Buenos tardes lectores!

Hoy traigo ante ustedes un nuevo corto, quizás un poco alejado de la linea temporal del fic principal, pero que nos va dando una idea de que esto sigue mientras siga Destiny. Cuando se me ocurrió hacer este corto había leído hace uno días el grimorio del espectro de Shiro cuando habla en la despedida de Cayde mientras estaba escuchando la canción Crimen de Gustavo Cerati, y si bien se de que trata (de alguien que tiene una ruptura amorosa), varias partes de la letra calzaban con como se sintió Corsa cuando se entero que Cayde murió en la Prisión de los Ancianos.

Quizás les parezca un poco confuso como esta contado el corto, pero es Román que intercala la historia entre lo que esta viendo en el momento y sus recuerdos de ese día.

Eso guardianes, espero que les guste y disfruten.

Scatmya.


14.- Crimen.

Caminamos por un largo pasillo.

Ambos cazadores iban delante mío arrastrando sus capas, aunque mejor es decir que yo iba atrás de ella.

Sabía que ahora tenía el sustento que necesitaba, por algo iban tomados de la mano. Pero él no estuvo cuando ella se deshizo en mis brazos. Cuando su corazón se rompió.

Cuando la buena vida y la mala suerte le arrebataron a la persona que más amo.

Cayde-6

Petra me advirtió que no le avisara lo que había ocurrido, pero no podía traicionarla así. En el orden jerárquico de mi cabeza, Corsa estaba muy por sobre Petra, la apreciaba más de lo que había apreciado a mi Reina. Pero como le decía que su Líder de Vanguardia, su amigo, su maestro, había muerto a manos de otro insomne?

Debía decirle.

Y lo hice.

Ahora ella caminaba segura, erguida. Usaba el traje de la Vanguardia en tonalidades rojo/azul, algo que resaltaba su largo cabello rojo, vibrante y ondulado. Shiro-4 a su lado, también caminaba seguro y erguido, como si nada de esto le hubiera afectado. Con lo poco que lo conocía, apostaría con Doris a que estuvo como Corsa cuando se enteró... o peor.

Cuando llegó al Arrecife, supe de inmediato que se había dado cuenta que ocultaba algo. Quería parecer fuerte, y lo hice, pero ella me conocía bien. Que sucede?, preguntó. Podía mentirle? Podía decirle que fue un accidente?

No dije nada y le pedí que me acompañara, no sin antes tomar su mano para guiarla. Mi vacío se mezclaba con el suyo, sentía esa vibración en la mano. Era obvio, ambos estábamos nerviosos de lo que iba a suceder: yo de como ella reaccionaría, y ella de lo que se le ocultaba.

Shiro abrió la puerta al final del pasillo e hizo que pasara ella. Pidió que me quedara afuera, pero Corsa insistió en que pasara, yo era tan parte de esa reunión como lo fui en la vida de ese cazador. Por la misma razón es que me aleje un poco del grupo. Solo estaban los más cercanos de Cayde, y creo que todo el universo sabe que a mí me odiaba. Quizás por eso había sido invitado. Pero al contrario de lo que piensan, no estoy feliz de que muriera, al contrario, lo extraño de sobremanera. En las últimas semanas en el Arrecife nos habíamos vuelto compañeros, hasta juraría que éramos amigos.

Cuando Corsa llegó a donde estaba el cuerpo del exo, no entendió. Se acercó a él como si tuviera que despertarlo. Pero cuando notó la verdad, literalmente explotó. Se desesperó, golpeó la mesa donde estaba el cuerpo, grito, lloro. Cuando se quedó sin fuerzas, cayó. Una muy leve explosión elemental salió de su cuerpo cuando tocó el suelo. El arco, el fuego y el vacío se expresaron por ella a través de su cuerpo. Me acerqué y la abracé, pero ella solo lo quería a él. La entendía, pero no podía dejar que sufriera así. La abrace y llore con ella. La contuve, y en cierta medida, ella también me contuvo.

Yo fui su Amparo del Alba.

Ahora estaba ahí, frente a mí. Shiro creía que la contenía al tomar fuerte de su mano, pero él no la había visto como lo hice ese día. Quizás nunca lo haga. Espero que no.

La reunión fue breve. Los presentes dijeron unas palabras para su amigo caído y comenzaron a salir del lugar. Corsa fue la última en salir, me pidió incluso que saliera con Shiro. Todos entendieron. Me dolió, pero entendí también.

Cuando ella salió, todos la miramos. Era obvio. Toda su vida de guardiana fue con él, y todo el universo la asociaba con él, pero a ella pareció no molestarle.

Viajamos de vuelta al Arrecife en la Milano. A mitad de camino me sujeto el brazo con delicadeza y fuerza.

-Sucede algo?

Lo que respondió me sorprendió, pero no por lo que dijo, si no en cómo. Nunca había visto una mirada tan deseosa de sangre enemiga.

-Los matare uno por uno, Román. Y a Uldren le enseñaré lo que es la verdadera oscuridad.

El resto del viaje fue tranquilo y silencioso... perturbadoramente tranquilo y silencioso.