26.- Regreso
En cuanto el pequeño grupo de "secuestradores" cerró la puerta y ya no oí sus pasos, suspiré y moví un poco a Harry para despertarlo. Lo que no fue necesario ya que estaba tan despierto como yo.
—¿Ya se fueron Sev? —Me dijo sin abrir los ojos.
—Sí mocoso. Tendremos que planear algo muy bueno para hacerles pagar—Yo aún no podía creer que tenía a Harry entre mis brazos. Aún seguía repartiendo besos en su frente y cabello. No me importaba nada más que sentirlo cerca de mí.
—Ya se nos ocurrirá algo—.
—¿Harry? —.
—Sí Sev—.
—Deberíamos ir a nuestra casa. Estoy seguro de que ya levantaron los hechizos bloqueadores—.
—¿Y Hocicos? —.
—Seguro está bien. Luna iba con ellos—.
—De acuerdo, vamos a casa. "Nuestra casa", se oye bien. Deberíamos dejar una nota por si vuelven y no nos encuentran—.
—Lástima que Luna no dejo que los demás entrarán. Recordé ver una larga cabellera rubia antes de que la puerta volviera a cerrarse, y fue tan rápido que estaba seguro de que nadie más nos había visto abrazados en la cama. Me hubiera gustado ver su expresión cuando nos vieran—.
—Mejor, no creo que Draco o Ron pudieran vernos a la cara nuevamente en años—Y oí a Harry soltar una risita. Definitivamente lo había extrañado.
—Vamos, hay que vestirnos—.
Empecemos a vestirnos. Harry recuperó sus lentes que habían caído bajo la cama durante nuestra "charla". Ni siquiera recuerdo si se los quito o se le cayeron. En cuanto terminamos de vestirnos y dejar la nota para los conspiradores, salimos del departamento y nos aparecimos en nuestra casa. Prepare algo de comer, ya que los dos estábamos hambrientos. A pesar de no charlar mientras comíamos, no era un silencio incómodo. Ya no. Cuando terminamos de comer, limpiamos los platos y nos fuimos a la sala. Aún había cosas que debíamos hablar, pero ya no tenía el temor de perderle. Nos volvimos a sentar juntos en un sillón y lo abrace con un brazo mientras mi otra mano acariciaba su rostro.
—...¿Entonces Harry? ¿Vivirás aquí o quieres conservar tu departamento? —.
—Viviré aquí Sev. Tengo que vigilar que tu trasero siga siendo mío. No pienso dejarte ir tan fácilmente—Ese tono entre posesivo y juguetón. Mi leoncito tenía un lado muy Slytherin.
—¿Y qué harás con tu departamento? —.
—Se lo venderé a Ron, ha estado buscando un lugar hace meses, quiere que Hermione viva con él. Ellos dos no necesitan mucho por ahora. Estoy seguro de que les gustará vivir ahí—.
—¿Seguirás con tu plan de convertirte en Auror? —.
—Sí, ¿Y tú seguirás siendo profesor de Pociones? —.
—Sí, supongo, había pensado en volverme un mago oscuro, pero vivir sin nariz y sin pelo no me parece que sea una opción de trabajo para mí—Dije con todo el sarcasmo que pude.
—Eres un idiota Sev—Empezó a besarme otra vez, más suave, ya no teníamos prisas de ningún tipo.
—Bien, pero soy tu idiota y tú eres mi mocoso engreído y arrogante—.
—¿Sev? ¿Vendrás a la casa los fines de semana? —.
—Sí, si tu vienes también—.
—Me va a doler estar lejos de ti—.
—Y a mí, pero tienes que cumplir tu sueño. Quiero que seas feliz, y eso incluye que te conviertas en lo que quieres ser. Estaremos bien Harry. Lo peor ya lo pasamos—Y volví a besarle para callarlo.
—Estoy seguro de que este plan de encerrarnos fue de tu amiga—Dijo cuándo solté sus labios.
—¿Rossie? Harry, eres tan lento a veces. Ella solo ayudo a hacerlo realidad—.
—¿Entonces quién crees que fue? —.
—¿Me creerías si te digo que fue Neville? —.
—¿¡Neville!? —.
—Sí, estoy seguro de que todos ayudaron, pero quien lo planeo fue Neville—.
—¿Cómo lo sabes? —.
—Me lo encontré una vez en la lechucería, e inventó una excusa que no fue creíble, al final aceptó que estaba "escribiéndose" con una alumna, para averiguar qué sentía ella por él. Pero eso no tenía lógica Harry, hay métodos más discretos que una lechuza enviando montones de pergaminos ¿No crees? Así que después de hoy, creo que ese día, Neville estaba escribiéndole a alguien fuera del castillo—.
—¿Y a quién crees que le escribía? —.
—A Rossie. Ella era mi amiga, y todos en el castillo sabían que iba a verla seguido, si alguien sabía sobre lo que sentía por ti, era ella. En ese momento no note algo que ahora tiene todo el sentido. Ese día en la lechucería, Neville no pareció tan sorprendido por lo que le pedí de favor por no "decir" nada sobre su alumna y él. Le pedí que investigara a quien amabas en secreto, oí tu conversación con Draco ese día en el bosque. Si era yo, podría decirte que te amaba, y si no; mantendría mi boca bien cerrada y buscaría que fueras feliz, aun sin mí. Si él no lo sabía, al menos sospechaba algo. ¿Cómo logro que los demás lo ayudaran? ¿Cuándo planeo todo? Eso no lo sé. Pero estoy seguro de que fue él—.
—¿Sabes? En realidad, no importa. Si no fuera por él, no estaríamos juntos ahora—.
—No será fácil mocoso. Tengo mal carácter—.
—Y yo, también ronco—.
—Y yo me muevo al dormir. Soy celoso. Tu trasero es mío—.
—Y el tuyo es mío, en eso estamos parejos—.
Empezó a soltar pequeñas risitas que iba apagando con mis besos, estuvimos así un rato hasta que Harry dejó de reír y los besos empezaron a subir de intensidad.
—...Sev, el lunes empiezo mi entrenamiento, tenemos solo esta noche y mañana juntos hasta el siguiente fin de semana. Deberíamos aprovecharlo—.
Ese brillo malicioso en sus ojos. Me volvía loco cuando ponía es mirada. Por respuesta empecé a acariciarlo por encima de su ropa, mientras llevaba mis labios a su cuello, su respiración empezó a hacerse irregular.
—Tienes toda la razón Harry, deberíamos aprovechar el tiempo—.
Le dije al oído con la voz ronca de deseo por él y tomé sus labios con fiereza mientras mis manos lo acercaban con fuerza a mi cuerpo.
Ni siquiera desabotoné su camisa, la rompí; estaba desesperado por sentir su piel. Deje desnudo su torso mientras Harry me quitaba la camisa por encima de mi cabeza. Sentí su piel con la mía, ardiendo. Me separo un poco de él y trague en seco ante la visión que tenía.
Harry estaba encima mío, semidesnudo, con un brillo en los ojos como un animal hambriento mientras pasaba su lengua por sus labios. Yo era su presa, y vaya que me gustaba la idea. Aventó sus lentes hacia la mesita de la sala y retomó sus caricias, con desesperación.
Con un movimiento de varita y haciendo uso de todo el auto—control que me quedaba, cerré las cortinas y puse un hechizo de cerradura y otro para insonorizar toda la casa, no quería vecinos molestos por los ruidos que íbamos a hacer.
Harry entendió lo que hice y el término de dejarnos desnudos a ambos con otro movimiento de varita y luego aventó nuestras varitas junto a sus lentes. Así no estaríamos buscándolas cuando "descansáramos".
Volvió a besarme metiendo su lengua hasta el fondo y luego recorriendo con ella toda mi boca, había deseo puro en sus caricias. Harry era fuego en ese momento. Sentirlo así de apasionado hizo que me pusiera duro casi de inmediato. Lo abracé por su espalda y moví mis caricias hacia su trasero, metiendo y sacando la punta de mis dedos de su entrada. Harry gruñía mientras tomaba mi cuello y dejaba marcas rojas en él y decía apenas más alto que un susurro "Eres mío".
Lleve los dedos de mi mano a mi boca y los chupe dejándolos lubricados. Harry se levantó un poco de mí para ver lo que hacía y esperó, mientras su miembro empezaba a levantarse más, si eso era posible. Lo mire directamente a los ojos, mientras introducía 3 dedos juntos de una estocada en su ano. Brinco un poco por la sorpresa, pero no dejo de mirarme. Después de unos segundos empecé a moverlos dentro y fuera rápidamente. En ningún momento, rompimos el contacto visual. Su cara estaba enrojecida al igual que la mía.
El mismo se colocó encima de mi erección y empezó a penetrarse, tomándome con firmeza de los hombros. Sin dejar que me moviera. Cuando me tomo dentro de él, empezó a moverse al tiempo que una de mis manos lo masturbaba. Tomé una de sus manos de mi hombro y empecé a chupar uno a uno sus dedos, imaginando que era su miembro, siempre mirándolo a los ojos. Esto pareció excitarlo aún más por que empezó a moverse cada vez más rápido.
Estaba a punto de venirse en mi mano y lo atraje hacia mí, quería besarle cuando eso pasará y así lo hice, tome su boca y profundice el beso mientras lo abrazaba pegándolo lo más que podía a mi pecho. Harry me abrazaba mientras sus manos dejaban rasguños por mi piel. Un momento después sentí como se vaciaba en medio de los dos y empezaba a temblar mientras yo llenaba su interior. Nuestro beso cambio de intensidad y sentí como el cuerpo de Harry se relajaba y llenaba sus caricias de dulzura nuevamente. Del deseo animal a la más absoluta dulzura. Definitivamente me enloquecía.
Descansamos un rato, abrazados, Harry se negaba a quitarse de encima de mí. Después de un rato, pensé que era mi turno de volverlo loco. Lo llevé hacia el piso y lo hice recostarse de espaldas y mirando hacia el techo. Lo puse en medio de mis piernas, impidiendo que pudiera moverse de sus caderas para abajo. Le sonreí con esa sonrisa maliciosa que tanto le gustaba.
Recorrí con mi boca su torso, dejando marcas rojas en él también, al césar lo que es del césar, si el dejaba su marca en mí, yo tenía el mismo derecho de marcarlo también. Acariciaba sus costados con mis manos, su agitado aliento era lo que necesitaba oír para saber que lo estaba llevando a donde quería, quería oírlo gritar, quería que dijera mi nombre en medio de su orgasmo.
Decidí imitar un poco una de sus caricias de cuando estuvimos juntos en el departamento y froté mi trasero contra su pene. La cara de satisfacción que puso me excitaba demasiado, hice que su miembro quedara justo en medio de mis nalgas y empecé a moverme hacia arriba y hacia abajo, estaba masturbándolo con mi trasero. Deje que una de mis manos frotara la piel que no estaba en contacto con mis nalgas, de forma que no pudiera moverse más que en una sola dirección. Y mi otra mano tenía cautivas las manos de Harry por las muñecas.
Sentí cuando el líquido preseminal empezó a gotear por su glande, puse mi entrada sobre su miembro, y me empalé a mí mismo. Solté las manos de Harry y él tomó mis caderas, mientras empezaba a moverme, él jalaba mis caderas hacia las suyas mientras gemía entrecortadamente. Tome sus pies por detrás de mi espalda y la arquee para lograr más profundidad, quería sentirlo todo dentro de mí. Después de varios minutos, lo sentí palpitar y empezó a jalarme más duro contra él. Cuando estaba por venirse logré mi objetivo.
—¡AHH, SEVERUS! —.
Gritó mientras se vaciaba dentro. Cuando sentí que su pene perdía dureza, me separé de él y salió de mí. Yo aún seguía duro y Harry lo vio.
—No puedo dejarte así, tendré que arreglarlo—Y me hizo sentar en el sillón nuevamente. Aún estaba excitado.
Se acercó como un gato cazando hacia mí y cuando estuvo cerca, se arrodillo, tomo con su mano mi miembro y lo metió entero a su boca. Con su otra mano, me agarró de la cintura y me pegó más hacia él, succionaba con fuerza, me estaba devorando. Me estaba poniendo aún más duro, y empezó a meter y sacar mi miembro de su boca, siempre manteniéndome agarrado de la cintura. No dejaba que me apartará de él.
Cuando acelero los movimientos de mete y saca, puse mis manos a mis costados, agarrándome fuerte del sillón, no dure mucho más y vacié mi semen en su boca. Cuando termino mi orgasmo, sentí mi cuerpo relajarse demasiado y alcancé a ver como Harry se relamía con mi semilla, se la había tragado por completo y su cara, ¡Oh Merlín! su cara era de pura satisfacción.
—...¡Por Morgana y todos los magos oscuros! Eso fue... fue... ni siquiera encuentro que decir—Me dejo sin palabras.
Harry solo se sentó encima mío, y lo atraje hacia mí con ternura. Bese sus labios y su rostro, mientras nos recuperábamos, y hubiéramos seguido así si no fuera porque el ruido de nuestros estómagos nos avisó que estábamos de nuevo hambrientos.
Contra nuestra voluntad, tuvimos que volver a vestirnos y preparar algo que comer. Pero apenas terminamos, subimos a su recamara, y repetimos lo de la sala, luego en mi cuarto, hasta que quedamos rendidos de tanto darnos placer uno al otro.
Antes de quedarnos dormidos, alcance mi varita que reposaba en mi buró y aplique un Finite Incantatem para terminar todos los hechizos que puse en la tarde. Abrace a mi pequeño que ya estaba dormido, sumiéndome en un sueño profundo.
Al día siguiente después del desayuno, Harry estaba de nuevo encima mío en la sala y ya estábamos semidesnudos cuando la puerta se abrió. Vimos a Draco y Neville, petrificados junto a nuestro amado pulgoso. ¡Mierda! Olvide poner los hechizos de cerradura. Solo insonorice y cerré las cortinas, en la prisa, me olvide de ese.
No supimos quien tenía el color más pálido, si ellos o nosotros. Hocicos ya se había soltado su correa de sus manos y se fue a acostar a su cama que estaba cerca de la chimenea. En cuanto reaccionamos nos pusimos rápidamente nuestra ropa y Draco dijo tan rápido que apenas logré entenderlo.
—Venimos a dejarles al perro, ¡Por Merlín! Debieron poner un encantamiento de cerradura o algo. Ahora tendré que llevar a San Mungo a Longtonto. Nos vamos y traten de no traumatizar a su perro cuando los vea teniendo sexo como conejos. Al menos háganlo en un cuarto. ¡Exhibicionistas! —.
Y arrastro a Neville hacia afuera, el cual seguía pasmado y sin poder articular una sola silaba siquiera. Harry reacciono más rápido que yo y alcanzo a gritarle a Draco antes de que cerrara la puerta.
—¿Que no sabes tocar hurón? —.
Y ambos estallamos a carcajadas, ya no necesitábamos pensar en nuestra venganza contra Neville o Draco. Después de darle su desayuno a Hocicos y sacarlo a pasear, retomamos lo que habíamos dejado pendiente en la mañana, pero esta vez sí pusimos hechizos de cerradura y nos encerramos en mi cuarto, nuestro cuarto. No volvería a dejar que durmiera lejos de mi cuando estuviéramos en nuestra casa.
