Me estoy portando bien, no estoy tardando tanto :D xD Bueno, nada más que agradecer por seguir mi historia, espero que la sigan disfrutando (seguiré trabajando lo mejor posible y lo más rápido que pueda :D)

¡Saludos a todos!


Capítulo 27: El día del escape

Gato y su amigo se encontraban en el cuartel, precisamente en la habitación de Joey conversando de forma animosa sobre lo que iba a suceder ese día.

- ¿Y te dijeron cuál sería nuestra participación? – preguntó Gato interesado.

- Nosotros tenemos que actuar con normalidad – respondió su amigo.

- ¿Por qué? ¿Cómo ayudaremos? – preguntó de nuevo.

- Calma – dijo él – Los chicos del cuartel harán los preparativos y en la tarde comenzaría entraremos cuando comience la rebelión y la fuga.

- Ah ya entiendo, así nosotros entraremos a "colaborar" por el reino – dijo el gato naranja.

- Exactamente, ellos quieren protegernos y no exponernos a nada – dijo Joey – No te niego que estoy muy ansioso y quiero que llegue el momento de irnos de aquí – agregó entusiasmado.

- Concuerdo contigo – dijo él. Ya quería ver su cara cuando le contara sobre su relación con Kitty - Hoy será nuestra última ronda amigo – acotó y el asintió.

- A propósito, al suceder eso y estemos a punto de irnos al túnel, tenemos que deshacernos de nuestros trajes – dijo el gato de tonos dorados.

- Oh cierto – dijo Gato – Bueno, ¿Preparado para ir al turno?

- Por supuesto – dijo Joey - ¿Qué sector nos toca?

- La plaza – respondió.

- Mejor aún – dijo él.

Ambos se prepararon para poder ingresar por última vez su jornada laboral.


Kitty llegó al cuartel de su grupo por enésima vez, tenía mucho trabajo y siempre salía uno que otro detalle entre haciendo preparativos, empacando cosas y llevarlas al sótano de la casa. También ayudó en preparar las señales y otras cosas.

- Chicos, necesitamos más manos en el sótano – dijo el líder – Para que ayuden a cargar las carretas cuando el túnel esté abierto.

Varios de ellos se ofrecieron y partieron para allá corriendo. La verdad es que el cuartel era un caos de ir y venir.
La gata bostezó por cuarta vez, estaba muerta de sueño, ya que la noche anterior se quedó hasta tarde junto a Gato...

Sonrió nuevamente al recordarlo.

- Kitty ¿Puedes ir o no?

Ella se sobresaltó, sacándola de sus pensamientos – Ah disculpa ¿Qué cosa?

- Necesitamos que te comuniques con Mike, solo tú y Claire saben encontrarlo – explicó – El pidió unas cosas y refuerzos pero no lo hallamos.

- Ah seguro, ningún problema, pero primero tengo que pasar al orfanato e ir a recoger a alguien – dijo la gata oscura.

- Adelante, solo espero que no tardes porque no tenemos mucho tiempo – dijo el líder – Entonces, el grupo dos se ponen en el lugar a las 17:00 horas para dar alerta, recuerden que la fuga es lo primero que sucederá y luego la rebelión en la plataforma panorámica para llamar la atención del reino desde dos sectores distintos.

- El grupo uno irá a las cavernas a guiar los caminos de la taberna y el túnel de la cárcel, además de llevarlos hasta el sótano – dijo otro, quien apoyaba al líder como mano derecha.

- Cuando empiece la rebelión, estallarán las rocas para abrir el paso – dijo el líder – Esto tiene que ser rápido por el poco tiempo que disponemos...

Kitty se había puesto de pie y se marchó del lugar, ya perdió la cuenta de las veces que ella había escuchado ese plan.

Su tarea sería ser apoyo en caso que algún imprevisto sucediera, ganar tiempo, abrir camino, etc. Quedó de juntarse con Gato en la casa antigua cuando él tuviera luz verde para marcharse.

- ¡Kitty! – la llamó su amiga – Justamente iba a buscarte, necesito tu ayuda – agregó Claire.

- ¡Hola también! – ironizó y la gata bicolor rodó los ojos – ¿Es urgente? Resulta que igual necesito de tu ayuda.

- Más o menos... - respondió – Tenemos que llevar a los pequeños a la casa grande del sótano y faltan manos aquí, sin contar que necesitamos llevar algunos insumos médicos ¿Qué necesitas?

- Buscar a Mike – dijo con una mueca, ya que de cierta manera era tratar de encontrar una sombra en medio del desierto.

- Uff...eso si es urgente – dijo ella – Vamos por el primero y de ahí ayudamos aquí.

- Está bien – concordó ella - ¿Tienes alguna idea donde puede estar él?

- Quizás en el oasis, aunque no es seguro – respondió.

- Vamos para allá – dijo Kitty tomándola de la mano y echaron a correr hasta la casa antigua. Al llegar ahí se dieron cuenta que estaba igual de ajetreado que los otros lugares, todos estaban ansiosos, otros estresados, otros felices y otros gritando órdenes...un sin fin de situaciones. Pasaron por el túnel hacia el oasis y no tardaron en llegar al destino.

Kitty al igual que Claire, se detuvieron por aire y la gata oscura quedó mirando la cascada.

Rió levemente al acordarse de una maldad que hizo.

- ¿Qué pasa? – preguntó su amiga notando su actitud.

- No nada, recordaba cuando asusté al renacuajo aquí – mintió ella, por supuesto que era una anécdota con Gato.

- Creo que le haces mucho bullying a ese pobre chiquillo – dijo Claire.

- Créeme que se lo merece – respondió Kitty y su amiga negó con la cabeza, fuera o no merecido ella le haría bullying de todas maneras.

- No veo a Mike – dijo mirando alrededor, el sector estaba igual que los otros lugares, con gente preparando cosas y mucho ajetreo.

- Recorramos un poco – propuso ella.

Preguntaron a varios de ahí si lo habían visto, cosa que no fue así, era lo único malo de su casi padre...cuando no lo necesitabas aparecía, lo contrario pasaba al buscarlo urgentemente...

- ¿Te atrevería entrar al camino a la cárcel? – preguntó Kitty pensativa.

- ¿Estás loca? – respondió a modo pregunta.

- Es un no entonces – dijo la gata oscura.

- Está prohibido entrar ahí – dijo Claire.

- Te recuerdo que fui unas de las que...- Kitty se interrumpió de inmediato, había olvidado que supuestamente no había entrado ahí.

- ¿Qué? – preguntó la gata bicolor.

- Que fui una de las colaboradoras de aquí así que no hay problema, además no saldremos del túnel ni ir a la cárcel. Es el único lugar que no hemos buscado.

- Ya, está bien – aceptó Claire.

Nuevamente se encaminaron al nuevo destino, ese túnel no había cambiado mucho, era igual de silencioso solo que ahora estaba más iluminado. Aunque no recordaba que fuera tan largo, quizás porque esa vez iba junto a Gato y se le hizo más corto para llegar al final del camino.

- Es tétrico aquí – dijo Claire un poco temerosa.

- Créeme que más tétrico es esa cárcel – respondió Kitty, nunca olvidaría esa vez que fue con Mike...era como otro mundo.

- ¡¿Qué demonios hacen ustedes aquí?! – gritó él.

Claire pegó un grito que asustó más que el propio Mike.

- ¡Qué demonios te pasa a ti! – se quejó Kitty sobresaltada. Ni que lo hubiera convocado al nombrarlo en su mente...

- ¡Respóndeme será mejor, no deberían estar aquí! – las regañó de nuevo.

- ¡Fue idea de Kitty! – respondió la gata bicolor.

- ¡Gracias Claire! ¡De veras! – se quejó otra vez al ver como la vendió al igual cuando eran pequeñas – Estábamos buscándote genio - contestó alzando una ceja.

- Ah ¿Y para que sería? – preguntó.

- En el cuartel dijeron que necesitabas ayuda o si te faltaba algún detalle...quieren saber si está todo bien pero no podían ubicarte – explicó – ¡Te pasa por no tener un delegado o mensajero! – reclamó la gata oscura y Mike la miraba con mala cara - ¡Oye! ¡He estado de mensajera todo el día!

- Sí...necesito apoyo – reconoció finalmente – Tengo casi todo listo, algunos conocidos en la cárcel colaboraran, pero aun así faltan manos – contó él.

Kitty exhaló frustrada porque eso significaba volver al cuartel a avisar.

- Para qué te ofreces de mensajera si te vas a quejar – regañó él.

- ¡Eso es lo peor de todo! ¡No me ofrecí! – se quejó nuevamente – ¡Será mejor que delegues esa tarea porque no pienso buscarte como idiota por toda el área y mucho menos con una acusete a mi lado!

- ¡Oye! – reclamó Claire.

- Con lo idiota concuerdo contigo – dijo Mike con malicia y Kitty lo fulminó con la mirada mientras que su amiga rió.

- ¿A cuántos necesitas contigo? – pregunto ella ignorando lo último.

- Unos cinco, que vengan preparado y que por lo menos sepan pelear, si no es mucho pedir – dijo él.

- Siempre tan simpático y agradable, con razón estás soltero. No habría quien te aguante – contraatacó la gata oscura. Claire rió de buena ganas y Mike alzó una ceja.

- Igual que tú – acusó él.

- Puede ser, quien sabe – tentó ella, pero internamente estaba divertida con eso y solo ella sabía el por qué.

- A ver... ¿Me estás ocultando algo? – preguntó sobreprotectoramente – Suficiente tengo con una.

- Mike a mí no me metas, Joey y yo estamos tranquilitos y no tienes qué pito que tocar aquí – se defendió la gata bicolor de inmediato.

- Joey no es santo de mi devoción querida – respondió él.

- Nadie lo es – dijo Claire rodando los ojos y cruzándose de brazos - ¿Nos vamos Kitty? Aún tenemos cosas que hacer en vez de estar escuchando pataletas de un padre sobreprotector.

- ¡Mira! ¡Va aprendiendo! – dijo sorprendida y algo divertida a la vez, su amiga la fulminó con la mirada – Está bien que te rebeles de vez en cuando ¿ok?

- Kitty, por favor no me ayudes tanto – ironizó.

- Te estoy felicitando de verdad ¿Qué no ves? – se defendió la gata.

Su hermana-amiga resopló, mientras que Mike miró a ambas un poco enojado porque aún las veía como las pequeñas que siempre ha cuidado y si se trata de yernos o posibles yernos no le agradaba mucho...

- Nos vemos más tarde Mike – se despidieron ambas marchándose de ahí y el hizo un gesto rápido.

Ambas gatas al llegar a la casa que tenía los túneles, Kitty pudo notar que su amiga aún traía una cara de perro, siempre se ponía así si algo realmente le molestaba.

- Claire...- la llamó.

- ¿Qué pasa? – respondió un poco cortante.

- Tú sabes cómo es Mike, se comporta de esa forma porque nos quiere, pero no nota que se le pasa la mano – dijo ella.

- ¡Ese es el problema! Me aburre que se ponga así sabiendo que Joey habló con él asegurándole que jamás me haría daño, pero nunca es suficiente que se lo digan ¡Nunca está conforme! ¡Ni siquiera viéndome feliz! Ni un puto esfuerzo – se quejó muy enojada.

Era oficial, Claire está muy furiosa, lo suficiente como para soltar palabrota.

- Mike es así, está hecho un vejestorio, pero no creo que lo haga de mala intención, no asume que somos adultas y que sus mandatos o su opinión no son de la misma fuerza de cuando éramos pequeñas...- dijo la gata oscura – Déjalo, no permitas que te agobie una cosa como esa, en algún momento tendrá que asumirlo, recuerda que es un poco lento, está viejo – animó ella, dando resultado ya que Claire se carcajeó de buenas ganas con los dichos de ella.

- Gracias – dijo su amiga.

- Por nada – respondió – Aparte, si Joey está aguantando todo esto, las bromas y malas caras...es la mejor prueba para demostrar que realmente te ama y está dispuesto a todo, de lo contrario ya se hubiera ido.

- Sí es cierto – concordó ella volviendo a ser la misma.

- Ah, tampoco te sientas culpable por responderle, porque de alguna forma le tienes que dar a conocer tú opinión y lo que piensas – dijo Kitty – No digo que hay que insultarlo ni nada por el estilo, pero nuestra opinión igual vale y así demuestras que no somos las mismas pequeñas que debíamos acatar todo.

- Es que siempre hemos sido así, porque nos cuidaba. Es su forma de protegernos y no podemos devolverle el favor de esa manera – dijo ella con tono culpable, tal como había pensado Kitty.

- Por supuesto, siempre estaremos agradecidas por ello – concordó la gata – Pero tampoco puede vivir pegado en el pasado y tratarnos de la misma forma aun siendo adultas, hay que decírselo de buena manera claramente.

Su amiga asintió y miró al suelo, le costaba ser así con Mike, aunque es verdad que le sobrepasaba que se comportará así, además no es primera vez que discuten por eso.

- Sí, eso también es verdad – dijo ella.

- Dejemos esto atrás y vayamos al orfanato a ayudar mejor, nos queda poco tiempo – dijo Kitty y la gata bicolor asintió de acuerdo.

El orfanato estaba hecho una locura al igual que los otros lugares, las asistentes y cuidadores empacaban cosas necesarias, otros hacían lista, otros cuidaban y entretenían a los pequeños de distintas edades.

- Aquí es un desastre – dijo Kitty mirando el lugar.

- Sí, por eso necesitaba tu ayuda – dijo Claire haciendo una mueca.

- Bueno, manos a la obra – dijo ella. Kitty llamó a los integrantes del orfanato, consultó que necesitaban llevarse de ahí, es decir, lo más urgente como mantas, algunos juguetes para entretenerlos, comida y por supuesto a los pequeños.

La gata contabilizó a todos incluyéndose ella y Claire. Se dispuso a dividir las tareas, un grupo se dedicaría a llevar los materiales necesarios que faltaba e irían a dejarlo a la casa donde habilitarían varias habitaciones para dejarlos ahí y espera a la huida. Otro grupo pronto comenzaría en irse por turno con una cierta cantidad de niños una vez que estuviera todo listo.

Sería una tarea larga...


Gato iba solo caminando cerca de la plaza haciendo el último recorrido que daría como Guardia Real y en donde literalmente colgaría ese traje.

Junto a Joey y antes de separar caminos, acordaron que era mejor juntarse en el cuartel, tomarían sus cosas y dejarían el traje en sus habitaciones para después vestirse con esas capas que tenían para ir a la zona baja. Claramente, no saldrían por la puerta principal, se escabullirían por la parte trasera donde jamás hay alguien.

Estaba muy ansioso de irse de ahí, ya quería estar con Kitty...

Se preguntaba cómo le contarían a Joey y Claire sobre su relación o mejor dicho en qué momento ¿Antes del escape? ¿Durante? ¿O después de este? ¿Cómo se lo tomarían?

Bueno...más o menos se imaginaba la reacción de su amigo, se lo sacará en cara toda la vida por no contarle antes, lo llenaría de preguntas...uf...Eso sí... no se imaginaba a Claire enojada, aunque según Kitty es cosa seria.

Lo que lo tenía nervioso era Mike, ese sí que era de preocuparse, sin embargo, se supone que el no escaparía...Pero si se llega a enterar...Él sabía lo problemático que había sido con Joey...
Ay lo que le esperaba...era cosa de tiempo que unieran pieza, por ejemplo, cuando fueron al sector de la cárcel juntos y que supuestamente Kitty estaba supervisando...

- Ah Gato...de la Guardia Real – llamó alguien captando su atención – Requiero hablar contigo urgente.

El gato naranja se extrañó muchísimo al ver tres personajes pertenecientes a la Elite.

- ¿Qué hacen ustedes aquí? – preguntó, ya que es raro que ellos bajen a esa zona - ¿Sucedió algo en el palacio?

- Sí, sucede algo, pero no en el palacio precisamente – respondió él, ignorando la primera pregunta – Tenemos pruebas contundentes en tu contra.

Gato se quedó con cara de pregunta, estaba ahí sin saber que decir - ¿De qué me estás hablando?

- Tu traición en contra el reino, estás faltando a unas de las máximas reglas que no se pueden quebrantar – respondió.

- ¿Sobre qué supuestamente? Si se puede saber – preguntó él escéptico.

- Acabo de decirte, traición. Eso no está permitido en este reino – le contestó.

El gato naranja se serenó y respiró profundamente.

- Insisto ¿De qué me esas hablando? ¿Qué traición supuestamente estoy cometiendo? – pregunto Gato, no entendía por qué lo estaban acusando – Me están tomando el pelo ¿Qué quieres a cambio? – volvió a cuestionar. El Guardia Real estaba a la defensiva sabiendo que la Elite siempre buscaban enfrentamiento con ellos y con los otros escuadrones del reino y para variar dicho reino no hacía reparo de ellos.

- ¿Tú crees que estamos para bromas? Si estamos acá es por algo ¿No crees? – respondió como si fuera obvio.

- Entonces demuéstrame con pruebas lo que quebranté – contraatacó.

- Te lo dije, las tenemos, pero no somos tan idiota como para demostrártela con el compromiso que tu rompiste – dijo este mirando con malicia.

Gato negó con la cabeza, en ese momento no había notado la cantidad de gente que los estaba rodeando para ver que sucedía.

- Solo están perdiendo su tiempo, de verdad – dijo el gato de tonos naranjos, dispuesto a marcharse de ahí dándose la media vuelta, pero uno de ellos lo tomó de su hombro de forma brusca para hacerlo girar. Gato de un manotazo se soltó de su agarre.

- ¡¿Y a ti que te pasa?! – preguntó enfadado.

- Cometiste traición, además engañaste a la Princesa Dulcinea. La ilusionaste con tus juegos, rompiste el protocolo, muerto de hambre – acusó.

Gato no daba crédito de lo que estaba escuchando en ese preciso instante.

- Te fuiste por otra y la dejaste pagando con sus sentimientos y no tienes nada que ver con ella – agregó.

- Están locos – dijo el gato naranja – Eso es mentira, no tienen como probar eso y más encima inventan tonteras. ¡Ustedes mismo lo han dicho, no tengo nada ver con ella!

- ¡Tenemos el testimonio de la Princesa Dulcinea, que obviamente es más creíble que la tuya! – contratacó.

- ¡Es mentira! – gritó enrabiado.

- ¡Cállate imbécil! – gritó devuelta y él tuvo las intenciones de golpear a Gato, pero el esquivó a tiempo con facilidad, pero los otros dos se sumaron al forcejeo e intentar tomarlo detenido.


Kitty había terminado de ayudar en llevar a los pequeños del orfanato a la casa. También colaboró en otros detalles y estaban casi listo, sólo era cosa de esperar la señal para abrir camino.

Ella se dirigía a lo último que tenía pendiente; visitar al anciano y llevárselo de ahí. Estaba a punto de llamar a la puerta hasta que uno de sus compañeros la llamó.

- Hey, tienes que apresurarte, en veinte minutos comenzará todo – le recordó.

- Gracias, solo me falta una tarea y me voy al cuartel – respondió.

- Trae herramientas si puedes, por favor – le pidió y Kitty asintió, pero cuando se fue rodó los ojos, otra cosa que había perdido la cuenta de las veces que le habían pedido encargos.

La gata llamó a la puerta y la recibió el anciano con su típica manta en sus hombros.

- Hola querida – saludó él y Kitty le dio un abrazo.

- Hola ¿Listo para irse de este lugar? – preguntó ella animosamente.

- Sí, aunque... ¿Me darías un momento? – pidió él, mirando de forma nostálgica su hogar.

- Por supuesto, pero no mucho tiempo – le contestó amablemente. El anciano asintió.

- Entenderás que he vivido en este lugar aquí toda mi vida – dijo él – A pesar de todo, está llena de recuerdos.

- Lo comprendo, porque a diferencia de ahora, en esos tiempos era distinta la forma de vivir – apoyó.

- Exactamente – concordó – Incluso tu abuelo estuvo aquí, conversamos mucho – contó.

- A propósito de mi abuelo – dijo ella – Nunca pregunté por su nombre y eso que hablamos mucho de él y sobre los Tuxedos.

- Thomas – respondió él – Era muy bueno.

- ¿Usted sabe cómo conoció a mi abuela? – preguntó con curiosidad.

- Sí, tuve la fortuna de ver ese proceso – respondió con una leve risa – Tu abuelo no se le daba muy bien en cortejar a las damas, así que le costó ganar el corazón de ella.

- ¡Cuénteme más! – pidió ella como si fuera una niña, el anciano le sonrió tiernamente y asintió.

- Claramente sucedió antes de la muerte de Rey Sebastián y aunque no lo creas, ella perteneció a la nobleza de una familia de excelente situación y que había llegado hace poco a este reino.

- ¿En serio? - preguntó sorprendida Kitty, jamás se imaginó eso.

- Ajá, él tuvo muchos intentos fallidos en acercarse a ella, lo ignoró por un buen rato porque siempre algo sucedía, algo cómico, además ella era muy orgullosa en reconocer sus propios sentimientos, no lo hacía de mala – contó él – La conoció cuando desfilaban ante el reino por el aniversario. Como ella era nueva, tu abuelo quedó embobado tan solo verla. No sé cuántas veces intentó acercarse.

- Hasta que lo logró en algún momento – supuso Kitty riendo mientras imaginaba la situación en su mente.

- Exactamente – confirmó - Ella le dio la oportunidad con una salida. La verdad es que ella se hizo la fuerte, siempre le gustó, pero como te dije era muy orgullosa y no lo quería reconocer, aunque le diera risa sus "situaciones fallidas", siempre le pasaba algo – dijo divertido – Le complicó un poco cuando hubo el golpe en el reino...Thomas alcanzó a rescatarla de ahí e irse al sector bajo a refugiarse... - relató el anciano – Tu abuela estaba muy triste, nunca más supo de sus padres y hermanos. Además, este famoso reino comenzó a borrar todo vestigio del anterior reinado...- agregó el apenado y a Kitty se le cambió el rostro a medida que escuchaba la historia – Desde ese día, iban a todos lados juntos y Thomas seguía con su labor en los Tuxedos, oculto eso sí – dijo el anciano.

- ¿Ahí es donde llegaron a vivir con usted? – aventuró la gata.

- Sí, se refugiaron aquí hasta que se casaron – respondió él – Tu abuelo quería que ella se fuera en el día del gran escape, pero tu abuela terca como una mula se zafó y se quedó aquí, se bajó a último momento – contó.

- Ah, de ahí viene mi terquedad – dijo divertida.

- Sí, y tus ojos también, tienes los mismo que ella y lo de tu madre – respondió. Kitty sonrió halagada.

- Gracias por contarme esto – dijo ella.

- Por nada querida, un honor – respondió él y la gata asintió.

- Es momento de irnos – dijo ella levantándose de su asiento y la ayudó.

- Entonces, vamos – contestó.

Kitty lo ayudó con las pocas cosas que tenía. Caminaron lo más rápido que podía y al faltar unos pocos metros para llegar, los chicos que estaban ahí terminaron de ayudarla con las cosas de su acompañante, debido que Kitty debía apresurarse en volver con lo que le habían pedido. Corrió nuevamente al cuartel.

La gata, a pesar que aún no entraba a dicho lugar, a uno escaso metros Kitty podía escuchar claramente los gritos de su líder y sus órdenes.

- ¡Vamos chicos! ¡Cinco minutos y se dará la señal! – gritó - ¡¿Ya se fueron el grupo que mandé donde Mike?! ¿Si? ¡Genial! – preguntó él - ¿Los demás están listo? ¿Ok! ¡Renacuajo quieres callarte!

Kitty rodó los ojos, siempre tan inoportuno.

- ¡¿Qué?! ¡¿Qué cosa pasó?! – preguntó el líder.

La gata se acercó otro poco para poder escuchar bien, aun no entraba al cuartel.

- ¡En la plaza!

- ¡¿Qué mierda sucedió en la plaza?! – volvió a preguntar alterado ya que no le entendía nada.

- ¡No sé claramente qué, pero al amigo ese que viene ayudarnos acá está detenido en esa plaza! – respondió – Ese de la Guardia Real

- ¿Joey? – aventuró.

- ¡El amigo! – gritó el renacuajo – ¡Está detenido en la plaza y dicen que lo van a enjuiciar por traición!

- ¿Gato? – preguntó asustado el líder.

- Sí – confirmó el asintiendo firmemente.

En ese preciso instante, a Kitty se le cayeron todas las cosas que tenía en sus manos por la impresión, casi petrificada, a la vez comenzó a sonar las alarmas de la señal dando a pie el plan.

La gata se dio la media vuelta y corrió en dirección a la zona media sin pensarlo siquiera. Pasando por el antiguo camino donde solían ir para allá, sin importarle ni en lo más mínimos las estúpidas torres de vigilancia; y que de hecho comenzaron a gritarle y lanzar cosas en dirección a ella, incluso la siguieron.

No había motivo para ir por los tejados si ya la habían visto, así que tuvo que correr con sus cuatro patas para mayor velocidad. Kitty esquivaba con gran agilidad todo lo que le lanzaban y a medida que pasaba el tiempo la cantidad de guardias aumentaba y también los espectadores.

No le importaba nada de eso, su mente estaba enfocada en llegar a la plaza y ayudar a Gato, su Guardia Real y no iba a permitir que unas estúpidas reglas ni esos guardias inútiles le impidieran llegar donde él.

Dobló a la izquierda de una calle, luego a la derecha con el fin de perder a algunos. La gata saltó encima de ellos, durante la acrobacia golpeó a otro y también pasó entre las piernas de otro guardia. Saltó hacia atrás hacia atrás y esquivó un ataque, Kitty pudo ver por el estribillo que le venían por la derecha y ella lanzó su cuchilla dándole en la capa y el guardia quedó trabado en el muro y no podía moverse.

Sólo faltaba un par de calles más y llegaría...

Un brillo en su muñeca la distrajo levemente asomándose desde sus guantes y vio la pulsera que Gato le había regalado a ella...A esas alturas ya le estaba cayendo las primeras lágrimas por la desesperación de no saber qué sucedería y que podría estar pasando.
Miró hacia atrás y corroboró que no la venían siguiendo, rápidamente se quitó la pulsera y la guardó en su bota, al igual que su collar. Hecho esto continuó con su carrera.

Kitty se le hizo un nudo en la garganta al ver al tumulto de gente alrededor de la situación que estaba ocurriendo, su estómago le daba vuelta y sintió escalofrió en su espalda...

La gata con decisión comenzó a acercarse haciéndose paso para llegar al centro, algunos la miraban con sorpresa otros la miraban asustados, pero no le importaba

Nada le importaba en ese momento.

A medida que avanzaba entre la gente, pudo escuchar algo que sonaba como una sentencia.

- Gato de la Guardia Real, debido a los actos recientes y estar en contra de sus superiores, ha sido acusado por traicionar al reino y engañar a Princesa Dulcinea y serás sentenciado a pena de muerte sin derecho a defensa – dijo uno de ellos.

Kitty finalmente llegó a la parte más céntrica donde todo estaba pasando, vio a su novio siendo retenido por dos guardias quienes tenían una vestimenta distinta que ella nunca había visto, seguro serían de la Elite de quien Gato le había comentado. Normal que ellos estaban abusando de su poder y no estaba dispuesta a tolerar que él pasara por eso, de ella si se lo esperaba porque era normal en ese reino.

Las siguientes acciones pareciera que hubiera ocurrido en cámara lenta. Kitty caminó con paso firme y decididos hacia adelante dejándose ver totalmente. Estaba determinada a lo que sea lo que se le viniera ahora en adelante.

Los guardias ni habían notado su presencia, ni siquiera Gato. Solo quienes la rodeaban lo notaron y seguían mirándola de la misma forma, sorprendidos y alarmados.

- Están cometiendo un error, ustedes no están buscándolo a él si no a mí. Él no tiene que ver y no tiene la culpa – dijo Kitty firmemente.

Ahí fue donde varios pares de ojos la observaron de inmediato.

Incluyendo a Gato.


Los amo no me maten :c