21.- Espías por encargo


Draco y Hermione, una era la sabelotodo-comelibros de Hogwarts y mejor amiga de Harry Potter, y el otro un exenemigo-ahora-amigo del muchacho, dos personalidades y relaciones muy distintas con Harry. Lo que jugaba a mi favor ya que eso quería decir que ambos tenías partes diferentes de la información que necesitaba.

Lo más difícil ahora sería convencerlos de que me ayudarán, pero no quería decirles mis motivaciones. Ya lo había aceptado ante Rossie, pero eso no quería decir que ahora aceptará la opinión de sus amigos. Y, sin embargo, tenía que buscar una manera de saber si Harry sentía lo mismo que yo.

¡Por todos los magos oscuros! ¡Estaba comportándome como un adolescente! Pensaba miles de planes, todos iguales de ridículos, cursis, e idiotas. Desde llegar con flores y decirle "Sé que te traté mal durante 6 años solo porque te parecías a tu padre, pero este último año descubrí que te amo y quiero que seas mío", hasta encerrarlo en mi habitación y seducirlo susurrándole cosas obscenas en el oído hasta que no fueran necesario decirle nada por estar más ocupados en otras cosas. Cualquiera de esos planes estaba descartado. Si hacía alguno de esos, el chico podía salir huyendo y mudarse de continente.

Afortunadamente, la ayuda que esperaba vino de una fuente inesperada y de la persona que aún no caía con mi "encantadora personalidad". Lo vi en la lechucería un día en que yo estaba particularmente disperso y fui ahí esperando encontrar un poco de paz. Los ruidos de las lechuzas distraían mi mente, ya que de tanto pensar en esta situación, a veces mi cabeza dolía. Neville Longbottom. Estaba enviando una carta con una de las lechuzas del colegio, se movía lento pensando que no lo había visto y antes de que se saliera alcance a hablarle:

—¿Por qué el sigilo Neville? Pensé que ya te caía bien—.

—P-prof... Severus, es que lo vi muy pensativo, y no q-quise molestarlo—Aun lo intimidaba, me alegraba que aun hubiera ciertas cosas que no cambiaban.

—Neville, no es de mi incumbencia, pero si te comportas así, cualquiera podría pensar que estás haciendo algo indebido—.

—Es que... yo... bueno... —Lo mire enarcando una ceja, y al final, no le quedó de otra más que decirme lo que estaba pasando—Bien, le escribía a alguien, me gusta mucho una persona y quisiera saber si yo le gusto, así que le he enviado cartas anónimas para, ya sabes, sondear el terreno y ver qué oportunidad tengo.

—¿Y qué más Neville? Sé que hay más. No te protegerías tanto de que te vean si no hubiera algo más—.

—Es una estudiante, mi estudiante—.

—Sabes que las relaciones entre profesor y estudiante no son permitidas Neville—.

—Es que no pienso declarármele antes de que termine sus estudios, quiero decírselo ya que no sea mi estudiante. Pero no quiero... ir y decirle... y que no... que me diga que no... siente lo mismo—.

Así que Neville y yo, teníamos algo en común, ambos teníamos problemas para saber lo que sentían las personas que nos interesaban.

—No diré nada, esta conversación nunca existió, es más ni siquiera te he visto por aquí. Pero quisiera pedirte un favor, ¿Podrías preguntarle a Hermione si sabe quién le gusta a Harry? —.

—¿A Harry le gusta alguien? No lo sabía, lo había visto raro, pero eso explica muchas cosas, últimamente lo había notado algo distraído. ¿Por qué quieres saberlo? —.

—Por qué es mi amigo, pero aún no somos tan amigos como para que me cuente ese tipo de cosas. Y lo noto algo disperso. No puedo preguntárselo yo, porque lo negara y quisiera ayudarle a conquistar a quien sea que tenga en su mente—.

Claro, esperando que fuera yo quien tuviera en mente. Neville pareció meditarlo un par de minutos y acepto sin más.

—De acuerdo, le preguntare y te digo si es que ella sabe algo—.

—Mándame una lechuza si te llega a dar un nombre. Para evitar que sea muy "evidente"—.

—Bien, hasta luego—.

Y se fue, dejándome otra vez solo con mis pensamientos, ahora venía la parte fácil de mi investigación, Draco. Contrario a lo que cualquiera pudiera pensar de él, Draco no había tenido amigos durante su estancia en Hogwarts, tenía a sus gorilas, Crabbe y Goyle, pero no un amigo real, uno que no se impresionará, intimidará o quisiera colgarse de él por su apellido.

Por eso se enfocó tanto en hacerse enemigo de Harry, era algo retorcido, pero esa relación de odio mutuo fue lo más cercano que tuvo a un amigo, hasta estos meses en que su relación cambió a una amistad, difícil si se quiere ver así, pero amistad y sincera. Así que Draco estaría dispuesto a ayudarme a saber quién le gustaba a Harry si eso podía ayudar a su amigo.

Fui varias veces a la enfermería durante las siguientes semanas y le expuse las mismas "preocupaciones" que a Neville. Draco me contó durante esas visitas que al parecer Harry ya tenía esos sentimientos poco antes de su "rompimiento" con Ginny. Así que cuando terminaron mucho antes de hacerlo oficial, Harry había sentido una especie de liberación. Pero al parecer esta persona, de la cual Draco no tenía el nombre, lo tenía algo trastornado, solo eso había podido decirle Harry, no le quiso dar más detalles.

Después de un par de semanas, Draco accedió a "investigar" un poco más con Harry, así que ya tenía a dos espías a mi cargo.

Muy a mi pesar, sus "investigaciones" fueron más lentas de lo que esperaba, Harry era muy hermético respecto a "quien" era la persona que amaba en secreto. Conmigo no cambió la rutina, seguía alegre y tan jovial como siempre, molestándome cada que tenía una oportunidad, no cambió su actitud con sus amigos y en general parecía que nada estaba fuera de lugar. Eso no nos ayudaba a averiguar absolutamente nada.

Pasaron semanas y luego meses, y para frustración mía, llegó la época de los EXTASIS, los exámenes tendrían lugar en menos de dos semanas, así que todo el profesorado estaría volcado en la preparación de los estudiantes que presentarían estos exámenes. Y luego llegó alguien que no esperaba ver; Kingsley Shacklebolt.

Apareció durante el desayuno un par de días antes de los EXTASIS, Minerva lo invitó a sentarse a la mesa y entre el ruido del alumnado y los tenedores, alcance a oír que quería hablar con Harry después del desayuno. Apenas terminaron Harry se fue con él y no supe de qué hablaron, pero la cara que tenía Harry mostraba mucha alegría, y luego fue directo con Minerva a su despacho.

Después de esa visita, Kingsley estuvo visitando el castillo durante los EXTASIS, no podía ir y preguntarle sobre que hablo con Harry, ya que era muy probable que no me lo dijera, pero también le debía un favor a Rossie. Así que lo estuve esperando en un pasillo para poder hablar con él.

—¿Kingsley? ¿Quisieras ir a tomar un trago en la noche? —.

—¿Severus Snape invitándome un trago? ¿Te sientes bien? —.

—Mira, suena extraño, pero desde que desperté del coma, he estado haciendo cambios en mi vida, y he decidido también empezar a pedir disculpas a la gente que pudiera haber afectado—.

—Pero a mí no me hiciste nada Severus—.

—Bueno, no; ¿Pero aceptas el trago o no? —.

Al final aceptó y fuimos directo a las Tres Escobas apenas terminaron las clases. Rossie estaba feliz cuando le presente a Shacklebolt y pareció que a él también le agrado mi amiga. Un peso menos en mi consciencia, después de un par de rondas mi presencia ya no fue necesaria ahí. Rossie solo me guiño un ojo antes de retirarme y me despedí de Kingsley diciendo que tenía que ir a ver cómo le había ido a Harry en su examen de ese día.

—Espero que ese muchacho acepte mi propuesta. Tiene mucho potencial—.

Alcance a oír que decía Kingsley a Rossie antes de que me fuera. ¿Cuál era esa propuesta? Había puesto muy feliz a Harry, tarde poco en darme cuenta de lo que sucedía, Kingsley Shacklebolt le había ofrecido otra vez un trabajo como Auror, y si había hecho feliz a Harry, es que él estaba considerando aceptarlo.

Ahora más que nunca, necesitaba saber los sentimientos de Harry, antes de que no tuviera oportunidad de decirle lo que sentía por él. Y para desgracia mía, la suerte no estaba de mi lado. En cuanto llegué al castillo, fui directo a la habitación de Harry. Ni siquiera lo pensé. Le pregunté directamente en cuanto abrió la puerta.

—¿Cuándo pensabas decirme que te convertirás en Auror? —.

—¿Cómo te enteraste? —.

—Eso no importa, pensé... yo pensé... que éramos amigos. ¿Por qué no me dijiste nada? —.

—Yo... aún... no estoy... seguro de que me acepten como Auror, depende de mis EXTASIS, eso fue lo que le dije a Shacklebolt. No te dije nada, porque aún no sé si saque la calificación necesaria para ser Auror—.

—¿Por eso ha estado aquí verdad? Está viendo tu progreso—Le dije más como afirmación que como pregunta.

—Severus, pasa. Quiero hablar contigo también de otra cosa—.

Entre a su habitación y me senté en su cama, Harry se sentó a mi lado y empezó a hablar sin mirarme, miraba hacia el frente, evitando mirarme a los ojos.

—...Me mudare en cuanto acaben las clases, le dije a la directora que creo que estás listo para tomar tu puesto, has mejorado mucho tu carácter y creo que los niños de primero ya no representarán un enorme esfuerzo para ti. Y como Auror, estaré fuera mucho tiempo y yo... siento que debo buscar ya mi propio lugar. No me malentiendas, eres el mejor compañero de casa que he tenido, pero logre vender la casa de Grimmauld Place y encontré un pequeño departamento cerca del ministerio, así no me tendría que desplazar mucho para ir al trabajo—.

—Si esa es tu decisión—.

Fue todo lo que dije y me fui. Harry no trato de detenerme y yo... no quise voltear a verlo. Necesitaba estar solo. Me fui a mi habitación y me acosté sin cambiar, no lloré, no sentía nada, todo estaba mal, me sentía mal.


Los siguientes días me limite a seguir con mis clases, las clases para los jóvenes profesores ya no siguieron ya que los EXTASIS habían terminado, así que al menos no tendría que ver a Harry. Era infantil mi comportamiento, pero sentía que, si lo veía, empezaría a llorar y aún tenía un poco de dignidad.

Kingsley Shacklebolt llego el último día de clases con una enorme sonrisa y una carta de aceptación para Harry, mi Harry, se convertiría en Auror. Al parecer había pasado sus EXTASIS con buena calificación, incluso Pociones. A pesar de que me dolía en el alma saber que me separaría de él, quería que el consiguiera su sueño. El día siguiente, antes de partir a "nuestra casa", hable con él después de semanas.

—Felicidades Harry. Aunque hubieras sido un buen profesor de pociones—.

—Gracias Severus, pero tú eres el mejor profesor en esa materia, los niños merecen al mejor—.

—Eso no te lo discuto Potter—.

—¿Potter? —Harry tenía esa mirada de consternación, decidí que era mejor fingir que todo seguía como siempre.

—Por los viejos tiempos—Dije sin más, con una leve sonrisa y partimos a empacar sus cosas de la que, hasta entonces, había sido "nuestra" casa.