¡Holi!
Ya ni quiero pedir perdón porque ya veo que me mandan a la punta del cerro xD pero la verdad es que no ha sido unos meses muy agradables. Partiendo que he estado ayudando a mi madre en su negocio (y que me ha quitado algo de tiempo por mucho trabajo) hasta vivir nuevamente la partida de otro de los hermanos de mi mamá, mi querido Tío Carlos quien hace una par semanas nos dejó repentinamente (lo echo de menos u.u) y para más remate, el otro hermano de mi madre cayó enfermo de Neumonía, fueron días díficiles...pero felizmente tuvo una recuperación muy buena y ha estado evolucionando bien, por ese lado se nos arregló la semana ^^.
Así que entenderán que mi inspiración anda por ahi :c (ojo no es que no quiera seguir escribiendo), estoy tratando de inspirarme releyendo la historia pero me ha costado u.u
Después de esta explicación les dejo con este capítulo, disfrutenlo y muchas gracias por leerme, los quiero 3
Capítulo 12: Impaciencia.
Gato se encontraba en el cuartel arreglándose para comenzar su nueva jornada de trabajo, agarró su cinturón y su espada.
Habían pasado cinco días desde los sucesos de la taberna, es decir, durante esos días no ha podido juntarse con Kitty, echarla de menos era poco, la extrañaba demasiado.
Las cosas se estaban complicando, había supervisiones muy seguidas en el lugar porque las sospechas que tenían el reino estaban más que clara y altas, contando que tenían a un espía con sus respectivas fuentes. Los dueños optaron por cerrar el paso a la taberna para proteger al resto y lo más importante que no lo atraparan, también estaban barajando la idea de cambiarse de sector de formar paulatina para volver a la normalidad. Por cierto Joey iría a conocer la nueva forma de acceder a la taberna. Cabe nombrar que su amigo tampoco ha podido ver a Claire.
Gato se marchó y relevó a su compañero, le tocó cuidar la zona del jardín del palacio, por desgracia se encontraba todas las princesa ensayando unos asuntos de etiqueta, cada vez que él pasaba Dulcinea no paraba de mirarlo y sinceramente no tenía ganas de lidiar con ella, ni con sus caprichos ni nada.
El caminaba tranquilamente mirando el lindo paisaje, los jardineros hacían un buen trabajo con las plantas, el cielo estaba azul y corría un viento agradable. Cerró los ojos y de inmediato aparecieron en su mente los recuerdos con Kitty, el emocionante baile sincronizado que tuvieron, cada pirueta, el ambiente energético…su olor, sus hermosos ojos azules, su sonrisa tan cautivante… ¡Y su risa! ¡Le encantaba escucharla reír!
Sus pensamientos fueron interrumpidos por un sorpresivo abrazo que le dieron por la espalda. Gato juró notar la frialdad que le provocó ese gesto.
-Princesa Dulcinea, buenas tardes – dijo él sin inmutarse.
-Alguien se levantó con el pie izquierdo – le contestó la gata blanca.
-Sólo estoy haciendo mi trabajo y uno de ellos es tratar a la realeza como es debido – respondió.
-¡Ay Gato! No es necesaria tanta cortesía conmigo y lo sabes – le dijo ella.
Al gato naranja le llamó la atención el cambio de humor de la princesa, ella actuaba más…¿llevadera? ¿No dominante?
-¿En qué momento cambio nuestra relación? – preguntó ella haciéndose la desentendida.
-Creo que fue en el momento en que me utilizó para su conveniencia – dijo él sin pensarlo, llevaba mucho tiempo queriendo decir eso.
-¡Eso no es cierto! ¡Qué manera de malinterpretar las cosas! – dijo Dulcinea tratando de controlarse. Ella tomó las manos de Gato.
-Usted sabe que fue así – dijo el soltándose de su agarre, se sentía incómodo – Quiero dejar en claro que yo tuve sentimientos…pero ya no, sólo siento respeto hacia usted por lo mismo le quiero pedir que respete mi espacio – dijo tomando distancia un par de pasos.
Ella entrecerró los ojos, estaba furiosa – Entonces no era un sentimiento real – escupió.
-Quizás, no lo sé – dijo él.
-Al menos que exista otra porque los sentimientos no se van de un día para el otro – atacó ella – Hubieras sabido esperar.
Gato se le estaba colmando la paciencia.
-Una cosa es esperar y otra muy distinta es aprender a valorarse cuando te están utilizando- se defendió – Y quizás esa otra que dice usted me valora y me quiere más – agregó –Uno se la juega por su seres más preciado.
La gata blanca quedó en silencio, tenía mucha rabia y estuvo a punto de gritarle unas cuantas cosas, ella estaba apuntándole con el dedo, no alcanzó ni a salir su voz cuando la llamaron.
-Esta conversación aún no se termina – dijo ella marchándose del lugar.
Gato exhaló frustrado, casi ya no la soportaba.
Kitty se encontraba sentada en la sede en plena reunión sobre plan de escape, en el lugar estaba Carlos y Noah, quienes repasaban los pasos a seguir de la siguiente fase del plan.
La gata estaba semi recostada en su mesa, jugueteando despreocupadamente con su cuchillo, estaba pensativa y aburrida, lo único que hacia su mente era pensar en su querido Guardia Real, su mirada picara, sus cálidas caricias, sus abrazos reconfrontante que la vigorizaba de vida, las cosas que le decía…¡Él sabía cómo hacerla sentir mejor! ¡Y siempre le levantaba el ánimo!
Ni siquiera supo desde cuando lo amaba tanto…Anhelaba verlo pronto y estar cerca de él, plantarle un beso y …
-¿O no Kitty? – preguntó uno de sus compañeros.
-¿Qué? – preguntó desorientada.
-¡Enchúfate por Dios! – le retó este mismo – Qué podemos encargarnos de conseguir tres carretas…
-¡Ah claro! No hay problema con eso – concordó - ¿Cuándo haríamos eso?¿Cuántas carretas tendremos disponible después de eso?.
-En vista que somos unos sesenta escapistas…unas ocho carretas – respondió Carlos – Nosotras tenemos tres a disposición y quizás conseguir otras dos.
-Bueno mientras veremos cómo robaremos las tres carretas que nosotros veremos y si podemos robaremos más.
-¿Oye y los caballos? – preguntó uno de la banda.
-No hay problema con eso – le respondió Noah.
-Lo otro a mencionar, cuando las obtengan las escondan en cualquier parte del punto medio del reino, después no dan la ubicación y nosotros las retiraremos, así no sospecharan nada. Lo que sí deben hacerlo durante esta semana – explicó.
-Ok – dijo el líder de la banda – Hoy enviaré a varios para que le echen un ojo a las carretas que sean fácil acceso – avisó – Mañana reunión en la tarde para realizar el plan.
- Sí todo sale bien, solo nos quedarían reunir los insumos y determinar el día de la huida.
Luego de esto charlaron otros detalles, al rato llegó Claire dejando la lista oficial de todos lo que escaparían.
-Me disculpan un poco...Les robaré a Kitty un ratito – dijo ella y lo demás asintieron – Claire y Kitty salieron de la sede. La oscura gata pudo notar lo emocionaba que estaba su amiga.
-¡Tengo novedades! – dijo ella feliz – El dueño de la taberna se está trasladando de apoco a otro sitio – dijo ella -¡Pero!...Los miembros oficiales tendrán este pase – agregó mostrándole el objeto – ¡Vayamos hoy para conseguirte una!
-Ajá y estás muy feliz porque verás a tu amor – dijo ella sonriendo al ver que su amiga se encontraba prácticamente hiperventilada. Ella igual lo estaba porque tendría la oportunidad de ver a Gato, obvio que no lo demostró porque su amiga no tenía ni idea.
-¡Sí! – dijo ella dando saltitos – El asunto de los pases es confidencial, se lo pasarán aquellos que son de total confianza pero quienes estén en duda le investigaran porque quieren pillar al hocicón.
-Era de imaginarse – dijo Kitty pensativa.
-Sí, creen que puede ser de la zona de los plebeyos, aquí es difícil que delaten – dijo Claire.
-Qué más da, después nos preocupamos de eso – dijo la gata molesta, ni que supiera quien fue porque le daría una golpiza… -¡Vamos, qué estamos esperando!
-¿Y desde cuándo tan motivada? – le preguntó quién no quiere la cosas.
Kitty se quedó unos segundos en silencio, le había pillado desprevenida gracias a su entusiasmo por encontrarse con Gato.
-Es porque necesito distraerme pronto antes que me vuelva loca y ese lugar es ideal ¿No crees?
- Sí es cierto…¿Segura que no es otra cosa? – preguntó con leve sospecha.
-No, no hay nadie y si lo hubiera te contaría – respondió rodando los ojos - ¿Y tú? ¡Que tanto hablas si la que anda en las nubes eres tú! – le acusó y su amiga quedó en silencio sin poder defenderse.
-Mejor me callo, siempre salgo trasquilada contigo – dijo resignada e hizo reír a Kitty.
- Vámonos será mejor – dijo ella y ambas se marcharon.
Lo que decía su amiga era verdad claramente, solo quería encontrarse con Gato pero aun no sabía cuándo se lo diría, todavía no se había puesto de acuerdo para contarlo.
Hablando de él, también estaba preocupada, no sabía si había tenido algún problema por los sucesos anteriores y ahora que estaba a la orden del día sobre "posibles traiciones al reino" y la dichosa taberna...
Lamentablemente los días pasaban y no tenía noticias a pesar de que ya había sido aceptada en el nuevo lugar de encuentro; que por cierto tuvo que pasar por varias pruebas para comprobar su lealtad, ella iba de forma regular a probar suerte pero no. En un momento se le cruzó por la cabeza pasar por el palacio solo para ver que el estaba bien pero desechó esta idea por la alta seguridad que había además prometió a Gato que no se arriesgaría.
Habían pasado tantos días sin novedades que durante estos ya tenían las dos carretas capturadas y en ese preciso instante iban por la tercera. Por lo que pudo averiguar Kitty cuando investigaba sobre el tercer objetivo, es que la Guardia Real lo tenían casi retenido en el palacio ya que temían a que "saquearan" debido a que habían "aumentado" los robos y que había una red de la "mala clase" que se estaban fugando del sector bajo.
Ella rodó los ojos cuando escuchó esto, es decir, ellos no tenían ni la remota intenciones, el palacio ni siquiera era de su interés.
Kitty se sentó en la cima de un muro, esperaba a la señal y balanceaba una de sus piernas de lo ociosa que estaba.
Suspiró…sólo quería dos cosas en ese momento: Ver a Gato y escapar del reino con él.
De pronto escuchó la señal y se puso de pie en dos tiempos. Corrió hasta el punto en el que debía estar, estaba lista para distraer. Según lo que tenía entendido habían dejado estacionado una carreta y los conductores entraron a una casa. Con cautela bajó y tomó un objeto para trabar la puerta y se escondió detrás de un puesto que tenía unas naranja. Ella silbó casi imperceptiblemente y llegaron dos de sus compañeros quienes se subieron en la carreta y partieron lo más rápido posible.
Con el galope de los caballos sus dueños salieron a ver que sucedía pero descubrieron que la puerta estaba trabada, ellos forcejearon para poder salir.
Kitty apenas lo vió salir, ella derribó el puesto de naranja logrando una pequeña avalancha de frutas.
-¡Parate idiota antes que se nos escapen! – dijo uno de ellos.
La gata sonrió juguetonamente.
Al pararse esos dos, Kitty dio una voltereta para atrás y con agilidad se escabulló de ahí antes que le llegara un cuchillo de parte de ellos.
Ella no perdió tiempo e hizo que le persiguiera con una pista falsa, se puso a reir cuando los vio pasar por el otro lado.
Ahora debía encontrarse con sus colegas para ayudarlos con una última cosa, deshacerse de los caballos mientras ellos escondían la carreta. En un principio le costó encontrarlos porque ellos debieron ocultarse debido a la vigilancia.
-¿Todo bien?- preguntó Kitty al incorporarse a ellos.
-Sí, menos mal, ha estado complicado, el sector medio han aumentado la seguridad y andan muchos guardias - dijo uno de sus compañeros.
-Sí me percaté – concordó la gata – Al menos esta es la última carreta, Noah y Carlos se encargarán del resto.
- Tienes razón – dijo el otro – Aunque aún nos falta los insumos y medicinas.
-Pero eso es más sencillo – dijo su compañero –De eso nos preocuparemos después, Kitty por favor, encárgate de los caballos, nosotros haremos lo nuestro.
-No hay problema – contestó ella – Mañana hay reunión – avisó la gata y ellos asintieron.
Kitty primero fue por uno, tampoco era sencillo llevar un animal de cuatrocientos kilos así que prefirió ir por los pasajes más desiertos hasta acercarse a la plaza donde se encontraba un montón de bullicio, ella lo soltó desde el pasaje y lo asustó para que saliera corriendo dejando un pequeño escándalo.
Se escabulló regresando para ir por el otro caballo pero este lo soltó hacia el otro lado. Hecho esto se devolvió a la casa a descansar y conversar con su amiga.
Dulcinea ya perdió la cuenta de las veces que intentó entablar algún tipo de relación con Gato, ya ni sabía qué hacer. Intentó ser amable aunque esto le costaba claro y también intentó mantener conversaciones con él pero Gato respondía cortante y mantenía su distancia.
Quería recuperarlo como de lugar, aún no tenía idea por qué ese cambio tan repentino con respecto a sus sentimientos, recordaba perfectamente lo embobado que él estaba, se notaba que moría por ella, el hacía lo que le pedía sin rechistar…desde ese viaje todo había cambiado.
Encima sus hermana estaban casi emparejadas, ella era la única que estaba quedando atrás. Los pretendientes que habían eran casos perdidos…¡Debía hacer algo pero ya! Porque además tenía que convencer a su padre de volver a promover a Gato en otro cargo más poderoso para poder comprometerse.
Bajó las escaleras apresuradamente. El palacio estaba en silencio y todos se encontraban durmiendo tan sólo se escabulló de un par de guardias para poder llegar a los jardines.
Dulcinea solo tenía una respuesta ante eso y es lo único que se le ocurría. Gato debe tener a otra, no había duda de eso ni tampoco otra explicación y si el no lo confirmaba, lo averiguaría ella cueste lo que cueste. Debía de recuperarlo y no le importaba si existía esa tipa o no, fácilmente la apartaría del camino y luego vería que haría con Gato para que volviera fijarse en ella como antes.
La princesa pudo notar la presencia del sujeto que estaba esperando a escondidos en los arbustos.
- Ya puedes salir, no es necesario tanto misterio – ordenó ella y como respuesta el rió.
- Hay que ser cauteloso, princesa – dijo él - ¿Qué servicios requiere usted?
- Así me gusta, al grano – dijo Dulcinea – Necesito que averigües todo sobre alguien, sus movimientos, donde va, que hace, con quien anda, todo.
-¿Sólo informativo? – preguntó él.
-Sí, pero si llegaras a saber que está con alguien me avisas inmediatamente – dijo ella.
-¿En qué sentido específicamente? – preguntó el sujeto.
- En plan romántico – respondió como si escupiera veneno.
-Entiendo…- dijo este un tanto curioso ante la petición de la princesa - ¿Cómo se llama?
- Gato, pertenece a la Guardia Real – respondió.
-Así, sí lo conozco un poco…pero ¿No trabaja aquí? – preguntó él.
-Eso no importa ahora, solo tráeme noticias y después te diré que hacer. Comienzas mañana mismo y apenas me traer novedades te iré pagando – le ordenó nuevamente. Ella leyó su mente ante la duda que tenía en su rostro. El asintió en silencio, no quería decir nada más – Puedes irte – agregó la princesa.
Dulcinea se dio la vuelta y se despidió de un gesto.
Tenía que pillar a Gato en que andaba, quien es la susodicha que la desplazó y quitó de sus garra, sea quien sea, se lo iba a pagar muy caro.
-Gato ¿Puedes decirme que te pasa? – le preguntó Joey quien notó que su amigo estaba muy pensativo pero hoy un poco más irritado – Llevas días con cara de culo.
-No es nada – le tranquilizó rodando lo ojos.
-A mí no me engañas, llevas semanas así – le contraatacó.
El gato naranja exhaló, obviamente estaba muy preocupado por Kitty, casi un mes sin saber de ella y desde que pasó lo de la taberna, no tenía como contactarse con ella, si se encontraba bien o si hubo alguna especie de represalia; ya que tampoco se enteraba sobre las decisiones que hacían respecto a la zona baja desde hace un tiempo. Eso lo traía inquieto contando que Dulcinea no paraba de hostigarlo.
¡Eso! ¡Podía echarle la culpa a ella!
- Es la caprichosa que me tiene aburrido, no hay día que no me hable y sigue con sus intento de "arreglar" las cosas – contestó.
Joey elevó una ceja, no le creía del todo.
-¿No hay algo que debas contarme? – preguntó.
-No que yo sepa – respondió como si estuviera buscando en su mente algo que hubiera olvidado comentar.
- Siento que me escondes algo – dijo de forma acusadora su amigo.
Gato se había planteado varias veces de contarle sobre Kitty hace unos días, sólo por el hecho que pudiera ayudarlo a buscarla…
- Si fuera así te lo hubiera comentado amigo, solo estoy agobiado – le dijo de forma tranquilizadora – Si estuvieras en mis botas, literalmente, ya sabría de lo que estoy hablando sobre Dulcinea.
- Sí, una caprichosa – dijo él – Está acostumbrada que todos estén a merced de ella…y como la estas ignorando eso le molesta.
-Se ha vuelto insufrible – dijo él.
-Por esa misma razón la Guardia Real estamos aquí y en la zona media, nos quiere cerca y controlados …Vaya mierda.
- Sólo queda de consuelo nuestro días libres – dijo Gato tratando de ver el lado positivo.
-Es cierto – concordó – Pero no sé hasta cuando soportaré esto. Tampoco he visto a Claire en semanas…
- Eso explica tu mal humor – bromeó él y su amigo lo fulminó con la mirada.
-Muy gracioso – dijo Joey – Estoy preocupadísimo por ella.
Y no lo culpaba, estaba en la misma posición que su amigo.
- Ella está bien, de lo contrario hubiéramos escuchado algo – le tranquilizó – A propósito dijiste que traías novedades del nuevo lugar.
-Sí, aceptaron a ellos, tú sabes quienes – contestó Joey hablando con discreción ya que por lo sucedido anteriormente aun no sabía quiénes o quien fue el bocón. De todas formas más vale prevenir – De a poco estamos volviendo a la normalidad.
Esto llamó la atención de Gato, dentro de ellos podía ser Kitty.
- Se te cambió la cara – acusó su amigo – Un día descubriré que me estas escondiendo.
El gato naranja exhaló – Le das con lo mismo – dijo él - ¿Te lo tengo que repetir a cada rato? Ojalas Dulcinea estuviera hostigándote todos los días, ya te gustaría tomar un respiro – agregó rodando los ojos.
-Ya, ok, me detendré – dijo él –Oye ¿Me acompañas a ver si está Claire?
-Adelante – apoyó él, a ver si tenía suerte.
Pero no fue así, si bien Joey tuvo suerte encontrándose con su novia; que por cierto tenía que soportar tocando el violín acompañandolos. En un momento que él se alejó excusándose que quería recorrer la taberna; vió que era más grande y menos concurrida por la razón que debían elegir con pinzas quienes ingresarían. Cada vez que iba a la taberna y recorría el lugar simplemente pero no se encontraba con Kitty. Lo único que quería era abrazarla apretujadamente, extrañaba su aroma, su sonrisa y esos bellos ojos.
Pasaron uno, dos, tres días, una semana y otra. Nada, como si estuviera buscando un fantasma, había perdido la cuenta la cantidad de veces que le había parecido haberla visto. Esto le entristecía claramente además que ahora no tenía tanta libertad de salir como antes debido al aumento de seguridad del palacio contando que debía de soportar a Dulcinea y sus "acoso", era lo mejor que podía definir lo que estaba haciendo ella, habían días que no aguantaba aunque últimamente han disminuido sus intentos de relacionarse con él, no le gustaba tenerla cerca, su humor empeoraba cuando ella exigía ciertas cosas y tenía que acatar.
En una oportunidad que se encontraba en los establos con la princesa, prácticamente se le tiró encima como si ella hubiera tropezado, fue más falso que sus sentimientos y el gato naranja tan solo rodó los ojos sin que la viera cuando le sujetó para que no se cayera.
Resopló negando con la cabeza al recordar eso y otras más. Era casi oficial que si fuera por el ojalas no la volviera a ver, ya le estaba aborreciendo lo falsa que se comportaba. Todavía no encontraba razones de su comportamiento y que es lo que quería ella…Suponiendo que algo quiere...
Gato caminó para recorrer nuevamente la taberna, no se rendiría hasta encontrarse con su querida Kitty, es lo único que le importaba en ese momento.
Evitó chocar unos amantes que casi lo empujan y al voltearse para poder esquivarlos, la vio fugazmente, en cosa de segundos reconoció esa silueta.
Ella estaba de espalda y aparentemente lo estaba buscando con la mirada echando un vistazo en el lugar.
- Kitty…. - dijo él en un susurro.
Sí, soy una desgraciada y qué : pero bue, mañana o pasado trataré de subir el siguiente episodio ( y de pasó, corregir el borrador de los otros capítulos xD)
¡Saludines por todos los rincones de Fanfiction!
