Capítulo 4
Perona se quedó mirando la espalda de Bonney mientras se alejaba de ella, dejándole una sensación amarga. Si ella quería que sus palabras hicieran mella en su interior, felicidades lo había conseguido. Ahora tenía a su maldita conciencia peleando por dejar salir a flote esos sentimientos que creía haber desechado.
- ¿No va descansar Princesa Fantasma?- preguntó una voz a sus espaldas.
- Sí, me voy ya Robin-san, ¿y tú?- se giró mirando a la arqueóloga.
- Después de terminar de darme un baño iré. Dime ¿qué pasó en Kuraigana para decidir emprender este viaje?- Perona la miró sorprendida por la pregunta.- No te obligaré a responder, pero sería bueno que confiaras en las personas que te rodea e intentan protegerte, es un consejo.
- ¿Por qué me aconsejas?
- Porque yo no fui capaz de confiar en mis nakamas y me equivoqué, no quiero que cometas el mismo error, porque no lo pagas tú sola… lo pagan todos. Buenas noches.
Tras esas palabras Robin se fue dejando a la joven más confusa. Parecía ser el día de dar consejos encriptados y confundir a la princesa fantasma. Perona gruño enfadada por cómo se sentía en ese momento entre frustrada y enfadada. Antes de poder encontrarse a alguien más y le dieran otro mensaje cifrado se fue a la habitación que estaba compartiendo con Bonney.
A la vez que aparecían los primeros rayos de sol los tripulantes del Sunny comenzaban a levantarse. El grito del capitán de Sunny despertó a todos aquellos que habían demorado y salieron a la cubierta, observando a Luffy saltar por todos lados a la vez que señalaba a la isla que se vislumbraba en el horizonte.
- ¡Ya estamos cerca! ¡Ya se ve la isla! ¡Vamos a comer para coger fuerza y explorar la isla!
- El desayuno está casi listo.- dijo Sanji una vez salió de la cocina, pero en cuanto vio a las cuatro damas se olvidó de su cometido y como un cohete se dirigió hacia ellas- ¡Robin-swan! ¡Nami-swan! ¡Bonney-swan! ¡Perona-swan! ¡Qué bellas estáis por las mañanas! ¡Decidme si deseáis algo en específico para desayunar!
- ¡Yo quiero carne Sanji!- grito Luffy al cocinero que no le prestaba atención y seguía correteando alrededor de las chicas.- ¡Sanji! ¡Carne!- volvió a gritar sin ser escuchado.
- ¡A mí me gustaría desayunar observando unas bonitas bragas de alguna de las señoritas! ¡Yohohoho!- Brook recibió cuatro miradas matadoras y en menos de un segundo un hollow lo atravesó haciéndolo caer de rodillas y comenzar a maldecir su vida o, mejor dicho, muerte.
Todos se encontraban en la cubierta del Sunny, ya habían echado el ancla y estaban decidiendo quiénes iban a bajar a explorar la isla y quiénes se quedaban vigilando en el Sunny. Tanto Bonney como Luffy esperaban en la barca que les llevarían a la isla deseando que los demás se pusieran de acuerdo para comenzar su aventura en busca de carne fresca.
Finalmente, irían a la isla los tres capitanes, pues Law no se fiaba de dejar a los dos capitanes glotones a sus anchas, Nami, Zoro, Chopper, Perona, Sanji y Ussup. Cuando llegaron a tierra firme se dirigieron al bosque, intentando permanecer todos juntos, pues no conocían los peligros que este podía tener.
- ¿No es raro que no se escuche nada? - comenta Nami tras llevar caminando varios minutos y solo escuchándose la conversación de Bonney y Luffy sobre su posible cena.
- Sí, es muy raro, ni siquiera se escuchan a los pájaros.- le contesta Chopper intentando agudizar su oído e intentado oler algo que pudiera alarmarle.
- Estamos entrando en lo más profundo del bosque- dice esta vez Ussup al divisar unas plantas que solo se encuentran en esas zonas de los bosques.- Será mejor que vayamos con cuidado y miremos por dónde pisamos.
- ¡Luffy! ¡Bonney! ¿Estáis escuchando? Debéis tener cuidado y mirar por dónde pisáis es peligroso.- les llamó la atención Nami viendo que seguían con su estúpida charla sobre comida.- ¡Agh! No hacen caso.
- Deberías estar acostumbrada Navegante-ya, su capitán no suele escuchar.
El tono mordaz en la voz de Law no pasó desapercibido para Nami y con toda su fuerza de voluntad se mordió la lengua y se alejó del capitán de los piratas Heart. Dejándolo con una sonrisa en el rostro, que no pasó desapercibida para cierta chica fantasma que había seguido los movimientos de Law curiosa. Un carraspeo la sacó de sus pensamientos, girando la cabeza vio a Zoro mirarla con reproche en los ojos que la hizo fruncir el ceño a juego con el de él.
- ¿Qué?
- ¿Por qué lo miras tanto?- preguntó sin divagar.
- ¿A quién?- preguntó haciéndose la desentendida, aun sabiendo a quién se refería el espadachín. Causando que él resoplara molesto al verse obligado a contestar.
- Ya lo sabes, a Trafalgar. ¿Por qué lo miras tanto?
- ¿Por qué tienes tanta curiosidad?
- Os vi hablando.
- ¿Ahora me espías?
- ¿Puedes dejar de desviar el tema?- le preguntó exasperado, viendo como Perona sonreía por su estado actual, cosa que le hizo gruñir cabreado.
- No has cambiado.
- Puedo decir lo mismo de ti.
- No estoy segura de eso.- murmuró siendo escuchada por Zoro, quien la agarró del brazo y la hizo ponerse frente a él.
- Perona, sé que no quieres contarme nada y no pienso obligarte, pero quiero que sepas que cuentas conmigo.- le dijo mirándola a los ojos, consiguiendo ver en ellos un poco de culpabilidad.
- Lo sé, gracias, pero no estoy preparada para decírtelo. No quiero asumirlo aún.- dijo eso último triste, antes de poder decirle algo el grito de Luffy y un estruendo acompañado les hizo ponerse en guardia y avanzar hasta donde estaban los demás.
Cuando llegaron se encontraron a Luffy luchando con un cocodrilo gigante, que a los pocos segundos dejó K.O. Los demás miraban al capitán reír y celebrar por la deliciosa carne que comería ese día. El resto del medio día se dedicaron a explorar la isla hasta que el Logpose estuviera cargado.
- ¡Joo! ¡Pensaba que íbamos a encontrar más cosas en esta isla!- se quejaba Luffy de vuelta al barco.
- Pero hemos tenido suerte, ya tenemos comida para una buena temporada.- le comentaba Sanji.
- Y también tenemos más plantas para crear medicinas.- le decía animado Chopper.
- ¡Yo solo quiero que Sanji cocine el cocodrilo!- comentó Bonney mirando la carne de cocodrilo mientras se le hacía la boca agua.
- ¡Venga darse prisa que salgamos de esta isla antes de que anochezca! - apresuró Nami yendo a la cabeza del grupo junto a un callado Law.
Una vez todos estuvieron de vuelta en el barco y guardaron las provisiones que habían adquirido, Sanji se dispuso a cocinar la carne de cocodrilo mientras Nami marcaba el nuevo camino indicado por el LogPose de las pelirosas. La cena transcurrió con la alegría y el escándalo que siempre acompañaban a los Sombrero de Paja.
- ¿Cuánto vamos a tardar en llegar a la isla? – preguntó Law a la navegante haciendo que el jolgorio que mantenían los dos capitanes con la comida cesara y escucharan atentos la respuesta de Nami.
- Pues, sorprendentemente, antes de lo que esperaba, en un par de días estaremos allí.
- ¿Tan pronto? ¡Shishishishishi! ¡Que bien! - exclamó alegre Luffy por la noticia.
- ¿Tenéis algún plano de la isla? – preguntó Robin a las dos pelirosas, sabiendo que Law y Nami estarían deseando obtener más información de ellas dos. Las dos chicas intercambiaron una mirada antes de contestar.
- Sí, y también tenemos un mapa del cuartel. - respondió Bonney.
- ¿Cómo podéis tener un mapa del cuartel?
- ¿Dónde lo habéis conseguido?
- ¿Puedo ver el plano de la isla?
- A ver, de uno en uno. Cada pirata tiene sus truquillos, no os voy a decir como lo hemos conseguido solo con que lo tengamos es suficiente y no os afecta para nada. – volvió a hablar la pelirosa mayor. Y antes de que Nami o Law dijeran algo, Perona los cortó poniendo el mapa de la isla en la mesa.
- Aquí lo tienes Nami- san. Puedes verlo todo lo que quieras.
Todos los tripulantes del Sunny se levantaron de sus asientos para ver el mapa, curiosos por como sería la isla, aunque la mitad no entenderían ni la mitad de las cosas que venían dibujadas y apuntadas en él. Nami era quien más curiosa lo miraba, viendo en qué lugar se podría dejar el barco y el camino que podrían recorres hasta la ciudad sin necesidad de atracar en el puerto, evitando una posible confrontación con la Marina antes de tiempo. Law observaba el mapa de reojo a la vez que miraba a las dos pelirosas, estaba deseando descubrir sus intenciones, no le gustaba jugar con desventaja, y en ese momento lo estaba. Poco tiempo después todos se fueron a dormir, excepto la persona que haría el primer turno de vigilancia, quedando el Sunny, por increíble que pareciera en silencio hasta el siguiente día.
El sonido de un Den Den Mushi rompió el silencio que cubría todo el barco, Perona no tardó en cogerlo sabiendo que sería Mihawk quien le aportaría nueva información sobre su misión.
- ¿Hola?
- Perona, he encontrado algo de información que te podría ser útil. Debes de buscar en los archivos antiguos de la base de Raijin, probablemente estén en el sótano, en el mapa no aparece señalado, pero será una de las salas que no tenga nombre. Debes buscar el apellido Yurei. En cuanto a la daga, buscadla en el sitio más seguro que imaginéis, ahí estará. No puedo decirte más.
- Gracias Mihawk, eso es mucho más de lo que esperaba, sobre Moriah-sama… ¿sabes algo?
- No.- después de su contestación la línea se quedó en silencio, hasta que Mihawk volvió a hablar. - ¿Cómo lo está haciendo? ¿Ha mejorado?
- Sí. – aunque no dijera su nombre Perona sabía que hablaba de Zoro, pues, aunque mantenía una actitud fría hacia el joven espadachín, el famoso Ojo de Halcón se preocupaba por su pupilo. - Lo está haciendo bien.
- Es bueno escuchar eso. Hablamos.
Después de esa última frase y antes de poder decir nada más, Mihawk cortó la conexión, dejando a la joven sola con sus pensamientos y la nueva información que había obtenido. Miró a su compañera de habitación durmiendo espatarrada por toda la cama, que ni siquiera se había enterado de la llamada, y miró por la ventana del camarote. Intentó volver a dormir, pero su cerebro no dejaba de funcionar y le parecía algo imposible, así que se levantó y salió. Quizás un poco de aire fresco le vendría bien para despejar la mente.
La cubierta del Sunny estaba completamente despejada, soplaba una breve brisa que movía sus tirabuzones haciéndole cosquillas en la cara. Se acercó a la barandilla y miró el mar en calma, iluminado por la luna llena, viéndose pequeños reflejos que parecían estrellas brillando en el mar. Una voz a sus espaldas la sobresaltó, haciendo que girara bruscamente para encontrarse a una de las personas que más la volvía loca en estos momentos.
- Siento haberte asustado. – dijo suavemente, mientras se rascaba la nuca y la observaba de pies a cabeza. - ¿Qué haces aquí fuera? ¿No puedes dormir?
- No. – contestó silenciosa mirando de arriba abajo, como él había hecho anteriormente.
Los dos permanecieron en silencio observándose mutuamente, buscando pequeños cambios que hubieran tenido durante los meses que no se habían visto. Perona notó que había vuelto a crecer, pues tenía que levantar un poco más la cabeza para verlo a los ojos. Además, había visto alguna que otra nueva cicatriz mientras entrenaba sin camiseta varios días atrás. Por otro lado, Zoro encontró su pelo más largo y menos rizado, ya no tenía tan marcados los tirabuzones, parecían ondas, como si fueran olas del mar. También parecía que estaba un poco más delgada y las leves ojeras que tenía no le gustaban, estaba preocupada por algo y estaba pasándole factura físicamente. Perona vio como frunció el ceño, lo miró curiosa y sin poder contenerse le preguntó.
- ¿Qué te pasa? ¿Por qué frunces el ceño?
- ¿Por qué debería decírtelo? – le contestó rápidamente Zoro, sin pensar bien en sus palabras, hasta que vio la cara de la pelirosa y como parecía retroceder para irse. – Espera, perdona, no debería haberte contestado así.
- Está bien, tienes todo el derecho de contestarme como quieras, al igual que ha responder a las preguntas que quieras…
- Perona. – la cortó antes de que dijera algo más. Ninguno de los dos sabía como volver a tratarse y ninguno de los dos cedía, sabían que eran personas orgullosas y eso les dificultaba todo. – Estoy preocupado por ti, aunque no te lo creas, estabas muy abstraída en ti misma y apenas hablas con nadie, ni siquiera me das el follón o te burlas de alguno de mis nakamas.
- Quizá ya no soy tan infantil. – le contestó rápidamente, intentando evitar que la conversación siguiera por ese camino.
- Puede ser así, pero hay algo que te perturba. Me he fijado en ti todos estos días….- Perona se sonrojó al escucharlo afirmar lo que ya había notado ella, al igual que él sabría que ella también lo había estado viendo. Tenía como un sexto sentido para notarla cuando estaba cerca de él. – No comes apenas, estás más delgada y tienes ojeras, si algo te preocupa puedes hablarlo conmigo, sino háblalo con la glotona pelirosa.
- Zoro…
Una parte de ella se derritió con sus palabras, sabía que lo que él decía era cierto, también sabía que su preocupación era verdadera y, sinceramente, lo había echado mucho en falta, así que sin poder aguantar un minuto más se lanzó a él, abrazándolo fuertemente. Zoro se sorprendió por el arrebato de la Princesa Fantasma pero solo necesito cinco segundos para responderle. Los dos se habían necesitado estos últimos meses y sería mentira si lo negaran.
¡Hola a todos! Sé que ha pasado un tiempo desde la última vez que publiqué, la verdad que ni me acordaba, pero he vuelto a retomar la historia donde la dejé y espero subir si no semanal, cada dos semanas un nuevo capítulo. Espero que os guste y como siempre me digáis en qué puedo mejorar y qué os ha parecido. Espero que todos estéis bien, mucho ánimo con todo. Hasta el próximo capítulo ^ ^
