El fic es de Sablesilverrain. La traducción es mía.

Los personajes son de J. K. Rowling, si fuera míos, las cosas hubieran sido algo —muy— diferentes.

El fic está completo; actualizaré cada semana.

P. D. Si aún no es obvio, esto es Slash —que significa ChicoxChico—, si no te gusta, ¡adiosito!

No debería tener que decirlo, pero este fic contiene escenas para adultos, lee bajo tu responsabilidad.


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Capítulo XVII: Un cargo adicional

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—¿Y el tío Sev está contactando a los duendes? —Draco le susurró mientras Binns seguía hablando.

Harry asintió.

—En mi nombre, ya que es mi alfa. Dijo que es su «responsabilidad y derecho». Así que todo lo que tengo que hacer es esperar para saber cuando nos reuniremos con los duendes. Conociéndolo, es probable que ya esté en contacto con Griphook —le dijo a Draco.

Los ojos de Draco se ensancharon. —¿Griphook maneja tus asuntos también?! ¡Ha estado a cargo de mi herencia desde que era un bebé! —le contó a Harry en voz baja—. Pequeño mundo —reflexionó.

Harry se encogió de hombros. —No es que haya cientos de goblins trabajando allí, de todos modos. ¿Hay como cincuenta? No es inconcebible que tengamos el mismo goblin.

—Cierto —concedió Draco—. Entonces, ¿cuándo esperas escuchar que las cosas se han resuelto y tienes una fecha establecida para el ritual?

—Pronto —dijo Harry suavemente—. Severus trabaja rápido, estoy seguro de que ya se contactó con Griphook y sólo está esperando su respuesta.

Draco asintió su acuerdo. —Bueno, en cualquier caso, espero que todo salga bien.

Harry sonrió. —¿Y sobre la propuesta de Tom…? —preguntó.

Draco hizo una mueca. —Lo pensaré —ofreció.

Harry se encogió de hombros. —Suficientemente bueno para mí. Los gemelos también están pensando en ello, simplemente no saben quién es el cerebro detrás del plan. Pero estabas condicionado a unirte a sus filas de todos modos, por lo que creo que puedes manejar el conocimiento.

—Gracias, creo —Draco arrastró las palabras.

Harry sonrió. —Fue un cumplido, aunque extraño. Ahora tenemos que estar tranquilos. Algunos de tus compañeros de clase nos están mirando con furia —señaló disimuladamente.

Draco siguió su línea de visión y resopló. —Es sólo la cara de Millicent, me temo. Ella nunca ganará ningún concurso de belleza, la pobre niña. Pero bueno, estaremos tranquilos —terminó y fingió prestar atención a la lección.


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—Señor Potter, por favor quédate después de la clase por un momento. Hay un pequeño asunto que tengo que discutir contigo —dijo Severus, mirando el caldero de Harry y Ron mientras hablaba. Él asintió con satisfacción—. Aceptable —murmuró, luego continuó su camino más allá de ellos.

Ron sonrió. —Por lo menos parece que nos está yendo bien hasta ahora —dijo feliz—. Esta poción es un poco difícil.

—Cinco puntos de Gryffindor por hablar fuera de lugar —Severus habló bruscamente.

Ron gimió. —Lo siento —le susurró a Harry.

Harry se encogió de hombros. —No te preocupes. Los recuperaremos eventualmente —dijo a la ligera.

Terminaron la poción en silencio y, cuando la clase concluyó, Harry esperó mientras el resto de la clase salía.

Una vez que sólo estaban Severus y él en la habitación, Harry le sonrió a su compañero. —Entonces, ¿has hablado con los duendes? —preguntó.

—Yo también te amo —respondió Severus con ironía.

Harry se sonrojó. —Yo también te amo, por supuesto. Pero estoy seguro de que no me retuviste después de clase para intercambiar palabras de amor. Tienes noticias para mí. Me gustaría escucharlo. ¿Por favor?

Severus se rió entre dientes. —Muy bien. He vuelto a tener noticias de los duendes. Están dispuestos a reunirse con nosotros el sábado a las once de la mañana. Deberán verificar nuestro vínculo y debes permitirme el acceso a tus bóvedas y firmar los derechos para que pueda hacer planes por ti. Lo sé, suena mal —masculló—. Sabes que no haré planes para ti sin aclararlos primero contigo, pero en este momento tienen a Black como tu Alfa. Él podría pasear en cualquier momento y exigir un informe completo de tus bóvedas y cualquier acción que hayas tomado con los duendes. No necesita saber nada de esto hasta que decidas decírselo.

Harry se mordió el labio pensativamente.

Severus miró a Harry con suspicacia. —Con el tiempo, le dirás, ¿verdad?

Harry suspiró pesadamente. —Con el tiempo —confirmó en voz baja—. Simplemente no estoy seguro de cómo.

Severus asintió. —Sí, será difícil. Quizás deberías comenzar con la nueva y mejorada misión de los Caballeros de Walpurgis. Podría estar más dispuesto si explicas el concepto antes de que se mencione al hombre que está detrás de él —sugirió.

—No lo va a aprobar una vez que se entere del horcrux —murmuró Harry—. Lo conozco bastante bien ahora. Hay algunas cosas que no sólo no quiere, sino que no puede perdonar.

Severus deslizó un dedo debajo de la barbilla de Harry y levantó la cabeza lo suficiente para que Harry tuviera que mirarlo a los ojos. Miró a los ojos de Harry por un largo momento antes de decirle, muy suavemente. —Si es necesario, puedo y voy a mantener tus secretos. Él no necesita enterarse, nunca. Nadie es una prioridad más alta para mí que tú. Lo sabes —dijo solemnemente.

Harry asintió. —Aprecio eso, Severus. Podría llegar a suceder, todavía no lo sabemos —admitió.

Severus se inclinó y presionó un beso en los labios de Harry. —Así que, temprano en la mañana del sábado nos dirigiremos al Caldero Chorreante y luego a Gringotts —declaró.

Harry sonrió. —Esperaré. Mientras estemos allí, puedo nombrarte como el representante del nombre Potter, ya que los Omegas no pueden votar, Lord o no —añadió a la ligera.

Severus suspiró. —¿Debo? —preguntó en un largo tono de sufrimiento.

—Me temo que tengo que insistir —dijo Harry felizmente, luego salió de la habitación a toda prisa, con su risa melodiosa siguiéndolo mientras escapaba.

Severus sonrió a pesar de sí mismo.

Harry era más que un problema a veces, pero compensaba los dolores de cabeza que causaba al alegrar el día de Severus con su mera presencia.

Era una compensación justa.


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—Lamento que tengamos que pasar un fin de semana en Hogsmeade haciendo esto —Neville murmuró a Draco mientras caminaban hacia su casa, con los dedos entrelazados.

—Está bien. Mi próximo calor está a la vuelta de la esquina, tendremos tiempo para disfrutar de la compañía del otro —dijo Draco con calma.

Llegaron a la puerta y estaban a punto de entrar cuando sintieron que alguien nuevo cruzaba las barreras.

Neville se volvió hacia la nueva presencia y vio a un hombre con un maletín caminando hacia ellos a un ritmo moderado.

—¿Marcus Reynolds? —comprobó.

Marcus sonrió y cerró la distancia entre ellos, estrechando la mano de Neville. —Parece que los atrapé antes de que se acomodaran —comentó—. Lo siento por eso.

Neville se encogió de hombros.

—Está bien —dijo, cuando la puerta detrás de él se abrió y Remus se percató de la escena—. Soy Neville, este es Remus —asintió al hombre lobo—. Y nuestro Omega, Draco.

Pensé que los había sentido a los dos —dijo Remus amistosamente, tendiéndole una mano a Marcus—. Usted debe ser el Mago de la Ley que Severus está consultando.

Marcus tomó la mano y la estrechó. —Lo soy, sí. Marcus Reynolds, a su servicio. —Él le dirigió su sonrisa encantadora a Draco y le tomó la mano, besando el dorso—. Encantado de conocerlos —murmuró.

Neville sonrió y se volvió hacia Remus. —Bueno, vamos a instalarnos, ¿de acuerdo?

Entraron y Neville notó que las sillas que él y Draco habían elegido habían llegado y Remus las había colocado frente al sofá.

Los tres compañeros tomaron el sofá, Neville a un lado y Remus al otro, sentando a Draco entre ellos. Neville se volvió hacia Remus. —Deberías aprovechar la oportunidad para fortalecer tu vínculo con Draco. Te ha extrañado terriblemente. El vínculo necesita la cercanía, estoy seguro de que al Sr. Reynolds no le importará —le dijo Neville.

Marcus negó. —De ningún modo. Hagan lo que deban para fortalecer aún más su vínculo.

Remus puso a Draco en su regazo y envolvió sus brazos alrededor de su cintura, enterrando su rostro en la curva del cuello de Draco y respirando su olor a galletas de azúcar y un toque de un tono terroso que era todo Neville.

Draco dejó escapar un feliz suspiro y se fundió en el abrazo felizmente, dejándose arrastrar un poco mientras escuchaba a medias lo que se decía.

—Entonces —comenzó Marcus—, pareces ser el Jefe de la Tríada, a pesar de la disparidad de edad entre ustedes dos. —Hizo una seña entre Neville y Remus mientras dirigía su comentario a Neville.

Neville asintió. —No hemos tenido ningún problema todavía. Nuestro arreglo funciona para nosotros —dijo con firmeza.

Marcus asintió con su comprensión. —Sin duda se ve de esa manera. Ahora, según Severus, ¿ustedes tres también desean presentar una queja contra Albus Dumbledore? —preguntó.

—Lo hacemos —dijo Neville.

Marcus sonrió y se recostó en su silla. —¿Por qué no me dices, en tus palabras exactamente, cómo inició el proceso en el que comenzó a interponerse entre ustedes?

Neville respiró hondo. —Después de nuestro segundo calor compartido, Draco había adquirido el hábito de sentarse en la mesa de Gryffindor con Harry, Ron y conmigo para las comidas. Dumbledore hizo un punto para detenerse en la mesa y le ordenó a Draco que se sentara en su propia mesa a partir de ese momento. —Él apretó los dientes—. Draco había sido previamente abordado por uno de los estudiantes con los que comparte una casa y no se sentía seguro en ese ambiente. Traté de explicar esto, pero Dumbledore me dijo que debería disciplinar a Draco con más dureza si se desviaba. Le pregunté cómo mantener a otros Alfas lejos de él y el Director respondió que los Alfas sólo persiguen a los Omegas provocativos.

—Entonces él ve a los Omegas como objetos inherentemente sexuales, en lugar de personas por derecho propio que tienen el derecho de elegir quién entregar sus cuerpos —resumió Marcus—. No es una buena opinión para alguien en una posición como la suya —agregó pensativo.

—No, no lo es. Todavía pude estudiar con Draco en la biblioteca, y pasamos la mayor parte del tiempo fuera de clase allí, haciendo nuestro trabajo y hablando en voz baja, sin molestar a nadie —le dijo Neville a Marcus—. Hasta que Dumbledore nos encontró un día. Me llevó a su oficina y me explicó que si bien apoyaba nuestro vínculo, tenía que insistir en que Draco y yo no estudiáramos juntos, en caso de que ocurriera algo extraño —dijo Neville—. Nos estábamos comportando perfectamente y, aparte de que nuestras manos estaban entrelazadas en la mesa, no se producía ningún otro toque.

Marcus tarareaba pensativamente. —¿Sabía de los problemas pasados que Draco había tenido con su compañero de casa? —preguntó.

Draco suspiró. —Sí. Se lo conté a Harry y me llevó directamente a la oficina de Dumbledore y pidió que el hombre me sacara de la casa de Slytherin y me colocara en una habitación privada, o me hiciera una habitación con un maestro, con lo que habría estado bien —reveló—. Dumbledore dijo que no podía hacer eso, ya que no tenía la aprobación de mi padre para tales arreglos de alojamiento.

—La verdad del asunto es que pudo haberlo hecho, simplemente no quiso —les dijo Marcus—. Legalmente, le habría enviado una carta a tu padre informándole sobre el acuerdo y la razón detrás de él, y a menos que tu padre impugnara el nuevo acuerdo, se mantendría.

Draco cerró los ojos para contener las lágrimas ante la noticia, pero no pudo ocultar el olor de su angustia. —Pensé que ese era el caso —susurró—. Eso no hace que sea más fácil de escuchar.

Remus acercó a Draco y le susurró al oído, haciéndole saber que era amado y que estaban trabajando para asegurarse de que las mismas cosas que le habían sucedido no le pasaran a nadie más.

—Por favor, discúlpeme por un momento —dijo Neville a Marcus mientras se giraba para mirar a Draco.

—Por supuesto, no podría trabajar de la mejor manera posible con el olor de la miseria de un Omega en mi nariz. Lo que sea que debas hacer para tranquilizarlo, por favor hazlo —dijo Marcus de manera uniforme.

Neville inclinó la cabeza de Draco para apoyarse completamente contra el pecho de Remus y comenzó a pellizcar su cuello. —Te tenemos —le aseguró a Draco—. Estás a salvo con nosotros. Mientras estés dentro de estos pasillos, no hay razón para el dolor o el miedo, amor. Haremos lo que sea necesario para eliminar la fuente de tu dolor, pero debes ser fuerte mientras lo hacemos —pidió—. Lamento que estas cosas tengan que ser arrastradas de nuevo, pero es mejor que eliminemos todo el resentimiento venenoso y el miedo que te ha visitado. Ahora que está a la intemperie, podemos movernos —Neville terminó, dejando un beso sobre su marca de reclamación.

Draco asintió.

Neville se volvió hacia Marcus. —Creo que deberíamos terminar esto. Me tomé la libertad de obtener los resultados de los chequeos de nuestro vínculo del sanador escolar, y los tengo aquí —declaró—. ¿Harry dijo que podrías imponerle un cargo extra a Dumbledore?

Marcus sonrió y tomó el pergamino, desenrollándolo y leyéndolo. —Sí, si me dejas comprobar tu vínculo. Parece que sus acciones han provocado un retraso en el crecimiento de éste.

Neville sonrió ampliamente. —Adelante y compruébalo. Madame Pomfrey parecía estar insatisfecha con su crecimiento hasta el momento.

Marcus lanzó el hechizo y asintió. —Añadiré «Obstrucción voluntaria del crecimiento de vínculo» a sus cargos. Creo que eso es todo lo que necesito por ahora. No duden en ponerse en contacto conmigo si sucede algo más, o si sale a la luz cualquier información nueva. Estaré en contacto —lo prometió—. Cuida tu Omega. Puedo encontrar la salida.

—Gracias —le dijo Remus cuando se fue.

—El placer es mío —gritó el hombre que se retiraba antes de que la puerta se abriera y cerrara, y la tríada se mudó a la habitación por el resto de la tarde.


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Notas:

¡Hola! Espero que estén bien y que todo haya ido súper para ustedes

para mí ha estado bastante complicado el final de semestre (qué aún no acaba, por cierto).

Por eso es que no he actualizado, además la carga en demás ocupaciones también se incrementó.

Quizá me tarde más en las próximas actualizaciones, pero no duden en que terminaré la historia (y la serie).

Qué tengan un excelente fin de semana.

Besos, ELODTC.