Hola a todos! Perdonen por no subir el Domingo el capítulo...no estaba de ánimo porque estaba enferma :c era un bulto xD Bueno aquí les dejo con el nuevo episodio de este fic ¡Disfruten!

PD: Dije claramente que este fic sería distinto así que no serán tan largo ni tan corto en cuanto a capítulos, además que es otra dinámica no es tan engorroso y va directo al grano, obviamente habrán detalles pero que tenga concruencia en cuanto a la historia.


Capítulo 8:El comienzo.

Joey se encontraba con Gato haciendo guardia nocturna en la puerta del palacio, hace tiempo que no se topaban en un mismo turno así que aprovechó la oportunidad de contarle a su amigo sobre su relación con Claire, no quería mantener un oculto un secreto a su casi hermano.

-Si te cuento algo ¿Me prometes que no te alterarás?- preguntó Joey.

-Eso depende de muchas cosas- bromeó Gato.

-Es en serio – dijo levantando una ceja.

-Lo prometo – dijo el volviéndose sereno.

-Estoy en…algo – comenzó a contar el pero su amigo le interrumpió.

-¡Milagro de los dioses! ¿Quién es?- preguntó él.

-Este…no es de aquí…¿Recuerdas a la dama que rescaté en esa protesta? - preguntó nuevamente Joey.

-Q...¡¿Qué?! – preguntó sorprendido al darse cuenta.

-¡Lo prometiste! – le acusó Joey dándole un golpe.

-¡Vaya sorpresa!- agregó el gato naranja. No podía acusarle del tremendo embrollo en el que se metió ya que estaría escupiendo al cielo -¿Hace cuánto?

-Varias semanas – contestó – Me volví cercano a ella desde que me buscó y luego dimos el siguiente paso.

-Si te pillan estarás frito amigo – se preocupó Gato.

-Me importa un comino…Tu sabes mi posición de esto- dijo su amigo.

-Supongo que te iras de aquí ¿o no? – preguntó Gato.

-No por ahora pero si está en nuestros planes por eso mismo decidí contarte por si quieres unirte, te servirá un montón para alegarte de Dulcinea.

-Si, es buena idea – dijo Gato.

-¿Cómo te ha ido con ella? – preguntó Joey.

-Iba bien hasta que el Rey se le ocurrió ascenderme a guardaespaldas personal de ella- contestó no muy contento.

-Demonios- dijo su amigo.

-Lo mismo pensé – Gato dijo.

-Eso fue capricho de ella de eso es seguro, notó que la estas evitando, ten cuidado – dijo Joey temiendo a que el volviera a caer.

-Nah no te preocupes- dijo el desinteresado, esto extrañó al gato dorado.

-No es fácil desencantarse de alguien…¿A quién estás acechando?- preguntó

¡Es que no se le iba ninguna este desgraciado!...Pero resultaba que una particular gata de ojos bonitos le estaba robando la mayoría de sus pensamientos a quien no ha visto en un mes, creyó que se le iba a pasar el "encanto" pero fue todo lo contrario…

La extrañaba…no sabía si se encontraba bien, si le habían capturado o si estaba en la cárcel…difícil saberlo si no tenía como ubicarla.

De hecho se estaba planteando en ir a la zona baja para buscarla y hablar sobre ello, ¿Qué pensaba ella? ¿Qué solo era un juego? ¿Notaba la química que se formaba cada vez que se veía?¿ O solo era cosa de él?

-Digamos que la vista ha estado agradable – dijo él. Su amigo rió – Tengo una curiosidad…¿En qué momento se juntan? – preguntó para desviar el tema.

-Ah…En una taberna que pocos conocen, todos pueden ir ahí, no existe ningún tipo de discriminación- le contó.

Con esta nueva información a Gato se le ocurrió que podría ir algún día y probar suerte para ver si se encontraba con ella.

-Y tú no me contabas nada, desgraciado – le acusó.

-No sabía cómo sería tu reacción- se defendió.

-Ni que estuviera a favor de estos- dijo el apuntando al palacio.

Su amigo rodó los ojos – Te llevaré un día de esto – dijo Joey un tanto aliviado ya que se había sacado un peso de encima,

-Me parecería ideal – dijo en tono sarcástico.

-Te quejas como una nena – le recalcó su amigo y el gato naranja le dio un zarpazo en la nuca.


Dulcinea estaba feliz de haber logrado que ascendieran a Gato ya que el tiempo se estaba acortando y sus hermanas iban muy por delante de ella. Esperaba que con esto pudiera retomar el control. Tendría que actuar bien para que el creyera el cuento de su enamoramiento "prohibido" por él.

En esa mañana le estaba esperando para decirle sus tareas y cosas como esas.

-Pase- dijo la princesa al sentir que tocaron la puerta. Gato entró a la habitación.

-Buenas tardes ¿Qué necesita princesa Dulcinea?

-Es tu primer día de guardaespaldas hay unas cosillas que debo contarle.

Si esto hubiese pasado hace varios meses a Gato le hubiera agradado la idea de este trabajo pero con lo que pasó anteriormente en la gira que tuvo que realizar con ella no quería estar cerca de la princesa, se había desilusionado mucho y temía tropezar con la misma piedra. Si bien los sentimientos no eran los mismos de antes, el asunto estaba "delicado".

-Tus horas de trabajos serán variados cuando necesite salir tendrás que acompañarme, dentro del palacio no es necesario. Esto dependerá de los días – explicó ella.

Era una estupidez ella ni siquiera necesitaba un guardaespaldas ¿Cuál era su afán? ¿Jugar con él?

El siguió prestando atención a las indicaciones por un rato hasta que…

-Necesito hablar de otro tema contigo – dijo ella – Gato en serio que te quiero, solo que no puedo demostrarlo abiertamente…y ahora…si puedo…-insinuó cambiando de actitud de forma brusca.

- ¿Por qué no dejó claro eso antes? – preguntó él.

- Yo sé que tienes sentimientos por mi- dijo ella evadiendo la pregunta – Pero tienes que entender que mi situación es complicada.

Sí seguro…no era difícil hablar del tema y que prácticamente le refregaba en la cara que era imposible, muy difícil insinuar y después ignorarle.

-Princesa Dulcinea…no quiero hablar de esto , solo quiero cumplir con mis deberes.

-¿Por qué no me crees? – exigió ella.

-Porque en la gira que le acompañé me quedó todo bastante claro que solo soy un peón y que debo mantenerme en mi lugar – respondió con sinceridad.

-Entonces no me amabas realmente- le acusó con rabia ella.

-Solo le tengo estima – mintió Gato – Además si su padre se entera no dejará que suceda, es mejor que las cosas se mantengan como están – intentó evadir él.

-Mi padre no es problema – dijo ella segura.

-Mire – dije él con firmeza – Si me hubiera contado esto antes, la esperaba – dijo con sinceridad nuevamente.

-¿Tienes a otra?- exigió saber Dulcinea de forma tajante.

No entendía la razón de la reacción de ella, como si estuviera empeñándose en conseguir algo…no sabía qué pero no debe ser nada bueno. Había que mantenerse a raya para no caer en su trampa.

-No estoy con nadie – respondió el.

-¡Entonces! – dijo ella.

-¿Entonces qué? – volvió a preguntar.

-¿Por qué te haces de rogar? – acusó Dulcinea.

-No se trata de eso, la quiero como amiga es lo único que puedo ofrecerle, quizás confundí las cosas. No me encuentro bien – mintió

-Sal de aquí – exigió ella. Él se despidió haciendo una reverencia.

Dulcinea no sabía en qué momento se le había escapado de las manos. Iba a ser más difícil de lo que pensaba.

Era tiempo de cambiar la táctica pero le tomaría tiempo.


Kitty se encontraba en una reunión junto a Claire y Joey estaban viendo los siguientes pasos del plan.

-¿O no Kitty? – preguntó Joey pillándola volando bajo.

Últimamente ha estado distraída, la verdad es que no ha dejado de pensar en los acontecimientos que han pasado hace poco y en especial en él. Quería volver a verlo para ver qué pasaba entre ellos, de cómo reaccionaría al verse nuevamente. Ya no se enfrentaba si no que terminaba en otra cosa, era difícil de explicar, sabía que eran enemigos pero había "algo" ahí que hacía que se transformará la situación en otra cosa, un nuevo ambiente por así decirlo.

Nunca le había pasado.

Ahora que quería encontrarse con él no pasaba y antes pasaba con frecuencia. Cosas del universo suponía ella.

-Eh si…Espera ¿Qué cosa? – preguntó ella. Joey alzó una ceja.

-Que será mejor conseguir carretas- repitió.

-Sí también – concordó ella – Aunque aún no sabemos el día.

-Eso tenemos que verlo con Noah y Carlos – dijo Claire.

-Sí es verdad- dijo Joey - ¿Qué día vendrán?

-Creo que la otra semana – contestó su amiga.

-Podríamos revisar la casa para reconocer terreno – agregó la gata negra.

-Me parece bien – así tenemos más información – dijo el guardia.

-Entonces habrá que definir el día de la inspección de la casa quizás hasta podemos esconder cosas ahí – agregó Claire.

-Concuerdo contigo. En cuanto a la lista de gente que escapará con nosotros…¿Quién se hará a cargo?

-Podrías encargarte tú, cariño – dijo Joey mirando a su novia.

-Sí, no hay problema – dijo ella feliz con la idea

-Recuerda incluir al anciano que nos dio la información por favor, se lo prometí – dijo Kitty.

-No te preocupes, sé que es importante en especial por la historia que nos contaste – dijo su amiga. Kitty asintió agradecida.

-Con esto estaríamos listo, averiguaré el asunto de las carretas.

-Y yo la casa – dijo Kitty.

-Tratemos de tener listo esto lo antes posible – agregó Joey y ambas gatas asintieron de acuerdo.


Varios días han pasado y Gato no ha tenido la suerte de encontrarse con ella incluso le complicaba ya que cada vez tenía menos tiempo. Todo gracias a Dulcinea quien lo mantenía ocupado estaba llegando a un punto que no le estaba aguantando.

La parte buena es que por fin pudo conocer la taberna que le mencionó su amigo además de conocer a Claire, que vendría siendo como una cuñada postiza quien se mostró muy amigable con él, se notaba que tenía buenas intenciones en especial con Joey, lo cuidaba mucho, como ahora, la pobre le preguntaba en vez en cuando si lo habían seguido, que si estaban en peligro, etc.

Sobre el plan, esperaba a que funcionara para que pueda vivir sin presiones ni persecuciones e irse de ese reino.

Gato echó un vistazo al lugar, era un ambiente agradable, todos disfrutaban de diferentes maneras, había un sector bailable acompañado de compositores quienes tocabas distintos tipos de música, realmente buenos. Otro lugar era como un restobar para disfrutar de algún aperitivo o bebestible.

Era cierto que se podía compartir entre las distintas clases sociales, pudo reconocer a varios nobles y uno que otro que pertenecían al escuadrón y también vio a los que vivían en el sector bajo, notó que podía compartir sin problemas. No por nada se mantenía lleno ese lugar por lo mismo mantenía la esperanza que podía encontrársela ahí.


Ese mediodía Kitty había llegado cansada después de una mañana ajetreada, tuvo que participar en un robo para el grupo, ella no podía dejar esas labores de lado a pesar que ya estaba trabajando en el plan.

Se llevó una decepción al ver que no se encontró con el gato naranja en ese grupo y gracias a que estaba distraída se ganó un corte en su brazo. Aparte de esto en varios de los robos que ha participado pudo percatarse que parte de la Guardia Real aparecía para detenerlo pero él…no estaba.

-¡Kitty que le pasó a tu brazo?- exclamó Claire al ver la herida

-Un pequeño rasguño, nada grave – le tranquilizó la gata.

-Y una mierda- le retó – O sea que si no te vengo a ver no me avisas-

-¡Deja ser tan paranoica! Te iba a avisar pero estaba cansada – La gata no pudo continuar porque ella se había ido a buscar su botiquín improvisado. Una vez que volvió se sentó al lado de ella y revisó la herida. Estaba cerca del hombro y no era muy profunda menos mal.

-Te sostendré la mano porque esto te arderá – le advirtió Claire, su amiga asintió. Posteriormente le echó un líquido transparente.

-¡Auch! – se quejó Kitty casi mordiéndose la lengua.

-Te lo dije – respondió la gata bicolor - ¿Te cuento algo? Ayer conocí a un amigo de Joey.

-¿Así? – preguntó a duras penas mientas aguantando el dolor.

-Sí, también pertenece a la Guardia Real, es muy simpático.

Esto captó la atención de ella.

-¿Cómo es? – preguntó curiosa.

-¿Importa? – preguntó su amiga.

-Solo quiero saber, hace poco tuve un percance con uno de ellos, no vaya a salir con alguna sorpresa - dijo ella.

-Es de pelaje naranja y utiliza una peculiares botas…am – dijo pensativa Claire – Tiene los ojos verdes.

Kitty de comenzó a toser repentinamente ¡Quizás sea él!

-¿Qué pasa? – preguntó de nuevo.

-Solo me…atoré- dijo ella recuperando el aire.

¡Por fin tenía un punto de partida!

-Listo, ya terminé – dijo Claire.

-Gracias – dijo Kitty.

-¡No hay de qué pero para la otra me avisas de inmediato!

-Sí Claire- respondió ella con desgana


Tanto como Gato y Kitty comenzaron a ir más a menudo a la taberna pero nunca se topaban. Era como si uno llegaba y el otro ya se había ido y viceversa o uno de ellos no iban un día y el otro sí cosas como esas.

Resultaba frustrante...Pero esa noche se acabó.

Gato caminó entre la gente buscando con la mirada una familiar silueta. Hace un rato que había llegado al lugar, había más gente que lo usual, al parecer había una especie de actividad esa noche. Ahora él estaba sentado observando a la multitud y en un instante le pareció haberla visto pero no estaba seguro.

Se sentía ansioso porque en el fondo realmente esperaba a que fuera ella ya que llevaba mucho tiempo buscándola. Decidió levantarse de su asiento y recorrer el sector pasando entre el gentío fijándose en la silueta que recientemente había perdido de vista.

La silueta le daba la espalda así que no estaba seguro si es que era ella. Hasta que ella volteó para mirar hacia un costado.

Gato pudo reconocer ese perfil. Era Kitty.

La gata iba a seguir caminando pero la detuvo.

-Además de gustarle el peligro ¿También le gusta escabullirse? – preguntó él.

Kitty se detuvo en seco a escuchar su voz, ella volteó inmediatamente confirmándole su sospecha, sonrió de manera divertida mientras lo observaba directamente a sus ojos.

Algo tenía en su mirada, algo que la atraía, era como si se apoderaba de sus sentidos al hacer esos tipos de contacto visual... bueno también cuando lo tenía cerca.

¡Era una locura!

-Mmm…si, también me gusta. Me entretengo mucho – respondió ella.

-Debo reconocerse que es interesante – dijo Gato acercándose a Kitty.

-Supongo…- dijo ella poniéndose un poco nerviosa -¿Viene a hacer justicia? – preguntó quién no quiere la cosa.

-Algo así… como un interrogatorio – insinuó el gato naranja ya estando frente a ella.

-Mínimo quisiera saber el nombre del gato con quién siempre termino besándome – dijo de forma juguetona.

-Ah…bueno ese no es problema mío – le dijo el haciéndose el inocente.

-Tú eres el que acorrala – le acusó – Así que tú eres el que anda robando besos.

Touché

-Si en eso llevas razón – dijo divertido – Mi nombre es Gato.

-Un gusto – dijo ella – El mío es Kitty pero supongo que ya lo sabias señor Guardia – bromeó.

-Cuidado con lo que dices – advirtió juguetonamente.

-¿O si no qué?- tentó ella.

-Habrá consecuencias…- insinuó

Kitty sonrió traviesamente y lo tomó como desafío. La gata se inclinó al oído de Gato y susurró.

-Atrápame si puedes- dijo ella alejándose y antes de salir corriendo le guiñó el ojo. El gato naranja tardó un poco en reaccionar pero le siguió el paso de igual forma.

Su esencia era hipnotizante.

Kitty pasó rápidamente por las distintas zona del lugar hasta llegar a las afuera, era una especie de pasadizos con escaleras que te llevaban a otros pisos. Comenzó a saltar para llegar a la parte superior que solo tardó unos minutos. Para su sorpresa Gato no tardó en alcanzarla.

Después de un rato ella comenzó a reír, se la estaba pasando bien. Primera vez que corría por entretención y no por una persecución de guardias.

Saltaron varios tejados de forma hábil. Kitty estaba tan concentrada en que no la atrapara que no se percató que se acabó el camino, frenó de manera brusca pero Gato no. ¿Consecuencia? Chocó con ella y cayeron.

Por suerte había unos telares que estaba estirados hacia el suelo a unos metros bajo de ellos, la tela aguantó la caída pero era un descontrol, estaba rodando hasta que en una parte la tela se rasgó.

Quedó un solo desastre, un cerro de telas. Gato emergió y busco a la gata para ver cómo estaba. Después de remover un poco la encontró y destapó, ella estaba muerta de la risa.

-¿A qué fue divertido? – continuó ella de forma alegre al sentarse.

Sí, la verdad que había sido entretenido, hace tiempo que no se divertía así era como sentirse realmente vivo. Era cosas fuera de lo común, al final asintió y terminó por unirse a sus risas.

Sin previo aviso Gato la tomó de la mano para atraerla hacia él y así plantarle un sorpresivo beso, Kitty por su parte le correspondió. Echaba de menos esa sensación y se dejó llevar por el momento, disfrutándolo cada instante. El beso se volvió más apasionado donde ella paso la mano por su cuello mientas que el acarició su cintura. Sin percatarse Kitty quedó atrapada entre el suelo y él.

-He cumplido con lo que me pediste – dijo el de forma provocativa. La gata rió.

-Ya era hora – dijo ella – Debo admitir que extrañaba estos encuentros contigo – agregó un poco más serie.

-¿Lo dices de corazón? – preguntó él. Ella lo miró profundamente.

-¿Qué te parece a ti? – volvió a preguntar.

-Que sí – respondió Gato. Ella sonrió sinceramente y el correspondió regalándole otro beso.

– Te busqué por mucho tiempo porque quiero algunas respuestas- dijo Gato.

-¿Sobre qué? – se interesó ella.

-¿Qué piensas sobre esto?

Kitty pensó bien lo que iba a decir antes de responder – Después de meditarlo mucho….y asumirlo…- dijo ella – Lo que se empieza se debe continuar – agregó ella un tanto insinuante –No se puede negar que aquí hay algo ¿o no?.

-¿Por mucho que uno quisiera evitarlo? – preguntó Gato.

-¿Por qué sabíamos a las consecuencias que esto podría traernos? – dijo ella.

-¿Y qué socialmente no está permitido?- dijo él.

-¿Qué me importa una mierda? – Kitty dijo, esto último le causó gracia a Gato.

-Entonces…¿Estás dispuesta a asumir todos los riesgo que conllevará y seguir adelante?

Era muy tarde para evitarlo que más daba.

Kitty levantó su cabeza para susurrarle nuevamente al oído como si se tratará de un secreto.

-¿No te dije que me gusta correr peligros? – le recordó.

Gato volvió a mirarla y nuevamente se besaron de forma apasionada. Estaban sellando el pacto.

Ambos se fueron a un lugar más oculto donde hablaron de sus vidas, cada uno escuchaba atentamente la historia del otro. También tocaron el tema de cómo esto afectaba su día y cada vez que se encontraba "algo" crecía y que no quería reconocer claro. Además, pareciera que estuvieran sincronizados ya que concordaba en muchos de sus pensamientos al sentirse extraños, confundidos, descolocados incluso ansiosos y que ambos creían que estaba haciendo el loco pensando que era ilusión de ellos, pero no era así, el sentimiento era mutuo y efectivamente la química siempre estuvo ahí desde el momento que se vieron por primera vez.

Fue todo un lío cuando llegó el momento de despedirse, no quería hacerlo pero lamentablemente la circunstancia no se los permitía. Quedaron de acuerdo que intentarían juntarse cada noche si es que el trabajo de Guardaespaldas de Gato se lo permitía y tener precaución.

Antes de irse a sus hogares se despidieron con un tierno beso. Cada uno se fue por su lado con una sonrisa en la cara y mucho más aliviado.

Es así como la relación de Gato y Kitty comenzó.