Buenos días guardianes. Por fin a actualizar! XDD
Este corto nos trae una de las muchas aventuras y desventuras que tuvieron Cayde y Corsa cuando ella aun no era guardiana, si no que limpiaba la Vanguardia (por si lo olvidaron). Mi beta creyó que el corto era un poco sentimental y mostraba a un Cayde muy distante a lo que podría ser (pero aun así lo aprobó así que por eso lo subí XDD), pero yo creo que no siempre puede ser así. Leeré sus opiniones :3
Aunque les advierto, este corto no tiene nada de acción XDD
Sin mucho mas que decir, pueden comenzar a leer.
13.- Olvida quién eres.
La puerta estaba cerrada, pero del otro lado se escuchaba un leve ruido. Se acerco y tomo la manilla con su mano, notando que estaba cerrada con llave. Saco un manojo de tarjetas desde el bolsillo de su delantal y comenzó a pasar por la manilla la que creía correcta, hasta que la encontró. Dejo puesto el freno en su carrito de limpieza y abrió la puerta, ingresando a un pasillo largo y oscuro en donde al final de este había una ventana, pero había algo extraño en esta última: alguien intentaba pasar por ella.
Por la altura en la que estaban imagino lo peor: ese alguien se iba a suicidar. Corrió hasta esa persona, y cuando estuvo cerca, lo tiro de la ropa que alcanzo a tomar, haciendo que cayera hacia dentro del pasillo.
-Pero que demo-
-Huh?
El ser se giró hacia ella, ópticos y ojos azules se cruzaron notando con sorpresa que ambos se conocían. Pero cuando el ser iba a hablar, se escuchó el sonido de la puerta del pasillo cerrándose con un suave clic.
-Que!? Pero... Agh!
-Porque intentabas suicidarte?- pregunto ella levantándose del suelo y limpiándose el delantal.
-Suicidarme?- dijo él con las manos en la cintura.
-Estabas lanzándote por la ventana- la cara de la chica aun denotaba preocupación.
El ser miro la ventana y después a ella, volviendo de nuevo la mirada a la ventana -No Corsa, no intentaba suicidarme, solo quería sa... Un momento, como ingresaste aquí?
-Con el tarjetero que tengo aq...- la insomne llevo su mano hasta el bolsillo de su delantal, notando que estaba vacío, luego su mente le hizo recordar todo el procedimiento que había hecho antes de entrar, recalcando que el tarjetero había quedado sobre el carrito de limpieza.
-Genial, ahora si me disculpas, debo seguir intentando salir de aquí.
-Cayde, en serio quieres salir por la ventana desde esta altura?
-Niña, por el Viajero, he estado en lugares más altos que la Torre- dijo el exo subiéndose a la ventana nuevamente.
-Pero te vas a caer!- y volvió a tirar de su capa, haciendo que el Líder de Vanguardia volviera a tierra firme.
-Deja de hacer eso insomne! Llevo dos horas encerrado aquí y la ventana es mi mejor opción.
-Y porque llevas dos horas aquí? Podrías haber salido con tu espectro.
-Bueno porque... no es algo que te incumba- dijo cruzando sus brazos -Y mi espectro se quedó sin batería. Crees que no habría hecho eso ya?
-Pero yo no poder salir de aquí por la ventana.
-Mira niña, como te dije llevo dos horas aquí, me está doliendo la cabeza y ya estoy un poquito irritable. Lamento que tu no puedas salir por la misma vía que yo, pero la vida no siempre es justa.
El exo volvió a trepar a la ventana, sacando primero su pie derecho y luego el izquierdo, quedando sentado en el marco de la ventana. Miro hacia todas partes, buscando quizás algún soporte, y cuando lo encontró, se posiciono para llegar hasta él. Unos segundos después, el cazador había desaparecido de la vista de la chica de la limpieza.
Corsa se preocupó al no verlo, así que se acercó a la ventana apoyándose en el marco de esta. Comenzó a buscar a Cayde, encontrándolo sobre ella escalando una saliente que tenía la muralla, pero cuando bajo la vista hacia el suelo, su mente se nublo, y por un momento pensó que caería. Por suerte para ella cayo hacia el interior del pasillo.
Dos horas había estado en ese pasillo, y todo por culpa de una guardiana. Como pudo caer tan fácil en su trampa? Encerrado, sin espectro y con solo una salida. Quien llevaría una venganza tan elaborada solo porque no la tomo en cuenta en un bar?
En fin, ya estaba escalando y saliendo por la muralla de la Torre, si llegaba a caerse, el golpe dejaría una leve marca, pero nada que no pudiera solucionar algún mecánico de la Ultima Ciudad. Aunque...
Su cabeza le recordó que la insomne había quedado en el pasillo. Suspiro desganado y miro hacia abajo, donde estaba la ventana. No se veía nada. Quizás decidió esperar a que él saliera y le abriera la puerta. Pero... y si quiso salir y se cayó?
Sacudió la cabeza de lado a lado, eso no había ocurrido, él habría escuchado algún ruido o grito, pero... y si se desmayó y por eso no escucho cuando ella cayo? Volvió a mirar hacia la ventana, y siguió la vista hasta lo más lejos que pudo, pero no podía ver el suelo.
-Agh...- golpeo suavemente su cuerno contra la pared.
Bajo lo más rápido que pudo (ya había escalado un par de metros hacia arriba) y se asomó por la parte superior de la ventana. Ahí la encontró sentada en el suelo, tomándose las rodillas mientras miraba hacia el frente. Noto que él se había asomado y lo miro con sorpresa, levantándose de inmediato.
-Volviste!- dijo ella alegremente.
-No podría haber dormido esta noche si sabía que te ibas a morir de hambre aquí.
-Pensé que abrirías la puerta del otro lado.
-Si, también lo pensé, pero como el universo me odia, lo más seguro es que saliendo de aquí me encuentre con Zavala y me envié a hacer cosas y al final me olvide que estas aquí.
-Entonces...?
-Entonces que esperas niña. A escalar.
-Que? No espera, yo... no puedo.
-Oh, vamos Corsa. Si Ikora pudo ganarle a Shaxx en una partida de Crisol, tú puedes salir escalando de aquí.
-Es que... tengo miedo a las alturas.
-Es en serio?- el exo cambio su semblante a uno de hastiado -Y ahora me lo dices?
-Por eso decía que esperare aquí, descuida.
-Mira niña, se me está subiendo los líquidos refrigerantes a la cabeza en esta posición, así que apresúrate y vamos- el cazador extendió su mano.
-En serio, gracias, pero no puedo. Esperare.
Cayde odiaba recibir un no como respuesta, a menos que estuviera justificado. Con cara de pocos amigos bajo desde su posición y entro por la ventana, arreglándose las ropas que llevaba.
-Vamos niña, no es tan difícil como parece.
-Cayde, de verdad que le temo a las alturas.
-Si, ya lo dijiste, pero dedícate a mirar hacia arriba en vez de enfocarte en lo que hay bajo tus pies.
La insomne tenía dudas. Observo la mano estirada hacia ella proveniente del exo, que tenía cara de insistencia. Quizás confiar en el juicio del Líder de Vanguardia no sería tan malo. Porque hacerlo? Porque confiar en alguien como él sabiendo todas las acusaciones que tenía a su haber?
Porque ese cazador había dedicado tiempo y paciencia en ella, mostrándole cosas que nadie más le había enseñado. Cosas tan básicas como caminar con su espalda más recta, hasta desafíos como ver disparar un fusil francotirador desde la ventana de la Vanguardia. Tomo la mano del cazador y este la acerco a la ventana, notando como ella se soltaba un poco en cada paso. Quizás solo había que olvidar quien era ella, solo por ese momento.
-Solo acércate y no mires hacia abajo.
-Y como veré donde piso?
-Pisa donde yo lo haga.
Aunque le costaba no mirar hacia abajo, Corsa siguió los pasos que Cayde iba dando. Su uniforme de limpieza consistía en un vestido relativamente largo con un delantal sobre este para evitar ensuciarlo, pero eso no quitaba que la insomne no usara unas calzas bajo el vestido, ya que a veces debía agacharse o llegar a lugares que usando solo el vestido no le permitiría limpiar.
El exo miraba de vez en cuando hacia abajo para ver que la chica aun siguiera detrás de él. Cualquier guardiana habría aceptado de primera instancia subir por la pared de la Torre para escapar de ese pasillo, pero un ciudadano común se habría negado. Corsa era especial, lo que no significaba que fuera única y diferente. Con especial se refería a que para generar una reacción en ella, se debía tratar con pinzas.
Si la obligabas a algo, de inmediato generaba un rechazo hacia eso. Cayde lo noto en el momento en que le entrego el quitapintura a los pocos días de conocerse, y gracias a eso es que había aprendido a tratarla. Porque gastar energía en enseñarle cosas? O en descifrar como tratarla? Solo era la chica que limpiaba pero con algo de conocimiento extra.
No.
Él no la veía así.
Las dos semanas que llevaban trabajando juntos redescubrió varias cosas que hace años no experimentaba, como los silencios cómodos, las travesuras de medianoche y el aerosol quitamanchas.
Cayde llego a la cima de la pared y se giró para ayudar a Corsa a subir. La chica, que venía a duras penas subiendo por las salientes y pequeñas escaleras, vio que el exo le extendía su mano, haciéndole entender que ya no quedaba nada de camino. La insomne estaba casi por llegar, así que estiro su brazo para alcanzar la mano del cazador, cuando sintió que su pie resbalo del peldaño donde estaba, haciendo que bajara bruscamente un par de metros.
No supo cómo, pero alcanzo a afirmarse del último peldaño de la escalera, emitiendo un grito de dolor al sentir como los músculos de su brazo se habían estirado de forma violenta al sujetarse del peldaño.
El Líder Cazador quedo estático con su brazo estirado hacia el vacío y cara de sorpresa. Si hubiera tenido un corazón orgánico, quizás habría muerto en ese mismo instante. Despertó de su letargo y bajo rápidamente por la escalera hasta llegar donde estaba la chica, que emitía pequeños gemidos de dolor.
-Solo... no mires hacia abajo, sí?
Corsa estaba tan adolorida y con miedo que solo atino a cerrar los ojos mientras con su mano desocupaba intentaba afirmarse de algo.
-Niña, mírame!
-No puedo!- dijo ella aun sin abrir los ojos.
-Si no me miras no sabrás como salir de esta! Tienes que aprender!
-Tengo miedo!
-Todos tenemos miedo! Yo tengo miedo de que caigas ahora! Zavala me criogenizara si no te ve en dos días más limpiando la Vanguardia!
-Pueden conseguir a alguien más!
-Y que harás!? Quedarte colgada toda la noche!? O esperar a que tu brazo se quiebre!?
-No puedo hacerlo!
-Si puedes Corsa! Solo abre los ojos y dame tu mano!
Cayde estaba en una posición bastante incomoda, impidiendo que pudiera sostener a la insomne si llegaba a soltarse. Estiraba el brazo lo más que sus servomotores le permitían, pero aun así no la alcanzaba.
-Niña! Si salimos de esta prometo que no volveré a dejar ropa interior debajo del puesto de Zavala! O si quieres vuelvo a hablar con esa bibliotecaria para que te extienda los días de préstamo! Solo... dame... la... mano...- decía el exo mientras se estiraba.
-Eso no me interesa!
-Ahh... Pero al menos ya abriste los ojos! Vamos! Solo estira tu mano desocupada hacia la mía!
Corsa levanto su mano libre para sujetar la del cazador, pero a pesar de que la sentía pesada, se estiro lo más que pudo hasta que los dedos de ambos se rozaron. Cayde hizo un último esfuerzo y se estiro un poco más, tomando la muñeca de la chica y subiéndola de un empujón con toda la fuerza que se permitía. La insomne se sujetó del peldaño más cercano que tenía y se aferró con todo lo que daban sus brazos. Rápidamente el exo se colocó detrás de ella como protección.
-Estas bien?- pregunto él.
-Me duelen los brazos.
-No alegues niña, solo quedan un par de metros y llegamos. Ahora sube tu primero y atrás iré yo.
-Que!? Estoy con vestido!
-En serio te vas a molestar por eso ahora!? Después de que casi moriste!?- la insomne movió la cabeza de forma positiva -Agh, está bien. Te convence si subo con los ópticos apagados?- la chica asintió -Agh. bien, sube.
Corsa comenzó a escalar por la escalera de manera incomoda. Si bien el exo tenía razón de molestase por una pequeñez después de que casi muriera, para ella era importante, y agradecía que al menos él lo hubiera entendido.
Subieron hasta el final del camino, llegando hasta una terraza que había a un costado de la plaza cerrada de la Vanguardia.
-Wow, estamos muy alto- hablo la insomne.
-Ya puedo encender los ópticos?- pregunto Cayde llegando al lugar y recibiendo una respuesta positiva de parte de ella -Wow, sí que estamos altos.
-Y ahora? Como bajamos?
-Ugh... creo que había una puerta por aquí.
La chica se estaba desesperando un poco, saber que estaban tan altos le incomodaba así que se sentó en el suelo evitando ver hacia el horizonte o hacia abajo, cerrando los ojos y abrazándose a sí misma. Su cuerpo comenzaba a dar señales del dolor que le esperaba mañana por los movimientos bruscos que había hecho.
De pronto, sintió que alguien tocaba su hombro, era Cayde. Le apunto hacia arriba para que observara algo, dejando estupefacta a la chica.
La vista nocturna del cielo era hermosa. Si bien las luces de la ciudad opacaban algunas estrellas, la noche seguía entregándoles una vista increíble de uno de los brazos de la Vía Láctea, incluyendo a la luna en el fondo, recién saliendo detrás de la cordillera. Corsa nunca había visto de esa forma el cielo nocturno, todo ese trozo de cielo para ella.
El exo observo como el rostro de la insomne había cambiado desde uno de miedo hasta uno de asombro, haciéndole sentir un poco mejor. Porque? No lo sabía, pero saber que algo tan simple hacia feliz a alguien le agrado.
-Crees que algún día pueda viajar ahí?- dijo ella sin dejar de mirar.
-Si convencemos a Amanda de que nos deje salir de noche, quizás pueda sacarte a pasear en la Spectra.
-En serio?
-Si! Sera divertido. Por cierto, encontré la salida, no sé si quieres-
-Es que yo... Podemos quedarnos unos minutos más?
Cayde pensó en recordarle lo temerosa que estaba sobre las alturas, pero esos ojos azules lo convencieron rápidamente. Se sentó a su lado, pero se dejó caer hacia atrás con los brazos detrás de la cabeza.
-Si... Aún no termina tu turno, así que Misa no estará buscándote.
-Gracias- se recostó al lado de él, saboreando con sus ojos cada estrella nueva que encontraba.
-Te sabes las constelaciones?- pregunto el Líder Cazador.
-No, y creo que no sabría reconocerlas.
-Oh, vamos, es fácil. Ves esas tres estrellas juntas? Son las Tres Marías. Luego tienes esas de ahí que también son tres y están juntas, pero no tan juntas, ese es el Cinturón de Orión...
-Has ido ahí?
-Ah? Mmm... creo que sí, no lo sé. Seguimos?
Ella era la chica de la limpieza. Él era el Líder de los Cazadores. Las probabilidades indicaban que no había forma que dos seres tan distantes se juntaran en un punto del destino y conversaran sobre la Vía Láctea. Pero ahí estaban los dos, recostados sobre el suelo de la terraza y sin saber cuándo bajarían de ahí, pero disfrutando de la compañía del otro.
