¡Hola a mi gente linda! He aquí con el nuevo episodio, un poquito más relajado jajaja, espero que lo disfruten mientras sigo escribiendo los borradores, por cierto, les comentó que lo escribo a mano en un cuaderno, se preguntaran ¿Por qué demonios no escribe directamente al Word?
¡Fácil! Me distraigo mucho XD entre que me pongo a investigar o jugar o lo que sea en el pc, simplemente no puedo y no avanzo ni una cosa xD incluso no me inspiro D:
Otra cosa, de aquí en adelante los capitulos serán más largo (y tengo que comprar otro cuaderno a todo esto xD) ¡A disfrutar!
Capítulo 19: Descubriendo
Kitty corrió hacia donde se encontraba Gato, de la emoción lo abrazó, debido a que ella se estaba aburriendo de tanto buscar.
- Nuevamente, estaba frente nuestras caras – dijo la gata.
- Usualmente, es la forma que se nos está dando las cosas – dijo divertido - ¿Lista para entrar?
- Lista – respondió.
Gato abrió la compuerta forzando el candado que tenía, al abrir, había una escalerilla. También estaba muy oscuro. Kitty estaba a punto de bajar, pero su novio la detuvo.
- ¿Qué sucede? – preguntó extrañada.
- Preferiría bajar yo primero – le respondió en tono protector y Kitty rodó los ojos.
- Gato, no me va a suceder nada – dijo la gata.
- Pero no sabemos que hay abajo, hace tiempo que nadie recorre esos caminos – dijo el Guardia Real.
Kitty negó con la cabeza – Ya, está bien, anda tú primero si así te quedas tranquilo – dijo resignada ella. Gato sonrió.
El gato naranja bajo por la escalera. Al hacerlo, se encontró con muchas telarañas, incuso tuvo que escupir porque se le había metido en la boca y en los bigotes, usó su mano para quitársela. Una vez que llegó abajo, le avisó a Kitty para que bajara con cuidado, pero ella se las arregló para bajar con antorcha en mano y la encendió una vez que llegó a su destino.
Comenzaron a avanzar, notaban que hace mucho tiempo que no se recorría el lugar y a medida que iban descubriendo, el túnel en un principio tenía madera en los costado y techo para sostener, como si fuera una mina y por esa razón encontraban herramientas antiguas botadas en el suelo, luego ya no aparecían y daba paso a una cueva con firme rocas. Gato y Kitty pudieron apreciar que algunas partes tenían incrustadas piedras preciosas que brillaban con el fuego de la antorcha.
- Qué hermoso – dijo Kitty encantada con el lugar. Su voz se escuchó tal como un eco, era el único ruido que se provocó, además de sus pasos.
- Jamás había visto algo así – dijo el gato naranja de acuerdo con ella.
Siguieron caminando tomados de la mano y maravillados con ese paisaje. Por primera vez estaban tranquilos y sin temor a que los pillaran, disfrutando por fin.
En un momento del camino comenzó a descender levemente, en el transcurso se iban dando cuenta que había más piedras preciosas y una que otra luciérnaga, cada vez brillaban más, todo muy lindo. El camino seguía inclinándose, siguieron avanzando alrededor de media hora cuando llegaron al punto de tener que bajar escalones grandes y medianamente altos, incluso se sentía que el ambiente estaba más húmedo.
- ¿Escuchas eso? – preguntó Kitty agudizando su oído y Gato hizo lo mismo. Pudo percibir un sonido como de…¿Agua? ¿Una cascada?
- Sí, creo que sí lo escucho – le respondió.
A medida que seguían caminando, el sonido del agua se hacía más fuerte y sentía como una especia de bruma les rozaba en el rostro, hasta percibían que se estaba aclarando.
¿Cómo era eso posible?
- Wow – dijo pasmado Gato junto a Kitty. Una vez que se aclaró todo el lugar, habían llegado hasta el límite del camino ya que desde ahi comenzaba una escalera natural, donde podían ver todo el paisaje, en la parte superior había un agujero enorme donde llegaba la luz solar que iluminaba un asombroso lugar y el cielo de un hermoso azul, era un oasis y este tenía árboles de todo tipo, arbustos y una cascada hermosa que daba nacimiento a un rio mediano. Qué hermoso podía llegar ser la naturaleza.
Kitty sacó el plano que había hecho para ubicarse por donde andaban.
- Estamos a las afuera del reino – dijo ella – No hay salida por aquí, sólo ese tragaluz natural, pero es imposible subir por ahí.
- Impresionante – dijo Gato.
- Sí – concordó – Hay tres caminos según esto... – agregó trazando con su dedo en el papel.
- ¿Y dónde te llevan? – preguntó poniéndose a su lado.
- Mira – le indicó – Este de la izquierda te lleva al anillo medio, creo… - dijo ella.
-Sí, tienes razón, de hecho, te lleva cerca de la plaza – dijo Gato – Pero no sabría decir el lugar exacto.
-Al menos tenemos una idea – dijo la gata – En cambio, este otro camino te lleva a un tramo más largo… - dijo ella mirando el mapa -¡Mira! ¡Es cerca de la cárcel! ¡Nos viene como anillo al dedo!
- Estoy algo colgado…- dijo Gato confundido.
- ¿Recuerdas que te mencioné que necesitaríamos la fuga en la prisión para el día del escape? – preguntó Kitty.
- ¡Oh cierto! – recordó su novio.
- ¡Si recorremos, podremos habilitar este paso como uno de los caminos para escapar! – dijo entusiasmada.
- ¡Eso sería grandioso! – concordó su novio - ¿Qué más nos dice el mapa? – dijo muy curioso.
- El camino del medio te lleva a…- dijo Kitty muy concentrada -¡No me lo creo! ¡Es nuestro día de suerte! ¡Gato mira! – le dijo ella tomándolo de la mano y lo atrajo hacia ella un poco brusco, el prácticamente quedó pegado al lado de ella.
- ¡Es cerca de la taberna! – exclamó muy feliz el Guardia Real.
- Esto nos va a solucionar la mitad de nuestros problemas – dijo Kitty y su novio asintió de acuerdo y entusiasmado.
- ¿Te parece si recorremos el oasis? – preguntó Gato – Así conocemos el lugar y descansamos un poco.
- Por mi bien – le respondió la gata.
Los dos gatos empezaron su descenso en los grandes escalones naturales que habían, eran aproximadamente unos doce.
Al llegar abajo pudieron ver que, sobre ese oasis, se podía apreciar mejor ese agujero natural enorme, pareciera que fuera un volcán. Ambos podían sentir la suave brisa que venía de afuera.
- Es precioso este lugar – insistió Gato – Menos mal está oculto, así no lo dañan.
- Sí, es cierto – concordó y decidieron separar para abarcar más lugar.
Kitty eligió un sendero que te llevaba a un pequeño bosque y la dirigió hasta una poza de agua junto a la catarata. Ella se acercó y no pudo evitar querer tocar el agua. Para su sorpresa la temperatura estaba muy agradable, estaba tibia, al parecer era agua casi termal.
Luego se encaminó hacia la catarata y escaló donde saltos hasta llegar al nacimiento de este. Desde ahí la vista era preciosa entre tanta vegetación, le daba un toque hermoso.
Ya sentía que podía tocar la libertad, estaba tan cerca y tan lejos a la vez...incluso el aire se sentía distinto…
Kitty miró hacia abajo y sintió un pequeño vértigo…tuvo un impulso que tampoco pudo evitarlo; y eso que era en contra de su naturaleza, la gata tomó una de las lianas del árbol cercano a ella y se lanzó sin pensar. La emoción que sintió era igual de parecido a la vez que se encontró con Gato después de tanto tiempo sin verse. Kitty gritó divertidamente mientras se balanceaba a gran velocidad, cuando estuvo sobre el agua se lanzó a ella con una voltereta.
Cuando Gato sintió que le salpicó un montón de agua, se mandó un susto que llegó a saltar. Rápidamente corrió hasta la orilla para ver que sucedía, pero no vio nada.
- ¡Hola amor mío! – gritó Kitty saliendo a la superficie sobresaltando nuevamente al gato naranja, quedando sentado en el suelo y ella rió de buena gana.
- ¡Kitty! – le regañó.
- ¡Lo siento! ¡No pude evitarlo! – dijo ella con una amplia sonrisa. Ella nadó acercándose a la orilla.
- ¿Qué haces metida en el agua? – le pregunto él. Kitty puso una mano en la mejilla y le dio un cariñoso beso.
- Sé que no es normal, pero el agua está deliciosa – le contestó - ¿Quieres meterte?
- No, gracias – dijo negando con la cabeza divertida.
- Vamos, no seas malo, acompáñame – pidió la gata oscura.
- Que no – le dijo, no le agradaba la idea de mojarse.
Pero Kitty no se iba a rendir, tramaba algo…ella se impulsó para salir y sentarse en la orilla junto a él, totalmente empapada.
- Esto sí que no me lo esperaba – dijo Gato mirándola y Kitty rió levemente. Se quedaron contemplándose y otra vez ella acercó su rostro para besarlo, pero se detuvo antes de hacerlo, lo miró nuevamente.
- ¿Qué sucede? - preguntó el Guardia Real, al notar que se detuvo ya que había cerrado los ojos.
- Nada – dijo ella y lo besó de forma suave, pero a medida que duraba más el gesto y que se iba profundizando, se acariciaban de manera cariñosa.
Kitty al ver que Gato estaba tan pendiente del beso, aprovechó su oportunidad y se sujetó firmemente de él para atraerlo al agua, cayendo junto al él a la poza.
Nuevamente, la gata se echó a reír de buena gana. Su novio al salir a la superficie, la miraba con mala cara y con una ceja alzada.
- Tramposa – dijo él.
- ¡Reconoce que el agua está exquisita! – dijo Kitty.
- Sí…es verdad…- dijo finalmente, derrotado. Gato la atrajo tomándola de la cintura, besándola cariñosamente – Me debes una.
- ¿Por qué? – preguntó inocentemente.
- ¡De nuevo lo estás haciendo! – le acusó el gato naranja.
- ¿Qué cosa? – preguntó de nuevo haciéndose la desentendida.
- Tú mirada – le dijo.
- ¡Mentira! – se defendió la gata oscura.
- No hay caso contigo – dijo él, ella rió nuevamente.
Continuaron disfrutando del agua, nadaron juntos e incluso hacían competencia, jugarretas por aquí, besos por allá, más jugarretas… Estuvieron así, alrededor de media hora. Luego salieron del agua para secarse con la luz solar que entraba, recostados en la suave hierba.
- Gato, jamás en mi vida olvidaré este día – dijo la gata oscura – Ha sido el único día en mi vida en que he disfrutado sin sentir la presión. Este lugar es lo más pacífico que he estado…Y qué mejor que contigo.
El gato naranja la miró maravillado, el sentía exactamente lo mismo. Esto no tenía comparación, ni siquiera la taberna.
- Tampoco lo olvidaré, mi querida Kitty – dijo él abrazándola pasando un brazo al costado de ella, mientras que la gata se acomodó en su pecho. Aprovechando cada minuto.
Al secarse después de varios minutos, decidieron seguir recorriendo el sector, notaron que hace muchos años nadie pasaba por ahí, ya que encontraron utensilios muy antiguos y de hecho, el sendero que estaba ahí con suerte se notaba.
Otra cosa que hicieron fue marcar los tres caminos, determinándole en cada uno de ellos, el comienzo de la letra con piedras. Por ejemplo, C de cárcel, T de taberna y S de sector medio.
- ¿Qué será mejor? ¿Ir a la taberna? ¿O devolvernos? – preguntó Kitty.
- Si nos devolvemos perderemos más tiempo – respondió Gato – Será mejor que sigamos avanzando, nos tomará menos tiempo llegar a la taberna, además aprovecharemos de reconocer el resto del terreno – agregó.
- Tienes razón – concordó Kitty y se encaminaron hacia la taberna, encendiendo la antorcha debido que se estaba oscureciendo a medida que se alejaban del oasis.
- Y después de eso ¿Qué haremos? ¿Cuál será el siguiente paso? - preguntó el gato naranja.
- Otro día podemos recorrer el camino a la cárcel, para despejar ese lado – dijo la gata – Eso sí, el camino del medio… será algo complicado…
- De eso no te preocupes, le diré a Joey que me ayude a buscar sólo la entrada – dijo Gato – En cuanto a lo otro, será mejor que descubramos ese camino a la cárcel que coincida con un día libre que yo tenga.
- Buena idea – concordó Kitty – Veré que excusa doy, para poder estar desaparecida un día completo…
- Ahí veremos cómo solucionamos eso – dijo el gato naranja – Además, este lugar puede ser otro punto de encuentro ¿Qué dices? – preguntó – Cómo aún tenemos que descubrir todo esto y aún falta para que informemos.
- Sí, es verdad, podemos utilizarlo antes que lo demás lo hagan – dijo la gata.
- Tenemos que ver cómo nos organizamos – dijo Gato – Hay muchas cosas qué hacer.
- Eso se lo dejamos a mi líder, ellos se encargarán de eso, después de que trasmitas toda esta información a Joey – dijo Kitty – Además, no puedo adelantar nada, supuestamente no sé de esto.
- Exactamente – dijo Gato de acuerdo con ella.
- Con esto, no tendremos problemas para pasarnos a la taberna – dijo la gata – Sí bien no podremos ir al sector medio como antes, por lo menos tenemos esta escapatoria – agregó ella y Gato asintió – Lo mejor de todo es que podrán avanzar con el plan – dijo el Guardia Real.
- Podremos – corrigió Kitty – Tú estás con nosotros ahora que te involucraste en esto.
- Cierto – dijo él – Estoy contigo y te ayudaré a salir de este endemoniado reino.
Ella sonrió - ¿Tú me ayudaría a averiguar sobre la Princesa Amelia una vez que salgamos de aquí? – preguntó ella.
-Sí estoy en esto… ¿Tú que crees? – le dijo.
- ¿Qué sí? – tanteó la gata.
- Por supuesto Kitty, te seguiré ayudando en lo que necesites para lograr la libertad de aquí – dijo Gato - Además, contaremos con la ayuda de Joey y Claire, para ese entonces ya sabrán lo nuestro.
- Exactamente – dijo la gata – Gracias.
- De nada – dijo Gato.
- Claire seguirá echándome la bronca por un buen tiempo… - dijo divertida – A veces me siento culpable por no decirle…
- Sí quieres le contamos – propuso el gato naranja.
- No, quiero esperar a ese día, de lo contrario perderá la emoción y cuando llegue ese momento estará ideal, será impagable sus caras – dijo ella imaginándoselo.
- Si así lo deseas te apoyaré – le dijo Gato. Kitty se puso frente a él y rozó cariñosamente su cabeza por su cuello, ronroneando de forma leve.
El gato naranja besó su frente.
- Te amo Gato, más que nadie en el mundo – dijo Kitty.
- Yo igual, mi señorina, eres lo más precioso que tengo – respondió el gato naranja. Otra vez se besaron apasionadamente. Al separarse se tomaron de la mano para continuar, aunque no fue por mucho tiempo, ya que llegaron al final del camino.
- ¡Listo! ¡Hemos llegado! – dijo Kitty.
- Tardamos muy poco – dijo Gato sorprendido, la verdad que se le había hecho corto mientras hablaba con su novia.
- Creo que es más corto este trayecto – dijo Kitty una vez que estuvieron frente a la escalera de madera.
- Sí, eso es bueno, tomará menos tiempo en llegar a la taberna – concordó Gato.
Kitty asintió y miró hacia arriba donde se encontraba la salida.
- Será mejor que yo suba primero, no sabemos con qué nos encontraremos – dijo el Guardia Real – Te avisaré si no hay peligro.
- Está bien, te esperaré aquí – dijo la gata.
Gato comenzó su ascenso por la escalera, no tardó en llegar arriba. Tuvo pequeñas complicaciones en abrir la puerta, la levantó de forma leve para ver con qué se iba a encontrar.
Descubrió que no estaba en medio de todo el gentío, si no que estaba en un pasaje sin salida y estaba muy oscuro. La puerta estaba oculta entre pilas de cajas y barriles a su alrededor, una especie de bodega. El Guardia Real salió de su escondite, pudo ver con mayor claridad todo, definitivamente estaba bien oculto. Salió del pasaje y vió que estaba cerca de la taberna.
Gato se devolvió a buscar a Kitty y decidieron separarse un rato para llegar a dicha taberna por lugares distintos, por razones obvias no entrarían juntos, quedaron de juntarse en el balcón de siempre.
En eso se encontraba el gato naranja, pero antes que pudiera dirigirse para allá, el encargado del bar lo llamó.
- Hola, qué tal Gato – le saludó y el nombrado se dio la vuelta – Necesito hablar urgente contigo.
- Hola ¿Qué sucede? – preguntó preocupado y sorprendido a la vez.
- Ven, acompáñame a la bodega – dijo el encargado – ¡Hey Tomas! Encárgate un rato del bar, no me tardo.
- Adelante –contestó.
Una vez que entraron a la bodega, Gato no pudo evitar preguntar de inmediato que era lo que pasaba, le estaba comiendo la curiosidad.
- Tienes que tener cuidado, te están siguiendo hace un tiempo – le advirtió. Gato quedó perplejo.
- ¡¿Qué?! ¡¿Quién?! – preguntó - ¿Cómo sabes que me siguen a mí?
- Resulta que hace varias semanas, vino un tipo que quiso entrar a la casa frontal para tener acceso a la taberna… - contó – Ya sabes que hay medidas estrictas y no se le permitirá el acceso a cualquiera.
- ¿Qué tiene que ver conmigo? – preguntó Gato.
- Aparece cada vez que tú estás o llegas, siempre está esperando afuera – dijo él.
El Guardia Real aún estaba perplejo ¿Cómo era posible que le estaba siguiendo? ¿Quién será? ¿Será que…
- No entiendo, tomo todas las precauciones para venir aquí – dijo el gato naranja.
- No creo que este detrás de este lugar, si no de ti, algo quiere averiguar – le dijo.
- ¡Demonios! – dijo frustrado, se estaba dando la idea de donde iba el asunto – Solucionaré este problema lo antes posible, gracias por contarme.
- De nada, ten cuidado – dijo.
Gato asintió, se despidió de un gesto y salió rápidamente antes que Kitty se preocupara, ya que estaba tardando. Él se dirigió a paso apresurado al balcón.
Kitty miraba hacia la entrada al balcón, se estaba poniendo ansiosa ¿Por qué tardaba tanto?
Cuando por fin volvió a ver su silueta acercándose, lo primero que pensó es que algo había sucedido, si no había otra razón a su tardanza. Al tenerlo al frente, supo inmediato que así era, sus ojos lo decían todo.
- ¿Qué pasó? – preguntó instantáneamente.
- Nada – le respondió Gato – Sólo me avisaron de un mensaje.
- Gato, no me mientas – le advirtió - Sé que eso no es cierto.
- No es de importancia, en serio – intentó convencerla, aunque él conocía a Kitty muy bien y no se daría por vencida, pero tampoco quería contarle porque ella se preocuparía mucho. No quería darle malas noticias después de un día hermoso. Así que decidió mentir.
-Sólo me pidieron un favor… - contó él – Quieren que verifique si alguien está investigando este lugar y como estoy en la Guardia…este personaje es de la nobleza, entonces puedo acceder ahí sin problemas y corroborar si es cierto – le explicó Gato.
Kitty se extrañó ¿Iban a seguir persiguiéndolos y espiando de esa manera este lugar?
- Pero… - dijo la gata.
- Pero nada de qué preocuparse – le tranquilizó el gato naranja tomando sus mejillas con ambas manos – Le pediré ayuda a Joey.
Eso sí era cierto, de hecho, hablaría con su amigo sobre el tema para saber qué opinaba y también pedirle ayuda. No iba a correr el riesgo que lo siguieran, ya que podía llevarlo directo a Kitty y eso sí sería un gran peligro para ella. La mejor forma de protegerla, era ocultarle esto por ahora, cuando estuviera seguro que todo esto estuviera controlado, le contaría con detalles, a pesar que se llevará una bronca por parte de ella.
Kitty lo seguía mirando, no estaba segura ni tranquila con lo que le había dicho y gato lo notó.
- De verdad, no es nada de qué preocuparse – insistió – Ya verás que sólo será una anécdota.
- Está bien... Te creeré - dijo finalmente la gata oscura y el Guardia Real la abrazó cariñosamente.
Gato miró hacia la nada durante el abrazo, su mente tan sólo pensaba en la situación, más o menos, se estaba haciendo la idea de quién podría estar detrás de todo esto.
Quien más que Dulcinea…
