Hola a todos :D
Esperando a que todos se encuentre bien, les dejo el siguiente capítulo de este nuevo fic, de a poco se volverá más interesante. Lo más importante es que esta historia tiene para rato. Espero que les agrade y les doy las gracias desde ya a todos los lectores, sean anónimos o lo que siempre dejan reviews (aunque por ahora no hay ninguno #penita) pero no me preocupo porque lo que se empieza se termina :D)
Saludos a todos y un cariñoso abrazo!
Capítulo 2 : Una atracción inevitable.
-¡Me alegro que todo haya salido bien! – dijo Claire dándole un abrazo.
-Lo mejor de todo es que tenemos provisiones para los pequeños para varias semanas – dijo contenta Kitty.
-¿Nadie salió herido?- preguntó preocupada.
-Solo unos pequeños rasguños nada serio, no hubieron capturados que es lo más importante – contestó.
-¡Qué bien! – Dijo feliz su amiga – Lamento decir esto…pero hay una mala noticia.
-¿Qué paso? – preguntó asustada la gata negra.
-El reino requiere más espacio…para eso harán una especie de limpieza, demolerán no sé qué parte de aquí y construirán algo. Va a empeorar el asunto aquí – dijo molesta.
-¿Sabes cuándo? – Kitty preguntó igual de cabreada.
-Eso no sé, pero nosotros queremos hacer una protesta – respondió.
-Es algo…pero peor es nada. Aunque la mejor opción es irnos lo más pronto posible de aquí, no podemos seguir aguantando más abusos y menos pasar necesidades.
-Es verdad, trataré de comunicarme con Noah y Carlos para apurar los planes – dijo Claire.
Ella asintió y ambas fueron a convocar una reunión.
Varios días pasaron, después de esa llamada de atención en el cuartel el ambiente de trabajo se había vuelto más denso, todos estaban en alerta todo el tiempo, las rondas aumentaron ya que pensaban que los "marginales" entrarían a robar al palacio.
-Gato- le llamó Dulcinea al encontrárselo en el pasillo.
-¿Qué necesita? – preguntó el.
-Quiero hablar unos asuntos contigo – dijo ella.
-¿De qué sería? – volvió a preguntar.
-Pues- ella se le acercó un poco tentadora - Me he enterado que te portas mal allá afuera.
¿Ah? ¿De qué se trataba todo eso? ¿Desde cuándo tan interesada de lo que hacía el en sus tiempos libres?
Le había descolocado con lo que acababa de escuchar.
-Qué varias amigas mía que pertenece a la nobleza te han visto con varias…féminas…- dijo ella queriendo decir otra cosa pero no quería ser vulgar.
-Y… ¿A qué va esto? – preguntó extrañado.
-Que te tenía en un pedestal – dijo en tono de broma – Te estaba considerando para algo.
Grandioso…
-¿Te podrías portar mejor? – Preguntó ella con voz dulce - ¿Por mí?
Gato no sabía que responder, nunca le había viso de esa manera y le gustaría saber por qué ese cambio tan…imprevisto. No quería ser tan obvio y a la vez no ser tan duro. Ella no debería importarle lo que él hacía o dejara de hacer, la quería y todo pero ¿Qué seguridad le daba eso? No sacaba nada.
-Si así lo desea, lo haré – respondió el.
-Ay que bien – dijo ella y le besó la mejilla – Me debo ir, más tarde hablamos.
Gato se quedó estático con suerte reaccionó en tocarse la mejilla.
Kitty se encontraba marchando con su amiga para ir a la protesta, ellos se dirigían hasta la zona restringida e iban gritando, luchando para que no los pasaran a llevar nuevamente.
Al principio estaba todo tranquilo pero a medida que presionaban las cosas se volvieron feas. Comenzaron las amenazas, que llamarían a la Guardia Real y que no temían aprisionarlos a todos.
Así fue como se armó la rebelión, todos estaban peleando, lanzándose objeto, otros corrían.
Con tantos empujones Kitty perdió de vista a su amiga, salió como pudo del lugar para poder buscarla. Esperando a que ella se encontrara bien.
De pronto sintió un fuerte golpe en el hombro, se quejó del dolor sobándose la zona. Miró hacia atrás para ver quien había sido, fue uno de eso guardias debiluchos y de una patada le devolvió el favor.
A medida que ella avanzaba iba ayudando como podía a varios de sus conocidos quienes estaban en problemas, además que ellos no tenían armas para defenderse como ella o no tenían las mismas capacidades de lucha.
Claire estaba complicada, había salvado a un pequeño que perdió de vista a su madre y los guardias le iban a capturar. El problema es que consiguieron herir a la gata bicolor en su pierna, corría a duras penas ya que estaba sangrando mucho y para empeorar las cosas le estaba siguiendo tres guardias.
Intentó esconderse entre el bullicio detrás de unos objetos pero era imposible, conseguían pillarla todo el rato.
Estaba considerando rendirse, ya que no tenía muchas opciones…
Pero lo que pasó después la dejó helada y no encontraba la razón de lo que hizo él.
¡Era un Guardia Real! Lo supo por la capa que traía, era finísima y tenía los colores del reino más el uniforme que llevaba puesto. Un gato de color dorado que combinaba perfectamente con sus ojos y su pelaje…¡El desarmó a los otros guardias y la defendió!
-¿Por qué hiciste eso? – preguntó Claire consternada una vez que todos estaban inconscientes.
El ignoró la pregunta y cortó un pedazo de su capa.
-Hay que parar el sangrado... – dijo el haciendo el torniquete en su pierna – la miró - ¿Te sientes bien?
Claire lo observó, seguía sin entender nada.
-Si…me siento bien – contestó ella con tono desconfiado.
-Qué bien – dijo con una sonrisa – Debo irme.
Él se fue dejando con la duda clavada en su mente. Claire miró su pie, ahí estaba la tela completamente ensangrentada. Suspiró sin poder creerlo.
Kitty estaba agitada y agotada. Las veces que ha luchado han sido varias y en ese instante estaba siendo rodeada.
Tomó aire y se la ingenió para derrotarlos haciendo varias maniobras, saltando de un lado a otro. Al aterrizar en sus cuatros patas miró hacia al frente.
Por segunda vez se encontró con esos ojos verdes… Era el mismo guardia con el que había peleado hace varios días y otra vez tuvieron ese inexplicable contacto visual que duraba segundo pero realmente parecía minutos. Tenía una mirada de misterio…y ¿Tristeza? ¿Qué sería?
No lo descubriría porque el se lanzó e intento atraparla . Otra vez empezó otra batalla entre ellos dos.
Kitty estaba realmente fatigada, apenas podía esquivar las estocadas que Gato le daba, incluso le rozó en el brazo dejándole un feo corte.
Se quejó y se llevó la mano hasta la zona herida, dio un paso atrás y para mala suerte de ella se encontró con una pared. Estaba acorralada.
Lo desafió con la mirada, no le temía y Gato la apuntaba con la espada.
-¡Hazlo! – dijo ella apenas saliéndole la voz, estaba lista sea lo que sea el fuese a hacer.
La miró. Esos ojos le demostraban su determinación, no encontró miedo ni dudas en ellos. Una vez más se perdieron en ese contacto.
No supo por qué pero dejó de apuntarla con la espada.
-Vete- dijo el mirando al suelo, seguro que después se arrepentiría.
-¡Kitty! – llamó su amiga quien iba cojeando sosteniéndose en un barril.
La gata echó un vistazo a su contrincante, al ver que no le prestaba atención , se fue a ayudar a su amiga.
-¡Vámonos de aquí!- dijo ayudando a Claire a caminar para irse a su hogar, no tenía pinta de que se tranquilizara las cosas.
Como pudieron llegaron a la zona segura. De inmediato Claire comenzó a ayudar a su amiga.
-¿Por qué no sanas tu herida primero? No se ve bien e insistes en sanar mi brazo primero- dijo Kitty.
-Que ya estoy terminando... – respondió su amiga.
La gata seguía pensando en por qué ese Guardia la había dejado ir…¿Cuáles serían sus razones? Tuvo oportunidad suficiente para sentenciarla o arrestarla pero no, no fue así...
Desde la primera vez que se encontraron ella había estado distraía ¿Por qué tenían esos contactos tan enigmáticos?
Él es el enemigo y no podía tener ese tipo de…¿Sentimientos?
-¿Te sucede algo? – preguntó su amiga.
-No nada, solo estoy cansada, fue un duro día – contestó.
-Es cierto, se salió de control todo esto, temo por las consecuencias – agregó Claire.
-Primero debemos preocuparnos por las bajas y ver que haremos después …- dijo Kitty.
-¡¿Qué hiciste qué?! – preguntó Gato a su mejor amigo.
-Shhh – le silenció – No pude evitarlo…no podía dejarla en ese estado. Además que esa dama se sacrificó por un pequeño y terminó mal herida…
El conocía a Joey, siempre velaba por el lado justo. De hecho por el no trabajaría en esto solo lo hacía por necesidad, en este reino era difícil vivir con tantos prejuicios.
-Si está bien, te comprendo pero… ¿Te aseguraste que nadie te viera? – pregunto Gato.
-A los que vencí no era de nuestro escuadrón, con suerte pudieron reaccionar – respondió seguro.
-Ten cuidado…ni que se enteren que hiciste eso o peor…que te reconozcan – advirtió el gato naranja.
-Gato…sabes ya me estoy hartando de tanta mierda, esa gente tiene un mal vivir mientras que acá se regocijan y todo por esa estupidez de una línea fina…No sé para que los dejan así, viviendo de esa manera. Deberían dejarlo como mínimo.
Concordaba con él, eran realidades distintas y le apoyaba ¿Cuál era el fin de dejarlos vivir así? ¿Mostrar superioridad o qué?
Ellos poco podían hacer, solo eran súbitos nada más.
Ahora…la otra cuestión es que…¿Por qué demonios la dejó ir? Kitty era su nombre por lo que escuchó.
Ni siquiera él tenía la respuesta a esa duda.
Su mirada y su rostro estaban en su mente. Demostraba tanta valentía, determinación, no vacilaba ante las dificultades.
Era una atracción difícil de ignorar y reconocer. No era como mirar a Dulcinea que era un…vacío. Los de Kitty estaban llenos de fuerza, vitalidad, que a pesar de todo perseveraba, era independiente.
A pesar que la ha visto un par de veces, pudo notar que ella hacia eso solo para sobrevivir. No la estaba excusando pero algo le decía que no era mala, quizás por eso la dejo ir.
Trataría de no pensar en ella y seguir adelante para no confundir su cabeza, no era correcto, iba en contra de sus principios.
Dulcinea estaba en su cuarto pensando en la información que acababa de recibir. El plan de su padre era el siguiente: Para que todas tuvieras la opción y oportunidad, el decidió que la primera que se casara se quedaría con el palacio para ser reina. Aunque el resto de las hermanas igual podrían optar por los otros palacios, de hecho ninguna se quedaría en la "miseria" . Pero ese palacio era mucho más grande y poderoso. Ser la futura reina le daría muchos puntos a su favor.
Esto partiría cuando la menor cumpla la mayoría de edad que sería dentro de un mes.
Su padre daría el visto bueno al que eligieran para aprobarlo, lo que más pidió es que fuera de una familia importante, mejor si era de otro reino para unificarlos y seguir en la punta.
Ella quería este palacio como de lugar el problema es que sus dos hermanas mayores tenían más posibilidades porque tenían sus pretendientes.
Lanzó unas de sus figuras al suelo. No quería permitir eso, no estaba dispuesta a quedarse con las sobras para eso ella estaba planeando algo pronto.
Gato sería su objetivo. Si, él es un simple guardia real pero podía usarlo de varias maneras. Sabía que él sentía cosas por ella así que haría todo lo que ella pidiera, podía manipularlo a su conveniencia.
Eran dos opciones, que lo ascendieran como su guardaespaldas, que la lleve a varios reinos y buscar a alguien con las características que pedía su padre.
La otra opción es lograr que lo ascendieran a algo mayor cosa que valga un tanto para su padre. Podría ser el encargado de la seguridad del reino, total eso era importante ¿o no?.
Si fuera el caso, se casaba con él, lograría el poder y una vez listo podría deshacerse misteriosamente de él y buscar a otra persona que de verdad le mereciera, que estuviera a su altura, y en el mejor de los casos unificaba el reino con otro.
Era un plan extenso pero con tal de cumplir sus ambiciones no le importaba. Lo importante era avanzar lo máximo posible antes que unas de sus hermanas le ganara.
Sonrió altaneramente.
Lo que no sabía Dulcinea es que a pesar de haber pasado varias semanas desde que Gato dejó libre a Kitty, no paraba de pensar en ella por más que lo intentaba, no podía evitarlo… Además se la había encontrado un par de veces en otras situaciones, obviamente no frente a frente. Esto hacia que le llamara la atención la forma de actuar de ella. Esa elegancia y habilidad para enfrentar al enemigo…le atraía.
Menudo lío que tenía en su cabeza.
Lo mismo pasaba con Kitty, algo se estaba formando. Tampoco sabía que pasaba con ella. Es decir ¿Por qué sentía esa…chispa en los ojos de él? ¿Era…química?
Sentía que algo podía ofrecerle, demostró un poco de "sensibilidad· de dejarla ir. Le transmitía…esa sensación extraña, como si lo conociera…claro, esto no era así… Pero, tenía esa tristeza en su ser, sentía curiosidad, quería saber que le causaba eso siendo que él no pasaba ninguna necesidad, tenía una vida cómoda.
Quería hablar de eso con su amiga, ojalas pudiera ayudarla con esto por último que le diera un palo en la cabeza para que se le pasara.
Hablando de ella, en las últimas semanas se estaba comportando rara. A veces salía sin avisar, llegaba tarde. Nunca le decía que haría, antes…si le contaba ¿Qué será?
En vista que no le quería contar decidió que un día de esto lo averiguaría siguiéndola cuando saliera. Sin que ella sospechara nada.
Shan shan shaaan
Como ya ven, de a poco se está formando la historia un poquito más interesante , creo xD Espero que le haya gustado, o si no haganmelo saber :D agradeceré sus reviews si fuera así.
Nos vemos a la próxima y que tengan un buen fin de semana.
