Fic

Mi Amo… El Sr. Andrew

Por Mayra Exitosa

Mi enfermera, si eso tendría que ser lo que diría, no sería la persona de limpieza, sería contratada como… mi asistente, le mande comprar ropas adecuadas, pero me gustaba recordar nuestra primera vez juntos, ella ahora sabía que estaría siempre a mi lado, usaba prendas serias, no de enfermera, no de suplente de limpieza, parecía mi secretaria, pero lo que más nos gustaba a ambos, era dejar todo y estar el uno con el otro.

- Señor, ya salieron sus socios. Hoy se ha finalizado su agenda.

- Candy, ¿Te gustaría salir a cenar conmigo?

- Lo que usted quiera.

- ¿Te gustaría?

- mucho. Estar con usted me gusta mucho, señor.

- Antes de llegar a casa, pudiéramos cenar.

- Hare la reservación.

Salí y sentía su ausencia, con gusto hubiera pedido algo ahí mismo, con tal de no privarme de su presencia, pero entraba con documentos y papeles, introduciéndolos en mi maletín, paseaba por la oficina, y me miraba coqueta, sentado desde mi sillón la observaba, su falda corta, su blusa blanca y al acercarse, susurró cerca de mi oído.

- Será una cena especial, ¿le daré pistas de mi atuendo interior?

Luego se alejaba con mis cosas y tomaba las llaves que podía dejar olvidadas, haciendo la señal de irnos. Me levante como un resorte, apenas y pude pensar en nada, había sido un dìa exagerado de trabajo, pero ella… estaba a mi lado.

El chofer ya nos esperaba en la limosina. El restaurant era árabe, mencionaba algunas cosas y nos habían dado una área reservada y privada, los asientos eran exageradamente bajos y con tapices estampados, había cojines por todo el rededor y alfombras costosas y detalladas para clientes especiales. Candy guardaba silencio, con mi maletín sería y sus coletas bien recogidas, no decía nada, solo esperaba que yo piedra la cena para los dos. Pero pediría algo más… mucho mejor.

Lo observaba asombrado, por supuesto que lo había sorprendido, nunca he comido este tipo de cenas árabes, pero me imaginaba bailar para él la danza de los siete velos, y eso me tenía contenta, pidió un privado, la cena ya estaba solicitada, entraron jarrones de vino y platones de frutas, luego una cena especial, el comía con las manos y y aguante la sonrisa, no dejaba de verme, me apostaba lo que tuviera por saber que imaginaba mi ropa interior, lo seguro era que nos fuéramos pronto de ese lugar al terminar de cenar… y ya lo deseaba, lo ansiaba de tal manera, que el clima del lugar estaba siendo caluros, o era yo que estaba ardiendo por que no me dejara salir de su habitación de nuevo esa noche.

- ¿Te gusta la cena, Candy?

- Estuvo deliciosa, señor.

- ¿Quieres más vino?

- No señor, estoy servida.

- Bueno… entonces…

La puerta del reservado la cerré y puse el cerrojo. Ella no esperaba que nos quedáramos ahí, ella quería sorprenderme y ahora fui yo quien la sorprendía, quite mi corbata y camisa, notando como se le secaba la boca y miraba e caer de mis prendas. Luego hizo una sonrisa coqueta cuando le tome las manos para ponerlas en mi pecho. No esperaba que la indujera a los cojines de ese privado restaurant. Estábamos solos y era mía. Me sienta como un tigre acechando a su presa, pero ella, giro las cosas, soltando su falda que caía atorada por sus caderas, abría su blusa mostrando por fin… el color rojo de sus prendas. No pude más, sin dejar que terminara, la atraje a mí, hasta recostarnos en las almohadas.


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Un abrazo a la distancia

Mayra Exitosa