.


.

¡Un cap nuevo llega gracias a sus 15 reviews NwN!

.

¡Hola! NwN/ Acá la segunda parte y final de este Mystwalker. He de decir que me sorprendí mucho que les gustase QwQ Me hacen muy feliz, espero les guste también el desenlace. Gracias por confiarme sus deseos.

¡Que disfruten!

.o./

.


.

Pedido de:

Zoe.

Guest 1.

Guest 2.

Mei.

Tray.

Nya

Amber

Otros.

.


.

Disclaimer I: Fairy Tail no me pertenece. Pertenece a Hiro Mashima.

Disclaimer II: Aunque uso las ideas que me dejan en los reviews. La historia en su creación y ejecución es netamente de mi autoría.


Referencias De Lectura:

Diálogo.

«Pensamientos»

Narración.


Apostilla:

Género: Romance / Drama / Hurt-Comfort

Rated: T

.


.

[°° Request 05 °°]

.

° De Vuelta II °

.


.

Cuando los exámenes de medio semestre llegaron, las cosas seguían casi igual.

Las conversaciones eran mínimas, pero al menos el gracias de aquella noche había cambiado algo.

Erza ya no se encerraba todo el día al llegar al apartamento.

A veces salía a estudiar y hacia del comedor su escritorio a pesar de tener el estudio.

A veces se sentaba junto a él a ver televisión, aunque ambos tuviesen una en cada cuarto.

A veces solo estaban en silencio, leyendo algún libro u oyendo música.

Justo como en ese momento.

La radio de la universidad estaba sintonizada en la lap top de Erza y a esa hora el programa de música dejaba escuchar un viejo vals que ambos jóvenes reconocieron de inmediato, el Danubio Azul era por mucho una de las piezas favoritas de la madre de Jellal y siempre que estaban con ella la madre de él la ponía aunque solo fuese una vez al día para que bailasen junto a ella.

Era una de los mejores recuerdos de su infancia.

Pero también evocaba otros muy tristes.

Erza miró de soslayo a Jellal quien de un pronto a otro había dejado de leer al escuchar la canción, muy seguramente había recordado a su madre y por lo tanto también la larga enfermedad que se la llevó, por mucho tiempo Erza pensó que Jellal se había marchado debido al dolor de la pérdida de su madre, pero con los años comenzó a dudarlo, si hubiese sido por tal motivo él no se hubiese ido sin decir nada, ella era quien más conocía del dolor que esa pérdida le causó porque él mismo se lo confesó en más de una ocasión mientras lloraba en su regazo o entre sus brazos.

Y por eso colocó en mudo el sonido de la portátil.

¿Te molesta escucharla? ―preguntó él en un susurro y Erza le miró extrañada―. Pensé que también era tu favorita.

Nunca he sido fan de la música clásica, si la escuchaba antes era porque… ―dudó proseguir, al quitar la música no era la idea lastimarlo, todo lo contrario, la madre de Jellal había significado mucho para ella también y no usaría su recuerdo en contra de él.

Ella sabía cómo insistir ―terminó el azulado por Erza y sonrió con nostalgia―. Quisiésemos o no, cuando estábamos con ella debíamos escucharla.

Y bailarla ―agregó ella sonriendo sin poder evitarlo, más de una vez bailó sobre los pies de la señora Lyanna para aprender a moverse con la gracia requerida―. Si no lo hacíamos se ponía muy triste.

¡Es verdad! ―Jellal se levantó de pronto―. Tenemos que evitar eso― extendió su mano a la mujer de cabello escarlata― ¿Me haría el honor, Lady Knightwalker?

Sin poder evitarlo, las mejillas de la joven se tiñeron de carmín, ya fuese por la propuesta o por la mirada llena de gentileza que le dirigió Jellal; pero, fuese por lo que fuese, su corazón había comenzado a latir demasiado rápido como para estar cómoda con la situación.

Su deber era decir no.

Por favor… ―la voz de Jellal no fue ni una súplica ni una orden disfrazada, solo fue una petición sincera, de esas que solo se le piden a un amigo que te conoce tan bien que no necesitas darle el contexto del por qué de la solicitud, porque sin duda la otra persona lo entiende por completo.

Y ella entendía a la perfección lo que ese acto significaba para Jellal.

Y entonces ella aceptó su mano.

Con una sonrisa idéntica en ambos rostros, la mano de él se colocó en su estrecha cintura cubierta por su amplio abrigo de lana mientras la de ella se colocaba en su hombro, los pasos fluyeron como si aún practicasen a diario y de manera ágil el básico compas de tres por cuatro mutó al origen del nombre del baile y ambos giraron con gracia en medio de la pequeña sala, de un momento a otro ya no había años de separación, ni secretos, ni malos entendidos, de pronto solo eran ellos dos.

Una Erza y un Jellal.

Una pareja que se miraba, se sonreía y se sonrojaba, uno guiando al otro mientras el otro aceptaba esa guía porque la confianza estaba ahí.

Siempre iba a estar.

Un giro siguió a otro giro sin importar que la música seguía en mudo en la lap top, no importaba, ellos conocían cada compás a la perfección, fue entonces; al inicio de una rotación más, que un talón se enredó con unas pantuflas mal colocadas y el balance y el ritmo se perdió mientras ambos caían al piso en un enredo de brazos y piernas.

L-lo siento… Ay… ―se disculpó Jellal entre el dolor y la diversión.

Recuerdo que esto sucedió varias veces ―rió ella, elevándose un poco para liberarlo de su peso quedando a horcajadas sobre él pero a centímetros de su rostro, Jellal se unió a su risa y los ojos de ella escanearon su faz llena de alegría, de pronto deseó seguirlo viendo así de feliz.

Y seguir estando así, cerca de él.

Eso es muy cierto ―él se elevó un poco en uno de sus codos, una de sus manos estabilizó la cintura de ella y él roce con el pequeño trozo de piel desnuda que su abrigo dejó al descubierto debido a la caída los hizo darse cuenta de su posición.

Ambos enrojecieron.

Si-sigues siendo buena bailarina… ―dijo él, incapaz de moverse por temor a romper lo que fuese que se había formado en ese momento.

Tú también… ―respondió ella en un susurro, sus ojos observando sus labios, su mente sofocando un sonido de advertencia con la ola de sentimientos y sensaciones que su piel en la de ella trajo de ese lugar en donde las había encerrado dentro de sí misma.

La verdad, ni siquiera intentó luchar contra eso.

Y sin poder evitarlo su rostro se inclinó hacia él.

¿Estás segura? ―susurró Jellal mientras Erza descendía hacia sus labios, su aliento mezclándose con él de ella debido a la distancia milimétrica.

Y justo ahí ella se detuvo.

Sus ojos se abrieron en horror y se separó de él mientras su cabeza negaba y lágrimas se acumulaban en sus ojos.

Estuvo por ceder y no debía ser así.

Erza, escúchame…

¡N-no puedo perdonarte! ―le interrumpió― ¡Esa noche dije que pasara lo que pasara confiaría en ti! ¡Lo prometí, pero…! ―soltó en un sollozo retenido y Jellal se elevó por completo de su posición, de esa manera, sentado con ella en su regazo su mano acunó su rostro con suavidad, como si tratase de calmar a un animalito herido.

Erza no se negó al contacto.

Lo sé ―su pulgar acarició la mejilla por la que una lagrima había escurrido y luego trazó la casi invisible cicatriz en su nariz producto de su primer encuentro cuando eran niños―. Tardé en volver, y ni siquiera sabías lo que prometías ―le sonrió para animarla―. No tienes que sentirte mal por esa promesa, Erza, si de mí depende… ―susurró mientras colocaba un mechón de cabello escarlata detrás de su oreja― estás liberada de ella.

Habría sido fácil años atrás ―continuó, su voz era firme a pesar de las lágrimas―, pero ahora… yo no… ―Erza se separó de su mano levantándose y dándole la espalda inhaló profundamente un par de veces para luego continuar―. Estás de vuelta, pero, yo ya no soy la de antes, no somos los de antes… creo, que ya es muy tarde…

Jellal asintió.

Esa era una verdad que no podía debatir.

Pero la lógica pocas veces vence a los sentimientos.

¿Al menos puedo aferrarme a ese "creo"? ―su voz era un hilo debido al miedo que atenazaba su interior.

No quería perderla, no quería hacerlo.

Erza no respondió.

No dio un "no".

Solo dejó la sala.

Y entonces él se aferró a esa pequeña esperanza…

.

[ J & E ]

.

Los días seguían pasando sin cambio alguno.

Pero Jellal no se rendía.

Te dejé algo de comer en la olla ―le dijo una noche al verla liada con varios apuntes, no se había levantado ni una sola vez en toda la noche y era obvio que no se iba a molestar en cocinar.

No tengo hambre ―respondió neutralmente, como lo venía haciendo desde la noche en que bailaron y continuó con sus hojas, en realidad ya sabía todo eso que repasaba pero siempre se forzaba a hacer un repaso nocturno de todos sus resúmenes.

Está bien, si no lo comes me lo llevaré mañana de almuerzo ―Jellal no se extrañó de la negativa, Erza a veces cenaba junto a él pero nunca comía lo que él preparada.

No contestó.

Aunque sería una pena ―continuó Jellal lavando todo lo que estaba sucio en el fregadero―. Estoy seguro de que te gustará.

Nada.

Erza…

¿Hasta cuándo te rendirás? ―le preguntó de pronto colocando el lápiz con fuerza contra la blanca superficie del desayunador―. Ya te dije que no me interesa saber.

Eso es mentira ―se atrevió a enfrentarla―.Te gusta saber el por qué de las cosas, estar segura en cada decisión y acción que tomas, por eso repasas toda esa materia que ya sabes ―señaló las hojas y libros después de secarse las manos con un trapo de girasoles― Por eso dijiste ese "creo", sé cómo eres…

Querrás decir que sabías como era―refutó la mujer la única parte en la que podía hacer eso.

No, sigues siendo la Erza que conocí ―Jellal la miró con tanto cariño y nostalgia que Erza no pudo evitar el sonrojo que se adueñó de sus mejillas―, aunque ahora tengas esa especie de cinismo que usas como arma y armadura para ocultar la gentileza que antes no te daba miedo mostrar. Erza…

¡No sabes lo que dices! ―se levantó molesta, la mano que golpeó el desayunador botó una decena de hojas con apuntes y sus mejillas brillaron con rabia―. ¡Deja de buscar a esa persona que ya no soy!

¿Por qué no quieres que la busque? ―le enfrentó la mirada― ¿Tienes miedo de que la encuentre?

Eso no… ―Erza observó la determinación, la culpa, el cariño y el miedo en los ojos de color siempre cambiantes de él y su corazón latió errático cuando vio el brillo dorado de su sinceridad―, eso no es posible.

Lo es… ―una de las manos de Jellal se posó sobre la de ella en el desayunador, la sensación hizo que su cerebro colapsase y fuese incapaz de mandar la señal para que su mano huyese de la calidez que la mano de él impregnaba en la suya―. Fue mi culpa que esa parte de ti saliese dañada, es mi deber…

¡Yo no soy el deber de nadie! ―sus ojos dejaron escapar un par de lágrimas―. ¡No soy una muñeca rota esperando que la repares, Jellal! ¡Yo sé hacer las cosas por mí misma! ¡Lo que ves ahora es lo que soy luego de que yo misma me reparé! No seré jamás esa Erza que… fui

Sigues siendo gentil y fuerte.

No lo soy. Soy otra…

No lo eres… ―su mano atrapó la de ella cuando esta quiso escapar de él―. Sé que eres algo diferente, yo también lo soy ―sonrió con tristeza―, pero por dentro, en donde importa, somos lo mismo. No quiero transformarte en la de diecisiete años, eso sería antinatural, el tiempo pasa y la gente cambia, aprende, se equivoca y sigue, lo único que quiero es…

¿Qué escuche tus razones? ¿Las que me negaste por siete años?

Sí, Erza… lamento haberme convertido en un ser egoísta, pero quiero que las oigas.

Pero yo no quiero saberlas… ―respiró hondo un par de veces antes de poder continuar― No ahora

Jellal dejó una pequeña sonrisa surgir.

De cierta manera ella siempre le daba esperanza.

Eres tú quien decide el cuándo escucharlas.

¿Y si pasan años?

Supongo que es mi turno de vivir en esa inopia ―sonrió con resignación y como un tímido rayo de sol en el rostro de Erza una sombra de sonrisa apareció.

¿Aunque tarde siete años en decidirme?

El doble o el triple de ese tiempo, si es necesario.

No sabes lo que dices ―ella bajó la mirada y negó, aunque no hizo ademán de soltar su mano de la de él―. Solo deberías desaparecer de nuevo de mi vida…

Si eso es lo que quieres ―la voz de Jellal sonó decidida pero rota―, lo haré, cuando escuches lo que quiero decirte. Me iré y no me volverás a ver…

Erza iba a hablar pero no pudo, un nudo en su garganta al oírlo decir eso hizo que se sintiese a punto de morir asfixiada.

Y así hubiese sido, sin duda.

Pero Jellal la salvó con su acción.

Al elevar su mano y besar sus nudillos con tanto sentimiento que su corazón trabajó lo suficiente como para hacer reaccionar cada célula de su cuerpo.

Haré lo que me digas cuando me escuches. Es una promesa.

Jellal dejó la sala y Erza no rejuntó ninguna de sus hojas.

Cuando Jellal despertó a la mañana siguiente recogió todo el reguero y cuando fue a alistar su almuerzo con la cena de la noche anterior, sonrió.

Erza había aceptado comer su comida…

.

[ J & E ]

.

El semestre había terminado y tenían más tiempo libre.

Sus conversaciones habían mejorado, ahora hablaban de muchas cosas, muchas veces pequeños detalles de esos siete años en que vivieron lejos uno del otro, otras pocas veces de su niñez, pero nunca de lo que experimentaron juntos en su juventud.

Nunca de la confesión de él luego de un partido de voleibol de Erza.

Nunca de su primer beso torpe y lleno de risas y sonrojos.

Nunca de su primera experiencia en el arte de amar, ni de las que sucedieron a esa primera vez.

Jamás del día en que él ya no estuvo más.

Eran temas prohibidos, tabúes que generaban temor al ser siquiera pensados, reían viendo televisión, se cocinaban el uno al otro, se ayudaban con tareas y estudio, pero jamás hablaban de lo importante.

Eran casi amigos, casi.

Pero los deseos ocultos de poder ser algo más que eso frenaban cualquier otro avance.

Lamento llegar tarde ―Jellal se quitó la bufanda mientras cerraba la puerta―. El lanzamiento de ese libro era tan esperado que hoy las filas no disminuían, me sorprende que sea tan popular aun cuando la serie bajó tanto de calidad, pero no los culpo, yo también quiero saber si alguien se quedará con el trono de ese reino ―continuó luego de quitarse el abrigo y los zapatos―. ¿Puedes creer qu-? ―cuando se volteó a verla se dio cuenta que a la mujer que le hablaba la había secuestrado el sueño, últimamente ella pasaba mucho tiempo ocupada en el estudio y casi no dormía―. No deberías dormir ahí… ―susurró al verla mal acomoda en el sillón, imaginó que se había dormido viendo televisión pero luego se dio cuenta que estaba apagado―. ¿Me estaría esperando? ―Más esperanzado de lo que normalmente se permitía estar, Jellal se acercó al sofá y se acuclilló frente a ella, sus ojos repasaron cada línea de su rostro, la forma de sus ojos, sus largas pestañas, el marco perfecto que su corto cabello escarlata hacía de su faz a pesar de que siempre se ondulaba en las puntas, la cicatriz en su nariz que era gemela no idéntica de la que él tenía bajo su tatuaje era apenas visible.

Un recuerdo de su primer encuentro.

Ambos se habían caído de un árbol, cuando ella se había quedado atascada en la copa de un hermoso y viejo fresno rojo y él se había subido a ayudarla, terminando los dos peor que al inicio de la aventura y compartiendo una cicatriz y un brazo entablillado.

Tenían ocho años, y nada de qué preocuparse.

Él se había tatuado poco antes de marcharse, Jellal lo había hecho como recuerdo de su madre quien muriese cercana a esa fecha, ese diseño era el escudo de la vieja y noble familia de su madre y en recuerdo de la manera en que él y Erza se habían conocido en el viejo árbol de fresno rojo lo tatuó de ese color. Ese tatuaje había sido su recordatorio para cumplir con su misión y no ceder ante su deseo de volver a ella. Erza se había molestado al ver el tatuaje, pero fue ella quien más se ocupó de que sanase correctamente.

Él siempre había podido contar con ella.

Debí confiar más en ti―susurró, tocando con delicadeza uno de los mechones escarlatas que osaban obstruir su vista de ver su hermoso y ahora pacifico rostro por completo―, pero quería protegerte…

Dubitativo al inicio, Jellal se inclinó hacia ella, dispuesto a llevarla en brazos a su habitación, parecía muy agotada y no quería despertarla, aunque se arriesgaba a que una de sus constantes amenazas se hiciese realidad y lo dejase eunuco o inhabilitado de alguna de sus extremidades, sin embargo, valía la pena.

Todo en ella valía la pena de cualquier sacrificio para él.

Por suerte la habitación de Erza no estaba cerrada del todo así que solo fue necesaria la punta de su pie para terminar de abrirla, con sigilo entró al lugar y la depositó con gentileza en la cama para luego cubrirla con un edredón lleno de lanzas extrañas, sonrió ante el diseño y sin poder evitarlo su vista vagó por la habitación, habían muchos libros de estudio y otros tantos de lo que supuso eran pasatiempos, todo estaba en orden como alguien tan estricta como ella podría sugerir, pero lo que más le llamó la atención fueron las fotos en el estante del librero, las fotos de él y ella cuando podían expresar sus sentimientos con libertad, cuando se reían de verdad juntos, cuando se graduaron, los paseos, e incluso una de él dormido en el regazo de Erza con el viejo fresno como fondo, una foto que para su vergüenza su madre había tomado a escondidas uno de los pocos días en que la enfermedad no la dejaba atada a la cama.

Te dije que no entraras aquí… ―la voz somnolienta de ella lo sacó de sus propios recuerdos.

Lo siento, no quería despertarte ―la oscuridad tapó parte de su bochorno por ser descubierto observando.

Así que querías espiar mientras dormías… ya veo. Eres peor de lo que pensé.

N-no, yo… ―iba a disculparse pero sabía que con ella era como en un juicio, todo lo que dijese podía ser usado en su contra así que mejor cambió de tema―. Te gustaba mucho esa bufanda ―Jellal señaló una foto en particular y ella se sonrojó.

La bufanda que me regalaste, aún la tengo ―Erza palmeó la oscura almohada pequeña junto a ella, era su favorita―. Estaba algo desgastada, así que la convertí en una almohada ―confesó, su pena fue evidente en su voz.

Me alegra que no la hayas botado.

Tu mamá te enseñó en el hospital a tejer para regalármela, no podría haberlo hecho, ni aunque lo hubiese intentado.

¿No lo intentaste?

Con lo que viste creo que es obvio que no intenté muchas cosas…

¿Por qué? ―su pregunta sonó más a anhelo que a curiosidad.

Porque la noche antes de irte me pediste que confiara en ti, pasase lo que pasase y te dije que sí…

¿Por tantos años?

Los primeros años fueron por esperanza, pero empecé a llenarme de dudas poco a poco ―Erza se ladeó para observarlo mejor―, los demás años solo me encerré en mi amargura y dolor, no dejé que nadie se me acercara y luego me convertí en lo que soy ahora ―soltó una risita cínica―. ¿Quién querría aguantarme? Solo un idiota buscaría acercarse a mí.

Yo te he aguantado todos estos meses sin ningún problema ―la broma salió tan natural que no se percató de que sonaba casi insolente.

Tú me lo debías ―a Erza pareció no importarle―, y además siempre has sido un idiota con tendencia al masoquismo ―Jellal rió con ganas y ella lo acompañó.

Creo que eso es verdad ―sin meditarlo Jellal dejó que su mano acariciará el rostro de ella, Erza permitió el contacto―. Pero ya te liberé de esa promesa, ahora puedes hacer lo que desees…

Y eso hice ―contestó con una sonrisa arrogante que hizo a Jellal tragar grueso.

¿Qu-qué hiciste exactamente? ―Erza disfrutó ese pequeño temor mostrado antes de responder.

Tu padre quería involucrar al mío en un fraude multimillonario… ―empezó y Jellal perdió la respiración―. ¿Por eso huiste, verdad?

¿C-cómo…?

Recordé que uno de los agentes que arrestó a mi padre mencionó algo de una empresa multinacional llamada "Ánima", he estado investigando luego de volver a escucharlo del profesor de macroeconomía en la clase de ética. Esa empresa succionaba el capital de otras empresas, especialmente en el extranjero y las dejaba en banca rota para luego desligarse por completo de ellas. Tu padre la creó.

Así es… ―La mano de Erza lo jaló de la manga de la camisa y él se dejó llevar, acostándose en la cama, su mirada pendiente de su rostro―. Mi padre planeaba tomar el control de las empresas Knightwalker de esa forma después de que yo desaparecí luego de negarme a casarme contigo y darle el control que se supone me daría ese casamiento ―la mujer abrió los ojos en sorpresa, partes del rompecabezas que le faltaban comenzaban a encajar.

¿Por eso huiste?

En parte, pero… ―Erza acarició con ternura su tatuaje al ver el dolor en sus ojos, el mismo dolor que vio en ellos cuando Jellal le pidió que confiara en él la noche antes de partir sin decirle nada―, antes de morir mi madre me dio evidencia contra mi padre, me dijo que él la mataría pronto por eso si la enfermedad de ella no la mataba primero. Me hizo prometer huir y denunciarlo. No te dije nada porque si él sospechaba de que tú sabías algo te mataría como pretendía hacer con ella…

Oh, Jellal ―Erza dejó que sus lágrimas corriesen libremente―, y yo pensé…

Tenías derecho a pensar lo peor de mí, mi padre igual te lastimó.

¿Fuiste tú, cierto? ―Erza se acercó más a él―. ¿Quien envió las misteriosas pruebas bajo el seudónimo de Mystogan y que desligaban a mis padres de Fausto y sus desfalcos? ―Jellal enrojeció y ella obtuvo su respuesta― Ahora entiendo todo, te fuiste del continente para desenmascarar a tu padre poco a poco. Por eso vas avanzado en la carrera, aprendiste de esto para detener a Fausto. Calza con los años que has pasado lejos, calza con el hecho de que cambiaste tu apellido y volviste un par de semanas después de que Fausto fuese puesto en prisión.

¿Has estado juntando las piezas todos estos días encerrada en el estudio? ―casi sonrió admirado de ella―. Pudiste habérmelo preguntado y te hubieses ahorrado el cansancio ―los dedos de Jellal acariciaron con gentileza las ojeras bajo sus hermosos ojos chocolate.

Tú me conoces, me gusta hacer las cosas por mí misma―rió con ella y luego Erza volvió a la seriedad―. Quería descubrir la verdad por mi cuenta. Debí hacer esto antes en lugar de encerrarme en mi enojo hacia ti.

Todo fue mi culpa…

Shhh… ―Erza le puso un dedo en los labios―. Solo tu padre es culpable, no cargues con sus pecados, deja de responsabilizarte por los demás.

Tú me conoces ―le devolvió la respuesta de ella luego de separar el dedo de Erza de sus labios―, eso no es fácil para mi…

Lo sé, fue un niño excesivamente responsable quien le prometió a una niña salvarla cuando quedó atascada en un árbol ―sonrió ante el nuevo sonrojo de Jellal―. Y hablando de responsabilidades, debes hacerte cargo de la promesa que me hiciste.

¿Cuál de tantas?

Qué harías lo que yo te pidiese cuando supiese todo ―lo miró sería.

Aún no te he contado todo.

Ya sé lo que más me interesa ―sonrió de lado―, ¿no estás huyendo de eso, o sí?

¿Entonces… quieres que me vaya? ―preguntó con el nerviosismo recorriendo todo su cuerpo.

Los ojos de Erza no mostraron duda alguna.

Quiero que me beses… ―susurró ella acercándose a él.

Jellal parpadeó sorprendido.

¿Es-estás segura?

Y aunque fue Erza quien pidió el beso, fue ella la que lo dio.

Sí, estaba muy segura.

Y Jellal no tuvo ninguna queja.

Sus labios recibiendo los de ella y deleitándose en la dulzura que había deseado volver a degustar por tantos años significaban más que cualquier logro en su vida.

Tal vez era perdón, tal vez solo era el primer paso a eso.

No importaba.

Tomaría lo que ella le quisiese dar.

Y luego trataría de devolverle el doble, o el triple de eso…

.


.

¿Comentarios?

Siguiente pedido hasta los 75 reviews

.


.

Espacio Publicitario Pagado:

Ya que les gustó el Mystwalker y quieren más, les recomiendo:

Lealtad: Un Mystwalker de 16 capítulos ya finalizado de una muy buena escritora, Mariamiau, se los recomiendo un montón. Está en universo original y es uno de mis favoritos. Cubre el periodo luego de que Fairy Tail de Earthland se marchase y Édolas comienza a ser reconstruido. Les aseguro que vale la pena. Y les agradecería si apoyan a la autora leyendo y dejándole aunque sea un pequeño review.

Once Upon A Kingdom: Este es de mi autoría. Es un Two Shot que probablemente convierte en short fic, basado también en el universo original e inicia años después de la pelea por la magia. Cuando Mystogan se confiesa a Erza. :x


Información De La Petitoria:

Solicitante: Zoe. Guest 1. Guest 2. Mei. Tray. Nya. Amber. Otros.

Solicitud 1: Jellal se muda prometiendo regresar, pero no lo hace. Erza crece y se muda para estudiar y terminan en el mismo apartamento. Jellal intenta recuperar su relación pero Erza es muy terca y no se lo pone fácil.

Solicitud 2:Erza y Jellal bailando.

Solicitud 3: Jellal cargando a una Erza dormida a la cama.

Solicitud 4: Erza pidiéndole un beso a Jellal.

Notas: Cambié un poquitín el plot para hacerlo calzar mejor con mi visión del Mystwalker.


Rincón De La Escritora En Proceso:

¡Waa~! ¿Y es que cómo puedo ser yo si no le meto fluff? QwQ xDDDD Pues eso creo que ya lo saben. Me gustó trabajar el Mystwalker porque aunque tiene mucha de esencia Jerza tiene un pequeño giro que lo hace un poquito diferente y permite trabajar otras ideas que con el Jerza no se podrían trabajar sin caer en el OOC. U-U Espero les haya gustado.

Gracias mil por leer. NwN/


Agradecimientos:

A vosotros adorables reviewistas con cuenta os respondo por PM:

Artemisa Neko Chan

Indigoooo

AAAA Mi-Tsu-Ki

A vosotros adorables reviewistas sin cuenta os respondo por acá:

Hoshi: ASDFGHJASDFG Me alegra que te gustase como planteé sus personalidades. QwQ No sé si tendré algún secreto pero lo que sí te puedo decir es que trato de darle mucho amor a lo que escribo porque amo mucho a los pjs. QwQ xDD Laxus hablando tanto sería muy extraño, pero Sugarboy es toda una cotorra. xDD Imposible alargar más la historia U-U Aún tengo muchos pedidos en fila, sin embargo tengo el otro Mystwalker (Once Upon A Kingdom) que de seguro lo convertiré en un short fic, por el momento solo tiene dos caps. NwN Me alegra que te gustase Graceling *w* HI tenía varios cambios pero quería mantener algo de la esencia. :D Gracias de corazón por leer. Besos. O3O

Morita Chan: Me dio ternura tu nick. X33 Sabía que no solo yo veía que Sugar y Hughes tenían algo. 7x7)r xDDD Me alegra que te gustase el cap. :D ¿Qué piensas? ¿La reconquistó? xD Gracias mil por leer. Besos. O3O/

Zoe: ASDFGHJ Me alegra que te gustase como escribí tú petición. *w* Con los celos de Jellal me dije, mantenlos bajos. xDD Erza es la que marca en gran parte la diferencia entre el Mystwalker y el Jerza así que es bueno saber que se nota. :D Oh. Sí… a diferencia del drama amo la intriga y es bueno saber que los dejo intrigados. xDD Me alegra que leas los demás OS y gracias por pensar en dejar review cuando tengas tiempo. QwQ. Gracias mil y espero te guste el desenlace. Un besazo. N3N/

Guest 1: Thank very much, hope you like this second and final part. NwN/ Kisses.

Melany: Sin duda el Mystwalker merece más amor, he estado pensando fuertemente en continuar el two shot Mystwaker en universo original que tengo publicado. U-U Espero te guste la conti, sin duda era necesaria una continuación y me alegra que la quisiesen. Un beso y gracias mil. O3O/

Lia: Me ha emocionado mucho ver a tantos seguidores del Mystwalker no pensé que fuese tan buscado. :D Las respuestas a tus preguntas fueron respondidas acá. U-U Espero sean buenas. Y me alegra que te gustase la relación suegra/yerno de Irene y Jellal. xD Gracias mil por leer. Besos. N3N/

Guest 2: Gracias por tu review. Me alegra mucho que te gustase, el Mystwalker necesita amor y es bueno saber que puede despertar interés en más personas. :D Espero te guste el final. Un beso y mil gracias. O3O/

Guest 3: Muchas gracias, me alegra que te gustase la forma en que planteé el edo Jerza. NwN Espero te guste la conti. Un beso y mil gracias. N3N/

Guest 4: Oh, sí… 7w7)r Esos dos necesitan besarse mucho… xDD Me alegra que te gustase y que la conti sea de tu agrado. Mil gracias por el apoyo y por leer. N3N/

Guest 5: Claro, la continuación está aquí. Gracias mil por leer. OwO/

.


.

Gracias de corazón por leer.

Gracias mil por comentar.

¡Adieu!

NwN/

.


.