¡Hola todos! Ahora no tardé jijiji menos mal que volvió la inspiración, ya me estaba secando x.x cómo sabrán escribo manualmente en un cuaderno y a veces estaba ahi sin que se me ocurriera nada T_T o sea tenía las ideas pero no sabía como describirlas ¡Aaah!

Eso no importa, les traje este nuevo capítulo donde Gato y Kitty siguen disfrutando de su velada :D

¡Saludos!


Capítulo 26: El Festival de la Luna Parte II

Kitty abrió los ojos y pudo ver el saco de cuero que tenía en sus manos y que Gato había dejado en ellas.

- Espero que te guste este pequeño regalito – agregó su novio.

La gata miró con curiosidad el saco, no se imaginaba que podría haber en él, lo abrió y dentro había un suave pañito doblado en cuatros partes, la cual desenvolvió. Descubrió una hermosa pulsera de plata, en ella colgaba unas lindas figuras pequeñas y delicadas de forma de Luna, en medio de esta tenía incrustada unas piedras diminutas, pero brillaban con la luz de la noche.

Kitty estaba sorprendida, no sabía que decir mientras observaba pasmada el hermoso objeto.

- Es...preciosa –dijo la gata, sin quitarle los ojos de encima a la joya.

- También lo mandé hacer y pensé en tu collar para que hiciera juego – explicó el gato naranja – El color de esas piedras, como siempre, pensé en tus ojos.

- Gracias Gato – dijo ella – La verdad no sé qué decir, me tomaste desprevenida con esto, es un lindo detalle – agregó ella – Aunque lindo se queda corto.

Gato rió con energía – Me alegro escuchar eso – dijo él, luego tomó la pulsera y Kitty estiró su brazo y así acercar su muñeca para que su novio pudiera colocar la joya en ella.

- Es hermosa – insistió ella mirando más cerca – Me encantan estos detalles que tiene. La cuidaré mucho.

- Sé que lo harás – dijo él contento de verla así.

- Es primera vez que me regalan algo como esto, aparte del collar de mi madre – contó – No es tanto por lo material, no me malinterpretes, lo digo más por el significado que esto tiene. Ahora cada vez que vea esta pulsera, sonreiré recordándote.

Gato se acercó a ella, apoyando su frente en la de su novia.

- Sabía que te importaría más el significado que uno puede entregar con esto, por eso te la regalé. No pienses que creeré que te importa lo material – le dijo tiernamente y con voz suave – No eres como esos que están en este momento en ese palacio.

Kitty estaba enternecida y acarició su mejilla y luego su cabeza, después frotó su rostro contra la de él.

- Gracias – repitió – Esta noche no la olvidaré jamás.

- Y eso que aún no ha terminado – le dijo – ¿Quieres quedarte un rato más aquí o quieres hacer algo más?

- ¿Cómo qué? – preguntó la gata.

- Hay un par de actividades que aún quedan – contestó.

- ¿Y hasta que hora durará este Festival? – volvió a preguntar.

- No lo sé, dependerá de los ánimos de aquí, aunque al parecer no tiene pinta de terminar, tiene para rato – dijo en tono divertido.

- Sí, es verdad – concordó sonriendo – En ese caso podemos ir a una de las actividades.

- ¿A cuál quieres ir? – preguntó Gato.

- Sorpréndeme – dijo ella.

- ¿Otra vez? – dijo divertido y ella rió al darse cuenta.

- Cierto – dijo ella – Entonces diviérteme.

Gato le sonrió y antes de bajar de ese árbol le dio un pequeño beso. Ella lo siguió bajando de un salto ágil.

- Vamos – dijo Gato cuando descendió.

Ambos regresaron donde estaban toda la actividad, pudieron ver como recreaban algunos ritos y bailes de dicho festival, también pasaron por la parte de la artesanía y finalmente a la zona de juego por segunda vez.

- ¿Sabes qué me apetece ahora? – preguntó Kitty cuando caminaban entre los diferentes juegos e intentaban elegir uno.

- Bailar, por supuesto – respondió, la gata rió.

- Obvio, es una actividad que me encanta – dijo divertida – Qué lástima que no sepa de baile de rituales – agregó riendo, no se imaginaba bailando ese tipo de cosas.

- Concuerdo contigo con el baile – dijo Gato – Pero... ¿Te gusta pensar?

- ¿Pensar? – preguntó curiosa ella.

- Usar la lógica o algo por el estilo, por lo que entendí – dijo divertido – Hay una prueba, se llama la Búsqueda del Tesoro, tenemos que llegar a ese objeto o lo que sea con pista que nos den – explicó – Claramente será solo aquí.

- Suena divertido – dijo animada – Mira que la búsqueda de cosas es mi especialidad.

- ¿Cómo la llave? – aventuró.

- No mucho... Joey me dio todos los detalles, yo solo fui a sacarla – respondió.

- Pero llegaste, recuerda que es un palacio gigante y diste con la llave. Ni siquiera yo sabía que guardaban esas cosas ahí – animó Gato.

- Bueno en eso tienes razón – dijo ella, en eso se queda pensativa.

- ¿Qué te pasa? – preguntó.

- Me resulta extraño que pasado mañana no estaremos aquí, será el comienzo de una nueva vida ¿No crees? – respondió ella - ¡Y estoy muy ansiosa!

Gato sonrió, él se encontraba en la misma situación que ella, cada día que pasaba era un paso a la libertad.

- Estoy igual que tú, pero trato de no pensar en ello porque ya veo que me da por escaparme en este instante – dijo divertido y Kitty se unió a sus risas.

- Será mejor que participemos en esa actividad antes que hagamos esa locura – agregó ella.

Ambos caminaron al lado del otro, mientras se dirigían hacia el mesón de inscripción pasando por unas tiendas que vendían recuerdos.

Una vez que llegaron al lugar de las inscripciones y Gato pidió la información, en donde había una pareja de gatos quienes daban folletos y explicaciones.

- Buenas noches y bienvenidos – saludó ella, cabe destacar que también estaba con máscaras – Esta actividad tiene una serie de retos que deben encontrar en este recinto.

- Nosotros entregaremos esta tarjeta que deben llenar con timbres en estas estampillas al cumplir dichos retos – explicó ella y su compañero mostró la tarjeta a la pareja.

- Tal como ven aquí, hay una cierta cantidad de retos, pueden ser acertijos, búsqueda de algo en particular y cada vez que lo logren, el encargado del respectivo reto timbrará su tarjeta – explicó – Una vez logrado todo esto, le darán la última pista para encontrar el objeto oculto.

- Además – continuó ella – El punto de partida será aquí ¿Alguna pregunta?

- ¿Comienza ahora mismo o hay que esperar? – consultó Gato.

- Dentro de unos minutos, pero entregaremos el primer acertijo ahora y si quieren, pueden estudiarlo y pensar en resolverlo – contestó él - ¿Se animan?

El gato naranja miró a Kitty y ella asintió entusiasmada por el desafio.

- Sí, queremos intentarlo – contestó.

- ¡Genial! – dijo ella – Cuando encuentren el objeto deben traerlo aquí y cobrar su premio.

Ambos asintieron y recibieron la tarjeta junto al sobre que contenía el acertijo. La pareja se sentó en un banco y así poder leerlo con tranquilidad.

- Será entretenido – dijo Kitty – Nunca he participado en algo así, no esperes mucho de mí – agregó en tono de broma.

Gato rió levemente – No te preocupes, ni yo tengo idea – apoyó él – Veamos que dice nuestra carta – dijo a la vez que la abría. El gato naranja procedió a leer en voz alta.

"Acertijo:

En una mesa hay unos sombreros tres negros y dos blancos. Tres gatos hacen una fila india y se ponen un sombrero al azar cada uno sin mirar el color.

Se le pregunta al tercero de la fila; que puede ver el color del sombrero del segundo y el primero, si puede decir el color de su propio sombrero, a lo que responde que no.

Se le pregunta al segundo que ve solo el sombrero del primero y tampoco puede responder a la pregunta.

Por último, el primero de la fila que no ve ningún sombrero responde acertadamente de qué color es el sombrero que él tenía puesto.

¿Cuál es este color y cuál es la lógica que uso para saberlo?"

- Me fui a la mierda – dijo la gata oscura y Gato se carcajeó de buena gana contagiando a su novia.

- Me perdí en el segundo párrafo – dijo ella entre risas – ¿Cómo demonios sabré sobre el orden? ¡Además, el primero sabe sin siquiera saber el color de sus compañeros! – reclamó la gata.

- Tomémonos esto con calma – dijo divertido al ver la reacción de su impaciente Kitty – Tampoco entendí del todo bien, no te preocupes – agregó riendo y ambos leyeron el texto varias veces y con calma.

- A ver... por lo que entiendo – dijo ella – Si el tercero en la fila puede ver el color del sombrero del Primero y Segundo...posiblemente se podría decir que ellos tienen sombrero de color negro y blanco cada uno, mientras que el suyo podría ser uno blanco. La otra opción que hay, es que sus compañeros tengan dos sombreros blancos y el negro, pero no lo sabe – dijo pensativa-

- Mmmm – dijo igual de pensativo el gato naranja – Además que el segundo sujeto solo ve al que tiene adelante y tampoco tiene como sabe...pueden ser ambos colores.

- Se me ocurre que el primer personaje utilizó el descarte, sólo por lo que dijeron los otros dos y con esa información pudo deducir el color de su sombrero – dijo Kitty – Ah, se me da tan mal esto...

- Encuentro que no, de hecho, con lo que dijiste es un buen razonamiento – animó Gato y ella sonrió - ¡Incluso me aclaraste! ¡Porque si el tercero no sabe podemos descartar que los otros dos sombreros sean blancos porque es la cantidad que hay! Por lo tanto, o son negros o uno de cada color.

- ¡Tienes razón! – dijo su novia, pensó unos segundos y volvió a hablar – Si nos enfocamos en lo que dijo, se descarta que sean blancos los dos primeros sombreros ¿o no? – preguntó Kitty y su novio asintió – Entonces el segundo solo ve al primero y no lo sabe es porque lo ha deducido eso por lo que ha dicho su tercer compañero en la fila, es decir que el segundo ve el color negro frente a él porque de lo contrario, si fuera sombrero blanco perfectamente él podría decir que el suyo es negro...creo – dijo un poco confundida.

- ¡Sí, sí! ¡Cremo que estamos cerca! – dijo entusiasmado el gato naranja – Por eso lo sabe, utilizó la información que dijeron el tercer y segundo sombrero. ¡Lo dedujo y descartó las posibilidades que habían, por eso sabe que su color de sombrero es negro! – resumió Gato.

- ¡Bien, estamos listo! – dijo Kitty – ¡Ojalas la respuesta esté correcta!

Gato asintió de acuerdo y los dos se pusieron de pie, dirigiéndose al puesto nuevamente, ahí se dieron cuenta que había varios participantes teniendo las mismas caras pensativas que ellos, aunque otros también tenían pinta de estar a punto de resolverlo.

- Apresurémonos para ganar ventaja – dijo el Guardia Real. Una vez que estuvieron frente al mesón y la encargada le habló.

- ¿Y bien? ¿Tienen la respuesta?

- Sí – respondió Kitty – El primer sujeto tiene el sombrero de color negro – contestó ella.

- ¿Por qué creen eso? – volvió a preguntar – Justifiquen como logró saberlo.

- Debido a que el primero sujeto descartó que fueran dos sombreros blancos por lo que dijo el tercero quedando la opción de blanco y negro o dos sombreros negros. También tomó la información que dijo el segundo personaje, que sí puede ver el color frente a él, pero no puede determinar el color de su propio sombrero. El segundo personaje tiene dos opciones, si el sombrero frente a él es blanco, por descarte sabría que el suyo es negro, pero cómo ve el sombre delante de él es negro, no sabe determinar qué color tiene – explicó el gato naranja.

- Así que el personaje uno por conclusión y descarte dedujo que su sombrero es color negro - agregó Kitty.

- ¡Correcto! – dijo entusiasmada - ¡Felicidades! ¡Pueden pasar a la siguiente fase!

- ¡Bien! – celebró feliz Kitty dando un salto y chocó los cinco con su novio.

- Por favor, me entregan su tarjeta – pidió el encargado y Gato la pasó.

- Su siguiente tarea es: Dentro de todos los juegos hay uno que entrega el timbre de la tarjeta y que participa en la actividad, tiene algo oculto que será lo que menos esperarían encontrar en él – indicó - ¡Mucha suerte!

- ¡Gracias! – dijeron ambos y se marcharon a la zona de juegos.

- Así que debemos buscar en un puesto de juego algo que no esperaríamos... ¿Una marca? ¿Algún dibujo? – propuso Gato.

- Yo creo que sí ¿Qué otra cosa podría ser? – dijo Kitty – Además son muchos juegos.

- Tenemos que observar bien, descartemos tiro al blanco, no tenía nada – dijo Gato.

- Ok, entonces paseemos de nuevo por cada juego – dijo la gata y así lo hicieron.

Estuvieron varios minutos caminando y observando cualquier detalle que pudiera tener cada puesto o algo que llama su atención.

- Ese es el juego que atrae mi atención – dijo Kitty apuntando con su mano y Gato miró hacia esa dirección. Era un palo alto donde varios intentaban subir sin éxito.

- Podríamos preguntar de que trata, quizás tengamos alguna pista – propuso su novio.

- Vamos – apoyó ella y los dos se acercaron a ese puesto pudiendo ver con más claridad esa actividad, todos estaban muy entusiasmado intentando lograr su cometido mientras quienes observaban reían y otros se sorprendían. Cabe destacar que alrededor de este palo había cosas acolchadas para prevenir cualquier accidente.

- ¿Necesitan ayuda? – preguntó el encargado acercándose a la pareja.

- ¿De qué trata esto? – preguntó.

El encargado comenzó a explicar sobre la actividad, resulta que hay que subir hasta la cima y sacar un objeto, la dificultad estaba en que el palo estaba encerado, por lo tanto, no sería tan sencillo.

Kitty observó el puesto, era pequeño, pero tenía estante con premios, de distintos tamaños, más que seguro que ganabas algo si llegabas a ciertos metros logrados. Por otro lado, estaba el "patio" del puesto donde se encontraba el reto. Volvió a mirar los premios y entre ellos vio un afiche, que pareciera que fue dibujado por un niño.

Hasta que comprendió que era. Comenzó a reírse de buenas ganas, llamando la atención de su novio...el no alcanzó a preguntar qué sucedia porque ella apuntó hacia el dibujo mientras se sostenía el estómago.

Él pudo ver el dibujo de Dulcinea con cara de diablo y varios garabatos, enojada y con cachos, cosas como esas. Gato se unió a las risas de su novia.

- ¿Y eso? – preguntó – Eso no me lo...-

- ¡Esperaba! – dijeron al unísono mirándose a los ojos.

- ¡Bingo! – dijo el encargado - ¡Han encontrado la pista!

- ¡Bien! – dijeron los dos abrazándose.

- Fue ingenioso – dijo ella aun sobándose el estomágo.

- Lo hizo mi nieto, nosotros pertenecemos al anillo medio y muchas veces estuvimos presente en eventos, entonces mi nieto le cayó mal cuando intentó saludarlo para hacerse la buena que compartía con la gente, ya saben, demostrar a sus reinos amigos que la gente la quería – contó – Y cuando nos pidieron que nos inventáramos una pista, mi pequeño propuso eso.

- Dele mis felicitaciones – dijo la gata divertida.

- Gracias, se lo diré – dijo el encargado – Ahora uno de ustedes dos tendrá que subir.

- Subo yo – dijo Gato.

- ¡Hey! – se quejó Kitty, ni siquiera lo habían hablado.

- Quiero intentarlo, por favor – pidió su novio.

- Está bien – contestó ella, ya que él había puesto esa cara.

- Pase por aquí – dijo el encargado

Gato lo siguió, se quitó solo la capa la cual Kitty sostuvo.

La verdad es que el Guardia Real no quiso que su novia participara en esa actividad, debido a dos razones. La primera es que no quería que se esforzara mucho, aun se recuperaba de su brazo y no podia sobreexigirse. Además, de seguro no escuchó la explicación que habían dado; sólo se podía utilizar las garras para subir. Por eso se apresuró en ofrecerse.

Le había costado escalar, era muy resbaloso y nunca pensó que sería tan difícil. Aunque después de todo lo logró y por supuesto la bajada fue más sencilla.

- ¡Lo hiciste muy bien! – celebró Kitty cuando llegó a su lado.

- Sí, pero fue agotador – respondió agitado – Aquí está el banderín dorado – dijo él pasando el objeto al encargado.

- Felicidades – dijo él recibiendo el banderín – Aquí tienen el siguiente desafío, pueden elegir el camino que ustedes quieran – contó entregando un sobre.

- Gracias – dijeron ambos y salieron del puesto una vez que le timbraran la tarjeta. Solo se apartaron unos pocos metros para poder leer las siguientes indicaciones.

- Te toca a ti leer – le dijo Gato a su novia.

- Bien...veamos que dice – dijo ella tomando la nota y empezó a leer – ¡Felicidades por llegar hasta aquí! Ahora podrán elegir dos de las tres actividades: Aprender uno de los bailes de rituales, laberinto a ciegas o resolver el siguiente acertijo.

"Me encuentro con mis compañeros de sistema solar, un planeta es mi mejor amigo además puedo verme en el reflejo de este"

PD: Es una tienda"

- Mmm ¿Qué opinas? – preguntó Gato.

- Creo que perderíamos más tiempo en resolver este acertijo que bailar o no ¿O no? – dijo la gata – Aunque me apetece probar ese laberinto a ciegas.

- A mí también – dijo él – Pero ese acertijo...siento que he visto lo que describe, la tengo la punta de la lengua.

- ¿Estás seguro? – preguntó ella – Porque no me suena ni en pelea de perro – agregó en tono de broma, la cual su novio rió por ello.

- Sí, sí estoy seguro, solo deja pensar unos minutos – pidió él.

- Claro, también puedo ayudarte en algo – apoyó ella – Sólo dime en que puedo colaborar.

- Despejar mis dudas – dijo el gato naranja pensativo - ¿Qué es lo primero que se te viene a la cabeza con la palabra reflejo?

- ¿Espejo? – propuso la gata – Pero cómo eso se reflejaría el sistema solar...

- Y menos un juego relacionado a eso – dijo pensativo -¿Dónde más uno puede ver su reflejo aparte del espejo?

- ¡En el agua! – respondió Kitty entusiasmada - ¡El agua puede mostrar tu reflejo!

- ¡Verdad! – apoyó él - ¡Ves! ¡Eres buena con los acertijos! – dijo el gato naranja tomando sus manos y dejó un cariñoso beso en el dorso - ¡Vamos! – agregó él corriendo de inmediatamente sin dejarle a su novia tiempo para reaccionar, llevándosela de una mano.

- ¡Al menos dime a donde vamos! – gritó Kitty mientras corrían.

- ¡Al juego del acertijo! ¡Ya sé dónde es! – respondió él.

Estuvieron corriendo un par de minutos, esquivando uno que otro sujeto por el camino y pasando por un par de pasajes entre tiendas.

- Listo, hemos llegado – dijo Gato agitado al igual que su novia. La gata pudo ver que era un puesto mediano y también tenía unos estantes donde contenía sus premios, pero cada uno de ellos tenía un dibujo de cada uno de los planetas. Para conseguir esto había un estanque de agua y tenía estos globos de colores imitando a dichos planetas, como si fuera el sistema solar. En la parte superior tenía una argolla pequeña.

- El sistema solar en miniatura, son compañeros de la Luna y la Tierra es su mejor amigo porque es su satélite, la vemos en el cielo, pero también en el reflejo en el agua – explicó Gato.

- Eres grandioso – dijo Kitty a ver como todo calzaba.

- Lo sé – dijo en tono de broma y ella rodó los ojos – No en serio gracias, fue por tu ayuda la verdad – agregó el Guardia Real y ella le sonrió.

- La mayor parte la hiciste tú, ni siquiera vi este juego – dijo la gata oscura.

- ¡Felicidades! – dijo repentinamente la entusiasta encargada que hizo sobresaltar a la pareja – ¡Han resuelto el acertijo! ¡Oh disculpen los he asustado! – dijo ella tapándose la boca al verlos.

- No hay cuidado – dijo Gato.

- Bueno, para poder timbrar su tarjeta, deben capturar la mini Luna con este ganchillo que pende de este delgado hilo – explicó ella mostrando el objeto – Así que tomará a prueba su paciencia.

- Yo me ofrezco – dijo la gata, sin dar opción a Gato.

- ¿Estás segura? – preguntó su novio.

- Sí, es mi turno, además quiero intentarlo – respondió ella. La encargada le entregó el ganchillo.

Kitty se acercó a la piscina mediana donde flotaban esos globos flotantes que representaban cada planeta. Ella visualizó a la Luna para poder capturarla, resulta que tenía una pequeña corriente que hacía que giraran, entonces tenía que encontrar el momento oportuno para que apareciera esta argolla y poder engancharlo. Era cierto que había que tener mucha paciencia porque el viento movía el ganchillo y eso que era leve.

Le tomó unos tres intentos para lograrlo, también su paciencia estuvo a prueba, un poco más y sudaba la gota gorda. Ahí la tenía, la Luna colgando de su ganchillo frente a ella.

- ¡Muy bien Kitty! ¡Lo lograste! – felicitó con un abrazo su novio.

- Estuvo difícil – reconoció la gata una vez que se separaron.

- Me pueden entregar su tarjeta para poder timbrarla, por favor – dijo la amable encargada y Gato la entregó – Ahora deben elegir uno de los dos retos y seguir adelante.

Eligieron ir por el laberinto a ciegas, donde la pasaron muy bien, rieron en toda la actividad, ya que se trataba que debías ir en pareja y uno de los dos con los ojos vendados y atrás iría su compañero indicándole el camino con las manos atada a las de su novio. Sucedía que chocaban, caían, iban por otro lado y ambos muertos de risas, también pasaba que se gastaban bromas durante el camino. Pasaron un buen momento y a pesar del retraso lograron llegar a la salida y conseguir que timbraran su tarjeta dándole paso a la siguiente fase.

Tuvieron un par de pruebas más para completar el timbraje, la cual dio pase a la prueba final y buscar el tesoro perdido dentro de la taberna.

- Después de un largo camino de acertijo y pruebas por fin llegamos hasta aquí – dijo la gata oscura y él asintió.

- La pregunta del millón ¿Dónde encontraremos ese tesoro si ni siquiera sabemos lo que estamos buscando? – preguntó Gato.

- Si no nos han dicho es por una sola razón. Tenemos que ser capaces de encontrarlo con todas las pistas que nos han dado con las actividades, quizás cada uno de ella dice algo – dijo Kitty pensativa.

Mientras ellos pensaban, en otra parte de ese Reino, precisamente en el palacio, estaba la Princesa Dulcinea sentada con la pierna cruzada moviendo un pie de manera ociosa y apoyaba su codo en el soporte de la silla. Estaba aburridísima con toda esa estúpida fiesta.

- Prima, tan pensativa que te encuentras – dijo él Guardia de la Elite.

- Querrás decir aburrida – respondió ella de mala ganas.

- Es el Festival de la Luna ¡Deberías pasarla bien! – le animó.

- Pff – resopló la Princesa – Con un montón de pelagatos intentando cortejarme, estoy segura que mi padre los envió en su burdo intento a que cambie de opinión.

- O quizás es que realmente te quieren ¿O no? – propuso su primo.

- Por favor, no seas ingenuo – se quejó – Yo no debería estar aquí, debería estar tratando de atrapar a Gato y ver en que anda.

- Pero no ha sido posible, no lo he encontrado nada sospechoso – respondió su primo - ¿Por qué tanta obsesión con él, Dulcinea?

- Lo amo – respondió secamente.

- No te creo – dijo él.

- De verdad, lo amo, pero él se tuvo que alejar de mi con todo esto de lo imposible por eso quiero luchar por él – respondió la Princesa.

- ¿Y por qué Gato? Porque en algo encuentro razón a tu padre, él solo es un Guardia Real, no puede ofrecerte nada, más si quieres conseguir este palacio, él si es un pelagato – dijo quien pertenecía a la Elite.

- ¡Porque lo AMO! – respondió en grito e irritada – Tú no entiendes.

- Jamás lo vi juntos en algo – insistió.

- Por eso, nadie sabía lo que hacíamos – contestó Dulcinea – Mi padre no puede prohibírmelo porque sé cosas que él no le conviene que mis hermanas ni este reino sepan.

- Eso lo entiendo – dijo él – Pero ese muerto de hambre...no lo entiendo cómo lo escogiste. No tiene NADA, ni linaje, ni riquezas...nada y no me digas que con el amor es suficiente, te pasarías de trillada – reprendió – Lo tuyo es obsesión.

- ¡A ver! – gritó ella poniéndose de pie – Soy la Princesa de este reino y si yo quiero algo lo consigo porque es mi derecho. ¡Yo amo a Gato y me lo arrebataron de mis manos! – regañó.

- Como digas...prima – dijo él no muy convencido con lo que había dicho la gata blanca – Ahora dime... ¿Cuál es tu plan?

- Estoy segura que mi futuro prometido anda con alguien, quizás qué mugrienta sería – respondió la Princesa – Vimos que siguiéndolo no encontramos ni una respuesta...

- ¿Entonces? – preguntó nuevamente.

- Ya se me ocurrirá algo y te contaré pronto, porque ahora viene mi padre y tiene todas las intenciones de querer hablar conmigo – contestó la Princesa.

- Hija querida – se acercó el Rey a ella, su primo hizo una reverencia antes de marcharse de ahí para que conversaran.

- ¿Qué quieres padre? – dijo rodando los ojos.

Nuevamente ella tuvo que aguantar otro de sus sermones, pero ella no daría su brazo a torcer, sólo asentía cuando era necesario o fingía que prestaba atención, ya que en realidad estaba construyendo su plan mentalmente.

Ella estaba segura que Gato tenía otra, cien por ciento segura. Y si tanto la protegía, lo suficiente como para no poder descubrirlo en ello...entonces ella sería la clave, era cosa de tiempo...un poco de peligro y todo caería como piezas de dominó...

Más temprano que tarde, Gato estaría a su lado, gobernando quisiera o no quisiera.