Hola, soy un alma en pena que viene hacer su descarada aparición después de semanas de sequedad de inspiración y que viene a publicar otro capitulito bonito jiji
Saludos
Capítulo 34: Sacrificios
- ¿Tienes alguna idea? – preguntó Alice.
- No, pero tiene que ser ahora, no sabemos cuándo volverá a hacer vigilancia – le dijo Kitty.
- Ay...como podemos pasar desapercibida y sin que sospechen de nosotras... - dijo ella.
- Mmm... - pensó la de ojos azules – Improvisaré, quédate cerca, has como que haces algo.
- Sí, nada sospechoso – ironizó Alice – Me alejaré un poco e iré cerca de la parte trasera, nos encontraremos ahí.
- Ok – asintió Kitty, ella comenzó a caminar hacia el costado del edificio, excusándose que necesitaba sombra que este proyectaba. Por "casualidad" ella se quedó cerca de la esquina, lo mejor de todo es que estaba sola, nadie que pudiera ser testigo, ni exponerse ni ella ni el guardia, quien se encontraba a unos metros de ahí, a la vuelta de la esquina donde estaba él ajeno a la presencia de Kitty.
La gata se acercó otro poco para que pudiera escucharla.
No pudo evitar ponerse nerviosa...
- Psst – lo llamó.
- ¿Eh? - preguntó confundido sin saber por dónde lo estaban llamando.
- No me busques, te estoy hablando desde tu costado – explicó con voz suave lo más disimuladamente posible.
- Sale de aquí antes que te eche a patadas – advirtió.
- Por favor habla más bajo – le pidió urgida – No quiero armar problemas.
- Entonces vete – volvió a amenazar.
- Te conozco...de la taberna...tú sabes cual – dijo en voz baja – Festival de la Luna – agregó Kitty sin que se le ocurriera otra cosa y cruzando los dedos para que funcionara – Sabes de lo que hablo.
El guardia se quedó en silencio.
- No te preocupes, es secreto, lo sé – le dijo la gata, trataba de modular lo más imperceptiblemente posible y con voz baja.
- Entonces que quieres – dijo finalmente, el ni siquiera podía ver a Kitty y mucho menos sabía si la ha visto alguna vez.
- Necesito de tu ayuda – le dijo la gata.
- No puedo sacarte de aquí – espetó.
- No, no es eso lo que quiero – dijo Kitty – Solo necesito enviar una información a la taberna.
- Si es crear una revuela, te advierto que no será una buena idea – le dijo el guardia.
- No es nada de eso, te lo prometo – le aseguró – Quiero enviar una carta para que sepan que estoy bien, no he sabido de mi familia, por favor. Tú sabes lo difícil que está el asunto en el sector bajo.
- Lo sé – concordó.
- Solo...pido eso. Te juro que no te involucraré en nada – dijo sinceramente Kitty.
- Está bien, pero solo por esta vez – dijo.
- Gracias, de verdad.
- La única forma que puedo recibir ese tipo de cosas sin problemas es que logres que te "castiguen" en la celda de detenciones, tal como estos tipos del edificio, es la única manera de intercambiar sin que lo noten.
Le encontraba razón, ella no podía llegar con la carta y acercarse a él como si nada, se expondrían los dos. Kitty estaba dispuesta a pagar el precio por esa mensajería.
- Hecho, no puedo ponerme exquisita – dijo ella.
- Tienes dos días para redactar la carta y entrar a esa celda, ese día estaré a cargo de esa zona – dijo rápidamente.
Kitty asintió, se dio cuenta que alguien del edificio se acercaba.
- ¡Sale de aquí antes que te arrepientas! – le gritó el guardia con quien había hecho el trato.
La gata entendió el mensaje, si actuó así es porque realmente le ayudaría, además que debía mantener la fachada ante el personaje que se acercaba. Kitty se alejó corriendo y su mente ya estaba trabajando en como provocar un problemilla que la metiera en esas celdas de castigo.
Y ese alguien será Max, le debe un favor por la última vez.
- ¿Cómo te fue? – preguntó Alice cuando la alcanzó.
- Excelente – dijo con una sonrisa.
- ¿Estás loca? – preguntó Arthur – ¿ Cómo vas a provocar algo para entrar a esas celdas? Además, no sabemos cuántos días te dejará encerrada ahí – dijo preocupado.
- Nadie dijo que sería sencillo – respondió Kitty – Tú sabes que esto funciona así... hay que tomar riesgos y decisiones.
- Sí, en eso tienes razón – dijo él, no le agradaba nada la idea que Kitty se arriesgara tanto, la verdad es que no le gustaba que nadie del grupo hiciera ese tipo de cosa, preferiría que el hiciera eso – Deja que lo haga yo.
La gata negó con la cabeza – El trato lo hice yo, de lo contrario no hará ese favor.
También tenía razón en eso, lo que más temía es que se ensañaran con ella, en especial con el tema de la Princesa; que apropósito supo de su historia y no dudaba que haya dejado ciertas ordenes o en el peor de los casos que esta situación llegue a oído de ella, ni pensarlo.
- No es una idea que me gusta – dijo él – Tienes que darte cuenta que eres conocida por estos lados...me preocupa que tengas represalia y sabes a quien me refiero.
- No va a pasar eso – dijo Kitty – Ella...ella debe estar ocupada – dijo con un dejo de tristeza...esa idiota tiene que estar intentando cualquier estupidez para estar con Gato o acercarse a él.
Qué rabia y pena le daba...era como dejar ir a su Guardia Real...como rendirse...algo nada usual en ella.
- Bueno no importa, te apoyaremos – dijo Arthur al notar como le afectó eso último - ¿Tienes una idea de causar algo para entrar en esas celdas?
- Eh...¡Sí! – respondió la gata despertando de su trance – Hay alguien que me debe un favor.
- ¿A qué te refieres? – preguntó Alice sospechando de inmediato.
- Ese tal Max tiene pendiente una zurra – respondió ella.
Aun no entendía esa estúpida obsesión que tenía él, ese afán de culpar a ella por estar en este sitio, bastante raro por decirlo menos.
- Sí, es un buen pretexto – apoyó su amiga - ¿Cómo lo harás? Recuerda que no podemos llamar demasiada atención.
- Pierdan cuidado a diferencia de ese tipejo, yo si tengo cerebro – respondió ella y el resto del grupo rió por sus dichos.
Kitty pasó la primera noche del plazo en enseñar al grupo lo básico en defensa, era bastante tarde y había que aprovechar la instancia para entrenar lo más bajo perfil posible, a pesar que Arthur le dijo que dejara esto del entrenamiento después del favor de la carta y no se presionara tanto.
Pero ella no quería perder más tiempo.
Al llegar el segundo día de plazo, temprano por la mañana escribió la carta en resto de papeles lo más decente posible. Trató de ser lo más específica posible, describiendo la cárcel, la única entrada, detalles que pudieran servir para ellos. Lo más importante dejar en claro que ella se encontraba bien y que no se preocuparan tanto, Kitty sabía que Claire debe estar con los nervios de punta donde ella es muy cuidadosa con su gente.
Pasó a la siguiente fase por la tarde, no sabía cómo salir del área del campamento, es decir, su zona segura, sin razón alguna, hasta que Alice le propuso que fingieran una discusión. Le pareció una excelente idea.
Su reciente amiga había actuado estupendo, a su parecer fue creíble y por lo pronto que terminó su escena ella caminó en dirección en donde ella se hospedó los primeros días, como quien estuviera escapando de su hogar.
Es una decisión arriesgada, pero sabía que ese idiota de su ex compañero tenía esa extraña obsesión con ella, así que supuso que se le acercaría si la veía sola y es cosa de tiempo a que eso sucediera para ir que él fuera a molestarla.
Y el tiempo le dio la razón.
- Creí que habías aprendido la lección de no andar sin compañía – dijo a su espalda.
La gata de tonos oscuros sonrió para ella.
- Mmm – murmuró Kitty – Al menos ahora tienes la decencia de hablarme antes de atacar.
Max rió – De nada – ironizó.
Se dio vuelta para mirarlo a la cara descubriendo que había venido solo – Cuanto me alegro que no vinieras con tus perritos falderos.
- ¿Por qué? ¿Le temes acaso? – provocó.
Sonrió burlescamente – No, jamás – contestó – Me ahorro en dar un par de palizas más.
- Tú siempre con tus aires de grandeza, creyéndote la mejor de todo – espetó en tono déspota.
Trató de serenarse lo máximo posible debido a que él tenía que explotar primero, no ella.
- Hay algo que aun no entiendo ¿Qué demonios te hice? – preguntó ella haciendo oídos sordos a lo que él había dicho.
La observó, mirándola con odio, enojo y algo más que no pudo detectar, como si estuviera guardando hace rato todo lo que tenía que decir.
- Yo siempre tenía que estar a la sombra tuya y el líder te favorecía en todo – acusó.
- ¿De qué estás hablando? Todos trabajábamos en equipo y nadie tenía preferencia, solo nos preocupábamos del sector bajo y su gente – dijo Kitty sin entender a lo que él se refería – ¡No comprendo, tú estabas apoyando, pero al llegar aquí diste la espalda yéndote en mi contra!
- ¡Será porque si no te hubieras metido con ese Guardia tuyo, nosotros estaríamos afuera de este reino! – dijo un poco alterado.
- No lo metas a él en esto – advirtió Kitty en defensa de Gato – Ni siquiera lo pienses, esto es cosa nuestra y que tu cayeras detenido no es mi problema – dijo severamente – Además, ese día era todo o nada, el plan salió bien y que yo sepa somos los únicos que caímos.
Él se acercó agresivamente tomándola de forma inesperada de los hombros y comenzó a zamarrearla gritándole una pila de cosas que con suerte pudo entender.
Kitty no esperó esa reacción, trató de mantenerse firme, pero además se dio cuenta de lo que sucedía.
Él estaba celoso de Gato...el resto era excusa.
- ¡Quitáme las manos de encima! – gritó lo más fuerte posible, ahora si quería llamar la atención. Su plan es no defenderse hasta el punto que se notara que él es el culpable y quizás así le dieran menos tiempo a ella en la celda de castigo.
- ¡Y ahora te haces la delicada! ¡Si sabes defenderte bien! – le gritó.
- ¡No quiero problemas, idiota! ¡Si no te has dado cuenta este lugar está bien fregado! – gritó de vuelta.
- ¡Por tu culpa tonta! – gritó enfurecido de nuevo y sin previo aviso le dio un zarpazo en su mejilla, casi dándole vuelta la cara. Kitty no tuvo oportunidad de reaccionar ante eso.
Su sorpresa fue mayor cuando tomó su mejilla herida y su pata se manchó con sangre, al parecer el rasguño había sido profundo.
- ¡¿Qué te pasa?! – gritó ello manteniendo su pata en la mejilla, le estaba ardiendo un montón. Kitty siguió en la defensiva, necesitaba que él explotara y no ella - ¿Este es la clase de compañero que teníamos? ¡Te faltan cojones! – le gritó empujándolo para alejarlo.
Al mismo tiempo estaban llegando prisioneros a ver la situación y también se escuchaban los silbidos de los guardias que estaban por arribar y controlar el tema.
Lo mejor de todo es que había funcionado y Max estaba enrabiado y la empujó al suelo, sus intenciones eran clara, la quería golpear mientras que Kitty cubrió su cara.
Ahí fue cuando intervinieron los guardias quienes los separaron y se lo llevaron, eso sí a Max lo apalearon un poco.
Bueno, esta vez no había sido tan terrible entrar a esa celda, sintió un pequeño deja vu al sentir ese ambiente frio y en esta oportunidad con las manos libres.
Por lo que se dio cuenta que las salas de detenciones y las de castigo eran un poco distinta, un tanto más pequeñas, pero si tenía una recamara y también un balde de agua fría, eso era extraño, aunque no se podía quejar.
Kitty se miró en el reflejo del agua para poder ver la herida, su sorpresa fue mayor al notar lo delgada que estaba, o sea, sabía que estas últimas semanas no había comido bien, pero nunca imaginó que bajaría tanto de peso.
Suspiró resignada.
Tomó un buen trago de agua, ya que tenía mucha sed, luego de eso se lavó la herida lo mejor que pudo. Al terminar se sentó en la cama y miró su bota donde se encontraba escondida la carta, esperaba con ansiedad el momento en que debía entregarla.
Gato estaba feliz, finalmente había dado el siguiente paso de su penitencia, ya no tenía que estar en esos establos, ahora pasaba a ser parte de la Escuela de Reclutamiento, eso sí tuvo que esperar unos días para poder irse, los días más eternos de su vida...
Y ya no importaba, ahora que esa respuesta llegó, su Capitán le había ayudado una vez más, le debía un montón.
Él se dirigió al despacho de él dentro de la Escuela, de seguro le dará las nuevas indicaciones de sus nuevas labores. Al entrar pudo ver su nuevo uniforme encima del escritorio y su Capitán quien se notaba más aliviado tenerlo en ese lugar.
- Bueno Gato, por fin estas aquí y no en ese mugriento lugar - le dijo él – Aunque no podrás salir de aquí.
- Nada de trabajar en el cuartel, aun – supuso el gato naranja – No importa, prefiero estar aquí.
El asintió – Si bien este camino te llevará directo a Dulcinea...pero no te preocupes de toparte con ella, no puede entrar aquí.
- Al menos es una excelente noticia – se alegró Gato sonriendo levemente.
- Su humor será de perros - dijo resignado – Pero ese no es el punto, quiero explicar tu trabajo nuevo, será un poco más administrativo, te encargarás de los nuevos reclutas y estarás presente en sus entrenamientos, además que cumplan las reglas.
A Gato jamás le había gustado el tema del papeleo, lo suyo es la acción al igual que su querida Kitty.
- Si yo igual odio el papeleo – dijo el Capitán al ver su cara, el gato naranja rió levemente – Aquí está tu uniforme y tu habitación la iremos a ver ahora.
Gato tomó las prendas y lo siguió, no quedaba tan lejos, solo unos cuantos metros, era parecido al despacho del Capitán, la diferencia es que parecía una pequeña casa.
- Tendrás todo lo necesario aquí – dijo al abrir la puerta – Este será tu hogar, tu habitación está al fondo, hay baño, una pequeña cocina y una sala de estar. Tendrás tu oficina aquí y otra en la entrada de la Escuela para cuando estés en horario de trabajo.
O sea que en caso que tenga que hacer hora extra tendría que continuar aquí, genial.
- Aquí están tus llaves – dijo él – A mediodía comenzará tu jornada – Debo irme, tengo muchas cosas pendientes.
- Gracias por ayudarme en esto – le dijo el gato naranja.
- De nada – dijo él sonriendo – También se lo debo a este reino muchos están sufriendo a consecuencias de otros, no se puede seguir haciendo la vista gorda y este será mi granito de arena. Te tengo fe, se lograrán estos cambios.
Gato asintió en agradecimiento, le ayudaba un montón esas palabras, después de todo ahora se encontraba solo y no tenía con quien contar...solo él.
Iba a ser un largo camino y también dificultoso, pero ya es tiempo de cambiar las cosas, por lo menos el Capitán estaba enterado de lo que había sucedido antes del reinado de Rey Antonio, ya había un aliado, peor es nada.
Pasaron las horas y él se alistó para ir al otro despacho y al salir pudo ver con más detalle la Escuela en general, no se había percatado lo grande que era. Cuando él estuvo ahí nunca dimensionó lo grande que era, aunque igual había mejorado en varias cosas y en ese entonces su única preocupación era levantarse temprano, entrenar, comer y dormir. No había tiempo para andar mirando un internado.
La zona de entrenamiento seguía siendo igual, un patio grande y arenoso, a su derecha estaba las habitaciones de los reclutas que van un año de preparación; aproximadamente duraba dos años. Al otro lado se encontraba las habitaciones de los postulantes nuevos.
Siguió adelante y pudo percatarse que cerca de la entrada estaban las oficinas de recepción, eso lo habían cambiada de lugar. Ahora toda la zona administrativa estaba junta.
Antes de entrar miró hacia atrás, al fondo pudo ver el palacio imponente como siempre, era bonito eso había que reconocerlo.
Y lo mejor de todo es que estaba lejos de ella, por ahora.
Ese primer día fue exhaustivo, tuvo que leer todos los perfiles de los futuros reclutas y clasificarlos porque al día siguiente asistiría a las entrevistas junto a los encargados.
En resumen, es como un asistente, doble genial.
Además de eso tuvo que ordenar unos papeles, todos estaban ajetreados y los mandaban a hacer otras tareas. Fue ahí que descubrió que adelantaron las postulaciones a la Guardia Real, porque urgía tener más escuadrones por la seguridad del reino y no solo eso sino de los otros palacios para el resto de las Princesas.
Al menos pudo descubrir algo.
En cuanto a "ambiente de trabajo" ese lugar era más tranquilo debido a que, como todo el reino, había dos bandas lo que creían y a los que no, lo que apoyaban y quienes estaban en contra, dentro de la Escuela era lo mismo, pero no tan pesados como en los establos.
Los días siguiente era más de lo mismo, mucho trabajo incluso en su espacio quedándose a altas horas de la noche y muy cansado por las mañanas.
No importaba, tenía que hacer mérito para seguir escalando y seguir jugando a su juego, averiguar más cosas y conseguir más libertad a cambio de estar más sumiso.
Y lo que más necesitaban en ese momento era lograr comunicarse con Joey.
Joey había pasado la mayor parte del tiempo en la taberna, tratando de indagar o saber que sucedía en las diferentes zonas del reino, escuchaba de todo desde apoyo al anillo bajo como a la Realeza, pero también había temor, inseguridad, de todo un poco, bastante inestable. Aunque también estaba esa incredulidad por parte de algunos, precisamente por el tema del supuesto romance de Gato y Dulcinea, casi nadie creía eso y en especial cómo el Rey había abordado la situación, nadie daba fe sobre la versión de la Princesa, peor aún el apoyo de su padre a ella haciendo pensar a muchos que era la preferida y que sería Dulcinea la próxima Reina...además que la gente prefería a la mayor de las hermanas quien era más sensata y madura.
De cierta forma era buenas noticias, no solo por el hecho que estaba en duda la Familia Real y que esa inestabilidad era un punto a favor teniendo esa crisis en el reino en general.
Sorpresivamente recibió un abrazo de su novia por la espalda y él tomó su mano cariñosamente dejando un beso en el dorso.
Cabe nombrar que el pasa bastante tiempo en la taberna haciendo estas averiguaciones por la libertad que tenía él con su papel de turista, por lo tanto, llegaban en distinto tiempo.
_- ¿Cómo estás cariño? – preguntó él.
- Bien, mucho mejor ahora – le contestó Claire refiriéndose a su compañía, le sonrió cuando la tuvo en frente. Al menos estaban más tranquilo, los días anteriores Claire estaba con los nervios de punta e incluso se sentía culpable porque su novio estaba pasando por todo eso debido a ella.
- Me alegro – le dijo - ¿Cuándo llegan Noah y Carlos?
- Dentro de poco – respondió Claire y analizó a su novio – Estás extraño ¿Te pasa algo?
- Nada, tranquila, sólo estoy pensando en ideas o eso intento – le respondió él, si bien había puntos a favor también había en contra.
En ese momento llegó Mike junto a Noah y Carlos quienes venían charlando.
- Joey no era lo que esperaba, pero tampoco puedo exigir mucho – le dijo a la pareja su suegro.
- ¡Mike! – se quejó su novia.
El gato de tonos dorados tan sólo rió, ya se estaba acostumbrando a sus bromas.
- No te preocupes amor – le dijo – Hola, ¿Cómo están?
- Bien – le respondió Carlos – Aunque fue un poco complicado entrar aquí nuevamente, hay más control.
- No sé porque no me sorprende – dijo Claire – La verdad es que en todos lados está fregado.
- Eso quiere decir que no podemos hacer algo llamativo – dijo el recién llegado.
- Pensaba en eso mismo – dijo Joey – Para rescatar a Kitty no podemos hacer nada tan llamativo, de lo contrario habrá más represalias en el sector bajo, por supuesto que serán a los primeros que les eche la culpa, tampoco podemos arriesgar a que sepan por donde está la salida – dijo Joey – Incluso me atrevería a decir que esta escapada no tenga más involucrados, no como la anterior.
- ¿Qué quiere decir? – preguntó Noah.
- No me malinterpreten, me encantaría que varios se fueran con nosotros – dijo el gato de tonos dorados – Pero será un cuento de nunca acabar, por mucho que escapen habrá futuros habitantes para esa zona, el reino se dará cuenta en algún momento de estas bajas, peor aún nos arriesgamos a que descubran por donde es la fuga – agregó él – Seremos mucho más útil afuera buscando a la Princesa Amelia y liberar todo el reino.
Mike asintió satisfecho – Quien diría que piensas, te felicito – le halagó – Te encuentro toda la razón.
Claire se llevó una mano a la cara ¿Es que no podía felicitarlo normalmente?
- Gracias, supongo – respondió él.
- Sí, yo igual estoy de acuerdo – dijo Carlos – Si es que somos unos cuantos no lo notaran.
- Además, tenemos la ventaja que ni siquiera han notado el agujero por fuera, ese día no sé cómo no sintieron esas explosiones de esas rocas – dijo Noah.
- Exactamente – apoyó su pareja.
- Ese es una gran ventaja con que contar – dijo Mike - ¿Es notorio por fuera? ¿Alguien puede ver ese túnel?
- No, está bastante alejado del camino, además de que hay vegetación, lo suficiente como para cubrir – respondió Carlos.
- Grandioso – dijo feliz.
- ¡Hey Joey! – le llamó el encargado – Disculpa que te interrumpa, pero necesito hablar contigo.
El nombrado asintió – Deme unos minutos, sigan discutiendo ideas, no tardo en volver – le dijo al grupo y se levantó de su silla dirigiéndose al bar del encargado.
- ¿Sucede algo? – preguntó preocupado.
- Sí, o sea nada grave, tranquilo – le dijo – No había podido contactarte, pero hace unos días me llegó un encargo dirigido a ti.
Joey se sorprendió ¿Será algún encargo de Gato?
- ¿Quién lo trajo? – preguntó él.
- No te puedo decir, pidió máxima discreción y no lo conozco mucho, aunque frecuenta venir aquí – explicó.
- Es decir que es de confianza – dijo Joey.
- Sí – contestó – También me dijo que en tres días volverá a pasar.
- No entiendo – dijo él, le causó mucha extrañeza.
- Será mejor que veas eso, luego te me acercas si tienes alguna duda en que pueda ayudarte – dijo él entregando una bolsa de papel café.
- Gracias – dijo él recibiéndolo y de nuevo se acercó a la mesa del grupo.
- ¿Qué es? – preguntó su novia curiosa.
- Aún no lo sé – respondió dejando el paquete encima de la mesa y comenzó a abrirlo. Todos estaban atentos a lo que estaba haciendo Joey.
- Es una carta – dijo él al ver el sobre sucio y descuidado quitándole el sobre la cual no traía remitente ni nada y comenzó a desdoblar la carta.
Claire dejó escapar un grito ahogado de la sorpresa - ¡Es la letra de Kitty! – exclamó ella.
Los demás estaban perplejo, no se esperaba esa inesperada "aparición".
- Léela – ordenó Mike ansioso e interesado.
- ¿Cómo lo hizo? – preguntó Noah.
- Kitty siempre busca la forma, jamás se quedará tranquila – dijo la gata bicolor orgullosa de su hermana y no pudo evitar que su voz estuviera temblorosa por los nervios.
- Léelo, por favor – dijo Mike otra vez, pero en esta oportunidad un poco más severo, por la angustia de seguro.
Joey le entregó el papel a su novia, dándole el honor para que ella lo leyera, más que mal en su amiga a quien extraña y quiere mucho.
La gata de dos colores la recibió con las manos temblorosa como si no creyera que esa carta fuera real.
Ella se despejó la garganta y comenzó a leer.
"Claire, Mike y Joey:
Primero que nada, quiero que sepan que estoy bien dentro de esta cárcel, estoy en buenas manos y ya le daré más detalle sobre eso ¡Tengo tantas cosas que escribir y tan poco papel!
Lo segundo, esto es para Mike: A estas alturas ya debes saber todo y quería pedirte, por favor, que no culpes a Gato, él no tuvo nada que ver, ambos caímos en una trampa, además que yo sola me metí en esto sabiendo las consecuencias que podía haber, nadie me obligó y Gato es alguien muy especial para a mí, así que no es culpable de nada.
Dicho esto, quiero que sepan que esto de estar en la cárcel no es tan malo, en especial si encuentras un buen grupo, por eso estoy bien. Lo que si fue milagro es reconocer a un guardia que frecuenta la taberna a quien le entregué esta carta.
Quería comentarles que aquí en cualquier momento esperan otro ataque para otra fuga, si es que quieren planear algo tiene que ser discreto y menos predecible posible. Desde aquí hay un patio donde nos encontramos todos los prisioneros y solo hay una salida. A lo mucho que podemos ofrecer es una distracción, no tenemos mucho que hacer, por desgracia...y como les dije la única salida es la entrada oficial al patio de prisioneros.
Lo otro que quería contar es que Max, del grupo del cuartel tiene sus amiguitos no tan amigables aquí, es una rata...no se preocupen por él, en mi grupo nos protegemos entre todos, se los cuento para su tranquilidad, no estoy sola aquí.
La no muy agradable noticia es para Noah, cuando la vean por favor díganle que su hermana Alice está aquí adentro hace varios meses, pero estamos en el mismo grupo así que está bien, aun así, es importante que lo sepa.
Lo último, si es que quieren dar respuesta sigan las instrucciones de lo que digan y no lo contacten, tiene que ser lo más bajo perfil posible y no dejar nada de evidencia, ya me entienden ustedes.
Cualquier instrucción por parte de ustedes la seguiremos al pie de la letra, espero que puedan responder.
Los quiero mucho
Kitty"
- ¡¿Qué demonios hace Alice en la cárcel?! – exclamó desesperada Noah poniéndose de pie - ¿No se supone que debía estar con los demás? ¡¿Con mi hermano?!
- Noah – le llamó Carlos.
- ¡Que hace ella ahí, ni siquiera pertenece a este reino! – gritó sin poder creerlo, le dominó la desesperación.
Claire la miró apenada, entendía totalmente el sentimiento, esa urgencia de ir ayudar y la impotencia de no poder hacer nada.
- Noah – le volvió a llamar su pareja.
- Dale tiempo – le pidió la gata bicolor.
- Es que lamentablemente no podemos hacer nada – dijo él – Lo que si podemos es empezar a movernos o pensar.
- Lo entiendo – dijo Claire – Pero su hermana, dale tiempo y esto es muy difícil para ella...
A esa altura Noah ya estaba llorando – Perdón – dijo apenas entre sollozos.
Carlos se acercó y la abrazó para consolarla – Discúlpame a mí, lo siento no fui sutil – le dijo. Ella negó levemente la cabeza.
- No te preocupes – le dijo con voz entrecortada.
- Quería...
- Ayudarme – completó Noah, él sonrió una vez que se alejó para mirarla y secó sus lágrimas con sus dedos.
- Lo que quería decir es que ahora no tenemos las respuestas a esas preguntas, pero que si podemos trabajar para que ambas salgan de ahí. Kitty nos dio información, una muy buena y tenemos punto de partida, además que están juntas.
- Así es – dijo Mike – Y podemos empezar ya mismo ¿Cuál es el recuento Joey?
- Tenemos a nuestro favor la salida oculta, también no se han dado cuenta de esta fuga por fuera, Noah, Carlos y yo podemos seguir merodeando por este sector.
- El problema es crear algo no llamativo tanto en la prisión como aquí, no queremos más problemas – dijo Claire – Pienso que eso es lo más complicado.
- Tienes razón – le dijo su novio – Además no tenemos información del Palacio, no tenemos como averiguar.
- Haremos esto, voy a reunirme lo antes posible sobre el itinerario o algo que nos sirva – dijo Mike al ver que no tenían como avanzar en esto – Espero no tardarme mucho.
Claire sabía a qué se refería, cuando se va suele demorarse varios días ... Pero es verdad estaba resultando difícil volver a conseguir esas movidas que le pudieran ayudar, como en los golpes, por ejemplo. Antes tenían más libertades y conseguir información era mucho más fácil.
Mientras que Mike estaba más ansioso, que no lo quisiera demostrar es otra cosa, pero su hija se encontraba ahí en esa mugrienta cárcel y costase lo que costase buscará la forma de sacarla de ese lugar.
Dulcinea estaba en el comedor sola y amorrada jugueteando con la cuchara de su desayuno. Había intentado habla con su papá y para variar la estaba evitando, no entendía por qué.
No sabía por qué él hacía eso, aplazaba su encuentro y compromiso con Gato, por lo que supo él ya estaba en esa Escuela de la Guardia Real, su padre como Rey que es, tenía todo el derecho y poder para ascenderlo a lo que sea para dar a paso su compromiso y no entendía nada...
A veces le daba ganas de mandar todo a la mierda, pero se acordaba todo lo que le había costado, además había sacado del camino a esa mugrienta y...
- Hermana – le llamó la mayor, la Princesa Sofía quien era la más centrada.
- No fastidies – le contestó cortante.
- Al menos escúchame – le insistió – Sólo quiero apoyarte.
- Es que no quiero escuchar tus sermones – le espetó mirando con mala cara.
- No te sermonearé – le aseguró – Quiero escucharte si necesitas decirme algo o qué te pasa.
- No tengo nada que contarte – dijo Dulcinea.
- Bueno – dijo ella – Pronto dirán quienes quedarán en los otros Palacios y el de aquí obviamente, a lo muchos tardarán un par de semanas...y tú sigues sin pretendientes.
- ¿A qué quieres llegar con esto? - preguntó interesada llamándole la atención esto último – Yo estoy con Gato.
- No oficialmente Dulcinea – le dijo – Todas tenemos la mayoría de edad, eso te lo recuerdo y el tiempo corre. Esas decisiones no la aplazarán y no van a esperar...
- ¿Cómo que no van a esperar? – preguntó sin entender nada.
- No van a esperar a que ese Guardia Real cumpla su penitencia – le dijo – Si tú no eliges...lo elegirán por ti hermana.
Por esa razón su padre le estaba evitando, él estaba haciendo tiempo...
¿Es que el ya no temía que ella abriera la boca con respecto a su tía y su derecho al trono?
Pero...ahora que lo pensaba... De seguro que el objetivo de su padre es que ella dudara. No tenía como saberlo y primero lo averiguaría antes de hablar, así podía saber de las verdaderas intenciones de él.
- ¿Por qué te interesa tanto él? – preguntó amablemente.
Dulcinea la miró para estudiarla, quería ver qué sucedía, pero no había nada más que preocupación siempre ha sido así de ilusa.
- Lo conozco hace mucho tiempo y le tengo mucho aprecio – respondió ella monótona.
- ¿Y por qué nunca lo hablaste? – volvió a preguntar.
- ¿Tú crees que Padre lo hubiera permitido? – respondió a modo pregunta Dulcinea.
- Obvio que no – dijo ella.
- Ahí tienes – agregó dolida.
- Sí, pero se puede hablar – dijo su hermana mayor – Tú nunca demostraste nada...No entiendo esa parte.
- Con Gato teníamos una buena relación y por cosas de la vida y protocolos lo tuve que ignorar, nos alejamos – le contó.
- ¿Y la escena de la plaza? – preguntó.
- No fue ninguna escena – se defendió fulminándola con la mirada.
- Dulcinea...seamos sinceras...te quiero ayudar – dijo la Princesa Sofía.
Por supuesto que no le iba a contar todo con lujo y detalle, no caería en eso, esto era personal y ella no debía enterarse de sus planes...Su objetivo era claro: Gato a su lado gobernando ese Palacio y luego...seguir escalando.
Dulcinea quería comerse al mundo. Siempre aspiró a más que un simple reino.
- Tú no me puedes ayudar – le dijo la de ojos azules – Déjame tranquila ahora.
- Dulcinea...-insistió.
- ¡Para ya por favor te lo pido! – le gritó – ¡Estoy harta que se entrometan como si realmente les importara!
Su hermana le quedó mirando, pero ella no le dio la cara. Finalmente se rindió y la dejó sola.
Cuando su hermana salió del comedor, por fin podía pensar en tranquilidad. Ahora sabía que su padre la estaba evitando, ya que de seguro le estaba buscando alguien para ella.
No le saldría tan fácil si ella se le adelantaba...
Veamos cómo reaccionará su padre a la consecuencia de no cumplir su trato.
