II
Sueños.
Ella cerro los ojos. Cansada por el viaje en solitario y por la derrota del día anterior; desanimada se preguntó ¿Cómo estaría él? Seguramente entrenando duro para cumplir el sueño de toda una vida. Sonrió al recordar su mirada decidida, su cariño a sus pokémon y su incuestionable fe a lo que hacía. Contrario a él; que cada vez que caía se levantaba con mayor fuerza y decisión, ella solo piensa en volver a verlo y tener fe en sí misma, en su fuerza y su liderazgo. Han sido tiempos difíciles para Dawn pero se alegra las noches recordando a esos ojos marrones llenos de fuego, a esa sonrisa cálida y despreocupada y esos cabellos azabaches rebeldes. Lo recuerda con cariño y se pregunta si lo volvera a encontrar, si viajarán juntos por las regiones, por el mar, tierra, incluso cielo y llora un poquito al temer que él haya encontrado a otra para suplantarla, mientras ella siente que como él solo uno.
Compañero, maestro y mejor amigo, tres títulos que no definen al completo al chico, pero que siempre tendrá un lugar en su mente y su cariño. Mientras se revuelve en la cama y abraza al pequeño pingüino acostumbrado al trato nocturno de su entrenadora en esas circunstancias, sueña con él, en situaciones incómodas, románticas, íntimas, en sitios recónditos, en lugares secretos que solo existirían para ellos dos. Lo sueña entre abrazos, besos y susurros de ánimo; en victorias y derrotas; en días y noches; en juventud y madurez, Dawn no deja de soñarlo, porque dejar de hacerlo es igual a dejar de quererlo; hace tiempo que lo sabe, que lo que siente por Ash es más que un compañerismo y una amistad, es algo que la mantiene viva y centrada en su propia meta, porque ella quiere demostrarle al maestro que ella es una entrenadora capaz, y sonríe al pensar en sus reacciones al mostrarle sus logros, ¿sorpresa o alegría? ¿Cuál llegaría primero?
No termina de soñarlo cuando el día llega a su habitación, y se levanta con una sonrisa y una nueva energía, emulando a su mejor amigo, despierta a su compañero y le dice que volverán a ganar, a luchar y entrenarán más duro, porque es lo que Ash les había enseñado, lo que su maestro y amigo le había enseñado. Y antes de salir a la aventura susurra su nombre y le promete que volveran a encontrarse y esta vez no lo dejará ir. Nunca más.
