, pero en vista que al frente estaba nada menos que Akari, su sorpresa pasa a convertirse en ilusión, por lo que decide permitir el paso a las chicas para que intentaran ponerse cómodas. Tomoko se percata de las múltiples pisadas en el departamento, lo cual le extrañaba muchísimo, y termina ahogando un grito de sorpresa al ver a Chinatsu a pocos metros frente a ella.
─ Onee-chan, es bueno ver que también te encuentras por aquí ¿Estás también de vacaciones, como la hermana de Akari-chan?
─ Así es ─ responde Tomoko animadamente ─. No sabía que ustedes vendrían aquí precisamente, que de lo contrario haría comida para más gente.
Rápidamente Himawari, Ayano y Chitose se ofrecen para ayudar en la cocina, cosa que Yui, Akari y Kyouko agradecen mentalmente, pues de lo contrario tendrían que vérselas con la "dedicación" de Chinatsu. Todavía seguía siendo un misterio de la ciencia el cómo es que Chinatsu hacía cosas más terroríficas en el arte y la cocina cuando más se empeñaba en hacer lo mejor, pero al menos podrían respirar tranquilas por el momento. En un determinado momento Sakurako se pone a mirar el departamento, fascinándose por cada cosa que veía como si fuera la primera vez que viera esa clase de vivienda desde dentro, cuando se encuentra con algo que le llama muchísimo la atención.
─ ¡Miren esto, es un telescopio! ─ Sakurako levanta el objeto y lo muestra a todas ─ Seguro que usan esto para mirar estrellas, o para realizar misiones de espionaje.
─ E-es solo para mirar el cielo ─ reacciona Akane con algo de apuro, pero conteniéndose al momento de recuperar el telescopio ─. En esta parte del pueblo el cielo es bastante limpio, por lo que se pueden ver las estrella con mayor detalle.
─ ¡Genial! ¿Puedo mirar un rato? ¿Puedo?
Akane no ve otra opción que ceder ante el capricho de Sakurako y poner el telescopio de manera que lo pudiese usar sin riesgo, y en eso Kyouko se le acerca de manera disimulada.
─ Akane-san, quiero decirte que no he revelado nuestro trato para espiar a Ayano, así que todo va bien. Procuraré mantener esto únicamente entre nosotras.
─ Muchas gracias, Toshino-san ─ dice Akane con una alegría fingida.
─ Y una cosa más: Creo que necesitaremos poner unos cuantos futones para que podamos dormir todas, aunque habría que distribuir a conciencia las camas ─ Kyouko mira a todo el grupo antes de regresar su atención a Akane ─. Supongo que Chinatsu-chan podrá dormir con su hermana sin ningún problema, y lo mismo poría darse con Akari y contigo, así tendríamos todas mucho más fácil la distribución.
Akane estaba enmudecida, pero ello era porque le parecía una idea genial. Tal vez no tuviera ya su ansiada oportunidad de espiar a Akari mientras se baña, pero podría dormir a su lado ese fin de semana. Era una pérdida menor a cambio de ganar algo mejor, muchísimo mejor.
─ De acuerdo. En ese caso voy a ver cuántos futones hay disponibles, Toshino-san ─ termina por decir con un brillo bastante radiante en su rostro.
─ Yo te ayudo, Akane-san.
─ ¡Yo también quiero ayudar, onee-chan, Kyouko-chan! ─ se acerca Akari con ánimos, obviamente sin saber lo que su hermana y su amiga acababan de negociar.
CONTINUARÁ...
Y para el próximo capítulo reinicia el mal, y así veremos cómo le hacen las chicas para superar los problemas que se pondrán en su camino. Ya sin más que decir, los dejo por ahora.
Hasta otra
