Disclaimer: The story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the plot belongs to Payton79. I just translate with her permission.

Disclaimer: La historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la trama de Payton79, solo me adjudico la traducción.


Este capítulo lo betearon Yani y Meli, betas de Élite Fanfiction ( www facebook com / groups / elite . fanfiction / )


Capítulo 3

Después del trabajo, me dirigí a mi nueva casa para reunirme con Heidi y recoger las llaves. Los tratos legales de mi compra tardarían un par de semanas más, pero con los propietarios acordamos que pagaría el alquiler hasta que la venta fuera definitiva. Por lo tanto, podría mudarme sin demora. También firmamos un contrato adicional que me permitía comenzar la renovación, pero con estipulaciones de responsabilidad, por supuesto. Como tenía el dinero directamente en un fondo y un inspector me había asegurado el valor de la propiedad, no me preocupaba que algo pudiera salir mal.

Heidi me mostró algunos detalles técnicos sobre la casa y sus alrededores y me recordó que la llamara en cualquier momento si tenía preguntas o inquietudes.

Fue una tarde agradable y soleada, y me sentí muy bien al sostener las llaves de mi nuevo hogar, viendo a Heidi alejarse. Me volví hacia la casa y me imaginé el tipo de muebles que quería en el porche delantero, cuando escuché un chillido detrás de mí.

—Mira, mami, es el doctor Edward.

Había tratado a varias docenas de niños en los últimos tres días, pero solo una se había referido a mí con ese nombre. Curiosamente, me di la vuelta y, al otro lado de la calle, vi a Maddie sosteniendo la mano de su madre, saltando de emoción.

—Hola —saludé, dirigiéndome hacia ellas.

—Hola —respondió Bella, inclinando la cabeza hacia un lado con una sonrisa inquisitiva—. Tu acoso está asumiendo unas proporciones impactantes.

Me reí en voz alta.

—Oh, esta es una sincera coincidencia. Mi agente de bienes raíces me mostró la casa y era exactamente lo que estaba buscando.

—¿Así que compraste la antigua casa de Hanson? Felicitaciones. Definitivamente está en excelentes condiciones. Fiona y Max siempre la cuidaron excepcionalmente. Y el patio trasero es para morirse. Fueron vecinos maravillosos. Sin embargo, me alegra que se mudaran más cerca de sus hijos —habló Bella animadamente, gesticulando hacia mi casa.

¿Acababa de decir vecinos? Eso tenía que significar que vivían cerca.

—Trataré de tener siempre suficientes huevos, azúcar y harina por si alguna vez necesitas pedir algo prestado. Pero si me quedara sin algo, ¿dónde puedo encontrar una reserva?

Con ganas de saber cuál era la casa de ellas, esperé a que Bella respondiera, pero Maddie se adelantó.

—Doctor Edward, ¡vivimos justo enfrente de usted! —Señaló detrás de ella a la bonita casa amarilla de dos pisos en medio de un patio muy cuidado—. Mami, ahora ya no necesitamos ir a la consulta. El doctor Edward puede curarme aquí. —Su radiante sonrisa era contagiosa, y tenía miedo de que, si alguna vez me pedía algo, no podría decirle que no.

—Cariño, esta es la casa del doctor Edward. Cuando está aquí, no trabaja —le dijo Bella a su hija, haciendo que la cara de Maddie decayera un poco.

No podía permitir eso.

—Lo prometo, haré una excepción por ti, Maddie. —Le guiñé un ojo

Con su sonrisa completamente devuelta, Maddie se dirigió a su madre.

—Mamá, ¿puede el doctor Edward venir al patio de juegos con nosotras? Si no le mostramos el camino, él no sabrá a dónde ir cuando quiera columpiarse o jugar en la arena.

Bella comenzó a explicarle a Maddie que seguramente tenía otras cosas que hacer, y las tenía. Sin embargo, la interrumpí, pidiéndole a Maddie que liderara el camino.

—No tienes que hacer esto —susurró Bella, mientras seguíamos los rizos que saltaban delante de nosotros.

Sonreí para tranquilizarla y respondí:

—Lo sé. Quiero hacerlo. Después de todo, soy nuevo en este vecindario y en la ciudad en general. Como Maddie señaló, ¿cómo sabría a dónde ir si quiero columpiarme o jugar en la arena?

Caminamos a la par en silencio durante un par de minutos hasta que Bella habló.

—Entonces, eres el nuevo médico de la ciudad. ¿Qué te hizo mudarte aquí? Port Angeles no es realmente el sueño de todos.

—No soy completamente nuevo aquí. Supongo que conoces a mi tía y mi tío. —Mirándola, noté que asentía, así que continué—: Pasé mucho tiempo aquí cuando era niño y adolescente. Mi primo, Emmett, es mi mejor amigo, Carlisle y Esme son más como unos segundos padres para mí.

Para entonces, habíamos llegado al patio de juegos y Maddie salió corriendo para tomar el último columpio vacío. Bella y yo nos sentamos en un banco al borde de la plaza y continué con mi historia.

—Trabajé en un hospital en Seattle hasta hace poco. Me decidí a cambiar a la práctica privada justo cuando Carlisle me dijo que su amigo, Tom Gerandy, estaba buscando a alguien que trabajara con él y que se hiciera cargo con el tiempo. No dudé. Así es como llegué aquí.

—Creo que Port Angeles tiene suerte de tenerte. —Bella sonrió.

Esperaba que ella se estuviera refiriendo a sí misma tanto como al pueblo, si no es que más. Al mismo tiempo, esperaba que ella tomara mis siguientes palabras por lo que quería decir en lugar de lo que literalmente estaba diciendo.

—Estoy feliz de estar aquí.

Observamos en silencio mientras Maddie abandonaba su columpio para dirigirse a la caja de arena justo en frente de nosotros, inmediatamente comenzó a construir un castillo.

—¿Ya hay un plan para saber cuándo el doctor Gerandy te entregará las riendas? —preguntó Bella, sus ojos en su hija.

La expresión orgullosa y amorosa en su rostro me hizo anhelar sentirme por alguien de la manera que ella obviamente se sentía por su hija. Aunque estaba comprando una casa grande apta para una familia, nunca me di cuenta de que deseaba tener a alguien especial con quien compartirla, y Bella y Maddie podrían ser esas personas.

Sacudiéndome esos pensamientos, traté de concentrarme en lo que Bella había preguntado.

—Me está dando rienda suelta ahora. Planea quedarse durante los próximos meses pero poco a poco trabajará menos horas. Puedo cambiar lo que quiera siempre y cuando no sea completamente opuesto a lo que él hacía y nos llevamos muy bien.

—¿Hay algo que planeas cambiar de inmediato? —quiso saber Bella.

Tenía una idea bastante clara de lo que quería hacer y estaba ansioso por compartirla.

—Bueno, hay algunas cosas organizativas como un nuevo software, horarios ligeramente diferentes y una página de inicio actualizada. También me gustaría cambiar algunas decoraciones. El área de espera está un poco desactualizada. Estoy planeando agregar algunos elementos de juego, y me encantaría tener un mural en la pared posterior.

Casi me había olvidado de Maddie jugando en la arena cuando su vocecita se escuchó.

—¿Qué es un moral, mami?

Bella se apresuró a iluminar a su hija.

—Un mural es una imagen pintada directamente en la pared en lugar de en un lienzo o papel. ¿Te gustaría uno en la sala de espera en la consulta del doctor Edward, cariño?

Maddie me sonrió por haber aprendido una nueva palabra.

—Oh, eso sería muy bonito. Doctor Edward, sé quién puede pintar ese moral. Mi mamá podría hacerlo. Es una pintora. Pintó un castillo y un bosque en la pared de mi habitación. Y también pinta libros.

Fascinado por esa nueva pieza de información, miré a Bella expectante.

—¿Pintas libros?

Un rubor adorable se deslizó por sus mejillas.

—Soy ilustradora de libros infantiles.

—¡Guau! —respondí, sinceramente impresionado—. ¿Alguno que tal vez conozca?

Bella no tuvo la oportunidad de responder mi pregunta porque Maddie fue rápida en informarme.

—Sí, mamá hizo Get Wings of Your Own. —Su expresión orgullosa era demasiado linda.

—Así que tú eres I. M. Swan —dije impresionado. El libro era mi favorito cada vez que tenía tiempo de mirar uno con los niños de Emmett o con mis pacientes en el hospital. La atención al detalle, mientras mantenía cada imagen dulce y colorida, me sorprendió desde la primera vez que lo vi.

—Ese es mi seudónimo, sí. Me sorprende que lo sepas. —Bella se veía un poco desconcertada.

—Los niños son mi profesión. No puedo dejar de aprender una o dos cosas en el camino. Y ese libro es mi favorito absoluto.

—¿Ves? Mamá podría hacer totalmente tu moral —dijo Maddie alegremente, luego agregó—: Podrías, ¿verdad, mamá?

Las mejillas de Bella se pusieron rosas y me sentí mal por la forma en que estaba siendo puesta en ese lugar.

—No tiene que hacerlo, por supuesto. Estoy seguro de que estás ocupada. Además, no creo que pueda permitirme un I. M. Swan original para la pared de la sala de espera, de todos modos. —Le guiñé un ojo, tratando de transmitir que estaba libre de compromisos.

—Si lo deseas y si no lo necesitas listo dentro de uno o dos días, me encantaría hacerlo. Dado que mis pinturas no se muestran actualmente en el Louvre, estoy segura de que podemos ponernos de acuerdo con algo, doctor Cullen. —Ella rió—. Tal vez incluso necesite un favor algún día. Podríamos considerarlo como si me rascas la espalda, yo rasco latuya.

El brillo en sus ojos me hizo creer que no se oponía a rascarnos la espalda literalmente.

Sin embargo, Maddie estaba a solo dos pies de distancia, así que en lugar de entrar en detalles sobre qué partes rascar o cuándo hacerlo, dirigí la conversación en una dirección diferente, y Bella le dijo a Maddie que era hora de irse.

—¿Cómo llegaste a ilustrar libros para niños? —pregunté, mientras caminábamos en dirección a nuestra calle.

La comisura de la boca de Bella se convirtió en una sonrisa melancólica.

—Siempre he tenido talento para el dibujo y la pintura. Me gradué en la universidad con un título en Bellas Artes y descubrí que no había mucho que pudiera hacer. No quería dedicarme al diseño gráfico o algo así. Así que gané algo de dinero enseñando algunas clases de arte en un centro comunitario. Tengo que agradecer a mi amiga, Angela, por introducirme en el negocio editorial. Hice algunos bocetos para su sobrina y, en lugar de dárselos a ella, se las mostró a alguien que sabía que trabajaba en la industria editorial. Me ofrecieron la oportunidad de hacer un libro completo y así es como empezó todo. Me encanta hacer lo que hago. Es sobre todo independiente. Trabajo desde casa y manejo mi propio horario, así que tengo mucho tiempo para Maddie. Además, todavía puedo dar clases de arte cuando me da la gana. Es perfecto.

—O puedes pintar un moral para el nuevo médico de la ciudad y un vecino al otro lado de la calle —agregué con una sonrisa. Esperaba con ansias el tiempo que pasaríamos juntos mientras ella trabajaba en el consultorio.

Cuando dimos la vuelta a la última esquina, aparecieron nuestras casas y, cuando nos acercamos, vi una camioneta azul que pasaba junto a nosotros y aparcaba dentro del garaje doble de Bella. No tuve la oportunidad de preguntarme quién podría ser porque Maddie se echó a correr y gritó alegremente:

—¡Papá, papá! ¡Mamá, papá está en casa!

Por un breve momento, sentí que el aliento se quedaba atrapado en mi pecho. Por supuesto, asumí que Maddie había sido concebida de la manera convencional pero considerando que Bella no usaba un anillo, no había pensado que el padre estuviera en la foto. Bella tampoco lo había mencionado. Tal vez estaban divorciados y su ex estaba allí para recoger a Maddie para su tiempo de custodia.

Sin embargo, la forma en que el hombre alto, de aspecto nativo americano, salió de su camioneta con un maletín en la mano, apretando un control remoto para cerrar el garaje, era demasiado doméstico para que fueran una familia rota. En ese momento, Maddie lo alcanzó y él la tomó en sus brazos, sonriéndole ampliamente.

Estábamos lo suficientemente cerca como para escuchar cómo la saludaba:

—Hola, bomboncito. ¿Has sido buena para mamá hoy?

No pude ver la cara de la niña, pero la forma en que su padre frunció el ceño implicaba que se veía culpable. Sin embargo, antes de que él pudiera preguntarle al respecto, los habíamos alcanzado y el hombre se acercó a abrazar a Bella y le dio un beso en la mejilla.

—Hola, cariño. Lo siento, llego un poco tarde, pero la conferencia no quería terminar hoy.

—Está bien. Acabamos de regresar del patio de juegos. —Bella dio un paso lejos de él, luego hizo un gesto hacia mí—. Seth, este es Edward. Es el nuevo pediatra de la ciudad y nuestro nuevo vecino al otro lado de la calle. Compró la casa Hanson. Edward, este es Seth Clearwater, el padre de Maddie.

Seth me ofreció su mano y no pude evitar estrecharla.

—Hola —saludó—. Me alegro de que Fiona y Max finalmente hayan encontrado un comprador. Realmente te conseguiste una gran casa allí.

Quería responder algo cuando Maddie alcanzó la mejilla de su padre, girando su rostro para mirarla de nuevo.

—Y el doctor Edward sacó un oso gomoso de mi nariz esta mañana. —Solo después de que ella terminó de hablar, pareció darse cuenta de que se había delatado a sí misma, lo cual era evidente por la forma en que se mordió el labio.

Con una mirada severa, la regañó con amor.

—Bueno, señorita, supongo que tendremos que hablar sobre eso más tarde. —Sus ojos encontraron los míos—. ¿Te quedarás a cenar, Edward? Bella es una gran cocinera.

Sorprendido y entristecido por las nuevas revelaciones, decidí escapar.

—Gracias, pero tengo que tomar medidas en la casa y luego reunirme con mi decoradora. Tal vez en otro momento.

La cara de Bella cayó un poco y, aunque tenía a su marido con ella, parecía decepcionada de que me fuera. En cualquier caso, necesitaba alejarme y lamer mis heridas.

—Por supuesto. —Ella me sonrió, pero no llegó a sus ojos—. Si necesitas algo, siempre puedes llamar a nuestra puerta.

Me despedí rápidamente y me dirigí cruzando la calle hacia mi casa, sin atreverme a mirar hacia atrás hasta que cerré la puerta de forma segura detrás de mí. Sin embargo, no pude contenerme de ir a escondidas a la ventana más cercana para mirar a través de las cortinas. Vi a la pequeña familia subir los escalones de la entrada a su puerta y, justo cuando Bella cerró la puerta detrás de ella, lanzó lo que parecía ser una mirada anhelante en mi dirección. Sentí como si me estuviera mirando directamente, pero sabía que no podía estarlo.

¡Maldita sea! ¿Había leído mal las señales? No solo hoy, sino que cada vez que hablamos, Bella parecía realmente interesada. Por supuesto, fui yo quien inició la mayor parte del flirteo, pero ella nunca dudó en devolverme el coqueteo.

No tenía sentido. Habría entendido si ella fuera una coqueta siempre, pero no me dio esa impresión. Tal vez ella estaba en el proceso de separarse de su esposo pero luego parecían felices juntos y él la llamaba cariño.

¿Me había estado engañando? Por lo que había aprendido sobre ella hasta ahora, no la tenía como una tramposa o mentirosa.

¿Y por qué no llevaba anillo? Si estuvieran felizmente casados, ¿no usaría ella un anillo de matrimonio?

Mis pensamientos corrían a una milla por minuto, cuando escuché a otro auto detenerse. Miré a través de la calle una vez más y vi un sedán plateado estacionar frente a la entrada, y un hombre alto y rubio vestido de traje salió, llevándose un maletín de cuero con él.

Subió los escalones de la puerta, luego, en lugar de golpear la puerta o tocar el timbre, entró directamente. Sin embargo, lo que más me sorprendió fue que, antes de que la puerta se cerrara de nuevo, pude verlo saludar a Bella con la misma ternura y forma íntima que Seth.

¿Qué demonios?

Desconcertado y desanimado, me alegré de que la puerta se cerrara y me impidiera presenciar aún más. Después de un momento de doloroso silencio, me tranquilicé y tomé las medidas que Esme necesitaba para ordenar los muebles que quería. Traté de ser lo más minucioso posible, considerando que mi cabeza estaba reflexionando sobre los acontecimientos de hoy y, más de tres horas después, finalmente estaba listo para irme.

Estaba oscuro cuando salí de la casa, pero el sedán plateado todavía estaba en el mismo lugar, todas las ventanas de abajo en la casa al otro lado de la calle estaban oscuras, solo una luz brillaba en una de las habitaciones en el segundo piso.

Sacudiéndome de la extraña sensación que me dio, entré a mi auto y me fui, sabiendo que tenía que dejar de fantasear sobre un futuro con Bella. Si solo fuera así de fácil.


Las cosas se están poniendo un poco extrañas... ¿a ustedes qué les parece todo esto? Son vecinos, pero parece que ella tiene algunos hombres en su vida... ¿vivirán juntos? ¿Qué creen que está pasando?

¡Espero leer todas sus opiniones en los comentarios!

Gracias por los comentarios en el capítulo anterior a: Yoliki, cavendano13, Maryluna, sandy56, pilimg, Kriss21, alejandra1987, Liz Vidal, saraipineda44, Katie D. B, krisr0405, Lady Grigori, Labluegirl, angryc, Mel. ACS, patymdn, tulgarita, LicetSalvatore, freedom2604, Lizdayanna, Cinti, Tata XOXO, Mar91, bbluelilas, Deathxrevenge, Tecupi, Yani B, somas, bella-maru y Guest.

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