Siempre se me olvida que tengo que subir el corto el dia lunes... asi que desde ahora dire que subire un corto semanal XDD

Bienvenidos nuevamente al "fictober que no pudo ser". Esta vez tenemos el corto numero 5 que esta asociado la palabra "celos" y la cancion es Counting Stars de OneRepublic. En este corto vemos (nuevamente) a Cayde celoso por la relacion que existe entre Román y Corsa, pero gracias a Ikora logra entender realmente si son celos o no.

Nos vemos la proxima semana! Y recuerden, sus comentarios siempre son bienvenidos!


5.- Hacer lo correcto

No.

Simplemente no.

Ya había superado el tema (se supone), pero que volviera a aparecer de la nada lo saco de quicio.

Se contuvo. Respiro y contuvo hasta 3.

Estúpido, tú no tienes pulmones, pensó.

Agh... con solo saber de él su IQ bajaba al mínimo.

Petra Venj envió un mensaje a Zavala pidiendo ayuda de los guardianes para detener a un prisionero que había escapado de la Prisión de los Ancianos. Aunque el verdadero mensaje era que Román había pedido trabajar con Corsa, al menos así había leído entre líneas. Zavala verifico que la insomne no estuviera en alguna otra misión y le pidió a Cayde que la contactara, ya que el ex-titan venia en camino.

Sundance tuvo que cortar la llamada porque su guardián había ido a patear algunas cajas de herramientas cercanas.

Como se le ocurría a Román hacer semejante petición justo en el inicio de la Aurora?

Por supuesto, ese era su plan. La Aurora duraba dos semanas aproximadamente, quien le impedía que "la búsqueda de ese prisionero qué quizás ni existía" durara todo ese tiempo?

Le pidió a su espectro que llamara a la insomne para comunicarle la "noticia", pero sorpresa fue enterarse que ella ya sabía.

-Espera, que?

-Román me aviso hace unos minutos.

-Pero... sabes que es en el Arrecife, cierto?

-Si, cual es el problema?

-El problema es que vas con ese cretino.

-En serio Cayde? Otra vez con eso?

-Lo más seguro es que ya te tenga hasta una habitación en el Arrecife preparada para...!

-Otra vez con eso? Ya madura Cayde!- y corto.

Porque se comportaba así? Porque simplemente no aceptaba que eran buenos amigos?... Muy buenos amigos?

Él no quería formalizar nada con Corsa, es solo que la quería mucho y no quería que nadie más se acercara a ella en un radio de cincuenta kilómetros... ok, eso era exagerar, pero se entendía la idea. Estimaba a la insomne y lo pasaba bien con ella. Se reían, peleaban y salían a misiones. La había visto llorar, golpeada o feliz. Esos momentos debían ser para él, lo merecía. La salvo de una muerte horrible desde los inicios de su vida, la entreno, le enseño a defenderse de todos esos cretinos que no creían en ella... Porque iba a escoger a un come-crayones por compañero? Si el tipo con suerte sabia abrochar las amarras de sus gigantescas hombreras, como pensaba cuidar de ella?

Cuidar de ella...

Se sentó sobre la mesa en su refugio del Hangar y pensó en lo último que había dicho. Eso era? Tenía miedo de que le pasara algo?

Si, eso era obvio.

Obvio?

Entonces no eran simples celos como Sundance alguna vez dijo. Tenía miedo de perderla. Miedo de no volver a escuchar su voz, de no discutir con ella, de no practicar en la sala de entrenamiento, de no ver esa chatarra que ella llama nave entrar al Hangar. Y la única forma de asegurarse de que todo eso se mantuviera en orden era encargándose él mismo de la situación.

Estaba tan metido en esos pensamientos que no vio cuando Ikora llego al lugar.

-Creo que nos conocemos los años suficientes como para determinar que algo te perturba.

-Nos conocemos los años suficiente como para que dejes de hablar como Zavala frente a mí.

-Eso es porque paso demasiado tiempo en reuniones que tú también deberías asistir- dijo con una sonrisa.

-Vienes a regañarme?- hablo sin mirarle mientras jugaba con su cuchilla en las manos.

-La verdad venía a preguntarte porque no respondiste al llamado de Eva- se sentó sobre la mesa a su lado -Dijo que la semana pasada le preguntaste como-

-Ya me vale la Aurora- corto a su compañera de escuadra -Que haga lo que quiera.

-Espera, no me digas. Que hizo Corsa esta vez.

-Que!?- miro a la hechicera con sorpresa y molestia -No siempre es por ella, es más, me da lo mismo que se vaya dos semanas con Román al Arrecife porque el imbécil ese organizo justo una misión en el tiempo de la Aurora con el estúpido fin de pasar con ella en estas fechas, mientras que yo me desviví buscando un estúpido regalo que combinara con su cabello!- al terminar la frase lanzo el cuchillo hacia la pared frente a ellos.

-Entonces, aceptas el hecho de que ella te gusta?- hablo Ikora sin mirarle y balanceando las piernas.

-No.

-Pero es obvio.

-Que sea obvio no quita que este mal.

-Y tú dices que yo hablo como Zavala.

-Ella no me gusta, tengo miedo de perderla- se bajó de la mesa con la intención de buscar su cuchilla -Y sé que ese cretino no será tan sobreprotector como yo lo he sido todo este tiempo. Él fallara en un movimiento y la perderé.

Ikora vio como el exo avanzaba hacia la pared frente a ellos. Hace años que no lo veía de esa forma. Le costaba entender esa sobreprotección de padre e hijo que había entre ambos cazadores, Andal había sido igual con Cayde y ahora el exo lo estaba replicando con Corsa. Osiris no fue así con ella, cuando el hechicero desapareció ella entendió por qué lo había hecho, más nunca se preocupó por su bienestar en el exilio ni él por el de ella.

-Discúlpate con ella- dijo la hechicera cuando el cazador llego a su lado.

-Que!? Pero si yo-

-Lo más seguro es que dijiste una estupidez. Discúlpate con ella y deja de pensar que Corsa algún día te va a cambiar por ese insomne- se bajó del mesón y se puso frente a él -La única forma en que lo haga es contigo estando muerto- golpeo suavemente su mejilla con la mano -Y me debes un regalo, así que espero que este año no sean galletas.

-Y de que va a servir que me disculpe si ese cretino ya hizo su jugada?

-No te das cuenta Cayde?- Ikora hizo el ademan de irse, pero se detuvo a medio camino -El solo la tendrá para la Aurora, tú la tienes todo el resto del año. No te basta eso? Ya ganaste.

Por el rostro que puso el exo, la humana supo que había dado en el clavo. A él le encantaba saber que había ganado en algo, y ella sabía decir las palabras correctas. Cuando ya estaba cerca de la escalera de salida, escucho a lo lejos "Sundance, llama a Corsa".