Capitulo 9:

Cinco años…cinco años habían pasado desde que el líder del clan Gremory y la heredera Agares escaparon del inframundo, temerosos del destino de aquel pequeño que amaba con todo su ser y en el caso de la rubia, de aquel destino como mula de cría con la excusa de los ataques de aquellas criaturas antinaturales. Los Kaijūs habían llegado al planeta y los demonios quienes no podían pelear contra ellos, decidieron esconderse en el inframundo, mirando desde las sombras como los humanos combatían este problema sin necesidad de su ayuda.

Cinco años desde que Zeoticus Gremory entro en coma por la pelea que sostuvo contra aquel que considero su hijo y su mejor amigo, la rubia podía entender porque el patriarca del clan Gremory habia sido seleccionado para portar el manto de Maou antes de que este recayera en su hijo mayor, la rubia recordaba como escaparon, cuando cayó en coma y, por si fuera poco, enterarse de la muerte de Issei en el campo de batalla.

Pero ella en su corazón sabía que esto era una mentira, el castaño habia sobrevivido a muchas cosas, era impensable que esto ocurriera, no después de que habia derrotado a cinco de esas cosas. Por suerte sus sospechas eran ciertas, cuando Rias le dijo que estaba con vida, los ojos de Aika se iluminaron después de mucho tiempo. La rubia estaba perdida en sus pensamientos cuando escucho el sonido del ascensor y una enfermera la guio donde estaba Zeoticus Gremory, postrado en la cama, siendo visitado por su esposa y su nieto que ahora se trataba de un joven de 15 años.

Al revelar la noticia a ambos de que Issei estaba vivo, hubo sentimientos encontrados, Milicias trataba de ser valiente y no llorar de alegría, cosa que enterneció a ambas féminas, la castaña estaba feliz y preocupada por la salud emocional de su hija. Justo en ese momento el pelirrojo comenzó a reaccionar, alertando a todo el personal médico, incluyendo a la amiga de su hija.

Las horas eran angustiantes, pero la amiga de Rias salió para informarles la condición del pelirrojo.

—Me complace anunciarles que él está muy bien —la castaña y la rubia suspiraron aliviadas.

—¿Cuándo veré a mi abuelo? —todos los médicos y enfermeras se quedaron como piedra, creyeron que el pelirrojo era su padre.

—En unos minutos, tuvimos que darle un relajante para evaluar cualquier daño, pero sus estudios indican que todo es normal.

—Espere un segundo… ¿significa que él es su nieto? —pregunto una de las doctoras impactada por aquella revelación.

—¿Algún problema? —pregunto la castaña, ya esperaba este tipo de cosas, sobre todo por la forma en que algunos médicos la miraban.

—Es que…usted se ve muy bien para su edad…. —respondió mientras algunas enfermeras la rodeaban, sacándole una gota en la nuca a su nieto y a la ex heredera del clan Agares.

—Gracias…pero no es difícil conservarse de esta forma.

—Díganos la verdad, que fue lo que hizo ¿le vendió su alma al diablo? —pregunto una de las enfermeras.

—Reiki.

—¿Cirugía plástica…?.

—¡Un segundo! …yo jamás recurriría a algo tan absurdo como ponerme cosas de plástico en el cuerpo —respondió molesta por esas declaraciones— todo lo que ven aquí es completamente natural…la prueba está en que mi hija luce como yo cuando tenía su edad.

—¿Su hija? —pregunto la enfermera que se encargaba de interrogarla.

—La Dra. Rias Gremory… —secundo la rubia que vestía una bata blanca.

—¡¿Usted es la madre de la jefa de cirugía pediátrica?!.

—Que bien se siente escuchar eso… —suspiro por aquellas palabras.

La castaña termino de compartir algunos tips con todas las mujeres y fue a ver a su esposo quien estaba platicando con su nieto y con la amiga de Rias, cuando cruzaron miradas, el ambiente se puso bastante tenso, lentamente se fue acercando y Nyssa le dijo al joven Gremory que saliera de la habitación para darles un poco de privacidad.

—Zeoticus.

—Venelana…dime que esto no es un sueño.

—¿Que? —de pronto el pelirrojo se reincorporo levemente para abrazarla y colocar su rostro entre sus pechos— cariño…

—Perdóname…por no ser tan fuerte como ustedes…por todo lo que hice si es que te causé algún daño —decía mientras algunas lágrimas caían de sus ojos— yo…

Venelana sabía que su esposo no era una persona que mostraba sus sentimientos, solo ella tenía ese privilegio, sin más que decir, ella lo abrazo con ternura y le dio un suave beso en la frente.

—Cariño… —musito acariciando su cabello de color carmesí— no pasa nada.

—Eh siento interrumpir…pero señor Gremory, soy la Dra. Nyssa Miles, tengo que revisarlo —ambos se separaron por unos instantes y la chica rubia comenzó su examen— a pesar de lo diferente de nuestras especies, nos parecemos demasiado.

El pelirrojo se puso como roca cuando escucho esas palabras, cuando miro a su esposa y nieto ellos le hicieron una señal de que no se preocupara.

—Todo parece estar bien, sus heridas sanaron correctamente.

—Señorita, estoy bien.

—Rias me advirtió que usted diría esto, le prometí a mi amiga que solo lo daría de alta hasta que realmente estuviera bien.

—¡Un segundo! ¿conoce a mi hija?.

—Si, las dos mejores de nuestra generación, las mejores residentes del New York Presbyterian Med Center y las jefas de cirugía pediátrica y Neurocirugía más jóvenes, ambas con doble especialidad.

—¿Ella es doctora? —preguntaba sorprendido, pero un enorme orgullo—no es una noble, pero igual es algo igual de importante. Mi hija una doctora respetable—decía con una sonrisa orgullosa —¿Cómo pude perderme eso?.

—Te perdiste muchas cosas.

—¡Rias! ¡tengo que advertirle! —intento levantarse, pero sus piernas no pudieron soportar su propio pensó.

—Zeoticus ¿Qué ocurre?.

—Necesito que salgan, en cuanto podamos controlar esto.

—¡Mi hija está en peligro! ¡no puedo quedarme de brazos cruzados si alguien trata de lastimarla, incluso si es su propio hermano!.

Debido a este arrebato de ira, tuvieron que darle un calmante para que volviera a dormir, la rubia agradecía haber tenido una dosis para elefantes (el personal aún se preguntaba el "como" y el "para que" había conseguido esas potentes drogas) luego seguía revisando todo lo que habia dicho el pelirrojo, las cosas que salieron de su boca, le provocaban mala espina. Camino fuera de su habitación y vio a la pelirroja junto a su nieto, los dos se levantaron y esperaban alguna respuesta.

—Es mejor que llamen a Rias.

—¿Que?.

—Hay cosas inquietantes que dijo antes de que le diéramos el relajante ¿sabe que es una caja madre?.

-(0)-

Del otro lado del mundo, específicamente hablando en Hong Kong, dos sujetos estaban parados frente a la oficina del mariscal Stacker Pentecoste, mariscal del cuerpo de defensa del pacifico.

El expiloto y la pelirroja solo escuchaban al hijo de Hanssen gritar por la prueba fallida de Gypsi.

¡Ella no pudo controlar su enlace y él se salió de la fase…!..

Todos sabemos lo que paso

No podemos arriesgarnos, los Kaijū están evolucionando y nos harán pedazos, el ya no puede hacer esto y ella es una novata ¡no los quiero protegiendo mi trasero SEÑOR! —el rubio australiano salió de aquella habitación y miro a ambos pilotos, la pelirroja tenía la mirada gacha, mientras el castaño se mantenía estoico.

—¡Oye! …quédate ahí…tu madre viene en camino, me acompañaras a recibirla.

—Su padre cerró la puerta para hablar con el mariscal.

La rabia que sentía, era tal que se acercó a Issei y Rias.

—Ustedes son una maldita deshonra…harán que nos maten y esta es la cuestión Issei…quiero volver de esta misión, porque me gusta mi nueva vida —levanto su mano y le dio un leve golpe en el pecho— ¿porque no…nos haces un favor y desapareces?, en eso eres excelente.

—Ya basta… —la pelirroja quería intervenir por su prometido, pero este lo detuvo.

—[Tranquilo compañero, no dejes que tus emociones te dominen].

—Si…controla a tu noviecita…deberías ponerle una correa.

Eso ultimo no le agrado mucho a ambos.

—[…De acuerdo…cambio de planes ¡hazlo pedazos!].

Solo fue una fracción de segundo para que Issei lo golpeara en el rostro, seguido de otro derechazo que el rubio respondió de la misma manera, cambio su estrategia y lo golpeo en diversos puntos para que se arrodillara, golpeándolo de forma descendente.

—Discúlpate con ella.

—¡Vete al diablo!.

La pelea se reanudo cuando el piloto de Striker lo tacleo contra un muro y lo golpeo en las costillas, de un rodillazo lo obligo a levantarse, para aprisionar su brazo y arrojarlo contra unos tubos que emanaron vapor luego de que se rompieran por el impacto.

—¡Dije…que te disculpes con ella!

Ninguno de los dos parecía ceder a los ataques, la pelirroja estaba preocupada porque Issei intentara matarlo. El rubio se lanzó al ataque tratando de engañar al castaño, pero lo detuvo con facilidad, luego de dio un golpe en su oído para desorientarlo, terminando con una llave al brazo.

—¡¿Que está sucediendo aquí?! —Herc habia salido al escuchar el escándalo— los dos ¡sepárense!.

Issei libero a su presa y lentamente retrocedió arreglándose la ropa.

—Hyōdō…Gremory a mi oficina… —ambos entraron mientras el castaño retrocedía, de espaldas, esperando a que el rubio lo atacara.

—¡Aun lado…! —Chuck enojado trataba de lanzarse nuevamente contra Issei, pero su padre lo detuvo.

—¡Ya basta, esto se acabó! eres un soldado, maldita sea ¡pórtate como tal! —tras detener a su hijo y que este se fuera muy furioso, sintió como su teléfono vibro, era una llamada de su esposa— grandioso…—suspiro estresado llevándose una mano al rostro

El mariscal entendió la señal y entro a hablar con los dos pilotos.

—Mariscal…yo fui quien salió primero del enlace, fue mi equivocación.

—Tenías razón Issei, no debí poner a una civil junto a ti…. —suspiro mirándolos.

—¿Ahora qué? ¿nos dejara en tierra? —pregunto seriamente.

—A ti no…. —cuando escucho esas palabras, la pelirroja bajo la mirada, para que su flequillo cubriera sus ojos.

—Permiso para salir de la habitación…. —pregunto con un tono de voz quebradizo, y algunas lágrimas que caían por sus mejillas.

—Permiso concedido…. —la pelirroja se levantó sin decir nada y dejo a ambos soldados para conversar— deberías estar feliz de que tu novia no se exponga a este peligro.

—Con todo respeto mariscal…pero creo que aceptare a Rias como mi copiloto.

—Soldado.

—Es solo que…la conozco desde hace mucho, nuestro enlace era fuerte.

—Ella no puede controlar sus emociones, no voy a arriesgar a mis pilotos por algo como esto, lo siento ¡es mi última palabra! …puedes retirarte.

El castaño suspiro resignado, se levantó y camino hasta la puerta, quedándose parado sin mirar a su oficial superior.

—Jamás eh cuestionado sus órdenes señor, solo espero que tome la decisión correcta…o todos moriremos.

La tensión en el ambiente era palpable, el mariscal sintió algo húmedo cayendo de su nariz…tomo un poco de papel para limpiarse y tomar su medicamento, necesitaba más tiempo para acabar con esto, solo esperaba que dios le diera unas semanas más, antes de que su cuerpo cediera ante el envenenamiento por radiación.

Por su parte el castaño se encontraba en la cafetería bajo la mirada de todos en la estación de batalla, no parecía importarle lo que dijeran de él, solo habia una persona en ese lugar, que podría perturbar su temple estoico y frio.

—¡Ise, tenemos que hablar! —la pelirroja apareció sentándose frente a él, azotando su charola de comida— ¡ahora!.

—Este no es el momento Rias —respondía el castaño algo tenso por ser el centro de atención.

—Claro…nunca es el momento…ya no te conozco, tú no eres ese chico del que me enamore… ¡nunca me habías ocultado nada! —exclamo furiosa, mientras u pareja, se mantenía con la mirada baja— ¡¿cuándo me ibas a decir lo de Asia?!.

—¡Cuando tú me dijeras que intentaste suicidarte! —el castaño llego a su límite, sin importar que todos escucharan los íntimos secretos de ambos.

Todos contuvieron la respiración al escuchar eso, por su parte, el castaño se acercó a la pelirroja, la tomo de su muñeca y la arrastro lejos de la cafetería, ante las negativas de la pelirroja para que la soltara.

Llegaron al camarote del castaño, cerró la puerta con fuerza y arrincono a la pelirroja, para besarla de improviso, cosa que le molesto, separándose de forma agresiva y dándole una bofetada, mientras lagrimas caían por sus ojos.

—¡¿Crees que eso solucionara todo lo que paso?! —el castaño la tomo de sus muñecas, nuevamente aprisionándola contra la pared— ¡suéltame o voy a gritar que me estas…!.

El castaño volvió a besarla, quebrando ese escudo que le habia tomado años desarrollar, correspondiendo el gesto, percatándose de que ambos estaban llorando. Ver a su amado en este estado, la hizo olvidar un momento el odio que sentía por haberlas abandonado durante todo ese tiempo.

(N/A Igniz17: ¡Alerta de Lemon pervertidos!).

Ambos se acostaron en la cama de Issei, compartiendo el calor corporal, compartiendo suaves caricias, los besos no se hicieron esperar y en principio solo se trataban de roces suaves, pero poco a poco se empezaban a tornar con más intensidad, ambos amantes sabían lo que pasaría y ninguno de los dos parecía ceder.

—Ise…. —la pelirroja comenzó a quitarle suéter junto con su camisa— Ise…

paso sus manos por la anatomía marcada de su amado, varias cicatrices adornaban su cuerpo, incluyendo las que se habia hecho durante los combates contra Kaijūs, comenzó a descender por su cuello, dando leves mordidas, como si quisiera marcarlo como su propiedad.

Los instintos del castaño se habían contenido desde hace mucho tiempo, asi que cambio de posición con su pareja. La pelirroja se encontraba ahora debajo del castaño, quien empezó a desabrochar su uniforme, no quería que este momento fuera algo desagradable para Rias, debía contenerse, hasta que ella le diera permiso.

—Aaahhh —la pelirroja trataba de comprender lo que pasaba, pero cuando termino de desabrochar su ropa, el castaño comenzó a devorarla— Iseeee….

Con maestría le quito la ropa, dejándola con un conjunto bastante conservador comparado a lo que usaba cuando vivían en Japón, pero que al castaño le fascinaba.

—Eres hermosa —musito de forma inconsciente— quiero que seas mía…

—Quiero ser tuya.

Ambos se encontraban desnudos en la cama, rozando sus cuerpos, queriendo que estas caricias nuca acabaran. Rias sintió algo rígido en su vientre bajo, lo sujeto con delicadeza, provocando que Issei soltara leves gruñidos, por la sensación de sus suaves manos.

—Te amo Ise…. —dijo colocándose encima del mencionado, con su miembro apuntando a su feminidad— te amo.

La pelirroja se auto penetro, rompiendo aquella barrera que la marcaba como una mujer pura y casta, llorando levemente por el dolor que sintió y porque al fin se habia hecho uno con el hombre que amaba.

Fueron leves movimientos para que ambos se acostumbraran a este nuevo mar de sensaciones, con el paso del tiempo, el castaño iba más profundo en la pelirroja, que empezaba a suplicar por más, se quitó su sostén, revelando aquellos pechos grandes y perfectos, que el castaño comenzó a consentir, mordiendo y succionando como si fuera un bebé.

—¡ISE! —la pelirroja sintió como una descarga de electricidad recorrió su cuerpo, al momento de ser golpeada en un punto especifico.

Durante algún tiempo, probaron varias posiciones, buscando satisfacer este deseo primordial, mientras que Issei la levantaba y la recargaba en la pared, colocando sus piernas sobre sus hombros, para llegar a las partes más profundas de aquella mujer…su mujer.

El olor a sexo era evidente en toda la habitación, pero ellos no sentían simple deseo carnal, lo cual hacía que las sensaciones se intensificaran. Rias habia perdido la cuenta de cuantos orgasmos habia tenido, pero el castaño no parecía satisfecho, asi que le hizo una señal para que la bajara, separándose para molestia del chico mitad dragón.

—Tranquilo, solo es por unos segundos —lo empujo para que cayera sobre su cama y coloco su miembro entre sus pechos— no es justo que solo yo disfrute esto….

La sensación llevo al límite al castaño, eyaculando en el rostro de su amada, quien degusto la esencia del chico—alguien se contenía demasiado—dijo seductoramente— pero esto lo quiero dentro de mi…y parece que alguien está listo para una segunda ronda.

El acto fue reanudado, esta vez con Rias cabalgando sobre el castaño quien sujeto los pechos de su mujer, queriendo complacerla como ella lo hizo hace poco.

—Rias…estoy a punto.

—¡Hazlo…lo quiero todo…márcame como tu mujer! —exclamo mientras el ansiado orgasmo invadió su cuerpo.

La sensación fue incluso mayor, cuando sintió aquel liquido espeso y cálido, llenando su interior, al mismo tiempo que sentía como su amado, en un acto reflejo, la mordía en el cuello, podía percibir como la sangre escurría por su piel, la acción provoco que lo disfrutara aún más.

Luego de esa faena, ambos se encontraban abrazándose, disfrutando la tranquilidad del momento, la pelirroja vio a su castaño dormido, seguramente por todo el esfuerzo y el estrés que libero…de forma literal.

—Rias…. —lentamente Issei abrió los ojos, encontrándose a su amada.

—Ise…. —ella entendía lo que quería decir con eso, por lo que simplemente, lo beso en la frente, acurrucándose en su pecho.

—Desde lo que paso en Alaska, solo eh cometido errores…creo que tenías razón, talvez ya no soy ese hombre del cual te enamoraste.

—Lo de Desmond no fue tu culpa…fue esa maldita de Asia.

—Pero yo… —ella volvió a besarlo y abrazarlo con fuerza.

—Sigues preocupándote por las personas que amas…yo no fui sincera contigo al no hablarte de…eso.

—Creo que ambos nos equivocamos…asi que, en teoría, la fuerza combinada de dos fuerzas similares es igual a cero… —la pelirroja rio levemente.

—Eres un nerd…pero…eres mi nerd…me alegra tenerte de vuelta.

—Gracias…por todo…ahora no sé cómo explicárselo a las demás.

—Yo te ayudare…sobre todo con Aika… —el castaño sintió una leve presión en su pecho, pero esta desapareció, cuando la pelirroja se acurruco a su lado— …después de todo soy tu prometida—cuando terminaron de hablar, volvieron a cerrar los ojos y tratar de descansar un poco más.

-(0)-

Lejos de ese lugar, más específico en el inframundo, cierto pelirrojo dormía solitario en su enorme cama. Después de revelar sus planes con su hijo, su esposa no pudo más, seguiría como su reina, pero hace varios días, le habia dado los papeles de divorcio, teniéndolo aún más estresado, sobre todo por lo que haría.

Sabía que, si averiguaban que habia creado aquel dispositivo, podía despedirse de su título de Maou…incluso de su vida.

Todo ese estrés acumulado, comenzó a afectar su psique, mostrándole vividas pesadillas que se veían más como una especie de profecía.

Sueño—

¡Muerte!.

¡Sirzechs, auxilio!.

¡Duele!, ¡duele mucho!.

El pelirrojo se movía de forma agresiva conforme la pesadilla avanzaba, incluso comenzó a sudar frio.

¡Es el fin!.

¡Estamos todos muertos!.

¡Aaaaaah!.

¡Ayuda, por favor!.

En si mente, viajaba a gran velocidad, tratando de encontrar al causante de todo este sufrimiento y desesperación, quedando con la boca abierta, al ver a esas criaturas en el inframundo. Sabía que la sangre de aquellas bestias era toxica para la biología humana, por lo que no correría ningún riesgo, pero su teoría se fue al drenaje cuando alguien golpeo a la enorme bestia. Su sangre se evaporo y los demonios que estaban cerca, comenzaron a asfixiarse, muriendo de forma horrible. La niebla lo alcanzo y esta le afecto como si se tratara de energía sacra….

En medio de toda esta destrucción y caos, habia alguien que pudo reconocer, alguien a quien odiaba por haber secuestrado a su hermana. Un guerrero terco e imprudente que se ganó a su título derramando su sangre. Era Hyōdō Issei…solo que su mirada no era como antes. No expresaba nada.

—M-Maldito…—susurraba el pelirrojo adolorido y observando furioso al castaño.

¿Por qué maldices en vano? Todo esto fue tu culpa.

—¡No es verdad! Ustedes los humanos, no tenían oportunidad.

Issei frunció el ceño un poco por esas palabras.

Claro, el "ganado" es prescindible ¿no? —decía con molestia, pero tranquilo, Sirzech solo desvió la mirada— cada vez más me convenzo de que todos los sobrenaturales nos envidian…a pesar de no tener poderes, siempre encontramos la forma de sobrevivir, sin importar lo que pase a nuestro alrededor

La capital del inframundo estallo cuando dos nuevas criaturas aparecieron, matando a los caídos que intentaban frenar su avance. Issei observaba esto, pero el demonio carmesí no veía como el castaño apretaba los puños en frustración por no poder salvar los inocentes.

—¿Porque…porque no estás aquí?.

Eres un hipócrita al preguntar eso, ¿no crees?, tu nos abandonaste…dejaste que el miedo se apoderada de tu mente…irónico como tu…el más poderoso de los cuatro Maous, se escondió cual rata cobarde.

Los ataques no cesaban y los demonios civiles trataban de escapar, sucumbiendo ante las pisadas y golpes de ambos monstruos. Issei solo cerraba los ojos por esta masacre.

[Todos debemos cargar con una cruz]— Ddraig se metía en la conversación y dijo girándose a donde estaba la ciudad destruida— […esta es la tuya…].

A lo lejos vio como Serafall junto con los otros reyes demonio enfrentaban a las criaturas. Una de ellas extendió su brazo en un intento para atraparla, pero fue interceptado por un muro de hielo, la defensa apenas pudo bloquear el ataque.

Nosotros salíamos victoriosos de nuestros combates…ustedes no han podido derrotar a uno de ellos…—el castaño lo tomo de su ropa y lo hizo mirarlo a los ojos.

—Todo lo que eh hecho ha sido en pro del inframundo… ¡todo para proteger a mi familia! —respondió levantándose de forma agresiva— millones confiaban en mi.

Ahora…millones morirán por tu culpa.

—¡Sirzechs! —miro a su esposa tratando de huir de un Kaijū que intentaba devorarla.

—¡Grayfia! —se lanzó a toda velocidad para tratar de salvarla, pero fue demasiado tarde— ¡noooooo!.

fin del sueño—

Despertó repentinamente, se dijo a si mismo que solo era una pesadilla, miro el reloj que se encontraba junto a su cama y entendió que era hora.

—En verdad Rias…yo no quería hacer esto, pero me obligaste.

Tras esas palabras, empezó a formar círculos de comunicación. Iniciaría con su plan.

-(0)-

En el mundo humano, específicamente en la base Jaeger. El chico rubio estaba profundamente dormido en su cama, pero Herc era otro caso. Estaba fuera de la base, en la oscuridad de la noche y apoyado en la baranda y con una lata de cerveza.

—Ya es demasiado tarde para que estés bebiendo eso —una melodiosa voz llamo la atención del veterano de guerra.

Era una rubia de figura despampanante y buenos atributos. No vestía unos de sus kimonos tradicionales, sino ropa casual.

—Me merezco esto de vez en cuando ¿no? —mencionaba divertido el rubio mayor, haciendo que su esposa riera en voz baja— siempre cuidándome…Yasaka.

Si, la rubia reina Yokai, era la esposa de Hercules Hansen. Algo increíble, pues se suponía que no estaba interesado en los humanos. Pero de alguna manera, Herc logro conquistarla y hasta hacerla su esposa.

—Ese es mi trabajo ahora —respondió la rubia parándose a su lado— ¿qué fue lo que paso? La prueba de pilotos de Issei-kun y Rias-chan.

A pesar de ser una Yōkai con mucha experiencia, esta parte de la humanidad la desconocía completamente, el rubio suspiro y la abrazo de la cintura, sonrojándola levemente, al sentir como su esposo aún se conservaba en forma.

—Cuando nosotros entramos al enlace…vemos los recuerdos de nuestro compañero…de esa forma peleamos en sincronía…ambos vieron algo que les afecto demasiado parece que Issei la engaño con una chica llamada Asia…en el caso de Rias…creo que ella intento suicidarse.

—Por los dioses.

Sabía quién era y el hecho de que hubiera aparecido el día en que el castaño desapareció fue la pieza que buscaba para armar el rompecabezas y encontrar una explicación a todo eso. Quería ir al inframundo y partirla a la mitad por casi asesinar al hombre que supuestamente amaba y por lastimar a su pequeña hija. Recordó en el primer combate de su yerno, pudo percibir su presencia en aquel edificio por un breve periodo de tiempo, seguramente como una especie de experimento para deshacerse del castaño

—Entre pilotos jamás hay secretos… —respondió sin separarse— ¿cómo esta?.

—Kunou fue quien lo curo, aunque fue un poco difícil…—mencionaba riendo un poco nerviosa.

Herc entrecerró sus ojos en sospecha.

—¿Qué paso? —pregunto molesto por lo que respondería…

-(0)-

—¡Maldita sea, te cuidado! —exclamaba adolorido el rubio.

—¡Quédate quieto onii-sama! —reclamaba mientras tenía en su mano un algodón— ¡¿Por qué te metes en este tipo de situaciones?!.

—¡Oh cállate enana! —respondía molesto y desviando la mirada, Kunou frunció el ceño y apretó el algodón con alcohol en una de las heridas de su cara— ¡Ay maldita sea!, ¡lo hiciste a propósito!.

—¡Cállate y déjate seguir curando!.

Así seguía esta peculiar escena, de dos hermanos que se querían y odiaban al mismo tiempo. Todo mientras Yasaka escuchaba desde afuera, con una gota en la cabeza. Solo suspiro y se fue de ahí en busca de su esposo.

-(0)-

—Supongo que trate de hacer mi mejor esfuerzo criándolo—suspiro mirando los ojos ambarinos de su esposa— ¿por qué siempre lo defiendes?, es un adulto. Aun cuando no lo demuestre.

—Es un buen chico, solo tiene que aprender a controlarse mejor—ambos permanecieron abrazados, disfrutando la calma antes de la tormenta. No quería alarmarlo, después de todo su esposo tenía una enorme responsabilidad sobre sus hombros, pero la razón por la cual vino, fue porque tuvo un presentimiento. Algo importante ocurrirá, no tenía claro si se trataba de algo bueno o malo, solo sabía que esa noche, muchas cosas cambiarían—Herc…tengo que decirte algo—el rubio la miro con curiosidad por esas palabras.

No sabían cuánto tiempo habían dormido, pero disfrutarían de un merecido descanso luego de tener un desenfreno sexual, causado por años de abstinencia por parte de ambos. La pelirroja abrazaba al castaño, hundiendo su rostro entre sus encantos, sujetándolo con firmeza, como si tuviera miedo de que se alejara otra vez.

Rias… —el susurro de aquella voz familiar, la despertó— Rias…ven acá.

Para su suerte, su parte demoniaca era útil cuando se trataba de heridas, o en este caso, el dolor que provoco entregarse a su amado, pudo levantarse y ducharse, no quería problemas si alguien la veía en ese estado.

Durante esa rápida ducha, se miró en el espejo, percatándose de aquella marca de mordida la cual era más evidente por las líneas de sangre seca que desaparecían conforme se limpiaba. Se vistió y salió de la habitación, mirando al castaño profundamente dormido, seguramente era la primera vez que descansaba de esta forma.

Camino de forma silenciosa, todos necesitaban descansar, mañana en la noche, habría un nuevo ataque y debían estar preparados para lo que viniera.

Fue entonces que aquella voz la guio hasta la bahía de los Jaeger, sintió una extraña y familiar presencia, que se hizo más notoria cuando se percató de la dimensión de bolsillo donde fue encerrada.

—Que extraña y grata sorpresa…nii-sama —la pelirroja dirige su mirada donde habia aparecido el satán carmesí— o debería decir Sirzechs.

—¿Acaso no te enseñe a respetar? —pregunto molesto por ese recibimiento— sabes a que eh venido.

—Me halagas…haber dejado la seguridad del inframundo solo por preocuparte por tu hermanita…a menos claro que tenga que ver con devolverme al inframundo.

—Escúchame bien Rias…fui muy tolerante contigo, te deje jugar a los soldaditos por lo que le paso a Issei….

Aquellas palabras confirmaron la teoría que creo al ver los recuerdos del castaño.

—El día que me dijeron lo que paso, me sentí horrible, pero murió luchando por lo que creía —decidido seguirle el juego, sobre todo al ver como unos círculos mágicos aparecían detrás del pelirrojo— ustedes…

—Lo siento buchou…pero esto es por su bien —decía la neko peliblanca más desarrollada parándose frente al satán— venga con nosotros, no nos obligue a usar la fuerza.

—¿Es una amenaza? —pregunto desafiante, impresionando a todos—por lo que veo cometí muchos errores. Fui demasiado blanda con ustedes.

La tensión en el ambiente creció, el pelirrojo esperaba este tipo de resistencia por parte de ella, con un movimiento de cabeza, tanto su torre como su caballero de cabello azul se pararon frente a la pelirroja.

Koneko se colocó sus guantes y libero sus rasgos Yōkai. Xenovia desenfundo tanto a Durandal como a Ascalon. Lejos de intimidarse, Rias asumió una pose de batalla que la nekomata reconoció.

—Xenovia-senpai…tenga cuidado..

—¿Que?.

—Esa pose…buchou no está bromeando —decía de forma seria, pero el tono de voz usado fue diferente.

Ambas se miraron y para provocarle las menores heridas, decidieron realizar un ataque combinado. Xenovia se encargaría de inmovilizarla y Koneko la noquearía con un golpe en la nuca. Pero su plan fallo rotundamente, cuando Rias esquivo el corte de la espada sacra que casi perfora la cabeza de la peliblanca, quien recibió una patada en el estómago con mucha fuerza, arrastrándola donde estaban unos botes de aceite que le cayeron encima.

—Muy predecible —respondió la pelirroja encarando al caballero— ¿quiere seguir con esto?.

—¡No es posible! —incluso con su velocidad, no podía conectarle un golpe directo.

—Que tengas una gran velocidad, no significa que tengas la victoria asegurada, te dije que ya no era la misma que antes —junto sus manos frente a ella, recibiendo el ataque de Ascalon, desarmando a la peli azul con un golpe en el rostro, esperándola con la espada en mano— aunque seas mi caballero, sigo siendo tu rey y en todo este tiempo, decidi entrenar mi cuerpo en combate mano a mano…ahora veamos qué tan buena me eh vuelto.

—Esto complica las cosas —musito el pelirrojo, observando a su hermana pelear mano a mano contra sus siervos— Vali…Saji y Kiba, prepárense…la quiero viva.

—Por mi está bien/hai Sirzechs-sama —exclamaron los mencionados.

Xenovia fue arrojada donde la Neko habia recuerdo la consciencia luego de tremendo golpe. Ambas se percataron de que la pelirroja rozo la hoja de ascalon contra el piso de metal, provocando una chispa que cayó sobre el camino de aceite que se creó cuando Koneko impacto en los botes.

A duras penas pudieron escapar, pero la explosión arrojo algunos escombros con llamas que cayeron en la peliblanca, incendiando su brazo. Akeno creo un círculo mágico sobre la inconsciente torre para apagar el fuego, junto con Asia comenzaron a tratar las quemaduras de su brazo, pero ella no podría combatir de nuevo.

Los tres varones se arrojaron contra la pelirroja, parece ser que ellos eran un desafío más grande.

—¿Asi me agradeces luego de que te rescate? —pregunto en el choque del metal contra metal.

—Lo lamento, pero son ordenes.

—Me decepcionas Kiba, dijiste que sin importar lo que pasara, siempre me serias fiel —las palabras de la pelirroja tocaron una fibra muy profunda en la psique del rubio— en nuestro grupo había dos personas en la que confiaba ciegamente y tu era una de ellas.

La pelirroja desarmo al rubio con fuerza y le provoco un corte en el costado, para después golpearlo en la mandíbula, lanzándolo lejos.

Se distrajo un momento y sintió como algo se envolvió en su muñeca y comenzaba a drenar su energía.

—Yo en tu lugar me rendiría Rias Gremory —Vali activo su Balancer Break sobrevolando a la pelirroja—, no eres rival para mí.

—Intentas aprisionarme con una Sacred Gear tipo dragón, mientras porto una dragón Slayer —Rias giro su arma un par de veces, dispuesta a liberarse, cuando sintió un escalofrió recorrer su espalda.

Por unos instantes estaba confundida, pero una sonrisa adorno su rostro.

—Saben…algo que averigüe durante todo este tiempo, es que a pesar de nuestro poder…somos tan vulnerables como cualquier humano…sobre todo al calibre 50.

El sonido de un arma siendo disparada resonó por toda la estación de batalla, hasta que desapareció, siendo reemplazado por los quejidos de dolor del rubio perteneciente al clan Sitri. La causa era que el brazo donde tenía su Sacred Gear, fue amputado a la altura del hombro.

—¡Mi brazo! —se quejaba gritando del dolor y agonía.

—Yo apunte a la cabeza, supongo que perdí algo de practica —aquella voz, provoco que todos se paralizaran en su lugar.

De las sombras escuchaban los pasos de alguien, cuyos ojos brillaban en color verde, revelando asi a cierto castaño vestido con su uniforme de color azul portando un arma de gran calibre.

—¡Issei/Issei-kun/Issei-san! —exclamaron las féminas.

—Si alguien se atreve a tocar a mi mujer, ¡le meteré una bala en la cabeza! —exclamo cargando un segundo disparo— pareces sorprendido Sirzechs…pero tú lo dijiste…soy demasiado terco para morir.

El pelirrojo no podía creer lo que veía, sus planes se habían complicado con la aparición de castaño, debía actuar con rapidez y llevarse a su hermana…o en su defecto matarlos.

—¡Vali! —el mencionado se lanzó contra la pareja, quien intercambio armas.

—Que molestia —Issei activo su Balancer break y golpeo a Vali en el rostro, arrojándolo fuerza de la estación de batalla— alguien no entreno como es debido.

[Se confió demás….pobre diablo] —mencionaba serio Ddraig dentro de la booster gear.

—Me alegra que te hayas vuelto más fuerte, asi sera más divertido acabar contigo —dijo mientras se limpiaba la sangre de su boca.

—Eres molesto, ¿acaso no entiendes que a mí no me importa seguir con tu obsesiva y ridícula sed de batalla?.

El choque de ambas fuerzas era brutal, sumando a que Kiba entro en combate para ayudar al dragón blanco, quien estaba siendo diezmado por el dragón carmesí.

—¡¿Porque hace esto?! —exclamo Kiba chocando su espada con al dragón Slayer del castaño— ¡déjanos ponerla a salvo, luego podrán estar juntos!

—¿Estás seguro de eso? —pregunto serio y molesto—

Sus instintos se agudizaron y esquivo el ataque que impacto en el rubio, sacándolo del combate, mientras el castaño se enfocaba su rival.

—Veo que ya no eres un don nadie.

—Y tú te convertiste en un cobarde—respondía tranquilo y sacudiendo sus manos.

—¡¿Qué fue lo que dijiste?! —exclamo furioso por esas palabras.

—Huiste de esta guerra, tiemblas antes los Kaijū y no has subido tantos tus habilidades. Además, poco te importo tu lado humano.

—Debiste venir con nosotros, la humanidad es débil, solo es cuestión de tiempo para que esas cosas extingan a la raza humana.

—No tienes derecho a decir eso, cobarde —esas palabras molestaron aún más a Vali— ¿rendirme? ¿huir? ¿luchamos una guerra inútil? Parece que el Vali que conocí hace años murió durante todo este tiempo y en su lugar quedo alguien que está acostumbrado a este lenguaje—Issei uso el agarre de ambos para golpearlo con una doble patada y arrojarlo al cielo, para rápidamente golpearlo y arrojarlo contra el metal, la fuerza abollo el piso con facilidad. —¡lenguaje de cobardes, que perdieron el derecho a su humanidad por ser débiles!—exclamo cargando un ataque con su mano.

Vali esquivo el ataque, no quería prolongar la pelea, debido a que la diferencia de poder, era más notoria.

—¿Sabes porque no puedes derrotarme? —pregunto el castaño— luchas por poder…yo para proteger a las personas que amo.

—¿En verdad?, ¿qué me dices de Kuroka?, por fin n se dio cuenta de quien era el más poderoso y su hermana…ni se diga. —decía tratando de sacarlo de quicio, para su sorpresa, el castaño se mantenía estoico.

—Quédatelas, ya no siento nada por ellas, el día que me abandonaron, me di cuenta quien era la única persona que me amaba.

Esas palabras, le ocasionaron a la peliblanca, un dolor terrible a su pecho. Su senpai la había despreciado y olvidado. ¿Estaba con Vali?, no porque quisiera. Fue orden del Maou, estaba en compromisos programados, ella y muchas otras demonios. Todo por elevar la tasa de natalidad del inframundo.

Sobre su hermana, no estaba segura si fue obligada o no.

Vali se elevó y preparo su ataque más devastador, dispuesto a matar a su rival quien lo habia insultado de esa forma. No le importaba si mataba a todos en el proceso. Issei vio la desesperación del peli plateado, no sabía cómo contener el ataque, hasta que sintió un leve cosquilleo en su mano izquierda.

—"Este poder" —apretó su puño con fuerza y miro el ataque y lo devastador que era.

—¡Cuando te mate, me quedare con esa maldita pelirroja! —lanzo la energía, furioso por toda la batalla.

—En tu sueños maldito —el guante izquierdo de su armadura se tornó de color dorado, y azul— gracias hermano… ¡full counter!.

[¡Vali detente!] —exclamo el dragón blanco, pero fue demasiado tarde.

El ataque se detuvo frente al Sekiryuutei, dirigiéndose a su oponente, quien hacia todo lo posible para reducir la fuerza de este.

[Maldito Shagaru!"]—el poderoso dragón acepto su final, debido a la fuerza que su portador infundio en su ataque.

—¡Esto es imposibleeeeee! —Vali recibió su propio ataque de lleno, la explosión fue brutal y cayo formando un charco de sangre a su alrededor.

El castaño deshizo su transformación y se acercó al cuerpo moribundo del peliplateado, tomo la espada sacra y atravesó su pecho, sin ningún tipo de remordimiento, acabando asi, con la línea del lucifer original.

—Espero que en tu otra vida…seas menos cobarde.

—N-No…esto…es…im…posible… —dijo para dar su último suspiro.

De su cuerpo, salió una esfera de color blanco que se elevó en la noche, exploto revelando al dragón blanco, observando el cadáver de su portador.

—[Supongo, que esta vez ganas…Ddraig].

[Sera en otro momento…Albión].

La silueta del dragón blanco se desvaneció en el viento, mientras el castaño desenterraba el arma del pecho de su oponente, observando al rubio que recupero la consciencia.

—Sabias que esto pasaría —la voz de Issei lo hicieron percatarse de que sería su próxima víctima— de todos los que creí que harían esto, jamás paso por mi cabeza que intentarías dañar a la mujer que te dio otra oportunidad.

—¿Qué se suponía que hiciera? Era una orden de Sirzechs-sama.

—Lo mismo que hicimos nosotros…luchar por nuestra cuenta…. —el castaño le dio la espalda— matarte sería un privilegio, para las ratas traicioneras, el peor castigo es que vivan sabiendo lo que son realmente…remedo de caballero.

Issei miro al rubio del clan sitri que habia salido de la base, luego de haber controlado la hemorragia de su brazo amputado, mirando al castaño con ira, devolviéndole el gesto.

—hiciste todo esto, para tener un amor que nunca sera correspondido…eres patético —decía pasando junto al rubio— no se si te interese esto, pero….tu familia está muerta.

Ante esa revelación, Saji abrió los ojos en sorpresa y horror.

—¿Q-Que…?.

—¿Oh?, ¿si te importa a fin de cuentas? —voltea a verlo enojado— murieron, durante el ataque de Onibaba.

—¡No es verdad! —gritaba aterrado, destrozado y llorando.

Issei estaba furioso por esa hipócrita reacción del rubio.

—¡Es verdad, maldito imbécil! —con furia tomaba del cuello de la camisa y quedaban cara a cara. Issei también quería llorar por el recuerdo— ¡yo los vi morir!, ¡frente a mí!.

—¡¿Por qué diablos no los salvaste?! —reclamaba furioso.

—¡A diferencia de ti, si lo intente! —respondió obligándolo a que su espalda chocara contra la pared— ¡casi muero tratando de salvarlos!.

—Mientes…

Recordaba los gritos de terror y dolor por el ataque de Onibaba, la ciudad estaba muy destruida y las fuerzas armadas poco podían hacer. Solo resistir hasta que el jaeger escogido para luchar, llegara.

Issei estaba muy herido, sangrante y sintiéndose inútil por no poder moverse. Hasta que escucho lamentos y sollozos cercanos. Cuando alzo la mirada, vio con terror, como la hermanita de Saji estaba ahí, herida y con sus padres también heridos e inconscientes. Desesperado se arrastraba hacia ellos para salvarlo, la niña se dio cuenta y estiro uno de sus manitos esperando que los salvara. La bestia Kaijū derribo un edificio, aquel en donde se encontraba la familia de Saji, refugiada abajo. Quedando bajo toneladas de concreto y escombros. Issei quedo con el brazo estirado y los ojos bien abiertos, muy impactado. No pudo salvarlos.

—¿Perdí a mi familia…?.

—Supongo que eso no te interesa, ¿no? ¡Después de todo, los abandonaste sin pensarlo!.

Saji furioso y llorando, salto contra el castaño. Este evadió su puño fácilmente y lo agarro del rostro estrellándolo contra el suelo.

—…No puede ser…—lloraba de rabia y tristeza.

Eso enfureció por ver esas lágrimas.

—Todos cargamos con una cruz…esta es la tuya…

Antes de que pudiera terminar de hablar, escucho el grito desgarrador de su mujer, entrado por la puerta sin esperar a que esta se abriera, dejando al dragón negro destrozado.

En aquella sala, la pelirroja se encontraba envuelta en un aura roja, luego de que derrotara a su amiga y a la mujer que casi le arrebata a su hombre, sin percatarse de como su hermano cargaba energía en aquel cubo de color negro y rojo que tenía en su mano.

—Te dije…que me obligaste a usar esto.

—Una caja…madre… ¡se supone que están prohibidas en el inframundo! —exclamo tratando de sobrellevar el dolor.

—Ahora vendrás conmigo te guste o no.

—¡Déjala! —un disparo de energía distrajo al pelirrojo de su actuar.

—Maldito… ¡¿porque no simplemente te mueres?!…se supone que Asia se encargaría de matarte.

Issei abrió los ojos en sorpresa por esas palabras.

—Asi que todo lo que paso en Alaska…. —musito conectando los puntos después de tantos años— ¡infeliz!, ¡¿acaso no tienes dignidad?.

—¡Hare lo que sea necesario por el bienestar del inframundo! —volvió a mostrar aquel cubo que brillo con intensidad— ahora Rias…quiero que extraigas sus piezas de peón.

Antes de que su ataque impactara contra el pelirrojo, sintió como si su cuerpo estuviera en llamas, miro detrás de él y vio a la pelirroja cubierta por esa extraña aura roja y su brazo extendido.

—Rias… ¡aagh! —exclamo el castaño, sintiendo como ella le arrancaba las piezas de su interior— ¡Riaas!.

—No puedo… ¡no me obligues a hacer esto! —exclamo tratando de resistir el poder le la caja madre— ¡tu ganas, regresare al inframundo, pero déjalo en paz!

—La única forma de que compense toda esta humillación y la muerte de Vali…es con su propia vida.

No importaba cuanto resistiera, el castaño agonizaba por lo que pasaba y su amada miraba con impotencia, que estaba a punto de matarlo. Mientras que, a pesar del dolor, Issei le mantenía una mirada de resentimiento e ira contra el pelirrojo.

Todo estaba perdido, o eso parecía…al igual que Saji, Sirzechs no se percató de aquel disparo que termino por amputar el brazo donde sostenía la caja madre. La dimensión de bolsillo desapareció, revelando a dos rubios junto con dos Kitsunes y un batallo de hombres armados, quienes le apuntaban a los demonios.

—¡Ise! —La pelirroja corrió donde el castaño estaba tirado, tomándolo en brazos— ¡responde!.

—Rias…. —musito levemente mirando a la chica llorar— no te preocupes…e-estoy bien…

—Ise…—ella lo abrazo contra su pecho, ayudándolo a levantarse y alejándose de la zona de conflicto, en eso volteo a ver muy enojada al maou Lucifer— ¡vas a pagar por esto!.

—¡Maldito humano! —exclamo el pelirrojo sosteniendo su brazo, creando un círculo mágico para detener la hemorragia.

—Solo lo voy a decir una vez hijos de perra —el mariscal Pentecost tenía un arma en mano junto a Raleigh y Mako— ¡lárguense de mi base!.

La tensión crecía en el ambiente, debido a que el satán carmesí, no esperaba que los humanos se enteraran de su escaramuza, lejos vio como alguien le apuntaba con un rifle, seguramente el que le provoco esa herida, pero lo que le tenía más nerviosa, era la forma en la que las dos Kitsunes lo miraban, talvez podía encarar a Yasaka sin problemas, pero estaba seguro de que ambas podrían acabar con él, sobretodo por la forma en que lo miraban.

—Humanos…no debieron meterse en lo que no les importaba.

—Sí. sí…es aburrido su discurso de villano de cuarta —expreso Chuck aburrido— lárguense de aquí o rezamos un padre nuestro.

—¡Acabare con ustedes y con este lugar! —exclamo el pelirrojo, elevando su aura.

—Yo en tu lugar me calmaría Sirzechs…sobre todo cuanto tienes a tu lado, el arma más poderosa que la humanidad ha creado —la kitsune señalo el contenedor con aquel logo que indicaba peligro radioactivo— una cabeza termonuclear de 1080 kg…para que te des una idea, las bombas de Hiroshima y Nagasaki, son simples petardos en comparación.

Al escuchar esto, el satán carmesí dejo de liberar su poder, ni siquiera él podría sobrevivir a la explosión de esa arma, no tenía muchas opciones y el tiempo se agotaba.

—Esto aún no ha acabado Rias…Vas a regresar al inframundo ¡aunque tenga que matarte y reencarnarte! —exclamo atravesando el portal— ¡Akeno!.

—¡Eres una maldita! —exclamo la azabache después de salir de aquel estado catatónico— ¡me quitaste lo que debía ser mío en primer lugar!.

—¡Lo perdiste el día que nos abandonaste!.

Pero Akeno ciega de su ira, no prestaba atención a sus palabras. Ella solo quería hacerla pagar por quedarse con su amado.

—Muere…muere…muere… ¡muere! —la ira de Akeno fue tan grande que creo una lanza de luz, la cual arrojo con rapidez, sin darle a nadie tiempo de reaccionar.

—¡Aaagh! —el ataque impacto, pero no contra su objetivo—

Frente a la pareja, apareció el rubio quien, en un acto reflejo, los protegió, recibiendo el ataque que atravesó su cuerpo, ante la mirada atónita del castaño y la pelirroja.

Xenovia quería ir por su compañero, pero el pelirrojo no les dio oportunidad de hacer algo, tomo a la azabache quien estaba en shock por lo que hizo y obligo a todos los demás a atravesar el portal, dejando atrás la caja madre.

—¡Kiba-kun! —exclamo la pelirroja.

—¡Rápido un médico! —ordeno el mariscal.

El rubio cayo al piso, manchándolo con su sangre, la pelirroja se acerco y comenzó a revisar la enorme herida que le provoco la azabache.

—Buchou.

—Por favor no hables…tengo que estabilizarte.

—Buchou.

—Mírame, tienes que permanecer conmigo…Kiba… ¡reacciona! —la pelirroja comenzó a tratarlo, unos segundos después, llego el equipo médico.

El castaño era ayudado por su amigo Raleigh, observando como el rubio era conectado a varios monitores.

—¡20 de etomidata y 100 de succinilcolina! —exclamo la pelirroja— ¡donde está el mayor Hunt!.

Todo se movía en cámara lenta, el rubio permanecía fuerte, no quería volver a decepcionar a su ama…su amiga.

—"Tengo que resistir…no puedo irme de esta forma".

La tensión en el ambiente crecía, todos los médicos y enfermeros hacían todo para mantener vivo al rubio, pero no estaban familiarizados con la fisiología demoniaca.

La vida de Yuuto Kiba era una moneda al aire—