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Capitulo 12

Inútil.

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"No hables demasiado con ella.

Rechaza cualquier tipo de reunión con los nuestros aún si ella te lo pide.

No pases tanto tiempo en casa y menos cuando esté en sus últimas etapas de embarazo

Se tiene que acostumbrar a tu ausencia.

No hagas nada que ella no te pida.

No elijas ni opines el nombre del bebé.

Recuerda que no eres nadie para decidir esto.

Te quedarás con ella dos meses después de tener a mi nieto, no quiero que sufra algún tipo de depresión post parto.

Y luego tú te iras y no sabrás nada de nosotras más que en las noticias

Como a una simple persona, más del montón."

Lo sé, lo entiendo, por favor, deje de torturarme.

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La majestuosidad del paisaje era sin lugar a dudas increíble, el aire se podía sentir tan ligero que lograba percibirse como si uno flotara. La aventura de subir a este monte fue en un principio alucinante pero ahora en el lapso corto de más de una hora de camino el mérito de arredrarse se rechazó desde el momento en que su vista empezaba a nublarse.

Oía la voz de su conyugue más no la escuchaba, su cabeza mareada le quitó tanto la visión como también la audición, más no se dejaba ver en mal estado y se posicionaba de la forma más natural posible junto a una leve sonrisa.

Estaba emocionado a pesar de todo, pero no era consentido de expresar siquiera una adulación a todo esto, tenía que ser un hombre de pocas palabras para ella.

Sí.

Se encontraba bien.

Pero aun así…

Su respiración se volvió más y más corta, consciente de ella.

Al punto de dejar de hacerlo y caer al suelo, donde todo se volvió negro.

Abrió los ojos y pudo percibir la silueta elegante de Sasuko, al instante sus rostros tenían ciertos centímetros de distancia, una genuina preocupación estaba sobre ella.

—¿Qué pasó? —Dijo en cuanto vio con claridad.

—Es lo que te pregunto, si te encontrabas enfermo pudiste haber avisado. Te desmayaste.

¿Desmayarse?

Eso era algo nuevo para él.

Analizó la situación y revisó cada rincón de donde se encontraba.

—¿Dónde estamos? —Se removió en un vano intento de levantarse, pero ni Sasuko ni su cansancio se lo permitieron.

—Quédate aquí —Le exigió — Estamos en una miniclinica del lugar, nos dijeron que podemos pasar la noche aquí, te dio vértigo por lo que ya no iremos a la cima de la colina como habíamos planeado.

"No pases tiempo con ella…"

Se perdió pensando en una de las reglas que reveló la madre de Sasuko al momento de pactar, su serenidad, -de hecho aún si esto no hubiese sido parte de las reglas es lo que más quería hacer él en estos momentos pero no podía decirle que no, y había algo dentro de su interior que reconocia que, no quería- se disipó, tenía bastante con el encuentro de aquel perro que tenía la señora Uchiha por secretaria.

—¿¡Por qué!? ¿¡por qué le hicieron esto!? —Reclamó una vez que volteó a la señorita luego de una larga persecución.

—¿Señor Hyuga? ¿Le ocurre algo? —Sonrió al muchacho.

—¡No te hagas, sabes lo que hiciste!

—¿A quién, a tu madre? —Entrecerró los ojos complaciente.

—¡Te atreviste a tocarla! ¿ustedes fueron el monstruo que le hicieron esto? —Agarró de la camisa a la mujer.

—¿Nosotras? No, señor Hyuga no se confunda, usted fue; No le dimos un tiempo límite, pero era obvio que tenía que actuar rápido, ¿planeaba hacer algo posponiendo los días?

—No era eso… yo…

—Incluso salían a lugares y Sasuko-sama ya no quería permanecer tanto tiempo en la empresa, aquí el único culpable fue usted, sus acciones provocaron que su madre cayera en coma. Nos vemos pronto. —Hizo una pequeña reverencia para después dejar el lugar.

Hinata comenzaba a temblar, perplejo no pudo refutar.

Razón tenía.

Él era el único culpable de la situación de su madre.

—Hinata, ¿No vas a comer?

Esa voz lo trajo al presente.

Sopesó su pregunta y en respuesta negó con la cabeza, náuseas tenia, comer sería inútil.

—Tienes que comer.

—Lo haré después. ¿por qué te veo tan inquieta?

—Queria darte una noticia.

—¿Y esa es? —Hinata quitó la mesita que estaba al frente para acomodarse cerca de ella.

Sasuko titubeó y al final lo terminó abrazando.

—Serás papá. —Sonrió escondiéndose en su cuello.

Hinata por su lado quedó estático y su pecho empezó a doler, el vértigo que sufrió no era nada comparado a este dolor.

Correcto.

Esto era lo mejor que podía hacer.

De hecho, lo único.

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Nota:

¡Falta poco para el climax!, ¡no se pierdan el siguiente capitulo!