¡Hola! ¡Vengo de paso nuevamente! Les cuento que conseguí un nuevo trabajo y estoy haciendo un curso, así que tiempo lo tengo cortito pero aun así pondré todo mi esfuerzo para seguir escribiendo (ya que las ideas han estado estancada, necesito inspiración del Valle de Elqui por favaaar XD) de todas maneras el siguiente capítulo solo tengo que editar unas cuantas partes.

¡Un abrazo gigante de oso para cada uno!


Capitulo 23: La inaguración

Han pasado días y en la zona baja dentro de todo el ajetreo se ha mantenido tranquilo, aunque oficialmente las torres de vigilancia ya estaban terminadas, pronto comenzarán a utilizarlas, en cuanto la plataforma la tenían casi lista, pero esto estaba cubierta no querían que lo vieran aún.

El grupo de Kitty y Claire se ha mantenido en bajo perfil, sólo se enfocaban en seguir arreglando los caminos, ya que era un montón de trabajo al igual que las antiguas antorchas que las iban restaurando, así como también instalaban unas nuevas, de esta forma tenerlas listas para cuando tuviesen el combustible ideal.

Gato y Kitty seguían juntándose por la noches o día por medio, mejor dicho, cada vez que el trabajo de él se lo permitieran debido a las normas nuevas, su tiempo era menor...De hecho en ese instante el Guardia Real debía devolverse al cuartel.

Y aún tenían que averiguar sobre la tarea que él se comprometió...si alguien tenía esa respuesta era Dulcinea, pero no quería hablar con ella...Aunque...Si pudiese escuchar sin que le llamaran la atención alguna conversación...Pero ¿Qué podría ser esa situación?

Trató de recordar alguna actividad que pudiera estar ahí resguardando su seguridad...o las de sus hermanas, ellas podían comentar algo de igual forma.

¡Las clases de etiquetas! ¡Claro! ¡Si coincide con las rondas en el jardín sería pan comido!

- Tan pensativo que estas Gato – le dijo Joey al llegar al cuartel en la sala principal.

- Es que estoy pensando en varias cosas – le contestó luego de saludarlo con un gesto.

- En alguna chiquilla puede ser ¿O no? –provocó su amigo. Gato lo fulminó con la mirada.

- Deja de indagar, no encontrarás nada, metiche – se defendió.

- Ya, está bien – rió él, levantando la mano en son de paz.

- Hablando en serio – dijo Gato – Se me ocurre que podríamos hacer un Festival de la Luna a menor escala en la taberna – propuso – Obviamente si está de acuerdo el encargado y todos ellos ¿Qué te parece?

- ¡Me parece una idea estupenda! Pero... tiene que ser sorpresa – dijo Joey entusiasmado.

- Todavía tenemos tiempo para organizar eso – dijo Gato – Más bien se lo comentamos al encargado, creo que ellos podrán ver eso.

- Sí tienes razón – concordó su amigo – Nosotros estamos tapado en tareas...

- Creo que sería mejor – dijo el gato naranja.

- Yo se lo propongo, tengo que ir para allá –

- Ya me imagino por qué – dijo Gato.

- Cállate – le respondió su amigo – No es mi problema que ahora te toque turno y a mí no – se desquitó.

- Hey tranquilo, es una pequeña broma –dijo riendo él – A propósito ¿Alguna idea sobre eso?

- No aun, no se me ha ocurrido nada. Ni siquiera como transportarlo – respondió.

- Para estas cosas siempre es bueno aprovecharse cuando hay alguna actividad en el reino – propuso él – Estarán pendiente de eso.

- ¡Sí, pero qué! – dijo agobiado – No podemos contar con el Festival de la Luna, aún falta para eso.

- Mmm – dijo pensativo el gato anaranjado – Vamos con calma, deja ver cómo me va hoy con lo que tengo planeado y luego vemos donde almacenar ese aceite.

- ¿Qué planeas? – preguntó su amigo.

- Hoy me toca hacer ronda en los jardines y si mi mente no me falla, habrá clases de etiquetas para las princesas...entonces es probable que pueda escuchar algo relevante o eso creo.

- Tienes razón – dijo Joey pensando en las posibilidades – Espero que tengas suerte con eso.

- Gracias – respondió Gato – Bueno amigo, tengo que irme, mi turno está por empezar. Mándale saludos a tu sabes quien.

- En tu nombre – dijo el gato dorado – Adiós.

Gato se despidió con un gesto y se marchó camino al palacio. Ese día estaba muy agradable a pesar que aún quedaba algo de invierno, de todas maneras, había sol y una suave ventisca.

En a la zona del jardín y pudo ver a dos de sus compañeros que estarían dando vuelta por el otro lado, eso es porque las princesas tendrían las clases afuera en los jardines como lo usual, confirmando sus sospechas. Estas clases siempre comenzaban temprano, pero aun así tendría que esperar un par de horas.

El Guardia Real empezó a caminar por todos los sectores del jardín y dar la vuelta completa del recorrido, esto tomaba unos quince a veinte minutos, era muy extenso y de hecho difícilmente te topabas con algún compañero. Aunque ni en los alrededores ni en el palacio ha sucedido nada grave, siempre ha sido muy tranquilo, pero igual tomaban todos los resguardos para proteger a la familia por parte de Guardia Real, por supuesto que la Elite no se hacía a cargo de ese tipo de tarea tan simple. Para Gato, esos tipos ni siquiera existen, casi nunca lo veían en acción y le daba bronca que se creyeran la gran cosa.

El suspiró, lo único que le consolaba que pronto no estaría trabajando en esto.

De pronto escuchó ruidos que provenían del palacio, había llegado la instructora de la clase, así que fue a su posición para recibir a las princesas.

- No entiendo por qué Padre se demora en aceptar la propuesta de mi novio – se quejó una de ellas, quien tenía los ojos dorado y pelaje blanco al igual que Dulcinea, en realidad todas eran del mismo pelaje, sólo se diferenciaban por el color de ojos. Helena tenía los ojos dorados mientras que Sofía de ojos verdes, Dulcinea ojiazul, las restantes eran la Princesa Carla y Princesa Camila, de color gris y verde agua respectivamente.

- Ya ni siquiera entiendo porque nos hace competir de esta manera...sólo causará más rivalidad – dijo Princesa Camila –A mí ni siquiera me agrada mi pareja y para empeorar Dulcinea está insoportable ¡Pelea con todas nosotras!

- A mí me da para pensar que Padre está buscando conveniencia con nuestros compromisos – dijo Carla.

- ¡Pégate en la boca antes de hablar mal de nuestro papá! – reclamó la de ojos dorados.

- ¡No estoy hablando mal!¡Sólo es una opinión! – se defendió ella.

- ¡Vieron! ¡Es esto a lo que me refería! ¡Sólo nos hacen pelear con este tema! – dijo Camila.

En ese instante llegó la Princesa Sofía quien era la más seria y madura, se parecía un poco en la manera de ser de Amelia.

- Dejen de pelear – dijo serena – Padre está esperando a que nuestra hermana Dulcinea encuentre a su pretendiente.

- ¡Podrían dejar de hablar a mis espaldas! – reclamó Dulcinea arribando detrás de su hermana – ¡Podrán ser más valiente en decírmelo a la cara!

- ¡No exageres Dulcinea! ¡No estábamos hablando mal de ti! – gritó Helena.

- ¿Me tomas por tonta? – la acusó ella desafiante.

- ¡Tampoco ella dijo eso! – la defendió – ¡Mejor búscate alguien pronto porque harta falta te hace! – gritó Camila.

- Para tu información si tengo a alguien en vista, pero tengo unos problemitas – se defendió a regañadientes casi perdiendo los estribos - ¡Y no vuelvas hablarme así!

- Como dato...en la inauguración invitaron a varios reinos quizás encuentres a algún pretendiente – dijo Camila como quien no quiere la cosa - ¡Será pasado mañana y es con fiesta! ¡Aprovecha!

- ¡Cállate! – gritó Dulcinea.

¡Bien!¡Sí habrá una celebración por ello!

- ¡Silencio las dos! – gritó Sofía - ¡Qué manera son esas de comportarse! ¡Está por empezar nuestra clase de etiqueta y ni siquiera son capaces de comportarse según lo que han "aprendido"! – regañó ella dejando a sus hermanas en silencio.

Dulcinea se alejó del grupo enojada, dirigiéndose hacia la instructora, dando comienzo a las clases una vez reunidas.

Gato estaba sumamente feliz, no esperó a que consiguiera tan rápido esa información. Joey se pondría muy contento, lo mejor de todo es que podrán organizar las demás cosas. Con esta ceremonia podría tomar prestado ese aceite de larga duración, sólo debían encontrar donde lo almacenaban...

De seguro ellos tendrían que estar en todo momento con la Familia Real de modo que otro escuadrón tomaría el rol vigilias el resto del reino. Sí averiguaban todo eso podrán facilitar el camino al grupo de Kitty.

Gato decidió caminar y hacer ronda en otro lado aprovechando que llegó un compañero, debido a que Dulcinea estaba mandando muchas indirectas y comentarios que le estaban incomodando. Aun así, fingía que no había escuchado nada o que no estaba prestando atención.


Esa misma noche Gato fue a la taberna privada a conversar con Joey; para darle toda esa información, su amigo estaba muy entusiasmado con la noticia, fue tanto que apena llegó Claire partieron de inmediato al cuartel de ellos por el camino de las cavernas.

- Ya veo – dijo Kitty una vez que se encontraron en el balcón de siempre de la taberna - ¡Son excelentes noticias!

- Aun falta averiguar sobre el aceite, tenemos que encontrar donde la almacenan – dijo su novio pensativo.

- Pero lo más importante es que tienen un punto de partida – le animó la gata.

- Tienes razón – dijo Gato sonriendo.

- ¿Y tiene alguna idea donde lo pueden guardar? – preguntó – Usualmente esas cosas la almacenan en bodegas, me imagino que en el palacio hay ¿O no?

- No, lo único que guardan ahí es comida – respondió – Los enseres, armas y esas cosas están en las afuera del palacio, algo parecido a la sala de medicamentos...

- Ah, como olvidarlo – dijo divertida Kitty, su novio rió.

- Resulta que hay unas cuatro bodegas – continuó – Saber cuál de toda esas es la correcta...no tengo idea...

- Mmmm – dijo pensativa Kitty – Es bueno que se descarten que no están en el palacio, ni en la zona de las nobles...zona media es nuestra especialidad.

- Ni se te ocurra pensar que te voy a permitir que vayas para allá – le advirtió Gato.

La gata lo miró con mala cara - ¿Te puedes calmar? Déjame pensar, no he dicho que lo haré – le tranquilizó ella rodando los ojos, aunque eso no podía prometerlo de todas formas, de seguro tendrá que colaborar. El gato naranja bajo la guardia – Nosotros no podemos entrar con libertad, no como antes...tendríamos que actuar con discreción y mucho menos llamar la atención.

- Por eso me preocupa ese tema... - dijo Gato.

- ¡Ya sé! – exclamó Kitty levantándose del suelo de un salto, ya que estaba abrazada con Gato, como de costumbre – Noah y Carlos pueden pasar con libertad al reino y sus anillos, son comerciantes, una vez que encuentren la bodega correcta, podemos transportar la mercancía en su carreta- propuso la gata – Y varios de los nuestros que se escondan en ella ¡Pasarían desapercibidos!

- ¡Estupenda idea! – celebró su novio – Mejor aún si ellos estarán ocupado por la celebración...Nosotros nos encargamos que la zona este libre y que nadie que sea guardia entre ahí! – dijo igual de entusiasmado poniéndose de pie, tomando de la cintura a su novia y la elevó girando sobre sí mismo. Kitty sostuvo sus mejillas con ambas manos sonriendo - ¡Eres la mejor!

- Es porque estoy al lado tuyo y pienso mejor – dijo la gata dándole un pequeño beso.

- Sí...ese también es uno de los efectos que causo – bromeó y Kitty negó con la cabeza.

– Fanfarrón – le dijo ella, causando que el riera.

- ¡Falto poco! – dijo él – Tenemos que esperar por este último trabajo y podremos realizar el escape.

- Sí, exactamente – concordó - ¿Alguna novedad con la inauguración?

- El itinerario será así: Pasado mañana la Guardia Real tenemos que estar temprano y eso de los 10 am llegaran algunas familias amigas del reino – contó.

- Me imagino que esas familias llegarán mañana para hospedarse – concluyó Kitty.

- Así es – confirmó su novio – Eso del mediodía será la ceremonia de inauguración de la dichosa plataforma – agregó Gato – Les advierto, van a obligar a presenciar el acto y estará acordonado...

- Lo usual, ya ni me sorprende a que nos obliguen a hacer cosas que no queremos – dijo Kitty.

- Lo siento, ojalas pudiera hacer algo – dijo su novio, pero ella le sonrió.

- No está en tus manos Gato...no te preocupes por eso, además ¡Ya estamos acostumbrados! – dijo con humor, haciéndolo reír.

- Eres muy linda – dijo con ternura poniendo una mano en su mejilla y la gata se apoyó en su mano, disfrutando su caricia y cerró los ojos.

- Gracias – le dijo ella abriendo nuevamente los ojos – Te amo.

- Igual yo – dijo Gato sonriéndole.

- Y... ¿Qué otras cosas tienen programada? – volvió a preguntar.

- Habrá un receso en el palacio, un almuerzo y en la noche una fiesta – contestó el Guardia Real – Estaremos todo el día ocupados, habrá mucho movimiento.

- Así veo – dijo Kitty – Esa noche será nuestra oportunidad...lo único que lamento que no te veré ese día.

- ¿Cómo qué no? – cuestionó – Estaré en la inauguración.

- Pero no es lo mismo, no será como en este momento, sólo tú y yo mirándonos...nos es suficiente – dijo la gata – Además estará rondando esa princesa del demonio.

- Kitty... - dijo Gato.

- ¡Ah! Es que si la veo en algo raro... - advirtió la gata.

- Sé que la pondrías en su lugar – dijo tomándola de los hombros y la sentó en la caja que estaba ahí y luego le sujetó del mentón con una mano forzándola a que lo mirara a los ojos – No te preocupes de alguien sin importancia porque a diferencia de ella, tú me tienes a mí.

Ella sonrió nuevamente – Lo sé, es que... mira no quiero que pienses que soy posesiva y esas cosas, pero cuando alguien me molesta o me deja mala espina...No lo puedo evitar, le tengo recelo, como una amenaza.

- No lo pensé, señorina – dijo el gato naranja – Eso se llama intuición...pero tranquila – dijo antes de besarla tiernamente.


Al día siguiente por la noche Gato y Joey estuvieron averiguando por la suyas sobre las bodegas. La suerte estuvo de su lado, porque no le tocó ronda en el palacio, sino que a las afuera, yendo desde la zona de los nobles hasta la zona media, debido que ya empezó a regir los nuevos recorridos y medidas. Además, cada vez que pasaban por una bodega, primero verificaba que nadie estuviera cerca, Joey entraba y Gato cuidaba las espaldas. No fue hasta al cuarto intento para dar con el aceite, finalmente su trabajo había terminado, ahora pasaría manos del grupo de Kitty.

Joey fue temprano, casi al amanecer hacia el sector bajo a informar lo antes posible y así ellos organizaban los pasos siguientes y tener todo listo para ese día.

Hasta que el día de la inauguración arribó, esa mañana estuvo muy ajetreado, tanto en el palacio como en el cuartel de la Guardia Real.

Despertaron al alba y dividieron en varios grupos con diferentes tareas para ellos. Gato y Joey quedaron separados, su amigo le tocó ir al sector bajo, precisamente en las torres de vigilancia, habría tres por grupo, mientras que Gato, su grupo más el Capitán tenían que escoltar en todo momento a la Familia Real y los cercanos de alta importancia, así que por desgracia tendría que andar cerca de las princesas... Cabe destacar que los de la Elite igual estarían con ellos, será el doble de incómodo.

Utilizaron carrozas para el transporte y la Guardia iban a caballo, realmente había un amplio operativo y mucha gente, ya que estaba los habitantes y las otras familias reales con sus respectivos guardias y personal. Con suerte se podía transitar, Gato no quería imaginar cómo estaría la noche con la fiesta, aunque solo podrán asistir la zona alta en el palacio dejando fuera a la zona media y obviamente la baja porque eso sería más "exclusivo", hubo reacciones de todo tipo desde disconformidad hasta indiferencia.

- Estás muy serio para estar cerca de mío – dijo Dulcinea asomándose por la ventana.

Genial, la mala suerte le seguía...de todos los carruajes que había en la caravana justo el que estaba a su lado tenía que estar ella.

- Buenos días Princesa Dulcinea – saludó el guardia, por su parte la princesa rodó los ojos.

- Ya te dije sobre las formalidades conmigo – dijo la gata blanca.

- Extraño que lo diga...si hace un par de días me trató como un esclavo – Gato habló de forma suave pero ironico.

- Estaba de mal humor – se defendió.

- Y no encontró nada mejor que desquitarse conmigo – dijo él, neutralmente.

- Ah no me malinterpretes ¿No ves que quiero hacer las paces? – dijo la princesa ignorando lo último.

- Aun no entiendo lo que pretende usted – dijo el gato naranja.

- Extraño nuestro lazo de amistad, los viejos tiempos cuando compartíamos felices – dijo Dulcinea.

- Cuando me utilizaba querrá decir – dijo el Guardia.

- Gato, te lo expliqué – dijo molesta – No podía simplemente, ya te dije que te quiero mucho.

- Hemos llegado a nuestro destino – dijo él, cambiando el tema rápidamente.

Gato se bajó del caballo y fue abrir la puerta de la carroza ayudando a bajar a las sirvientes y cercanos de la Princesa, además de ella claro, quien lo miró intensamente buscando algún tipo de contacto. De nuevo la ignoró, lo estaba incomodando.

La plataforma era "bonita" y medianamente grande, esta tenía una base con tres pisos, pero la primera dos sólo eran el soporte y el tercero era una especie de balcón circular, tenía una vista a todo el reino y para subir tenía acceso por dos escaleras de mármol.

El Guardia Real junto a su grupo iban detrás de la Elite subiendo las escaleras. Una vez que llegaron arriba, notó que había unos toldos para cubrir el sol o lluvia, además estaba ornamentado en toda la baranda del balcón. Gato notó que era una buena vista a todo el reino.

Mientras la ceremonia daba lugar, con discurso y todas esas cosas. Gato se fue a un costado con vista a la zona baja para ver si visualizaba a su novia, pero parecía difícil porque había un montón de gente amontonada, la cual era contenida por unas cadenas y algunos guardias de otros escuadrones...pero si vio a su amigo Joey, su rostro decía todo. No quería estar ahí soportando el hecho de "supervisar" a los visitantes obligados a ver la escena.

Lo entendía completamente.

- ¿Es verdad que si lanzas comida a esos de ahí vendrían y pelearían por él? – preguntó Dulcinea quien estaba junto a sus hermanas, princesa y príncipes de otros reinos.

- Podríamos probar – dijo uno de los príncipes apoyando esa idea y fue silenciado de un empujón por un hermano de él.

- Dulcinea, cállate, no digas esas cosas – dijo la Princesa Sofía. Gato se alegró por esto, no podía creer que ella había dicho una barbaridad como esa, al menos alguien la detenía.

- Ah, por favor, no te hagas la buena ahora – dijo ella con naturalidad – No es necesario aparentar.

- Cierra la boca, si sigues así no te pescará ni un resfriado – respondió su hermana serenamente dejando en silencio a Dulcinea.

En su cara, Gato jamás la había visto en esa situación, estaba disfrutando de ese pago de karma instantáneo. Se volteó nuevamente a mirar por el balcón buscando a su querida Kitty.

Estuvo tanto rato rondando que no se dio cuenta que había terminado la ceremonia y discurso, estaban todos saludando al Rey y también felicitando por su "logro", así que había tránsito en ese balcón, gente moviéndose por todos lados y tomando aperitivo que no se percató que Dulcinea se había acercado para abrazarlo por detrás acercándose peligrosamente.

- Vamos Gato, hagamos las paces dijo la princesa – No soporto tanta indiferencia – fingió ella.

El Guardia Real respiró profundamente para serenarse, se dio vuelta para quedar frente ella, la tomó de los hombros y la alejó un poco.

- Señorita Dulcinea, no la trato con indiferencia sólo respeto los protocolos – dijo Gato.

- Sabemos que antes no era así ¿No recuerdas ese beso?

El gesto más frío que el culo de un pingüino.

- Son detalles – dijo él, fue lo primero que se le ocurrió.

- No pueden ser detalles Gato- dijo insinuadora.

- En serio, lo único que puedo ofrecer es mi amistad, ya se lo dije – agregó él.

Dulcinea volvió acercarse a él, haciendo oídos sordos a lo que había dicho Gato, ella no se rendiría tan fácilmente.


Cuando Kitty vio esa escena en aquel balcón...estaba que echaba fuego por los ojos, estaba muy furiosa.

Que ganas tenia ella en alejarla de un empujón y darle un bofetón, de esos que llegan a provocar un buen sonido, pero lamentablemente no podía, sólo ver que su novio luchaba contra ella de forma insistente. Menos mal que la llamaron ya que debían retirarse.

- Kitty ¿Nos vamos a casa? – preguntó Claire a su lado, despertándola de su trance en donde imaginaba las diferentes maneras de alejar a esa tipa.

- Ah, no puedo, tengo que ir al cuartel para afinar los últimos detalles...- respondió la gata oscura - ¿Me quieres acompañar?

- Esta bien – contestó su amiga y se fueron rápidamente de ahí. Al llegar, ya había varios de sus compañeros esperando a que la reunión comenzara, la cual sólo tardó unos pocos minutos.

- Repasamos lo siguiente – dijo el líder – Carlos y Noah estarán estacionado a las 18:00 horas, la carreta estará escondida en un callejón – agregó haciendo una pausa- Habrá dos grupos: El primero estará escondido en la caverna que está cerca de la taberna a la espera de la mercadería, guardaremos eso ahí.

El primer grupo asintió mientras que el líder continuó – El grupo dos se esconderá en la carreta, recuerden que habrá telas para esconderse bajo de ella. Cuando lleguen a la bodega deben ser rápidos en abrir y tomar el combustible, también cargarlo en la carreta lo antes posible. No tendremos mucho tiempo, tampoco sabemos la cantidad que hay, pero saquen lo que puedan.

- ¿En qué grupo estarás Kitty? – preguntó en voz baja.

- En el segundo – respondió ella.

- Kitty, por favor...-dijo su amiga.

- Tendré cuidado, lo sé – siguió la gata sabiendo lo que le iba a pedir – Descuida será pan comido, el reguardo estará enfocada en la fiesta de ahora, además es la razón porque quedé en este grupo...puedo entrar sin que lo noten, de esa forma podemos sacar todo lo que podamos.

- Okey, me calmaré – dijo Claire – Por favor al terminar vuelve a casa, te esperaré con comida exquisita y un queque.

- Eso es porque no te juntarás con Joey y me usarás a mi ¿Cierto? – bromeó la gata oscura.

- ¡Kitty! – se quejó ella - ¡Eres malvada! ¿Qué no puedo regalonear a mi hermana?

Ella rió levemente – Por supuesto que sí, te lo prometo, al terminar me iré directo a casa.

- ¡Ya chicos! ¡Nos vamos! – ordenó el líder.

- Adiós Claire nos vemos pronto – susurró la gata oscura a su amiga.

- Adiós – le respondió ella.

Los dos grupos; de seis cada uno más el líder, se fueron directo a la casa antigua y entraron a la cueva. Kitty pudo darse cuenta que el camino estaba más despejado y ordenado, también vió esas antorchas reparadas en los costados de la cueva, por supuesto que ellos traía consigo sus propias antorchas en manos. Tardaron muy poco en arribar hasta el oasis, al costado del sendero habían puesto unas piedras blancas como guía hasta la división de los tres caminos tipo cueva con sus respectivos letreros de advertencia y su dirección. Habían hecho un trabajo grandioso.

Tomaron el sendero hacia la taberna, encontraron con varios que venían de ella deseándole suerte en esa tarea.

- Llegó el momento, chicos – dijo el líder – Estamos dentro de la hora, Grupo Dos suban, Grupo Uno ya saben que hacer ¡Manos a la obra!

Ambos grupos se movilizaron, el grupo dos subieron en silencio, dieron con la carreta y se ocultaron debajo de esas telas y algunas cajas.

Kitty esperaba a que todo saliera bien, esta será el último esfuerzo para salir de reino. Y lo más importante, ser libre junto a su Guardia Real.