Bueno, ahora explico como la gente, este era el capítulo que iba a subir solamente, pero COMO NUNCA LO HIZO AHH, actualizaré dos capitulos largitos y bonitos :D espero que sea de su agrado.

En cuanto la escritura, uff, encontrar inspiración me resultó díficil...es decir, tenia muchas ideas en la cabeza y no sabía como ordenarla x.x cuando tenia el cuaderno frente a mi, no pasaba nada...era horrible! Luego descubrí que en mi habitación suelo escribir con mayor tranquilidad, lo contrario donde lo hacía antes que era en la sala de estar, fue raro xD Más encima estuve jodida de salud, mi rinitis alergica me trolleó monumentalmente XD estaba con cuadros asmaticos y cosas así e.e


Capitulo 33: Inestabilidad

Habían sucedido varias cosas y muy rápida, entre tanto, Kitty había ayudado a Alice a recibir a un herido compañero y refugiarlo. Luego la gata oscura se asomó para ver qué pasaba en la entrada de la prisión. Pero no logró ver mucho, solo veía mucho polvo en suspensión y peleas.

- ¿Lanzarán comida o qué? – preguntó ella en duda.

- No, es un motín – respondió Arthur a su lado – Lograron forzar la entrada, hay varios tratando de conseguir provisiones en las salas de ahí adentro, bueno eso se supone que debería haber.

Tenía un mal presentimiento, si la situación ahí ya estaba pésima por la fuga reciente y ahora esto...quizás hasta cuando volverían a entregar alimento, lo más preocupante era el agua, era muy escasa...

- Supongo que fueron los imbéciles de la banda que están en ese edificio – dijo Kitty – Esto no hará nada más que empeorar todo.

- Exactamente – concordó – Opino lo mismo que tú...sólo que esto está recién empezando y debemos tener cuidado, vendrán refuerzos y no harán filtro de culpables o inocentes.

Fue cosa de minutos que los dichos de Arthur se cumplieran, se escucharon explosiones, más gritos y peleas, un verdadero caos. Después pudo ver que entraron otro grupo más, no eran guardias...aun.

Lo que sucedió es que el equipo que ejecutó ese golpe se estaba peleando con otro grupo para hacerle la guerra para conseguir algo y un tercer grupo se incorporó porque estaba en contra de ese golpe.

Lógico, tal como había pensado ella, esto no iba a ayudar nada, solo empeorar todo.

- Vaya qué desastre – dijo Alice poniéndose a su lado.

- Será mejor resguardarnos – propuso Arthur observando el escenario.

Pero Kitty no le sacaba el ojo encima a una bolsa llena de alimentos que estaban botadas en el suelo...estaban tan pendiente en la pelea que ni se percataron de eso...

Sólo necesitaría de un par de movimiento y ni notarían su presencia...

- Ni se te ocurra – le advirtió Arthur leyendo sus intenciones.

Kitty se sobresaltó, no imaginó que notara lo que pretendía hacer, se sintió igual que cuando era niña y la pillaban en una travesura...

Claro que ahora era distinto...

Todo muy distinto...

- ¡Pero Arthur, es una oportunidad servida en bandeja! – dijo ella como si fuera obvio – ¡No tardaré ni cinco minutos!

- Es cierto que no tenemos nada – dijo él – Lo que no es necesario es arriesgarse más de lo debido – agregó entre sereno y en advertencia.

- ¿Y de aquí a cuándo tendremos que esperar a que nos alimenten de nuevo? – preguntó ella.

- No – espetó él sin siquiera responder lo que había dicho – Vamos al refugio.

Kitty no dijo nada y caminó siguiendo al líder junto a Alice y dos más, dirigiéndose al fondo de la prisión.

La gata con la cabeza gacha miró de reojo hacia esa tentadora bolsa, nadie le prestaba atención aún, ella tenia muchas ganas de ir por ella y la oportunidad demasiada buena como para perderla.

Sin que se dieran cuenta, caminó cada vez más lento para dejar distancia, lo suficiente para que no se percataran...de verdad que no se iba a quedar de brazos cruzados.

Se acercó cautelosamente a la turba, de toda forma ni notaron su presencia, ya que estaban pendientes en su propia pelea. Tan solo le faltaba unos cuantos metros y tendría las provisiones en sus manos y para no ser descubierta Kitty se escabulló entre los grupos, pensó que podía ser buena idea para que no la viera ni Arthur ni Alice.

Y ahí lo vio...El saco ignorado de comida a unos pasos de ella y Kitty...ansiosa por ir a tomarla. La gata echó un vistazo rápido para ver que sucedía a su alrededor y cuando estuvo al frente de esa comida no dudó en lanzarse, aunque ni siquiera alcanzó a tocarlo porque todo se volvió negro.


Gato se despertó asustado, había tenido una horrible pesadilla en la que estaba involucrada su querida ladrona...fue realmente angustiante, si solo la idea de pensar que algo le sucedía a Kitty lo ponía mal, su lado sobreprotector afloraba...

En un principio del sueño era todo confuso, no reconocía a su alrededor, pero escuchaba peleas, golpes, quejidos, más golpes...

La voz de Kitty no pasó desapercibida, solo que la escuchaba un poco lejos de donde estaba él así que comenzó a guiarse por su oído y buscarla rápidamente, el timbre de su voz hacía saber que estaba en peligro, era entre angustia y miedo... ¡Ella necesitaba de su ayuda y no podía encontrarla!

Y cuando lo hizo, vió que ella estaba en el suelo, en peligro a punto de ser golpeada por un desconocido, ahí fue que despertó de golpe.

Gato quedó con esa mala sensación, respiraba agitado mirando a todos lados, se había desorientado. Aun sentía que Kitty estaba en peligro y él ahí...¡No podía hacer nada!

Se levantó decidido y se arregló para ir donde su Capitán, a pesar que aún estaba oscuro, sin embargo, aclararía dentro de poco, pero necesitaba hablar con él lo antes posible y ver si lograba avanzar y salir de esos establos. Por supuesto que no quería estar con Dulcinea, sería un sacrificio que debía hacer para poder escalar y seguir con sus planes, ya no podía seguir esperando, llevaba semanas poniendo de su parte y no sucedía nada.

El gato de tonos naranja salió de los establos, ahí se dio cuenta que había adelgazado; digamos que no se ha alimentado muy bien en este último tiempo y tampoco tenía muchas ganas, apetito es lo que menos tenía, la capa que le había entregado el Capitán le quedaba un tanto holgado y tuvo que ajustarlo para no llevarlo a rastras.

No quería ni imaginarse como estaría Kitty si está en peores condiciones que él...

Se escabulló haciendo camino hasta una de las oficinas que él tenía; aunque este era provisoria para vigilar a Gato y por obvias razones no siempre se encontraba ahí y por suerte ahora lo estaba, lo supo porque en la ventana se notaba la luz de ahí adentro. El Guardia Real se acercó sigilosamente, ya que no se arriesgaría que una patrulla lo viera y le hicieron numerosas preguntas.

Tocó levemente la puerta y esperó impacientemente la respuesta, le pareció una eternidad...

- ¿Gato? – preguntó el Capitán sorprendido de verlo frente a él - ¿Qué haces aquí?

- Señor, necesito hablar urgente con usted, por favor se lo pido – contestó rápidamente.

- Pasa, no tengo mucho tiempo – le dijo mirando hacia afuera notando como poco a poco se estaba aclarando.

El gato naranja le hizo caso y entró a su aposento mientras que el Capitán lo invitó a sentarse y amablemente le sirvió leche caliente.

- Gracias – dijo él, ya había pasado tiempo que no bebía alto tan reponedor.

- De nada – contestó – Cuéntame que pasa.

- Señor... sé que debo tener mucha paciencia para ascender...pero...¿Cuánto falta?

El Capitán se extrañó - ¿Quieres estar cerca de Dulcinea?

- Eso ni en broma – le contestó instantáneamente haciendo una mueca – Tengo que ayudar a Kitty y desde los establos no podré hacerlo...

- Ya hemos hablado sobre eso Gato, además inevitablemente te acercarías a la Princesa con el ascenso.

- Lo sé, no importa lo que suceda conmigo, lo que me interesa es que Kitty salga de ese lugar, de este reino...

- ¿Cómo piensas hacer eso? Gato esto es muy peligroso y ya te expliqué que no puedo ayudarte con eso, me es imposible sacarla de ahí...

- No me mal entienda, usted no se involucrará en nada – se apresuró a decir él – Solo necesito el siguiente nivel de esto, tendré más libertad de hacer más cosas.

- No tanta como tú crees Gato, todos los ojos estarán encima de ti y te vigilarán – advirtió.

- No si lo hago bien señor – dijo él determinado, con Kitty había aprendido muchas cosas y era hora de poner en práctica lo aprendido – Seré como ellos quieren que sea, de eso no se preocupe – agregó.

- Creo que estás apresurando las cosas – opinó preocupado.

- Lo contrario pienso yo – Gato dijo – No puedo esperar a que la situación se dé sola, tengo que dar un empujoncito a esto, el tiempo corre y se agota a la vez – se defendió – Esto es más que un riesgo de sólo sacar a Kitty, estoy enamorado profundamente de ella – dijo él – Pero teníamos planes una vez que estuviéramos afuera, como le digo, es más grande que un simple rescate.

- ¿A qué te refieres?

- Queremos regresar el reinado a la Princesa Amelia, la hermana del Rey Antonio – contestó.

- ¿Cómo? – preguntó atónito – Pero ella...

- ¿Usted sabe cómo sucedieron las cosas aquí? – le preguntó seriamente.

- Sólo sé que fue secuestrada, un ataque sorpresivo debido a que el Rey Sebastián estaba muy mal de salud y aprovecharon eso – respondió.

Gato negó con la cabeza – Es una gran mentira, todo este embrollo nunca pasó de esa forma.

- ¿Qué pasó entonces? – preguntó muy dudoso – No entiendo nada.

- De partida ¿Quién querría atacar? ¿Había algún enemigo? – dijo Gato.

- No lo sé...

- Le prometo que le contaré todo y con lujo detalle – dijo el gato naranja – Lo que puedo decir ahora es que hay familias completas sufriendo consecuencias que no deberían, lo que menos ha hecho este reino es cuidar a su gente, ellos pasan hambre y enfermedades, usted lo sabe.

El Capitán miró seriamente a su visitante, la verdad es que se sentía un poco desorientado con toda esta información nueva.

- No pido que cambie de opinión o nada de eso – le aclaró Gato – Le cuento esto por hechos no suposiciones...De pequeño creí en este reino pero cuando vi el otro lado de la moneda todo cambió – se sinceró el gato naranja, no hace poco que en su mente solo rondaba Dulcinea y nunca le tomó el peso a esas situaciones – Kitty y alguien más rescataron a unos recién nacido en esa cárcel y esos pequeñines no tienen la culpa – siguió contando y su oyente lo miró sorprendido ante eso – Esto y entre otras cosas más es la razón por la que necesito ascender.

- ¿Y cómo pretendes hacerlo? – preguntó.

- Aun no tengo ningún plan en concreto – respondió – Unos de mis objetivos es buscar una forma de comunicarme con Joey y armar algo.

- Gato, tú no puedes salir de este lugar, aunque asciendas al siguiente puesto – respondió.

- Por supuesto que no podré, pero si puedo ayudar con información útil de acá, seré sutil, lo juro y si sucede algo usted se hace el desentendido – dijo decidido – Y Kitty...ella merece salir de ahí, ella es grandiosa y no tiene malas intenciones.

- Y el reino también merece algo mejor – asumió finalmente el Capitán – Gato, confío en ti, te ayudaré en lo que tenga alcance.

Él suspiró aliviado – Muchas gracias, en serio – dijo – Le juro que todo saldrá bien.

- Ya te dije, confío en ti, solo temo que te metas en problema – le comentó el Capitán.

- No lo haré, si me meto en problemas serios no podré ayudar y seguir adelante – contestó

El Capitán asintió orgulloso, él había visto crecer a Gato desde que era muy joven en la Escuela de la Guardia Real, lo vió entrenar, le enseñó varias cosas y claro su camino fue tortuoso y dio todo su esfuerzo para entrar a dicha Guardia.

Lo mínimo que podía hacer por él era seguir apoyando, además si el reino actual mintió con respecto al anterior Rey y la desaparición de la Princesa, además de todas las circunstancias extrañas a esa situación...y Gato tenía razón, había que hacer algo.

- Entonces ¿Cuál es el mini plan? – preguntó.

- Ayúdeme a salir de los establos, mientras se me ocurre otra cosa – dijo Gato.

- Está bien, veré que puedo hacer – dijo él – Ahora vete antes que te vean por aquí.


Joey contaba cómo había pasado la prueba ante el escuadrón de la Guardia Real, le hicieron muchas preguntas y el respondía esforzándose en que le saliera bien el acento inglés. Según su apreciación le había ido excelente.

Aunque lo más gracioso de todo esto fue una "falsa alarma", ese escuadrón no iba tras la taberna, seguía siendo un lugar seguro, por otro lado, estaban buscando pista sobre un desertor de la Guardia Real llamado Joey. El gato de tonos dorados no pudo evitar ponerse un poco nervioso dado que lo estaban describiendo y no paso mucho rato para que se le acercaran y le preguntaran por dicho sujeto.

El desvió rápidamente el tema, se excusó diciendo que había llegado hace poco al reino y que vino a estudiar la arquitectura del lugar e iba a diferentes reinos para seguir investigando; se le ocurrió eso gracias a la vez que descubrieron sobre los caminos secretos. En fin, habló tanto sobre eso que no hicieron más preguntas.

- ¡Te salió excelente! – lo abrazó su novia, notándola más aliviada a pesar que la visita era por él, pero al funcionar el disfraz la mantuvo tranquila.

Ya habían pasado un par de días desde esos sucesos y ahora se encontraban en la zona del oasis donde se dividían los diferentes caminos, estaban esperando al encargado de la taberna para hablar con mayor tranquilidad.

- Más inteligente de lo que pensaba, me sorprendes chico – le dijo su suegro.

- ¡Mike! ¡Déjalo en paz! – reclamó Claire defendiéndolo.

Joey tan solo soltó una leve risa, en realidad se estaba acostumbrando a ese trato – La prueba del fuego ya la pasamos y también sabemos que la taberna sigue siendo segura – agregó – Según dice el encargado, es primera vez que la Guardia va ahí, las demás veces iban los escuadrones idiotas.

- Es buena señal – dijo él – Es una brecha que debemos aprovechar bien – acotó.

- Ahí viene – dijo Claire, y todos miraron por donde venía el encargado, parecía exhausto.

- Hola, qué tal están – saludó él al arribar donde ellos.

- Bien dentro de lo que se puede – respondió Mike - ¿Y ustedes? ¿Cómo va todo allá?

- En la taberna está todo normal y controlado, obviamente se nota un menor flujo por parte de la zona baja por lo que ha pasado – contó él – Aunque también disminuyó el flujo de visitantes de las otras zonas por temor y por otras razones – agregó él – A propositos, nos enteramos que ustedes no tienen alimentos ni medicinas.

- Sí, la verdad que la situación es bien crítica – dijo Claire.

- Por eso misma razón nos estamos organizando para conseguir eso y brindar ayuda – dijo él.

- ¿Cómo? – preguntó Mike.

- Noah y Carlos vendrán durante esta semana y esconderemos algunas cosas que podamos encontrar en nuestra bodega. Pensamos en determinar un día a la semana para la entrega.

- ¡Estaría grandioso! – dijo Mike entusiasmado – Créeme que sería de gran ayuda, porque cada vez que se me ocurría algo para conseguir una mano no me salía nada...Y esto nos viene genial

- Me lo imaginé, nosotros estábamos urgidos por ustedes, no sabíamos cómo estaban – dijo él, quiso preguntar por Kitty, pero por sus caras y su ausencia se pudo dar una idea – Ya tengo un grupo de amigos del sector medio que están buscando recursos para juntar.

- En eso puedo colaborar – dijo Mike – Sólo necesitaba con quien contar.

- Genial, que bueno que pudimos contactarnos con ustedes – dijo aliviado, se le hacía un poco pesado todo esto, aunque le preocupaba que se tuviera que arriesgar.

- Mike ¿Estás seguro? ¿No es peligroso? – preguntó.

- Para nada, tú no te preocupes por mí – le tranquilizó.

- Y...- dijo Joey pensativo – Ya que pasé la prueba de fuego, puedo encargarme de las reuniones con Noah y Carlos cuando ellos vengan.

- Me parece buena idea – concordó su suegro.

- Ustedes quieren matarme con los nervios que me hacen pasar – dijo la gata bicolor resignada.

- Lamentablemente amor, hay que tomar ciertos riesgos para poder avanzar, tenemos que ayudar a la zona baja y mantenernos así hasta crear un plan para salir de aquí...

- Y rescatar a Kitty – continuó ella con voz apagada, es que...no podía evitar preocuparse por sus seres queridos, no quería perder a nadie más, pero su novio tenía razón, cada día que pasaba era tiempo que ellos perdían.

Kitty se quejó al intentar moverse cuando despertó, sintió un dolor punzante en la parte de atrás de su cabeza, precisamente en la nuca. Pestañeó un par de veces para acostumbrar sus ojos.

- Es mejor que te quedes quieta – le dijo Alice a su lado, entre molesta, aliviada y preocupada.

- Ay...no recuerdo nada – dijo Kitty y su acompañante la miró severamente.

- Será porque te dieron con un palo en la cabeza cuando se te ocurrió la brillante idea de ir por esa comida SIN ayuda – le contó con énfasis – Fue tu querido amigo – agregó con ironía.

- Oh – dijo ella – Ya recuerdo un poco.

- ¿En qué estabas pensando Kitty? – le regañó molesta.

- En tratar de sobrevivir, supongo – le respondió como si nada.

- ¡Sí, pero no así! – le espetó Alice – ¡Si yo no te hubiera visto no me quiero ni imaginar qué hubiese pasado! ¡Arthur y los demás ayudaron en sacar las bolsas y traerte a salvo hasta acá, se tuvieron que pelear un poco y salir de ese revoltijo lo más desapercibido posible fue díficil!

- ¡Lo siento! ¡Era una oportunidad muy buena y no sabía que ese estúpido me tenía tan en la mira! – se quejó Kitty.

- ¡Bien! ¡Ahora ya sabes que aquí la cosa es distinta! – advirtió ella - ¡Tienes que tener más cuidado!

- ¡Ya para! ¡Entendí! – dijo la gata oscura, odiaba los sermones y que la estuvieran retando como si fuera una niña – ¡Además que tanto si me hubiese pasado algo a este punto todo me da igual! ¡Da lo mismo que pase conmigo! – agregó Kitty, explotando finalmente.

Alice la miró sorprendida, no esperando esa reacción por su parte – Kitty no digas eso...

La nombrada la miró con rabia y con los ojos llorosos, por supuesto que no enrabiada con ella solo que...venía aguantando estos sentimientos por muchos días.

- ¿Por qué dices eso? – preguntó su amiga.

- No, por nada – respondió la gata de ojos azules, no quería hablar del tema y miró hacia otro lado para esquivar la mirada de su acompañante.

- ¿Lo dices por quién está afuera? ¿De quién te separaron? – preguntó nuevamente – Kitty...perdón, pero ...puedes confiar en mí. Creo que te hará bien hablar de esto, no puedes seguir conteniendo lo que sientes.

Kitty lo pensó en unos momentos, ella no quería dar la lata...aunque también sentía pena, quería ayudar e intentar seguir adelante y esta situación lo volvió casi imposible, sentía que le estaba ganando y que le faltaba fuerza.

Pero también Alice ha depositado su confianza en ella...

- Es injusto – dijo finalmente Kitty – Sí, estoy así y aquí por alguien que está afuera y a quien estimo mucho...todo por una injusticia...

La gata de tonos oscuro comenzó a contar la historia de Gato y ella, como se habían conocido, los problemas que habían pasado, el proceso de aceptar los sentimientos hasta llegar al punto que Dulcinea metió la nariz.

- Lo extraño mucho – dijo Kitty con voz apagada – Estoy aquí y lejos de él, me cuesta estar optimista – agregó ella – Lamento lo de recién, no quise ofenderte y no valorar la ayuda que me han dado.

- No hay cuidado – le calmó ella – Entiendo tu postura, no te preocupes.

- De verdad lo siento – se disculpó Kitty – Con estas cosas no suelo pensar antes de actuar en frente de una oportunidad...no mido consecuencias...sólo quería ayudar y devolverles la mano.

- Y se te juntó todo – concluyó – Tranquila, en algún momento tenía que pasar, no eres de fierro – le dijo – Para la próxima escúchanos.

Kitty asintió, a veces se sentía con toda la fuerza en seguir avanzando y en otras no tenía ganas de nada, esto cada vez le ocurría más seguido esa inestabilidad.

En ese momento Arthur entró a la tienda, se notaba preocupado y a la vez con ganas de regañar, pero no tuvo necesidad de hacerlo al notar su estado.

- ¿Cómo te has sentido? – preguntó.

- Mejor – respondió – Gracias.

- Me alegro – dijo Arthur sonriendo levemente – A pesar de todo gracias a ti tendremos comida por unos días.

- Ni lo menciones, la verdad es que la fregué – reconoció ella – Aunque me alegra que tengamos alimentos...me imagino que habrá consecuencia por los disturbios de hoy.

- Así es – dijo él – Hace poco terminó.

- ¿Cuánto llevo dormida? – preguntó.

- Cuatro horas – contestó Alice.

- ¿Y tanto que ha durado ese motín? – preguntó sorprendida otra vez.

- Entre que algunos se unían y que llegara más refuerzos...en resumen era un tira y afloja – contó Arthur – A quienes provocaron el alboroto los identificaron y se los llevaron a no sé qué lugar.

- Wow – dijo Kitty.

- Si las cosas ya no fueran los suficientemente complicadas... - dijo él – Al menos podremos aguantar estos días con las provisiones que tenemos.

- ¿Y ellos no saben nada de nosotros? – preguntó la gata oscura.

- No saben nada – respondió – Tú solo descansa para que te recuperes lo antes posible – le dijo – Ahora las dejo tranquilas.

Arthur se despidió con un gesto y se marchó de la tienda dejándolas solas.

- Menos mal no te regañó, estaba preocupado por ti – dijo Alice.

- Creo que fue mi cara – dijo ella.

- Si eso también, además dentro de todo lo malo pudimos sacar provecho por tu valentía – halagó ella – Tú no te das cuenta, pero eres valiente y te arriesgas por tus cercanos, lo hiciste con tu gente, por tu amiga Claire de quien tanto me contaste, por nosotros con esto... ¡Incluso por Gato! – le animó ella – Sé que en algún punto uno colapsa y ves todo negro ¡Es entendible! Pero estás con nosotros, aguanta un poco más que ya encontraremos una solución y si necesitas desahogarte cuenta conmigo.

Kitty le sonrió, le recordaba tanto a Claire que agradecía que se haya podido acercar a su grupo y también apoyarse en Alice. Era lo que necesitaba de lo contrario no sabría cómo tendría que tratar de sobrevivir a esa cárcel.

- Gracias Alice – dijo ella sincera – Tú igual puedes contar conmigo y te prometo que te ayudaré a reencontrarte con tu hermana.

- Tranquila, lo sé – le sonrió ella – Tenemos que estar fuerte, habrá momento de debilidad, pero estaremos aquí para apoyarnos en grupo.

- Lo dices por lo que se viene ¿Cierto? – preguntó.

- No sabemos lo que se viene, ese es el problema – contestó Alice – Descansa, necesitaremos fuerza – agregó ella con intenciones de dejarla sola y Kitty asintió.


La gata de ojos azules se quedó en reposo los siguientes tres días, el golpe que había recibido fue fuerte, de hecho, tenía una contusión en su nuca.

Como siembre, odiaba quedarse quieta, sentía que estaba siendo un estorbo, ya que el grupo le cuidaba trayéndole comida y le ponía vendas heladas. Ellos se las ingeniaron en dejar esos paños por la noche la cual agarraban todo el frío y por las mañanas se lo colocaban en la zona afectada, era increíble lo mucho que le aliviaba. Los demás eran muy amables con ella, de eso estaba muy agradecida.

Lo malo que estos tiempos "muertos" le hacía pensar en muchas cosas y en muchos escenarios...

Pensar en la idea que Dulcinea inminentemente querrá casarse con Gato...

¡Con su Gato!

Imaginárselo se le revolvía el estómago, le daba tanta impotencia porque ella teniendo miles de posibilidades, miles de candidatos; porque Kitty estaba convencida que su padre, el Rey, no aprobaba eso, la princesa se había insistido en conseguir tener a Gato a su lado, siendo que en un principio su...ex novio; ya que no sabía si lo volverá a ver por muy a su pesar y mucho menos saber en qué estado quedó su relación. Gato tuvo sentimientos por ella y nunca le dio importancia, solo cuando ella lo necesitaba le prestaba atención... hasta que todo cambió donde su historia con él comenzó y la princesa loca la reconoció como el obstáculo...

Y lo que más que le duele es que Gato vivirá muy infeliz...no porque no esté con ella...es debido a que lo estén obligando hacer algo que el no querría y eso...a Kitty le dolía...uno no quiere ver alguien que estima mucho siendo infeliz...

Pero...por lo que le había contado su ex novio, es que había una competencia entre sus hermanas para quedarse con el trono una vez que estuvieran todas comprometidas, esa competencia se basaría en lo que le conviene al reino y por supuesto lo que aspiraba el Rey Antonio ¿Cómo Dulcinea se aseguraría que se quedaría con dicho trono? Gato pertenecía a ese mismo reino y el Rey no lo elegiría si querían crecer ¿O sí?

Esa duda se le venía seguido y le hacía mucho eco.

Y no tenía como averiguarlo...


Los días posteriores no habían sido tan malo, dentro del mini campamento ellos se las arreglaba en esconder la comida y porcionarlas para que duraran más. Por lo menos estaba tranquilos y en ese sector de la cárcel no se metían mucho.

Lo contrario a lo que sucedía en el dichoso edificio, ese sí que era un caos, las peleas eran constantes.

- ¿Por qué sucede encontrones ahí? – preguntó uno de ellos. Era de noche y todo el grupo estaba sentado alrededor de una fogata improvisada.

Era la primera vez que salía Kitty después de su reposo, decidieron hacer esta pequeña junta para celebrar su recuperación. Ahí la gata de ojos azules conoció a más de sus pares, de hecho, dos de ellos lo habían capturado en la protesta de la otra vez y otros eran de afuera.

- ¿Te refieres en el edificio? – dijo otro.

- Sí, me he dado cuenta que las visitas han sido frecuente por parte de los guardias – contestó.

- Sucede que las bandas que están ahí están en crisis, identificaron a los líderes y se los llevaron a los calabozos – explicó Arthur – Están como pollos sin cabezas.

- Ah, eso explica mucho – dijo el interesado.

- Por si fuera poco, tendremos que estar el doble de atentos – dijo resignada Alice – Están fuera de control.

Kitty estaba pensativa, ella sabía que estar atentos no sería suficiente, también había que saber defenderse. Si todo se volvía inestable y que ante cualquier reacción mínima podía desencadenarse en peleas...era mejor prevenir y prepararse. Ella pensaba eso porque por lo visto, el grupo tenía ideas pequeñas sobre pelear, excepto Arthur.

Así que se le ocurrió una idea.

- ¿Qué les parece si les enseño algo de defensa personal? – propuso Kitty – No me malinterpreten, pero pienso que sería buena idea prevenir y enseñarles.

- Creo que no es mala idea – dijo uno – No todos sabemos cómo enfrentar a alguien.

- Y...¿En qué momento sería? – preguntó otro.

- En la noche es un buen momento – apoyó Arthur.

- Sí, estaría genial – apoyó Alice – Aunque...no quiero sonar impaciente...me gustaría saber cuándo podemos organizarnos para salir de aquí...

- Mmm...eso está difícil – respondió Arthur – No puedo dar una fecha...perdí todo contacto con los de afuera y probablemente ya hay más seguridad como para intentar buscar un contacto...o no sé – dijo él – La verdad es que estoy pensando en qué hacer.

- Espera... - dijo la gata de tonos oscuros – Si esa vez que ayudó a rescatar a unos bebes de aquí...Por casualidad... ¿No conoces a Mike? Yo lo acompañé a buscarlos en esa oportunidad.

- Directamente no lo conozco, pero sé que ayudó en el rescate – respondió atento él.

- Como sea, él debe saber que estoy aquí, sabiendo eso les aseguro que se ingeniarán una manera de rescatarme – dijo Kitty – No estoy segura de cuánto tardarán en hacerlo...pero es una buena oportunidad que ustedes escapen conmigo.

- ¿Tú crees? – preguntó Alice.

- Sin duda alguna – contestó determinada – Me encantaría encontrar una forma de poder comunicarme con ellos...

- Eso sí está complicado – dijo uno.

- Debe haber una manera – insistió Kitty – Quizás...

- De seguro se nos ocurrirá algo – animó Alice.

- Sólo necesito darles esta información, de una sola vez porque no creo que pueda tener contacto por siempre – dijo ella.

Kitty se quedó pensando en eso, una vez que se le mete una idea en la cabeza no había caso de sacarla, a pesar que el grupo dejó ese tema pendiente, ella seguía en eso.

La gata de ojos azules estaba segura que Mike seguía en el reino, no se iría si tenía cosas pendientes, lo que no sabía era si Joey y Claire seguían aquí, dudaba que su hermana abandonara el reino, si es así de seguro su cuñado también se quedó.

Ojalas se le ocurriera algo pronto, además quería hacerles saber que ella estaba bien dentro de todo, que se encontraba en un grupo en la cual podía confiar, que no estaba sola y que no se preocuparan tanto.

Los extrañaba mucho...tanto como a Gato.


A la mañana siguiente Kitty estaba en pie temprano, aun pensando en la idea, su mente no descansaría hasta dar con la solución, por esa razón se despertó temprano.

Había un calor de los mil demonios, tenía sed y solo quedaba un poco de agua que debían dejar como reserva...así que debía aguantar.

A pesar de eso y del calor, quiso dar una vuelta a ver si despejaba su cabeza.

- No creo que sea buena idea que camines sola – dijo Alice alcanzándola – Si no te molesta puedo acompañarte.

- Me parece bien – dijo Kitty – Necesito despejarme y ver si se me ocurre algo...

- Ya verás que sí – apoyo ella – Siempre hay una posibilidad, solo tenemos que tener paciencia.

- Sí, estoy consciente de eso, aun así, hay que ganar tiempo – le dijo ella - ¿Tú sabes cómo ocurrió la fuga pasada?

- Un poco – contestó – Esa vez había una guardia que ayudó, lograron hacer un pequeño estallido a esa puerta como simulación, ya que en realidad la dejó abierta y creo confusión por ello.

- Qué buena jugada – halagó –No hubo forma de culpar a ese guardia.

- Exacto – concordó y de pronto le llamó la atención algo – Hey...mira – le dijo ella apuntando al edificio.

Kitty observó donde estaba apuntando Alice, el edificio estaba con guardias en cada piso, ya no estaban los usuales grupos de las bandas en las afueras y cercanía. Solo que en cada piso estaba resguardado por uno de ello.

- Qué extraño – le dijo a su acompañante.

- Debe ser por lo que dijo Arthur anoche – dijo Kitty – Se ve muy distinto que no esté nadie afuera con cara de malas pulgas –agregó.

- Así es – concordó ella.

La gata observó hacia la entrada y pudo ver al guardia que estaba ahí. Por alguna extraña razón le resultaba familiar...tenía la duda si lo había visto antes o si se parecía a alguien. Era un gato atigrado con tonos marrones y los ojos parecidos a lo de Gato.

- ¿Pasa algo? – preguntó Alice al notar que Kitty se le quedó mirando.

- Siento que lo conozco, ese quien está allá – le dijo ella apuntando con un gesto.

- ¿Segura? – volvió a preguntar luego de echar el vistazo.

- Sí, eso creo – contestó.

- Tú sabes que los guardias pues... no son muy amigos nuestros, quizás en algún golpe que hayan realizado te lo topaste.

- No creo... no recuerdo a quienes he abatido o he tenido la oportunidad de pelear – le dijo – Menos en esos casos.

- Bueno, mientras piensas será mejor que nos alejemos – advirtió Alice – Si no pareceremos sospechosas.

- Tienes razón – dijo Kitty y se alejaron caminando hacia otro lado, igual sirvió caminar por ese lugar así podían ver cómo había quedado todo después del motín. La mejor definición: Tranquilo, pero con tensión...

- ¿Puedo preguntarte algo?- preguntó Alice.

- Sí, por supuesto – le dijo la gata mirándola.

- Es que...me da un poco de pena preguntarte – le dijo ella.

- No te preocupes – le animó – Tenemos confianza ¿O no?

Alice asintió de acuerdo.

- Me gustaría saber ¿Cómo lo hacían para juntarse tú y Gato? – preguntó- Resulta que me parece increíble que no los descubrieran y me refiero a tus amigos, en realidad en general, sólo por curiosidad – dijo ella con risa nerviosa.

Kitty rió – Hasta que nos descubrió la loca de la Princesa – dijo ella divertida.

- Ah, pero ella tenía ventaja y cero dignidad – dijo ella igual de divertida, las dos rieron.

- Nunca lo había pensado de esa forma – dijo Kitty – Y respecto a tu pregunta.. no fue muy sencillo, ambos nos la ingeniamos para buscar la forma de poder juntarnos – contaba ella mientras sonreía al recordarlo – Además yo igual iba a visitarlo...sin su permiso por supuesto, me gustaba mucho sorprender y... verlo...

- Se nota – apoyó Alice – Tus ojos brillan al hablar de él – dijo su amiga y Kitty sonrió nuevamente.

- Yo jamás pensé que me enamoraría tanto de alguien, en especial de él, como te dije nuestro comienzo fue difícil...nos enfrentábamos por ser de bando opuesto, pero a medida que pasaba el tiempo ninguno de los dos quería asumir que algo pasaba entre nosotros – contó la gata de ojos azules -¿Y sabes qué? Todo valió la pena a pesar de todo igual disfrutamos del momento – dijo ella feliz – Recuerdo que una vez en la antigua taberna nos la arreglamos para que no nos vieran nuestros amigos...

Alice la escuchaba atentamente, le gustaba las historias que le contaba ella, una de esas razones es que eran interesante, pero también veía que a Kitty le hacía bien hablar de Gato, más últimamente que la ha notado decaída. Ella sentía que se lo debía.

- También hubo una oportunidad que no nos vimos en un buen tiempo por el ataque de esa primera taberna – contó ella otra anécdota – El reencuentro fue emocionante – dijo entre riendo y con nostalgia.

- ¿En otro lugar? – preguntó.

- En una nueva taberna donde se tomaron medidas y ahí pudimos volver a juntarnos – contó – Ese reencuentro tuvimos un pequeño percance, de la emoción estábamos corriendo por el lugar, íbamos a otro lado y casi botamos a unos...

Kitty se quedó en silencio pensando...recordando ese instante en su mente, se le cruzaron esas imágenes pasando a llevar a ese grupo...y ahí estaba...ese guardia echándole la foca mientras que Gato le pedía perdón.

- ¡Oh Alice gracias! – le dijo abrazándola.

- De...nada... - dijo confundida e insegura – Espera ¿Qué hice?

La gata oscura miró a su alrededor para asegurarse que no hay nadie cerca que pudiera oír – El guardia que te acabo de decir que me resultaba familiar, el que está ahí, frecuenta la taberna...

- ¿La segunda taberna? – preguntó ella dándose cuenta sorprendida.

- Sí, sí, la que solo va lo de confianza – contestó – Él puede ayudarnos, aunque sea una vez.

- ¿Tú crees que nos ayudará?

- No perdemos nada con intentarlo – le dijo determinada Kitty y su acompañante asintió de acuerdo, debían avanzar si querían cambios, además peor no podían estar.