Ahora salimos con el octavo capítulo de una historia bastante tirada de los cabellos, o bien estaría bastante pensado desde hace tiempo, yo ni me acuerdo, pero seguramente ustedes dirán :p.
De regreso al dolor
El fin de semana había concluido, lo que significaba que las chicas de Nanamori debían volver a la escuela. Ni siquiera Kyouko había sentido jamás tanta apatía hacia la idea de ir a clases, y razones no les faltaban, puesto que ya tenían una experiencia demasiado horrible como para olvidarlo fácilmente.
─ Bueno, supongo que debemos verlo por el lado positivo ─ dice Chitose al momento en que todas atraviesan el portón de la escuela ─. Una vez que nos acostumbremos al ejercicio, las locuras que nos imponga la directora se va a convertir en un paseo.
─ Claro, si no nos mata antes ─ dice Ayano, la cual suelta un suspiro de desánimo ─. Es la primera vez que me da semejante pereza por asistir a la escuela. En Nanamori esto no pasaba ni en mis más locas pesadillas.
─ ¿De verdad hace falta regresar? Yo no quiero ─ lloriquea Sakurako.
Pero a pesar de que todas las chicas se sentían mal por tener que regresar, eso no significaba que ninguna tuviera idea de qué hacer una vez que empiecen las clases. Kyouko esbozaba una traviesa sonrisa de la que nadie se había percatado todavía.
Salón de clases
La faena apenas empezaba, y Kyouko, Yui, Ayano, Chitose y Chizuru habían tomado asiento. Chizuru castañeaba fastidiada, puesto que Kyouko se sentaba justo a su lado, lo que significaba que tendría que aguantar callada sus abrazos, comentarios y chistes. Aquello lo sentía como una tortura, pero al menos encuentra un momento de alivio al llegar la profesora de turno.
─ Buenos días a todos. Ojalá que hayan dormido bien, porque esta clase que les daré es bastante importante para el examen de mañana, y si se duermen se perderán detalles que les podrían salvar.
Kyouko deja salir un grito de horror, por lo que todos se la quedan mirando raro, y antes de que la profesora empezara a dar la lección entra la directora Shiroko para ver que todos los alumnos estuvieran presentes en clase.
─ Muy bien, se ve que están todas ─ dice la directora mientras miraba de forma analítica, procurando no saltarse ningún detalle, y luego mira a la profesora ─ ¿Y por qué no has levantado la cortina del pizarrón? ¡Levántalo!
─ Ahí voy, directora. Es que justo acababa de llegar y... ─ la profesora levanta la cortina, y se queda de piedra al ver lo que había en el pizarrón.
Y no era la única que quedó sorprendida. Todos los alumnos estaban mudos al ver que en el pizarrón había un dibujo de la directora Shiroko con una corona en la cabeza y los ojos bizcos, junto con un enunciado que decía "la reina del dolor". La directora no había visto el pizarrón, por lo que no se da cuenta del garabato, cosa que solo sirve para mantener viva la tensión que se sentía en todo el salón. La directora mira complacida la palidez que se apoderaba de los rostros de los alumnos, creyendo que simplemente temblaban ante su presencia, y luego de eso se retira con pose altiva. Una vez que la directora desaparece, la profesora se apresura a borrar el garabato, y algunos alumnos ríen con algo de nerviosismo. Era innegable que habían tenido miedo, pero también se les hizo gracioso.
─ ¿Se puede saber quién fue? ─ pregunta la profesora, y todos los alumnos se miran confundidos ─ Les advierto una cosa: En la escuela donde yo estudié habrían tratado al infractor como a un héroe por su osadía, pero eso aquí es muy peligroso. No repitan eso.
La mayoría de los alumnos siguen mirándose mutuamente con confusión, pero en cambio Yui se queda mirando atrás, donde estaba haciéndose la loca. Para Yui era claro quién pudo haber hecho eso.
Campo
Akari, Chinatsu, Himawari y Sakurako estaban teniendo un comienzo de semana bastante extraño y llamativo, pues sus primeras clases consistían en buscar bayas en el bosque helado que había detrás. Al menos no tendrían que empezar con aquella ronda infernal de vueltas alrededor del patio, pero igual eso se veía bastante raro.
─ ¿Quién había preguntado si íbamos a tener que buscarnos la comida? ─ pregunta Sakurako.
─ No me acuerdo, y creo que la pregunta era que íbamos a tener que cazarla ─ responde Himawari ─. Recolectar bayas se me hace mucho más soportable.
─ Sí. No me agrada la idea de salir a matar animales solamente para comer un rato ─ dice Akari con una sombra azul en su rostro ─. Y de todas maneras estamos cerca de una montaña. Los animales que podríamos conseguir serían ciervos, ardillas y pajaritos. Eso lo haría todavía peor.
Chinatsu, Himawari y Sakurako asienten de acuerdo con Akari. Definitivamente se les hacía preferible hacer esto a salir a cazar animales de montaña. A medida que iban avanzando y recogiendo frutos para luego identificar si eran o no comestibles, las cuatro amigas se iban encontrando esporádicamente con otros grupos de alumnos que se limitaban a saludar cuando estaban lo suficientemente cerca. Era hasta entretenido si lo veían de esa manera, además que era un alivio tremendo no tener cerca a aquella desquiciada directora.
A lo lejos se podía ver que los alumnos de tercer año sí tenían que estar dando vueltas alrededor del patio. La presidenta Matsumoto tenía que estar en aquel lugar, sudando la gota gorda a cada vuelta que daba en aquel lugar, pese al frío que hacía por ser todavía temprano. Se notaba que Shiroko no sentía piedad por nadie, sin importar que recién haya llegado o no. En ese momento las chicas deciden, en silencio, que iban a guardar algunas bayas especialmente para Rise una vez que regresen a la escuela, para que al menos consiga reponer algo de la energía que estaba condenada a perder en esas vueltas, y por ello se dedican a buscar con mayor ahínco.
El tiempo iba pasando con la trepidante rapidez de un caracol, y Chinatsu estaba tan ansiosa que le resultó inevitable caer en el error de estar revisando repetidamente la hora, obviamente haciendo que la experiencia resultase peor, cuando se llegan a encontrar con un grupo de alumnos que estaban mirando hacia la ladera de la montaña bajo la que se encontraban.
─ ¡Yo no pienso subir, y ustedes no me van a obligar! ─ se oía replicar a un chico de aquel grupo.
─ Vamos, no seas gallina ─ dice otro chico de aquel grupo, a lo que Akari se acerca.
─ ¿Qué están haciendo?
─ ¿Ustedes son las niñas transferidas? ─ dice el segundo chico, y Akari asiente quedamente ─ Solamente estamos haciendo un reto para subir a aquella montaña.
─ Y yo insisto en que no deberíamos ─ dice el primer chico ─. Esa zona de la montaña está completamente cerrada. Está prohibido el ingreso para turista y para cualquier otra persona. Solamente militares y científicos pueden tener permiso de ingreso.
─ ¿Y eso a qué se debe? ─ interviene Himawari.
─ Se dice que en esta montaña la nieve es muy inestable y se dan avalanchas muy a menudo ─ dice un tercer chico ─. Por esa razón es que está terminantemente prohibido escalar aquí, pues de otro modo la directora nos obligaría a venir aquí para las excursiones al aire libre.
─ ¿Y entonces para qué discuten sobre si subir esa montaña? ¿Están locos? ─ cuestiona Chinatsu.
─ Yo digo que no va a pasar nada ─ dice el primer chico con prepotencia ─. La otra vez me subí hasta allí para buscar unas ramas de coníferas, y no pasó nada. Estoy seguro que si subimos hoy tendremos suerte nuevamente.
─ ¡Y yo te dije que no voy! ─ replica el segundo chico ─ Yo sí valoro mi vida.
─ Sí, claro. Ahí habla el hijito de mami. Ya van a ver lo que se pierden. Voy a subir yo solo.
─ Este chico se nota que le gustan los riesgos ─ dice Sakurako, y todos asienten de acuerdo.
El chico que se mete en la montaña desaparece de vista, y todos se quedan en vilo, esperando a que diese señales de vida, que se asomara una vez más. No solo era el temor a una avalancha, sino también a que surja de aquel bosque algún animal que lo pudiera atacar. El silencio en aquel lugar no ayuda para calmar la situación, y los segundos parecían durar una eternidad.
─ ¿Podría alguien explicarme qué hacemos esperando aquí? ─ dice Chinatsu, a lo que los demás se la quedan mirando.
─ Pues porque si algo le llega a pasar a ese chico, no habrá nadie más que pueda bajar y contar lo que está pasando ─ responde Himawari con simpleza.
─ Ah, ya veo.
─ Es raro que seas tú quien pregunte eso, Yoshikawa-san. Eso lo veía más bien como algoque diría Sakurako.
─ Así es... Un momento, ¿cómo es eso? ¿Qué estás diciendo con eso, Himawari?
─ Nada.
─ ¿De verdad no podemos cerciorarnos que esté bien? Esto de verdad me está preocupando ─ señala Akari.
De pronto aparece el chico que se metió solo en el bosque, y estaba corriendo en dirección al grupo. A juzgar por su cara, estaba bastante asustado, y la causa de ello no tarda en aparecer: Una avalancha surge del bosque, y todos emprenden una desesperada carrera en dirección a la escuela.
─ ¡Sálvese quien pueda! ─ grita el chico temerario ─ ¿Qué estoy diciendo? ¡Sálvenme a mí!
─ ¡Eso sí es valentía! ─ ironiza Himawari con desagrado.
─ ¡Por esa razón está prohibido escalar la montaña! ─ dice el tercer chico, el cual conseguía correr un poco más rápido que los demás ─ ¡La nieve de allí es tan floja que cualquier pisada mal dada desata desastres!
─ ¡Sálvame, Yui-senpaiiiii! ─ grita Chinatsu con una cara aterradora.
Todos corrían lo más rápido que podían, pero la avalancha avanzaba más rápido que ellos, y la escuela todavía estaba muy lejos. Los demás grupos que estaban en la misma misión también corrían de la avalancha, y algunos se trepan a los árboles para protegerse de los despiadados embates de la nieve.
─ ¡Subamos a los árboles! ─ grita Sakurako, guiándose por lo que estaba viendo.
Era de agradecer que la mayoría de los árboles tenían ramas bajas, pues de ese modo pueden todos escalar a tiempo para no ser arrastrados la nieve. Akari se estaba quedando rezagada, por lo que estaba bajo una mayor presión que los demás, y la cosa va a peor porque una de las ramas de las que se sostiene se quiebra. Himawari, Chinatsu y Sakurako miraban horrorizadas cómo Akari iba lentamente hacia la muerte blanca.
─ ¡AKARI-CHAN!
─ ¡AKAZA-SAN!
Akari voltea en cámara lenta, viendo cómo se acercaba a aquella masa de nieve que avanzaba con violencia. No sentía miedo, sino que simplemente estaba en blanco. Era como si no estuviera consciente de que iba a morir, cuando de pronto siente que alguien le agarra la mano y detiene su caída.
Todos los estudiantes que habían trepado los árboles dan sendos gritos de sorpresa al ver cómo había llegado Rise Matsumoto con una velocidad increíble, saltando entre las ramas y salvando a Akari de caer en la avalancha. La presidenta impulsa a Akari hacia arriba para que pudiera sostenerse de alguna otra rama, y eso es lo que la pelirroja consigue hacer, y de ese modo consigue resguardarse. Pero el instante de la tragedia no había terminado todavía, porque la rama sobre la que estaba Rise se quiebra, y la chica no tiene tiempo para saltar a otra, por lo que ahora era ella la que caía hacia la avalancha. Akari estira su mano, pero no consigue alcanzarla.
─ ¡MATSUMOTO-SENPAIIIIIIII!
Rise termina desapareciendo en medio de la nieve, y todos miraban horrorizados la escena. Akari, Chinatsu, Himawari y Sakurako contemplaban entre lágrimas aquella avalancha que seguía avanzando hacia la escuela. Era una dantesca visión que habrían dado lo que sea por evitar. Ninguna sabía de qué manera encarar a Nana en cuanto llegase el momento de rendirle cuentas.
Patio
Shiroko contemplaba complacida cómo los alumnos de tercer año sufrían con las vueltas que corrían por orden suya. Era un espectáculo bastante placentero a su parecer, cuando siente un extraño temblor que alerta a todo el mundo, y todos se percatan de la avalancha, por lo que el pánico cunde inmediatamente.
Todos los alumnos de tercero corren hacia la escuela, mientras Shiroko permanece en su lugar, mirando fijamente la avalancha con los brazos cruzados. Los alumnos de segundo año se asoman por las puertas y ventanas y ven la avalancha. Aquello estaba llamando mucho la atención, pero la avalancha termina deteniéndose justo al llegar a la orilla del patio de la escuela, a un par de metros de una imperturbable directora.
─ Es muy afortunado que haya construido la escuela apartada de la falda de la montaña. Hasta ahora no me ha fallado mi decisión ─ Shiroko mira entre la nieve, notando que no había ningún chico de primer año entre la nieve ─. Parece que han hecho su tarea en cuanto a sus lecciones de escalada, aunque de todos modos tendré que pasar lista en un rato, pero como sepa que alguno de ellos subió a la montaña sin permiso... ¿Qué es eso?
En medio de la nieve surge una mano, y todos los alumnos miraban entre asombrados y asustados. Una segunda mano surge, y luego la cabeza de Rise. En menos de un minuto la presidenta ya estaba fuera de aquel enorme montículo, quitándose la nieve como si nada, y tanto Shiroko como los alumnos estaban perplejos.
─ Tantas explosiones seguramente han inmunizado a la presi de golpes y presiones ─ opina Kyouko desde la ventana de su salón ─ ¿Y si alguna de esas explosiones la dotó de superpoderes? Tal vez le diga a Nishigaki-chan que me diga su secreto.
─ Ahórrate las tonterías, que esto es serio ─ dice Yui.
─ La presidenta jamás deja de sorprenderme ─ opina Ayano.
─ ¿Y qué hacía esa chica en medio de la avalancha, si hace un rato estaba corriendo aquí? ─ se dice a sí misma Shiroko, no logrando entender nada, mirando sorprendida a Rise ─ Es la primera vez que veo que alguien sobrevive a una avalancha y no sufre ningún daño. Se nota que se ha formado bajo la tutela de aquella chiflada de Nishigaki, porque no le veo otra explicación.
Y mientras Shiroko seguía inmersa en sus elucubraciones, afectada claramente por el efecto Mandela, Rise regresa caminando al patio, y todos sus compañeros de grado la rodean, asombrados por aquella manera milagrosa en que sobrevivió a la avalancha.
Y en cuanto a los estudiantes de primer año, todos regresaron al cabo de media hora, y casi nadie presentó ningún daño, salvo rasguños causados por las ramas, en la desesperación por escalar.
Pueblo
Akane y Tomoko estaban viendo algunas hortalizas para comprar, y en ese momento algo alerta a Akane. Su sexto sentido de onee-chan le advertía que algo horrible estaba pasando, y dicha alarma no paraba.
─ ¿Ocurre algo, Akane-chan? ─ dice Tomoko al notar lo distante que estaba su amiga.
─ Siento el peligro. Algo malo está pasando... ─ de pronto el sexto sentido de onee-chan de Akane se relaja, y la sensación de Akane pasa a ser de normalidad total, como si lo que sea que la alarmaba se hubiera ido ─ ¿Eh? ¿Qué está pasando?
─ ¿Te sientes mal, Akane-chan?
─ N-no es nada. A lo mejor es que no dormí bien anoche ─ responde Akane, recordando que durante dos noches seguidas durmió junto a Akari ─. Tal vez simplemente me siento un poco estresada. Mejor terminemos de comprar para regresar al apartamento, y así podré descansar un poco.
─ De acuerdo.
CONTINUARÁ...
Rise es toda una heroína, ¿verdad? Y así es como culmino este capítulo, y me despido de ustedes hasta la próxima oportunidad de nuestro encuentro por aquí, a la misma hora y por el mismo canal.
Hasta otra
