¡Hola a todos! Vengo de pasadita ya que nuevamente me estoy acostando muy tarde jajaja pero les mando muchos saludos esperando a que disfruten de este capítulo (cada vez más largo ya se los dije :D)

Saludos!

PD: ¡Gracias por leer! Cualquier comentario se los agradeceré :D


Capítulo 13: Una pieza clave

- ¡Kitty! – la llamó pero ella no le escuchó debido al ruido aunque ella se volteó sintiendo que alguien le miraba.

Finalmente Gato pudo contactarse con sus ojos azules parecido al zafiro, esos ojos se ancharon de sorpresa al encontrarse con los de él.

Ella no se molestó en mirar a su alrededor, sólo quería tener a su Guardia Real, corrió hacia él sin siquiera pensarlo y el hizo lo mismo. Gato la recibió en sus brazos cuando ella se lanzó, le sujeto de la cintura con ambas manos, ambos giraron. Al detenerse, Kitty colocó sus manos en las mejillas de él, de la emoción no hablaban debido a que no podían creerlo después de tanto tiempo tratando de encontrarse.

- Gato… - dijo con voz suave – Dime que esto no es mentira…

- No, no lo es – le aseguró – Te extrañé tanto Kitty…

-Yo también - le dijo con una amplia sonrisa, estaba tan contenta que ni siquiera esperaron a besarse apasionadamente. La gata acariciaba su nuca con sus patitas suaves. Al separarse por la falta de aire, Gato continuó dándole pequeños besos haciendo un recorrido por su cuello causándole cosquilla a su novia.

Extrañaba hacerle eso y tenerla así de cerca, disfrutaba de su compañía.

-Te he estado buscando por semanas, estaba a punto de meterme al palacio para saber de ti – le dijo Kitty, en los últimos días se lo había planteado varias veces.

- ¿De verdad te hubieras arriesgado por verme? – preguntó Gato entre feliz y molesto, es decir, eso demostraba que realmente lo amaba y le alegraba pero el no quería que le pasara nada por su culpa.

- ¡Claro cómo no! – respondió mirándolo como si fuera obvio aunque el elevó una ceja – ¡Lo sé, lo sé! Sólo lo hubiera hecho para saber que tal estabas… - agregó ella y el continuó mirándola extrañamente - ¡Gato ni siquiera lo hice! ¡Sólo porque me lo pediste!

El gato naranja rió levemente – No te culpo de todas manera – le tranquilizó – Pero igual te busqué mucho, no sabía que había sucedido contigo después de lo que pasó en la taberna.

- De nuevo…¿Tan poca fe me tienes? – preguntó falsamente dolida.

El negó con la cabeza – Obvio que confió en ti y en tus habilidades, sólo que ahora está muy peligroso, triplicaron la seguridad en todos lados – le explicó – Aunque eso importa ahora, en este momento me importas tú – dijo abrazándola nuevamente. Se mantuvieron así por un rato.

-¿Cómo están las cosas por allá? – preguntó Kitty.

-Insufrible – le contestó – Deja que te cuente los detalles en un lugar más privado…

-Si es así…- le dijo jugueteando - ¡Conozco el lugar ideal!

Kitty tomó de la mano a su novio y se lo llevó a rastra de ahí, corrieron por varios salones incluso en una ocasión casi se caen por evitar chocar con un grupo de amigos…

-Eso estuvo cerca – dijo Gato sin contener la risa. Vaya que le hacía falta esto.

- Uhh ¡Por el otro lado! – dijo Kitty un poco apresurada, no supo la razón hasta que vio a su amigo con Claire sentados en una mesa compartiendo una cena.

Ambos resbalaron por el cambio de dirección que tuvieron que hacer además de luchar para recuperar su equilibrio. Esperaban no haber llamado la atención porque pasaron a llevar a unos cuantos personajes quienes se quejaron.

-¡Perdón! – se disculpó Gato.

La gata se encaminó nuevamente y subieron por la escalera, ellos entraron por unas habitaciones hasta salir a un balcón.

- Uff – dijo Kitty agotada apoyándose en la pared – Estuvo cerca.

-Sí – concordó Gato igual de agotado tratando de recuperar aire – Creo que pronto debemos contarle lo nuestro ¿No crees?

-Estoy de acuerdo contigo pero esperemos un poco más – dijo ella. El gato naranja le dio un pequeño beso acariciando su mejilla.

-Me gustó el lugar que elegiste – le dijo mirándola a los ojos.

-No es la gran cosa pero al menos podremos charlar sin interrupciones – dijo ella.

Donde ellos se encontraban, el balcón quedaba justo al frente dando un vista al jardín pequeño del lugar secreto aunque estaba oscuro habían unas luciérnagas pululando por ahí, dando un hermoso toque al ambiente.

- Es bonito, aquí hay poco sectores bellos y más con tan agradable compañía – le dijo y Kitty lo miraba enternecida.

-¿Te he dicho que te amo o no? – preguntó ella y Gato nuevamente se le acercó a besarla cariñosamente.

- Sí – le contestó – Y yo igual te amo.

Estuvieron compartiendo un buen rato, ellos no prestaron atención a los detalles sobre los días en que estuvieron separado, sólo querían recuperar el tiempo perdido. Había momentos en que se quedaban en silencio disfrutando de la compañía del otro.

Unos minutos después Kitty estaba sentada en la baranda del balcón mirando hacia el jardín y Gato para quedar a su altura y poder abrazarla por detrás se subió a una caja mirando hacia el mismo lugar que ella.

- Había días en que sentía miedo… - le dijo el gato naranja luego de varios minutos de silencio.

-¿Por qué? - preguntó ella.

- Como las medidas que tomaron aquí se habían endurecido, todos los días se llevaban a alguien a la cárcel…no tenía novedades tuyas pero menos mal que no fue así.

-Sí, estuvieron complicadas las cosas por allá también pero necesitarán más de un guardia para que me ponga un dedo encima – dijo ella determinada.

Le encantaba la forma que reaccionaba de su novia ante ese tipo de situaciones, el sonrió.

-¿Y qué tal yo? – bromeó.

-Ah, eso es distinto – rió ella – Tú tienes privilegios conmigo – continuó la broma causándole risa a él.

-Vaya qué suertudo soy – dijo besando su mejilla y la gata se apoyó en él, tomando una de las manos de Gato para acariciar el dorso.

- Aún no me terminaste de contar sobre cómo están las cosas en el palacio - dijo Kitty.

- Uff…tenemos más turno de lo normal, es agotador – respondió – Me quiero ir de ahí, a veces ya ni tolero estar ahí adentro.

-¿Por qué me da la impresión que esta tal princesa tiene que ver algo? – preguntó Kitty recordando la vez de como ella se dirigía a él con otras intenciones.

-Estás en lo correcto, me agobia cada vez que puede y eso que le he dicho en repetida ocasiones que mantenga distancia – contó.

-Es extraño… - dijo ella pensativa.

-¿Por qué? – preguntó.

-Si te agobia tanto es porque algo quiere ¿Qué será?

-Ni idea, quizás está loca simplemente - dijo Gato y su novia rió con ganas.

-¿Te puedo preguntar algo? – dijo Kitty.

- Lo que quieras señorina – le dio.

-¿Tú estuviste enamorado de esa princesa? – preguntó la gata negra tomándolo por sorpresa y quedándose en silencio. Kitty volteó su cara para mirarlo – No te preocupes, solo quiero saber, siempre tuve esa duda y me imagino que tu vida era distinta antes de conocerme. Me refiero emocionalmente.

De eso no había duda, era todo lo opuesto antes de conocerla.

-Sí, lo estaba o eso creía yo – contestó – Joey me regañaba todo el tiempo diciéndome que ni siquiera valía la pena tener sentimientos por ella, porque no me valoraba…No era nada más que estar enamorado de una ilusión…

-¿Tan así? – preguntó sin quitarle la mirada, ella giró su cuerpo completo para quedar frente a su novio y le tomó las manos cariñosamente, ella pudo notar la tristeza que le había provocado.

La tristeza que había visto en varias oportunidades en sus encuentros.

-Sí, ella nunca me quiso solo me usó – contó él – Pero esa vez que la acompañé a una gira, sufrí mucho…me había ilusionado que sería una oportunidad de relacionarme mejor con ella y algo podía crecer. Eso me sirvió para abrir los ojos…luego llegaste tú...claro fue un poco complicado porque antes de eso me había topado contigo y revolviste mis pensamientos – Kitty le sonrió al escuchar eso – Cuando decidí evitarla, ella notó el distanciamiento.

-Ah claro, después de lastimarte y se diera cuenta que la estabas ignorando te toma en cuenta – dijo ella.

-Algo parecido me decía Joey – dijo Gato.

-Y tiene razón, ella está tan acostumbrada a que todos estén a su merced, que reacciona de esa manera, sin importar si te lastimaba, mínimo que supiera valorarte más como eres tú – agregó un poco molestas, odiaba ese tipo de gente que menospreciaba al resto.

-Gracias por esas palabras – le dijo gato dejando un beso en la frente de ella.

-Es que…no me agrada cuando son así con el resto. Antes que empezáramos lo nuestro…pude ver que algo te sucedía, cada vez que teníamos un encuentro "casual" tu mirada era más apagada… - le dijo ella - ¿Pero qué tan seguido te molesta?

- Se me acerca a veces, le ignoro y aunque le dije que me dejara tranquilo no lo hace, no sé qué quiere – contestó.

-O busca – propuso pensativa Kitty.

-Incluso sospecha que tengo a alguien – dijo un poco preocupado. Ella se alarmó al escuchar esto.

-Gato…ten cuidado con ella…no debe tramar nada bueno si te está buscando persistentemente – dijo.

-Tranquila, lo tendré – le aseguró y la gata lo abrazó apoyando su cabeza en su pecho.

-Sí te llega a hacer algo, ya te dije que no responderé por mis actos – dijo ella.

-Kitty…

-Lo siento no puedo dejar algo así a la ligera – se defendió ella – Si fue capaz de usarte, ahora te busca y encima sospecha que estas en una relación y eso es verdad…

Gato tan sólo la observaba, se sentía bien que alguien como ella se preocupara de esa manera por él. Recordó las palabras que le había dicho la amiga del príncipe de la gira "La que menos tiene más te puede dar", ahora le encontraba razón. Kitty no tiene grandes cosas materialmente hablando y no le importaba, nunca ha sido de su interés ; como le ofrecía Dulcinea indirectamente claro, poder, dinero, etc. Cosas superficiales pero emocionalmente hablando Kitty le entregaba algo más valeroso.

-¿Sabes que tienes un gran corazón? – dijo Gato tomando por sorpresa por el cambio de tema, ella le miró extrañada – Gracias por tu preocupación, por todo lo que me has dado – dijo él – Pero pierde cuidado sobre Dulcinea, si ella planea algo estaré atento – le aseguró mientras ella se perdía en su mirada.

-Oye, no te quites merito, tu fuiste el que me dejó ir en más de una oportunidad y es porque tienes un gran corazón ahí adentro – dijo ella- Tú eres justo y de sentimientos nobles por eso eres lo más hermoso que se ha cruzado en mi vida, más valioso que todo esos lujos que tienen en ese palacio.

Ambos se acercaron, Kitty apoyó su frente en contra de él. Aunque ella aun le quedó molestando lo que acababa de saber sobre Dulcinea, no le agradó la sospecha que ella tenía sobre Gato.

Sorpresivamente el gato naranja tomó en sus brazos a ella para bajarla de la baranda del balcón, instintivamente Kitty se sostuvo de su cuello quedando casi colgando tan sólo apoyándose con un pie en el suelo porque su novio la cargó hacia un lado de esta manera la tenía totalmente en sus brazos y se acercó a besarla.


Claire y Joey se encontraba disfrutando de su velada después de comer, ellos estaban conversando.

-Me alegro saber que ya tenemos todas las carretas lista – le dijo el gato dorado.

-Igual yo y fue un esfuerzo enorme – dijo ella – Sólo falta la comida, medicamentos y la fecha de huida.

-¿Cuánta cantidad de gente escaparán? – preguntó.

-Unos cien…según el listado – respondió ella recordando.

-Somos bastantes…que lastima que no se puedan ir todos – dijo Joey – Ojalas podamos ayudarlo pronto cuando estemos afuera ¿Qué te parece?

-Ahora que lo mencionas – dijo Claire – No había podido contártelo pero Kitty encontró una carta en la casa del pasadizo, habla de cómo eran las cosas antes que este Rey tomara el trono, era muy distinto, el asunto es que el no era el heredero al trono si no que su hermana, la princesa Amelia, ella era la legitima en ascender….

Joey quedó pasmado con lo que acababa de oír y siguió escuchando a su novia – Creemos que si averiguamos sobre la princesa y que podamos buscar una manera que ella recupere lo suyo y podamos rescatar al resto y mejorar las cosas de este reino. Ella era todo lo contrario a lo que es este Rey de pacotilla.

-¡Impresionante! – dijo muy feliz, era muy buenas noticias – Sea lo que sea que necesitemos...¡Haré todo lo posible para lograrlo!

-Lamentablemente es lo único que tenemos, no sabemos nada más – dijo Claire apenada.

-Amor, está genial, es cierto que no es mucho pero es un comienzo – le animó – Me encargaré de investigar en el palacio, quizás ahí tenga suerte incluso puedo pedir ayuda a Gato.

-Pero…

-Sí, tendremos cuidado – se adelantó Joey – Sí logramos derrocar a este rey…estaría grandioso – dijo muy entusiasmado.

-Claro, por último si obtenemos esta información cuando salgamos de aquí tendremos el indicio de donde partir – dijo ella y el asintió de acuerdo.

-Bueno…te iré a dejar a tu casa – dijo Joey – Tengo turno dentro de poco.

-No hubieras venido, pude esperar verte mañana o cuando pudieras, no es necesario que sacrifiques tu tiempo de descanso – le dijo Claire apesadumbrada.

-Tú sabes que no es problema para mí con tal de verte y que llegues bien a casa – dijo amablemente – Me quedo tranquilo si es así.

Claire le sonrió – Esta es la parte que menos me gusta del día, tener que despedirme de ti – dijo la gata bicolor.

-Ya falta poco amor, tendremos todo el tiempo que queramos para nosotros – le animó y ella lo besó tiernamente.

-Te espero donde siempre – dijo ella con una sonrisa cálida.

Por precaución tomaban esta medida, salían en tiempo y caminos diferente aunque la taberna era más segura que la anterior, Joey no quería ninguna sorpresa y disminuir los riesgos. Eso incluía dejar a Claire a su casa, había veces que él se quedaba un rato acompañandola antes de irse a trabajar.

El gato de tonos dorados utilizó otro tipo de capa para camuflarse, tomó la mano de su novia para guiarla, tenían que tener cuidado porque habían guardias por todos lados debido a los sucesos recientes y Joey más o menos conocía las zonas que patrullaban.

Una vez que la dejó en casa hablaron un par de cosas antes de despedirse de Claire. Joey se encontraba motivado por la nueva información sobre la Princesa Amelia, ella era la clave y si averiguaban más podían mejorar la vida de muchos. Tenía ese objetivo en mente, una idea por dónde podía buscar, él sabía que existen registros en el palacio y que mejor escondite que una biblioteca. Eso sí necesitaría ayuda de Gato para que le cubriera.

El entró al cuartel y tuvo la sorpresa de encontrarse con su amigo sentado quien estaba tomando una leche caliente.

-Wow, creí que estarías en la taberna – le dijo Joey – Hola Gato.

-Hola Joey – le saludó – De allá vengo, llegué hace veinte minutos más o menos.

-Se nota que te fue bien – le insinuó al verlo tan contento.

Gato a veces olvidaba que su amigo era muy perceptivo contando que lo conocía a él como si de su hermano se tratara.

-Lo pasé bien hoy, sólo eso – dijo con simpleza.

-Sí, estoy que te creo – dijo Joey.

-Vete al demonio – dijo Gato sabiendo que estaba molestándole para sonsacarle más información.

- Ok, te dejo en paz entonces – dijo en tono de broma – Pero es cierto que necesito de tu ayuda y tiene que ser ahora – dijo determinado.

-¿De qué me perdí? – preguntó curioso.

Joey buscó las palabras correctas para resumir su plan.

Necesito buscar una información sobre la familia real y sus registros – le contestó y Gato se sorprendió al escuchar el repentino plan.

-¿Qué pretendes? Explícate mejor – le pidió el interesado.

-Lo que sucede es que Claire me comentó que el Rey tiene una hermana, la princesa Amelia quien es la verdadera heredera al trono pero ya ves que no sucedió así – le dijo – Sí tenemos pruebas suficiente podremos ayudar al reino…¡Es la clave!

Por supuesto Gato sabia sobre esto porque Kitty ya se lo había mencionado y lamentablemente no había podido investigar mucho ya que estaba más pendiente en buscar a Kitty, también estaba las nuevas medidas, solo no podía y tampoco podía contarle a Joey si no le preguntaría de dónde sacó esa información.

-Me parece una idea estupenda – apoyó él – Pero ¿Dónde pretendes buscar eso?

-Tengo una noción por donde partir – respondió Joey – Según lo que entiendo esos registros siempre han existido pero al ser información que no le conviene al Rey la ocultaron y creo que puede estar en la biblioteca del palacio, existe una bodega que no nos tiene permitido entrar.

-Sí es probable que esté ahí – dijo pensativo.

-Sólo necesitamos eso por ahora – dijo Joey – Pero tiene que ser hoy en el turno porque de aquí cuando coincidiríamos nuevamente.

-Hagámoslo – dijo igual de determinado el gato naranja.

Los Guardias Reales se prepararon para ingresar a su ronda, era beneficioso que ellos pudieran andar juntos haciendo la vigilancia sin que sospecharan nada. Obviamente no se fueron de inmediato a la biblioteca. Primero caminaron por el jardín y la madrugada estaba muy fría notándose la cercanía del invierno. Luego fueron a la primera planta del palacio, el lugar estaba en completo silencio solo se escuchaban sus pasos.

-Creo que es el momento – dijo Joey y su amigo asintió de acuerdo.

Se encaminaron despreocupadamente hasta la biblioteca, esta era gigante, tenía muchos estantes altos que contenía grandes cantidades de libros de todo tipo y de diferentes idiomas.

-Es enorme – dijo gato asombrado, en su caso nunca había ido ahí, lo contrario a Joey ya que como había investigado lo de la llave de la casa del pasadizo conocía un poco más sobre el palacio y sus secretos.

-Lo mismo dije la primera vez que vine – dijo Joey – Apresurémonos, no sé dónde se encuentra esa puerta.

-Te parece si busco por este lado y tú por el otro – propuso Gato.

-Sí, vamos – dijo él.

Su búsqueda no fue tan larga ya que encontraron la entrada oculta en una esquina, estaba detrás de un estante que solo tenía unos pocos centímetros de separación entre la puerta y dicho mueble. Gato con un poco de dificultad abrió la cerradura de la bodega y vió que esta se deslizaba para abrirse.

-Cubriré la entrada por si viene alguien – dijo el gato naranja.

-Buena idea – dijo él – Cualquier cosa si vienen…la palabra clave será "invierno" – agregó entrando con una lámpara que sacó de ahí y que encendió en ese momento. Gato se fue a su lugar.

Joey alumbró la zona y pudo notar que había varios muebles con una especie de carpeta. Como era de esperar que estaban cubierto de polvo.

Decidió sacar un par y lo dejó en un mesón empolvado para comenzar a leer. Se trataba de información reciente, mejor dicho hablaba sobre los nacimientos de las hijas del Rey y la muerte de su reina.

Estuvo leyendo muchas cosas, incidente, cumpleaños, salidas a terreno. Luego notó un cierto patrón de orden entre los sucesos en la carpeta así que dejó la que no le servía en su lugar y buscó otras.

-"Los antepasados del Rey Antonio" bueno…creo que me fui muy atrás – habló consigo mismo Joey y comenzó la hojear – O quizás no…¡Creo que algo servirá! ¡Es el árbol genealógico! – exclamó feliz. Había un par de texto donde hablaba de la procedencia y su línea de sangre. Se podía ver al Rey Antonio emparejado con su Reina y la descendencia que ellos tuvieron. Leyó un poco más y …¡Bingo!

-Hijo del Rey Sebastián quien tuvo dos hijos, el recién nombrado y actual Rey Antonio y su hermana Amelia… - leyó alegrado el gato dorado – Al menos se confirma que sí existía aquella princesa, ahora solo necesitamos algún párrafo que confirme su derecho al trono…

Buscó en otras carpetas, le tomó varios minutos hasta encontrar algo que llamara su atención.

-Las hazañas del Rey Sebastián y su legado – Joey leyó.


Gato le ponía un tanto nervioso esta situación ya que si los pillaban en estas andanzas sobre que estaban investigando sobre la familia del Rey, estarían fritos y acusados de traición. Aunque…debía reconocer que igual le emocionaba esto, quizás es lo que sentía Kitty cuando ella hacía sus actividades. No pudo evitar sonreír al recordarla.

-Oh Gato ¿Qué haces por estos lados? – preguntó uno de sus compañeros.

-Hola – le saludó cordialmente – Estuve dando varias vueltas y me detuvo un rato a descansar, luego subiré a la siguiente planta ¿Y qué tal tú?

-Bien, me enviaron a cuidar la entrada – contestó.

-Suerte con eso, ahora que se acerca el invierno, está muy helado afuera – dijo el gato naranja.

-Sí, es verdad – concordó - ¿Oye es cierto lo que dicen? – preguntó un poco dudativo.

-¿Sobre qué? – dijo extrañado.

-¿Que tú y la Princesa Dulcinea están en algo? – preguntó.

Esto descolocó a Gato, no se esperaba un chisme como ese.

-¿Dónde sacaste eso? – preguntó desconcertado.

-Lo escuché, una de las sirvientas lo dijo – respondió – Y se ha comentado por ahí.

-No puedo creerlo – dijo Gato igual de perplejo.

-Pero ¿Es verdad? – Preguntó – Porque sí es así ten cuidado…

-¡Claro que no es verdad! – dijo un poco enfadado – ¡ No sé de donde lo sacaron, la única cercanía que tengo a la Princesa es amistad!

-Vaya – dijo extrañado – Parecía ser cierto, la sirvienta que lo dijo estaba algo exaltada.

-Dejame adivinar, fue una de la más cercana a la princesa – dijo cabreado.

-Sí, fue ella – confirmó.

Gato rodó los ojos, quién más que Dulcinea pudo haber divulgado una cosa así ¿Con qué fin? Ni la remota idea.

-Bueno Gato, me tengo que ir – le dijo – Me alegro que eso sea mentira, no te amargues, ignora a esas chismosas.

-Gracias – contestó – Y adiós, que tengas un buen turno.

Su compañero se marchó del lugar, esperó a que se perdiera de vista y exhaló frustrado, no iba a permitir que un chisme así le arruinara la noche.

-Joey, no hay moros en la costa – le dijo casi en un susurro y su amigo salió.

-Uff, me puse muy nervioso, cuando escuché "invierno" – dijo él – También escuché el resto de la conversación…

-No le tomes importancia, que diga lo que quiera, es su palabra contra la mía y no hay pruebas – le dijo con la cabeza más fría.

-Está loca – dijo Joey negando con la cabeza – Me recuerda a una ex.

Gato tuvo que contener la risa al acordarse, fue como si fuera ayer.

-Eso ya no importa – dijo al recomponer la compostura - ¿Cómo te fue? – preguntó.

-Excelente – dijo con una sonrisa – Te contaré los detalles en el cuartel.