¡Hola que tal! Aquí les traigo el siguiente capítulo de estes fic, espero que lo esten disfrutando y gustando. Se agradecerá los reviews que me dejen :D
¡Disfruten!
Capítulo 3: Una batalla interna.
Claire corría cautelosamente por las calles del reino, ella escondía su identidad con una capa para pasar desapercibida. Después de unos minutos de recorrer varios lados entró en una taberna, ese lugar era seguro ya que estaba oculto y solo unos pocos conocían su ubicación. Ahí iban todo tipo de gente, es decir, estaban los "marginados" pero también los plebeyos quienes encontraban injustas las medidas del reinos además contaban que antiguamente se convivía tranquilamente como en ese lugar así recordaban los tiempos felices.
La gata bicolor se dirigió a la mesa que estaba en una esquina, se sentó ahí y luego se quitó la capa para después esperar.
Mientras lo hacia ella sacó la tela con la que el Guardia Real le había hecho el torniquete. A pesar de estar en mal estado significaba mucho para ella así que lo guardó. Sonrió
Desde ese acontecimiento varias cosas habían pasado. Claire decidió buscar aquel guardia que le había ayudado y saber sus razones ¡Obviamente debía haber una! Ese tipo de gente no arriesgaría su reputación y trabajo por esto y este tema le anduvo rondando varios días así que comenzó su búsqueda.
No fue fácil, fueron varias semanas perdidas y también se le complicaba ya que no sabía que excusa darle a Kitty quien no tiene un pelo de tonta.
Finalmente lo encontró, se tuvo que colar en el reino y le pilló haciendo una ronda nocturna en ese sector. Con lo poco y nada que sabía sobre pasar desapercibida …y en ese lugar… uf… incluso arriesgandose de que supondría que no le haría nada…
Se escondió en la zona más oscura y llamó su atención cuando el pasó por esa zona.
El gato de colores dorados se impresionó al reconocer a la dame del pie vendado quien ahora se encontraba mejor ya que la herida ya estaba mejor.
-¿Qué hace usted aquí?- preguntó susurrando.
-Necesito hablar contigo…-le respondió suavemente.
El miró hacia atrás para asegurarse de que nadie le estuviera observando y que no hubiera peligro para ella.
-Bien…pero que no sea aquí – le dijo Joey – Permiso- agregó para luego tomar su mano y se la llevó lejos de ahí a un paso apresurado. Ella a duras penas le seguía, digamos que no estaba muy en forma. Se prometió que le pediría ayuda a su amiga algún día.
Después de que Joey la llevara por muchas calles y pasajes, entraron por una zona oculta, una especie de laberinto que con suerte pudo divisar el camino por la poca posibilidad que había. Es ahí cuando conoció esa taberna.
-Aquí será ideal conversar, no correremos ningún peligro- dijo el con una amable sonrisa –Veo que su pie esta mejor- agregó. Ella asintió agradecida, la verdad es que no sabía cómo reaccionar.
-Eh…iré directo al grano…¿Por qué me tratas así?
-Siempre hay que tratar bien a una dama por supuesto – contestó.
-Lo agradezco pero…Sabes que no me refiero a esto…¿Por qué no me dejaste morir? Se supone que es nuestro destino…somos la escoria -dijo Claire mirándolo seriamente.
El suspiró frustrado ya que no le agradaba ese término.
-Primero que nada no te trates de esa manera – dijo el – En cuanto a lo otro…Odio esta mierda de clasificar al resto por no cumplir con sus "estándares" de su estúpida línea. Cada vez que veo esto…más rabia me da, es injusto y no puedo hacer mucho, al verte salvar a ese pequeño…no aguanté, no podía dejarlos así- respondió.
Claire no se esperó una respuesta como esa se supone que ellos no pensaban de esa forma.
-Me alegro saber que no eres como el resto…creía que todos eran clasista con todo este cuento…-dijo Claire- Agradezco lo que hiciste.
-No tienes por qué agradecer – le dijo con una sonrisa, ella le respondió el gesto.
Después de unas cuantas preguntas más la conversación se tornó agradable todo fluía con normalidad incluso perdieron la noción del tiempo.
Pasaban los días y ellos se juntaban regularmente, creció esa amistad junto a la confianza hasta el punto que dieron un riesgoso paso, comenzaron a salir. Ahora Joey ayudaba al círculo de Claire, cautelosamente claro para que no sospecharan de él. Incluso quería ayudar en los planes de escapar el reino.
Por supuesto que ningunos de sus mejores amigos sabía sobre esto.
Joey por fin había llegado a la taberna y la gata bicolor lo recibió con un cariñoso beso.
Pero…
-¡Claire! – gritó Kitty al ver la escena.
-¡Kitty! ¡¿Qué demonios haces aquí?!- preguntó a su amiga exaltada por la sorpresa de verla allí. Ella y su loca habilidad de ninja…
Joey tan solo estaba congelado y avergonzado a la vez, no supo cómo reaccionar ya que obviamente no se esperaba eso.
-¡Lo mismo te iba a preguntar a ti!- contestó la gata.
Que más daba…ya le había pillado.
-¿Me esperas unos segundos? No me tomará mucho tiempo – dijo Claire a su pareja, el asintió.
Kitty estaba incrédula…así que esa era la razón de esas desapariciones de la nada y tan a menudo, eso no es nada ni siquiera fue capaz de contarle…se supone que son como hermana.
-¿Sabes en el lio que te estas metiendo? ¡Es un Guardia Real y estas saliendo con él! ¿No le tomas el peso a eso? ¡Más encima me lo ocultas!- dijo Kitty desahogándose.
-Precisamente temía que reaccionaras de esa forma y aunque no lo creas…¡Te iba a contar dentro de poco!- se trató de defender ella.
-De todos los gatos que hay… ¡Tenías que elegir al más complicado!- reclamó Kitty.
-¿Quieres calmarte? ¡Deja que te explique por lo menos!- dijo Claire , su amiga refunfuñó y luego asintió -¡Esto es distinto!¡El es distinto! ¡El me salvó aquel día de la marcha! – agregó ella –No es como el resto…
-¿Y si es una trampa? – preguntó desconfiada.
-¿Tú crees que él estaría acá? Si fuera el punto ya estaría en la cárcel – respondió Claire.
-Pareces una adolescente enamorada – le regañó Kitty.
-La verdad es que si… ¡Ay! ¡Qué alivio que ya sepas – agregó la gata bicolor abrazándola.
-Si claro... tuve que seguirte – dijo ella.
-Eres pesada…-dijo Claire al separarse y la miró amorrada –Ah…otra cosa, por medio de Joey…estuve buscando una medicina para un pequeño que está grave ¿Te acuerdas?
-Sí, perfectamente – contestó tristemente.
-Toma- dijo la gata bicolor pasándole un papel – Me trajo la ubicación de ella, me dijo que hay que ir de noche.
-Espera…
-Sí, llegaste en el momento indicado – dijo con una sonrisa –Nuestra reunión iba a ser corta y te iba a contar todo esto esta noche…¡Las constelaciones se alinean! ¡Y tú no me creías!
La gata negra rodó los ojos.
-Ya…me detendré – dijo ella –Solo ten cuidado
-Lo tendré y tú sigue disfrutando de tu velada – dijo Kitty y se marchó rápidamente de ahí.
¡Quién iba a imaginarlo! Tanta información en una sola noche, su amiga en una relación sentimental con una Guardia Real ¿Podría ser más loco el asunto? El lado positivo es que ahora contaban con una especie de espía en la zona alta quien podía ayudar con la escapada.
Echó un vistazo al papel para leer bien la ubicación, era pan comido ya que quedaba relativamente cerca y ya era de noche. Mientras más pronto actuara más rápido obtendría los medicamentos para el pequeño.
Se abrió camino por las distintas calles del lugar y asi llegar al objetivo. Era una tienda de medicinas pero estaba cerrado con mucha seguridad en la puerta principal. Decidió ir a la parte trasera.
Observó para ver que no había moros en la costa, se coló para ese sector. Por fortuna había una puerta trasera que fácilmente podía romperla. Sacó su cuchillo y comenzó a forzar, solo le tomó unos minutos.
Entró y descubrió que había varios estantes con una infinidad de remedios, pensó que tardaría pero vió que estaba ordenada alfabéticamente. Revisó el nombre y calculó más o menos donde podría estar dicho medicamentos. Con mucha paciencia empezó a buscar.
Luego de varios minutos finalmente encontró el frasco. Sonrió aliviada.
-¡Detente!- escuchó ella una conocida voz.
Al darse vuelta reconoció a ese gato de tonos naranjos y ojos verdes...
-Deja de entrometerte en mi camino – espetó ella fríamente desafiándolo con la mirada, en ese instante hubo contacto visual como las otras oportunidades.
-¿Por qué haces esto? – preguntó Gato dudando que hacer.
-Es obvio ¿o no? Solo sobrevivo a diferencia tuya no nací en una cuna de oro- le contestó tajantemente.
Gato la miraba, le sorprendía la valentía de cómo lo enfrentaba, no había conocido a alguien así jamás.
Pero sentir lastima por ella era un error…
-Te he dado varias oportunidades pero insistes en tentar tu suerte- contestó.
-Bueno hazte a un lado y será más sencilla tu vida- le respondió de vuelta ella.
-¡Devuelve eso!- exigió Gato.
-¡Jamás!- contestó tercamente.
Ella intentó correr pero Gato vio sus intenciones y rápidamente se lanzó para agarrar su muñeca firmemente.
-¡Quítame las manos de encima!- reclamó ella de forma amenazante mientras forcejeaba para soltarse y otra vez se volvieron a mirar, perdiéndose…
Ni siquiera Gato sabía que estaba haciendo, lo normal era arrestarla y listo se acababa. Pero no, ahí estaba ese contacto, esa tensión…buscando como entenderse con sus ojos. Después de unos eternos segundos Kitty fue quién cortó el contacto. Le estaban pasando cosas y no era buena idea permitirlas
Se soltó de su agarre de un solo movimiento, estaba dispuesta a escapar de ahí como de lugar, rápidamente se volteó y antes que pudiera salir, tal como si fuera un deja vu, una espada estaba delante de ella haciéndola frenar en seco.
Gato se le lanzó encima para poder atraparla. Esto causó que lucharan en el suelo, cuerpo a cuerpo, sin ningún arma en mano ya que en el forcejeó a la gata se le cayó la medicina y su cuchilla.
Comenzaron a rodar por el suelo dejando un solo desastre en el lugar, las cosas se caían, se volteaban los muebles y enseres.
Gato giró bruscamente y empujó a la gata hacia un lado luego se lanzó encima de ella y agarró sus manos poniéndola a los costados para aprisionarla. Kitty entrecerró los ojos al tenerlo frente a frente y ambos respiraban agitadamente.
De forma apresurada la gata con sus dos piernas y con todas sus fuerzas impulsó a su contrincante hacia un lado. Una vez que se liberó de él corrió en sus cuatro patas para alcanzar el arma y la medicina. Tuvo que esquivar con dificultad un par de veces al gato naranja quien intentaba atraparla. Ella rodeó un mueble para poder salir por la puerta.
La persecución siguió afuera corrían velozmente por varias calles para Kitty era difícil ya que con esto estaba llamando mucho la atención así que prefirió subir unos muros para llegar a los techos e intentar perder al guardia
Obviamente Gato no se iba a detener, se enfocó tanto en seguirla que no notó que llegaron a su "territorio", eso le estaba complicando ya que a medida que avanzaba el entorno se volvía más oscuro pero él se concentró en no perderla, en varias oportunidades casi le acorrala pero ella lograba ingeniársela para escapar. Esto cambió cuando el gato naranja le funcionaron los planes y ahora se encontraban frente a frente.
Y encima se pone a llover, era más complicado moverse.
Pelearon de nuevo a pesar de las condiciones, apenas podía luchar ya que estaban fatigados, respiraban entrecortadamente…El ambiente se notaba tenso. Estuvieron varios minutos así. Kitty sabía que si seguían de esta forma no acabarían nunca, ninguno de los dos iba a ceder. Echó un vistazo rápido a su alrededor para ver que podía hacer.
Divisó una cuerda que estaba tensada entre dos casas que cruzaba una plazuela debajo de esta, ahí notó lo mucho que había llovido por los charcos de lodos que se formaron.
Esquivó una estocada de Gato, rodó y pegó un buen salto hacia la cuerda, con esfuerzo comenzó a cruzarla colgando de ella. El gato naranja no desistió y le siguió hasta pillarle el paso, el estaba decidido.
La gata sin pensarlo y con dificultad, con la mano en la que tenía el cuchillo cortó la cuerda. Mientras que su oponente se dio un buen baño de lodo en el suelo, ella se balanceó y saltó al otro extremo a duras pena.
Gato se quitaba el exceso de lodo en su cuerpo y a la vez observaba como la ladrona se le escapaba.
Genial…otra vez, se sentía muy frustrado maldiciendo internamente.
-¿Y a ti qué te pasó?- preguntó Joey al ver entrar a Gato en ese estado.
-Mejor ni te cuento- contestó él y se dirigió al baño para poder asearse.
Esta vez estaba arrepentido de haberla dejado ir ese día en que no pudo derrotarla, tenía la oportunidad de finiquitar este tema…¡Pero no! Sus hechizante ojos azules no se lo permitieron. Es la forma que podía definir aquella mirada.
¿Había dicho hechizante?¡No estaba bien!
No podía evitarlo, le llamaba la atención que una dama como ella luchara con esa determinación y valentía. Estaba muy confundido, no sabía que pasaba con su cabeza, no sabía por qué le pasaba esto ni tampoco cómo controlar este asunto. Tenía que solucionar todo este rollo que había provocado, esto claramente es un error.
Suspiró agobiado.
-¡Gato!¡Te llama la princesa Dulcinea! ¡Te necesita en diez minutos!- le avisó su amigo desde el otro lado de la puerta -¡Sin irse de boca si! – le bromeó.
-¡Cierra el hocico!- le contestó cabreado.
El gato naranja se arregló lo más rápido posible, se despidió de Joey con un gesto y se encaminó al palacio, precisamente a las afuera de la habitación de Dulcinea.
Golpeó suavemente la puerta y a los pocos segundos ella abrió la puerta.
-Buenas noches, usted mandó a llamarme – dijo Gato.
-Hola, sí, ven pasa- dijo la gata blanca halándolo de un brazo.
El gato naranja estaba nervioso en ese instante, o sea ¡Se encontraba solo con la princesa Dulcinea en su habitación! Y si lo pillaban ahí…eso si sería un problema.
-Dígame… ¿Qué necesita? – preguntó.
-Un gran favor, si me ayudas en esto…- dijo ella acercándose de forma seductora hacia el…-Tendrás una gran recompensa.
¿Qué era eso que le coqueteara? Ya no era primera vez...
El gato de ojos verde la miró directamente…su rostro tan fino y tan delicado…tan dulce…hacia que perdiera la cabeza. Aunque nunca tan lindo como aquel rostro de esa particular ladrona…
Espera ¿Qué?
La gata blanca lo abrazó y acercó más su rostro…
Si que tenía un tremendo lío en su cabeza ya ni sabía que hacer…
-Lo que usted necesite, yo lo haré – dijo el gato naranja, ella sonrió ampliamente.
-Quiero que me acompañe a un viaje…- dijo insinuante.
Gato tragó nerviosamente.
-¿Cuándo sería?- preguntó una vez más.
-Eso te avisaré dentro de unos días, tengo que arreglar unos asuntillos…Viajaremos solos – agregó ella.
Dulcinea beso tiernamente la mejilla de Gato muy cerca de su boca, tentándolo.
-Gracias- dijo ella
-C-cuando quiera – dijo él a duras penas.
Ella río levemente por su reacción, lo tenía en sus manos prácticamente…
-No quiero que arriesgues más tu pellejo, vete. Te mantendré al tanto de todo – dijo la gata blanca.
El asintió levemente y se marchó del lugar
Vaya día…
Kitty se encontraba a las afuera de su casa pateando muy irritada todo lo que pillaba a su paso. A todo esto la lluvia ya había cesado.
¡Malditos momentos de tensión! ¡Maldita sea esos estúpidos contacto visuales y esa encantadora mirada!
¡No podía estar pasándole esto! ¡Si era una química inevitable! Si bien no eran momentos muy íntimos como dos tortolos o parejas…era ese ambiente extraño e inexplicable que se formaban..
¡Tendría que encontrar la manera de que se le pasara toda esa locura! Exacto…Locura es el clasificativo correcto ¡Él es el enemigo!
Claire salió de la casa al sentir todo ese ruido sorprendiéndose de ver a Kitty "pateando" la perra (era la forma que ellos se referían cuando alguien se encontraba muy enfadada).
-¿Kitty que te pasa? – le preguntó ella, esperó unos minutos y al ver que no le respondió agregó – No pasa nada si no pudiste conseguir la medicina, puedo decirle a Joey.
-Si conseguí la medicina – contestó finalmente.
-Entonces ¿Por qué estás asi?- preguntó ella.
Volvió a quedarse en silencio, debatió en su mente si era buena idea contarle lo que le estaba pasando…
Decidió que no, lo más probable es que esta tontera se le pasaría pronto además que era poco probable encontrárselo de nuevo y si fuera el caso pelearía, no era un tema que debía preocuparse.
Optó por mentirle.
-¡No sabes la bronca que me da cuando veo que esos idiotas abusan de su poder!- se descargó ella
-A todos…pero pronto nos iremos de aquí, no es necesario que reacciones así – dijo tiernamente Claire.
-Necesitaba desahogarme…era esto o ir a pelear para mejorar mi habilidad – tentó ella, sabía que su hermana-amiga no le gustaba.
-No vuelvas a esas estúpidas batallas – dijo enojada –Ya eres hábil para qué más.
-Entonces déjame ser- respondió en tono de broma. Claire negó con la cabeza.
-Ven entremos mejor, tomemos unas infusiones y vamos a darle el remedio al pequeño – ofreció ella. Kitty asintió.
Mientras la gata acompañaba a su amiga para darle la medicina al pequeño, ella tomaba su agua.
Bostezó pesadamente y en su interior se juró que buscaría una solución para quitarse este "encanto".
