Una Boda En Una Semana


P.O.V. Harry.

¡No puedo creerlo! Me voy a casar con Severus. ¡Por Merlín! Se me adelanto, yo pensaba pedírselo pronto, solo no encontraba el anillo adecuado. ¿Por qué estoy pensando eso en este momento? no importa, ¡Me voy a casar!

—Harry, son las 6 de la mañana, ya duerme—.

Severus me saco de mis pensamientos, ¡Su rostro! Como me gusta verlo.

—No puedo dormir Sev. Estoy demasiado emocionado—.

—Entonces ¿Quieres que te distraiga un poco? —Me susurro en el oído mientras llevaba su mano hacia mi espalda baja.

¡Dios! Me ponía como gelatina, pero debía concentrarme en lo que quería decir.

—Sev, no quiero esperar, casémonos mañana—.

—Harry, tenemos todo el tiempo del mundo—Beso en el hombro—No tenemos que precipitarnos—Beso en el cuello—Además, Molly no te va a permitir casarte en una ceremonia sin fiesta—Mordidita en el lóbulo y caricia en el trasero—Y créeme, no quieres ver a Molly enojada—Su lengua en mi oído y un apretón a mi trasero.

—S-Sev. Para. H-hablo en s-serio—Genial, el tartamudeo, ahora va a insistir más.

—Y yo también Harry—Me pone contra la cama y se coloca encima mío—Si Molly no organiza nuestra boda, nos va a matar—Me chupa un pezón y empieza a masturbarme lento.

—S-Sev, no quiero llegar a ser un veinteañero soltero. Quiero que seamos esposos lo antes p-p-posible, ¡ah! ¡ahí! —.

—Y si estas tan seguro, futuro esposo mío, ¿Cómo te imaginas la ceremonia? —.

—No lo sé, ¡Sev! ¡Uhmm! Más fuerte, por favor. La ceremonia, sí, yo, bueno, n-no había, p-pensado mucho en e-eso. ¡Por Merlín! ¡No vayas a parar! —.

—Pues en lo que atiendo esto, piensa cómo quieres la ceremonia, estaré ocupado unos minutos—.

—Espera, S-Sev ¡Dios! Sigue ¡Por todos los magos! ¡Severus! ¡Ahh! ¡Uhmm! ¡Ahh! —Severus estaba dándome el mejor sexo oral de mi vida, su boca, esa maldita boca que me excitaba desde sus labios hasta su voz profunda, ¿Cómo quería que me concentrará si mi mente se desconecta cuando me vengo? ¡Oh Dios! Ya casi llego ahí—¡Ahh! ¡Severus! Me voy a... —.

Parece que eso lo excitaba más porque aferro mis caderas con sus manos y su boca empezó a succionar con más fuerza, si es que eso era posible, me estaba devorando entero. No tarde mucho en vaciarme en su boca, y él tragó todo. Subió su rostro a mi altura y se relamió los labios, aún podía ver un poco de semen en la comisura de su boca y él la retiró con su lengua. No podía pensar en una imagen más erótica que esa.

—¿Ya pensaste en lo que quieres para la boda? —.

—No, a-aún no se me ocurre nada—.

—Oh bueno, entonces puedo continuar—.

Separo mis piernas y puso un par de almohadas bajo mis caderas. Luego llevó esa boca pecaminosa a mi entrada y empezó a lamerla, ¿No recuerdo que hubiera hecho eso antes? ¡Oh Merlín, Morgana y todos los magos! Eso se sentía tan bien.

—¡M-más! ¡Más!, por f-favor, Sev—.

Severus soltó una risita. Y siguió lamiendo los músculos de mi entrada, hasta que sintió que ya estaba bastante húmedo y puso la punta de su miembro en mi ano.

—¿Sigues sin inspirarte amor? —.

Solo pude negar con la cabeza, la voz no me servía para articular nada más en ese momento. Severus empezó a empujar y sentía como se abría paso en mi interior, ¡Como amaba esto! Ese momento donde Severus perdía toda su máscara y podía verlo gesticular y abandonarse, cuando veía esa chispa en sus ojos y podía sentir todo su deseo a través de su mirada.

Cuando estuvo completamente adentro, pensé que empezaría a moverse, pero no, puso mis piernas sobre sus hombros y me afianzo con sus manos. Hasta ese momento, empezó a moverse.

—¡Por Merlín! Sev, puedo sentirte por completo, estas hasta el fondo—.

Severus empezó a moverse cada vez más rápido y podía sentir sus embates hasta el fondo de mi entrada, tocaba mi punto de placer una y otra vez. Mi miembro ya se había levantado nuevamente y ahora estaba casi morado de la excitación, Severus vio esto y empezó a masturbarme a la vez que seguía penetrándome.

No tarde mucho en llegar al clímax. Apenas termine, Severus empezó a embestirme con más fuerza aún y se vino dentro, llenándome por completo. Amaba esa sensación, de saber que estábamos unidos en cuerpo y alma. De abandonarnos uno en el otro. No volví a hablar hasta que nuestras respiraciones se tranquilizaron.

—...Bien, entonces si no nos casamos mañana, ¿Qué tal en una semana? Algo sencillo, solo nuestros amigos—.

—Dirás los tuyos—.

—Ahora también son tus amigos Sev. ¿Podrías invitar a tu mamá? —.

—No lo creo, ella murió hace años—.

—Lo siento Sev—.

—No lo sientas, paso hace un tiempo—.

—Entonces ¿Qué opinas? —.

—Que eres un mocoso impaciente, pero si te hace feliz casarnos tan pronto, entonces por mí está bien—.

—Entonces ¿No quieres una ceremonia enorme, ni una fiesta por todo lo alto? —.

—No, mientras digas "acepto", no me importa comer sándwiches en la recepción—.

—Entonces podemos empezar por pedir ayuda de Hermione, si alguien es capaz de organizar una boda en una semana, esa es ella—.

—Muy bien, pero ahora vamos a dormir, ya que cierta persona me ha "mantenido" despierto y tenemos que entregar el cuarto a las 12—.

—Te amo murciélago—Beso en sus labios.

—Y yo a ti mocoso—Beso en mis labios, uno muy apasionado.

Ese mismo día y ya de vuelta en cada, le escribí a Hermione diciéndole las noticias y si podría hacerme el favor de organizar mi boda. No recibí respuesta. En vez de eso, a la mañana siguiente, llegaron Hermione, Molly, Rossie, Hannah, Luna, Astoria, y las profesoras McGonagall, Sprout y Hooch. Todas me hablaban al mismo tiempo y Severus observaba todo esto riéndose "discretamente" de mí.

De alguna forma, Hermione ya estaba tomándome medidas para mi traje, Molly pensando en el traje de Severus, Luna preguntándome por los invitados. Las demás estaban proponiendo lugares para la recepción y la ceremonia, McGonagall insistía en que debía hacerse en Hogwarts, que ella pensaba que los jardines eran un lugar perfecto para la boda, Sprout y Hooch secundaron su idea. Al final, Severus apoyo la idea de Minerva, diciendo que, de hecho, ella tenía razón, era un lugar perfecto para una ceremonia sencilla, además la profesora insistió en que "le diéramos ese gusto".

Ni Sev ni yo intervenimos mucho en la planeación, Rossie dijo que ella se encargaría del banquete, Luna dijo que ella se encargaría de las invitaciones, Astoria y Hannah pidieron las flores, Hermione era quien coordinaba todo ayudada por Molly y las profesoras se encargaron de poner los jardines perfectos para la ocasión y Minerva se encargó de conseguir quien oficiara la ceremonia.

Evidentemente mi padrino de bodas fue Ron, y el de Severus fue Draco. Ambos querían hacernos una despedida de soltero, pero los dos nos negamos. Eso no impidió que ellos organizaran la dichosa despedida, a la cual fueron nuestros amigos, pero no nosotros. Hermione juro que se cobraría venganza de Ron y Astoria solo sonreía cuando veía a Draco, pero era una sonrisa que no podía aventurar nada bueno para Draco.

El día llegó, los jardines de Hogwarts estaban listos, todos nuestros amigos estaban ya sentados para la ceremonia. Pomona, la profesora Sprout; había hecho crecer con arbustos una especie de arco donde esperaba Kingsley, Minerva le había pedido ser el juez de paz en la ceremonia, a lo cual el accedió inmediatamente, también habían traído el retrato de Dumbledore desde el despacho de la directora. El director estaba llorando y diciendo "mis muchachos se casan" mientras se secaba las lágrimas con un pañuelo.

Severus y yo entramos juntos, ninguno quería esperar al otro, entramos tomados de la mano. Ambos con trajes negros, su color favorito. Kingsley nos hizo repetir a ambos los mismos votos de amarnos, cuidarnos y protegernos por la eternidad. Aunque no tuviéramos que decirlo, ambos ya lo habíamos prometido, desde que estuvimos esa primera vez juntos. Nunca nos íbamos a separar.

Luego de que la ceremonia terminó, pasamos a la carpa de la recepción. Era maravillosa. George, Ron y Fleur habían estado trabajando en la decoración, habían puesto estrellas en el techo de la carpa que asemejaban un verdadero firmamento, pequeños detalles en los postes con enredaderas y hadas revoloteando entre las flores que habían escogido Astoria y Hannah, lirios blancos, unos cuantos atigrados y rosas azules. Las mesas con pequeños acentos de color negro, solo lo suficiente para imprimirle elegancia y sencillez, definitivamente Fleur estaba detrás de esa decoración y los hechizos para atraer las hadas y el techo de la carpa eran obra de George y Ron.

Fue una fiesta magnífica, sencilla, elegante y solo con aquellas personas que de verdad apreciábamos, incluso alguien pintó una copa de champaña en el retrato de Dumbledore para que también pudiera beber algo. No hubo nada de aventar el ramo y esas cosas. Ni Sev ni yo éramos de ese tipo de cosas. Lo cual decepcionó un poco a las chicas, pero ni modo.

Pero yo de lo que de verdad tenía ganas era de llevarme a mi ahora esposo hasta algún rincón y tener, pero ¡ya!, la noche de bodas. Y parece que Severus era de la misma opinión, porque en cuanto vio que todos estaban distraídos, me jalo por detrás y me hizo una señal para que guardara silencio.

—Sígueme—.

Íbamos corriendo en dirección al castillo. En cuanto estuvimos lejos de los jardines me arrincono contra una de las paredes besándome con frenesí.

—Sev, aquí nos pueden ver—.

—Eso pretendo esposo mío. Uhmm, me gusta cómo suena eso, ahora eres mío, mi esposo—.

—Tuyo, soy tuyo, siempre—Le decía mientras me aferraba a su espalda.

No supe cómo, solo sentí que mis pies dejaron el piso y me vi siendo cargado por Severus que no dejaba de besarme e irme desvistiendo en el camino.

—...¿A dónde vamos Severus? —.

—A terminar un asunto que dejamos pendiente—.

Llegamos a las mazmorras y entramos a sus aposentos. Me tendió en la cama con delicadeza.

—¿Tu habitación? —.

—Recuerdo a cierto mocoso que primero me puso extremadamente caliente y luego se quedó dormido dejándome a medias. ¿No pensarías que lo dejaría pasar verdad? —.

Vi a mi esposo, ¡Merlín! qué bien suena eso; que ya estaba casi desvestido si no fuera por el pantalón que aun llevaba y los zapatos, ¿En qué momento se había desvestido? Yo ya estaba desnudo gracias a él, estaba tan distraído entre sus besos y caricias que no note cuando él se quitó la ropa.

—Severus, ¿No me guardas rencor? —Pregunte juguetonamente.

—¡Oh no! Solo pienso que uno debe terminar lo que empieza—.

Me mordía ligeramente el hombro mientras me acariciaba todo lo que podía de piel, eso me encantaba de Severus, siempre buscaba nuevas formas de darnos placer, de amarnos.

—...Ya estaba enamorado de ti Harry, cuando me confesaste tus sentimientos esa noche—Beso en los labios.

—¿Y por qué no dijiste nada? —.

—Tenía miedo, mucho, estaba paralizado cuando me di cuenta lo que de verdad sentía por ti—Beso en mi cuello.

—Yo estaba en shock Sev. Fue algo muy f-fuerte para mí también—.

—Lo sé, lo vi en tus recuerdos—Chupaba mi cuello con firmeza, eso dejaría marcas.

Me beso de nueva cuenta en los labios, abriendo mi boca y jugando con mi lengua. Luego de eso, solo recuerdo su rostro enrojecido, jadeos, muchos "te amo" susurrados a mi oído con esa voz que me enloquecía y uno de los mejores orgasmos de mi vida.

Amanecimos uno junto al otro, su mano sostenía mi rostro y la mía estaba en su cintura, ambos desnudos en su habitación. Si no fuera por el grito que escuchamos afuera no nos hubiéramos levantado.

—¿Por qué esta toda esta ropa tirada? ¿Quién se creen que son? No porque me hayan invitado a beber gratis en su boda, les da el derecho de ensuciar el castillo. Y no pienso limpiar el desastre de la carpa. ¡Que lo hagan los elfos domésticos! —.

Filch. Ni siquiera el vino gratis podía endulzarle el carácter ni un poco. Sev y yo empezamos a reírnos y luego de algunos besos y arrumacos, nos vestimos con algo de ropa que aún había en su habitación. Y nos fuimos de ahí.

Quise ver si aún había alguien en la carpa y cuando llegamos, vimos la devastación. Al parecer, luego de que nos fuimos; la fiesta terminó en una borrachera legendaria donde Ron y Draco estaban durmiendo uno al lado del otro, abrazados y con sus trajes de padrinos muy maltrechos, ¡Espero que alguien tomara una foto de esto! Como si la hubiéramos invocado, Astoria, la novia de Draco llegó con una cámara mágica acompañada de Rossie y Hermione quienes estaban riendo de la escena, y Astoria tomó varias fotos de ellos.

—¿Se puede saber dónde estaban ustedes dos? ¿Y sus trajes? —Pregunto Hermione en cuanto reparo en nosotros.

—Hermione querida; mejor no preguntes, estos dos, seguro fueron a tener su noche de bodas. Filch menciono algo de ropa tirada por todo un corredor en dirección a las mazmorras—.

—¡Oh! Yo... este... sí, mejor no digan nada. Solo espero que no usaran un salón, eso sería perturbador—.

—Uhmm, un salón, interesante idea Hermione, ¿Qué dices Harry? ¿Estrenamos esa idea? —Dijo mi esposo metiendo su lengua en mi oído. Suspiro.

—Hermione, ¿Nunca creí que tuvieras una mente tan traviesa? —Conteste.

—Los más listos suelen ser bastante pasionales y creativos en el sexo, ¿Por qué creen que elegí a Draco? —Dijo Astoria con una sonrisa.

—Eso sobre las personas inteligentes me consta Astoria—Respondí poniendo rojo a mi esposo. No solo él podía jugar este juego.

—Harry... vámonos, creo que pueden estar ya sin nosotros—Dije Sev en medio de su sonrojo.

—Si, vayan, disfruten su casa "recién casados"—Dijo Rossie haciendo un ademan de "ya lárguense" con las manos.

Regresamos al castillo y nos fuimos por flu a nuestra casa.

Sobra decir que la prensa apenas se enteró de nuestro enlace, se dedicó a escribir barbaridad y media, desde que Severus me había lanzado un Imperius, hasta que me había dado un filtro de amor. Luego, cuando no pudieron probar nada de eso, sugirieron que yo era muy joven para él y que él era demasiado "viejo" para ser la pareja del "salvador del mundo mágico". Severus, sabiamente, me instó a ignorar cada artículo. Luego de meses, los rumores pararon y ahora querían una entrevista, nos llegaron invitaciones de varios periódicos y revistas. Rechazamos todas y cada una de ellas.

Ahora vivimos en Londres, en compañía de Hocicos. También me traje a mi lechuza nueva desde Hogwarts, la llame Lumos, y Sev compró otra, de color negro (por supuesto) a la que llamó Nox. Tenemos una vida tranquila, todo lo que se puede. Y ahora que soy auror, estoy pensando ir más allá y convertirme en el jefe de la oficina. Espero lograr cambiar algunas cosas, y Sev, él es ahora el director de Hogwarts, sigue siendo el "malvado murciélago de las mazmorras", pero ahora es el "director murciélago de las mazmorras". Él lo prefiere así. Y yo lo amo por eso también.