¡Hola a todos! Aquí vengo a cumplir con mi palabra de subir el fic cada Domingo jaja (aunque ya es Lunes de madrugada xD) Sin más le dejo con el capítulo de hoy!
Capítulo 7: La llave y algo más.
Han pasado varias semanas desde la última vez que vio a la gata de tonos oscuros y Gato aún tenía esa duda existencial de que hacer, ni siquiera estaba seguro si la capturaría, es decir, temía que pasara lo mismo.
De cierta forma era extraño ya que cada vez que iba a hacer las rondas estaba pendiente de que si veía a Kitty como si fuera una necesidad. Y sí... comenzó a llamarla por su nombre ni siquiera notó desde cuando dejó de llamarla ladrona. Ese beso dejó consecuencias en su cabeza.
Exhaló, se preguntaba cómo mierda llegó a ese punto.
El gato naranja caminaba por los alrededores del gran palacio, lo usual, supuestamente no debería de encontrarse con Dulcinea ya que era de madrugada. Esa noche el destino quiso otra cosa porque la princesa apareció oculta con un pañuelo en la cabeza para ocultarse ya que a esas horas no se le permitía estar en pie. Llamó la atención del Guardia Real haciendo que perdiera el hilo de sus pensamientos.
Gato maldijo internamente, no le quedó otra opción que saludarle moviendo levemente la cabeza.
Ella en cambio se dirigió a él y le agarró de un brazo arrastrándolo a una zona más oculta y privada donde los árboles y el muro del palacio les cubría.
-Gato ¿Por qué me has evitado todo este tiempo? – preguntó seria y dolida.
Gato miró al suelo, no quería verla a los ojos porque sabía que retrocedería todo lo que había avanzado. Aunque también era buen momento para zanjar este asunto, le importaba un comino si se reía o en el peor de los casos que hiciera que lo echaran de su trabajo.
-Con todo respeto…Hay ciertas actitudes suya que me hizo pensar que había algo mutuo, no sé si me entiende – explicó el – Quizás lo malinterpreté y me pareció incorrecto por esa razón me alejé.
La princesa quedó en silencio, sus sospechas eran verdaderas tanto como lo sentimiento que él tenía por ella como la pérdida de control sobre él.
- Pero Gato…tú sabes que mi entorno no me permite ser libre por eso a veces te ignoraba y cuando podía estar a solas contigo me permitía esas situaciones – dijo falsamente dolida.
Para el guardia solo fueron excusas, es decir, ni siquiera confesó sus sentimientos. Debía ser fuerte.
-Siempre serás mi favorito, el que me ayuda en todo, el que siempre está ahí para mí – halagó ella – Fuera por mi otro cuento se estaría contando. Te extraño.
-Lo siento princesa, solo seguiré cumpliendo con mi trabajo – dijo firmemente – Con permiso – se despidió el antes que perdiera la compostura. Él se dio vuelta, dispuesto a irse del lugar pero esta vez sintió que le halaron de su brazo.
Inesperadamente ella le besó de forma apasionada.
Él no correspondió el gesto, se quedó estático como una estatua. No le causó nada, era un beso frío como si estuviera besando a la pared. No sabía si era porque la había dejado atrás o porque era falso o simplemente las dos cosas.
Si esto hubiese pasado hace unos meses quizás hubiera sentido mucha felicidad pero no era el caso.
-Perdón Princesa Dulcinea, lo único que puedo ofrecerle es mi amistad – dijo Gato y se fue de ahí.
Dulcinea se quedó plantada como un árbol, no podía creerlo, estaba furiosa ya que su plan se estaba yendo a la mierda y no entendía como de un día para otro dejó de tenerlo en sus manos, ya no podía manipularlo como antes.
¿Estará la posibilidad que otra cosa estaría afectando todo esto?
No lo sabía pero si sabía que tendría que buscar la forma de ascenderlo a guardaespaldas personal de ella y volver a tomar el control
Kitty pudo observar la reciente escena desde su escondite en el segundo piso, entrecerró los ojos, molesta.
Ya decía que no le afectaría nada si es que veía al guardia de nuevo y ahora que se lo encontró en plena misión le salió el tiro por la culata. Debía escabullirse a altas horas de la noche para ir por la llave pero no tenía planeado eso siendo que es un palacio enorme y la probabilidad de encontrarlo eran baja.
Vaya suerte..
Refunfuñó por lo bajo y continuó su tarea. Escaló hasta una ventana que estaba media abierta y entró por ahí. Ella sacó un papel en donde tenía anotado las indicaciones de Joey quien estaría cubriendo la primera planta para que no la pillaran, su "cuñado" le aseguró que no habría problemas a esa hora.
Entonces ella debía seguir un pasillo que tenía un retrato del Rey, el cual no tardó en encontrar, siguió hasta el fondo y descubriría que el camino se dividía en dos, tenía que tomar el izquierdo.
"Encontraras una puerta, ábrela con cuidado porque suena un montón, es muy vieja. Te llevará a una escalera que baja a una especie de sótano. Abre esa puerta y ante ti verás una habitación llena de llaves colgadas.
Observa bien este dibujo"
La gata se fijó en cada detalle de este objeto, no podía equivocarse, había mucho en juego. Kitty comparaba las llaves con el dibujo, era una tarea tediosa más para ella que suele ser muy ansiosa. Se armó de paciencia mientras que en su mano pasaron varias llaves de distinto material bronce, plata incluso encontró una de oro.
¡No entendía por qué tenían tantas de esas payasadas!
En un momento estuvo cerca de mandar todo al carajo pero finalmente encontró la dichosa llave la cual lucia muy antigua. Sin lugar a duda debía ser esa.
Sonrió satisfecha y escondió el objeto en su bota.
Comenzó a hacer el camino de vuelta con cuidado y en silencio absoluto para no dejar ningún tipo de pista de que alguien estuvo ahí. Cerró la puerta ruidosa y se fue al pasillo donde había llegado en un principio y así se dirigía a la ventana por la que había entrado.
-¿Kitty?
Sus pies se detuvieron en seco al escuchar y reconocer esa voz...
¿No que se suponía que no había nadie? Y lo más importante ¿Cómo demonios sabía su nombre?
Ella volteó serenamente y pudo ver al Guardia Real a un par de metros frente a ella.
-Chico naranja – dijo ella con simpleza tal como a quien lo hubieran pillado en una travesura.
-¿Qué estás haciendo? – dijo seriamente, nunca se esperó encontrársela en el palacio,
-Ya te lo he dicho, sólo sobrevivo – respondió ella poniendo una mano en la cadera.
-¿Así? ¿Y que llevas esta vez? - volvió a preguntar en tono neutral.
-Nada – mintió ella. Gato levantó una ceja, no le creyó – No tuve suerte en encontrar algo que podía estar aquí.
-Sí seguro que te arriesgaste viniendo en vano – dijo él – Suena como si te gustara el peligro – desafió.
-La verdad es que sí ¿A ti no? – provocó ella de vuelta.
En ese momento se escucharon unos pasos que se acercaban. En un lapso corto el guardia tomó a Kitty de un brazo y entraron en una habitación oscura. La gata iba a reclamar pero la detuvo tapándole la boca.
-Shh- le indicó
Escuchó atentamente que sus compañeros pasaron de largo.
-¿Por qué me ayudas? – exigió saber la gata.
-Sabes, ni yo lo sé – contestó sinceramente él en voz baja.
-Es bastante raro te diré – agregó ella.
-No me compliques más la cosas – dijo Gato haciendo alusión a la tensión que existían entre ellos más que en la situación en sí.
-Y tu tampoco a mí – dijo ella mirándolo.
La luz de la luna apenas iluminaba la habitación desde la ventana y a esa altura los dos se encontraban amuy corta distancia pudiendo notar la química que se había vuelto a formar en el ambiente, tan solo mirándose intensa y fijamente. Ambos vacilaban en que hacer, si correr, pelear, atraparla... el ambiente les estaba poniendo nerviosos.
Sin razón alguna Gato se comenzó a acercarse un poco más mientras que Kitty dio un paso atrás sabiendo que si no lo evitaba ahora no habría forma de detener todo este cuento.
Pero su espalda chocó con la pared. Ya no había nada más que hacer…
Ella levantó la vista encontrándose de nuevo con esa mirada que tanto le hechizaba.
Gato a este punto ya no le importaba sus acciones. Él pudo notar la inquietud de ese par de ojos azules que por cierto la luz de la luna le daba otro toque a su semblante…
Solo los separaba unos centímetros. Dudosamente la gata se inclinó para acercarse otro poco y se detuvo para mirarlo para ver que haría él.
Al gato naranja le estaba pareciendo una eternidad así que la beso finalmente. En un principio fue lento pero a medida que pasaba los segundos se fue profundizando demostrando todos los sentimientos reprimidos que ellos tenían.
Se separaron unos centímetros solo por aire y retomaron el gesto por otros segundos más, era agradable la sensación que estaban sientiendo.
-Esto…está mal…-dijo la gata entre besos
-¿Por qué?- contestó rápidamente Gato si detenerse.
-Se supone…que te odio – respondió.
-Esfuérzate un poco más…- dijo él - Porque no se te nota – agregó. La gata pasó su mano por el cuello de él, besándolo otro rato más, es como si no pudiera evitarlo siendo adictivo. No sabía si era porque estaba con su enemigo o porque estaba escondiéndose o quizás ambas, le daba una pisca de adrenalina y diversión.
Por parte del gato naranja sujetó la cintura de ella profundizando más el beso pero en ese instante perdieron el equilibrio y cayeron.
-Al parecer eres fácil de encantar – dijo ella encima de él manteniendo la distancia
-¿Por qué? – preguntó Gato.
-Por esa princesa, también te gusta el peligro – respondió
¿Cómo supo? Daba igual porque la comparación de esto era enorme. Obvio que no se lo iba hacer saber
-¿Celosa acaso? – preguntó provocándola
-No pero era para que lo supieras – respondió ella mintiendo.
-Seguro – agregó no creyéndole nada.
Pero era verdad, la gata sintió algo pero no iba reconocerlo tampoco. Ella iba a reclamar pero Gato la interrumpió con otro beso.
En fin era como una pelea de besos que otra cosa, nada de lo que ellos tenían pensado hacer.
Uff... a Kitty le estaba resultando difícil contenerse pero la misión estaba ahí y la estaba arriesgando. Sintió que la llave ganó más peso en su bota haciéndole recordar más aún.
Detuvo el beso, Gato la miró confuso pero ella le devolvió una mirada traviesa.
-Esto es tentar la suerte – dijo ella – Debo irme, supongo que no me detendrás.
-¿Qué crees tu? – siguió él.
-Que no – respondió ella y de un rápido movimiento dejó un pequeño beso para luego dar una voltereta llegando a la ventana, echó un vistazo veloz para ver la ruta de escape.
-Ya ves el por qué me gusta el peligro – provocó ella y guiñó un ojo antes de saltar a una especie de soga con banderines la cual cortó para poder balancearse y descender al piso.
Gato se puso de pie y observó cómo se iba Kitty, apoyando sus manos en el borde de la ventana. Al perderla de vista…el peso de consciencia llegó, es decir, lo que acaba de pasar iba a tener consecuencias. Su batalla en su interior se intensificó.
¿En qué momento llegó a este punto?
No sabía cómo explicarlo pero cuando estaba con ella era como si la química los atrapara y se fueran a otro tiempo, no tenía fuerza en sus decisiones.
Vaya lío
La gata ya había llegado a su zona e iba caminando por la calle ya que no corría peligro
¿Qué pasaba si se enamoraba de él? Los sucesos recientes no paraban de repetirse en su mente.
Era bastante extraño y distinto a lo que ella conocía sobre el amor, no era típico, usualmente son las palabras lo que expresaban los sentimientos, al verse seguido o tonterías como esas. Este no era el caso, ellos no se veía seguido, los encuentros que han tenido era difícil de explicar, todo se expresaba con acciones, miradas y de manera casual.
¿Era destino?
Quería evitarlo pero sentía que ya era tarde ¿Qué pasará en un futuro encuentro?
-¡Cuidado Kitty! ¡Por poco se te viene esa caja encima! – le advirtió un lugareño - ¿Estás en las nubes o qué?
La verdad es que sí.
-Lo siento, estaba pendiente de los planes, he estado ocupadísima con eso – mintió la gata – Adiós.
Cuando llegó a casa descubrió que su amiga aún estaba en pie. Kitty se lanzó al sofá que había ahí, cerró los ojos, estaba cansada.
-¿Cómo te fue? – preguntó su amiga.
-Bien – dijo ella y sacó la llave de su bota – Paso dos listo.
Su amigo la miró felizmente – Dentro de poco no iremos de esta porquería.
-¡Claro que sí! – apoyó la gata sentándose esta vez, no se dio cuenta pero se perdió en sus pensamiento haciendo memoria de lo que pasó.
Gracioso que ni siquiera se sabía el nombre del guardia.
-¿Te sucede algo? – preguntó extrañada Claire.
-No nada ¿Por qué? – preguntó la gata
-Porque estas sonriendo como una idiota – respondió su amiga. Kitty la fulminó con la mirada.
-¿Y tu no te has visto en el espejo cuando ves a Joey – contraatacó la gata oscura. Claire alzó una ceja.
-Por eso mismo lo digo – se defendió.
A esta no se le va ninguna.
-No, no hay nadie si es lo que crees- aclaró Kitty –Solo recuerdo lo divertido que fue burlar a esos tontos guardias.
-Sí como digas – dijo Claire
-Jódete – le respondió ella y su amiga hizo lo usual, le sacó la lengua.
En un instante se le había pasado por la mente contarle el affair que tenía con ese Guardia Real pero pensándolo bien... si se irían pronto…poco iba a importar ¿O no?
Si había sido vibrante e intenso pero no iban a llegar tan lejos, eso creía ella, es decir, no es que se hayan puesto de acuerdo para volver a juntarse, no quedaron en nada, solo fueron ellos y acciones locas... Mejor dejarlo como un lindo recuerdo. Consecuencia de una atracción muy fuerte según ella.
Pero Kitty no sabía lo equivocada que estaba.
Ya está más interesante el fic xD este capítulo lo disfrute mucho escribiendolo, quise que quedara entre interesante y algo gracioso xD Bueno espero que hayan disfrutando de este capítulo.
¡Muchas gracias por seguirme! En especial ustedes dos que me están escribiendo en reviews ! Nos vemos la siguiente semana!
PD: Para que se queden tranquilo, en borrador ya voy en el capítulo 15 jiji
