¡Hola a todooos! Paso rápidito que estoy un poco ocupada, aquí les traigo otro capítulo espero que lo disfruten :D
Me alegro mucho que les agradó el anterior capítulo :) los quiero!
Capítulo 20: Un suceso inesperado
Pasaron un par de días desde el reconocimiento de los caminos secretos y Gato aún no había tenido la oportunidad de hablar con Joey sobre eso y el preocupante tema que lo estaba espiando. Desde ese día que supo eso, ha andado con más cuidado por las calles.
- Gato, disculpa por andar tan desaparecido – le dijo Joey un poco ajetreado – Me dijeron que me estabas buscando.
- Sí – le contestó – Prefería hablarlo en la taberna, es corto – le respondió cauteloso, últimamente se sentía perseguido.
- ¿Sucede algo? – preguntó el gato de tonos dorados notando este detalle.
- Ya te contaré – le dijo Gato.
- Vamos – agregó Joey – Tenemos un par de hora antes de trabajar.
Los dos Guardias Real se dirigieron a la taberna de siempre. Gato aún miraba de reojo de vez en cuando, no podía evitarlo.
Finalmente, arribaron al lugar. Al entrar pidieron una mesa con unos tragos.
- ¿Me puede decir qué pasa? Me estás poniendo nervioso con tanto suspenso.
- ¿Qué quieres que te cuente primero? ¿La noticia buena o la mala? – preguntó Gato.
- Cuéntame la mala – le respondió.
- Me han estado siguiendo, alguien está averiguando en que ando o donde voy – le contó el gato naranja.
- ¡¿Qué?! ¡¿Cómo supiste?! – le preguntó alterado.
- Me lo dijo el encargado del bar, hace varias semanas andaba alguien sospechoso que aparecía cada vez que yo estaba aquí – explicó.
- ¿Algo más? – preguntó queriendo saber más detalles.
- Intentó entrar, pero no lo dejaron, por supuesto – contestó.
Su amigo quedó pensativo, era bastante preocupante la última información.
- No me cabe duda que es obra de Dulcinea, sino ¿Quién más? – dijo Joey.
- Lo mismo estaba pensando – concordó el gato naranja - ¿Tan lejos pude llegar? ¿No tiene límite?
- Al parecer no – le contestó.
- ¿Qué haré? – preguntó el gato naranja.
- Actúa normal – dijo Joey – Haremos lo siguiente, cada vez que salgas a la taberna u otro lado, te seguiré por otro camino – propuso – Para saber quién te sigue y lo enfrentamos en un momento oportuno.
- Pero no podrás hacerlo siempre – dijo – Sí ya es difícil que topemos en día libre.
- Es cierto – dijo pensativo - ¡Ya sé! ¡Le hacemos una trampa cuando topemos en día libre!
- Buena idea – dijo Gato – Trataré de no venir tan seguido aquí e iré a otras tabernas también, de lo contrario dudará por mi cambio de rutinas sí dejo de venir aquí.
- Sí, mejor – concordó – Tampoco te enfrentes a la innombrable, como si no supieras nada, en caso que quiera hablar contigo.
- Ni siquiera quiero toparme con ella – le dijo.
- Es seguro que lo haga, porque aún está buscando algo contigo, que lamentablemente no hemos podido averiguar – dijo Joey.
Es verdad lo que decía su amigo…Le causaba extrañeza que ella quiera acercarse a él de forma insistente, es decir, antes con suerte notaba su presencia al menos que la Princesa necesitara algo…Y a pesar que le ha dicho en todos los tonos, simplemente no quería entender…La única razón a eso era lo que decía su amigo, algo buscaba.
Con esto lo que no le agradaba, es que no podrá juntarse con Kitty hasta poder solucionar este impas, era la única formar de protegerla, aunque prácticamente era imposible que lo siguieran hasta el sector bajo, de lo contrario ya lo hubieran enfrentado. Buscaría una excusa para que Kitty no se preocupara.
- Hablemos de algo más alentador – propuso Joey - ¿Cuál es la buena noticia?
- Investigué los caminos…me fue excelente – contó Gato cambiando de ánimo – Acá cerca hay un camino habilitado. Llegué hasta un oasis que estaba a las afuera del reino, pero sin salida – dijo él – El oasis se divide en tres caminos y un cuarto al sector bajo.
- ¡Estupendo! Servirá como paso cuando ellos construyan las torres de vigilancia – dijo exaltado el gato dorado.
- Exactamente – concordó – De esa forma me da tiempo para seguir recorriendo los pasadizos.
- Estoy de acuerdo, así al tener toda esa información, contaremos todo – dijo Joey.
- Sí, es un mapa muy grande y eso que recorrí un montón – dijo el gato naranja – Además, los otros caminos al parecer te llevan al centro del sector medio y otro a la cárcel.
- ¡Oh! ¡Nos viene como anillo al dedo! – dijo Joey muy contento.
- ¡Lo mismo di…! – Gato se interrumpió al darse cuento de lo que estuvo a punto de decir.
- ¿Lo mismo dijo quién? – preguntó su amigo curiosamente.
- ¡Lo mismo dije yo! – se apresuró decir él riendo de forma leve – Cómo me habías dicho que probablemente ese plan se concrete junto al escape de la prisión – se excusó lo más rápido posible.
- Ah claro que sí – concordó su amigo. Gato suspiró de alivio por salir del apuro.
- Aun no descubro los demás caminos, en especial del anillo bajo para saber a dónde te lleva – contó el gato naranja, mintiendo con esto último.
- No hay cuidado, avanzaste mucho en un solo día – dijo Joey - ¿Y el mapa?
- ¡Ah verdad! Olvidé comentartelo – dijo él al recordar lo que había hecho su novia – Hice una copia, la dejé escondida en el pasadizo y eliminé las hojas.
- Entiendo – dijo el gato de tonos dorados – Mejor prevenir que lamentar ¡Muy buena idea!
- Gracias – contestó – Además, cómo ahora me están espiando…tengo que tener precaución y tendré que dejar el trabajo de descubrimiento en pausa – dijo Gato.
- ¡Sabes qué! – dijo Joey levantándose de su asiento - ¡Solucionaremos esto partiendo de hoy mismo!
- ¿Tú crees que podamos? – preguntó Gato.
- ¡Claro que sí! – dijo él – Nos iremos en diferentes momentos, a ver si tengo suerte y averiguo algo, lo importante es que empecemos desde ya, independiente del resultado.
- En eso llevas razón – concordó el gato naranjo – A propósito… ¿Cómo te fue con tu tarea?
- Súper – respondió – Me he contactado con ellos y no dudaron en ayudar con la fuga – contó – Sólo tengo que acordar la reunión con Mike.
- ¿Mike? ¿Quién es? – preguntó Gato, el nombre le sonaba un montón.
-Ah…este… - dijo un poco apenado – Vendría siendo mi suegro, es el padre postizo de Claire y su amiga – le respondió – Fue un encuentro de lo más peculiar, jamás me había enfrentado a una situación así.
Con razón le sonaba el nombre, Kitty le había hablado de él y que era lo más cercano que tenía.
- No me quiero ni imaginar – digo Gato.
- Uf, actuó muy sobreprotectoramente, menos mal que Claire me echó una mano, además me bromeó un montón – dijo divertido – Me comprometí en ayudarlo con esa tarea…tengo que hacer méritos.
- Estás jodido, si le fallas a tu suegro, ni siquiera quiero imaginar cuales serían las consecuencias – dijo riendo.
- Pienso exactamente lo mismo que tú – apoyó Joey riendo igualmente.
- ¿Y cuándo pretendes hacer la reunión? – preguntó.
- Si todo sale bien, creo que en dos días – dijo su amigo – Es difícil hacer concordar a todos, mañana le avisaré a Claire para que le dé el mensaje.
- Qué bien, espero que resulte – apoyó Gato.
- Sí – afirmó Joey, en eso se percata de la hora – Wow, se nos está pasando el tiempo, vete tu primero para que probemos suerte.
- Ok – respondió Gato – Nos vemos en el cuartel.
Cómo era de esperar, Joey no vio nada sospechoso durante el camino de regreso, entre eso, decidió que también optaría por otro recurso. De todas formas, le dijo este plan a su amigo para que se pudiera tranquilizarse. No debe ser nada agradable saber que alguien anda siguiendo tus pasos.
Han pasado un par de días desde que Gato contó a Joey sobre las noticias. No han tenido muchos avances que digamos…además, el Guardia Real tuvo que mentir a Kitty que esa semana tendría mucho trabajo en el cuartel y que no podrá verla…fue la única cosa que se le ocurrió para hacer tiempo.
Por otro lado, como estaba pasando mayor tiempo en el cuartel, en el palacio y en la zona media, Gato pensó que el sujeto podría notar este pequeño cambio en su rutina, así que iba a las diferente tabernas y cantinas más frecuente.
En cuanto a Dulcinea, aún mantenía las distancias, sólo lo justo y necesario, de esa típicas ordenes de "peón", casi ni se comunicaban, menos mal…
Ahora, Gato se encontraba recostado en su cama, descansando después de un arduo día de trabajo. Él estaba pensando en Kitty como de costumbre…le dolía mucho tener que mentirle y encima ya la estaba echando de menos a pesar que sólo ha pasado unos días, pero es que ya estaba acostumbrado a verla seguido, saber de ella... Disfrutar de su compañía y practicar juntos en el arco, hacerse jugarretas, quererse…
Esperaba que pronto llegara ese día que pudiera estar junto a ella sin tener que andar escondidos y poder dormir tranquilo junto a ella, en definitiva, disfrutar de sus vidas.
Inesperadamente, sintió un fuerte portazo en el cuartel, como si estuvieran entrando una manada de elefante, se escuchaba un gran desorden en la sala común y muchas voces gritando órdenes.
Gato se levantó de inmediato para ver que sucedía, salió al pasillo donde se encontró con su amigo quien tenía la misma pregunta.
- ¡Todos los guardias a la sala común! – ordenó alguien desde ahí.
Reconocieron la voz de ese personaje, era el Comandante de la Guardia Elite del palacio, ese escuadrón era de los cargos más alto dentro del reino, ese grupo se encargaba del bienestar de la Familia Real, son los guardaespaldas; donde Dulcinea intentó integrar a Gato para ascenderlo, pero no se permitió, sólo a guardaespaldas personal de ella.
- ¡En fila! – volvió a ordenar - ¡Rápido!
Todos los que se encontraban en el cuartel, tenían la misma cara de pregunta, nadie sabía que sucedía.
- ¡Los quiero todo en silencio! – agregó - ¡El resto de mi escuadrón, procedan!
Quedaron sorprendido al ver que ese escuadrón empezó a desordenar todas las cosas del sitio, desde la sala principal hasta el último rincón de cada habitación, parecían animales, literalmente, por la forma en que sacaban todos sus útiles personales de cada uno de los Guardias Reales. Estuvieron varios minutos ahí y ellos no podían hacer nada, ni opinar, ni objetar.
- Ahora, retírense todos menos los siguientes guardias que nombraré – dijo el comandante – Ronal, Martín, Pablo, Mateo, Gato y Joey.
La sala común se fue vaciando a medida que iban saliendo sus compañeros. En ese instante ya todos se miraban de forma sospechosa.
- Sigan investigando – volvió ordenar y luego se dirigió a los seis que quedaron – Me imagino que tienen muchas preguntas.
Claro, demasiadas, partiendo en como los estaban tratando, parecidos a ladrones. Lo peor de todo es que no podían responder, sólo acatar, a pesar que no estaban en su jurisdicción.
- Para eso tendrán que esperar hasta que encontremos lo que estamos buscando – habló nuevamente de forma maliciosa.
En ese momento, volvieron los compañeros del comandante trotando hacia él.
- Informe – dijo el líder.
- No hallamos nada sospechoso ni lo que estamos buscando, por ahora – contestó uno de ellos.
- Sí es así, es hora de hacer hablar a estos de aquí – contestó él – Les explico, hace varios días en la sala común del palacio, ocurrió algo…y precisamente ustedes estaba de turno en el palacio. Lo único que se perdió, más bien se dañó, fueron un par de hojas arrancadas de un libro que ahí estaba – agregó mirándolo a todos, estudiándolos – Díganme que saben, ahora.
- ¿Y estas son las formas de tratarnos para averiguar eso? – preguntó Joey, estaba muy enfadado.
- No le pregunté eso, ni tampoco te permití que dieras tu opinión – espetó él.
Joey iba a responder nuevamente, pero el gato naranja lo detuvo a tiempo antes que empeorara más el asunto. Trató de serenarse porque estaba igual de emputecido que su amigo.
- ¿Permiso para hablar? – preguntó Gato a regañadientes.
- Concedido – le respondió burlonamente.
- Recuerdo esa noche, junto a mi compañero Joey, efectivamente estábamos adentro del palacio – empezó a contar – Lo más extraño que vimos, más bien, sentimos, fue un ruido en la planta uno, donde nos encontrábamos. Decidimos dividirnos para abarcar más área e incluso salimos por lugares distintos del palacio, pero nada en la planta donde se encuentra aquella sala.
- ¿A qué hora? – preguntó - ¡¿Por qué no notificaron de ese ruido?!
- Precisamente por eso, fue solo un ruido y no encontramos nada – respondió Gato – Y eso fue un par de hora después de entrar a nuestro turno.
El gruñó - ¿Algo más?
- No, nada y eso lo puede corroborar Mateo y su compañero, me encontré con él en los jardines – dijo el gato naranja.
- Sí, es cierto – dijo el nombrado – A nosotros nos correspondió recorrer el jardín y no vimos nada.
- Junto a Martin, nos tocó vigilar la entrada, la puerta principal del muro del castillo, no puedo dar mucha información de lo que ocurrió adentro – agregó Pablo.
-Está bien – dijo mirándolos, no muy contento con las respuestas – O ustedes son muy inútiles o improbablemente cometimos un error.
Joey explotó al escuchar eso.
- ¡Claramente fue un error de ustedes! ¡Cómo siquiera se le ocurre que nosotros tenemos algo que ver con eso! – gritó el gato de tonos dorados - ¡No es nuestro trabajo limpiar su mierda y sobretodo una tarea encomendada a ustedes!
- ¡Qué te crees! – le gritó de vuelta.
- ¡Nada! ¡Sólo somos colegas, no eres nuestro superior y no tienes derecho a tratarnos de esta forma! – gritó Joey.
- ¡Son órdenes del Consejero del Rey! – dijo él.
Repentinamente, entró dando un portazo el encargado y capitán de ese escuadrón de la Guardia Real, estaba alterado.
- Quiero una explicación ¡Ahora! – exigió al ver la situación - ¡¿Qué es esto?! ¡¿Qué hace todo mi escuadrón en la calle?!
- Investigación solamente – respondió como si nada.
- Dice que están buscando algo que se perdió en el palacio en la sala común en el día que nosotros estábamos de turnos y no hallaron nada mejor que buscar aquí – contó Joey – Dijo que eran órdenes del Consejero del Rey.
Su líder rió – Mentiroso – le dijo al comandante – Estás tan desesperado y asustado de arreglar tu ineptitud e irresponsabilidad que no hallaste nada mejor que venir y buscar aquí – dijo negando con la cabeza.
- No divulgues estupideces – dijo él.
- ¿A no? Crees que no supe que investigaron e interrogaron a cada trabajador del palacio buscando eso que perdieron bajo sus narices – contratacó él –Ustedes estaban a cargo de eso, no mi escuadrón si quieren buscar un culpable que sea dentro de tu elite, no aquí.
El susodicho quedó en silencio, mirándolo con rabia.
- Ahora saquen sus traseros de aquí, no seguiré permitiendo que trates mal a mi gente – agregó él - ¡Salgan!
Ellos se marcharon rápidamente de ahí, el Comandante antes de hacerlo, le mandó una mirada de odio al capitán.
- Estos que se creen… ¿La gran cosa por ser de la Elite? – preguntó él – ¡Con suerte lo vemos a ellos! ¡Pareciera que ni existieran la tropa de vagos! - agregó enojado, siempre ha existido esa rivalidad entre ellos, ya que por estar en un puesto más alto se les subía los humos a la cabeza - Apenas supe vine aquí.
- Muchas gracias – dijeron al unísono los seis que se encontraban ahí. El líder asintió, él también era de los que estaban en desacuerdo con el reino y se las arreglaba para aparentar lo contrario. Muy a su pesar, tuvo que participar en el ataque en el sector bajo, sólo la parte de organizar, no destruir.
- ¿En serio que investigaron a los trabajadores? – preguntó Joey.
- Sí, están todos muy molestos – dijo él – El Consejero de Rey no tiene idea de esto… ¡Pero! ¡No es nuestro problema! Ellos no encontraron nada con que inculparnos, mañana mismo dejaré la notificación – agregó cambiando de humor – Ordenen lo básico y descansen. Los que tengan que hacer cambio de turno, vayan.
Por suerte, ni Joey ni Gato debían ir a trabajar, pero tenían que ordenar sus habitaciones. Decidieron ayudarse partiendo por la habitación de Joey.
- Esto estuvo cerca – dijo Gato, aliviado.
- Que bueno que no tenemos nada aquí, todo está en ese lugar – dijo el gato de tonos dorados.
- Lo que me alegra – dijo conteniéndose la risa – A esos le llegaran un reto de aquellos.
- Sí es verdad – concordó Joey riéndose – Olvidé contarte que el primo del Rey Antonio está en esa elite - Su amigo se sorprendió al escuchar esto.
- Con razón – dijo Gato – Me parecía extraño que el tío del Rey no estuviera involucrado con la familia si estaba tan interesado.
- Enigma resuelto – dijo él – Aunque eso poco importa, tenemos que averiguar de tu espía.
Gato asintió, tenían que solucionar esto, de lo contrario no podrían avanzar.
Fue un arduo trabajo encontrar la información sobre el desconocido que estaba siguiendo a Gato. Los dos gatos pasaron días investigando y planeando como pillarlo. No fue hasta que Joey pudo encontrar un punto de partida. En ese momento el gato de tonos dorados estaba esperando a Gato en el cuartel, ya que se encontraba de turno y faltaba poco para que el saliera.
Una vez que llegó, Gato ni se molestó en preguntar, supo de inmediato que había descubierto algo. Para más discreción, fueron a la taberna de siempre, la que se juntaban con sus respectivas novias, así evitaban que el desconocido le siguiera y entrara.
- Te escucho – dijo Gato una vez que estaban instalados en una mesa.
- Tal como sospechábamos… el sujeto está trabajando para alguien del palacio – dijo Joey.
- Dulcinea, quien más – dijo el gato naranja seguro.
- Está de patio – dijo Joey, el asintió divertido por el comentario.
- ¿Cómo supiste? – preguntó.
- De algo que sirva suspender la reunión que teníamos… uno de los que trabajan en la cárcel, me mencionó que este sujeto trabaja en eso, tipo detective y no lo han visto hace rato…Eso quiere decir que está ocupado en algo…en el palacio precisamente.
- ¿Se te ocurre una manera de atraparlo? – preguntó pensativo el gato naranja procesando toda la información recibida. No se iba a molestar en quejarse de lo que estaba haciendo Dulcinea, ya no le sorprendía, se esperaba de todo.
- Mmm – dijo Joey – Si trabaja para ella me imagino que cualquier información relevante se lo dirá a la caprichosa…
- Tendremos que darle una pista falsa, pero que sea importante para que vaya directo a ella – acotó Gato – Además, tiene que coincidir que estemos de turno para intervenir o algo por el estilo.
- Sí…¡Exacto! – concordó – Lo único que se me ocurre que sea importante es lo que ella está buscando supuestamente en ti, porque no imagino otra cosa, me refiero en el sentido romántico…que ella crea que andes en algo y por eso la ignoras.
Esto sorprendió a Gato, de partida, sería bastante extraño hacer eso, pero su amigo tenía razón…aunque tampoco quería eso, era una especie de engaño para Kitty…
- ¿Cómo lograremos esto? – preguntó el gato naranja un poco dudoso.
- Eso déjamelo a mí – dijo Joey – Tú solo encárgate de hacer tu rutina normal. Yo veré la forma en buscar a una amiga que nos ayude con eso y que coincida en nuestros días de turno – agregó – Avisaré a Claire y al resto que estaré fuera un par de días para enfocarnos en esto.
Gato asintió, esperaba que fuera pronto, quería solucionar esto...ya no aguantaba otro día sin ver a su Kitty.
Dulcinea se encontraba en su habitación, sentada en la orilla de su cama…a punto de abrir otra carta que había recibido. La miraba con la mezcla de rabia y ansiedad.
En esa carta posiblemente tenia esas respuestas que tanto buscaba…solo quizás, porque el inútil no ha tenido tantos avances.
La princesa abrió el sobre y prosiguió en leerla.
"Princesa Dulcinea:
Esperando que se encuentre bien, vengo a notificar los siguientes avances.
Gato hace la rutina de siempre, va a la taberna exclusiva (la que le dije la vez anterior)
Lamentablemente no me dejaron entrar e incluso me echaron a patadas de ahí. Y peor aún, le notificaron a el sobre mi presencia (sin descripciones por suerte)"
- Será idiota – se quejó Dulcinea - ¿Es que no se puede confiar en nadie? Aunque sea que hiciera su trabajo bien por lo menos ¿O no?
"Pero le repito, Gato no sabe quién soy, no me ha visto jamás. Por esto mismo, he tenido que bajar la guardia".
- ¡Algo que hayas hecho bien! ¡Inútil! – reclamó la princesa.
"Otra cosa (creo que le gustara saberlo) Últimamente su presa se ha ausentado por más tiempo, al parecer está ocupado con alguien…no sé si me entiende, dudo que sea el trabajo…si sabe a lo que me estoy refiriendo.
Sólo necesito un poco más de tiempo para lograr esta información para verificarla. Si lo obtengo, haré una visita a esos hermosos jardines…
Ella esperaba que así fuera…porque sus intentos fallidos de acercarse a Gato, definitivamente ya no estaban funcionando…si tenía alguna pulgosa por ahí, ella sería la clave para tenerlo de vuelta a sus garras…tenía algo en mente.
Sonrió ante la idea...ojalas esta vez funcione y de paso se lo hará pagar a esa tipa…Nadie se mete con ella ni con sus cosas.
