Muy buenas noches guardianes, nuevamente llegamos aqui con un corto, despues de un laaargo tiempo. Esta vez, nuestro protagonista es Román, ese titan que se ha hecho tan famoso entre las chicas y chicos que nos leen. Conoceremos un poco del pasado de este titan defensor y como conocio a Doris, su celosa espectro que lo cuida y protege. Quizas para los que leen, digan que hay cosas que no calzan cuando Román le cuenta a Corsa sobre su pasado, digamos que él decide omitir y cambiar ciertas cosas debido a que recien se conocian.
Por cierto, dos datos extras: primero, Armimoez significa "guardia de la realeza" en arabe, o al menos asi me lo indico google (no el traductor). Segundo, cuando cree a Román estaba escuchando la cancion Safe and Sound de Capital Cities, por algo es un titan defensor XDD
Bien guardianes, no los separo mas de este corto y adelante con la lectura!
8.- Román Armimoez.
"Elige bien tus palabras y tus sellos, pues te recordaran por ellos" - Guardia Joviana.
Hoy era una de esas noches en que tienes tantas cosas en la cabeza que no puedes dormir. Doris me dijo que eran las tres de la mañana cuando me levante, que volviera a la cama o mañana no podría entrenar bien. Imagino que ella no recuerda cuando caminábamos días en el desierto sin descansar para luego encontrarnos con algunos Caídos en el camino.
Sonreí.
Comencé a recordar todo lo que había hecho, con Doris y sin ella. Wow, ha sido bastante.
-Porque sonreíste?- pregunto mi espectro -Ya estás pensando en Corsa?
-Ja ja ja! Doris, vamos. Sabes que eres la única chica que ocupa ese lugar.
-Si claro- movió su óptico con gesto obvio -Desde que la conoces que me dejas de lado... No vaya a ser que yo te deje de lado justo en medio de la batalla.
Me reí. Doris jamás me abandonaría en batalla, lo daba por hecho, era mi espectro y la había salvado de una muerte horrible para los espectros: el olvido. Y ella también me había salvado, me mostro que haber dejado la Guardia Real Insomne no había sido lo peor de todo, y que ese no era mi final.
La Guardia Real Insomne... Años que no la recordaba. Mis compañeros, mis batallas... Mi Reina. Si esa insomne no se hubiera aparecido, seguiría protegiéndola de todo daño, seguiría cuidando su espalda de traidores y Caídos. Quizás, incluso...
-Román Armimoez... debo decir que este último tiempo he dicho tu nombre más veces de las que pensé.
-Su majestad, eso es porque estamos haciendo un buen trabajo con mi equipo, no solo yo- al terminar la frase, el insomne hizo una pequeña reverencia, denotando respeto por quien tenía frente a el -Los Caídos cada vez están apareciendo más cerca del Arrecife mi señora, quizás haya que colocar puestos de avanzada para estar más atentos.
-Se que los Lobos planean unirse a las Casas que están en la Tierra- hablo Mara Sov, levantándose de su trono y caminando hacia el -Pero si los podemos persuadir de que se unan a nosotros, significaría una ventaja.
-Unirse a nosotros? Pero jamás hemos trabajado con ellos.
-Lo sé, pero su poder de fuego es mucho mayor que el nuestro- se detuvo frente al insomne, era un par de centímetros más baja que el -Mi hermano informo hace unos momentos que Virixias viene en camino con su ejército. Solo imagina, docenas de Ketches y cientos de esquifes, con hordas de Caídos en su interior... y todos trabajando para mí.
-Mi señora, con todo respeto, creo que hacer algo así seria arriesgado. Los insomnes ya poseen un poder de ataque fuerte, y no solo eso, con estrategias precisas podríamos acabar con quien se nos cruce. Jugar con Lobos podría traernos consecuencias mayo-
En ese momento la Reina se acercó a él y lo acallo con un suave beso, enredando su mano derecha en el cabello azul del insomne. Román lo correspondió de la misma forma, separándose cuando la falta de aire se los indico.
-Mara...- hablo el, sin separar su frente de la de ella -Es peligroso.
-Ya lo decidí- respondió ella mirándolo a los ojos azules casi con dulzura. Una dulzura que desapareció radicalmente para dar paso a la autoridad, alejándose de él. Camino de vuelta al trono, pero antes de sentarse se giró hacia su Jefe de Guardia Real -Puedo confiar en que harás lo que te pida... Román Armimoez?
El insomne realizo una nueva reverencia -Como ordene, Mi Reina.
Las batallas cada vez se hicieron más cruentas entre insomnes y Caídos. A su vez, Uldren Sov informaba a través de sus cuervos que las distintas Casa en la Tierra se estaban unificando para realizar un ataque a gran escala a la Ultima Ciudad, el lugar que reunía a los sobrevivientes del Colapso y al Viajero. Pero ese ataque sucedería una vez que llegara Virixias con su ejército.
-Llamo, mi señora?
-Si Román. Acércate, quiero que conozcas a Petra Venj. Ella será tu sub-alterna.
Y fue en ese momento en que ella apareció. Una insomne de piel azulada y cabello rosado oscuro que Mara le mostraba como su nueva compañera. Por lo que había escuchado en su presentación, las Techeuns la habían encontrado en Amatista, un pueblo insomne, además era aprendiz de corsaria, pero quien la entrenaba decía que ya estaba lista para combatir. Una vez que la presentación termino, la Reina le pidió a Petra que se retirara, dejándolos solos en la habitación del trono.
-Qué piensas de ella Román?- pregunto sentada en su trono.
-Si me permite sinceridad, creo que aun esta algo inmadura para la batalla. Virixias cada vez se acerca más, y si el sigue evitando nuestras advertencias, significa que viene con ánimos de guerra.
-Tu tampoco empezaste sabiendo todo sobre la batalla.
-No- respondió un tanto molesto -Pero no me aventure a ella saliendo de la academia. Comencé con un equipo y alguien que me guiara.
-Entonces tu harás lo mismo ahora Román.
-No estamos en tiempos de enseñanza!
Mara se levantó de su trono y camino hacia el -Confió en que harás lo que te digo. Ella será tu sub-alterna y le enseñaras el campo de batalla.
-Solo dime por qué.
-Por qué así lo quiero. Y lo que quiero, se hace- se acercó a él lentamente, pero el insomne dio un paso atrás, dejándola un tanto asombrada.
-Está bien... Mi Reina- y se retiró, dejando el salón del trono.
Virixias apareció en el juego, pero no llego solo. Los primeros en dejarse ver fueron Los Colmillos, un grupo de Lobos comandados por la Baronesa Drevis. Eran rápidos, silenciosos, y tenían la tecnología suficiente para adelantarse a los insomnes. Para su desgracia, el ejercito Insomne ya venía durante meses planeando las tácticas para vencerlos, así que no fue difícil ahuyentarlos. El problema era que Petra solo buscaba venganza por lo que Los Colmillos habían hecho en su pueblo natal, actuando a veces casi sin razonar del todo. Román cuestionaba esas acciones ya que él y su equipo tenían una metodología de trabajo más estricta, y todo esto llevaba a que siempre estaban discutiendo entre sí, cosa que no se veía en su equipo.
Para alegría de la Reina, Petra se convirtió finalmente en corsaria. Ella personalmente la envió como punta de flecha en la campaña Hildean, en donde termino su trabajo con honores y liderando a los insomnes bajo su cargo hacia el triunfo. Obviamente Mara estaba feliz con su desempeño, mientras que Román solo observaba.
-Es demasiado orgullosa Mara- hablo el Guardia Real -Eso la llevara a la muerte, y no ira sola.
-Sabes porque la escogí?- esa pregunta descoloco al insomne, que respondió con una negativa -Confió en que mi hermano podría liderar a los Insomnes bastante bien, pero esta tan ensimismado con sus descubrimientos, conspiraciones y teorías sin sentido que se ha olvidado que es el Príncipe de los Insomnes. Por lo mismo, si algo me sucediera, sé que Petra liderara bien.
-Estas diciendo que buscaste un reemplazo para ti.
-Dices que ella es orgullosa, y que eso la llevara a la muerte. Román, yo era igual. Así es como estoy en este lugar. Ser sumisa y pedir las cosas por favor no nos llevara a nada. Somos Insomnes, somos guerreros que pasaron por cosas que nadie más debiera pasar, vivimos en asteroides cuando deberíamos habitar planetas. El orgullo de lo que somos es lo que nos mueve- giro su rostro evitando mirar al insomne -Y por lo mismo no te escogí a ti como mi sucesor.
Esa frase fue como un balde de agua fría para él. Decirle que él no tenía la suficiente fuerza para liderar a los insomnes, luego de que el guiara escuadras completas enfrentando Caídos y llevándolos a la victoria.
-Yo también me equivoque alguna vez- hablo Román -Y ella se equivocará. No estamos en tiempos de perder nada. Que harás cuando lo haga?
-La castigare como es debido.
-Con la muerte?
-Con lo que merece.
El segundo gran golpe por parte de los Lobos fue la llegada de Veliniks, El Voraz. En ese momento, Petra ya tenía su propio grupo de corsarias que lideraba en batalla, mientras a Román solo lo enviaban a misiones de exploración. Él sabía que enfrentar solo y sin una buena táctica a Veliniks era arriesgado, pero Petra no escucho sus advertencias y se lanzó a la batalla. De las cuatro escuadras que llevo bajo su mando, tres desaparecieron en el fuego enemigo. Y no solo eso, la gran mayoría de los integrantes de esas escuadras eran guardianes provenientes desde la Ultima Ciudad, en un esfuerzo en conjunto de derrotar a los Caídos de una vez por todas.
Luego del incidente, la Reina convoco a todos los altos mandos a ver qué destino era el que le deparara a la corsaria, y tal como pensó Román en algún momento, Mara Sov no fue dura con ella.
-Mi Reina- Petra se arrodillo frente a ella, que estaba sentada en el trono -Por favor, sé que me equivoque, pero exiliarme del Arrecife... Eso no, por favor.
-Es el castigo que mereces- dijo mirándola fijamente -Quisiste aventurarte con algo que escapaba de tus manos, y condenaste a todas esas almas a la muerte. No solo eso, acabas de hacer que la Ultima Ciudad nos guarde rencor por lo que has hecho- en ese momento se levantó del trono y miro a los presentes -Por lo mismo yo, Mara Sov, Reina del Arrecife, te condeno al exilio en la Ultima Ciudad de la Tierra, encargándome personalmente que todos en ese lugar sepan que tu enviaste a sus guardianes a la muerte.
La Reina había sido tajante con su decisión, pero aun así en el salón no quedaron contentos.
-Soy el Señor de los Lobos. Solo eres una cosa vacía con dos almas muertas. Esta es mi Casa. Estos son mis términos. Ríndete ahora y solo tomare tus naves.
-Yo también soy noble, oh Señor de los Lobos.
-Tú no tienes autoridad. No tienes poder.
-Las estrellas fueron mi madre, y mi padre fue la oscuridad.
-Llámalos entonces, y mira la ayuda que ellos te pueden ofrecer.
-CONVERSACIÓN ENTRE VIRIXIAS, KELL DE LOS LOBOS, Y MARA SOV, REINA DEL ARRECIFE.
La Guerra del Arrecife comenzó, y fue ganada con dolor, sufrimiento y sangre de ambas partes. Cuando Virixias cayo, una pequeña guerra civil entre Caídos tomo lugar, en donde Skolas salió victorioso luego de vencer a Irxis y Parixas haciendo que los insomnes se enfocaran en ellos. Román participo en todas las batallas que la Reina le pedía que fuera, pero cada vez era menor el sentimiento de complacer sus peticiones, participando en las batallas finales solo para no abandonar a su equipo.
-Por qué.
-Ya vencimos. Skolas está en la Prisión de los Ancianos, y tú ya eres Kell de los Lobos.
-Eso no explica porque te vas.
-Porque ya no tengo nada que hacer aquí.
-No te pediré que te quedes, solo dime por qué.
-El mismo orgullo que condenaste con Petra, te llevo a convertirte en Kell. Felicidades por eso, pero mi deber es proteger a una Reina. Solo hiciste lo que tu querías, sin pensar en nadie más. Debiste condenar a Petra a la muerte, debiste acabar con Virixias y abandonar la carrera, debiste cuidar mejor de tu gente.
-Les di protección!- dijo ella levantándose del trono exaltada.
-No Mara, ya no te respetan, te temen. Y yo no quiero ser parte de eso- el insomne se giró dando por finalizada la conversación, pero detuvieron su andar tomándolo del brazo.
-No te vayas.
-Hace mucho tiempo que ya no estoy aquí.
Y así, el ex Jefe de la Guardia Real viajo a la Tierra en busca de otra vida. Una que le diera la libertad de guiar su propio destino, sin tener que realizar batallas por otros. Se convirtió en mercenario y trabajo acabando con blancos durante bastante tiempo, los cuales recompensaban una buena vida. Pero Román no era alguien que viviera de lujos y excentricidades, el solo deseaba que pasara el tiempo lo suficientemente cómodo como para tener una vejez digna.
Pero como el destino no es lineal, ni tampoco es algo que uno decida tajantemente, él se convirtió en un blanco. Por un error en las bases de datos, apareció su nombre como autor de una serie de muertes en las que habían involucrado niños y mujeres inocentes. Los mercenarios que adquirieron el contrato lo buscaron, haciendo que por obvias razones arrancara de su nueva vida, dos años después de iniciarla.
Vago por la Tierra evitando ser cazado, hasta que, en el Cosmódromo de la antigua Rusia, se encontró con un espectro. Sabía que eran los acompañantes de vida de los Guardianes, así que avanzo con cautela. Lo que le pareció extraño fue que el espectro estuviera horas dando vueltas en esa torre y su guardián no apareciera. A la cuarta hora de observación, decidió acercarse.
-Emm... Hola?- hablo el insomne.
-Oh! Hola! Quién eres?- pregunto el espectro, que tenía una voz femenina.
-Pensé que eras una clase de trampa, así que te observe por un tiempo, pero no veo a tu guardián cerca.
-Guardian? Yo- hizo un sonido algo extraño -No recuerdo a mi guardián.
-Que? Pero si-
-No sé qué le paso. Donde está? Pero no lo recuerdo, ni siquiera recuerdo porque estoy aquí. Tú sabes porque estoy aquí? Sabes?
-Wow, tranquila. Yo solo pasaba por aquí y te vi.
-No quiero estar sola, sé que tengo que llegar a la Torre, pero no sé cómo hacerlo. No sé dónde está mi guardián, donde está la Torre, donde-
-Bien, ya entendí. No recuerdas nada.
-No me dejes por favor, no sé dónde estoy.
El insomne observo al pequeño espectro que flotaba frente a él. Sabía que eran los ayudantes de los guardianes, que llevaban sus armas y vehículos y que los mantenían en contacto con el resto, o sea, solo una máquina. Pero este ser mecánico que flotaba, lo miraba con preocupación, como si de verdad sintiera dolor por no saber dónde estaba.
-Te ayudare a llegar a la Torre- dijo finalmente el insomne -Pero no esperes que-
-En serio? Gracias!- el espectro se abalanzo a su pecho y abrió sus dos aristas (izquierda y derecha), como si estuviera abrazándolo -Por cierto, me llamo Doris. Es... es lo único que recuerdo.
-Yo soy Román. Román Armimoez.
Alguien toco la puerta de la habitación, sacándome de los recuerdos. Le pregunte a Doris que hora era, respondiendo con desgano.
-Son las 0606. Quizás sea Corsa que viene a buscarte.
Rayos. Como se había pasado tan rápido el tiempo? Me levanté del asiento y me dirigí hacia la puerta para no hacerla esperar más. Efectivamente era ella cuando abrí, pero su mirada me indico que al parecer algo me faltaba.
-Debiste levantarte muy rápido- dijo ella con esa sonrisa que tanto me gustaba. Me hizo un gesto para que mirara hacia abajo y efectivamente algo me faltaba.
-Lo siento, suelo dormir sin polera- respondí, notando que ella se sonrojaba mientras desviaba la mirada.
-Si quieres puedo volver más tarde.
-O podrías acompañarme a tomar desayuno para luego ir a entrenar- me cruce de brazos, desafiándola.
La insomne entro. Creo que nunca había ingresado a mi habitación, quizás porque nunca la había invitado. Se sentó en el borde de la cama deshecha mientras yo me colocaba una polera que tenía sobre el escritorio.
-Si te preguntara cuál es tu hogar, que me responderías?- sabía que la pregunta la había descolocado un poco por la forma en que me miro.
-Mala noche, eh?- dijo ella -Lo digo, por el tipo de pregunta que me hiciste.
-Digamos que algo así- me senté a su lado.
-Pues... Cayde me enseño sobre eso- completo. Que acaso ese exo tiene que aparecer en todas nuestras conversaciones? -Dijo que el hogar es donde estas cómodo, donde están las personas que quieres y estimas. El hogar no es un lugar, es un momento.
Sonreí, desviando la mirada. Se levanto de pronto para ir a curiosear el minibar que tenía en la habitación, para ver que íbamos a desayunar. Por unos momentos me detuve a observarla.
Quizás ese exo tenía razón. Mi hogar había sido el Arrecife, con mi equipo, con Mara. Pero ahora, mi hogar estaba en esa insomne que vestía traje de entrenamiento y sacaba algunas cosas del minibar, mientras se preguntaba y respondía a si misma si lo que tenía en la mano era comestible.
Gracias Corsa... por ser mi hogar.
