¡Y este era el regalo de Navidad para ustedes! ¡Dos capítulos! (Y bastante largo los dos, 10 hojas de word, les dije que poco a poco iban a ir aumentando asi que no quiero quejas xD(L)) Pero ahi ven, fanfiction me arruinó la sorpresa :c La idea era en el día de Navidad u.u
Bueno, disfrutenlo (Mientras tanto seguiré escribiendo porque estoy algo atrasada, si tardo en subir es porque los capítulos subido están alcanzando lo que llevo en el borrador)
Los quiero mucho! Gracias por apoyar!
Capítulo 18: Sopresas
Han pasado varias semanas desde los sucesos del sector bajo. Tanto Gato como Joey seguían detrás de los pasos del arquitecto, de hecho, el gato dorado se dio cuenta que habían ido a visitar la biblioteca del palacio, por los antiguos planos…Sólo que había un problema, tenían que encontrar el momento preciso para poder mirar eso planos y ver que tramaban.
Mientras intentaban encontrar un día para eso, los dos seguían visitando la zona baja, por separado por supuesto. Por parte de Gato iba a ver a menudo a Kitty, cada vez que las circunstancias se lo permitían. Pasaban tiempo juntos y el gato naranja se molestó en traerle útiles necesarios para los pequeños del orfanato para poder ayudarlo de alguna forma.
Joey, en cambio, pasaba mucho tiempo en el sector bajo, debido a que estaba a cargo de las reuniones con Noah y Carlos, también de ayudar con las reconstrucciones junto a su novia, etc. Es por eso que su amigo le cubría las espaldas la mayor parte del tiempo. Se les hacía muy cortos los días y no podían dedicarse de lleno.
Hasta que un día Gato al ver a su amigo entrar al cuartel corrió tras de él apresuradamente.
- ¡Hey Joey! ¡Necesito hablar contigo! – dijo él.
-Ok, ok – dijo sorprendido – Vamos a tu habitación – agregó notando que era importante y buenas noticias.
Los dos se fueron rápidamente para allá. Una vez que entraron Gato sirvió unos refrescos antes de sentarse frente a él.
-Joey, es hoy o nunca – dijo ansioso el gato naranja – Están tomando un receso porque salió un percance y se van a tardar. Vi que dejaron los planos en la sala donde ellos se encontraban, está toda la información que necesitamos.
-¡Eso es grandioso! – exclamó su amigo - ¿Cómo lo hacemos?
-Sólo se me ocurre que en la noche sería buena idea, ellos no están aquí, tendríamos tiempo suficiente para ver esos papeles y si es posible hacer un bosquejo de lo que están haciendo – dijo Gato.
-Es la única opción que tenemos, ahora es muy riesgoso hacerlo… hay mucho movimiento seriamos un punto de atención – opinó su amigo.
-Bien, haremos eso esta misma noche – concluyó el gato naranja.
Ambos gatos hicieron unos pequeños preparativos en el atardecer. Joey se encargó que hicieran un cambio de turno que coincidieran en la noche y poder entrar sin problemas a la sala de reuniones, sólo había que asegurarse de no tardar mucho.
Finalmente, la noche llegó. Gato estaba en el pasillo verificando que nadie estuviera cerca, aunque difícil, ya que a esa hora estaban todos durmiendo. Una vez que se aseguró de eso, entró para ayudar a Joey.
-Todo okey afuera – dijo el gato naranja – Pero no hay que confiarse, debemos apresurarnos.
-Sí, es cierto – dijo Joey, él se encontraba haciendo los dibujos en un pergamino con lo más importante, estaba concentradísimo en eso.
Por parte de Gato, estaba mirando los libros que estaban encima del gran mesón, varios de esos títulos hablaban sobre la historia del reino en cuanto arquitectura y diseño.
Le entró la curiosidad y comenzó a hojear dicho libro, este tenía varios dibujos preciosos de como ornamentarían los lugares del reino y del palacio; que muchos si lograron hacer. Otro capítulos hablaba de algunos proyectos que no se pudieron ser llevado a cabo por problemas que se presentaron.
Gato se puso a leer los variados problemas, uno de ellos era sobre tema de espacio, falta de materiales, dinero, etc.
"En la zona cercana del sector medio, antes que se dividieran en anillos, se construiría una torre, debido a que el terreno no era seguro por varias cavernas que cruza y recorre por varios sectores del reino. Estos pasadizos siguen ahí."
-¡Bingo!- gritó muy feliz sobresaltando a Joey.
-¡Eres idiota o qué! ¡Me asustaste! – acusó su amigo.
-¡Lo siento! – se disculpó - ¡Pero mira! ¡Hay pasadizos secretos bajo el reino!
-¡¿Qué?! ¿Estás bromeando? - preguntó desconcentrado acercándose al lado de su amigo -¡Oh esto sí que es genial!
De pronto se sintió un ruido desde afuera.
-¡Mierda! – dijo Gato - ¡Viene alguien!
-¿Qué hacemos? – preguntó él, casi en pánico.
Gato arrancó las dos hojas del libro que contenía la reciente y valiosa información y dejó tal como lo estaba en la mesa mientras que las hojas las guardó en su bota – Rápido, toma los pergaminos – ordenó a la vez que el gato naranja se dirigió a la ventana echando un vistazo afuera - ¿Tienes todo?
-Sí ¿Ahora qué? – preguntó Joey.
-Ponte al borde de la ventana, sujétate de las rocas sobresaliente del palacio y trata de llegar hasta ese árbol que está debajo – susurró cada vez más bajo ya que los pasos se escuchaban más cerca.
Rápidamente Joey hizo caso a las instrucciones de su amigo, aseguró los pergaminos en su bolso y Gato, de un movimiento rápido apagó la luz de la sala y salió con cuidado de ahí cerrando la ventana por fuera cautelosamente.
Pudo ver que Joey estaba unos cuantos metros más abajo, no teniendo mayores problemas. Gato bajaba con agilidad; no por nada tenía una novia que hacía que trabajara su estado físico y se había vuelto mucho más ágil gracias a ella.
Finalmente llegó hasta el árbol, menos mal que era frondoso y nadie estaba cerca, por ahora.
-Uf, estuvo cerca – dijo Joey – Pero no debemos bajar la guardia.
Nuevamente, se escuchó que alguien se acercaba por los jardines del palacio.
-Toma – le susurró pasándole las dos hojas del libro que sacó de su bota – Quédate aquí, hasta que me libere de él. Su amigo asintió.
Gato se bajó del árbol, se arregló su capa sacando las ramas que tenía sobre ella, también se acomodó su sombrero ya que estaba algo chueco. Caminó más cerca del sendero para que pareciera que estaba haciendo ronda por ahí.
-Vaya Gato ¿Qué haces por aquí? – preguntó uno de sus compañeros - ¿No se supone que tu ronda es dentro del palacio?
Uf…
-Eso se supone, pero la verdad es que estoy buscando a Joey. Nos separamos dentro del palacio, ya sabes lo enorme que es…
-Sí, por supuesto, a pesar de los años que estamos aquí, es imposible no perderse, es un verdadero laberinto- concordó.
-Sí, de hecho se nos ocurrió esta grandiosa idea porque escuchamos un ruido, nos separamos para abarcar más y acá vemos el resultado – agregó Gato – Sí lo vez, dile que lo espero en la entrada – dijo él - ¿Y tú compañero?
- Con un humor de perro, pero se encuentra por el otro lado, nos encontraremos en la entrada del jardín.
-Qué mal – dijo Gato – Bueno…me voy, adiós.
Se despidió de un gesto y se fue a dar la vuelta completa por el jardín para asegurarse de que no estuviera su compañero y así poder regresar con Joey.
-¿Todo bien amigo? – preguntó el gato naranja.
-Con el alma en el culo, pero todo bien – le respondió Joey, Gato rió de buena gana.
-Ya pasó lo peor – dijo él.
-Será mejor que vaya a dejar esto al cuartel ¿No crees? – preguntó Joey.
-Iré yo, supuestamente estás perdido, anda rondar por ahí, nos encontraremos en la sala principal – le dijo Gato, su amigo asintió de acuerdo.
El gato dorado le encontró razón, así que le entregó todas las cosas a Gato. Rápidamente él fue a dejar los pergaminos y papeles a su habitación. No tuvo problemas durante esta tarea.
Ambos guardias quedaron de acuerdo en seguir revisando toda esa información al día siguiente, en la taberna.
Gato se encontraba en la taberna esperando a su amigo, quien había ido a buscar a Claire para que supiera todo sobre lo que sucedió el día anterior. Él se ubicó junto a ellos en un rincón, estirando los pergaminos en la mesa.
Claire le dio un palmazo en el hombro a su novio después de escuchar la historia de cómo obtuvieron todo eso.
-¡No era necesario que se arriesgaran tanto! ¿Qué pasa si les hubiera sucedido algo? ¿O si los pillaban? – reclamó la gata bicolor – Está bien que nos estén ayudando, pero me aterraría la idea si los a atrapan a ustedes.
-Amor, tranquila – intentó Joey.
-¡Estoy tranquila! – respondió ella alterada. Gato rió levemente.
-Claire, apreciamos tu preocupación por nosotros- dijo el gato naranja – Lamentablemente para estas cosas hay que tomar estos riesgos, además era nuestra única oportunidad de tomar esa información.
-Pero…- insistió ella.
-Pero no nos sucedió nada – la calmó Gato.
-Cariño, él tiene razón – dijo su novio pasando un brazo por detrás de ella, reconfrontandola.
-Olvidémonos de eso y enfoquémonos a lo que nos concierne, recuerda que ya no tenemos el mismo tiempo de antes – dijo el gato naranja.
-Es verdad – reconoció finalmente Claire, mientras que Joey la besó en la mejilla.
-Lo que pudimos averiguar es esto – dijo el gato de tonos dorados – Estos bosquejos corresponde a los planos originales, si te fijas bien, aquí están todos los puntos donde quieren construir.
-Quieren bloquear todas las entradas, tal como habían dicho y también construir esa plataforma panorámica al medio – dijo Claire mirando el plano – Encima ya tienen el diseño.
-Exactamente – dijo Joey – Tienen planificado comenzar dentro de tres semanas aproximadamente.
-Hasta ahí llegará nuestro pase a la taberna – dijo la gata bicolor.
-No necesariamente – dijo Gato – Tenemos otra chance, aquí están los antiguos pasadizo debajo de este reino, te llevan a diferentes partes.
-¡Wow! – dijo sorprendida la gata.
-Aún no hemos investigado eso, pero tenemos un punto de partida – dijo el gato naranja – Sí averiguamos esto, tendremos pasadizos secretos a nuestra disposición.
-Lo malo que entre tanta cosa…faltaría tiempo para averiguar sobre eso - dijo Joey frustrado.
-Ustedes sigan adelante con los preparativos del plan y el resto de sus tareas – dijo Gato – Yo me encargaré de esto.
-¿Estás seguro? – preguntó Joey preocupado.
-Ya tienen suficiente trabajo – respondió el gato naranja – No tengo nada que hacer en sus planes y quisiera ayudar en algo. Recuerden que lo prometí.
-Sí, pero ir solo…- dijo Claire pensativa.
-Nadie sabe que estaré en eso, no hay de qué preocuparse – dijo Gato.
-En ese caso, hazte cargo – dijo Joey.
-Gracias – dijo aliviado Gato.
-A ti amigo – dijo Joey. El gato naranja guardó las dos hojas en su bota.
-¿Qué hora es? - preguntó Gato.
-Cerca de las seis de la tarde – respondió Claire.
-Será mejor que aproveche lo que queda de luz del día y me ponga a trabajar en eso – dijo él.
-No es necesario que sea ahora – le dijo la gata bicolor.
-El tiempo apremia y es lo que menos tenemos – Gato le recordó.
- En eso llevas razón – contestó ella.
-Cuidate mucho, amigo – dijo Joey.
-Lo tendré, ustedes dos cuídense también – dijo Gato.
Kitty se encontraba practicando con el arco y flecha en la zona que siempre se encontraba para eso. Estaba concentradísima tratando de darle al blanco, poco a poco le tomaba ritmo y costumbre, pero aun así fallaba los tiros.
Exhaló frustrada, si Mike la estuviera viendo de seguro se estaría riendo y retando…
Tomó nuevamente la flecha, apuntó y volvió a fallar, nuevamente exhaló en frustración.
-Demonios – se quejó la gata. De pronto, sintió unas manos por su cintura y un tierno beso en el cuello. Su novio la había abrazado por detrás, tomándola por sorpresa.
-Te puedo ayudar si quieres – le dijo Gato.
-Contigo al lado… eres una gran distracción querido Gato - dijo Kitty y él rió.
-Adelante, sostén el arco – le dijo su novio, Kitty lo miró traviesamente – Bien, tus hombros están firmes, pero estás dispersa, tienes que considerar que tus dos brazos es uno – agregó el gato naranja – Uno apunta, el otro gatilla, si uno de ellos falla también la puntería lo hará. Kitty afirmó el brazo con el que apuntaba junto a la flecha.
-Muy bien, lo haces estupendo en controlar tu respiración – le halagó.
-Y eso que estoy al lado tuyo – bromeó la gata oscura.
- Mejor aún, te estoy instruyendo – rió él. Luego corrigió el otro brazo – Ladea un poco tu cabeza para apuntar mejor – dijo él – Cuando estés lista, suelta la flecha.
La gata de tonos oscuros se concentró lo mejor que pudo y disparó la flecha. Para su sorpresa, acertó en el blanco.
-¡Excelente! – felicitó Gato.
-Gracias a ti – dijo ella girando sobre sí misma para abrazarlo y besarlo cariñosamente – Me cuesta mucho.
-Al principio es difícil – dijo él – Pero lo dominarás ¿Cuánto llevas practicando?
-Un par de semana, pero no he tenido mucho tiempo – le respondió.
-No estas mal para lleva tan poco tiempo – dijo gato naranja – Me costó mucho tratar de dominar el arco, por eso me dediqué a la espada.
-Así que sabías eso ¿Por qué…? – preguntó curiosa.
-Antes de entrar a la Guardia Real, te entrenan en varias disciplinas – explicó – Me hubieras visto, daba pena – se rió y Kitty se unió – Me pasaban retando.
-Más o menos me hago la idea – dijo ella pensando en Mike y sus regaños.
-¿Por qué? – preguntó Gato.
-Tengo un…¿Cómo podría describirlo? – se preguntó pensativo – Un maestro muy exigente y figura paterna que además trata mejor a Claire que a mi – explicó y Gato le causó racia.
-Ya veo ¿Así que tengo un suegro? – preguntó divertido.
-Algo así – contestó riéndose con él.
-Cambiando de tema – dijo el gato naranja insinuante – Tengo un trabajo que hacer y necesito de tu ayuda.
Kitty se extrañó ¿Qué tipo de trabajo sería? ¿De qué se tratará?
-Y es una sorpresa también – dijo al ver su cara – Siéntate y cierra los ojos – le ordenó. La gata negra alzó una ceja, se moría de curiosidad. Gato rodó los ojos –Vamos Kitty…
-Está bien…- dijo finalmente y obedeció.
Gato sacó las dos hojas y las estiró en el suelo, sentándose frente a ella.
-Listo, ya puedes abrir los ojos – dijo Gato.
Kitty al ver esos papeles en el suelo, no entendió nada hasta que se puso leer la descripción y todo los demás. Cayó en la cuenta en lo que significaba todo eso…simplemente no tenía palabras.
-¿Qué? ¿Cómo? – preguntó perpleja, no podía creerlo.
-Encontré esto junto a los planos con Joey, en resumen, estoy a cargo de esta tarea de ver estos pasadizos – contó el Guardia Real – Y se me ocurrió que sería buena idea averiguarlo con mi hermosa señorina ¿Qué piensas?
Kitty se abalanzó hacia él de la emoción y como consecuencia,logró que Gato perdiera el equilibrio y se fue de lleno al piso, quedando ella encima de su novio. La gata oscura lo llenó a besos.
-Te sorprenderé más seguido – dijo riéndose.
-¡No puedo creer lo que has conseguido! – dijo Kitty entusiasmada, ella se volvió a sentar y ayudó a su novio a erguirse.
-Fue difícil pero no imposible – dijo él – Me gustaría que me ayudaras a identificar algunos pasadizos, en especial lo que hacen conexión entre aquí y el sector medio.
-¡Por supuesto! – dijo felizmente – A ver… - dijo ella recostándose en su estómago en el suelo mirando el mapa. Gato la admiraba como ella intentaba interpretar esos caminos mientras movía sus pies – Vaya, es un mapa muy antiguo…
-Así parece, no lo he mirado detenidamente – le contestó Gato.
La gata siguió mirando el papel, hasta que cayó en la cuenta de un detalle un tanto preocupante – Gato ¿Esto lo arrancaste de un libro?
-Sí, fue mi única opción la verdad – respondió sabiendo por donde iba el asunto.
-¿No se darán cuenta? – preguntó.
-En algún momento yo creo que sí, pero era eso o robar el libro, que sería más notorio, además era la única oportunidad – contestó.
-Hagamos lo siguiente, esta misma noche haré una copia en un pergamino y luego me deshago de esto para no tener evidencia – dijo Kitty indicando los papeles – Si es necesario, me quedaré toda la noche haciendo la copia ¿Qué opinas?
-No se me habría ocurrido – dijo él – Estaba tan enfocado en conseguir la información y no pensé en las consecuencias.
-Eso no importa, lo solucionaremos – le tranquilizó – Hiciste un gran trabajo y nos ayudaste mucho – agregó acercandose para tomar sus mejillas con sus manos en señal de apoyo.
-En ese caso…Mañana mismo podríamos ir juntos a investigar esos caminos… ¿O no? – preguntó.
-Claro que sí – confirmó ella – Determinemos cuál de ellos elegir.
-Me parece bien – dijo Gato dándole un pequeño beso.
Nuevamente se enfocaron en el mapa, Kitty se recostó en el suelo para poder mirar mejor.
-Veamos – dijo la gata – De este sector conozco tres lados, las otras entradas ya sería anillo medio. Uno de estos caminos está en la zona centro, donde destruyeron cerca de la plaza – dijo Kitty.
-¿Y los otros dos? – preguntó su novio.
-Uno está más lejos de aquí, pero no estoy segura…- le contestó – Aunque…la suerte está de nuestro lado porque el tercero estuvo prácticamente en mis narices.
-¿Cómo?- preguntó Gato curioso.
-Está en la casa donde encontré la carta y que tiene un pasadizo para salir de aquí – le respondió.
-Wow – dijo muy sorprendido – Y supongo que donde planean salir.
-Exacto – dijo – En este caso, debe tener otra puerta secreta o algo así y que nos llevaría por este pasadizo.
-¡Genial!- dijo el gato naranja – Mañana después del turno vendré aquí para averiguarlo ¿Te parece bien?
-Por mi bien, te esperaré – le respondió la gata.
Ambos se quedaron descifrando por un rato más los planos para seguir averiguando más información, luego de eso Gato le siguió enseñando como usar el arco; aunque en una oportunidad se distraían…debido a que los dos se provocaban con jugarretas pero después intentaba volver a practicar, cosa que era díficil.
Gato se quedó un par de horas más para seguir disfrutando de la compañía de Kitty.
Al día siguiente, Gato tubo unos pequeños problemas para desocuparse, en parte fue Dulcinea, quien lo estaba buscando y el Guardia Real tuvo que hacer maniobras para evitarla. Con lo última conversación que habían tenido…no andaba de ánimo de querer dialogar con ella. Además de eso, salieron otros percances en el trabajo.
Exceptuando todo eso, pudo desocuparse y arrancar al sector bajo, se puso otra capa para que lo reconocieran como Guardia Real y también salió por otro lado, atendiendo todas las precauciones posibles.
-Crei que ya no vendrías – le dijo Kitty una vez que se encontraron en su lugar.
-Eso ni en broma – dijo Gato.
-¿No tuviste problema?¿No pasó nada? – preguntó preocupada.
-Nada por ahora, tranquilízate – le dijo acariciando su mejilla - ¿Cómo te fue a ti?
-Súper – contestó – Eliminé la evidencia e hice el mapa.
-Viste, con mayor razón no debes preocuparte – le dijo Gato.
-Es inevitable, a estas alturas del juego, me puedo esperar de todo – dijo la gata oscura -¿Nos vamos?
-Te sigo donde sea – le respondió y Kitty le sonrió. Ella tomó su mano y lo miró a los ojos.
-Vamos – le dijo ella.
Kitty le indicó el camino, como era cerca del atardecer aun había gente dando vueltas, así que se fueron por otro lado hasta llegar a la casa sin que lo vieran. Gato pudo seguir observando la forma en que ellos vivían, a pesar que todo era deplorable, se las arreglaban de ser feliz con lo que tenían. Incluso teniendo el sector casi en ruinas.
-Aquí es – dijo Kitty cuando estuvieron frente a ella y sacó la llave de su bota – Esto me trae muy buenos recuerdos – agregó sonriendo y mostrando el objeto.
-¿Así? ¿Por qué? – preguntó curioso el gato naranja.
-Fue el inicio de lo inevitable – dijo la gata – Esta llave la saqué el día que visité a cierto Guardia Real, que además de acorralarme, me robó un beso – acusó.
Gato se sorprendió, lo recordaba perfectamente, así que eso había ido a buscar – ¿No que no habías encontrado nada?
-En ese tiempo no te iba a decir la verdad – respondió ella y rió.
-¡Y cómo eso que te robé un beso! Sí de lo más bien que me correspondiste – se defendió el gato naranja ofendido.
-Había que dejarse querer, no tenía escapatoria – le contestó de forma simple.
-Oh, la señorina en apuro, pobrecita – ironizó Gato rodando los ojos, causando gracia a Kitty.
-También vi otra cosa antes de entrar al palacio – dijo la gata mirándolo de forma acusadora.
Gato ni se molestó en responder, no tenía idea de qué estaba hablando, tan solo la miró ya que no sabía con qué le iba a salir.
-Siéntete orgulloso – bromeó Kitty de buen humor – Sentí muchos celos cuando la princesa simpática y agradable te besó.
Cómo olvidarlo…Nuevamente se sorprendió porque no esperó esa información, qué mala suerte.
-Eso fue lo más parecido a besar un hielo, hasta puedo decir que eso es más cálido que la Princesa – respondió Gato y Kitty se rió de buena gana – Lo único que me sirvió fue para darte celos, supongo – agregó en tono de broma.
-Me hubieras visto, estaba que la ahorcaba – le dijo ella.
-Como sea, prefiero tus besos, sin duda los mejores – dijo el gato naranja mirándola de forma picara, Kitty hizo lo mismo.
-Y encima eres coqueto – dijo ella.
-¿Y tú no? – se defendió Gato.
-Por supuesto que no – dijo inocentemente. Y ella se acercó para besarlo tiernamente.
-Entremos – dijo Kitty sonriendo al abrir la puerta.
La casa estaba tal cual como la habían dejado, lo único que cambiaba era los insumos que se encontraban ahí y que seguían trayendo. Kitty le explicó en qué consistía el plan y lo que han estado haciendo. También explicó lo que conocía sobre las habitaciones de la casa.
Ambos iban con una antorcha al sector donde se encontraba la salida sellada del reino.
-Creo que debe haber otra compuerta parecida a esta que nos lleve a ese camino, pero no tengo idea por dónde empezar o buscar – dijo Kitty.
-¿Recuerdas algún lado que no hayas visitado? – preguntó Gato.
-Esto es un laberinto, no recuerdo mucho, si no fuera que marqué este camino me pierdo seguramente – dijo ella.
-Entonces, vayamos por donde no esté marcado y si seguimos este patrón de la compuerta en el suelo, más que seguro damos con ella – dijo el gato naranja y la gata asintió.
Estuvieron alrededor de un par de horas buscando, pero no había suerte. Hasta que Gato se le ocurrió entrar a la habitación en donde Kitty encontró el arco. Movió varios muebles y seguía sin encontrar nada. Casi había desistido en seguir buscando ahí, pero al correr un estante de una esquina…la encontró, ahí estaba cubierta de polvo…
-¡Kitty! ¡Lo he encontrado! – gritó feliz el Guardia Real.
