10.- Un hurón con bata, nuevos profesores, y la fama


El tema de conversación en el desayuno fue por supuesto, el profesorado nuevo y Draco. Este último no parecía especialmente interesado en ninguno de nosotros, se limitaba a hablar con Poppy sobre sus responsabilidades como asistente de ella y los procedimientos que debería seguir en ciertos casos que se presentaban con frecuencia, cortes, explosión de calderos, y fracturas de Quidditch eran solo unos pocos de los más comunes. Él escuchaba atento y cada cierto tiempo hacia una o dos preguntas.

Por fin llegó la hora de las clases. Y todos los alumnos se retiraron hacia las aulas. Harry estaba algo nervioso, agregaría el ultimo ingrediente a la Amortentia durante la clase, para que sus alumnos vieran como cambiaba de color y obtenía el aroma. Antes de dormir la noche anterior, preparamos el aula y dejamos los calderos con la Amortentia y el Felix Felicis listos para mostrar a su clase. Mis primeras clases serían con los de 2do año justo después de Harry, así que podía observar su primera clase, ya como mi aprendiz y compañero.

Nada más entrar, sus pequeños estudiantes estaban anonadados con el que sería su profesor y luego voltearon a verme a mí. Me limite a señalarles levemente con la mano a que pasarán y entraron en silencio. Harry empezó con su discurso.

—Buenos días, mi nombre es Harry Potter y seré su profesor de Pociones. Las pociones son una rama fundamental de la magia que permiten tanto el bien como el mal. Pueden salvar vidas o tomarlas, mejorarlas, o torcerlas. Así que deben ser tratadas con cuidado y respeto. Ahora, estas dos pociones que ven aquí son un perfecto ejemplo de lo que les digo. ¿Alguien puede decirme cual es esta de aquí? —.

Un tímido chico rubio levanto la mano diciendo—A-a-amortentia—.

—Muy bien, ¿Cómo te llamas? —.

—Francis McAllister—.

—Bien, 2 puntos para Ravenclaw. Como bien dijo Francis, esta es Amortentia, el filtro de amor más poderoso que existe también es una terrible arma. No produce amor verdadero, sino un terrible encaprichamiento y obsesión, mal preparada puede ser letal. No parece peligrosa, pero lo es. ¿Podrían imaginarse unidos a una persona a la cual apenas conocen o desconocen por completo? La Amortentia tiene un ligero color rosa y un brillo perlado en su superficie, su principal característica es que huele diferente para cada persona, a lo que se siente más atraída. Como primera actividad, quiero que escriban qué aromas perciben de este caldero. No me entreguen ahorita sus pergaminos, al final de la clase, ahora destapemos el otro caldero—.

Debo admitir que lo estaba haciendo bastante bien para ser su primera clase, pensé divertido. Hasta ahora había logrado mantener el interés de los niños sin tener que ordenarles que se callaran. La Felix Felicis burbujeaba como pequeños peces dorados en su superficie. También tenía que admitir que había hecho una poción perfecta esta vez. Me sentía ¿Orgulloso? quizás, pero no pensaba decírselo.

—...Esta de aquí, es especialmente popular, los aurores suelen tomarla cuando salen a misiones de alto riesgo. ¿Alguno de ustedes la reconoce? —.

Una pequeña de cabello negro levantó la mano, con más seguridad que su anterior compañero.

—¡Felix Felicis! Suerte liquida, una vez que la tomas, nada puede salirte mal—.

Y señoras y señores, la sucesora de Hermione Granger.

—¿Cómo te llamas? —.

—Elizabeth Loredan—.

—Bien Elizabeth, 2 puntos para Hufflepuff. Como dijiste, esta es mejor conocida como suerte liquida, su color es dorado y la señal de que ha sido llevada a cabo a la perfección son estas pequeñas gotas que burbujean como peces en la superficie. Estas dos pociones son un ejemplo de lo que podrán lograr en esta clase si se esfuerzan y estudian. Como es su primer acercamiento a la preparación de pociones, he decidido que su primera poción sea una simple poción agudizadora de ingenio, se puede realizar en menos de una hora, pero requiere de un día de reposo. Los ingredientes e instrucciones están en el pizarrón. Si alguien tiene dudas, levante la mano y me acercare a su mesa. No espero que lo hagan perfecto a la primera, pero si espero que se esfuercen en mejorar si se llegan a equivocar, tienen una hora, comiencen—.

Solté un suspiro de alivio, al parecer Harry no tendría muchos problemas con esta clase, me dirigí hacia la salida para preparar mi propia clase, me despedí sin decir nada, con un simple gesto de cabeza. Camino a mi despacho iba pensando en que Harry podría ser un buen pocionista, no a mi nivel claro; pero que podría hacer un trabajo decente con algo más de entrenamiento, además de que seguía preguntándome por qué eligió dar Pociones también cuando brillaba en DCAO. No habíamos hablado sobre eso y yo no quise tampoco preguntarle. La incipiente amistad que llevábamos aún era terreno desconocido para mí y no sabía cómo manejar ciertas cosas.

Tome mis pergaminos que ya había preparado para la poción con la que empezaría el grupo de 2do, una poción vigorizante, simple, pero que requería reposo de un mes, me serviría para medir en qué nivel y habilidad se encontraban. Mañana tocaba con los alumnos de 4to y 6to, tendría que pensar en cual poción podría usar con ellos para verificar el estado de sus habilidades.

Harry acababa de despachar a su última clase de la mañana y dejó lista el aula para las mías. En cuanto llegaron los estudiantes no dejaban de verme como si fuera lo más interesante de la vida. ¿Desde cuándo los estudiantes me sonríen? Empecé por explicarles los objetivos y complejidad de las pociones que aprenderían a preparar en ese curso, con un discurso no tan elocuente como el de Harry, pero era a lo más amable que podía aspirar en este momento; y era la primera vez en años en que tenía su completa y total atención sin usar ninguno de mis métodos.

Les di una hora y media para terminar la poción y poner su caldero en la parte de atrás a reposar antes de retirarse. Aunque trabajaban sin rezongar, parecía que cada alumno quería ser el mejor en preparar la poción y pedían ayuda con sus pociones a cada rato. En cuanto acabó la clase, todos se fueron despidiéndose con un "Hasta luego profesor Snape". ¿Dónde quedaron los llantos y el miedo? Una chica se quedó rezagada, al parecer a propósito.

—¿Que desea señorita? —Pregunte esperando haber sonado calmado.

—Y-yo... esté... ¿Podría darme su autógrafo profesor Snape? —.

Y dijo esto extendiéndome un recorte de la entrevista que acepte para El Profeta. Fue un acto mecánico, estaba un poco extrañado, nadie nunca me había pedido algo así. Me limite a poner mi firma en una esquina del recorte y se lo regrese a la chica. La cual apenas lo tomo, se desplomó. ¿Y esto cómo pasó? Ni siquiera dije nada.

Mi siguiente clase sería DCAO después de la comida, así que tenía tiempo de llevar a la desmayada estudiante a la enfermería, servía que podía averiguar qué hacía Malfoy en la escuela. La llevé levitando a la enfermería y en cuanto llegamos, le comenté a Poppy el incidente, al parecer por las carcajadas, que jamás le había oído a esta mujer; el hecho le pareció muy gracioso. Llamó a su aprendiz para que revisara a la pequeña.

—Señor Malfoy, la pequeña sufrió un desmayo por... jeje, extrema... jeje, felicidad al conocer a su héroe. Jajaja. Perdón Severus. Erhm, ¿Que procedimiento se sigue? —.

—Revisar si no sufrió ninguna contusión al caer, hacer hechizos diagnósticos y en base a los resultados decidir el uso de pociones o simple reposo—Contestó imperturbable su aprendiz.

—Bien señor Malfoy, ella será su primera paciente. Severus, tengo que ir a organizar las pociones de la gaveta, ¿Podrías verificar que el señor Malfoy lleve el procedimiento que acaba de mencionar? —.

—Será un placer Poppy—.

Sonreí por dentro pensando que era una suerte haber encontrado la oportunidad de interrogar al señor Malfoy. Ambos vimos a Poppy alejarse hacia su despacho y tuve la oportunidad de ver trabajar a mi ex-alumno, al parecer la chica se desmayó de, ejem, la emoción de que le diera un autógrafo.

—¿Estará bien Draco? —.

—Sí, no sufrió ninguna contusión, así que solo necesita dormir un rato y luego podrá continuar con sus clases—Suspiro—No uses Legeremancia, se por lo que estás aquí, además de lo obvio. Mis padres no pisaran Azkaban, pero tampoco pueden salir de la mansión. Estarán ahí al menos 10 años, después de ese tiempo, podrán pedir que se les retire la condena, siempre y cuando un jurado decida si es prudente permitírselos—.

—...A mí, no me condenaron más que a "retribuir a la sociedad que casi ayudó a destruir", pero me dieron a escoger como pagar mi condena, podía unirme a los aurores y cazar a los mortífagos prófugos o convertirme en sanador. Después de la guerra, no quiero ser el causante de más muerte. Por eso escogí ser sanador. McGonagall aceptó que la señora Pomfrey me tomara como su aprendiz y así podría tener la oportunidad de estudiar para los EXTASIS y poder entrenarme después en San Mungo—.

—De acuerdo. Necesitarás clases de pociones curativas avanzadas para poder ser un sanador—.

Asintió levemente y me retire de la enfermería mientras recordaba el incidente del hurón. Barty Crouch Jr. aparentando ser Moody; había transformado a Draco en un hurón blanco y lo había hecho levitar como si estuviera saltando en el aire y lo metió en los pantalones de uno de los gorilas que él llamaba "amigos" en ese entonces. Lo cual hizo que, a partir de ahí, fuera llamado el "asombroso hurón botador" cuando hacía enojar al trío de oro.

Ese mismo "hurón" estaba en estos momentos atendiendo a una pequeña, dispuesto a expiar sus culpas, o al menos en apariencia, al convertirse en un sanador. Al menos ya estaba resuelto el misterio de qué condena le habían impuesto a los Malfoy. Y por qué el menor de ellos era aprendiz de enfermero.

Durante la comida, Harry mencionó que deberíamos buscar un par de horas a la semana para continuar mi "entrenamiento de vuelo especial". Ese día tenía la tarde libre después de la clase de DCAO a los de 5to, Después de mi clase, Harry tenía su primera clase de DCAO a los de primero, así que esperaría una hora hasta que acabara y saldríamos discretamente hacia el campo de Quidditch.

Mis alumnos no sufrieron ningún otro desmayo y sabía que no necesitaría supervisar la clase de DCAO de Harry, el Ejército de Dumbledore ya había sido suficiente práctica para él. Escabullirnos al campo fue algo más difícil, el precio de la fama. Los alumnos de primero querían un autógrafo de Harry y también uno mío, por más que usaba mi semblante más serio y temible, eso no parecía desalentarlos. Al final logramos llegar al campo y practicar con las Bludgers antes de que fuera la hora de cenar.

Los chicos al parecer tuvieron un buen primer día como profesores, comentamos brevemente que un par de noches a la semana tomarían las clases para sus EXTASIS y los sábados se dedicarían a tomar sus clases particulares con su mentor. Ronald iba a protestar sobre el trabajo que representaba, pero una mirada a Hermione bastó para que no dijera ni una palabra. Las rondas de vigilancia empezaban hoy, y los horarios ya se les habían entregado, el día de hoy, ninguno de ellos lo haría, una pequeña cortesía.

Terminamos de cenar y todos nos dispusimos a dormir, solo era el primer día de todo el curso y ya había sido algo agotador. Harry y yo nos despedimos casi al mismo tiempo de los demás y enfilamos a nuestras habitaciones.

—No lo haces tan mal Potter—.

—¿Potter? Severus, pensé que ya habíamos superado esto—Sonrió al tiempo que bostezaba.

—Harry, de acuerdo, no lo haces tan mal como profesor—.

—¡Aww!, ¿ya ves? te dije que un día me tendrías cariño—Y se metió rápidamente a su habitación antes de que pudiera replicarle.

—Mocoso engreído. Empiezas a caerme bien—Murmure antes de entrar y apenas mi cabeza tocó la almohada me dormí profundamente.