¡Hola a todos! Vengo de paso a dejar el capítulo de hoy, con toda la buena onda del mundo, me reservaré en dar muchas explicaciones porque al final, la cosa que uno haga no estarán conformes y no estoy para andar complaciendo, si no estoy de acuerdo con ciertos puntos de esta historia (aumentar cantidad de hojas por ejemplo ya entraría en relleno) tanto reclamo y exigencia terminan por aburrir, ni en wattpad me reclaman tanto e.e esto lo hago por el amor al arte y porque me encanta escribir y trato de entregar lo mejor de mi y cariño para que quede una linda historia y que la puedan disfrutar. Recordando además que estoy traduciendo esta historia en inglés porque el traductor es muuy literal y me pidieron por favor si podia, asi que dividiendome en mis responsabilidades, escribir, pasar al limpio, traducciones, etc. Un poquito de comprensión no me vendría nada de mal, no puedo tener contentos a todos e.e

Eso, muchas gracias por leer :D y... ¡Saludos a todos y espero que sigan disfrutando del fic!


Capítulo 16: No llueve pero gotea

Kitty había tenido problemas para salir de casa, ya que con una mano herida le dificultó un poco sus planes, siempre le pasaba lo mismo cuando salía con algún "recuerdo". Aunque aprendió a ignorar detalles como esos, Mike siempre le decía "Dolerá si te lo permites", algo de cierto tenía eso…De igual forma estaba adolorida, pero nada que no pudiera tolerar, incluso se sacó el cabestrillo y andaba sólo con las vendas.

La gata llegó a la esquina que había acordado y vio que Gato la estaba esperando.

-Psst – lo llamó desde detrás de un muro, su novio la miró y Kitty le hizo seña para que se acercara.

Cuando Gato estuvo frente a Kitty, no pudo aguantar un solo segundo más y la besó cariñosamente, ese gesto había sido cargado de emociones mientras acariciaba su mejilla, la gata puso su mano encima de esta.

-Te amo – le dijo él, entre besos.

-Yo más a ti…- respondió la gata, una vez que terminaron de besarse. Gato lo abrazó tiernamente, ahí se percató que ella no traía su cabestrillo.

-¿Por qué te lo quitaste? – dijo mirándola y a la vez tomó su mano con cuidado.

-Me incomodaba – respondió con neutralidad, Gato alzó una ceja.

-Debes cuidarte… - le regañó levemente, pero Kitty lo miraba de una forma que le distraía, entre encantadora e inocente – Deja de hacer eso.

-¿Qué cosa? – preguntó riéndose – No estoy haciendo nada.

-Sí, por supuesto – ironizó, le recordó un poco lo que él hacía cuando niño, pero era distinto. La gata rió nuevamente.

-Ven, vamos a otro lado más reguardado – dijo ella.

Fueron a una zona que antes había sido una casa, solo estaba el armazón y no tenía techo. Gato pudo aprecia que en algunos muros tenían unos agujeros causado por algo punzante.

-Aquí vengo a practicar mis lanzamientos con mi cuchilla – le contó al ver que su novio se había percatado – Nadie viene aquí.

-Aun estás llena de sorpresa – le dijo divertido.

-Supongo que igual tú- dijo ella – Creo que tengo cosas que descubrir …-se insinuó ella y el gato naranja la miró de forma cómplice.

- Y uno de esos secretos…hay uno que los dos estamos involucrados y de paso otro que no me habías contado, pero lo comprendo – dijo él tomando por sorpresa a Kitty.

-¿Cuál? – preguntó ella, según ella no le ha ocultado nada a Gato, al menos que…

-Supe del plan de escape…por Joey claro – respondió – Te iba a dar una sorpresa ese día de la huida, pero con todo esto prefiero decírtelo.

-Ah…eso… lo siento mucho – dijo apesadumbrada.

-No te preocupes, lo entiendo – Gato le aseguró.

- Por supuesto que quería contarte…pretendía decírtelo estos días ya que el plan está asegurado, también quería una sorpresa para ti, creo que no funcionó – dijo Kitty tomándolo con gracia, su novio sonrió.

- Algo me comentó Joey sobre el plan – dijo Gato – Y hablando de sorpresa, bueno, semi sorpresa que no funcionó ¿Te parece que le contemos lo nuestro a ellos ese día del escape?

-Creo que sería buena idea – concordó la gata pensativa – Aunque Claire me odiará por ocultarle algo así – agregó en tono de broma, otra vez le causó gracia a su novio – En un momento, pensé en contarle después de que ustedes llegaron, fue una verdadera impresión verte por esto lados – Kitty dijo riéndose, regalándole una amplia sonrisa.

-¿Tú crees que me habría quedado de brazos cruzados?¿Y Esperar a que tú aparecieras por la taberna? – preguntó.

-Por supuesto que no – le contestó – Sólo me preocupo, no quiero que te descubran o no sé…nunca habías venido aquí – agregó.

-Sí, eso es cierto…-concordó.

-Lo otro, es que no sabemos qué hará el reino ahora que hicieron esto…- dijo la gata.

-Deja averiguar sobre eso y mañana en la noche nos juntamos en la taberna, tenga o no tenga novedades - dijo el gato anaranjado.

-¿Qué harás? – preguntó cautelosa.

-No te preocupes, no haré nada riesgoso – le tranquilizó – Ah, te traigo otra buena noticia ahora que recuerdo – agregó para desviar el otro tema –Es sobre la princesa Amelia.

-¿En serio? – preguntó ella interesada.

-Con Joey, encontramos respaldos suficientes sobre ella y su padre, biografía, árbol genealógico, uno que otro detalle, pero descubriremos más sobre eso.

-¡Oh! ¡Eso está genial! – dijo Kitty con una sonrisa de oreja a oreja, no podía creer lo mucho que habían avanzado, es decir, esperaba a que se tardarían más sobre eso.

-Cuando salgamos de aquí, podemos buscarla, eso sí no sabemos dónde fue, ni tampoco si se encontró con su pareja…pero al menos tenemos un punto de partida – contó el gato naranja.

-¡Por fin una buena noticia! ¡No sabes cuánto me alegro! – dijo Kitty emocionada, solo quería que llegara ese día, estaba muy ansiosa.

- Aunque con lo que pasó hoy…¿Qué pasará con el plan de escape? – preguntó Gato.

-Eso lo veremos mañana, dependerá como quedó nuestro sector, evaluar daños y ver qué tan alerta estará el reino – dijo la gata – Te contaré apenas sepa.

De repente recordó un detalle. Los gatitos que había rescatado ese mismo día, se preguntaba como estarán ¿Habrá pasado algo con el orfanato?

-¿Qué sucede? ¿Te pasa algo? – preguntó Gato al notar la cara que había puesto su novia.

-No es que…Resulta que esta misma tarde, hicimos un rescate a unos recién nacidos, los sacamos de la cárcel para que supuestamente estuvieran a salvo… - dijo Kitty – Y pasa esto… No tengo idea si el orfanato habrá sufrido daños… Necesito saber si ellos están bien… - agregó decidida y consternada a la vez.

Gato la miró sorprendido, no podía creer lo que acababa de escuchar. Sucede que también separaban familia de esa forma, por las malditas creencias de ese reino. Ya sentía repudio pertenecer ahí.

- Vamos a verlos si lo deseas, puedo acompañarte – le propuso el gato naranja. Kitty le sonrió nuevamente complacida.

-Te lo agradezco, pero si vamos... – dijo pensativa – Claire sabrá que estuve afuera y me hará de esos interrogatorios… dijo rodando los ojos – Mañana iré a primera hora.

-Tienes razón – concordó y tomó a mano sana de ella – No sabía que aparte de que eres muy hábil en las peleas y en los robos, también eres rescatista – dijo Gato causándole risa a ella.

-Supongo que soy multifuncional – dijo bromeando y él se unió a su risa, pero internamente había quedado entristecido con lo que acababa de escuchar. Si llegase a saber otro tipo de injusticia más…es que simplemente no lo iba a tolerar. El conocía que había problemas en esa zona pero nunca pensó que eran así de grave.

Kitty puso una mano en su mejilla forzándolo a que la mirara a los ojos, no fue necesario preguntar, ni comentar algo. Ahora se habían cambiado los papeles.

-Me siento muy ingenuo ¿Cómo pude ser tan ciego? – dijo él.

-Oye…No te sorprendas de que el reino oculte este tipo de cosas, porque mientras más ignorante estén sus plebeyos mejor para ellos – dijo la gata.

-No quiero pertencer más a esto…No lo tolero más – agregó Gato molesto. Toda esa estupidez del juramento en la Guardia Real para proteger a reino ¿Para qué? ¿Proteger al reino de qué? ¿De lo que digan los demás?

-Te entiendo, pero… recuerdas que podremos ayudar a todos los de aquí y para eso necesitamos ojos en el palacio, sólo tú y Joey podrán ayudarnos con eso, eso cuenta como un apoyo muy grande – animó Kitty. Él se quedó en silencio.

-Gracias – dijo él, un poco más animoso.

Ellos estuvieron conversando un rato más, Kitty trató de animarlos con otras cosas así que lo distrajo trayendo otros temas a la charla de ellos. Ambos se sentaron apoyando sus espaldas en la pared. Gato pasó un brazo de el por detrás de Kitty mientras que ella apoyó su cabeza en su pecho, disfrutando de esos minutos que podían estar juntos.

Gato no pudo quedarse mucho tiempo eso sí, tenía que volver al cuartel, de lo contrario, notarían su ausencia y la de Joey, además que tenía que agregar una excusa para eso.


El gato naranja cruzó al sector medio por otro lado, sólo por prevención en caso que se topara con algún compañero u otro guardia de otro escuadrón. Hasta ese momento no se había percatado que estaba por amanecer, eso quería decir que, dentro de un par de horas, entraba al turno nuevamente y ya tenía mucho sueño. No le importó porque todo eso había valido la pena, con tal de averiguar y asegurarse de que Kitty se encontraba bien y que además pudo pasar tiempo con ella, independiente de la circunstancia, no le importaba, aguantaría lo que fuera.

Gato pudo dormir muy poco, algo descansó, pero eso no quitó el hecho que estaba agotado, al igual que su amigo Joey. Nuevamente les tocó hacer rondas juntos y se encontraban en la entrada del palacio, en el gran portón.

-¿Hasta qué hora te quedaste con ella? – preguntó al gato naranja.

-Bastante tarde, no quería dejarla ahí… - respondió él – Si fuera por mi Gato, nos hubiéramos escapado en ese mismo instante, siento que mientras más tiempo pasa ahí, correrá más peligro. Me deja intranquilo.

-Hay que tener paciencia, recuerda lo que me contaste – le apoyó su amigo.

-Sí, pero con esto, no sabemos si se retrasaran…- dijo él igual de preocupado.

-Pensemos que no será así – animó Gato. Esperaba con ansiedad a que llegara ese día. Tan sólo pensar que podría estar con Kitty sin obstáculo…lo ponía muy feliz, además le contarían la sorpresa a su amigo – Por mientras, investiguemos sobre la situación de anoche.

-Tienes razón, enfoquémonos en lo importante – concordó su amigo.

No pudieron continuar hablando, ya que en ese momento estaba llegando la escuadrilla de la realeza junto a ellos, pareciera que venían de una de sus reuniones.

En medio de la escuadrilla, iba el Rey con sus hijas. Gato se dio cuenta que él tenía una sonrisa en la cara, como si hubiera escuchado una muy buena noticia.

-¡Firmes! – gritó su supervisor a ellos. Gato y Joey mantuvieron su postura y una vez que ellos pasaron, ambos guardias hicieron una reverencia de saludo.

Gato ni siquiera los observó al volver a su posición inicial, pero pudo notar que Dulcinea le estaba mirando. El gato naranja no la miró de vuelta, supo de inmediato que quería algún tipo de contacto. ¿Es que no se iba a rendir nunca?

Para su mala suerte el grupo se detuvo junto a ellos, debido a que uno de los consejeros del Rey venia corriendo hacia él, quizás con noticias.

-¿Por qué me sigues evitando? Sólo quiero saludarte, no te he visto hace tiempo – dijo la princesa aprovechando que quedó al lado del gato naranja.

- No la estoy evitando – mintió Gato – Estoy de servicio y sigo protocolos, que por cierto no debo romper y menos comportarme como si fuera algo casual – agregó.

- Bueno, eso es verdad – dijo ella – Necesito hablar contigo.

-Sin querer ser irrespetuoso – dijo Gato – Creo que ya hablamos y nos dijimos de todo – le dijo.

-Vamos Gato, en son de paz, sólo unas palabritas – le dijo la gata blanca. En esta oportunidad, ella se estaba comportando distinta y eso era sospechoso.

Aunque…podía utilizar esta circunstancia para sacar cierta información que necesitaban…

-Está bien, si usted lo dice, le creeré que será en son de paz – le dijo el Guardia Real.

-Bien, dentro de una hora, en los jardines – dijo la princesa. No dijeron nada más ya que el Rey había terminado de hablar con el consejero y continuaron caminando.


Dulcinea estaba en su habitación sentada en su tocador y encima de este había una carta. La abrió con cuidado y comenzó a leerla.

"Princesa Dulcinea:

He aquí el reporte semana sobre el trabajo que me pidió, por lo que he investigado y hasta ahora no he encontrado nada sospechoso, ni tampoco que se encuentre en una relación.

Cabe nombrar que si frecuenta mucho las tabernas cuando puede y regresa muy tarde al cuartel. Eso sí, hay una taberna en particular en que pasa más tiempo, al parecer es más privado porque no dejan entrar a cualquiera (por cierto, no lo culpo, hay muchas bellezas en ese lugar) Pero nada serio.

Me gustaría descartar o averiguar más sobre una actividad en particular, pero necesito tiempo y traerle información de buena calidad y certera para la princesa más bella de este reino.

Sin más me despido.

Adiós"

-Baboso – dijo ella en voz baja y luego leyó una nota en el pie de la carta.

"Recuerde: Construir una relación amistosa con su Guardia, de manera que vuelva a confiar en usted"

Y en eso estaba, usualmente no seguía consejos de nadie, pero estaba tan desesperada al ver que Gato cada vez se alejaba más que ya no sabía qué hacer y rendirse no era una opción.

Pero ¿Hacer el papel de tonta amistosa? Definitivamente no era lo suyo, no iba a sacar nada con eso, encima tuvo que inventar un pretexto para hablar con él ¿Y de qué?

Miró el reloj y se dio cuenta que faltaba poco para el encuentro con él…Bueno, habrá que improvisar según ella. Se arregló rápidamente y se colocó su capa antes de marcharse de ahí.


-¿Y para que te quiere la susodicha? – preguntó Joey desconfiado.

-Según ella, sólo quiere hablar – respondió.

-Tú sabes que todo lo que venga de ella es malo, por favor Gato, no caigas nuevamente en su juego – le dijo su amigo.

-No te preocupes de eso, lo tengo controlado – le aseguró – Tampoco me interesa hablar con ella.

-¿Entonces? ¿Para qué lo haces? – preguntó nuevamente.

-Es tiempo de aprender a jugar a su juego – dijo él – Tengo algo en mente…quiero ver si puedo sacar un poco de información sobre lo de ayer…más de algo debe saber.

Su amigo lo miró sorprendido - ¡Vaya! ¡No se me hubiera ocurrido!

-Lo sé – bromeó él.

-Siempre tan chistoso – le dijo levantando una ceja y el gato naranja rió levemente.

-Deséame suerte – le dijo, una vez que vio a Dulcinea acercándose a los jardines.

-Eso hago - le respondió – Luego de esto nos toca ronda alrededor del palacio.

-Por fin, ya me estaba secando en este sitio – dijo feliz Gato, su amigo asintió de acuerdo. El gato naranja caminó donde se encontraba la princesa.

Una vez que estuvieron cerca, el Guardia Real se mantuvo a cierta distancia y habló.

-Buenas tardes, Princesa Dulcinea ¿De qué quiere hablar? – preguntó directamente.

-Tú sabes que conmigo no hay formalidades – dijo la gata blanca tratando de ser amigable.

-Quiero recordar que nuestra última conversación no ha sido…nada amistosa – dijo de forma neutral.

-Sí, es verdad – dijo ella – Pero eso es lo que quiero cambiar, quiero recuperar nuestra linda amistad.

A Gato le causó extrañeza ese cambio tan repentino de ella, nunca le interesó ese tipo de cosa, es más, podía apostar que nunca le prestó importancia todo lo que el hacía por ella ¿Y ahora quería remediarlo?

Nada bueno trama, eso es seguro.

-Sí así lo deseas…-dijo él.

-Quiero arreglar todo, este distanciamiento no nos ayuda en nada – dijo ella tratando de dar la mejor excusa. "Es importante recobrar esa confianza" – pensó la princesa.

-Nunca es tarde de remediar asuntos – dijo Gato, siguiendo el juego, no se dejaría engañar.

-Qué bueno que no eres rencoroso – dijo Dulcinea,

-Jamás lo he sido – se defendió con cuidado y ella rió como si fuera un chiste.

Gato no sabía la forma de abordar el tema que quería consultar, sin que pareciera tan notorio…Decidió arriesgarse.

-¿Puedo consultar algo? – preguntó el gato naranja.

-¿Sobre qué? – preguntó ella.

-Sobre el reino…tengo una pequeña duda – contestó y la gata blanca quedó curiosa.

-Es que quedé un poco preocupado, ayer al terminar mi ronda, estaba comiendo en el cuartel y noté que faltaba varios de mis compañeros ¿No sabe si sucedió algo? Ni siquiera mi jefe estaba y creí que algo grave pasó – inventó el Guardia Real.

-¿A qué no te enteraste de nada? – le contestó – Mi padre ordenó limpiar ese lugar asqueroso y necesitó de su ayuda. Así podrá construir unas cuantas torres de vigilancia y una plataforma de vista panorámica para el sector bajo – contó ella sin problemas – Aunque no entiendo que paisaje podrían ver ahí, en ese horrendo sector.

A Gato no le agradó para nada como ella se refería el lugar donde vive Kitty…Si tanto no le gustaba visualmente…debería mantenerlo en buenas condiciones para la gente ¿O no?

Le urgía responderle, pero…debía aguantarse.

- A ya entiendo, vaya, me había preocupado – dijo.

-Creí que participarías en esa actividad – dijo Dulcinea.

Ni en broma.

-No, en ese momento no estaba ni enterado…-contestó.

-Gato…¿Puedo intentar acercarme de nuevo a ti? – preguntó repentinamente.

Al mencionado le tomó por sorpresa, ya que el cambio de tema fue radical, realmente sus intenciones eran otras, contando que no actuaba tal como el conocía a la princesa.

-No quiero más problemas…preferiría mantener esta amistad solamente – respondió.

Dulcinea se tuvo que morder la lengua para no emputecerse, más lo que le costaba mantenerse amable, definitivamente no era lo suyo.

-Insistes en rechazarme - dijo ella enojada.

-No me malinterprete…- dijo Gato.

-¡Ya te dije mis intenciones! – gritó Dulcinea.

-Debe entender que usted me ha hecho daño y me utilizó ¿No crees que es normal que yo reaccione de esta forma? – dijo él.

La princesa lo miraba enfurecida – Rechazas mi buena voluntad – dijo ella.

-Sólo quiero mantener distancia, no quiero que ocurra lo mismo y menos perder su amistad... – dijo Gato, pero se quedó en silencio porque ella lo dejó hablando solo, dejándolo plantado ahí.

Aunque el gato naranja le pareció que había salido mejor de lo que esperaba, al menos pudo obtener información, muy poco, pero valiosa. De otra cosa estaba seguro, Dulcinea quería conseguir algo con esa faceta amable y de hecho le duró menos que un dulce a un niño.

El regresó con Joey donde contó los detalles recién ocurrido y su amigo estuvo de acuerdo con ello y pensaba lo mismo. No siguieron dando vuelta con el asunto y volvieron a su trabajo.

Ahora se encontraba ansioso, ya que esta noche vería a su amada Kitty.