Hola! Vengo de paso a dejar el capítulo y me le voy que tengo sueñoo! x.x

Espero que lo disfruten y muchas gracias por seguir leyendo esta historia.


Capítulo 25: El Festival de la Luna Parte I

A Kitty le pareció que el día transcurría lento, no hallaba que realizar para hacer hora e irse a la zona media para juntarse con Gato.

- ¿En serio que no te sucede nada? – le preguntó Claire al verla por quinta vez que salía de la casa.

- Me tiene ultra preocupada sobre la taberna ¿No crees que es mucho misterio? ¿Y si sucedió algo? ¿El reino sospechará? – preguntó la gata.

- Es cierto que no hemos tenido novedades de allá – concordó su amiga – Pero creo que no debemos preocuparnos, de lo contrario ya nos hubiéramos enterado de algo ¿No crees?

- Sí, es verdad – dijo ella – Aunque no me deja tranquila, están tramando algún asunto o que se yo.

- No hay caso contigo, si te impacientas no te calmarás hasta encontrar la respuesta – dijo su amiga.

- Es la única forma de descubrir qué es lo que pasa – se defendió Kitty - ¿Qué harás ahora? – preguntó desviando el tema.

- Joey me vendrá a buscar, saldremos a no sé dónde – respondió ella.

- Mmm – dijo pensativa.

- Kitty, ya para – reclamó rodando los ojos, la gata le iba a responder, pero en ese instante tocaron la puerta - ¡Es Joey! – dijo entusiasmada levantándose de su asiento para ir abrir. Efectivamente era él y el gato dorado saludó a Claire con un tierno beso.

- ¿Cómo estás? – preguntó.

- Bien – contestó – Hola Kitty ¿Qué tal?

- Hola cuñadito, todo bien hasta que ella se volvió loca – bromeó.

- ¡Kitty! – se quejó mientras que Joey rió.

- Bueno, te la quito por unos momentos – dijo él.

- No hay problema – respondió ella.

- Tú me seguirás molestando ¿Cierto? – preguntó.

- Ah, por supuesto – le respondió Kitty y su amiga rodó los ojos. Joey se acercó a su novia para ofrecer su mano e invitarla a salir, Claire la tomó gustosa.

- Nos vamos entonces – dijo él – Adiós Kitty.

- Adiós, pásenla bien – se despidió la gata.

-Adiós amiga – dijo Claire.

Apenas ellos se fueron, Kitty esperó unos minutos para que se alejaran lo suficiente mirando por la ventana. Ella optó por salir por la parte trasera, tal como esa vez que lo hizo para juntarse con Gato cuando se hirió la mano.

Rápidamente se dirigió con cautela a la casa y pasar por el pasadizo, menos mal que no había nadie que la viera. Trató de apresurarse lo máximo posible para llegar al oasis y recoger el paquete que le había dejado Gato, tentándose en abrirlo por enésima vez durante el camino a la taberna.

- No lo hagas – dijo el gato naranja sigilosamente por detrás de ella, tapándole los ojos y besando su mejilla de forma suave.

- Para tu información, tuve mucha fuerza de voluntad – se defendió – ¿Aun así sigues con los misterios? ¿Cuándo me destaparás los ojos?

- Paciencia, señorina – dijo él pasando una venda por sus ojos.

- ¡Gato! ¡Por favor! – pidió ella.

Su novio la guió hasta la salida tomándola de una mano y se ocultaron detrás de una casa que los cubría lo suficiente.

- Ahora sí – dijo Gato destapándole la vista, antes de hablar nuevamente, le tomó del mentón y la besó de manera cariñosa. – Puedes abrir tu regalo.

Mientras ella lo hacía, descubrió que este contenía una delicada y hermosa capa de un color azul zafiro de terciopelo junto con una máscara tipo antifaz.

- Por eso te decía que podíamos estar tranquilo en esta celebración, hoy se hará el Festival de la Luna en la taberna, claro que a menor escala, es para que ustedes puedan disfrutar – explicó Gato y su novia lo miraba impresionada – Por eso la taberna estuvo cerrada para preparar la sorpresa y se determinó que se asistiera incógnitamente, disfrazados con máscaras de este tipo. De esa forma sería entretenido y paso ocultar nuestra identidad, ya que estarán los que pertenecen al anillo bajo, medio, entre otro – dijo él.

- No sé qué decir – respondió ella impresionada, Gato le sonrió.

- No es necesario que digas algo – dijo el gato naranja –Sólo disfruta este regalo – agregó. Kitty se acercó un poco más para poder besar su mejilla y luego su boca. La gata tomó la capa para poder observarla con detenimiento.

- Es hermosa – dijo ella.

- La mandé a hacer – le contó- Habían varias encargadas de la vestimenta de la fiesta – dijo Gato pasando por detrás de ella la tela, acomodándola en los hombros para que calzara perfectamente, luego la amarró cerca de su pecho, además el acomodó la capucha en su cabeza - Lo elegí pensando en tus lindos ojos y creo que fue una buena elección, me gusta como luces.

- Gracias- dijo ella sonriendo – A mí me encantó la sorpresa, en serio, muchas gracias, esto no me lo esperaba.

- Ese era la idea – dijo el tomando su mano – ¿Vamos?

- ¿Y tú? ¿Qué te pondrás? – preguntó ella.

- Espérame aquí – le pidió.

Gato rápidamente se fue a cambiar de ropa, dobló con cuidado sus cosas y la escondió. Su capa era de color escarlata.

- Buena elección, te queda muy bien además de hermoso – halagó Kitty acercándose a él poniendo amabas manos en su pecho y se miraron intensamente hasta que finalmente se besaron de forma apasionada.

Luego se tomaron de la mano y se encaminaron hasta la taberna, antes de entrar se colocaron el antifaz.

- ¿No llamaremos mucho la atención? – preguntó Kitty.

- Relájate y disfrute señorina – le contestó – Estos trajes fueron determinado al igual que la máscara además que el reino estará totalmente pendiente de su propia fiesta – agregó – Ya, hemos llegado.

Si Kitty no le hubieran dicho que ahí se celebraría ese festival en esa taberna...No lo hubiera reconocido, todo estaba cambiado, las mesas y silla no estaban en su posición original, todas las zonas estaban distintas. En su lugar había unos puestos artesanales, también de jugos y bebidas, habilitaron un salón de bailes, así un montón de cosas y todo estupendamente ornamentado. También había mucha gente, el ambiente era muy grato.

- ¿Y si nos ven Joey y Claire? – preguntó nuevamente.

- No pasará nada, te lo aseguro, todos estarán disfrazados para mantener el anonimato, la idea que todos disfrutemos sin problemas – contestó - ¿Qué sucede? ¿No es que te gusta el peligro? – tentó.

- ¿A esto le llamas peligro? – contraatacó la gata mirándolo desafiante.

- Ah, estamos con esa – dijo Gato

- No me desafíes – respondió ella.

- Está bien... - dijo no muy convencido, ya que quería seguir provocándola - ¿Quieres ir a ver cómo está afuera?

- Me parece – contestó y nuevamente tomó su mano.

- Mientras caminaban, Kitty se tranquilizó mucho más, debido a que todos estaban disfrazados como lo había dicho Gato, de esas capas había de todos los colores brillantes y bonito, le daba mucha vida a ese festival con esos tonos dorados, plateados, azul, escarlata...etc. Eran tantos que era totalmente imposible que los descubrieran, de hecho, ella no creía encontrar a su amiga entre tanta gente.

Una vez afuera, pudo ver que en el patio de la taberna estaba totalmente cambiado, había mucho más puestos, música en vivo, coreografía de tributo a la Luna, con una vestimenta preciosas, se escuchaban tambores, había fogata, más ornamentación, un sinfín de cosas.

- Un trabajo espectacular – dijo Kitty, hasta ese momento ella no había visto la Luna, tan hermosa, brillante y enorme – Esto está muy bien hecho.

- Los encargados de la taberna se dieron el trabajo de recopilar la mayor información sobre este festival y tratar de replicarlo – explicó – No como el que hicieron en el reino en la parte superior, sólo consumo y pasarlo bien.

- Me encantó, les quedó todo muy genial – halagó.

- Lo único que nos costó fue mantener el secreto sin alarmarlos a ustedes – dijo divertido.

- De hecho, me estaba preocupando – contestó – Además no sé qué hiciste para que tu trabajo no te impidiera venir.

- Uff...Hice hora extra al igual que Joey – dijo.

- ¿Sabes que valoro todo lo que has hecho por mí, cierto? – preguntó ella enternecida.

- Por ti...todo mi querida Kitty – le contestó y la gata se apoyó en su hombro de forma cariñosa. Gato siempre lograba hacerla sentir bien.

- ¿Quieres ir a ver los puestos? – preguntó él.

- Sí, quiero ver qué cosas trajeron – respondió la gata.

Para Kitty, cada puesto que pasaron era un descubrimiento, eran cosas que ella nunca había visto, desde bellas artesanías referente a la Luna, hasta vestimentas y cachivaches, ropa, juguetes de niños, ornamentación para el hogar, comida, juegos, etc. Claro que estaba divididos por zonas.

- Podríamos probar tu puntería en ese juego – propuso Gato apuntando a ese puesto.

- ¿Me estás retando? – preguntó ella.

- Depende de como te lo tomes – se defendió.

- Acepto el desafío – dijo la gata – Aunque mi puntería es buena, sólo tengo problemas con el arco – corrigió.

- Ya veremos – tentó - ¿Cuántas rondas?

- ¿La mejor de tres? – propuso.

- Está bien – dijo Gato – Cómo dices que tu problema es el arco, jugaremos a ese.

- Lo que digas, querido Gato – respondió ella tratando de no picar con su provocación.

Ambos se dirigieron a la zona de tiro, había habilitado uno al fondo del patio, este tenía varios tiros al blanco, con una gran distancia entre lugar de lanzamiento y el objetivo.

- Wow, esto hay que tener ojo de halcón – dijo Kitty asombrada.

- ¿Te atreves o no? - tentó nuevamente.

- Por supuesto – contestó – ¿Acaso tienes miedo que te gane que tanto me preguntas?

El gato naranja rió – Sólo lo digo porque donde practicas la distancia es más corta.

- Sigues sonando como si tuvieras temor a que te gane – contraatacó.

- Ya veremos – dijo Gato – Dos entradas, por favor – le pidió al encargado y el nombrado entregó los dos arcos con sus respectivas flechas. Ambos lo tomaron y se desafiaron con la mirada.

Fue un verdadero reto, prácticamente iban empatados, ambos estaban tan concentrado que no se dieron cuenta que lo estaban espectando y el encargado los miraba perplejo.

Kitty trataba de concentrarse lo máximo posible en no perder su horizonte. Echó un vistazo a su novio e igual estaba pendiente de su objetivo. Ella respiró profundamente y se contuvo por unos segundos para fijar su puntería, ladeó su cabeza y tensó firmemente su brazo, estaba a punto de lanzar la flecha...

Hasta que escuchó un comentario que la sacó de su estado de concentración.

"Es cierto que la Princesa Dulcinea tiene una extraña obsesión con ese Guardia Real y por más que su padre se lo prohíbe, ella seguirá insistiendo hasta lograrlo".

Arg...

Kitty sabía que se trataba de su novio, quien más, también sabía que él solo tiene ojos para ella, pero aun así le descomponía escuchar cosas como esas y más sobre esa Princesa, lo suficiente como para perder el focus y atinó unos centímetros a la izquierda del puntaje mayor.

Una vez terminaba esa última ronda, todos quedaron expectantes y aplaudían con los resultados, también felicitaron a ambos. Incluso el encargado le dio un buen premio a los dos, ya que gracias a esa gente que estaba mirando comenzaron a apostar y ganó mucho más.

Gato ni siquiera bromeó a su novia, detectó de inmediato que algo sucedió. Así que la tomó de su mano y se alejaron de ahí, yendo a otra área.

- Has mejorado mucho, estás afinando la vista muy bien – halagó Gato y ella sonrió.

- Gracias, pero se lo debo a mi maestro personal – contestó la gata oscura en tono divertido y el rió.

- ¿Pasa algo? – preguntó el gato naranja.

- Nada importante, me distraje solamente – contestó la gata.

- Sólo erraste unos milímetros, así que no creo que sea una simple distracción – insistió Gato.

- No quiero arruinar este lindo momento por comentarios – respondió nuevamente.

- Vamos Kitty, quiero saber, para mi es importante lo que te pase – le dijo.

Ella suspiró – Es sobre la Princesa Caprichosa, hasta los demás se dan cuenta que tiene una seria obsesión contigo, es irritante escuchar de ella, aunque estemos acá, siempre da de qué hablar – contó – No me malinterpretes, me pasa que escucho algo sobre ella y ah, me saca de quicio, como me gustaría decirle unas cuantas verdades – agregó – Eso me desconcentró.

- Eso importará bien poco y pronto todo será un mal recuerdo Kitty – animó – También es bueno que lo demás se den cuenta que clase de princesa es.

- Tienes razón, pero igual me molesta – dijo ella – Oh, creo que tenemos visita ¿No es Claire y Joey? – preguntó, reconociendo a su amiga por la voz y la forma de caminar. Gato se dio vuelta ya que estaba a espaldas a ellos, vio que no estaba equivocada.

- Sí, es el, reconozco las vestimentas que escogió – dijo él – Será mejor que des una vuelta por ahí, luego te alcanzo.

- Ok, suerte – le deseó antes de alejarse.

En eso se acerca su amigo Joey quien a través de la máscara pudo ver su cara de complicidad, a pesar de eso pudo notarlo.

- Gato, te las traes, siempre lo he sabido – dijo el gato de tonos dorados.

- No fastidies – respondió – Hola Claire ¿Qué tal?

- Hola Gato – saludó – Muy bien y sorprendida con todo esto, está muy lindo.

- ¿Quién es? – preguntó Joey.

- Hola también – ironizó – Es una amiga.

- ¿Por qué se alejó tu amiga? ¿Y por qué no la conozco?

- Amor, déjalo – le pidió Claire – No lo molestes tanto.

- Lo siento cariño, pero esto es una gran oportunidad que no debo desperdiciar – le respondió – Estoy esperando...pensé que vendrías solo.

Gato rodó los ojos – No, no vendría solo a tocar el violín y...

- Sigues sin responder – dijo él.

- Y es una amiga que conocí en esa gira...es de otro reino y me topé con ella porque la Familia Real con la que viene fueron invitados y no dejaron ingresar a los "plebeyos" – explicó – Por eso la invité aquí.

- Ajam... - dijo su amigo.

- Y mientras menos sepan de ella mejor...- dijo Gato – ¿O qué esperabas?

- No lo sé – dijo Joey.

- ¿Quizás a que viniera con Kitty o alguien conocido? – tentó el gato naranja.

- No... pero – dijo su amigo y fue interrumpido.

- Entonces no fastidies – contestó.

- Ahora que los dices... ¿Por qué no viniste con Kitty? Hubiera sido buena idea que vinieras con ella.

- Sí claro, yo creo que me hubiera dado una surra si la invito porque sólo la he visto un par de veces ¿No crees? – propuso el gato de tonos anaranjados.

Joey rió – Si tienes razón, más si esto era una sorpresa, quizás hubiera pensado que eres un psicópata.

- Gracias – ironizó.

- Nah, no creo que no hubiese aceptado la invitación porque no pierde oportunidad – bromeó Claire – Pero concuerdo con lo de la surra.

Gato soltó una leve risa, de seguro Kitty estaría escuchando y ya se imaginaba su cara.

- ¿Y qué tal te ha parecido el Festival? ¿Qué han hecho? – preguntó él.

- Me parece precioso y entretenido, recién venimos saliendo de un juego – respondió – Hay mucha variedad.

- Ahora iremos a una demostración de magia – agregó Joey.

- Está por empezar me imagino...- dijo Gato. – ¿O me equivoco?

- Estás en lo cierto, en unos cinco minutos comenzarán ¿Quieres venir con nosotros? –propuso Joey.

- No gracias, justamente íbamos a entrar a otra actividad, recuerda que ella quiere pasar desapercibida – respondió.

- Joey déjalo tranquilo, conozco esas insinuaciones y quieres sacar más información – dijo la gata bicolor.

- Mira cómo te conoce- dijo Gato- Gracias Claire.

- No hay de que – respondió ella y su novio la miró con mala cara – Y tú no me mires así.

- Quien te vio – bromeó el gato naranja.

- Cállate – respondió.

- Y aprovecho de irme, amigo – continuó Gato – Que disfruten de su velada – se despidió.

- Adiós – respondieron ambos.

Gato se alejó y esperó a que la pareja se perdiera de vista para prevenir que Joey no estuviera fisgoneando.

- ¿Así que no pierdo oportunidad en el ámbito amoroso eh? – dijo Kitty detrás de Gato, sorprendiéndolo – Claire me dejó muy mal parada.

- Hey, yo fui una oportunidad y de las mejores – bromeó él, al darse la vuelta para estar frente a ella.

Kitty rodó los ojos – Si eso no hay duda, pero prácticamente quedé como una suelta – se quejó la gata.

Gato rió ante el comentario – No quedaste como una suelta, señorina – le dijo él.

- Vamos Gato, no seas cortes – dijo la gata.

- Eso no importa, además tendrás este detallito guardado cuando tengas la oportunidad de devolvérsela a Claire – le dijo su novio - ¿Quieres comer algo?

- Ahora que lo dices, muero de hambre – contestó y el gato naranja ofreció su mano quien ella tomó. Ambos se dirigieron a la zona de comida y eligieron una mesa, ellos hablaban mientras esperaban su pedido.

- Así que... supuestamente soy una amiga que conociste y que soy de otro reino – dijo Kitty pensativa – Y que soy tímida – agregó entretenida – Qué rápido pensaste en una idea.

Gato rió – Bueno, tan mentira no es...Es cierto que conocí a alguien en ese reino, fue cuando estuve muy mal con lo de Dulcinea en esa gira pero también estaba confundido contigo y ella me dio un consejo.

- Ya veo – dijo Kitty – Entonces fue un muy buen consejo.

- Si, uno muy bueno – dijo de acuerdo con su novia acariciando el dorso de su mano – Tan bueno que ahora estoy contigo, con alguien que si me valora – dijo tiernamente y ella sonrió agradecida – Ella me dio entender lo importante que es saber diferenciar cuanto te quieren o no, la innombrable sólo me usaba y yo caía...En cambio contigo y esos encuentros...

- Que eran genialmente confusos – aportó ella.

- Exacto y uno no quería reconocer que algo sucedía entre nosotros cada vez que nos juntábamos y ni siquiera nos poníamos de acuerdo – agregó el gato naranja – Era inevitable, es como si hubiera un hilo que nos unía en todo momento... Además, este sentimiento que jamás había experimentado y eso que no te conocía, la diferencia era enorme.

- Te entiendo totalmente – concordó ella – Recuerdo mucho esa vez que te vi mal...era como si estuvieras apagado, eras otro. Supuse que algo había sucedido para que quedaras de esa forma...Después te vi distante con la endemoniada y fui calzando piezas – contó la gata oscura mirándolo a los ojos.

- Hasta que finalmente ocurrió, nuestros caminos se cruzaron nuevamente y le di toda la razón a sus palabras – dijo Gato.

- Lo que es la vida, siempre te tiene algo guardado – dijo Kitty.

- Es verdad y me encanta que así sea – concordó su novio.

En ese momento justo llegó su pedido, era un pescado con un jugo, además de unas brochetas de cortesía. Para Kitty era casi un lujo, nunca había comido un pescado tan fresco.

- ¿Cómo demonios trajeron esto aquí? – preguntó ella disfrutando de su comida.

- Los chiquillos se las arreglaron para tener las cosas más frescas posible – contó Gato.

- Qué genial – dijo la gata probando otro bocado – Nunca había probado algo tan rico.

- Me imagino... - dijo el gato naranja un poco triste – Pero me alegro que lo estes disfrutando – agregó.

- ¿Por qué esa cara? – preguntó Kitty ladeando su cabeza por curiosidad.

- Que daría para que no pases más hambre o tenga que comer comida rancia – dijo Gato, su novia le sonrió.

- Eso está por acabar, no te preocupes por eso ahora, en serio – le tranquilizó - Ya pasó, incluso te puedo decir que actualmente estoy mejor a contrario cuando era pequeña.

- ¿Por qué lo dices? Si se puede saber, no quiero arruinarte el día – dijo Gato.

- Por supuesto que puedes saber – contestó – Antes de conocer a Claire en el orfanato y después de la muerte de mis padres, estuve muchos días vagando sola, tenía que tener mucha suerte para encontrar algo para comer y estando herida, era muy difícil... - La gata se quedó en silencio e interrumpiéndose enseguida.

- ¿Herida? – preguntó Gato extrañado y preocupado a la vez. Kitty había contado la historia de su vida, pero omitió varias partes, una de esas fue el hecho de que le habían arrancado las garras.

- Sí... - confirmó la gata – Intenté ayudar a mis padres, pero los guardias me arrancaron mis garras por ello y "por desobediente".

- No puedo creerlo – dijo Gato frustrado.

- Pero no importa Gato...

- Me dijiste que tuviste un accidente... - agregó él, alzando una ceja.

- Precisamente por eso omití esa parte, te pondrías así – dijo la gata – Gato, eso es parte del pasado, no se puede hacer nada con eso, además solo te quería contar que comía, puras porquerías para sobrevivir no como me quedé sin garras...

- Ya, tienes razón... - dijo el Guardia Real relajándose – Te sigo escuchando.

- El punto es que la comida no era muy buena e incluso en el orfanato era difícil que nos dieran comida fresca, era complicado – terminó de contar la gata.

- Qué injusto – dijo su novio, nuevamente.

- Mejor cambiemos el tema, no quiero que te pongas así por temas del pasado – le dijo Kitty tomándole una mano.

- Ya está bien – dijo él mirándola, aunque aún no estaba tranquilo.

- ¿Qué te gustaría saber de mí? – preguntó Kitty tratando de distraerlo.

- ¿No se supone que ya lo sé todo? – preguntó Gato.

- Mmm, sí claro – dijo riendo levemente – Puedo ser de todo, pero menos un libro abierto Gato, es bueno dejar cosas ocultas y si quieres averiguarlo tienes que indagar.

- Oh, buen golpe – dijo él – ¿Y se puede saber cómo?

- No sé yo, tienes que ingeniártela – respondió – Ah, y deja de pensar en lo anterior, por favor.

- ¿Y cómo sabes tú que estoy pensando en eso? – preguntó Gato alzando una ceja.

- Porque te conozco – contestó.

- No lo estaba haciendo – negó él.

- Sabes que es cierto – atacó de nuevo comiendo otro bocado.

Gato exhaló – Ya, tú ganas, es verdad – reconoció y la gata oscura sonrió triunfalmente – Y dejaré de pensar en eso, pero si te prometo que cuando salgamos de aquí no te faltará nada.

- Lo sé – dijo Kitty acariciando su mejilla – Contigo es más que suficiente - agregó ella. Nuevamente Gato sonrió, tomó su mano la que estaba en su mejilla y le dio un tierno beso en el dorso.

Una vez terminada su comida, se fueron de esa zona. Gato se quedó al lado de Kitty, pero no volvió a tomar su mano sólo para prevenir.

- Ahora ¿A dónde vamos? – preguntó la gata.

- ¿Te parece que descansemos un poco antes de hacer otra actividad? – preguntó.

- Está bien – concordó.

Gato lo llevó a una zona más apartado, donde se encontraban la mayoría de las parejas sentados en bancas, lo malo es que estaban todas ocupadas. Así que al Guardia Real se le ocurrió una idea y se dirigió a uno de los árboles más alto.

-Usted primero señorina – dijo indicándole el camino por el tronco.

- Gracias – dijo Kitty asintiendo. Con un poco de dificultad; debido a la capa, ella subió por el árbol de dos saltos, luego siguió su novio. Ambos se acomodaron en una firme rama, Gato se sentó en ella y en un costado se apoyó en el tronco mientras que Kitty se sentó al lado de su novio para así poder apoyar su cabeza en su hombro.

- Como supuestamente no sé todo de ti...Me gustaría saber más de mi Tuxedo... - tentó Gato.

- ¿Qué quieres saber? – preguntó.

- ¿Descubriste por parte de quien eres de sangre Tuxedo? Me dijiste por parte de tu abuelo – dijo él.

- De mi abuelo materno, mi mamá y su familia siempre han pertenecido a este reino – contestó - Mi papá no, él llegó aquí muy pequeño antes que sucediera todo esto – agregó.

- Ya veo – dijo Gato.

- Me contó todo esto el anciano que me ayudó – dijo Kitty – Aunque no tengo idea como los caminos de mis padres se cruzaron, no tengo detalles.

- Me alegro que al menos tú conozca más de tu historia – dijo Gato – Y yo saber de ti.

- No es para tanto – rió Kitty.

- ¿Cómo qué no? – dijo el gato naranja- Descendiente de los Tuxedos, mano derecha del Rey Sebastían y los anteriores reyes, además de ser muy hábiles. Más encima me patea el trasero en el primer encuentro que tuvimos – dijo divertido.

- Si lo dices así – dijo riendo – No me quejaré.

Gato se levantó el antifaz y luego le sacó el de su novia para poder mirarla directamente a los ojos y también poder ver su rostro con más claridad.

- Cierra los ojos – le pidió él.

- ¿Para? – preguntó sospechosamente.

- Sólo hazlo – le volvió a pedir.

- Está bien – accedió Kitty y así lo hizo.

El Guardia Real tomó las manos de su novia y con una sacó un pequeño bolsito y lo depositó en las manos de Kitty, las acarició suavemente y también dejó un tierno beso en ellas.

- Ahora, abre tus ojos.