Capítulo 5: Todo es cuestión de confianza
Perona y Zoro seguían abrazados sin decir ni una sola palabra, solo disfrutando del momento que no sabían si se repetiría próximamente. Desde la última noche que pasaron en Kuraigana no habían estado así de juntos. Perona intentó memorizar todo lo que sentía de él, su aroma a mezcla de metal, alcohol y césped; sus brazos fuertes rodeando su cintura completamente; su barbilla apoyada en su cabeza; los pectorales bien marcados en los que se apoyaba; la suave tela de su vestimenta y, sobre todo, el fuerte latido de su corazón.
Zoro esperó a que fuera ella la primera en retirarse de ese abrazo que estaban teniendo, no iba a volver a ser tan cabeza hueca, no quería volver a cagarla con ella como llevaba haciendo los días pasados. Además, mentiría si dijera que le disgustaba, en el fondo de su corazón sabía que desde el momento que la volvió a ver, después de tantos meses, estaba deseando tener un acercamiento como este. A su mente le viene una frase que le dijo Mihawk antes de marcharse "Donde hubo fuego, cenizas quedan". En ese momento no lo entendió, pero ahora se hacía una idea de a qué se refería.
Perona se fue separando de Zoro poco a poco, suspiró y le cogió de la mano, quizá podía contarle una de sus preocupaciones. Sabía que tarde o temprano tendría que hacerlo y prefería decírselo en privado. Así que tirando de un confuso Zoro fueron a la torre de vigía, allí tendrían privacidad y si algún nakama del espadachín salía antes del cambio de turno no les interrumpirían.
- Zoro…- Perona no sabía por dónde comenzar la historia, así que se sentó mirando al espadachín, quien optó por apoyarse en la pared perezosamente. – Es que no se muy bien por dónde empezar.
- ¡Hmp! – Zoro se mordió la lengua antes de soltar un "por el principio estaría bien", pero viendo la cara de circunstancia que tenía la pelirosa, la habría enfadado seguro, así que decidió ser gentil y dejarla a su aire a la hora de explicarle las cosas. – Por donde quieras, puedes contarme lo que sea más sencillo para ti, te escucharé sin importar nada.
- Gracias. – sabía que el peliverde estaba haciendo un esfuerzo por ser paciente y amable con ella, y estaba muy agradecida por ello, así que no dudó más y empezó a narrarle todo. - Veras después de dejarte en Saboady fui a Thriller Bark, pensando encontrar a algún miembro de la tripulación de Moriah-sama. Como imaginarás no había nadie y estaba todo revuelto, entre todo el lío encontré unos papeles en los que venía… bueno… supuestamente venía el nombre de mi padre.
- ¿Tu padre? ¿No estaba muerto?
- Sí, o eso pensaba, resulta que Moriah- sama me había comprado en una subasta de esclavos y ponía… que mi supuesto padre era un almirante de la Marina.
- Entonces ¿eres hija de un almirante? – Zoro se mostraba confuso por la información recién recibida, si él lo estaba no quería pensar en cómo estaría ella. – Esa es la información que estás buscando ¿no?
- Sí, en los papeles venía el apodo de mi "supuesto" padre, pero no sabía su nombre hasta ahora.
- ¿Cómo lo sabes? ¿La información que tienes es verdadera? ¿Y si te están tendiendo una trampa? Después de todo eres la única tripulante de Moriah viva.
- Esa es otra de las cosas que he descubierto, resulta que Moriah- sama está vivo. – Zoro se sorprendió de la noticia, estaba recibiendo demasiada información de golpe para su gusto. – Salió en el periódico una semana antes de abordaros. Y respecto a la información es verdadera, o por lo menos puedo confiar en la persona que me la ha proporcionado, igual que tu confías en él.
- ¿Mihawk? – Perona asintió como contestación, Zoro solo cerró los ojos y cruzó los brazos asimilando toda la historia. – Entonces, resulta que tu padre es un almirante de la marina y Moriah está vivo, ¿por eso te has ido de Kuraigana?
- Sí, esa es una buena recopilación, y sí por eso he empezado este viaje.
- Estás loca, ¿no sabes a los peligros que te puedes enfrentar?
- ¡Lo sé! Por eso es una suerte que me haya topado con vosotros.
- ¡JA! Ya, será cosa del destino y no de la vivre card que tienes mía ¿no? – Zoro le contestó irónico, haciendo que la chica riera.
- Cosa del destino es, además quien mejor que tú para creer en ello. – Zoro resopló por el comentario, sonriendo levemente.
- ¡Touche!
Los dos permanecieron en silencio observando el cielo estrellado, cada uno en sus pensamientos, hasta que los dos cruzaron miradas. Por un segundo, parecía que el tiempo había dado marcha atrás y estaban en la habitación de ella en Kuraigana, después de haber sido curadas todas las heridas que se hubiera infringido ese día el espadachín, y la joven volviera a reñirle por lo poco cuidadoso que era. Al final, él terminaría calmándola con un pequeño beso en la frente y dormirían abrazados, aunque lo negaran a la mañana siguiente e hicieran como si eso nunca hubiera pasado.
- Perona, te ayudaré en todo lo que pueda para que encuentres a tu padre.
- Gracias, sé que lo harás.
Después la Princesa Fantasma se levantó y se marchó al cuarto compartido con Bonney, por ahora no tenían nada más que decirse, y aunque lo hubiera cada cosa tenía su tiempo.
Un nuevo día comenzaba en el Sunny, como siempre el grito del capitán pidiendo comida no se hizo esperar en cuanto el joven despertó, ocasionando que los tripulantes que seguían dormidos despertaran sobresaltados (aunque ya deberían estar acostumbrados). Todos desayunaron juntos y una vez terminado se pusieron a hacer sus cosas, Nami se fue a copiar el mapa de la isla Raijin piediendo a sus nakamas que se comportaran y formaran escándolo, algo casi imposible. Franky y Ussup se pusieron a trabajar en una nueva arma para el Sunny, Zoro entrenaba y Robin junto a Law leían en la cubierta, Sanji seguía en la cocina o bien limpiando o bien preparando el almuerzo y Brook se había quedado en la torre de vigía. Chopper y Luffy jugaban en la cubierta como niños, siendo observados por Bonney y Perona.
- Sabes, me recuerda mucho a Ace, algo lógico, pues al final los dos se criaron juntos, pero es… raro. – rompió el silencio que las rodeaba Bonney, sin darle tiempo a que le contestara siguió hablando. – Él quería que lo conociera, después de todo para él era su familia, pero como verás nunca pudo hacerlo. Ahora estoy aquí delante de él y no he sido capaz de decirle una sola palabra seria, solo… solo…
- Bonney. – la interrumpió Perona. – Tú misma me lo has dicho muchas veces cada cosa a su tiempo y cuando estemos preparadas, además no creo que Luffy esté preparado para escuchar todo lo que tengas que contarle.
- Tienes razón… aun así…- la chica suspiró pesadamente y miró al joven capitán de los Sombrero de Paja, que justo ahora estaba intentando que Law se uniera al juego junto a él y Chopper.
- Quizás podrías ir acercándote a él poco a poco, pasar un poco de tiempo juntos. Además, tenéis algo en común…el ser unos glotones. ¡Horohorohorohoro!
Antes de poder reclamarle nada a la Princesa Fantasma, Luffy apareció delante de ellas, mirándolas con los ojos muy abiertos, y justo a su lado Chopper con la misma carita. Perona sintió un escalofrío al verlos, pues no esperaba nada bueno de ellos; Bonney, sin embargo, los miraba curiosa.
- ¿Qué queréis? – preguntó la chica fantasma.
- ¿Jugáis con nosotras?
- ¿Cómo?
- ¡Claro!
- ¡¿En serio?! – gritaron tres de ellos.
- ¿Vas a jugar con ellos?
- Sí, por qué no, no tengo nada mejor que hacer. - mientras la pelirosa mayor se alejaba con los dos chicos más pequeños. – Es buen momento para hacerme más cercana. – le dijo guiñándole un ojo.
Perona miró como su amiga empezaba a jugar con Luffy y Chopper corriendo por la cubierta del barco. Law había dejado de leer y observaba incrédulo a los dos capitanes jugando como niños, tenían tanto escándalo que no lo dejaban seguir leyendo, así que se levanto de la hamaca y se fue al cuarto donde se encontraba la navegante, seguro que ahí podría seguir tranquilo. Robin lo observó irse y no pudo evitar soltar una risa, las cosas se estaban poniendo interesantes en más de un sentido. Recordó las palabras de Perona sobre la confianza y no dudaba que tuviera razón, parecía que más de un miembro de la tripulación guardaba secretos.
Pasaron dos días más antes de divisar a lo lejos la isla Raijin, durante estos días Bonney había aprovechado para conocer mejor a Luffy, por lo que se la pasaba jugando con él y Chopper casi todo el día, uniéndose a veces Ussup. Solo habían tenido dos percances durante sus juegos, uno fue una pelea por la comida que acabó convirtiéndose en un concurso por saber cuál de los dos capitanes comía más, quedando al final en empate por falta de carne. Consiguiendo que Nami los castigara sin cena por acabarse el suministro de un mes en esa pequeña competición y golpeando a Sanji por haber cedido ante la petición de los capitanes.
El otro percance fue… un poco más difícil de solucionar sin acabar ninguno de los presentes por la borda o descuartizado. Luffy no tuvo más que la brillante idea de pedirle a Bonney que convirtiera a Law en bebé, abogando que tenía mucha curiosidad por ver la sonrisa de Torao. La Glotona tampoco lo pensó mucho, así que, junto al capitán de los Sombrero de Paja y Chopper, después de halagarlo varias veces para que cediera, crearon un plan para transformarlo en bebé. Pero nada salió como planearon, sin querer convirtieron a Nami y Zoro en bebés. Law se había percatado de las miradas que esos tres le daban y al verlos cuchichear y señalarlo sabía que no tramaban nada bueno contra él. Solo con la ayuda de su habilidad y la casualidad de que todos estaban en la cubierta pasando el rato, no le resultó difícil usar a otras personas como escudo.
Flashback
Era un buen día para pasarlo tomando el sol, todos estaban en la cubierta del Sunny, después del espectáculo de glotones del día anterior, Nami prefería tener a la vista a los dos capitanes, que correteaban junto a Chopper y Ussup por todos lados siendo perseguidos por los fantasmas de Perona. Franky estaba al mando del timón, Sanji fumaba en la puerta de la cocina y Brook entonaba una nueva canción creada inspirada por la llegada de las dos pelirosas. Robin leía como todos los días en una tumbona, Zoro estaba sentado en el césped durmiendo profundamente, ya que se escuchaban los ronquidos por todo el lugar, Perona estaba apoyada en la barandilla dirigiendo sus fantasmas y Law permanecía sentado en la mesa metido en sus pensamientos.
Estaban pasando una buena mañana, bastante tranquila, para encontrarse con la tripulación del Sombrero de Paja, eso fue lo que llamó la atención de Law. De un momento a otro no se oían las risas y gritos de las cuatro personas que llevaban toda la mañana jugando, y sabía, por experiencia que no se habrían cansado todavía. Dirigió la mirada por todo el barco para ver a los cuatro discutiendo en susurros en una esquina, por lo que veía la chica fantasma se había cansado de usar sus fantasmas para entretenerlos y ahora estaba sentada al lado del espadachín.
Nami también se percato del repentino silencio, e igual que Law buscó a los cuatro escandalosos, encontrándolos en una esquina cuchicheando. Eso no iba a ser nada bueno, lo mejor era despistarlos de la posible idea que hayan podido tener. Sanji apareció en el momento justo para llevar a cabo sus planes de distracción, pues venía con un aperitivo para todos antes de la comida.
- ¡Nami-swan! ¡Robin- swan! ¡Bonney- swan! ¡Perona-swan! ¡He preparado unos aperitivos para vosotras! – dijo contento el cocinero con corazones en los ojos.
- ¿¡Para nosotros no hay nada Sanji!? – gritó el capitán del barco indignado, él quería algo de carne para comer.
- ¡Ya, ya! También hay algo para los chicos. Venid
Antes de poder decir la última palabra ya estaba Luffy al lado de Sanji con ojos brillantes esperando su comida. Todos se acercaron al cocinero y a la comida que había llevado. Bonney volvió a felicitarlo por su buena mano en la cocina, haciendo que el rubio casi se desmaye por el halago viniendo de una chica tan bonita. Luffy reía y se acercó a Law, diciéndole que tenía que sonreír más y juntarse más con ellos. Law no les habría dado mucha importancia a las palabras del Sombrero de Paja si no hubiera visto la sonrisa pícara de Bonney y las miradas que intercambió con Chopper y Ussup. Ahí tuvo una corazonada, una muy mala corazonada, algo le decía que los planes que habían estado haciendo en silencio en una esquina estaban dirigidos a él. No tardó mucho en confirmarlo al ver como Bonney se acercaba a él, quien seguía sujeto por Luffy, al ver como su mano comenzaba a brillar de color rosa lo supo. Pensaban convertirlo en un niño, ilusos si creían que iba a caer tan fácil en su trampa.
- Luffy- ya ¿cree que podría unirme a vuestro juego?
- ¿Eh? – cuando Luffy giró para verlo se encontró que tenía cogido a Zoro, Law había usado su room sin que se percatara y se había intercambiado con el espadachín, quien era el que más alejado de los dos capitanes estaba.
- ¿Qué hago aquí? – fue lo último que se escuchó de Zoro.
Lo siguiente que todos vieron era un bebé de un año peliverde mirándolos con el ceño fruncido desde el suelo. Nami comenzó a gritarles a los capitanes por lo que habían hecho regañándolos nuevamente; Robin, Sanji, Brook y Franky reían por lo que estaba pasando; Chopper y Ussup se alejaban lentamente huyendo de la ira de la navegante, quien no se había acordado de ellos; Law miraba a los otros dos capitanes con superioridad, no eran rivales para su astucia; y Pero había recogido al pequeño Zoro del suelo dándole arrumacos, pues era un bebé muy lindo, y encima reaccionaba riendo y sonriendo alegremente, algo que el Zoro adulto no haría ni muerto.
- ¡Bonney devuelve a Zoro a su estado normal! – gritó Nami, pues, aunque tenía a Luffy cogido de una oreja, la capitana Glotona había sido capaz de escapar de su furia, por ahora.
- ¡No! – se escuchó gritar a Perona. - ¡Déjalo así un ratito es muy kwaii!
- ¡Ni hablar! – contestó Nami. - ¡Y deja a darle arrumacos no es un juguete! ¡Se va a enfadar mucho cuando vuelva a su forma adulta!
- ¡Me da igual! ¡Bonney no le hagas caso, déjalo así un rato! – discitía Perona con la navegante de los Sombrero de Paja, mientras seguía jugando con bebé Zoro.
- ¡Perona! ¡Súelta a Zoro! – volvió a ordenar Nami.
- ¡Ni hablar! ¿Acaso estás celosa de que lo tenga yo? – le dijo con una sonrisa de suficiencia.
- ¡¿Pero qué cosas dices?! ¿Celosa? ¡JA! ¿Dime por qué?
- ¡Es imposible que Nami- swan esté celosa por que tengas al maldito marimo en brazos! – replicó Sanji enfadado por la sugerencia. – Yo soy quien debería estar en tus brazos ¡Perona- swan!
- ¡Ni loca! ¡Me quedo con bebé Zoro!
Mientras Perona discutía con Nami siendo observadas por todos, Bonney aprovechó la distracción para acercarse a Law silenciosamente, o ese era lo que ella creía. Law observaba todo en silencio, la verdad que la situación se había vuelto graciosa y caótica, algo típico en los Sombrero de Paja. Notó que Bonney se acercaba a él silenciosamente y sin dudarlo buscó a la persona que le sustituiría. No estaba del todo seguro hasta que escuchó algo que no le hico mucha gracia. Cuando Bonney estaba a punto de tocarlo usó su room y apareció al lado de Luffy, quien lo miraba curioso, ¿no estaba Nami a su lado? ¿Qué hacía ahí Torao? El llanto de un bebé fue lo que hizo que todos miraran a donde estaba Bonney y comprobaron que la navegante había sido convertida en bebé.
- ¡Estarás contento Torao! ¡Has hecho llorar a Nami! – regañó Luffy al capitán de los piratas Corazón, quien lo miró sorprendido, pues la idea de convertirlo en bebé había sido de ellos, no era su culpa que ellos no hubieran calculado las posibles repercusiones.
- ¡Nami- swaaaan! ¿Qué te han hecho? Ya no eres sexy, ahora solo linda. – Sanji medio lloraba al ver el cambio en Nami, consiguiendo una mala mirada de sus compañeros por el raro comentario.
- Fufufufufufufu No quiero ni imaginar lo que os espera cuando Nami vuelva a la normalidad.
Tras esas palabras de la arqueóloga a todos les recorrió un escalofrío, nadie se iba a salvar de la furia de Nami, de eso estaban seguros.
Fin Flashback
Así que ahora estaban todos bajo las órdenes de Nami, pues como bien dijo Robin, pocos se salvaron de su enfado. Había puesto a los tres capitanes junto a Chopper y Ussup a limpiar todo el barco bajo su estricta vigilancia, amenazando a los tres capitanes con ponerles esposas de Kairoseki si no la obedecían, dejándoles sin otra opción más que obedecerla.
- ¡Isla a la vista! – gritó Zoro desde el puesto de vigia.
- Raijin… prepárate. – susurró Bonney.
Espero que os haya gustado el capítulo ^^ Ya se van conociendo poco a poco los motivos de las dos pelirosas para estar con los Sombrero de Paja. Muchas gracias por comentar y leer hasta aquí :) Nos vemos en el próximo capítulo.
