Celibato (O Como Volverte Irritable)


P.O.V. de Harry en el capítulo 16 y 17 de "Elementales, La Última Barrera"

Voy a matar a mi esposo. ¿A quién en su sano juicio se le ocurre la grandiosa idea del celibato? ¿¡A quien en nombre de Merlín!? Y el motivo por el cual llevo semanas sin sexo es por el maldito entrenamiento. Entiendo que ahorita estamos tratando de salvar el mundo ¡Otra vez! Pero qué hay de lo que yo quiero, de lo que Sev quiere, de lo que Luna y Rolf quieren.

La primera semana no fue tan difícil, solo nos dedicábamos a practicar y practicar. Pensé que aguantaría fácilmente, finalmente estábamos practicando cada quien por su cuenta. De parte mía, ya había logrado controlar perfectamente mi elemento en su forma líquida, me costaba más trabajo cuando era vapor de agua que cuando se trataba de hielo.

Para controlar el hielo necesitabas estar muy concentrado, pero para el vapor era difuso, y tu mente debía estar difusa y concentrada a la vez. Por eso era algo más difícil. Después de otra semana, lo logre, controle los tres estados de mi elemento. Ya había logrado convocar tormentas, y formar hielo completamente sólido en la montaña. Y el maldito celibato no ayudaba, sentía esa energía acumulándose y por más que intentaba no lograba dirigirla hacia mis nuevos poderes, mis emociones influían en ellos, pero no podía usarlas por completo. Era frustrante.

Cuándo Sev dijo que era hora de trabajar en equipo, mi corazón saltó de alegría. Por fin podría estar cerca de mi esposo otra vez, aunque no fuera de la forma que quería. Trabajar con Luna fue gratificante, con esa chica siempre había sentido una conexión especial, parecía vivir en un mundo aparte, pero es porque ella en sí, es un mundo aparte, por eso su elemento es tan fácilmente manejado por ella, el viento cambia a su voluntad porque ella misma es así de cambiante, fuerte y ligera, todo al mismo tiempo.

Trabajando con Rolf, me di cuenta de que el repite el patrón de Luna, es una persona fuerte, obstinada cuando de verdad desea algo, es una roca a la cual asirse, su mente es ordenada y fija. En cuanto tiene un objetivo claro, todo él, en cuerpo y alma, se entrega a lograrlo. Por eso me encontré con la sorpresa de que podía considerar fácilmente a Rolf un potencial amigo de por vida. Es la clase de persona que quieres tener cerca de ti. Mientras practicábamos, nos fuimos conociendo más y puedo decir que definitivamente lo considero ahora mi amigo.

Por fin después de un par de semanas me tocó trabajar con Severus. ¡Por Merlín! Lucia cansado y un poco ojeroso, era evidente que no dormía bien por las noches, y este entrenamiento lo estaba agotando. Aun así, logramos convocar cosas interesantes combinando nuestros poderes. Mi favorito hasta ahora ha sido el convocar una tormenta eléctrica con unos rayos tan potentes que podrían convertir a Voldemort en fritura.

Al mes de haber empezado el entrenamiento, recibimos la visita de McGonagall y Shacklebolt. Y Kingsley, ¡Demonios! Desde que esta con Rosmerta es tan... sarcástico, y no como Sev. Su visita no ayudó mucho a mejorar mis ánimos. No sé los demás, yo estoy que me lleva el diablo. Ahora además de estas "prácticas" debemos contactar a los elementales. Nadie parecía tener una idea de cómo hacerlo. Y entonces se me ocurrió volver a mis libros muggles. Ya una vez había funcionado mezclar técnicas de meditación muggles con la oclumancia. Quizás podíamos invocarlos usando esas técnicas para llamarlos hasta nuestra presencia. Afortunadamente, Sev apoyó mi idea y Rolf y Luna parecieron estar de acuerdo.

Al día siguiente haríamos la invocación. Toda esa noche casi no dormí. Pensaba en tantas cosas, en Voldemort, en mis padres, en canuto y los merodeadores, en Teddy, ¡Cuánto extrañaba a Teddy!, en mi vida con Sev, en cómo nos enamoramos, y en que nuestra vida siempre parecía estar al servicio de otros y no nos pertenecía enteramente. Cada paso que dábamos era visto y juzgado como si debiéramos rendir cuentas. Y no era justo. Ambos solo queríamos vivir una vida tranquila, amarnos, quizás en algún momento formar una familia. Y si nos decidíamos a hacer esto último, sería motivo de escrutinio, aún más del que ya estábamos expuestos.

Ambos soportábamos bien esta situación, pero ¿formar una familia? ¿con todos los reporteros pendientes de nosotros? ¿podríamos con eso? El destino del mundo me importaba en esos momentos porque eso es lo que se esperaba del "héroe del mundo mágico", bueno... sí me importaba que no terminara el mundo mágico. Es solo que a veces esto era... demasiado. A veces solo quería desaparecer.

Después de estos últimos meses, me di cuenta de que necesitaba cada vez más estar cerca de Severus. Quería que tuviéramos más tiempo juntos. Desde que nos casamos hemos tenido que arañar tiempo de donde pudiéramos, entre su trabajo como director y el mío como jefe de aurores, apenas teníamos tiempo para nosotros, ¿Cómo podríamos hacer una familia con tan poco tiempo disponible? ¿O tomar vacaciones siquiera? Empezaba a sentir todo esto como una losa en mis hombros. Pero de toda esa noche de insomnio saque una sola conclusión. Ya no más. Quería una familia, y la quería con Severus. Y no me importaba si el mundo quería que siguiéramos a su servicio, esta debía ser la última "misión", ya era hora de que otros se hicieran cargo.

Al día siguiente, y por fortuna; mi idea sirvió y los elementales se presentaron. La situación era algo más complicada de lo que esperaba ¿Cómo demonios íbamos a drenar aún más rápido las líneas?, si no fuera por Rolf, seguiríamos pensando cómo. Definitivamente era una persona especial. Cuando propuso crear "vida", supe que él tenía la mejor idea de todas. Crear algo así de complejo, drenaría muchísima magia.

El oasis que creamos entre los cuatro era perfecto. Generaciones de beduinos podrían ir ahí a repostar de su continuo peregrinar, y seguramente muchos animales se sentirían atraídos a él, creando un ecosistema propio.

Cuando cenábamos, vi las miradas que le dedicaba Rolf a Luna, ella fingía no darse cuenta, y supe que ambos estaban en el límite, ¡maldito celibato!, ya era hora de terminar con él. En cuanto terminamos de cenar, Rolf y yo nos miramos mutuamente, entendiendo lo que debía pasar. Ambos necesitábamos a nuestras parejas. Por eso no me sorprendió cuando cargo a luna en sus hombros y esta se dejó "llevar" dócilmente. Al parecer Luna tenía cierto gusto por sentirse "dominada" y no deje que mi cerebro tomará el control, tome a mi esposo de la misma forma que Rolf y lo lleve hasta mi tienda, aunque me gritaba cosas, yo no lo oía, sólo sabía una cosa. Esa noche el celibato terminaba.

No me importaba si alguien veía nuestra magia, si esta podía ser inestable, nada de eso me parecía importante, solo me importaba él. Y estaba decidido a que, por esa noche, todo fuera como debía ser, solo él y yo.