Ahh, por fin pude traer otro capítulo Dx todavía estoy pasando al limpio lo otro así que se imaginaran la cantidad de trabajo que tengo (en cuanto a fic) estoy traduciendo este y otros fic, además de pasarme a la plataformar de Wattpad para probar suerte como me va ahí.
Como siempre, aprecio mucho que esten leyendo esto y esperando que sigan disfrutando de la lectura :D un saludote a todos 3
Capítulo 14: Algo inesperado
Gato estaba muerto de sueño en su habitación, ya que luego de que Joey fuera a dejar los papeles, ellos tuvieron que continuar con su trabajo hasta finalizar el turno. Realmente sentía que en cualquier momento se desmayaría del sueño, estaba muy exhausto. Pero valía la pena, el quería saber lo que había investigado con su amigo.
Aunque de todas maneras el gato naranja se quedó dormido mientras esperaba a Joey, que supuestamente vendría dentro de poco a visitarlo.
Un par de hora después, Gato despertó luego de sentir que lo llamaban insistentemente a su puerta. Se levantó desperezándose rápidamente.
-¿Sí? – preguntó él, aun soñoliento.
-Gato, soy yo – dijo su amigo. El gato naranja le abrió la puerta.
-Lo siento Joey, estaba muerto – se disculpó – No me malinterpretes, estoy interesadísimo por esto.
-No te preocupes – dijo él – No podía venir antes, estaba un poco atrapado gracias a uno de nuestros compañeros y luego también me quedé dormido – respondió – Igual sirvió porque ahora no hay nadie en el cuartel.
-¡Oh genial! – respondió con entusiasmo – Ya, es momento de ir directo al grano, quiero saber todo – agregó entusiasmado.
-Ya te mencioné sobre el árbol genealógico donde respalda que el Rey Antonio tiene una hermana, la princesa Amelia y que también tenemos la carta – resumió Joey – En los otros documentos se pone más interesante – dijo él con voz baja.
-Escúpelo ya – apuró Gato y su amigo lo miró de mala ganas.
-En uno de los papeles habla de las hazañas que hizo el Rey Sebastián, aquí nos dará algunas razones – dijo Joey – El evitó que varias vidas se perdieran en el reino, su hermano quería armar un revuelo en contra de él y quienes no eran de raza pura o colores enteros, quería eliminarlos. El junto a los Tuxedos lograron descubrir las intenciones.
-… ¿El tío de Rey Antonio fue quien lo ayudó a ascender al trono? – dedujo Gato.
-Así parece – dijo su amigo.
-No me quiero ni imaginar qué cosa armaron ellos – dijo el gato naranjo – Qué despreciables – agregó y Joey asintió de acuerdo con él.
-Sigamos – dijo el gato dorado – El Rey Sebastián financió a los Tuxedos quienes tenían ascendencia de una tribu-raza con habilidades de sigilos y otros atributos, se dice que aprovechaban su pelaje oscuro para esconderse, dominaban varias artes, como el tiro al arco, grandiosos jinetes, habilidosos en batalla cuerpo a cuerpo…El Rey valoraba mucho esto.
"Eso explica mucho" pensó Gato recordando las variadas veces que había peleado con Kitty antes que fueran novios.
-…y así prestaron estos servicios al reino, no existía una Guardia Real como la nuestra…-explicó.
-No entiendo por qué se deshicieron de ellos…-dijo apenado Gato.
-Más que seguro que temían que ellos se rebelaran al ser fiel a ese Rey y su hija. Por lo que pudimos ver en la carta uno de ellos estaba comprometido con la Princesa Amelia – dijo él.
-Tienes razón, no lo había pensado así – dijo Gato.
-En cuanto a la princesa – agregó el gato dorado – Ayudó mucho socialmente y educativamente. Este reino tenía toda la pinta de prosperar y crecer, si bien existía quienes eran pobre y ricos, ella buscó una forma equilibrada de que todos tuvieran oportunidad. Por ejemplo, buscó la manera que los artesanos pudieran vender sus cosas a otros reinos, las grandes familias hacían donaciones obligadas, de cualquier índole y lo que ellos quisieran, la cantidad no importaba, podía ser dinero, construcción de casa, etc y de vuelta le llegaba un incentivo o le pedía al reino alguna cosa que necesitara desde afuera y la gestionaban. También les llegaban regalos por partes de los artesanos y campesino, hacían hasta trueques justos – contó – Un equilibrio de finanzas y necesidades.
-Parece difícil de creer – dijo el gato naranja, ni años luz este reino sería así -¿Algo más sobre la princesa?
-Sí, ella era buena decidiendo y buena estratega además de ser más madura que su hermano, su sabiduría era enorme por lo mismo leía mucho y enseñaba a pequeños mientras pudiera, es sencilla y humilde, era la mano derecha del Rey junto con el consejero claro, la gente la quería mucho, muy por lo contrario a Antonio, en la adolescencia se percibió que era petulante y discriminador. Siempre ansió el poder, pero su padre vio esto… tristemente… - agregó Joey – El Rey Sebastian nunca hizo distinción entre los dos hermanos, pero se llevaba mucho mejor con su hija, el veía que era ideal para que siguiera su legado…pero hay un problema.
-¿Qué sucedió? – preguntó interesado, casi al borde la silla por lo metido que estaba en la historia.
-Escribió un acta determinando el heredero al trono, pero aquí no está…
-Sí…lo normal, era muy lindo para que fuera cierto, encontrar el papel y solucionar todo – se quejó Gato - ¿Era de esperarse o no?
- Exacto…aunque con estos antecedentes es más que suficiente para darnos un empujón – dijo Joey – Y aquí va lo otro que debo contarte.
Gato pudo notar que su amigo se comportaba como si tuviera un secreto que lo llevaba hace mucho rato y que quería contarlo.
-Por favor, no te lo tomes a mal – le advirtió – Claire y su amiga tiene un grupo quienes están organizando una escapada del reino, un plan bien gordo, por eso ellos han robado varias cosas para poder hacerlo…Y yo las estoy ayudando hace tiempo porque me uní a ellos.
El Guardia Real se sorprendió, no esperaba algo así, es decir, sabía que su amigo quería irse y con mayor razón con Claire pero no esperaba todo eso, no era pequeño. Además…Kitty está involucrada…
-No pude contarte antes por petición de ellos debido que el plan tiene que estar seguro y avanzado – explicó.
De seguro por eso Kitty no podía contarle por esa misma razón.
-Bueno algún día tenías que cumplir tu deseo de irte de aquí – dijo a su amigo, tampoco podía reclamar si él también tenía un secreto.
-Sí…quiero ser feliz con Claire – dijo Joey – Pero…aparte de esto, aquí necesitaré de tu ayuda.
-¿Cómo? – preguntó extrañado.
-Sí te vas con nosotros, afuera podrás ayudarme en investigar y encontrar a la Princesa Amelia – propuso –Vente con nosotros.
-¿Tú crees que me acepten? – Gato preguntó dudoso.
-Yo creo que sí, más con estos antecedentes y que tú ayudaste a conseguirlo – respondió Joey.
A Gato le agradó la idea de la escapada, también quería desaparecer de ese reino, pero también quería colaborar a cambiar las cosas en este lugar, como antes y mejor. Ya le gustaría ver la cara que pondría Dulcinea respecto a esto. Además, que mejor que poder irse con Kitty para poder vivir en tranquilidad.
A propósito, le sorprendería con esto último, no le contará que se irá con ellos.
-Sí es así, me parece una idea genial – concordó Gato.
Kitty se encontraba en el orfanato junto a Claire a quien acompañó a visitar a los pequeños, debido a que algunos estaban enfermos así que fueron a ayudar, bueno más su amiga que ella porque no tenía idea nada sobre medicina. La gata negra se encontraba en el patio del lugar, quien había llevado el arco que perteneció a sus antepasados e intentaba aprender a usarlo.
-¡Qué difícil! – se quejó ella ya que no lograba lanzar una flecha de forma decente.
-Es porque lo estás sosteniendo mal, pequeña – dijo una voz conocida, Kitty se giró para ver quién era.
-¡Mike! ¡Ya no soy pequeña! – le debatió ella, siempre la molestaba con lo mismo - ¿Qué tal, qué haces por aquí? – preguntó ella, él era su mentor, gracias a él aprendió muchas cosas, era lo más parecido que tenía a un padre.
-Ya te contaré luego, necesito tu ayuda – contestó él – Mejoremos esa mala postura que tienes, no acertarías aunque tuvieras una sandía frente a ti.
-Vaya, muchas gracias – dijo irónicamente. Mike rió levemente.
-Lo siento – dijo él – Tienes que mejorar tu postura – agregó acercándose a ella – Espalda derecha... ¡No eres una anciana!
-Y continuas con tus halagos… - dijo Kitty rodando los ojos, el negó con la cabeza, divertido. La gata obedeció sus instrucciones después de eso.
-El arte del arco está basada en la postura por eso es importante, estira bien el brazo con el que tienes que sostener ese arco, con tu otra mano tensas la cuerda junto a la flecha, con delicadeza ¡Hombros firmes Kitty! – exigió él.
-¡Ya! – dijo la gata negra, había olvidado lo duro que era él para enseñar.
- ¡Así me gusta! – exclamó – Si quieres atinar al objetivo, cierra un ojo para mejor precisión – explicó – Ahora ¿Ves esa manzana en ese árbol?
-Sí…- respondió levemente para no perder la concentración.
-Acierta y no te desheredo - dijo.
-Ni siquiera eres mi padre…- le respondió elevando una ceja.
-Ja ja pero eres algo parecido a una hija, quizas una mascota – contestó de buen humor.
La gata negra rodó los ojos y luego se enfocó lo más posible en su objetivo.
-No olvides respirar – dijo Mike – Cuando estés lista, suelta la flecha.
Kitty respiró levemente y liberó la flecha, observó el trayecto de este y pudo acertarle al blanco,
-¡Bien! – celebró la gata.
- ¡Listo! Estás lista para utilizar el arco, mejor dicho, ya sabes lo necesario, sólo tienes que practicar, incluso puedes lanzar flechas haciendo acrobacias.
-Gracias – dijo Kitty.
-De nada – contestó Mike.
En ese momento llegó Claire al patio, sorprendiéndose a encontrarse con su querido padre postizo ahí.
- ¡Mike! – corrió ella para saludarlo y darle un abrazo de oso - ¡Tiempo sin verte!
-Uf, sí, mucho tiempo – respondió de acuerdo.
-La verdad que ha sido un par de semana solamente – dijo Kitty elevando una ceja otra vez.
-Tan aguafiestas como siempre – le dijo Mike.
- Me debes varias – le dijo con malicia la gata negra.
-Oye, yo no lo he visto hace como un mes – acusó su amiga sacándole la lengua - ¿Cómo te fue?
Tanto Kitty como Claire trataban a Mike como si fuera su padre, cuando eran más jóvenes, el traía comida y enseres para ayudarlas a sobrevivir en el orfanato. Ellas lo querían mucho, aunque últimamente ha estado un poco alejado y no sabían la razón.
-No me quejo – contestó él – Me he enterado de sus planes de escapar de aquí.
-¿Vendrás con nosotras? – preguntó Claire.
- Me temo que no, tengo una deuda con esta gente y no me iré hasta poder liberar la zona baja – respondió seriamente.
-Podremos ayudarte desde afuera – propuso Kitty.
-Puede ser, aunque ustedes saben que prefiero que las dos estén afuera lo antes posible – dijo Mike.
-Lo sabemos – dijo la gata bicolor.
-Ahora que estamos aquí, Kitty necesito de tu ayuda – le pidió el gato.
-Tú sabes que cuentas conmigo siempre – le respondió y Mike sonrió.
-Claire, tú estate atenta – le dijo – Necesitaremos de tu ayuda cuando lleguemos.
-Ok, no hay problema – dijo alegremente.
Mike asintió y se dirigió a Kitty – Sígueme, estamos en la hora.
-Al menos adelántame algo – dijo elevando una ceja, pero ella no obtuvo respuesta. Rodó los ojos, siempre le hacía lo mismo, sin más remedio lo siguió.
Mike era esa clase de gato con un carácter firme y reservado, no era de muchas palabras, pero si lo decía era lo justo y necesario. Con ellas dos siempre fue un tanto sobreprotector, por eso se reservaba algunas respuestas, aunque algo que siempre hacía era bromearlas, más a Kitty que a Claire.
La gata pudo darse cuenta que se estaban alejando de la zona baja y estaban por entrar al anillo medio, además se estaban dirigiendo a un lado que Kitty nunca había visitado, pero sí sabía que había en esa dirección.
-Me puedes contar ¿A qué vamos a la cárcel? – le dijo la gata.
-Sí, sí puedo, pero no quería contarte adelante de Claire o si no... pega un grito al cielo – respondió – Esto es delicado, estoy haciendo un gran favor a un amigo, la verdad es que te pido mucha discreción.
La gata oscura asintió y el continuó su relato – Sucede que él y su esposa fueron capturados en la protesta y se lo llevaron a la cárcel a ambos…
-¿Quieres rescatarlos? – se sorprendió Kitty ya que era imposible salir de ahí y menos realizar una fuga, al menos que fuera un plan bien realizado y con tiempo para organizarlo.
-Algo así – respondió – Quiero sacar a sus bebes de ahí…
-¡¿Qué?! – exclamó ella, sin poder creerlo.
-Descubrieron que estaban esperando hijos cuando llevaban unas semanas en la cárcel – contó – Ellos no quieren que crezcan ahí adentro o peor, que los descubran y les quiten a sus hijos, si sucede, es seguro que no caigan en buenas manos, el reino los regala ya que no se responsabilizan de ellos…es un futuro muy incierto para los peques – agregó apenado Mike.
-No puedo creerlo… - dijo consternada la gata – Por último, que la dejen libre a ella o no sé…qué horrible…
El asintió de acuerdo – Por eso necesito tu ayuda y discreción.
-¿Qué haremos? Que yo sepa, es difícil entrar ahí – preguntó.
-Hay un guardia que me debe un gran favor – contó Mike.
-¿Podemos confiar en él? – volvió a preguntar dudosa.
-Está obligado, créeme, quedamos en eso y si no me ayuda…habrá consecuencia – respondió el gato seriamente.
-Algo me dice que eso fue la razón de tu ausencia – se aventuró la gata negra.
-Sí, por supuesto – confirmó.
- Entonces…¿El plan es? – preguntó ella.
-Tenemos que esperar a que anochezca. Hay un punto ciego entre las torres de vigilancia – dijo él.
-Y esperaremos en algún lugar ocultos en ese punto – continuó ella.
-Exacto – concordó – Que bueno que esas neuronas aun funcionan – bromeó.
-Muchas gracias – ironizó Kitty.
Continuaron su camino, se podía ver como lentamente el sol se ocultaba.
-Es aquí – dijo después de un rato de merodear, la gata descubrió que habían llegado al límite, las casas estaban alineadas hasta finalizar un pasaje, más allá era un sitio eriazo por varios metros donde podía ver el comienzo de la cárcel, los muros eran grises y descuidados, también había unas púas arriba de los muros.
-Mira, justo entre esas dos torres que te mencioné, está ese punto ciego – indicó – El vendrá cuando haya oscurecido, en esa parte no lo verán.
-Y… ¿Ya nacieron? – preguntó.
-Ayer nacieron…-contestó.
-Qué pena tener que separarse de ellos – dijo con tristeza la gata – Aunque comprendo que prefieran un mejor futuro para ellos.
-Una verdadera pena…pero haré lo imposible para liberarlo apenas pueda – dijo determinado.
Kitty se quedó en silencio, sentía impotencia… ¿Hasta cuándo los atropellaran de esa forma a todos? Por su estúpida creencia, esa familia estaba ahí adentro…y quizás cuantas otras situaciones habían ahí.
Esperaron media hora hasta que Mike vió al guardia con unos bultos en sus brazos.
-Sígueme – le pidió y Kitty le hizo caso.
Estaba corriendo mucho viento, revelando la proximidad de las lluvias dentro de poco.
El sujeto silbó levemente. Mike avanzó junto a Kitty hasta él.
-Son tres – dijo el guardia, los cargaba con una especie de "fular" improvisado con unas telas, tenía a los bebes sujeto a su pecho con dicha tela, como si fuera una mochila al revés, estaba afirmado en sus hombros – Pronto tendrán hambres – Mike asintió.
-Kitty, tú llevaras a uno – le dijo y el guardia sacó a unos de los bebes y la gata oscura lo sostuvo en sus brazos. Era muy pequeño y se encontraba durmiendo plácidamente ajeno a lo que sucedía a su alrededor.
-Toma esta manta, úsala para que puedas cargarlo como yo – le dijo el guardia – Rápidamente la gata lo hizo, pasándose la tela por sus hombros y dejó un poco holgada la zona del pecho para que cupiera el pequeño gatito, además de asegurarse que estuviera bien sujeto. Mike hizo lo mismo con los otros dos.
-Con esto estamos a mano – le dijo el gato al guardia.
-Cada uno por su lado y esto jamás pasó – respondió despidiéndose con un gesto.
Ambos gatos se devolvieron a la zona baja, iban apresurados debido a que estaba oscuro y podían camuflarse mejor.
Claire no podía creer lo que estaba viendo…Mike y Kitty traía consigo a tres recién nacidos desde la cárcel. De inmediato junto con la encargada del orfanato le dieron los primeros cuidados, lo alimentaron y lo limpiaron. Por suerte los tres estaban sanos y sin ningún problema, el cuidado de los pequeñines pasaría por unas enfermeras del lugar.
-No me quiero ni imaginar la pena que traen esos padres – dijo Claire al juntarse nuevamente con Kitty – Debe ser terrible, yo no podría separarme de mis bebes si fuera así.
-Es horrible, ojalas pudiéramos hacer algo – concordó la gata oscura.
-Menos mal que Mike pudo hacer sus maniobras extrañas para poder rescatarlos – dijo la gata bicolor.
-Es verdad – dijo ella de acuerdo – A propósito ¿Dónde está el?
-Adivina – dijo Kitty.
-¿Desapareció como de costumbre? – se atrevió a adivinar.
-Exacto – contestó.
-Bueno, lo importante es que los pequeños ya están en buenas manos y que Mike está bien después de no verlo en semanas.
-Sí, es cierto – dijo Claire - ¿Vámonos a casa?
-Ok – respondió.
Ambas se despidieron de las conocidas del lugar y se fueron caminando tranquilamente, se dieron cuenta que era muy tarde y que estaba heladísimo…ya querian llegar pronto a casa, pero aún faltaba un par de calles para eso, estaban por la plazuela que tienen el sector bajo.
En ese preciso instante Kitty escuchó algo.
-¿Qué fue eso? – preguntó.
-¿Qué cosa? – dijo Claire pero su amiga estaba atenta mirando hacia todos lados.
Repentinamente se escuchó una explosión en una de las casas cercana a ellas, muchos quienes estaban ahí saltaron para cubrirse de los escombros.
-¡Claire! ¡Ponte de pie! – le dijo ayudándole a pararse - ¡Corre!
Nuevamente explotó otra casa, la gata sostuvo su mano para guiarla hasta un callejón.
-Esto no me gusta… ¡No tengo un buen presentimiento de esto Kitty! – gritó apenas a su amiga mientras corrían.
-¡Ni a mí! – dijo preocupada ya que era primera vez que atacaban la zona baja.
Otra vez se sintió una estruendosa explosión, pero esta vez muy cerca de ellas a quienes las mandó al suelo. De forma rápida se pusieron de pie para correr, dando tropezones. Kitty se dio cuenta a tiempo que se estaba cayendo unos escombros encima de ellas. Sin más opción empujó a su amiga fuertemente mientras que ella saltó a tiempo hacia atrás. Ahora se encontraban separadas por los escombros.
Gato se encontraba en el comedor del cuartel, hace poco había despertado de su descanso y que fue interrumpido por el hambre, además no sabía cómo, pero Joey consiguió que le dieran el día libre a los dos.
Hablando de su amigo, el entró al comedor, se notaba que estuvo afuera hace un rato.
-Hola ¿Cómo estás? – preguntó Joey.
-Aquí reviviendo – dijo -¿Quieres comer algo? Me quedó un poco de comida.
-Vale, está bien – contestó y Gato se levantó para ir a buscar otro plato de comida y regresó en minutos.
-¿Fuiste para allá? – preguntó él una vez que se sentó.
Pero su amigo no alcanzó a responder ya que en ese instante entraron varios de sus compañeros en grupo, haciendo mucho ruido. Se quedaron mirando extrañados de la situación ya que por la hora no debieran estar en pie al menos que fueron lo que estuvieran de turno. Algunos se fueron molestos del comedor y otros se quedaron charlando animosamente, como si estuvieran celebrando.
-¿De qué nos perdimos? – susurró Joey.
-Será mejor que nos callemos para escuchar – dijo Gato y ambos cerraron la boca, estaban muy curioso.
-¡¿Quién quiere un trago?! – preguntó uno de ellos muy animado.
- ¡Yo! – le respondieron varios.
- ¡Por fin dejamos a esos marginales en su lugar! No volverán a molestar en un tiempo más... – dijo otro.
Ambos gatos les llamó la atención de inmediato, porque obviamente se trataba del sector bajo, quedaron sumamente preocupados.
-La mejor manera de ponerlos en su lugar es rompiendo algunas cosas – dijo despotamente otro – Bueno mejor dicho explotar algunas casas – agregó con una risa burlona.
-¿No que supuestamente querían construir algo? ¿Y que por esa razón destruimos esas casas? – preguntó otro.
-Son justificaciones, no seas iluso – le respondió.
Gato estaba estático y contenía su respiración, como si le hubiera caído un balde de agua fría, estaba angustiado. De inmediato pensó en Kitty…y luego recordó que su amigo no sabía de su relación, tenía que disimular, lo miró.
-Claire…- susurró casi inaudible, estaba pegado mirando el plato de comida. El gato naranja se puso de pie y se lo llevó de un ala a su habitación.
-¿No quieren compartir con nosotros? – ofreció el déspota.
-No gracias – le dijo como si escupiera ácido.
Una vez que se fueron de ahí y entraron a la habitación de Gato, su amigo le habló instantáneamente.
-¡Tengo que ir a ver a Claire! – dijo determinado.
-Joey, tranquilízate, pensemos con la cabeza fría – dijo calmándolo.
-Es que Gato, no sé qué haré si me entero si le paso algo a ella – dijo – Tengo que ir ahora - dijo angustiado su amigo.
-Tenemos – le corrigió.
Joey lo miró extrañado y el gato naranja se dio cuenta que lo dijo sin pensar.
-¿Tú crees que irás solo? Pienso acompañarte idiota – le contestó saliendo rápidamente del impas.
-Gracias – dijo él.
-Ni lo menciones – le respondió – Vámonos ahora.
Los dos gatos esperaron el momento preciso para irse a la zona baja sin que llamaran la atención, de hecho, no fueron con la ropa de la Guardia Real, sino que utilizaron unas capas negras para pasar desapercibidos. No esperaron más tiempo y se fueron rápidamente de ahí para saber el estado de Claire e indiscretamente para Gato ver a su querida Kitty.
