DESCARGO DE RESPONSABILIDAD: Ni el manga/anime ni los personajes de Fushigi Yuugi me pertenecen.
Hola de nuevo, espero que disfrutéis de este nuevo capítulo.
Capítulo 3: Insomnio
Era un nuevo día, la víspera del festival de las estrellas. En el palacio de Konan, uno a uno llegaban al comedor para desayunar. Como de costumbre Tasuki y Miaka eran los últimos. Tasuki entró al comedor bostezando y Miaka estaba llena de energía esa mañana. Se sentaron en los dos asientos que quedaban libres, uno al lado del otro.
-"¡Qué bien! ¡Mañana ya es la noche del festival de las estrellas! Tengo muchas ganas de salir a ver el ambiente. Nunca he salido de noche antes en vuestro mundo." – Miaka estaba entusiasmada.
-"Me alegra verte contenta al fin Miaka, así que después de desayunar iremos al centro de la ciudad a hacer algunas compras para mañana".- comentó Nuriko con una gran sonrisa.
-"¿Algunas compras? ¿Qué hay que comprar?" – preguntó Miaka curiosa con la boca llena.
-"Es una sorpresa, cuando estemos en la ciudad te lo diré" – le contestó Nuriko guiñándole un ojo.
"¡Oh vamos! Dinos qué es, no nos dejes con la intriga"- insistió Tasuki.
-"Son cosas de mujeres". – le dijo Nuriko sacándole la lengua.
-"Ya estás otra vez, con eso. ¡Pero si eres un hombre!" – le dijo Tasuki mientras se metía un bollo en la boca.
-"¡Pero entiendo más de mujeres que tú, ignorante de la vida! tienes mucho que aprender de mí si algún día quieres conquistar a una mujer. Por dios, eres tan bruto!" – Nuriko se cruzaba de brazos mientras le reprendía.
-"¿Conquistar a una mujer? ¡Por favor!" exclamó Tasuki arrogante" –"estás hablando con Genrou, el líder de los bandidos. No hay mujer que se resista a mis encantos. No es que me interese lo más mínimo, pero muchas mujeres han caído a mis pies gracias a mis artes de seducción. Es divertido, aunque no busco nada más lejos que eso." – dijo Tasuki presumiendo con orgullo.
Miaka no podía parar de reír, al igual que sus compañeros. Era muy divertido ver a Tasuki y Nuriko discutir. A Nuriko le encantaba hacerle rabiar, y Tasuki siempre entraba al trapo.
-"¡Tasuki, qué sorpresa!.- exclamó Hotohori queriendo averiguar más- "Siempre dices que odias a las mujeres, pero realmente has intimado con algunas…" – le lanzó un guiño burlón.
-"¿Eeeehhh? Esto… bueno…" – se sonrojó Tasuki – "Son una molestia, solo saben dar problemas, pero a veces hay que darle una alegría al cuerpo, ya me entiendes…, jejeje"- se pasó una mano por detrás de su cabeza escondiendo su incomodidad.
Miaka no perdía detalle de la conversación. ¿Tasuki con una mujer? Bueno, no le sorprendió. Él era muy atractivo, recordó la primera vez que lo conoció, cuando él la secuestró y la cargó al hombro. En ese momento no pudo verle la cara. Solamente veía la parte de atrás de su cabeza, con ese pelo rojo ardiente como las llamas. Sintió su agarre fuerte en sus muslos, con sus manos ásperas. Después escuchó su voz, tan varonil, con ese acento tan suyo. Luego en la cabaña él había sido muy brusco, tirándola de malas maneras al suelo. Y entonces pudo verlo bien. Cuando se quitó la túnica, pudo apreciar que era un chico alto y fuerte, algo más mayor que ella; alzó su vista hasta su cara, descubriendo esos ojos color ámbar que brillaban ante la tenue luz de la habitación con esa mirada de "chico malo". Sus cabellos del color del fuego llamaban la atención como un incendio que no se puede apagar. Por último echó un vistazo a sus joyas,…-"¿joyas?"-se dijo Miaka fascinada por el chico misterioso que la había secuestrado en un abrir y cerrar de ojos. Consideraba las joyas más bien un complemento para mujeres, pero para su sorpresa, los collares y pendientes que llevaba le hacían aún más masculino. Cuando sonrió, un colmillo asomó de su boca dándole a su atractivo un toque especial. Por supuesto intentó besarla. "Supongo que lo hizo para intimidarme, no creo que en realidad lo hubiera hecho, era parte de su juego"- eso creía ella. Sin embargo, no le tuvo ningún miedo y le plantó una bofetada en la cara. Todo lo que pasó después, hizo que ella quisiera ayudarle a recuperar su liderazgo como jefe de los bandidos. En realidad ella quería que él fuese Tasuki, así que cuando se volvieron a encontrar en la aldea de los resucitados, se sintió muy feliz. Además enseguida encajó bien en el grupo. Se llevaba especialmente bien con Nuriko, a pesar de sus disputas (sonrió para sí misma), y con Chichiri; y Chiriko le tenía una gran admiración. Estaba tan contenta de haberlos conocido a todos… su sonrisa se desvaneció en cuanto Tamahone vino a su mente.
-"Miaka estás muy callada" – Nuriko interrumpió sus pensamientos.-"¿Estás bien?"
-"Oh sí, solo… pensaba en lo feliz que soy teniéndoos a todos a mi lado. Siento haberos preocupado. Prometo que no os abandonaré. ¡Nunca!" – la sacerdotisa afirmó con rotundidad y sinceridad.
Todos quedaron perplejos ante tal confesión. Cada uno de ellos había estado preocupado por su estado de ánimo, pero nadie se atrevía a preguntar cómo se sentía. Tasuki rompió el silencio.
-"¡Estupendo! ¡Celebrémoslo mañana en el festival de las estrellas!" – Tasuki gritó mostrando sus característicos colmillos. Miaka asintió dedicándole su mejor sonrisa, esta vez sin necesidad de forzarla.
Por la tarde, como acordado, Nuriko y Miaka fueron a la ciudad. Entraron a una tienda de telas donde confeccionaban ropa a medida. Desde túnicas hasta vestidos de todos los colores y formas.
-"Miaka, escoge la tela que más te guste" – le dijo Nuriko amablemente.
-"¿Eeeeh? ¿De verdad? Pero todas parecen muy caras"
-"No te preocupes por eso, el emperador se encarga de los gastos. Además no pretenderás salir vestida con la ropa de tu mundo. Llamarías demasiado la atención"– la empujó hacia la sala donde guardaban las telas más exquisitas.
-Miaka estaba maravillada ante semejantes telas, todas tejidas a mano, tan delicadas y con preciosos bordados. No sabía cuál elegir. ¡Por dios, le gustaban todas!
Tras una hora de mirar y dudar mil veces entre tanta variedad, Miaka eligió una tela de seda en color berenjena oscuro. Contenía motivos florales de diferentes tamaños, bordados a mano en rosa palo, rojo y amarillo.
Para completar su atuendo, escogió también un lazo de color rosa palo para atar su vestido y unas sandalias a juego con la tela.
La modista cogió sus medidas y les dijo que pasaran al día siguiente a recoger el vestido ya confeccionado.
-"¡Qué bien Nuriko, tengo tantas ganas de que sea ya mañana!"- dijo Miaka entusiasmada.
-"Lo pasaremos genial, ¡ya lo verás!" – Nuriko se enganchó a su brazo y emprendieron el camino de vuelta a palacio.
Tamahome escuchó que alguien bajaba las escaleras. Eran dos soldados que venían a sacarle de su celda y llevarle ante Nakago. Se encontraba tan débil que ni siquiera se resistió. Hacía días que no comía nada. Los soldados le dejaron en el aposento del general y salieron por la puerta.
-"¿Qué quieres de mí ahora? ¿Has decidido matarme ya?" –le dijo un desafiante Tamahome a Nakago.
-"¿Matarte? Qué poco divertido."-soltó una risita. –"Yui me ha pedido que te deje ir. Al principio me negué, pensaba dejarte morir de hambre y tristeza en tu celda, pero creo que aún podrías sernos útil" – se acercó a Tamahome y le cogió de la barbilla, obligándole a levantar la vista hacia él.- "Viajarás con nosotros en busca del Shinzaho".
-"¿Y qué te hace pensar que no me escaparé?" –Tamahome se deshizo de su agarre.
-"No lo harás. Para la sacerdotisa y sus guerreros eres un traidor. No tienes donde ir. Y para asegurarme de que no escapes, irás siempre conmigo como escolta. Hasta que partamos eres libre de ir por el palacio, tendrás tu propia habitación con todas las comodidades. Te advierto que todas las salidas están vigiladas, así que si intentas huir lo sabré y te encontraré." – Nakago le dio la espalda e hizo entrar a los soldados. –"¡Guardias! Escoltad a nuestro invitado hasta su habitación, que no le falte de nada".
Tamahome estaba confuso. ¿Por qué no le encerraba en la celda de nuevo sin más? No iba a permitir que lo manipulara igual que a Yui. Él ya había descubierto qué clase de monstruo era Nakago, pero no entendía tanta amabilidad de repente. No importaba, era una buena ocasión para conocer mejor al enemigo y quizá podría hacer algo útil por sus amigos y recuperar así su confianza. Y la de Miaka. Cuánto la extrañaba, le dolía el alma al recordar sus ojos, su sonrisa, su buen humor,… sus labios… ¡Dios! Necesitaba verla una vez más, poder tocarla, besarla, decirle que la amaba tanto…
Los soldados llevaron a Tamahome hasta sus aposentos y se marcharon. Era una habitación lujosa. Alguien le había dejado preparado en la mesa una bandeja con comida que lucía deliciosa.–"¡No se hable más! Repondré fuerzas y quizá se me ocurra algo para poder deshacerme de ese bastardo" – comió como si no hubiera un mañana y se echó en la confortable cama quedando sumido en un profundo sueño.
Miaka se despertó en mitad de la noche sobresaltada. Había tenido una pesadilla que la había dejado inquieta. Soñó que Tamahome volvía a por ella para matarla. Pero eso no era lo peor. En su sueño, Tasuki intentaba protegerla luchando a muerte contra Tamahome. Fue como aquella noche en Kuto, solo que esta vez el desenlace era la muerte de su guerrero bandido. No podía quitarse de la cabeza las imágenes de un Tamahome despiadado pateando una y otra vez a un Tasuki moribundo. Salió de su habitación con una bata por encima de sus hombros para tomar aire fresco y despejar su cabeza. Se apoyó en la barandilla de la balconada que daba a los jardines. Una vez más, la noche era despejada. Miaka miró el cielo sin luna cubierto de estrellas brillantes. Su mente no podía desconectar. ¿Y si en su búsqueda del Shinzaho volvía a encontrarse con Tamahome? Ahora eran enemigos, él seguramente acompañará a Yui y Nakago junto con los otros de Seiryu a por el tesoro de los dioses. ¿Qué haría ella? Por si no era poco estar enemistada con su mejor amiga, ahora también tendría que enfrentarse con su ex amado. No quería que ninguno de los dos muriera a causa de esa guerra. ¿Cómo iba a arreglar toda esta situación? El estómago se le hizo un nudo solo de pensarlo.
-"Hey Miaka! Otra vez tú por aquí a estas horas de la noche?"- Miaka saltó del susto girando la cabeza de un lado a otro buscando la voz que la había llamado, hasta que vio aTasuki sentado al lado del estanque un poco más abajo. –"¡Luego no te extrañes que seamos los últimos en levantarnos por la mañana! Nuriko nos volverá a reñir una vez más!" – gritó desde su posición. Le hizo un gesto a su sacerdotisa para que se acercara.
Miaka se cerró la bata y bajó las escaleras que llevaban a los jardines llegando hasta donde estaba Tasuki. –"¿Qué haces aquí a estas horas?" Le preguntó mientras se sentaba a su lado.
-"Yo pregunté primero! Jejeje" – Rió Tasuki.- "Parece que los dos tenemos problemas para dormir".- estiró las piernas apoyando sus manos en la hierba por detrás y levantó su mirada al cielo.
-"¿Hay algo que te preocupe? "– le preguntó Miaka
-"Nah, nada de eso, es solo que estoy acostumbrado a vivir de noche, ya me entiendes, los bandidos tenemos la mala costumbre de trasnochar. Lo de levantarme pronto no va conmigo, sabes?"- Tasuki giró su cabeza para mirarla y echarle una de sus sonrisas.-"¿y qué hay de ti? Sigues comiéndote la cabeza por lo que pasó en Kuto?"- Tasuki había acertado.
-"En fin, supongo que no puedo ocultárselo a mi compañero de insomnio." – le devolvió la sonrisa. Después dobló las rodillas y rodeó sus piernas con las manos.- "No me malinterpretes, estoy feliz de estar aquí con todos vosotros, pero por las noches, cuando todo está en calma, mi cabeza se pone a funcionar y pensamiento terribles me impiden conciliar el sueño." –Miaka agachó la cabeza y miró sus pies.
-"¿Es por Tamahome? ¿Te da miedo volverlo a ver?" – la voz de Tasuki sonó seria.
-"Noooo, bueno, sí! Bueno…, no sé… ¿olvídalo quieres? No quiero aburrirte con mis tonterías."-De repente Miaka se sentía incómoda hablando de Tamahome con Tasuki.
-"¡Vamos! No te preocupes mujer! Estando el gran Genrou a tu lado para protegerte, nadie podrá tocarte ni un pelo. Y como ese Tamahome vuelva a intentar hacerte algo, haré una barbacoa con su maldito trasero!" – Tasuki agitaba sus manos como si estuviese usando su abanico.
Miaka rió brevemente por los esfuerzos de su amigo por animarla.
-"En realidad no me preocupa tanto lo que me pueda pasar a mí, si no lo que le pueda pasar a la gente que quiero, mis amigos. Vosotros." – Miaka le miró fijamente a los ojos y Tasuki se perdió en ellos. "¡Demonios! No puedo dejar de mirarla; de querer protegerla, consolarla,… besarla;…" Tasuki se sonrojó por este pensamiento. "¿Besarla? ¿He pensado en besarla?" los ojos de Tasuki daban vueltas en espiral. Gracias a los dioses que Miaka ya había apartado sus ojos de los suyos y ahora miraba el cielo. "¿Qué diablos ha sido eso?" pensó Tasuki confundido. –"Gracias por escucharme Tasuki, eres un buen amigo.- "Miaka puso una mano sobre el hombro del pelirrojo- "Será mejor que nos vayamos a dormir ya, Nuriko nos gritará mañana de nuevo si no bajamos a tiempo para el desayuno"- le sonrió Miaka mientras se levantaba.
-"Sí, tienes razón. Me quedaré 5 minutos más aquí y después me iré a dormir, prometido."- le hizo el signo del "ok" con sus dedos.
Se despidieron saludando con la mano y Miaka desapareció.
- "¡Qué demonios!" – dijo Tasuki por lo bajo mientras se echaba hacia atrás tirándose sobre la hierba y estirando sus brazos sobre ella.
CONTINUARÁ...
La mayoría de los fanfics de Fushigi Yuugi que hay por aquí son en inglés, así que no se si alguien leerá mi historia. Espero que sí. Por favor no dudéis en dejar un comentario y si hay alguna cosa en mi historia que se pueda mejorar. La verdad que no soy muy buena escribiendo, jeje.
