27.- Continuamos juntos


No esperábamos que nuestra relación fuera un secreto, pero tampoco que habría tanta publicidad alrededor de ella. Un día que salimos a pasear a Hocicos, Harry y yo nos besamos y no nos dimos cuenta de que había alguien más por la calle. Resultó que ese alguien era uno de los fotógrafos de "El Profeta" y al día siguiente vimos en primera plana la foto de nuestro beso y nuestro perro rascándose la oreja con su pata acompañada del titular "El Niño Que Vivió Y El Príncipe Mestizo, ¿Amor De Verdad O Hay Amortentia Involucrada?". El artículo, o más bien artículos eran casi todo el contenido de ese día.

Corazón de Bruja nos estuvo persiguiendo por semanas para darle una entrevista sobre nuestra relación y no solo a nosotros, estuvieron persiguiendo a nuestros amigos, llegaron incluso a querer entrevistar al alumnado y a algunos mortífagos que ya habían sido capturados y estaban en Azkaban. Lucius Malfoy fue el único de todos los "perseguidos" que accedió a hablar y todo lo que dijo fue "¿Por qué no los dejan en paz? Si quieren estar juntos, es su derecho". Después de eso, Draco mejoró la relación con su padre, algo bueno tenía que surgir de todo este circo.

Nos llegaron cartas de apoyo de todo el Reino Unido, y también cartas amenazantes de todo el Reino Unido. Ni siquiera terminamos de leer esas, en cuanto alguna empezaba a tener algún insulto, las arrojábamos a la chimenea. Por fortuna nadie nos envió un vociferador. También nos llegaban regalos, lo mismo que cuando desperté del coma, montones de regalos para ambos, desde peluches hasta flores, miles de chocolates que decían "Harry ama a Severus", y un poster gigante hecho a mano, donde se veía la foto del profeta al centro, y miles de recortes alrededor a manera de marco, con fotos de nosotros ¿De dónde las consiguieron? Y eso no fue todo.

Minerva me hizo llegar un paquete de libros y una canasta con los dulces preferidos de Harry, junto con una nota que decía "Me hicieron ganar 1000 galeones, te veo en clases Severus". Al parecer el profesorado, no los amigos de Harry y ahora míos; habían hecho apuestas sobre cuándo aceptaríamos lo que sentíamos. Ninguno puso en duda que estábamos enamorados, sino cuando alguno daría un paso. La bolsa que juntaron fue 1000 galeones al parecer y Minerva empezaba a parecerse a Dumbledore en su habilidad de saberlo todo, era eso o ambos éramos muy evidentes.

Luego recibimos la visita de los Weasley, todos ellos; afortunadamente aún estábamos comiendo, no queríamos que nadie más tuviera que visitar San Mungo después de lo que paso con Neville. Molly Weasley, apenas me vio en la puerta, me dio tal abrazo que el aire abandonó mis pulmones mientras me decía "¿Por qué no nos dijeron? Tuvimos que enterarnos por la revista", en cuanto me soltó y recupere un poco de aire, la invite a entrar y después de ella, entro toda la familia, todos hablando al mismo tiempo, felicitándonos y en general, rompiendo la paz de nuestro hogar con sus risas.

La tarde pasó rápido entre las "amenazas" de los Weasley menores de que si no cuidaba a Harry, me lanzarían unos cuantos Crucios y luego romperían mis piernas, incluyendo a la pequeña pelirroja que me guiñaba un ojo cada que lo decía y una ronda de pastelillos y muchos bocadillos que Molly insistió en que comiéramos. Al ver esto George dijo:

—Mejor coman, en cuanto nos vayamos van a necesitar energía—.

—¡George! No necesitamos esa imagen mental, muchas gracias—Dijeron al mismo tiempo Percy y Ron.

Así pasaron mis vacaciones, entre visitas de su familia "adoptiva", y ahora mi familia. Y nuestros amigos que venían al menos una vez por semana. Y una noticia que a Harry y a mí nos hizo muy feliz, parte de los entrenamientos de Harry, serían llevados a cabo en Hogwarts. Como el castillo tenía alrededor zonas que servían para practicar como el bosque prohibido y el lago negro, los entrenamientos físicos para misiones se ejecutarían en los terrenos del castillo. Sospecho que Rossie tuvo que ver en esto, ella y Shacklebolt al parecer si habían congeniado y ahora eran pareja oficialmente.

Mientras Harry se encontraba en su entrenamiento, yo me dedicaba a poner en orden algunos asuntos.

Para empezar, Minerva quería tomará el puesto de director que tuve antes de la guerra. Acepte después de decirle que seguiría dando las clases de pociones, pero ahora a todos los años. Y en ese punto fui inflexible, aún más que de costumbre. Minerva acabó aceptando siempre y cuando Malfoy fuera el jefe de la casa de Slytherin, el hurón había aceptado un puesto como profesor de DCAO mientras terminaba sus estudios para sanador. Y como ella misma me dijo, como director yo no podía ser jefe de ninguna casa, ya que todo el alumnado sería mi responsabilidad.

También ayudaba a Harry con los trámites del departamento, Ron efectivamente quedó encantado con el departamento tal como había dicho Harry. Y efectivamente le propuso a Hermione que vivieran juntos, ambos seguirían como profesores en Hogwarts por un año más, Ni él ni Hermione decidían, aunque profesión querían, pero estaban seguros de que querían estar juntos.

Neville no piso San Mungo, logró articular palabra luego de algunos metros lejos de nuestra casa, aunque Draco insistió en que mejor fuera para que le aplicaran un buen Obliviate y pudiera olvidar lo que vio. No le aplicaron el Obliviate, así que cuando nos visitaba siempre se sonrojaba y evitaba vernos a los ojos todo lo que podía. Era divertido porque su novia platicaba mucho con nosotros, preguntándonos cómo iba nuestra vida sexual y cosas como si usábamos chocolate o crema batida en nuestras sesiones.

Ese día volteo a ver a su sonrojado novio y soltó "tu prefieres la crema batida ¿Verdad tesoro?". La cara que puso Neville, ojalá hubiera tenido una cámara. Un valiente Gryffindor en la calle y un Slytherin en la cama, según las cosas que nos contaba Hannah. Al parecer, y si tomábamos en cuenta lo que contaba, el Gryffindor era, digamos, muy entusiasta y creativo en sus "cariñitos". Ahora los dos vivían juntos arriba del Caldero Chorreante. Tom se los había vendido.

Luna y su novio nos visitaban también, pero era difícil seguirles la conversación, hablaban de tantas cosas y cada uno de su propio tema. Mientras ellos estuvieran felices uno con el otro, por nosotros estaba bien. Al parecer Luna dejaría su puesto como profesora para recorrer el mundo al lado de Rolf, su abuelo lo había hecho al escribir su libro más famoso, y querían ambos, encontrar nuevos animales mágicos.

Sobre nosotros, Harry y yo habíamos estado charlando, cocinando, paseando al saco de pulgas que queríamos tanto durante los fines de semana; todas las cosas que se supone hace una pareja. El resto del tiempo nos la pasábamos reconociéndonos uno en el otro. El sexo había pasado a ser una necesidad casi animal. No dejamos rincón de la casa sin usar. Me encantaba despertar a su lado todos los días, eso haría que fuera difícil estar lejos cuando tuviera que regresar al castillo, a pesar de que nos veríamos más tiempo del que habíamos pensado.

Aun así, no todo era perfecto, tampoco esperábamos que lo fuera, peleábamos por tonterías y nos reconciliábamos con la misma intensidad. Era el problema de que ambos fuéramos tan testarudos y volátiles. Y, por otro lado, descubríamos facetas de nosotros mismos que no pensamos posibles, Harry era menos desesperado y yo era más paciente. Aprendíamos sobre la marcha, y el tiempo nos parecía poco.

Las vacaciones terminaron y yo tuve que regresar al castillo a retomar mis funciones como director, Harry y yo prometimos ir los fines de semana a nuestra casa, excepto por Hocicos, que permanecería en el castillo hasta el fin de cursos. Hagrid se había encariñado mucho con él y el día que lo vio, le dio de comer de esas galletas incomibles que el preparaba pero que a Hocicos parecían fascinarle.

Por mi parte, tenía un asunto que resolver aun con Rossie. Así que en el primer día que tuve un par de horas libres, fui hasta Hogsmeade a visitarla.

—Hola Severus, ¿Que te trae por aquí? —.

—Cariño, ¿Estás segura que tu casa no era Slytherin cuando estudiabas? —.

—Ya te dije que nunca nadie sabrás a que casa pertenecía. Es irrelevante, ¿No crees? Tengo el valor de un Gryffindor, la astucia de un Slytherin, la inteligencia de un Ravenclaw y la lealtad de un Hufflepuff. Solo soy una ex—alumna de Hogwarts y nada más. Me dijo con un gesto que ya conocía. Aunque supongo que lo preguntas por lo que les hicimos hace unos meses—.

—Me conoces tan bien—.

—Cariño, solo queríamos lo mejor para ambos. Ninguno daba un paso y la verdad, los dos estaban sufriendo, además por lo que vio Luna, parece que ustedes estuvieron "charlando" mucho—Me dijo guiñándome un ojo de forma traviesa.

—E-eso es privado—¿Por qué siempre lograba ponerme nervioso esta mujer?

—Ja, ja, ja, ja, tranquilo cariño—.

Después de algunos minutos de ponernos al día, por fin le pregunte lo que quería saber.

—Fue tu idea la del entrenamiento en el castillo, ¿Verdad? —.

—¿Mía? No cariño, yo solo me limite a comentar algo en una cita con mi novio. Él fue quien tomó la decisión—Me sonrío con esa sonrisa de quien está claramente mintiendo, pero lo deje por la paz. No me importaba en realidad.

—Cuando venga Harry al castillo, vendremos a invitarte a comer—.

—Claro, cuando gusten cariño. Además, quiero agradecerle a Harry—.

—¿Por qué? —.

—Por hacerte feliz—.

Luego de algunas tazas de café y un vaso de Whiskey de Fuego me fui, solo faltaban un par de días para el fin de semana.