Capítulo 17

La llama de la vela quema demasiado. Parpadea y fluctúa con el aire abrazador, un aire que no alivia el calor. Las suaves y etéreas alas se baten de un lado a otro en la oscuridad, rociando polvorientas plumas en el círculo de luz. Hago esfuerzo por resistirme, pero me atrae. Luego todo es luminoso y vuelo demasiado cerca del sol, deslumbrada por la luz, abrazándome y derritiéndome de calor, agotada por mí empeño por mantenerme en el aire. Estoy ardiendo. El calor es asfixiante, sofocante. Me despierta.

Abro los ojos y me encuentro a abrazada por Bellatrix Black. Me envuelve como una bandera victoriosa. Está profundamente dormida, con la cabeza en mi pecho, el brazo por encima de mí, estrechándome contra su cuerpo, con una pierna enroscada a las mías. Me asfixia con el calor de su cuerpo, y me pesa. Me tomo un momento para digerir que aun está en mi cama y dormida plácidamente, y que ya hay luz fuera, la luz de la mañana. A pasado la noche entera conmigo.

Tengo el brazo derecho extendido, sin duda en busca de algún sitio fresco y, mientras proceso el hecho de que aun está conmigo, se me ocurre que puedo tocarla. Está dormida. Tímidamente, levanto la mano y paseo la yema de los dedos por su espalda. Oigo un gruñido gutural de angustia, y se revuelve. Me acaricia el pecho con la nariz e inspira hondo mientras se despierta. Sus ojos negros, somnolientos y parpadeantes, se topan con los míos por debajo de su cabello alborotado.

—Buenos días—masculla, y frunce el ceño—. Dios, hasta mientras duermo me siento atraída por ti.

Se mueve despacio, despegando sus extremidades de mí mientras se orienta.

Se inclina hacia adelante y me acaricia la oreja con la nariz. Me ruborizo aunque ya estoy muy roja por su calor corporal.

—Estás ardiendo—susurro.

—Creo que estamos en igual de condiciones—me susurra ella, y se aprieta contra mi cuerpo, sugerente.

Me sonrojo aun más. No me refería a eso. Se incorpora sobre un codo y me mira, divertida. Se inclina y, para mi sorpresa, me planta un suave beso en los labios.

—¿Has dormido bien?—me pregunta.

Asiento con la cabeza, mirándola, y me doy cuenta que he dormido muy bien salvo por la última media hora, en la que tenía demasiado calor.

—Yo también.—frunce el ceño—. Sí, muy bien.—arquea la ceja, a la vez sorprendida y confusa—. ¿Qué hora es?

Miro el despertador.

—Son las siete y media.

—Siete y media… ¡Maldición!—salta de la cama y se pone el pantalón que había dejado perfectamente doblado, al costado de la cama.

Ahora me toca a mí sonreír divertida mientras me incorporo. Bellatrix Black llega tarde y está nerviosa. Esto es algo que no he visto antes. De pronto me doy cuenta de que le estoy sacando prácticamente una radiografía completa…sí, de su trasero, perfecto y esculpido. Y en silencio me río por el atrevimiento.

—Eres una muy mala influencia para mí. Tengo una reunión. Tengo que irme. Debo estar en Portland a las ocho. ¿Te estás riendo de mí?

—Sí.

Sonríe.

—Llego tarde. Yo nunca llego tarde. También esto es una novedad, señorita Granger.

Se pone el saco verde, se agacha y me toma la cabeza con ambas manos.

—El domingo—dice, y la palabra está impregnada de una promesa tácita.

Las entrañas se me expanden y luego se contraen de deliciosa expectativa. La sensación es exquisita.

Madre mía, si mi cabeza pudiera estar a la altura de mi cuerpo. Se inclina y me da un beso rápido. Agarra sus cosas de la mesita y los zapatos que no se pone.

—Severus vendrá a encargarse de tu Fiat 600. Lo dije en serio. No lo uses. Te veo en mi casa el domingo. Te diré la hora por correo.

Y, como un torbellino, desaparece.

Bellatrix Black ha pasado la noche conmigo, y me siento descansada. Y no ha habido sexo, solo hemos hecho cucharita. Me dijo que nunca había dormido con nadie, pero ya ha dormido tres veces conmigo. Sonrío y salgo despacio de la cama. Estoy más animada de lo que he estado en las últimas veinticuatro horas o algo así. Me dirijo a la cocina; necesito una taza de té.

Después de desayunar, me ducho y me visto para mi último día en Weasley. Es el fin de una era: Adiós a los señores Weasley, a la universidad, a Vancouver, a mi departamento, a mi Fiat 600. Doy un vistazo al cacharro infernal: Son las 07:52. Tengo tiempo.


De: Hermione Granger

Fecha: 27 de mayo de 2011 08:05

Para: Bellatrix Black

Asunto: Asalto y agresión: Efectos secundarios

Querida señora Black:

Quería saber por qué me sentí confundida después de que me… ¿Qué eufemismo utilizó: Me diera unos azotes, me castigara, me pegara, me agrediera? Pues bien, durante todo el inquietante episodio, me sentí humillada, degradada y ultrajada. Y para mayor vergüenza, tiene razón, estaba excitada, y eso era algo que no esperaba. Como bien sabe, todo lo sexual es nuevo para mí. Ojalá tuviera más experiencia y, y en consecuencia, estuviera más preparada. Me extrañó que me excitara.

Lo que realmente me preocupó fue como me sentí después. Y eso es más difícil de explicar con palabras. Me hizo feliz que usted lo fuera. Me alivió que no fuera tan doloroso como había pensado que sería. Y mientras estuve acostada entre sus brazos, me sentí…plena. Pero esa sensación me incomoda mucho, incluso hace que me sienta culpable. No me cierra, en consecuencia, me confunde. ¿Responde eso a su pregunta?

Espero que el mundo de las fusiones y adquisiciones este siendo tan estimulante como siempre, y que no haya llegado muy tarde.

Gracias por quedarse conmigo.

Hermione


De: Bellatrix Black

Fecha: 27 de mayo de 2011 08:24

Para: Hermione Granger

Asunto: Libere su mente

Interesante, aunque el asunto del mensaje sea algo exagerado, señorita Granger.

Respondiendo a su pregunta: Yo diría "Azotes", eso es lo que fueron.

· ¿Así qué se sintió humillada, degradada, injuriada y agredida? ¡Es tan Tess Durbeyfield…! Si no recuerdo mal, fue usted la que optó por la corrupción. ¿De verdad se siente así o cree que debería sentirse así? Son dos cosas muy distintas. Si es así como se siente, ¿cree que podría intentar abrazar esas sensaciones y digerirlas, por mí? Eso es lo que haría una sumisa.

· Agradezco su inexperiencia. La valoro, y estoy empezando a entender lo que significa. En pocas palabras: Significa que es mía en todos los sentidos.

· Sí, estaba excitada, lo que a su vez me excitó a mí; no hay nada malo en eso.

· "Feliz" Es un adjetivo que apenas alcanza a expresar lo que sentí. "Extasiada" se aproxima más.

· Los azotes de castigo duelen más que los sensuales, así que nunca le dolerá más que eso, salvo, claro, que cometa alguna infracción importante, en cuyo caso me serviré de algún instrumento para castigarla. Luego me dolía mucho la mano. Pero me gusta.

· También yo me sentí plena, más de lo que usted podría imaginar.

· No malgaste sus energías con sentimientos de culpa y pecado. Somos mayores de edad y lo que hagamos a puertas cerradas es cosa nuestra. Debe liberar su mente y escuchar a su cuerpo.

· El mundo de las fusiones y adquisiciones no es ni mucho menos tan estimulante como usted, señorita Granger.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holding, Inc.


Oh dios… "Mía en todos los sentidos". Se me entrecorta la respiración.


De: Hermione Granger

Fecha: 27 de mayo de 2011 08:26

Para: Bellatrix Black

Asunto: ¡Mayores de edad!

¿No estás en una reunión?

Me alegro mucho de que te doliera la mano. Y, si escuchara a mi cuerpo, ahora mismo estaría en Alaska.

Hermione

Pd: Pensaré lo de abrazar esas sensaciones.


De: Bellatrix Black

Fecha: 27 de mayo de 2011 08:35

Para: Hermione Granger

Asunto: No ha llamado a la policía

Señorita Granger:

Ya que lo pregunta, estoy en una reunión hablando del mercado de futuros.

Por si no lo recuerda, se acercó a mí sabiendo lo que iba a hacer. En ningún momento me pidió que parara; no utilizó ninguna palabra de seguridad.

Es adulta; toma sus propias decisiones.

Sinceramente, espero con ilusión la próxima vez que se me caliente la mano.

Es evidente que no escucha a la parte correcta de su cuerpo.

En Alaska hace mucho frío y no es un buen escondite. La encontraría.

Puedo rastrear su teléfono, ¿recuerda?

Váyase a trabajar.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holding, Inc.


Miro ceñuda la pantalla. Tiene razón, claro. Yo decido. Mm. ¿Dirá en serio lo de ir a buscarme? ¿Debería optar por escaparme una temporada? Contemplo un instante la posibilidad de aceptar el ofrecimiento de mi madre. Le doy a "Responder"


De: Hermione Granger

Fecha: 27 de mayo de 2011 08:36

Para: Bellatrix Black

Asunto: Acosadora

¿Has buscado ayuda profesional para esa tendencia al acoso?

Hermione


De: Bellatrix Black

Fecha: 27 de mayo de 2011 08:38

Para: Hermione Granger

Asunto: ¿Acosadora, yo?

Le pago a un eminente doctor una pequeña fortuna para que se ocupe de mi tendencia al acoso y de las otras.

Vete a trabajar.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holding, Inc.


De: Hermione Granger

Fecha: 27 de mayo de 2011 08:40

Para: Bellatrix Black

Asunto: Charlatanes caros

Si me lo permite, le sugiero que busque una segunda opinión. No estoy segura que ese doctor sea muy eficiente.

Hermione

De: Bellatrix Black

Fecha: 27 de mayo de 2011 08:43

Para: Hermione Granger

Asunto: Segundas opiniones

Te lo permita o no, no es asunto tuyo, pero el doctor es la segunda opinión.

Vas a tener que acelerar en tu coche nuevo y ponerte en peligro innecesariamente. Creo que eso va contra las normas.

VETE A TRABAJAR.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holding, Inc.


De: Hermione Granger

Fecha: 27 de mayo de 2011 08:47

Para: Bellatrix Black

Asunto: MAYÚSCULAS CHILLONAS

Como soy el blanco de su tendencia al acoso, creo que sí es asunto mío. No he firmado aun, así que sus normas me las pasó por donde ya sabe. Y no entro hasta las nueve y media.

Hermione


De: Bellatrix Black

Fecha: 27 de mayo de 2011 08:49

Para: Hermione Granger

Asunto: Lingüística descriptiva

¿"Por donde yo sé"? Dudo mucho que eso esté en el diccionario.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holding, Inc.


De: Hermione Granger

Fecha: 27 de mayo de 2011 08:52

Para: Bellatrix Black

Asunto: Lingüística descriptiva

Sale después de "Acosadora" y de "Controladora obsesiva".

La lingüística descriptiva está dentro de mis límites infranqueables.

¿Me dejas en paz de una vez? Me gustaría irme a trabajar en mi coche nuevo.

Hermione


De: Bellatrix Black

Fecha: 27 de mayo de 2011 08:56

Para: Hermione Granger

Asunto: Mujeres difíciles, pero divertidas

Me escuece la palma de la mano.

Conduzca con cuidado, señorita Granger.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holding, Inc.


Es un placer conducir el Audi. Tiene dirección asistida. Mi Fiat, no tiene nada de eso, así qué se acabó el único ejercicio físico que hacía al día, que era el de conducir. Ah, pero, según las normas de Bellatrix, tendré que lidiar con un entrenador personal. Frunzo el ceño. Odio hacer ejercicio.

Mientras conduzco, trato de analizar los correos que hemos intercambiado. A veces es una hija de puta condescendiente. Luego pienso en Druella y me siento culpable. Claro que ella no la parió. Uf, eso es todo un mundo de dolor desconocido para mí. Sí, soy adulta, gracias por recordármelo, Bellatrix Black, y yo decido. El problema es que yo solo quiero a Bellatrix, no todo su…bagaje, y ahora mismo tiene la bodega completa de un 747. ¿Qué me relaje y acepte, como una sumisa? Dije que lo intentaría, pero es muchísimo pedir.

Me meto en el estacionamiento de Weasley. Mientras entro, caigo en que me cuesta creer que hoy sea mi último día. Por suerte, hay movimiento en la tienda y el tiempo pasa rápido. A la hora de comer, el señor Weasley me llama desde el almacén. Está al lado de un mensajero en moto.

—¿Señorita Granger?—pregunta el mensajero.

Miro intrigada al señor Weasley, que se encoge de hombros, tan perplejo como yo. Se me cae el alma a los pies. ¿Qué me habrá mandado Bellatrix ahora? Firmo el recibo del paquetito y lo abro enseguida. Es un celular modernísimo. Se me desploma el ánimo por completo. Lo enciendo.


De: Bellatrix Black

Fecha: 27 de mayo de 2011 11:15

Para: Hermione Granger

Asunto: Celular EN PRÉSTAMO

Quiero poder localizarte a todas horas y, como esta es la forma de comunicación con la que más te sinceras, he pensado qué necesitabas un celular.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holding, Inc.


De: Hermione Granger

Fecha: 27 de mayo de 2011 13:22

Para: Bellatrix Black

Asunto: Consumismo desenfrenado

Me parece que te hace falta llamar al doctor ahora mismo.

Tu tendencia al acoso se está descontrolando.

Estoy en el trabajo. Te mando un correo cuando llegue a casa.

Gracias por este otro cacharrito.

No me equivocaba cuando te dije que eras una consumista compulsiva. ¿Por qué haces esto?

Hermione


De: Bellatrix Black

Fecha: 27 de mayo de 2011 13:24

Para: Hermione Granger

Asunto: Muy sagaz para ser tan joven

Muy buena puntuación, como de costumbre, señorita Granger.

El doctor está de vacaciones.

Y hago esto porque puedo.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holding, Inc.


Me guardo el cacharrito en el bolsillo, y ya lo odio. Escribir a Bellatrix me resulta adictivo, pero se supone que estoy trabajando. Me vibra una vez en el trasero—Que justo, me digo con ironía—, pero me armo de valor e ignoro el mensaje.

A las cuatro, los Weasley reúnen a todos los empleados de la tienda y, con un discurso emotivo y embarazoso, me entregan un cheque por un importe de trescientos dólares. En ese momento se amontonan en mi interior los acontecimientos de las tres últimas semanas: Exámenes, graduación, multimillonarias jodidas e intensas, desfloramiento, límites tolerables e infranqueables, cuartos de juegos sin consolas, paseos en helicóptero, y el hecho de que mañana me mudo. Asombrosamente, logro mantener la compostura. La voz de mi consciencia está pasmada. Abrazo con fuerza a los Weasley. Han sido unos jefes amables y generosos, y los extrañaré.

Fleur está saliendo del coche cuando llego a casa.

—¿Qué es eso?—pregunta acusadora, señalando e Audi.

No puedo resistirme.

—Un coche—espeto. Entre cierra los ojos y, por un momento, me pregunto si también ella me va tumbar en sus rodillas—. Mi regalo de graduación—digo con fingido desenfado.

Sí, me regalan coches caros todos los días. Se queda boquiabierta.

—Esa engreída, arrogante, ¿no?

Asiento con la cabeza.

—He intentado rechazar el regalo, pero, francamente es inútil esforzarse.

Fleur frunce los labios.

—No me extraña que estés abrumada. He visto que al final se quedó.

—Sí.

Sonrío melancólica.

—¿Terminamos de embalar?

Asiento y la sigo dentro. Miro el correo de Bellatrix.


De: Bellatrix Black

Fecha: 27 de mayo de 2011 13:40

Para: Hermione Granger

Asunto: Domingo

¿Quedamos el domingo a la una?

La doctora te esperará en el escala a la una y media.

Yo me voy a Seattle ahora.

Espero que la mudanza vaya bien, y estoy deseando que llegue el domingo.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holding, Inc.


Madre mía, como si hablara del tiempo. Decido contestarle cuando hayamos terminado de embalar. De pronto resulta divertidísima y en seguida se pone formal e insoportable. Cuesta seguirla. La verdad, es como si le hubiera enviado un correo a un empleado para fastidiar, pongo los ojos en blanco y me voy a embalar con Fleur.

Fleur y yo estamos en la cocina cuando alguien llama a la puerta. Veo a Severus en el porche, impoluto con su traje. Detecto vestigios de un pasado recto y exigente. Su físico cuidado y su mirada fría, complementan un porte digno de un ex militar.

—Señorita Granger—dice—, he venido por su coche.

—Ah, sí, claro. Pasa, iré por las llaves.

Seguramente esto va mucho más allá de la llamada del deber. Vuelvo a preguntarme en qué consistirá exactamente el trabajo de Severus. Le doy las llaves y nos acercamos en medio de un silencio incomodo—para mí—al Fiat 600 rojo. Abro la puerta y saco la linterna de la guantera. Ya está. No llevo ninguna otra cosa personal dentro del auto. Adiós, Fiat. Gracias. Acaricio su techo mientras cierro la puerta del copiloto.

—¿Cuánto tiempo lleva trabajando para la señora Black?—le pregunto.

—Cuatro años, señorita Granger.

De pronto siento una necesidad irrefrenable de bombardearlo a preguntas. Lo que debe saber este hombre de Bellatrix, todos sus secretos. Claro que probablemente habrá firmado un acuerdo de confidencialidad. Lo miro nerviosa. Tiene la misma expresión taciturna de Wendell, me empieza a caer bien.

—Es una buena señora, señorita Granger—dice, y sonríe.

Luego se despide con un gesto, sube a mi coche y se aleja en él.

El departamento, el Fiat 600, los Weasley…todo ha cambiado ya. Meneo la cabeza mientras vuelvo a entrar en casa. Y el mayor cambio de todos es Bellatrix Black. Severus piensa que es "una buena señora". ¿Puedo creerle?

A las ocho cenamos comida china con Harry. Hemos terminado. Ya lo hemos embalado todo y estamos listas para el traslado. Harry trae varias botellas de cerveza; Fleur y yo nos sentamos en el sofá, él se sienta en el suelo, con las piernas cruzadas, entre las dos. Vemos telebasura, bebemos cerveza y, a medida que avanzamos la noche y la cerveza va haciendo efecto, bulliciosos y emotivos, vamos rescatando recuerdos. Han sido cuatro años estupendos.

Mi relación con Harry ha vuelto a la normalidad, olvidando ya el intento de beso. Bueno, lo he metido debajo de la alfombra en la que está recostada la reina que llevo dentro, comiendo uvas y tamborileando con los dedos, esperando con impaciencia el domingo. Llaman a la puerta y el corazón se me sube a la boca. ¿Será…?

Abre Fleur y Sirius prácticamente la alza por el aire. La envuelve en un abrazo que enseguida se convierte en un apasionado estrujón. Por favor, vayan a un hotel. Harry y yo nos miramos. Me espanta su falta de pudor.

—¿Nos vamos al bar?—le pregunto a Harry, que asiente enérgicamente.

A los dos nos incomoda demasiado el erotismo desenfrenado que se despliega ante nosotros. Fleur me mira, sonrojada y con los ojos brillantes.

—Harry y yo vamos a tomar algo.

Le pongo los ojos en blanco. ¡Ja! Aun puedo poner los ojos en blanco cuando tenga ganas.

—Bueno.

Sonríe.

—Hola, Sirius. Adiós, Sirius.

Me guiña uno de sus ojos, y Harry y yo salimos por la puerta, riendo como dos adolescentes.

Mientras bajamos la calle despacio en dirección al bar, me tomo del brazo de Harry. Dios, es una persona tan normal. No había sabido valorarlo hasta ahora.

—Vendrás de todas formas a la inauguración de mi exposición, ¿verdad?

—Desde luego, Harry. ¿Cuándo es?

—El nueve de junio.

—¿En qué día cae?

De repente me entra el pánico.

—El jueves.

—Sí, sin problema…¿Y tú vendrás a vernos a Seattle?

—Traten de impedírmelo.

Sonríe.

De tarde cuando vuelvo del bar. No veo a Fleur ni a Sirius por ninguna parte, pero lo oigo. Madre mía. Espero no ser tan escandalosa. Sé que Bellatrix no lo es. Me ruborizo de pensarlo y huyo a mi habitación. Tras un abrazo breve y por suerte nada embarazoso, Harry se ha ido. No sé cuando volveré a verlo, probablemente en la exposición de sus fotografías; aun me asombra que por fin haya conseguido exponer. Lo extrañaré y extrañaré su encanto pueril. No he sido capaz de contarle lo del Fiat 600. Sé que se pondrá frenético cuando se entere. Ya en mi cuarto, doy un vistazo al cacharro infernal, por supuesto, tengo correo de Bellatrix.


De: Bellatrix Black

Fecha: 27 de mayo de 2011 22:14

Para: Hermione Granger

Asunto: ¿Dónde estás?

"Estoy en el trabajo. Te mando un correo cuando llegue a casa."

¿Aun sigues en el trabajo, o es que has embalado el teléfono y la computadora?

Llámame o me veré obligada a llamar a Sirius.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holding, Inc.


Maldita sea…Harry…maldición.

Tomo el teléfono. Cinco llamadas perdidas y un mensaje de voz. Tímidamente, escucho el mensaje. Es Bellatrix.

"Me parece que tienes que aprender a lidiar con mis expectativas. No soy una mujer paciente. Si me dices que te pondrás en contacto conmigo cuando termines de trabajar, ten la decencia de hacerlo. De lo contrario, me preocupo, y no es una emoción con la que esté familiarizada, por lo que no la llevo bien. Llámame."

Maldición, maldición. ¿Es que nunca me va a dar un respiro? Miro ceñuda el teléfono. Me asfixia. Con una honda sensación de miedo en la boca del estomago localizo su número y pulso la tecla de llamada. Mientras espero que me conteste, se me sube el corazón a la boca. Seguramente le encantaría darme una paliza de cincuenta mil demonios. La idea me deprime.

—Hola—dice en voz baja, y su tono me descoloca, porque me la esperaba furiosa, pero el caso es que suena aliviada.

—Hola—susurro.

—Me tenías preocupada.

—Lo sé. Siento no haberte respondido, pero estoy bien.

Hace una pausa breve.

—¿Lo has pasado bien esta noche?—me pregunta.

—Sí. Hemos terminado de embalar y Fleur y yo hemos cenado comida china con Harry.

Aprieto los ojos con fuerza al mencionar a Harry. Bellatrix no dice nada.

—¿Qué tal tú?—le pregunto para llenar el repentino silencio abismal y ensordecedor.

No pienso consentir que haga que me sienta culpable por lo de Harry.

Por fin, suspira.

—He asistido a una cena con fines benéficos. Aburridísima. Me he ido cuando he podido.

La noto tan triste y resignada que se me encoje el corazón. La recuerdo hace algunas noches, sentada al piano de su enorme salón, acompañada por la insoportable melancolía agridulce de la música que tocaba.

—Ojalá estuvieras aquí—susurro, porque de pronto quiero abrazarla. Consolarla. Aunque no me deje. Necesito tenerla cerca.

—¿En serio?—susurra mansamente.

Madre mía. Si no parece ella; se me eriza el cuero cabelludo de repentina aprensión.

—Sí—le digo.

Al cabo de una eternidad suspira.

—¿Nos vemos el domingo?

—Sí, el domingo—susurro, y un escalofrío me recorre el cuerpo entero.

—Buenas noches.

—Buenas noches, señora.

Mi apelativo la toma desprevenida, lo sé por su honda respiración.

—Buena suerte con la mudanza de mañana, Hermione.

Su voz es suave, y las dos nos quedamos pegadas al teléfono, como adolescentes, sin querer colgar.

—Cuelga tu—le susurro.

Por fin, noto que sonríe.

—No, cuelga tú.

Ahora sé que esta sonriendo.

—No quiero.

—Yo tampoco.

—¿Estabas enojada conmigo?

—Sí.

—¿Todavía lo estás?

—No.

—Entonces, ¿no me vas a castigar?

—No. Ya puede colgar, señorita Granger.

—¿Enserio quiere que lo haga, señora?

—Vete a la cama, Hermione.

—Sí, señora.

Ninguna de las dos cuelga.

—¿Alguna vez crees que serás capaz de hacer lo que te digan?

Parece divertida y exasperada al mismo tiempo.

—Puede. Lo sabremos después del domingo.

Y pulso la tecla de colgar.

Sirius admira su obra. Nos ha reconectado la tele a la parabólica del departamento. Fleur y yo nos tiramos en el sofá, riendo como bobas, impresionadas por su habilidad con el taladro eléctrico. La tele de plasma queda rara sobre el fondo de ladrillo visto del almacén reconvertido, pero ya me acostumbrare.

—¿Ves, nena? Fácil.

Sirius le dedica una sonrisa de dientes blanquísimos y Fleur casi se derrite literalmente en el sofá.

Le pongo los ojos en blanco a los dos.

—Me encantaría quedarme, nena, pero mi otra prima ha vuelto de París y esta noche tengo cena familiar ineludible.

—¿No puedes pasar luego?—pregunta Fleur tímidamente, con una dulzura impropia de ella.

Me levanto y me acerco a la zona de la cocina fingiendo que voy a desembalar una de las cajas. Se van a poner pegajosos.

—A ver si me puedo escapar—promete.

—Bajo contigo—dice Fleur sonriendo.

—Hasta luego, Hermione—se despide Sirius con una amplia sonrisa.

—Adiós, Sirius. Saluda a Bellatrix de mi parte.

—¿Solo saludar?—arquea la ceja como insinuando algo.

—Sí.

Me guiña el ojo y me pongo colorada mientras él sale del departamento con Fleur.

Sirius es un encanto, muy distinto a Bellatrix. Es agradable, abierto, cariñoso, muy cariñosos, demasiado cariñoso con Fleur. No se quitan las manos de encima; lo cierto es que llega a resultar violento…y yo me pongo verde de envidia.

Fleur vuelve unos veinte minutos después con una pizza; nos sentamos, rodeadas de cajas, en nuestro nuevo y diáfano espacio, y nos la comemos directamente de la caja. La verdad es que el padre de Fleur se ha portado. El departamento no es un palacio, pero sí bastante grande: Tres dormitorios, un salón inmenso con vista al centro. Son todos pisos de madera maciza y ladrillo rojo, y la superficies de la cocina son de cemento alisado, muy práctico, muy actual. A las dos nos encanta eso de vivir en pleno centro de la ciudad.

A las ocho suena el interfono. Fleur da un salto y a mí se me sube el corazón a la boca.

—Un paquete, señorita Granger, señorita Delacour.

La decepción corre de forma libre e inesperada por mis venas. No es Bellatrix.

—Segundo piso, departamento dos.

Fleur abre al mensajero. El muchacho se queda boquiabierto al ver a Fleur, con sus jeans ajustados, su remera y el pelo recogido en un moño con algunos mechones sueltos. Tiene ese efecto en los hombres. El chico sostiene una botella de champagne con un globo en forma de helicóptero atado a ella. Fleur lo despide con una sonrisa deslumbrante y me lee la tarjeta.

Señoritas:

Buena suerte en su nuevo hogar.

Bellatrix Black

Fleur mueve la cabeza en señal de desaprobación.

—¿Es que no puede poner solo "de Bellatrix"? ¿Y que es este globo tan raro en forma de helicóptero?

—Charlie Tango.

—¿Qué?

—Bellatrix me llevó a Seattle en un helicóptero.

Me encojo de hombros.

Fleur me mira boquiabierta. Debo decir que me encantan estas ocasiones, porque son pocas: Fleur Delacour, muda y pasmada. Me doy el gustazo de disfrutar del instante.

—Y sí, tiene un helicóptero y lo pilotea ella—digo orgullosa.

—Como no…esa mujer tiene un helicóptero y encima lo pilotea. ¿Por qué no me lo habías contado?

Fleur me mira acusadora, pero sonríe, cabeceando con incredulidad.

—He tenido demasiadas cosas en la cabeza últimamente.

Frunce el ceño.

—¿Te las arreglarás sola mientas estoy fuera?

—Claro—respondo tranquilizadora.

Ciudad nueva, sin trabajo…una novia de lo más rarita.

—¿Le has dado nuestra dirección?

—No, pero el acoso es una de sus especialidades—acoto sin darle importancia.

Fleur frunce aun más el ceño.

—Porque será que no me sorprende. Me inquieta, Hermione. Por lo menos el champagne es bueno, y está frío.

Por supuesto, solo Bellatrix enviaría champagne frío, o le pediría a su secretaria que lo hiciera…o quizás a Severus. Lo abrimos allí mismo y localizamos nuestras tazas; son lo último que hemos embalado.

Brindamos.

Me despierto temprano en la mañana de un domingo gris después de una noche de sueño asombrosamente reparador, y me quedo tumbada mirando fijamente mis cajas. Deberías ir desembalando tus cosas, me regaña la voz de mi consciencia, juntando y frunciendo sus labios de arpía. No, hoy es el día. La reina que llevo dentro esta fuera de sí, dando saltitos primero con un pie y luego con el otro. Las expectativas, pesadas y portentosas, se ciernen sobre mi cabeza como oscuras nubes de tormenta tropical. Siento las mariposas en el estomago, además del dolor más oscuro, carnal y cautivador que me produce el tratar de imaginar que me hará. Luego, claro, tengo que firmar ese condenado contrato…¿ o no? Oigo el sonido de correo entrante en el cacharro infernal, que está en el suelo junto a la cama.


De: Bellatrix Black

Fecha: 29 de mayo de 2011 08:04

Para: Hermione Granger

Asunto: Mi vida en cifras.

Si vienes en coche, vas a necesitar este código de acceso para el garaje subterráneo del escala: 146963.

Estaciona en la cochera cinco: es una de las mías.

El código del ascensor: 1880.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holding, Inc.


De: Hermione Granger

Fecha: 29 de mayo de 2011 08:08

Para: Bellatrix Black

Asunto: Un año excelente

Sí, señora. Entendido.

Gracias por el champagne y el globo de Charlie tango, que tengo atado a mi cama.

Hermione


De: Bellatrix Black

Fecha: 29 de mayo de 2011 08:11

Para: Hermione Granger

Asunto: Envidia

De nada. No llegues tarde.

Afortunado Charlie tango.

Bellatrix Black

Presidenta de Black Enterprises Holding, Inc.


Suspiro ante lo dominante que es, pero la ultima línea me hace sonreír. Me dirijo al baño preguntándome si Sirius volvió anoche y esforzándome por controlar los nervios.

¡Puedo conducir el Audi con tacos! Justo a las doce y cincuenta y cinco entro en el garaje del escala y estaciono en la cochera cinco. ¿Cuántas cocheras tiene? El Audi SUV está allí, el R8 y dos Audi SUV más pequeños. Compruebo como llevo el rímel, que rara vez uso, en el espejito iluminado de la visera de mi asiento. En el Fiat no tenía.

¡Ánimo! La reina que llevo dentro agita los pompones; la tengo en modo animadora. El reflejo infinito del espejo del ascensor me miro el vestido color ciruela…bueno, el vestido color ciruela de Fleur. La última vez que me lo puse, Bellatrix quiso quitármelo enseguida. Me excito al recordarlo. Que sensación tan deliciosa…y luego recupero el aliento. Llevo la ropa interior que Severus me compró. Me sonrojo al imaginar a ese hombre recorrer los pasillos de lencería. Se abren las puertas y me encuentro en el vestíbulo del departamento numero uno.

Cuando salgo del ascensor, veo a Severus delante de la puerta de doble hoja.

—Buenas tardes, señorita Granger—dice.

—Llámame Hermione, por favor.

—Hermione.

Sonríe apenas.

—La señora Black la espera.

Apuesto a que sí.

Bellatrix está sentada en el sofá del salón, leyendo. Alza la vista cuando Severus me hace pasar. La estancia es exactamente como la recordaba; aunque solo hace una semana que estuve aquí, siento como si hiciera mucho mas. Bellatrix parece tranquila y serena; de hecho, esta hermosa. Viste un pantalón gris, suelto y de entre casa, una musculosa apretada, azul oscuro, el cabello cayendo con sus perfectos bucles, y se encuentra descalza . No lleva zapatos. Y de sus ojos sale un brillo malicioso. Se levanta y se acerca despacio a mí, con una sonrisa satisfecha en esos labios tan bien esculpidos.

Yo sigo inmóvil a la puerta del salón, paralizada por su belleza y la dulce expectativa ante lo que se avecina. La corriente que hay entre nosotras está allí, encendiéndose lentamente en mi vientre, atrayéndome hacia ella.

—Mmm…ese vestido—murmura complacida mientras me examina de arriba abajo—. Bienvenida de nuevo, señorita Granger—susurra y, tomándome suavemente de la barbilla se inclina y me deposita un beso en la boca.

El contacto de sus labios y los míos resuena en todo mi cuerpo. Se me entrecorta la respiración.

—Hola—respondo ruborizándome.

—Llegas puntual. Me gusta la puntualidad. Ven—me toma de la mano y me lleva al sofá—. Quiero mostrarte algo—me dice mientras nos sentamos.

Me pasa un diario. En la pagina ocho hay una fotografía de las dos en la ceremonia de graduación. Madre mía. Salgo en el diario. Leo el pie de fondo.

Bellatrix Black y su amiga en la ceremonia de graduación de la universidad estatal de Washington, en Vancouver.

Me echo a reír.

—Así qué ahora soy "tu amiga".

—Eso parece. Y sale en el diario. Así que será cierto.

Sonríe satisfecha.

Está sentada a mi lado, completamente vuelta hacia mí, de piernas cruzadas. Alarga la mano y me coloca un mechón de pelo detrás de la oreja con el índice. Mi cuerpo revive con sus caricias, ansioso y expectante.

—Entonces, Hermione, ahora tienes mucho más clara cuál es mi situación que la otra vez que estuviste aquí.

—Sí.

¿A dónde pretende llegar?

—Aun así has vuelto.

Asiento tímidamente con la cabeza y sus ojos se encienden. Mueve la cabeza, como si le costara dirigir la idea.

—¿Has comido?—me pregunta de repente.

Maldición.

—No.

—¿Tienes hambre?

Se está esforzando para no parecer enfadada.

—De comida, no—susurro, e inspira profundo. Se inclina hacia delante y me susurra al oído.

—Tan impaciente como siempre, señorita Granger. ¿Te cuento un secreto? Yo también. Pero la doctora. No tardará en llegar—. Se incorpora—. Deberías comer algo—me reprende moderadamente.

Se me enfría la sangre hasta ahora encendida. Madre mía, la visita médica. Lo había olvidado.

—Háblame de esa doctora—digo para distraernos a las dos.

—Es la mejor especialista en ginecología de Seattle. ¿Qué más puedo decir?

Se encoje de hombros.

—Creo que es preferible que te vea una especialista, ¿no?—me dice con suavidad.

Asiento. Madre mía, si de verdad es la mejor ginecóloga y la ha citado para que venga a verme un domingo, ¡a la hora de comer!, no quiero ni imaginarme el dinero que le habrá costado. Bellatrix frunce el ceño de pronto, como si hubiera recordado algo desagradable.

—Hermione, a mi madre le gustaría que vinieras a cenar esta noche. Tengo entendido que Sirius se lo va a pedir a Fleur también. No sé si tienes ganas. A mí me resulta raro presentarte a mi familia.

¿Raro? ¿Por qué?

—¿Te avergüenzas de mí?—digo sin poder disimular que estoy dolida.

—Por supuesto que no—contesta rápidamente.

—¿Por qué te resulta raro? Es porque soy una mujer.

—Hermione, para mi familia da igual si eres una mujer o un hombre, ese no es el asunto.

—¿Entonces?

—Nunca les presenté a nadie.

Severus aparece en la puerta.

¿Qué? ¿Nunca? ¿Nunca en sus cuarenta años? Su vida entera es un secreto. No debería sorprenderme que su familia esté por fuera de sus asuntos personales…pero ¿nunca?

—Ha llegado la doctora…., señora.

—Acompáñela a la habitación de la señorita Granger.

¡La habitación de la señorita Granger!

—No irás a venir tú también, ¿no?—pregunto espantada.

Se echa a reír.

—Pagaría un dineral por mirar, créeme, Hermione, pero no creo que a la doctora le parezca bien.

Acepto la mano que me tiende, y Bellatrix tira de mí hacia ella y me besa apasionadamente. Me aferro, sorprendida.

—Cuanto me alegra que hayas venido—susurra—. Estoy impaciente por desnudarte.


¡Regresé! ¡Aplausos y maldiciones para mí! Un nuevo capítulo largo, espero que lo disfrutaran.

Como siempre, abrazos y comenten.


Codyw1: Ya haré otro video

Saori-san02: Soy de Uruguay, con el mate todo el día jaja. De a poco Bella va cambiando sus rutinas. Ahora la invitó a cenar en familia, algo que jamás había pensado con otra. Saludos.

Jaz: Sí, y ahora se le suma que ya no es tan privado. La prensa ya les tomó una fotografía donde se las mostraba juntas. Aunque a Bella le da exactamente lo mismo, para Hermione es todo nuevo y abrumador.

Guest: Jajaja, Sí, la mamá de Hermione no tiene ni idea, pobre.

Liz Bizarro: Me alegro que mi versión del libro te guste. Antes de comenzarlo me encantó la idea de ellas juntas en este escenario sin magia. Gracias por seguirla.

Elenatan000: Aquí regresé, con demora, pero continuándola. Saludos.