15.- La marca tenebrosa y Halloween
Algunos niños del frente abrieron los ojos casi como una lechuza, otros soltaron un "ahh" de sorpresa y los demás intentaban no voltear hacia mi brazo. Después de un par de minutos en donde deje que observarán todo lo que quisieran, por fin les hable.
—Hoy haremos poción crece-huesos y espero que lo hagan a la perfección. Los ingredientes y las instrucciones están el pizarrón, tardaran alrededor de una hora en tenerla lista. Esta poción requiere 5 días de reposo y un periodo de congelación antes de ser utilizable. Es muy útil cuando alguien ha perdido un trozo de hueso o un hueso por completo. Por esa razón, las pociones que estén perfectas se utilizarán en la enfermería. Cuando hagan la poción, piensen que en alguna ocasión podría llegar a ser la que ustedes tengan que tomar. Comiencen—.
Tardaron solo unos segundos antes de empezar a trabajar en sus pociones, viendo de reojo, cada que podían, hacia mi brazo y cuando llegó el turno de acercarme a ver cómo iban sus pociones, no perdían oportunidad de ver hacía donde estaba la cicatriz de la marca tenebrosa. Pensé que les espantaría, pero les generaba curiosidad y quizás morbo. Pero aún conservaba algo de intimidante en mi persona, porque no se atrevieron a preguntarme nada.
El resto del día, continué mis clases como si nada, pero sabía que era cuestión de tiempo, antes de que toda la escuela estuviera enterada del asunto respecto a mi "tatuaje". Y también esperaba ser llamado ante la directora. Lo cual ocurrió durante la cena.
—Severus, ¿Podría tener unas palabras contigo después de la cena? —.
—Señora directora, por supuesto. ¿En su despacho o en el mío? —.
—En el mío Severus—.
Debí imaginarlo, no puedes ir por ahí enseñando tu brazo marcado y no esperar enojar a nadie. Después del postre, Minerva me hizo un ademán para que la siguiera hasta el despacho del director, que ahora era el suyo. Al menos su obsesión con la tela de cuadros no había llegado hasta su decoración. Había mantenido muchas cosas de Dumbledore, y agregado más libros si es que eso era posible.
—Siéntate Severus—.
—Señora directora, ¿Que quería hablar conmigo? —.
—¿Es verdad que descubriste tus brazos frente a tus alumnos? —.
—Sí—.
—¿Tus alumnos vieron la marca tenebrosa? —.
—Supongo—.
—¿Mencionaste a Lord Voldemort cuando vieron tu marca? —.
—¿QUE? ¡POR SUPUESTO QUE NO! —.
—Cálmate Severus, te pregunto cómo amiga, no como directora—Me dijo casi en el tono que solía ocupar Dumbledore—Quiero entender por qué lo hiciste, no creo que le guardes lealtad, pero quiero saber que te impulso a revelarla—.
—Rosmerta, podría decirse—.
—¿Rosmerta? Esto será interesante, te escucho Severus—.
Y procedí a contarle sobre mi amistad con Rosmerta y la última conversación que tuvimos, sin decirle, claro; de lo que paso con Lily y conmigo.
—¿Así que piensas que era hora de mostrarte tal cual eres? ¿Podría decirse? —.
—Minerva, llevo huyendo de esto desde que me uní a los mortífagos, no era una marca de lealtad, era la marca de un esclavo. Por mis errores, por mi odio hacia James y sus amigos, a mi padre, mucha gente murió, yo mismo morí por mi estupidez. No te diré que soy la persona más honorable, leal y buena que existe, pero he intentado mejorar un poco en estos meses, no encerrarme en mi mismo. Y por mucho que me duela reconocerlo, y espero no repitas lo que diré, el señor Potter tuvo mucho que ver con este cambio—.
—Y al parecer también has intentado llevar al señor Malfoy por el mismo camino que tu estas recorriendo. ¿Me equivoco? —.
—No, pero él es más terco y orgulloso de lo que esperaba. No me corresponde a mí, hacer que mejore, solo puedo enseñarle el camino y esperar que se decida a seguirlo—.
—¿Sabes que algunos alumnos podrían pensar que aun eres leal a Voldemort verdad? ¿Que podrían unirse a ti y convertirte en su nuevo señor? —.
—Si existen alumnos así Minerva, ellos solos se delatarán, la pregunta en realidad es ¿Que haremos nosotros? ¿Qué hará la escuela si llegan a salir a la luz? —.
—No podemos permitir que alumnos así sigan en la institución, serán expulsados inmediatamente Severus. Y no deberás sentirte culpable por ello. Lord Voldemort no es el primer mago oscuro y no será el último, siempre habrá oscuridad Severus. Dices que quieres seguir a tus estrellas, pero las estrellas también están rodeadas de oscuridad—.
—Ya hablas un poco como Dumbledore, Minerva. ¿Debería regalarte caramelos de limón también? —.
—No seas ridículo Severus. Sabes que prefiero las galletas—.
Me despidió del despacho y me fui a dormir. Minerva tenía razón, no había pensado en esa posibilidad, que algunos muchachos pensarán que yo podría ser el sucesor de Voldemort y que podían revelarse como puristas de sangre. ¿Y qué hacer con ellos? No podían mandarse a Azkaban porque no habían hecho nada, el tener ideas racistas no te hacía un criminal por sí mismo; enviarlos a sus casas sin posibilidad de retornar a la escuela era una opción viable. No podíamos esperar que todos los alumnos fueran, digamos; "buenos". Siempre habría un nuevo "Lord Voldemort" dispuesto a ser el mago tenebroso más poderoso. Siempre habría alguien.
Por eso, espante mis pensamientos de culpa, mostrar mi marca solo haría que se sintieran confiados, pero no sería la causante de la maldad que ya había en ellos. Y algunos otros, no necesitaban ser guiados para hacer lo correcto, los de en medio deberían ser mi prioridad, nuestra prioridad.
Las semanas siguieron y el rumor sobre mi marca fue perdiendo fuerza, ya no se asombraban al verla, aunque de repente captaba una que otra mirada sobre ella. Nada que mereciera ponerme en alerta. Los jóvenes profesores ya habían terminado de organizar la fiesta de Halloween, querían hacer uso de una mezcla de cosas muggles y decoraciones mágicas. Así que Minerva y Filius estuvieron supervisando el trabajo de mis jóvenes compañeros.
Pensamos que sería una fiesta normal, pero no fue así, esa noche pasó lo que Minerva había temido desde el día que hablamos. Uno de esos estudiantes se reveló. Pasó todo muy rápido, Zabini, uno de los pocos estudiantes "amigos" de Draco que habían regresado a cursar su último año, llamó a Astoria Greengrass "Traidora a la sangre", a lo cual la chica había respondido lanzando un hechizo de granos que le dio directo en el rostro a Zabini.
Draco Malfoy salió con varita en mano y se colocó delante de Astoria cuando su "amigo" iba a lanzarle un Crucio por la espalda a la joven. La maldición nunca llegó, Draco había lanzado un Protego tan fuerte que Zabini cayó de espaldas y se levantó dispuesto a luchar contra Draco, si no fuera porque el resto de los profesores y yo, ya estábamos rodeandolos.
—100 puntos menos para Slytherin, Zabini—Dije con suficiente odio para que el interpelado comprendiera que no toleraría su comportamiento y cobardía.
—Señor Zabini, recoja sus cosas, queda usted expulsado por haber intentado usar una de las maldiciones imperdonables, voy a notificar inmediatamente a sus padres, lo veo en mi despacho en dos horas—Le dijo Minerva con toda la frialdad del mundo.
Zabini volteaba a vernos a Draco y a mí como si alguno de nosotros pudiera ayudarle. Al comprender que eso no pasaría, nos miró con odio, con mucho odio, se veía en su cara que quería lanzarnos un Avada Kedavra a los dos. Pero solo se levantó y nos dijo:
—Son una vergüenza. Los dos. Amigos de mestizos, sangresucias y traidores a la sangre. No merecen ni un minuto de mi tiempo. Y usted... —Dijo señalándome directamente—No puedo creerlo de usted, después de dejar que todos vieran lo que había en su brazo—.
—No la mostré para que idiotas como usted pensarán que aún era leal a Voldemort, sino porque ya no soy más su esclavo señor Zabini. No tengo nada de qué avergonzarme y no voy a empezar a ocultarme solo porque algunos pensarán como usted. Retírese de mi vista—.
—Y tu Draco, tú eras el príncipe de Slytherin, odiabas a los sangresucias, y ahora... eres tan traidor como los Weasley. Eres una desgracia para tus padres—.
—No metas a mis padres en esto, no soy como ellos, y prefiero ser como la comadreja y el resto de ellos que un sucio esclavo de un mestizo con aires de grandeza. ¿No sabías que Voldemort era un mestizo? Tanta charla sobre la pureza de sangre y resulta que él no era sangrepura. Ya no me importa el origen de la magia. Y no vuelvas a tocar a Astoria, o yo mismo me encargare de que no veas la luz del día—.
Fue la última vez que vimos a Zabini, y también la última vez que los estudiantes miraban hacia mi brazo en mis clases. Después de esto Draco empezó a relacionarse más con el resto de los profesores, aún no eran amigos, pero podría decirse que empezaban a tolerarse mejor. Y eso ya era mucho decir, tomando en cuenta su complicada historia.
Los días siguieron, se convirtieron en semanas, luego en meses y después de ese incidente, se vivía un ambiente de tranquilidad, las vacaciones de navidad empezaban al día siguiente y durante el desayuno llego una pequeña lechuza hasta mi lugar en la mesa.
—¡Pig! Ven acá—Le llamo Ron, a lo cual la lechuza ululo un poco, me estiro la carta que llevaba y en cuanto la tome se fue volando hacia su amo.
—Es mi lechuza prof... Severus. Supongo que la carta es su invitación a pasar la navidad en mi casa—.
—¿Navidad? ¿En tu casa? —.
—Bueno, mamá ha estado escribiéndome para decirme que este año quiere invitar a todos los profesores a pasar la nochebuena y navidad con nosotros. Ella está muy entusiasmada con la idea. Incluso hizo que mi papá agregara más habitaciones para los invitados—Mientras me decía esto su cara rivalizaba con el rojo de su cabello.
—Supongo que podría ir a comer un rato Ronald. Préstame tu lechuza para escribirle mi respuesta a tu madre—.
—Claro Severus—.
Harry estaba atento a la conversación que mantenía con su amigo. Apuesto a que él ya sabía algo, pero decidió no decirme. Y por las caras de los demás profesores, supe que ellos también estaban enterados. Gruñí un poco por la molestia que me causaba ser el último en enterarme. Le di mi respuesta a la lechuza y salió volando. Harry ya se había ido cuando salió la lechuza. Apenas terminó el desayuno busque a Harry para enfrentarlo.
Lo encontré tendido enfrente del lago. Bajo un árbol, con los ojos cerrados como si estuviera dormido.
—Harry Potter, mocoso insoportable, ¿Cuándo pensabas decirme lo de la invitación? —.
Harry mantuvo sus ojos cerrados mientras contestaba.
—Si te hubiera dicho, habrías pensado en alguna excusa para no ir Sev—.
—¿Cómo sabes eso? Podría haber dicho que sí, ¡Y no me digas Sev! —.
—Severus, te conozco lo suficiente para saber que aun odias el contacto con la gente, me toleras mucho más ahora que cuando era estudiante, y tienes de novia a Rosmerta, pero no eres una persona que le guste estar entre mucha gente—.
—Rosmerta no es mi novia Harry. Somos amigos nada más. Y no te "tolero", podría decirse que... —Me detuve antes de continuar, algún día tenía que decírselo, pero esperaba que eso pasará en unos años más
—¿Que...? —Dijo Harry invitándome a continuar.
—Que te tengo cariño, ¡mocoso idiota! ¡Ya! Lo dije. Ya no te odio, incluso te apreció y si repites lo que sigue, no me importara enviarte un Crucio. Te considero mi amigo. A ti y a tu insoportable grupo—.
Estaba tratando de recuperar un poco de aire, lo dije tan rápido como pude, esperando que no entendiera mucho de lo que acababa de decirle. Después de unos minutos que me parecieron una eternidad, se levantó y me abrazo tan fuerte como pudo. Cuando se separó me dijo con un tonito meloso.
—¡Awww! Sev, yo también te amo—Y me dio un beso en la mejilla, antes de alejarse corriendo mientras se reía—Nos vemos en la casa, iré preparando la cena—Alcanzó a decirme a la distancia.
¿Qué demonios acababa de pasar? Sabía que a Harry le gustaba molestarme, eso no es lo que me dejó estático frente al lago. Mi corazón, fue mi corazón, podía oír como latía con fuerza en mi pecho. Su sonido me sacudió y un escalofrío recorrió mi cuerpo. En mi mente solo quedó la imagen de Harry Potter besando mi mejilla y de mí mismo conteniendo el aliento cuando lo hizo.
Nota al margen: Según una pregunta que le enviaron a JK Rowling en su Twitter, la marca tenebrosa se convirtió en una especie de cicatriz cuando Voldemort murió, es decir; que no desapareció en sí, sino que tomó la forma de una cicatriz parecida a la que queda cuando se remueve un tatuaje. Así que si alguien ha visto como remueven un tatuaje, sabrán que la cicatriz conserva la forma del tatuaje, pero no los detalles.
Me imagino que la cicatriz de Severus aún tenía un poco del color de la marca, así que aún era fácilmente reconocible por sus alumnos, no habían pasado tantos meses como para que estuviera completamente "borrada".
