Holaaaa! He vuelto en forma de ficha xD bueno les dejo este nuevo capítulo, tiene más de 11 hojas de word, asi que sin quejas! 3 ajaja. Eso sí tardaré un poco de subir el siguiente, resulta que ya alcancé el borrador y el capítulo 25 aun está en el cuaderno (además estoy escribiendo el 26 pero se me secaron las ideas XD) Así que paciencia, eso sí trabajaré a todo máquina :B
Muchas a todos por seguir esta histora (En wattpad igual me ha ido bien asi que estoy feliz xD)
Capítulo 24: Un haz bajo la manga
Kitty estaba ansiosamente esperando a llegar al destino oculta bajo eso trapos, sólo sintiendo el vaivén de la carreta. Hace tiempo que no realizaban una "extracción", ahora que lo pensaba bien, si mal no recordaba...fue antes del ataque al sector bajo. Más de un mes aproximadamente.
Cuando al fin se detuvo, la gata salió de su escondite, mirando a todos lados por precaución. Vio también que Carlos y Noah se habían bajado y entrado a un lugar para esperar hasta que cargaran la carreta. Era parte del plan.
Kitty se encaminó con cautela hacia la bodega, este tenía dos candados. Sacó su cuchilla para empezar a forcejear y abrirla, tardó unos minutos hasta que lo logró, la gata avisó con una señal y entraron.
Pudieron ver que eran enormes barriles de este aceite duradero que obviamente sería difícil de levantar o transportar. Noah y Carlos tenían una ventaja, facilitándole al grupo unos jarrones que usaban para acarrear leche u otro líquido, estos eran mediano y no tan pesados.
Kitty abrió la cubierta de este con sumo cuidado y sin provocar ruido. Sintió que ese aceite tenía un aroma distinto.
- Entréguenme el primer jarrón – dijo ella en voz baja, la cual hicieron y también otro del grupo abrió otro barril para agiliza la tarea y terminar pronto.
- ¿Tú crees que podemos venir de nuevo por insumos? – preguntó su compañero.
- La veo difícil, aunque no imposible – le respondió la gata.
- No sé si tengamos otra oportunidad como esta – opinó otro.
- Sí, pensaba en lo mismo – concordó – Lo veo complicado.
- Veremos qué sucederá – dijo Kitty.
Se tardaron unos minutos en llenar el resto de los jarrones, terminando esto dejaron tal cual como lo habían encontrado y rápidamente subieron en la carreta, escondiéndose de nuevo. Terminaron la tarea unos minutos más temprano.
Noah y Carlos salieron del lugar una vez finalizado su negocio. Comenzando su camino de regreso a la taberna.
Gato estaba harto en muchos sentidos además de pensativo. Todo eso porque ese ambiente de alta sociedad lo tenía abrumado, príncipes y princesas por todos lados, nobles, negocios, etc. Varias veces tuvo que evadir a Dulcinea, ya que insistía en acercarse, estaba siendo muy persistente, además que otros príncipes se le aproximaban para intentar cortejarla o intentar una conversación.
- Gato que bueno que te pillo – dijo su amigo y él se alivió que así fuera ya que lo estuvo buscando hace un montón de rato.
- Hola Joey ¿Cómo te va? – preguntó.
- Muy cansado, llevamos más de doce horas trabajando – dijo agobiado.
- Se supone que deberíamos salir de aquí – dijo él – Mis patas piden a grito un descanso.
- ¡Vámonos! – dijo irritado – Digámosle al Capitán – dijo marchándose junto a él, en eso venían un escuadrón de otro lado tratando.
- Tenemos una situación en la zona media – le dijo uno de ellos a un guardia de la Elite.
Gato y Joey escucharon atentamente, debido a que esa situación podía ser lo que ellos dos conocían.
- ¿Qué sucede? – preguntó.
- Un problema en las bodegas – respondió.
Los amigos se miraron al instante, asintieron levemente y se marcharon de ahí. Antes de abandonar el lugar, notificaron a su capitán, con su aprobación se hicieron humo, corrieron hacia el cuartel y se quitaron el traje de Guardia Real remplazándola por la capa para dirigirse a las bodegas, ya que no sabían cuál era, se fueron por los techos. Pasaron por todas, finalmente dieron con este.
Se aliviaron en saber que no estaba ni el grupo, ni la carreta de Noah y Carlos. Sólo estaban investigando e inventariando las cosas perdidas.
Gato y Joey quisieron asegurarse de que todo estaba bien encaminándose a la taberna.
- Ahora están descargando la mercancía – dijo Carlos – Salió todo bien y no se dieron cuenta que estuvieron ahí.
- Me alegro mucho – dijo Joey.
- ¿Alguna novedad allá? – preguntó Noah.
- Nada, todos pendientes en su fiesta y denigrando a la gente como de costumbre – respondió con cierta pizca de humor.
Gato y los demás rieron, en eso mira al tejado de ese mismo callejón, encontrándose con un par de ojos azules parecidos al zafiro, esos que siempre lo atrapaba cada vez que los contemplaba.
Kitty ladeó su cabeza su cabeza indicando hacia la taberna.
- Joey, iré a tomar algo, ya vuelvo – dijo el gato naranja. Su amigo asintió sin hacer preguntas.
La pareja entró en distintos minutos, de hecho, la gata se dirigió al balcón de siempre, esperándolo con un sándwich de pescado que ella había pedido para su novio junto a un vaso de jugo.
Apenas lo vió cruzar por la puerta lo tomó de la mano y lo acercó de un tirón para darle un cariñoso beso. Al separarse ella acarició una de sus mejillas de forma juguetona.
- Te ves cansado – le dijo estudiándolo con una sonrisa.
- Y tú viniste de todas formas a pesar que te lo pedí – dijo el gato naranja alzando una ceja. Kitty rodó los ojos.
- Hay tareas que ni puedo dejar de hacer, ya te lo dije una vez – respondió con simpleza – Además todo salió bien, no te quejes.
- Es peligroso – se defendió Gato.
- Yo debería quejarme – dijo alzando una ceja.
- ¿Por qué? – se extrañó él.
- Desgraciadamente fui testigo del acoso de la princesa del demonio – contestó Kitty.
- Oh eso – dijo apenado – Lo siento mucho, intenté por todos los medios alejarme de ella.
- No te preocupes, sé que no es tu culpa- dijo sonriéndole - Sólo que...me gustaría algún día hacerle saber que estas...ocupado.
- Lo sé – dijo Gato besando su frente de manera cariñosa y ella tomó su mano nuevamente.
- Ven – dijo acercándolo a la mesa improvisada que ella había hecho donde tenía los alimento que había comprado para él y lo animó a sentarse - Me imagino que no has comido nada y mucho menos descansar.
- Oh gracias, mi señorina – le dijo con cariño y la gata se sentó a su lado para acompañarlo, apoyando su cabeza en su hombro.
- De nada – respondió Kitty disfrutando de su compañía.
- ¿Tuvieron algún problema? – preguntó mientras comía.
- Sólo al final, cuando nos escondimos en la carreta de los chicos, llegó un grupo por una denuncia por "ruidos extraños" en una casa – contestó –Por supuesto que no fuimos nosotros, una muy mala coincidencia, de ahí revisaron la bodega.
- Menos mal que no se dieron cuenta de ustedes – concordó Gato – Nosotros escuchamos que había movimiento y por eso vinimos a asegurar que todo estaba bien.
- Que bien que así fue, nos da la oportunidad de vernos – dijo Kitty – Aunque prefería que descansaras, es la sexta vez que te veo bostezar en menos de un minuto – agregó ella preocupada, Gato lucia muy muy cansado.
- No te preocupes de eso, estaré bien – respondió él, restando importancia. Ella negó con la cabeza.
- Después de esto, te irás a dormir...ha sido un día muy pesado, mañana en la noche nos juntaremos así descansas todo el día – le propuso Kitty.
- De verdad que puedo quedarme otro rato – insistió.
- Aunque quisiera, no puedo...Claire me está esperando en casa y si no llegó...- insinuó la gata oscura.
- Ya, está bien – aceptó Gato resignado bostezando de nuevo, ella asintió.
La gata acompañó a su novio a que terminara de comer su sandiwich y se tomara su jugo. Se quedaron unos minutos regaloneando antes de despedirse. Otra vez se fueron en diferentes tiempos, Gato se reunió con Joey y se fueron al cuartel, mientras que Kitty se fue con su grupo por el camino oculto.
Dulcinea fue llamada por su padre al día siguiente del evento, se preguntaba para que la quería, más encima la despertó temprano, tenía la esperanza de dormir otro poco, por lo menos antes del almuerzo de despedida, debido a que anoche se había dormido muy tarde.
La princesa arribó a su destino, se encontraba frente a la gran puerta de la oficina de su padre vigilada por dos Guardias de la Elite uno a cada lado, ellos la saludaron con una reverencia y abrieron la puerta.
- Hola Padre – saludó ella.
- Buenos días hija – respondió sentado en su gran silla, vestía como lo hacía usualmente con su gran capa y enorme corona.
- Me mandó a llamar... ¿Para qué sería? – preguntó la gata blanca.
Su padre la quedó mirando fija y pensativamente, él apoyó sus codos en el escritorio juntando sus manos.
- ¿Padre? – insistió ella.
- Me preocupas – respondió aun mirándola.
- ¿Por qué? – volvió a preguntar confusa.
- Sucede que eres la única que no se ha comprometido...de todas mis hijas – contestó - ¿Qué pasa?
- Ah, es eso – dijo restándole importancia – Estoy un poco complicada, pero ya saldrá.
- No podemos esperar más tiempo – advirtió - ¿Quién es de tu interés? – preguntó el Rey, pero él sabía, más bien sospechaba quien podría ser.
- Gato, el Guardia Real que descendiste de su cargo, es de mi interés – respondió segura.
- Tú sabes más que nadie que eso es imposible, no lo puedo tolerar ni permitir porque no tiene nada que ofrecerte y mucho menos que tenga algo que ver con nuestra clase – respondió su padre tajante – Tienes que elegir un buen candidato para ti.
- Yo quiero a Gato ¿No lo entiendes? ¡No quiero un "mejor candidato! – alegó ella – No necesito algo como eso.
- Por supuesto que sí ¡Es tu futuro! – insistió un poco molesto.
- Claro, dependerá de tu interés querrá decir – dijo Dulcinea.
Su padre la miró un tanto molesto porque había dado en el blanco.
- Tienes que encontrar a alguien – insistió – Tus hermanas están listas.
- Ya le dije a quién escogí, te recuerdo que usted se encargó de alejarme de él – dijo tercamente.
- Dulcinea, en el caso hipotético que yo te dejara...Gato ni siquiera ha mostrado interés en ti, además ¿Desde cuándo supuestamente le tienes estima?
- Siempre hemos sido muy cercanos padre y lo sabes, esa es la mejor seguridad que te puedo dar – dijo la Princesa – Gato está alejado de mi por temor a que usted notara esa cercanía.
- Que bien que lo hizo porque no sería elegido jamás, ni en broma – espetó su padre.
En ese preciso instante Dulcinea se enfadó, sus ojos echaban fuego, literalmente, su propio padre estaba enterrando cualquier posibilidad que ella pudiera tener con el Guardia Real.
- O sea que quieres obligarme a estar con alguien que NO quiero, al igual que Camila, sólo por tu conveniencia ¿O no? – reclamó.
- No permitiré este atrevimiento tuyo – exclamó el Rey golpeando la mesa con un puño, la cual sobresaltó a la Princesa, pero ella no perdió su postura.
- Yo te elegiré tu prometido y se acabó tú jueguito de amor platónico o imposibles – espetó.
- No estoy segura de eso – le dijo la gata blanca, desafiando a su padre.
- ¿De qué estás hablando? – preguntó enfadado – Tú obedeces mis órdenes, soy tu padre y punto.
- Yo sé algo que usted no le conviene mi querido padre – dijo ella tranquilamente – Me crees ignorante de algo que sé. Sé que le hiciste a mi abuelo y mi tía Amelia... Me pregunto... ¿Qué pensaran mis hermanas de usted si saben sobre eso? – advirtió ella pensativa – También que mi tío y usted planearon como quedarse con este reino y sacar de una patada a mi tía de aquí, que nosotros no somos lo legítimos herederos de este palacio y todo lo demás...aunque poco importaría si cierro mi boca y nadie se entera de nada...
El Rey Antonio estaba en shock, jamás pensó que unas de sus hijas supieran tal verdad, de la que tanto se encargó de ocultar y que nadie supiera nada.
- Por su cara creo que estoy en lo correcto – agregó la Princesa.
- ¿Cómo lo supiste? – preguntó perplejo.
- Por unas conversaciones de mi primo de no sé qué grado, supongo el de la Elite ¿O no? Y mi tío, tuve la lindad casualidad de escuchar esa información – contestó dejando a su padre pensativo – Mire, poco me importa lo que sucedió con el abuelo o esa tal Amelia, pero si me interesa quedarme con Gato y es lo único que pediré por mi silencio, nada saldrá de mi boca.
- Claramente tienes una obsesión con él, no es cariño, cómo tú dices – dijo él.
- Bueno ¿Qué opina con lo que acabo de decir? ¿O prefiere que les cuente a mis hermanas? – preguntó ignorando lo que dijo su papá.
- Bien... – accedió sin más remedio, no estaba muy feliz con la idea – Que sea lo antes posible y que el oficialice el compromiso, además tendré que ascenderlo para a la Elite y tenga, al menos, más peso en eso.
- De eso me encargo yo querido padre – dijo Dulcinea triunfal.
- No cantes victoria, hija – le advirtió – Tienes tiempo limitado para eso.
- Eso es seguro – ironizó – De lo contrario me casarás con quien usted estime conveniente, hasta con mi primo, no me sorprendería – agregó en el mismo tono.
- ¡Dulcinea! – le regañó - ¡Sale de aquí inmediatamente antes que me arrepienta!
La Princesa se inclinó para despedirse, se dio la vuelta sutilmente y sonriendo ampliamente. Había solucionado lo más importante, su padre no volvería a molestar, ahora viene la siguiente parte de su plan y tendrá que contar con ayuda de otro personaje, ya que a quien había contratado se fue directamente a la cárcel, el capturado por la Guardia Real en sospechosas circunstancia y él había acudido a ella para que lo ayudara diciendo la verdad y que no estaba espiando. Por supuesto ella negó todo diciendo que nunca lo había visto, así que no contaba con él, menos si fue un inútil.
Es hora que comience el juego.
Kitty iba corriendo rápidamente con un pequeño grupo, ellos se encontraban en la caverna por el camino que te dirigía a la zona media directo a la plaza, tenía muy poco tiempo para hacer sus planes,
Resulta que Joey pudo averiguar que llegaría un montón de mercadería cerca de la plaza, debido a que se aproximaba el festival de la Luna y lo estaban almacenando cerca de la plaza. Eso sí Joey les advirtió que fueran cuidadoso y tomaran esas cosas como robo hormiga, si bien era un montón de mercadería y que no estará inventariado, ellos no notarían si sacaban unas pocas de cada tipo y que fueran alimentos que no se echaran a perder.
- Se dan cuenta que este será nuestro último trabajito – dijo él renacuajo; tal como le decía Kitty, en voz baja y entusiasmado.
Y tenía razón, ya que de aquí en adelante sería mucho más complicado por todos los resguardos, solo tenían que esperar a que el día del escape llegara.
- Es verdad – concordó su compañero – Debo reconocer que echaré de menos estos trabajitos.
- Su puta madre echará de menos todo esto – dijo en tono de broma sacando una que otra risa.
- Oye Kitty ¿Cuál es el siguiente paso? – preguntó otro.
- Esta salida te lleva a un sótano de una casona, Joey dejó despejado una salida en la primera planta, por una ventana que nos guiará a un callejón. Casualmente descargarán ahí – explicó – Tomen lo que puedan y nos iremos turnando para traerlos a este lugar. Recuerden que se utilizará una sola vez, luego de esto se cerrará.
- Entendido – dijo el grupo.
- Nos debe tomar a lo mucho, quince minutos, los quiero sigiloso como una sombra – dijo uno del grupo.
- Manos a la obra – dijo la gata oscura y los demás asintieron.
Kitty iba dirigiendo debido a que era la única que conocía bien el camino, Joey le había mostrado lo que estaba hecho y la salida que el habilitó, además le mostró como debía dejar antes de abandonar el lugar y cerrar la puertezuela del sótano y del camino. No necesitarían más ese lugar y también lo harían para prevenir.
Al entrar al sótano, este estaba oscuro, pero gracias a uno de sus compañeros le iluminó la zona, sólo hasta que Kitty abriera la segunda puerta que estaba sobre una escalera, llevándote a la primera planta.
Apagaran la antorcha, desde ahí era pan comido, el grupo vió claramente las señales que dejó Joey, salieron con cuidado, uno a uno señalando a que estaba despejando uno a uno. Vieron el enorme cerro de mercadería, entre cajas y barriles. Lo mejor de todo es que no había nadie, se organizaron para hacer el robo en orden: Primero uno, elegía y se iba al camino-escondite y recién partía el siguiente el grupo hasta completar los quince minutos.
Kitty nunca había subido a un cerro de insumos, un poco más y llegaba al tercer piso de la casa con un pequeño salto. Por cierto, ella era la última quien cerraría el robo.
Cuando dejó todo en orden, se dirigió a la puerta que te encamina al sótano. De pronto sintió que le tomaron de su mano, rápidamente con la otra se iba a defender de un puñetazo. Por suerte, su novio la detuvo a tiempo antes que le plantara el golpe.
- ¡Gato! ¡Me asustaste! - reclamó en voz baja - ¿Cómo se te ocurre hacer esto? – se quejó ella y él sonrió juguetonamente.
- Tenía que venir a verte, casualmente Joey me contó sobre los planes de hoy – contestó y la gata oscura negó con la cabeza, aprovechó de echar un vistazo para asegurarse que ninguno de sus compañeros se había regresado.
- Ni siquiera te sentí ¿Desde qué momento estabas aquí? – preguntó.
- De algo tiene que influir tener una novia maestra de sigilo – bromeó susurrando. Kitty rió levemente.
- Estoy aquí desde que comenzaron, además tenía que asegurarme que todo esto saliera bien – contó.
- Menudo susto que me diste – se quejó – Pudieron haberte visto – le acusó.
- Relájate – dijo despreocupado tomándola de la cintura acercándola hacia él y con su otra mano sostuvo su mentón.
- ¿No que te gustaba el peligro? – provocó el gato naranja en susurro.
Ella sonrió elevando una ceja, aceptando su desafío – Por supuesto, me encanta – respondió con voz suave y juguetona. Improvisadamente se abalanzó hacia él subiéndose a sus caderas y se sujetó del cuello de su novio.
Gato apenas pudo reaccionar a tiempo, le tomó por sorpresa recibiéndola en sus brazos, la tuvo que sostener y tratar de no caer.
- Traviesa – la acusó.
- Para qué me provocas, sabes lo que puede suceder – le contestó Kitty acariciando con una mano detrás de su oreja haciendo un recorrido por su mejilla y por último pasando por su mentón forzándolo a que la mirara. El gato naranja sonrió picaronamente, luego inclinó su cabeza a un lado y de manera rápida el se inclinó hacia el cuello de su novia para mordisquear juguetonamente causando cosquillas.
Kitty se tuvo que reprimir y no emitir ningún sonido, además de no llamar la atención de sus compañeros.
- ¡Kitty! ¡¿Está todo bien?! – gritó a lo lejos uno de sus compañeros.
- ¡Sí! ¡Todo bien, ya termino! – respondió lo más normal posible.
Gato rió levemente, mientras que ella se bajaba.
- Me vengaré, lo sabes ¿Cierto? – susurró ella.
- Me imagino que sí – respondió de la misma forma – Antes que te marches, te dejé una cosa en el oasis, cerca de la catarata.
- ¿Qué es? – preguntó.
- Ya lo verás – respondió.
- Odio la intriga...Gato...- le dijo la gata mirándolo fijamente.
- Lo sé – dijo sonriéndole – Es una sorpresa, la idea es que te sorprendas...
- Está bien, esperaré – susurró resignada – Me tengo que ir, me están esperando.
El gato naranja se acercó para depositar un tierno beso en la boca de su novia.
- Cuídate mucho – le dijo.
- Tu igual – dijo Kitty.
Ella se despidió con otro beso antes de abandonar el lugar. Kitty se apresuró en volver con su grupo.
Por supuesto que se aseguró que todo estuviera cerrado antes de abandonar el camino, también ella ayudó a ordenar la mercadería junto a los refuerzos que llegarían para ayudar a trasladarlo al oasis y esconderlo.
Kitty esperó a que todos se marcharan asegurándose de que no hubiera nadie presente en el oasis, incluso la gata hizo una alusión a que regresaría a la zona baja pero no lo hizo obviamente, la gata se ocultó esperando con un poco de ansiedad, ya que le estaba comiendo la curiosidad.
Kitty no tardó en encontrar las cosas que le había dejado su novio, era un paquete mediano envuelto en un papel café. Al abrirlo cayó un sobre, de inmediato ella lo recogió descubriendo que era una carta.
"Mi querida Señorina:
Ya me imagino tu cara de curiosidad y preguntándote que pretendo con esta sorpresa"
-Ah Gato... ¿Puedes ir al grano? – preguntó hablando consigo misma y en voz baja.
"Bueno iré al grano. Te advierto que la real sorpresa es mañana y para eso tienes que llevar este paquete cerca de la entrada de la taberna a las 18:00 horas. Es importante que no abras esto, por favor, confío en que no lo harás.
Te amo mucho
Gato
PD: Te puedo adelantar que podremos andar con libertad, así que paciencia"
¿La taberna? Pero hace varios días que no han podido ir allí porque supuestamente están reparando unas cosas y de hecho con Gato sólo se han juntando en la zona de entrenamiento que tiene ella. Que Kitty supiera el lugar aún no está habilitado.
¡Lo peor de todo es que tendría que esperar hasta mañana! ¿Por qué Gato le hacía esto? Él sabe que la paciencia no es su mejor virtud, ella quería saber que está tramando ¡Pero ya!
Exhaló frustrada, sin más remedio ocultó el paquete, aunque se muriera de ganas de saber que era. Sin más se marchó rápidamente de ahí.
Kitty al llegar a la casa, se lanzó al sofá agotada cerrando los ojos, se le vino de inmediato la escena reciente con Gato, esa sensación de estar presionado a que alguien o más bien sus compañeros la pillaran mientras ellos pasaban un tiempito juntos, le daba una pizca de adrenalina e incluso se volvió entretenido.
- ¿Agotada? – preguntó Claire al entrar a la casa luego de unos minutos.
- Demasiado, pero lo importante es que lo logramos – respondió mientras ella se sentaba.
- Me alegro de escuchar eso – dijo su hermana – ¿Quieres que te prepare algo?
- No gracias, lo haré en un rato – le contestó. Pero Claire se fue directo a la cocina ignorando por completo a su amiga. Kitty rodó los ojos.
- No sé para qué te respondo si harás todo lo contrario – dijo ella.
- Porque hoy has trabajado mucho junto a tus compañeros y si puedo preparar algo para ti, lo haré – dijo ella llegando al living nuevamente con un vaso de leche y un pan.
- Gracias – le dijo la gata oscura.
- De nada – respondió su amiga.
- ¿Viniste de juntarte con Joey? – preguntó.
- Ojalas – dijo divertida – Fui a ver a los pequeños, sabes, están súper bien. Han crecido sanos.
- Qué bien, me alegro escuchar eso, iré a verlos apenas pueda – dijo la gata – Cambiando el tema ¿Tú sabes que sucede con la taberna?
- Ni idea que pasa, Joey tampoco sabe algo y eso que me dijo que nos juntáramos mañana, le propuse que fuéramos para allá y me contestó que iríamos a otro lugar, pero sería sorpresa...
Otro más...Ya le estaba resultando muy sospechoso todo esto, algo están ocultando estos dos.
Ellas se quedaron conversando sobre otros asuntos, pero Kitty seguía pensando en sus sospechas.
