III

Mal día.

Hay días en que contrario a su personalidad Ash se levanta de mal humor esos días son pocos, raros, como la oportunidad de encontrar a un pokémon legendario o uno variocolor, pero esos días son una experiencia nueva para sus compañeros. No es que Ash sea más maleducado o incluso grosero, solo es un día en que deja de lado la sonrisa para tomar una ligera depresión y una seriedad que no le queda.

Para Iris y Cilian era un evento que tomaban como lo que era, algo especial, y por tanto cuidaban al entrenador de hacer algo de lo que podría arrepentirse, con un Ash con un sabor más amargo nunca se sabe decía el entrenador de cabellos verdes. Para Serena es una oportunidad de acercarse, pero Citron es consciente de que él debe estar solo, un momento, un día; lo entiende y apela a ese pensamiento para evitarle a Serena un rechazo o una pelea con su amigo (y chico enamorado) por un momento de debilidad.

Pikachu sabe cual es el pensamiento de Ash cuando su mente se nubla y se forma una tormenta que le cambia el semblante, y se torna un poco más arisco. Lo sabe pero decide callar, aunque sabe que los humanos no lo entenderían de todos modos, decide callar ante sus compañeros que piden o exigen, como Oshawott, el porque, pero el pequeño ratoncito es firme y defiende a capa y espada el secreto, un secreto que Ash nunca le contó, pero que al conocerlo de años lo intuyo de inmediato. Un secreto que haría que Serena se desilusionara o que haría a Iris volver a pensar sobre su entrenador y su falta de madurez.

Puesto que los pensamientos de esos días oscuros tenían nombre y rostro. Dawn. Era en los días en que la recordaba que Ash se cubría del aura oscura y depresiva que hacía a todos tratarlo de manera especial, la recordaba y se llenaba de culpa por no haber sido más sincero, más honesto con ella y con sus propios sentimientos. Era en los días de pésimo humor que Ash recordaba por un instante la belleza de la peliazul y también que quizá había encontrado en otra persona eso que Ash, por cobarde había negado para él. Y la culpa lastimaba, poquito, mucho. Pero Ash pedía perdón en silencio y caminaba en solitario mientras los demás no sabían como tratarlo. Solo el sueño hacia que el día tormentoso llegara a su fin, en brazos de Morfeo, el moreno le preguntaba a la doncella si había encontrado algún caballero para ella, quien le respondía de manera negativa, abrazándolo y diciéndole las palabras que podrían hacer morir sus preocupaciones. "No te preocupes, te esperare, solo ven por mi".