¡Hola!
Antes que nada ¡COMO QUE EL CAPÍTULO FUE CORTO SI TIENE MÁS DE 8 PÁGINAS EN WORD Dx! Son malos :c
Pero bue, aquí les traigo otro capítulo de esta historia, espero que lo disfruten y muchas gracias por leer! ¡Saudos!
PD: En lo posible subiré otro capítulo esta semana.
Capítulo 15: Un pequeño respiro
Kitty tosió debido al polvo que se había levantado en el lugar por el derrumbe reciente. La gata negra se levantó en su cuatro patas y trató de ver entre el polvillo.
-¡Claire!- gritó con voz rasposa - ¡Claire! – volvió a llamarla asustada.
-¡Kitty! ¡Estoy bien! – respondió tosiendo - ¿Y tú?
-¡Bien! – le contestó – ¡Quédate ahí y protégete por si vuelven a atacar!
La gata se puso de pie y observó el panorama a través de polvo que aun caía, había varias casas destrozadas mientras que algunos gatos corrían y otros peleaban ya que habían guardias atemorizando a su gente, estos entraban a las casas a saquear y destrozar, era una zona de guerra.
-¡Kitty! – llamó uno de sus compañeros – Qué bueno que te encuentro ¿Cómo estás?
- Bien – respondió agitada - ¿Ustedes?
-Peleando, necesitamos toda la ayuda posible – le dijo – Primero llegaron la Guardia Real a explotar las casas y ahora solo están los guardias de patrullaje quienes quieren seguir haciendo más daño.
¿Guardias Reales? Esto llamó la atención de Kitty por varias razones, una de ellas es que la Guardia Real nunca se metían a este sector y…la otra era si Gato sabría de esto o Joey…
-De acuerdo – dijo ella – Deja ayudar a Claire y voy de inmediato.
-Okey, ven a la zona sur cerca del cuartel, ahí necesitaremos una mano ¡Apresúrate por favor! – le dijo antes de irse corriendo de ahí.
Kitty se apresuró y escaló los escombros para poder cruzar al otro lado, bajó dando saltos pudiendo encontrase con Claire arrinconada en un costado. Su amiga apenas la vio la abrazó de inmediato.
-¡Gracias por salvarme! – le dijo Claire.
-No tienes por qué agradecer – dijo Kitty – Te iré a dejar a casa, yo me tendré que quedar a ayudar porque están atacando varios lugares.
-¿Hay heridos? – preguntó.
-No lo sé, pero es probable que sí, lo sabremos después – dijo ella – Vámonos.
Las dos gatas se fueron rápidamente, el desastre aún continuaba, algunos seguían peleando, otros corrían despavoridos, seguía el humo presente y el panorama no había cambiado para nada. Después de unos minutos llegaron a casa.
-Cualquier cosa, protégete debajo de algún mueble, aunque no creo que lleguen hasta aquí – le dijo a su amiga.
-Kitty… - la llamó Claire cuando ella estaba a punto de salir.
-Dime – respondió.
-Cuídate, por favor – le pidió – No soportaría perder a mi hermana.
-Lo tendré, descuida – aseguró ella – Estaré de vuelta pronto, ya verás.
Kitty se despidió con un gesto y se fue corriendo a reunirse con unos compañeros en el camino, se fueron directo al cuartel de ellos. Resultaba que estaban atacando puntos "icónicos" del sector bajo para construir quien sabe qué. También que el reino quería darles su merecido a ellos por tantas sublevaciones por parte de ese sector. Sea lo que sea, en ese momento tenía un cargamento para seguir destruyendo.
-Grupo A, vayan a apoyar las defensas en la plazuela – ordenó el líder – Grupo B, desháganse de ese cargamento de provisiones.
La gata oscura correspondía al Grupo B, así que se movió rápidamente con ellos a través de las sombras para que no los vieran, estaban en su territorio, en su ambiente, de modo que no permitiían que se salieran con la suya.
-¿Cuál es el plan? – preguntó uno de ellos.
-No lo tenemos hasta que lleguemos ahí, sabremos cómo actuar – dijo Kitty.
-Exactamente, tenemos que destruir ese cargamento y detener el ataque – agregó otro.
-¡Ahí está! – apuntó otro.
Era cierto, se encontraba a un par de metros, era una carreta y tenía varias cosas, como explosivos, espadas, entre otras cosas. Había unos cincos guardias vigilándola atentamente, armados. Se encontraban en un terreno baldío. Esto era positivo porque en caso que se complicaran las cosas, no habría tanto peligro para su gente.
-¿Cómo lo hacemos? – preguntó el más joven.
Todos estaban en silencio, se estaban preguntando lo mismo y trataban de ingeniar un plan.
-No hay muchas opciones, confrontemos y tres de nosotros que se encargue del cargamento – dijo Kitty.
-Son cincos, nosotros dos podemos vencerlo – dijo su compañero aputando a su amigo.
-Opino lo mismo – respondió la gata.
-Ok, se pensó y se hará – dijo otro.
Optaron ir de frentón, Kitty y dos más fueron directo a pelear, el resto harían lo suyo. Por parte de la gata, atacó desde la oscuridad, sorprendiendo a su adversario, pero este contraatacó con su espada, ambos se movían ágilmente. La gata oscura bloqueaba las estocadas con su cuchillo, de pronto el sujeto la pateó y lanzó su arma muy lejos, a Kitty no le quedó otra opción que pelear cuerpo a cuerpo, continuó esquivando los ataque a duras penas hasta que finalmente logró ver una oportunidad. Ella se giró para esquivar la espada y se agachó, con una de sus piernas lo golpeó para botarlo al suelo. El sujeto se dio un fuerte porrazo, quedando fuera de la pelea.
Kitty volteó para poder ver cómo iban sus compañeros y se encontró con la sorpresa de que uno de su equipo estaba tirado en el suelo. Su otro compañero estaba complicado peleando contra tres y el resto del grupo estaba ocupado tratando de destruir las provisiones batallando con otros más. Para empeorar las cosas aparecieron un par de guardias más.
Rápidamente ella corrió a ayudar, sacando la espada de quien estaba inconsciente y alcanzó a interponerse justo a tiempo deteniendo el ataque hacia su compañero. Era tanta la fuerza del contrincante que tuvo que arrodillarse para poder mantener el equilibrio. Inesperadamente, el oponente pateó su muñeca, causándole un fuerte dolor en ella, Kitty se sostuvo la mano herida con la otra, el dolor que tenía era como si tuviera fuego en ella clavandole con mil agujas. Inhaló rápidamente para concentrarse e intentar aguantar esa incomodidad, le estaba resultado difícil esquivar los ataques, además este se volvió más agresivo.
Llegó un momento en que la gata no pudo mantener la pelear debido a que tropezó cayendo de espalda al suelo y por poco le llega una estocada, alcanzó a girar a tiempo. Kitty resguardó su mano herida y con la otra se levantó como puso y se impulsó apenas para saltar y dar un giro en el aire para acertarle una patada en la cara al tipo, logrando noquearlo. Aun así ella cayó toscamente al suelo pasándose a llevar la muñeca, esta vez el dolor era enorme y no pudo soportarlo, gritó por esto.
-¡Kitty! – gritó uno de sus compañeros una vez que venció a su oponente, alcanzó a sostenerla antes que se desvaneciera.
Cuando la gata despertó, se encontraba en una habitación a oscura, pestañeó un par de veces para acostumbrase a la oscuridad.
¿Qué había pasado? ¿Dónde estaba ella? ¿Por qué eso no era su habitación?
Ahí es donde recordó todo: El ataque al sector bajo, sus compañeros tratando de detenerlos…las provisiones ¡De seguro necesitarían de su ayuda!
Rápidamente quiso levantarse, pero un dolor intenso la detuvo.
-¡Ay mierda! – se quejó ella.
-Más te vale que te quedes quieta – le advirtió Claire.
-¿Qué pasó? – preguntó ella, aun desorientada.
-Todo un lio…aunque dentro de todo estamos bien, calmate – dijo su amiga mientras encendía una vela. Realmente estaba oscuro, porque por la ventana ni siquiera entraba la luz de la luna – Después de tu desmayo, tu grupo alcanzó a destruir las provisiones de ellos, pero no contaron que cerca de ahí estallaría otra cosa, menos mal alcanzaron a refugiarse.
-Vaya…-dijo sorprendida Kitty.
- Por otro lado, lograron detener a los guardias que quedaron por acá, pero el sector quedó muy dañado, costará ponernos de pie nuevamente – le contó – Lo bueno es que sólo afectó a la zona más céntrica de aquí – agregó su amiga.
-Así que la casa con nuestras provisiones está a salvo – prosiguió Kitty.
-Exactamente – corroboró su amiga.
- Oh, menos mal – dijo aliviada la herida. Kitty miró su mano, estaba vendada y tenía un cabestrillo con una tela blanca - ¿Qué me pasó? ¡Lo único que recuerdo es un dolor insoportable!
- Tuviste un esquince y una pequeña dislocación – respondió – Tendrás que alejarte por un tiempo de ese tipo de actividades, hasta que te recuperes bien.
-No, qué mal – se quejó Kitty, era lo último que necesitaba.
-Sólo será unos pocos días, ya verás que se te pasará pronto – le animó – Mantén esa mano inmóvil y te recuperaras luego.
La gata suspiró, odiaba estar inactiva - ¿Podemos irnos a nuestra casa por lo menos?
- Sí claro – respondió con una sonrisa. Kitty se bajó con cuidado de la cama y ambas salieron de la habitación, ahí la gata oscura se dio cuenta que se encontraban en el cuartel y había varios heridos, pero no de gravedad.
Una vez estuvieron afuera, caminaron a oscura hacia su hogar, debido al desastre que había ocurrido, muchas antorchas habían sido destruidas.
Gato y Joey estaban por entrar a la zona baja, pudieron ver que había zonas oscuras y en otros había humo blanco, signo de incendios recientemente apagados.
Ellos se encontraban arriba en lo alto de un tejado, permitiéndoles tener una vista panorámica del lugar, era un desastre enorme.
Gato sintió cómo se le apretaba el estómago al ver todo eso, temía que algo le haya pasado a Kitty…
Miró a su amigo que estaba igual de preocupado que él.
- ¿Por dónde iremos? – preguntó.
- Iremos a casa de Claire primero, esperemos que se encuentre ahí, de lo contrario buscaré cada rincón hasta poder encontrarla.
- Buscaremos – corrigió Gato – Recuerda que vine a ayudarte, manos a la obra – agregó el y Joey asintió.
Los dos bajaron de ahí, de primera se internaron por unas calles, había uno que otro farol que daba algo de luz. Aunque Joey ya había estado ahí antes y conocía como era el lugar, de igual forma las condiciones ahora era más que deplorable, de lo contrario de Gato, estaba muy sorprendido, sólo una vez estuvo ahí pero no prestó mucha atención a los detalles… Pudo ver que había familias completas en las calles, otros trataban de recuperar alguna cosa entre los escombros, había peques asustados y llorando, otros perdidos, heridos, un sinfín de situaciones.
Estaba impactado, nunca pensó que era tan crítica esa situación, era como despertar de una mentira que el reino implantó desde el momento que quiso alistarse en la Guardia Real... No podía seguir ignorando esto…
Por el fuera, ayudaría a cada uno de ellos…y es lo que empezaría hacer desde ahora en adelante…
-Por aquí – dijo su amigo interrumpiendo sus pensamientos. Su corazón y mente se encontraba con Kitty…
"Por favor, que no le haya pasado nada a Kitty"- pensó para sus adentro, no soportaría saber si estaba herida o peor…Ni mejor pensarlo.
Ambos iban a paso rápido, los dos estaba se encontraban ansioso por igual, no aguantaban tanto suspenso…
-Ya falta poco, sólo un par de pasajes y estaremos ahí – dijo Joey. El gato naranja asintió y pudo notar la ansiedad en su voz. No lo culpaba, se encontraba igual que él…
Continuaron su camino, se le estaba haciendo eterno, se supone que quedaba cerca ¿O no?
-¡Claire! – llamó su amigo. Gato de inmediato levantó la vista y finalmente, la vio…
Las dos gatas se encontraban de espalda a ellos, al escuchar la conocida voz, ambas se dieron la vuelta. El gato naranja pudo ver la sorpresa en los ojos de Kitty, el notó que tenía un cabestrillo en una de sus manos.
-¡Joey! – corrió la gata bicolor a los brazos de su novio.
Kitty aún no salía del shock, nunca esperó ver a Gato ahí, en el sector en que ella vivía, él sonrió levemente. La gata supo de inmediato que el actuaría como si no se conociesen.
Y ella que se moría de ganas de abrazarlo…
Su contacto visual fue interrumpido cuando Joey habló.
- Me alegro mucho que te encuentres bien, tenía mucho miedo que te haya pasado algo – dijo dándole un beso en la frente. Luego cayó en la cuenta –Oh ¡Disculpen! – dijo el gato de tonos dorados – Ustedes dos no se conocen.
Sí…claro, jamás de los jamases se habían visto.
- Gato, te presento a la mejor amiga y casi hermana de mi novia, la señorita Kitty – dijo su amigo.
- Un gusto – saludó ella. Tenía muchas ganas de reírse pero a la vez sentía cierto grado de culpabilidad…¿No será mejor que…?
-Y Kitty, él es Gato, mi compañero de escuadrón de la Guardia Real – presentó Joey y el gato naranja hizo una pequeña reverencia. Por su parte la gata asintió de forma leve, nuevamente quería reír, ya que su novio hizo ese gesto propósito.
-Un gusto igualmente – le dijo neutral, tenía que lucir sereno para que no sospecharan nada.
-Te puedo asegurar que es de confianza, me acompañó porque no quería que yo viniera solo, no sabíamos con qué nos íbamos a encontrar – explicó Joey.
- Gracias por cuidarlo – le dijo Claire dando un abrazo a Gato.
- De nada – contestó él, sonriendo levemente.
Gato no iba a permitir que su amigo viniera solo, podían rastrearlo y sería un pase gratis a la cárcel o el destierro, además era la única oportunidad de saber de su novia.
No había que ser genio para saber que su querida Kitty estuvo peleando en esa batalla…es lo que más lo traía intranquilo.
-Mejor pasemos a nuestra casa, es más seguro que aquí – propuso Claire. Lo demás asintieron y cómo aún faltaba unos metros para llegar, la gata de dos colores pasó su brazo por el de Joey y se fue charlando con su novio. Kitty iba al lado contrario de su amiga y Gato al costado de su amigo, como "se supone que no se conocían" debían actuar normal, eso no evitaba que de vez en cuando se miraban de forma furtiva y coqueta.
Al entrar a casa, todo estaba normal, por así decirlo, no tuvo consecuencias de la batalla, sólo que estaba a oscuras. Joey y Claire encendieron unas velas a duras penas y también fueron a calentar un poco de leche. Así que ellos quedaron solo.
Con la luz tenue de la vela, la pareja se contemplaba, estaban frente a frente.
-No sabes las ganas que tengo de darte un beso – le dijo Kitty en un susurro.
-¿Uno solamente? – tentó el gato naranja en voz baja, ella rió.
-Los que tú quieras, ya lo sabes – le respondió, Gato sonrió.
-Me alegro que te encuentres bien, bueno, excepto por tu mano ¿Te sientes bien? – preguntó.
-Insisto…¿Tan poca fe me tienes? – bromeó la gata y su novio negó con la cabeza divertido – Me siento bien, un poco adolorida, estaré fuera de esto por unos días… - contó – Hey…tengo un lugar ideal para poder charlar, no es el mejor paisaje pero es algo – bromeó nuevamente.
Gato rió de forma leve y baja – Pero…¿Qué excusa doy? Para que no sospechen…
-¿Conoces el camino de vuelta al anillo medio? – preguntó Kitty.
- Sí, eso creo – respondió divertido, apenas recordaba el camino donde estuvo pendiente de Kitty.
-Diles que te tienes que ir o algo así – propuso – Yo diré que iré a descansar y saldré por la parte de atrás – agregó y luego sintió pisadas – Espérame en la esquina - susurró más despacio.
La gata no pudo dar más instrucciones debido a que Joey y Claire habían regresado a la sala de estar.
-Tomen – ofreció Claire dándole una taza de leche a cada uno. Mientras bebían comenzaron a charlar de los sucesos reciente.
Gato y Joey escucharon con atención los detalles del ataque y que casi salieron lastimadas por los derrumbes, también supieron que otros escuadrones que no pertenecían a la guardia habían participado. Lo peor de todo es que no sabían las razones y justificación de este ataque.
- A nosotros nos tomó por sorpresa, supimos cuando unos de nuestros compañeros regresaron al cuartel comentando eso, por lo visto alguno lo sabían…nosotros ni idea tuvimos…- dijo Joey.
-¿Eso no hará que sospechen de ustedes? Lo digo porque "deberían" estar en su cuartel en este momento… - Kitty preguntó.
-No creo, estábamos saliendo de nuestro turno, en "teoría" no podíamos asistir a esto… - dijo el gato dorado – Qué mal, de lo contario, pudimos haber advertido.
Eso alivió a Kitty, no quería por ningún motivo que Gato se arriesgara más de lo que se estaba arriesgando, más de lo debido, incluyendo a esa tal Dulcinea que no le traía ninguna buena espina ¿Quién le aseguraba que lo había dejado en paz?
-Deberías ir a descansar…-le interrumpió los pensamientos su amiga, después de varios minutos de charla – Recuerda que estás herida.
-Vaya, qué manera tan sutil de echarme para quedarte a solas con tu noviecito – le bromeó ella – Creo que también va para ti – agregó Kitty, dirigiéndose al gato naranja.
-¡Kitty! – le regañó avergonzada y lo demás rieron.
-Está bien… - dijo rodando los ojos – Iré a descansar…si me disculpan tengo una muñera que recuperar. Adiós y gracias por venir – agregó la gata oscura echando un vistazo rápido a Gato y luego se dirigió a su habitación.
-Adiós – se despidieron.
El gato naranja esperó unos minutos para que no fuera tan notorio, así que participó un poco más en la conversación.
- Me comprometo a averiguar cuáles fueron las estúpidas razones de este ataque – dijo el gato naranja. Tenía en mente a quien recurrir…
-Y qué pretendían con esto – agregó Joey apoyándolo.
- Exacto – dijo Gato – Hey Joey ¿Te parece si voy al cuartel? Ambos estamos ausentes, no queremos que sospechen de nosotros ¿No crees? – dijo él – Además, así puedes pasar más rato con Claire, puedo cubrirte.
-Sí, me parece muy buena idea, muchas gracias amigo – le respondió.
-Me debes una – bromeó.
-Ah, cállate – le contestó fulminándolo con la mirada. Gato no pudo evitar reírse.
-Nos vemos, que este bien, de vedad espero que no pasen más situaciones como estas – dijo el Guardia Real al despedirse de su cuñada.
- Muchas gracias, espero eso mismo – respondió Claire – Que tengas un buen retorno – le deseó ella. Gato asintió agradecido y se fue.
